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domingo, 7 de junio de 2026

LA TERRORÍFICA NOCHE DEL DEMONIO



Única película de su director, Jean Brismée, La terrorífica noche del demonio (La plus longue nuit du diable aka The Devil's Nightmare, 1971), es una rara avis psicotrónica y marciana, a caballo entre el horror gótico y el giallo, el surrealismo y el thriller, que hará, sobre todo por su estética y ambientación, las delicias de los amantes del género.

Pese a ser, en principio, semejante a muchos otros filmes de la época, hay algo en él que lo hace especial, su extraña y lúgubre atmósfera, su aura onírica y tétrica, su impactante arranque en blanco y negro (con una secuencia que hoy estaría prohibida), su retorcido guion, lleno de lujuria y hemoglobina, su fotografía y colores chillones, su erotismo salvaje, y las impresionantes interpretaciones de Erika Blanc, exuberante y tremenda, en el papel de súcubo, y Daniel Emifork, repulsivo y grimoso, en el de diablo, que por sí solas justifican su visionado.

Sin ser una gran película, La terrorífica noche del demonio seduce por su deslumbrante puesta en escena, como de ensueño de opio o pesadilla decadentista, su ritmo lento pero envolvente, y sus extravagantes crímenes (uno por cada pecado capital), estupendamente orquestados, además de por su estética psicodélica y setentera, al estilo Mario Bava, tan característica de los filmes de terror de aquel tiempo.

Más rara que un perro verde e ideal para los días de bajón y resaca. 

Vicente Muñoz Álvarez

martes, 19 de mayo de 2026

LOS ASESINOS DE LA LUNA DE MIEL



Otro clásico del cine de culto que no deberíais perderos, Los asesinos de la luna de miel (The Honeymoon Killers, 1970), única película dirigida por Leonard Kastle, sigue plenamente vigente en la actualidad, en parte por su sobriedad y aspecto de documental, que le confiere un aire hiperrealista, y por su magnífica fotografía en blanco y negro, que gustará a los amantes del cine independiente.

Basada en hechos reales, los crímenes de Raymond Fernández y Martha Beck (llamados por la prensa sensacionalista "los asesinos de los corazones solitarios") a finales de los años cuarenta, el filme de Kastle impresiona por la crudeza de algunas secuencias y el tono aséptico y objetivo que utiliza, sin consideraciones éticas ni morales, a modo crónica de sucesos.

La película, que arranca lentamente y va progresivamente ganando en ritmo y profundidad, se sustenta en gran parte en las interpretaciones de la pareja de protagonistas, Shirley Stoler, obesa y huraña (y muy parecida, por cierto, a Divine), y Tony Lo Bianco (el detective de God told me to, de Larry Cohen, otra joya de culto), un latin lover sin escrúpulos, que bordan sus respectivos papeles.

Varios otros filmes se han inspirado posteriormente en los mismos hechos, Profundo carmesí (1996), de Arturo Ripstein,  Corazones solitarios (2006), de Todd Robinson, o Alleluia (2014), de Fabrice Du Welz, pero ninguno ha logrado transmitir tan certeramente el espíritu homicida y despiadado de los asesinos originales.

Que ustedes la disfruten.

Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 11 de febrero de 2026

LA CRIATURA



El cine de la Transición española es, sin lugar a dudas, el más transgresor de nuestra filmografía, a veces para bien, dando lugar a obras maestras de culto, como Arrebato, Quién puede matar a un niño o Bilbao, y otras muchas para mal, con infinidad de bodrios infumables (especialmente del género erótico), hoy en día totalmente obsoletos. Todo ello, lo bueno y lo malo, debido a la necesidad de cerrar una etapa de represión y celebrar otra de apertura, que caracterizó aquellos tiempos de cambio.

Y de entre todos los directores que mejor retrataron aquella época iconoclasta y provocadora, uno brilla, por su talento y valentía, con luz propia: Eloy de la Iglesia, nuestro Fassbinder o Pasolini patrio, como a menudo se le califica: comunista, yonqui y marica, como él mismo se retrataba.

Películas como El diputado, El sacerdote, Los placeres ocultos, Navajeros o La semana del asesino (uno de los filmes más salvajes y sórdidos del cine español), entre otras, reflejan a la perfección, sin filtros éticos ni morales, aquel período único en nuestra Historia, que solo los que lo vivimos en primera persona sabemos de verdad como fue: una auténtica locura y fiesta, por un lado, y un ajuste de cuentas con todos los traumas y frustraciones del pasado, arraigados durante cuarenta años de dictadura.

Aunque, dentro de su ya de por sí transgresora filmografía, La criatura (1977) se lleva la palma en lo tocante a romper tabúes y abordar temas escabrosos. No es su mejor película, pero sí la más provocadora y epatante, mostrando unas relaciones afectivas que aún hoy, en pleno siglo XXI, resultan sorprendentes y escandalosas. De hecho, prácticamente ninguna de las películas de Eloy de la Iglesia podría filmarse como entonces ahora mismo, en esta sociedad tan progre que vivimos, y por supuesto, menos aún durante la época franquista.

Pero mejor no decir nada más al respecto, para no desvirtuar el factor sorpresa, y dejaros que descubráis vosotros mismos (si no la habéis visto aún) el caramelo envenenado que contiene.

Una Ana Belén como jamás os habréis imaginado y una película que no os sacaréis en mucho tiempo de la cabeza: no doy más pistas.

Gracias, Eloy de la Iglesia, por existir.

Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 14 de enero de 2026

MALPERTUIS



Basada la novela de Jean Ray del mismo título, Malpertuis (1973), de Harry Kümel (el director de El rojo en los labios, su otra gran película), es una extravagancia gótica y delirante, surrealista y barroca, ubicada en un fantasmagórico caserón donde se desarrolla una insólita tragedia griega.

Un film fascinante por su estética y simbología, pero lento, complejo y enrevesado, sobre el que la crítica y el público nunca se han puesto de acuerdo: o apasiona o provoca rechazo, no hay términos medios.

A mí personalmente me parece una gran película, sobre todo la atmósfera onírica que recrea, entre el realismo mágico y el terror gótico, y esa inolvidable mansión, Malpertuis, la auténtica protagonista, llena de pasillos tenebrosos y secretos perversos, que parece salida de un viaje de LSD.

Un enorme (en todos los sentidos) Orson Welles como maestro oficial de ceremonias, y un magnífico elenco de actores, entre los que destacan la sensual Susan Hampshire (protagonista de otra joya de culto, Entre el mar y la arena, que por nada del mundo deberíais perderos), Jean Pierre-Cassel (el padre de Vincent Cassel) y una adorable Sylvie Vartan, encarnan diversos estereotipos de seres humanos y mitológicos, a cada cual más hiperbólico y estrafalario.

Hay que esperar al final de la película, eso sí, para comprender quién es quién y el por qué de toda la odisea.

Una delicatessen para paladares exquisitos.

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 22 de diciembre de 2025

TINIEBLAS



Otra estupenda película que se merece y es justo desempolvar: Tinieblas (The Man Who Haunted Himself, 1970), de Basil Dearden, basada en una novela de Anthony Armstrong (The strange case of Mr. Pelham), que aborda de una manera muy inquietante la figura del doble o doppelgänger.

Desde Los elixires del diablo, de E.T.A. Hoffmann, al William Willson de Poe, pasando por El retrato de Dorian Gray de Wilde o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de Stevenson, por citar algunos de los ejemplos más conocidos, el doble en la literatura es un tema recurrente, que explora la dualidad del ser humano, su lado luminoso y oscuro y esa capacidad de ser ángel o diablo al mismo tiempo.

En esta película es el actor británico Roger Moore, como anillo al dedo para la ocasión, quien sufre las consecuencias de ese desdoblamiento tras un fatídico accidente automovilístico, sumergiéndonos en una angustiosa espiral de sospechas y persecuciones, intrigas y desencuentros, un juego del gato y el ratón que nos mantiene en vilo hasta un sorprendente y epatante final.

Con una magnífica fotografía y banda sonora, unas interpretaciones de lujo (además de la de Roger Moore, en uno de sus mejores papeles, las de los secundarios Freddie Jones, siempre histriónico e hiperbólico, y Olga Georges-Picot, la musa de Alain Resnais) y una deliciosa estética setentera, este thriller psicológico, kafkiano y estremecedor donde los haya, se merece por méritos propios ser rescatado del olvido.

Aunque ya Hitchcock había adaptado en 1955 la novela de Anthony Armstrong a la televisión en un capítulo de la serie Alfred Hitchcock Presenta, la versión ampliada de Basil Dearden es una muy disfrutable y fascinante cult movie, que hará las delicias de los amantes del cine de suspense y la cultura pop.

Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 1 de mayo de 2025

IDA


Al más puro estilo de Dreyer y sus películas sobre las diatribas y encrucijadas de la fe, Ida (Sister of Mercy, 2013), del director polaco Pawel Pawlikowski, es un filme magnífico e inolvidable, con una impresionante fotografía en blanco y negro, una historia sobria y contundente, y unas interpretaciones para quitarse el sombrero.

Ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa (y de un montón más de premios), esta road movie sobre los dilemas existenciales de una novicia a punto de hacerse monja, cautiva por su poderío visual y la aparente sencillez de su trama, que sin embargo plantea profundas cuestiones éticas sobre el amor, la soledad, la religión y la guerra.

Sin alardes técnicos ni complicaciones argumentales, y con tan solo 80 minutos de duración, Ida deslumbra por su austeridad y grandeza, su ascetismo y sensibilidad, y demuestra que para hacer una gran película lo básico y más importante es saber, simplemente, qué se quiere contar.

Cine de autor del bueno, que no deberíais perderos.

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 31 de marzo de 2025

FOLK HORROR: BOSQUES SOMBRÍOS Y DÍAS DE EMBRUJO


Imprescindible documental para comprender debidamente y en su justa medida ese subgénero del terror llamado folk horror, tan en boga hoy en día gracias a películas como La bruja, Midsomar o El ritual, entre otras muchas, Bosques sombríos y días de embrujo (Woodlands Dark And Days Bewitched: A History Of Folk Horror, 2021), de Kier-La Janisse, arranca con los tres filmes británicos seminales del género, Cuando las brujas arden, La garra de Satán y El hombre de mimbre, y a lo largo de más de tres horas de metraje hace un recorrido exhaustivo por las diversas filmografías mundiales que han abordado la temática.

Construido básicamente mediante entrevistas a escritores, guionistas y directores de cine de múltiples países, este fantástico documental amplía el concepto que inicialmente podemos tener sobre estas películas, ambientadas en entornos rurales y con una fuerte raigambre en la naturaleza y los ritos paganos, aportando puntos de vista de diferentes culturas, latinas, nórdicas, orientales, australianas y africanas, que componen un crisol muy variado de influencias.

Cientos de títulos más y menos conocidos (algunos de los que nunca había oído hablar: tened bolígrafo y papel a mano para tomar nota) son analizados en estos Bosques sombríos, que por nada del mundo, si sois amantes del género, deberíais perderos.

Dejaos hechizar por su embrujo.

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 17 de febrero de 2025

ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL INFIERNO



Si os gustan las películas de aventuras esotéricas, alquimia y búsquedas arqueológicas en la línea de Indiana Jones, disfrutaréis de lo lindo con este sugerente film, Así en la tierra como en el infierno (As above, so below, 2014), de John Erick Dowdle, un vertiginoso descenso (nunca mejor dicho) al fin de la noche, que os mantendrá clavados frente a la pantalla con los ojos como platos de principio a fin.

No hagáis caso a las críticas negativas que ha cosechado, porque, os lo aseguro, digan lo que digan, merece la pena. O al menos eso me parece a mí, que la he visto ya dos veces, una en su estreno y otra hace unos días, y he disfrutado ambas como un enano. No es, ni mucho menos, una obra maestra, pero sí una película muy entretenida, ideal para descongestionarse de empachos existencialistas y videar acurrucado en el sofá algún anochecer tormentoso.

El argumento es sencillo: siguiendo la pista del alquimista Nicolás Flamel, un grupo de investigadores se adentra en las laberínticas catacumbas de París buscando la Piedra Filosofal y padeciendo un calvario de pruebas y contratiempos, que les conduce al corazón mismo de las tinieblas.

Solo por el lugar donde está rodada, las tenebrosas y escalofriantes catacumbas de París (yo las he visitado y, ciertamente, ponen los pelos de punta), merece la pena verla. Pero también por lo sorprendente de su guion y giros argumentales, su tétrica y macabra atmósfera, y lo impactante de su desenlace, realmente logrado.

“Como es arriba, es abajo” es el lema filosófico-esotérico sobre el que se basa la película (solo hay que ver el cartel, con la Torre Eiffel invertida, para comprobarlo) y el viaje iniciático que realizan los protagonistas a lo largo de las claustrofóbicas catacumbas de París, con sus seis millones de muertos custodios.

Muy recomendable.

Vicente Muñoz Álvarez

martes, 28 de enero de 2025

NOSFERATU

Yo, que no suelo ser con nada en la vida de términos medios, con el Nosferatu de Robert Eggers, a diferencia de casi todo el mundo, sí que lo soy: no me parece, en absoluto, una obra maestra, como muchos afirman, ni tampoco, como tantos dicen, una mala película. La peor adaptación, eso sí, de los tres Nosferatu clásicos, porque las de Murnau (1922) y Herzog (1979) le dan mil vueltas, y el film más flojo, para mí, de Eggers hasta el momento, sin comparación con La bruja, El faro y El hombre del Norte. Pero tampoco, desde luego, una mala película: buenas interpretaciones (algo histéricas y pasadas de rosca, sobre todo la de Lily-Rose Depp), estupenda ambientación y atmósfera (lo mejor y más logrado), muy digno y poético final, etcétera. 

Lo que no sé es cómo ni por qué tanta gente (incluido yo ahora mismo) está hablando de ella, dándole una publicidad gratuita que no se merece... Y en eso Eggers, o quien se haya encargado del marketing, sí que han sido hábiles, hay que reconocérselo: distintos modos de alterar, subliminalmente, la conciencia y el punto de encaje...

En suma: quien quiera ver un buen Nosferatu, que vaya a las fuentes y clásicos, y este nuevo Orlok, pútrido y aguardentoso (ni el bueno de Tom Waits, después de una semana de farra, lo superaría), para los millennians y woke, tan necesitados de reinterpretaciones y sangre nueva.

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 20 de enero de 2025

BAJO LA PIEL



Otra de esas películas capaces de volarte la cabeza y alterar, nunca mejor dicho, tu conciencia, como si de una droga psicodélica se tratara, Bajo la piel (Under the skin, 2013), de Jonathan Glazer (el director de la tremenda Sexy Beast, que asimismo os recomiendo) se ha convertido en poco tiempo en un filme de culto, pieza clave del cine de ciencia ficción del nuevo milenio, aplaudido por muchos y denostado por otros tantos, como suele suceder siempre con este tipo de películas: o se la ama o se la desprecia, no hay términos medios.

Yo estoy entre los primeros, sin duda, por muchos y muy diversos motivos: Scarlett Johansson, magnética e irresistible, que borda su papel de alienígena; una fascinante banda sonora (de Mica Levi) y fotografía; una historia enigmática y melancólica (inspirada en una novela de Michel Faber) abierta a múltiples interpretaciones; y el pulso narrativo del director, Jonathan Glazer, que con muy pocos diálogos consigue involucrar al espectador en la trama y seducirle con una hipnótica puesta en escena.

No me importa tanto el mensaje de la película, quizás excesivamente hermético (como critican sus muchos detractores), ni las influencias que tiene (Kubrick, Tarkovsky, Lynch), sino disfrutar de la atmósfera de ensoñación que recrea, gélida y decadente, ominosa y solitaria, la extrañeza de los actos de la protagonista y lo sorprendente de muchas secuencias.

Lenta y pausada, inquietante y poética, Bajo la piel se clava como una aguja envenenada en el subconsciente, dejando un montón de preguntas e imágenes centrifugándose en la cabeza y una rara sensación de tristeza al fondo del corazón.

Para mí, en suma, una maravilla de película: juzgad, cuando la veáis, vosotros mismos.

Vicente Muñoz Álvarez

sábado, 20 de mayo de 2023

THREADS



Una película que debería ser de obligatorio visionado para todos los habitantes del planeta, comenzando por los dirigentes militares y políticos, y siguiendo por el resto de la humanidad: Threads (1984), de Mick Jackson.

Demoledor y brutal, apocalíptico e inclemente, escalofriante y durísimo, este filme, rodado a modo de falso documental, recrea con todo lujo de detalles un hipotético ataque nuclear sobre el Reino Unido en el contexto de la Guerra Fría, y las consecuencias de la catástrofe a lo largo de la siguiente década, que llevan a la población a la miseria y el caos: un país hecho añicos, millones de muertos, enfermedades y hambrunas, y una recesión hacia la Edad de Piedra (o de cascotes, más bien).

Pocas películas me han dejado tan mal cuerpo como esta, que no había visto en su día y me ha desazonado por completo (y provocado angustiosas pesadillas), y que sin embargo recomiendo a todo el mundo ver, para concienciarse de lo que realmente está en juego.

Uno piensa en una guerra nuclear como algo tremendo y letal, sin duda, pero no en los devastadores efectos que a largo plazo implica, y este filme lo deja meridianamente claro: el horror, el horror, que diría Kurtz en el Corazón de las tinieblas.

Buscad el día y momento adecuado, porque os dejará sin aliento, y preparaos para lo peor: el Infierno en la Tierra.

Decir que es una buena película, en este caso, no sería bastante: es necesaria. 

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 3 de abril de 2023

DIVINAS PALABRAS



No tanto por la película en sí, que tiene sus luces y sombras, puntos a favor y en contra, sino por la adaptación que hace de la obra de Valle-Inclán, que logra transmitir al espectador su espíritu bárbaro y esperpéntico, Divinas palabras (1987), de José Luis García Sánchez, ha superado con creces la prueba del algodón.

Demasiado cómica y frívola, quizás, sobre todo en su primera parte, y con dos protagonistas, Ana Belén e Imanol Arias, poco acertados (por demasiado icónicos y mediáticos) para la ocasión, la película va ganando peso a medida avanza el metraje, captando la atmósfera envilecida de la obra de Valle, su trasfondo degenerado y mezquino, y dejándonos finalmente estupefactos ante tanta degradación moral.

La estupenda recreación que hace, además, de la Galicia profunda, ancestral y retrógrada, y el magnífico elenco de actores secundarios que reúne (con un Paco Rabal que borda su papel y un Juan Echanove que se llevó el Goya a la mejor interpretación masculina de reparto), dan credibilidad y solvencia al tremendo drama que representa.

No abundan en nuestro cine, por otro lado, las adaptaciones de la obra de Valle-Inclán, uno de los autores más transgresores de nuestras letras, y de las pocas que existen, Divinas palabras (junto a Luces de Bohemia, de Miguel Ángel Díez) es seguramente la que mejor logra captar el espíritu crítico e iconoclasta, despiadado y feroz del autor gallego.

Ideal para estos tiempos de impostura y doble moral que estamos viviendo.

Vicente Muñoz Álvarez

sábado, 4 de marzo de 2023

MILÁN ODIA: LA POLICÍA NO PUEDE DISPARAR



Dentro del subgénero poliziesco italiano, tan en boga en los años 70, Milán odia: la policía no puede disparar (Milano odia: la polizia non può sparare, 1974), de Umberto Lenzi, es una de las más violentas y despiadadas películas, que aún hoy sorprende por su vertiginoso ritmo y brutalidad.

Desde los mismos créditos de inicio, con la fabulosa banda de Ennio Morricone de fondo, hasta el minuto final del metraje, Milano odia es una montaña rusa de ferocidad y abrumadoras secuencias, llena de crímenes, tiroteos y palizas, que nos mantiene pegados con los ojos como platos frente a la pantalla, dando como resultado un thriller absolutamente demoledor.

Con un impresionante Tomas Milian, que borda su papel de macarra histriónico y enloquecido, un implacable Henry Silva y una bellísima Laura Belli como protagonistas, la película de Lenzi (para mí, sin duda, la mejor de su filmografía) es adrenalina y lumpen en estado puro, sudorosa y sangrienta, sucia y salvaje, un festival de violencia y acción trepidante, que cumple a la perfección su cometido: hacernos pasar un buen rato.

Ni que decir tiene, eso sí, que como tantas y tantas películas de aquella década, en estos tiempos de puritanismo hipócrita y censura que estamos viviendo, algo así sería imposible de filmar sin que rodaran cabezas.

Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 19 de enero de 2023

EL ESPEJO DE LA BRUJA

 

El cine de terror mexicano de mediados del siglo pasado está lleno de pequeñas joyas olvidadas, bizarras y psicotrónicas a más no poder, pero deliciosas y muy disfrutables aún, que a mí personalmente, en ciertas noches lluviosas, me encanta videar.

He hablado ya de algunas en mis Cult Movies: El hombre y el monstruo, La maldición de la llorona y Museo del horror, de Rafael Baledón, El esqueleto de la señora Morales, de Rogelio A. González, o la sin par Misterios de ultratumba, de Fernando Méndez, y ahora le toca el turno a El espejo de la bruja (1962), de Chano Urueta, otra de mis favoritas.

Una especie de hermana bastarda (salvando las distancias) de Los ojos sin rostro, de Georges Franju, que nos ofrece morbosos espantos e inolvidables secuencias, un retorcido guion de Carlos Enrique Taboada y estupendas interpretaciones, en especial la de Isabela Corona, que años después volvería a repetir el rol de bruja en la magnífica La tía Alejandra, de Arturo Ripstein.

Conjuros y encantamientos, traiciones y venganzas, hechiceras y mad doctors, crímenes y fantasmas, y trasplantes y resucitadas, todo ello teñido de una atmósfera muy hammeriana y gótica, hacen de esta película una delicatessen para los amantes del género.

No hablamos, obviamente, de obras maestras, pero sí de un tipo de cine sugerente y muy entretenido, ideal para descongestionar empachos filosóficos y existencialistas y pasar con él un buen rato.

Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 5 de enero de 2023

AUTOSTOP SANGRIENTO



Otra película de culto que merece la pena desempolvar y con la que pasaréis una trepidante velada: Autostop sangriento (Autostop Rosso Sangue, 1977), de Pasquale Festa Campanile.

Una road movie despiadada y cruenta, obscena y políticamente incorrecta, que si visionáis sin complejos, os lo aseguro, disfrutaréis de lo lindo.

Eso sí, no apta para todo tipo de públicos (abstenerse devotos de la Agenda 2030), el que avisa no es traidor.

Protagonizada por tres grandes del cine de serie B: la sensual Corinne Cléry (musa de Historia de O), el histriónico David Alexander Hess (que recordaréis por sus perversos papeles en La última casa a la izquierda y Trampa para un violador) y el enorme Franco Nero, Autostop sangriento nos sumerge en una vertiginosa trama de robos, asesinatos y engaños, que corta la respiración y sorprende por sus giros argumentales y su epatante final.

La magnífica y psicodélica banda sonora de Ennio Morricone (sin duda, una de las bazas esenciales del film), su estupenda fotografía (muy superior a la media en este tipo de producciones) y la velocidad con que se desarrolla la acción en la carretera, entre motos, camiones y coches cubiertos de polvo, hacen de esta película una delicia para los amantes de las emociones fuertes.

Cosas así, por desgracia, solo se rodaban en los años 70: qué tiempos...

Vicente Muñoz Álvarez

domingo, 11 de diciembre de 2022

NO ESTARÁS SOLA

 

Dentro de ese subgénero cinematográfico tan en boga estos últimos años que es el Folk Horror, inspirado por la tradición popular y las viejas leyendas, el panteísmo y la brujería, los misterios de la naturaleza y los cultos paganos, No estarás sola (You won't be alone, 2022), de Goran Stolevski, brilla con luz propia.

Ambientada en un pequeño pueblo de Macedonia en el siglo XIX, más poética que terrorífica, atmosférica que efectista, su película es una fábula siniestra sobre la maternidad y la culpa, la libertad y la redención, que desconcierta por su narración no lineal y la mezcla de registros e influencias que combina, entre el cuento de brujas y el cine de autor, el gore y la poesía, dando como resultado una rara avis inclasificable, capaz de deslumbrar o defraudar, según a qué tipo de público.

No es, desde luego, un film de terror al uso, pese a lo truculento de algunas secuencias, ni de fácil digestión e interpretación, por lo complejo de la trama y la forma de exponerla y desarrollarla, pero sí una película innovadora, perversa y hermosa a la vez, que pese a su ritmo lento y cadencioso, envuelve al espectador en un halo de ensoñación de lo más sugerente.

Su maravillosa fotografía y puesta en escena, sorprendentes mutaciones e impresionantes paisajes y elaborada narrativa, cautivarán a los amantes del género abiertos a nuevas experiencias.

Vicente Muñoz Álvarez

domingo, 6 de noviembre de 2022

UN HOMBRE QUE DUERME



Maravillosa, poética y existencial, y uno de los filmes más fascinantes del cine experimental francés del siglo pasado, Un hombre que duerme (Un homme qui dort, 1974), de Bernard Queysanne, es una metáfora de la soledad y el extrañamiento del ser humano en las grandes ciudades, cómo nos convierten en autómatas y sonámbulos entre la multitud, y de los traumas y patologías que genera esa forma de vida.

Basada en una novela de Georges Perec, la adaptación de Queysanne, un interminable monólogo de Ludmila Mikael, deslumbra y estremece, mientras en la pantalla se suceden sin descanso cientos de bellísimos fotogramas en blanco y negro de la ciudad y las gentes de París, que a modo de gigantesco mosaico, perfilan un complejo retrato de la urbe.

Un estudiante de Sociología (interpretado por Jacques Spiesser, que en toda la película no pronuncia una sola palabra), decide abandonar la carrera y dedicarse a deambular asépticamente por París, sin emociones, rumbo ni metas, simplemente observando y dejándose llevar, en una especie de viaje iniciático y ascético para liberarse de su identidad y fundirse en el espíritu colectivo de la ciudad, hasta que poco a poco la náusea se apodera de él y lo convierte en sonámbulo y monstruo.

La voz en off incesante y abrumadora de Ludmila Mikael (verdadera protagonista del filme), pura poesía, la mixtura de imágenes, sonidos y sensaciones, y las calles, plazas y gentes de París nos acompañan vertiginosamente durante los 78 minutos que dura el metraje, dejándonos un sabor agridulce en la boca y una sensación de desconsuelo y prodigio sin parangón en la historia del cine.

Una maravilla del Séptimo Arte.

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 31 de octubre de 2022

THE DARK AND THE WICKED

 

Si verdaderamente queréis pasar un mal-buen rato y aún no la habéis visto, amantes del cine de terror, os recomiendo esta aterradora película, The Dark and the Wicked (2020), de Bryan Bertino, un film lleno de espeluznantes sorpresas, que hará las delicias de los aficionados al género.

Con una banda sonora que eriza la piel (sin duda, uno de sus grandes logros), una puesta en escena convincente y una atmósfera perturbadora y malsana, Bertino logra transmitir pavor en estado puro, ese escalofrío que recorre silencioso la espalda y es la esencia misma del miedo.

Estructurada a modo de capítulos sobre los siete días de una semana, y partiendo de un argumento sencillo -dos hermanos que acuden a una granja para asistir a su padre moribundo-, The Dark and the Wicked nos introduce lentamente en una fantasmagórica espiral de desasosiego y espanto que, a medida avanza el metraje, pone los pelos de punta.

Un ejemplo más de que no se necesitan grandes presupuestos ni efectos especiales para facturar una eficiente película de terror, sino buenas ideas y una atmósfera inquietante y lograda.

Ideal para videar a solas junto a la chimenea algún anochecer tormentoso.

Vicente Muñoz Álvarez

martes, 23 de agosto de 2022

LAS MARIPOSAS DISECADAS



Silvia Pinal, la musa de Buñuel, la cándida Viridiana que a todos nos cautivó por su dulzura y bondad, nos regala en Las mariposas disecadas (1977), de Sergio Véjar, la que sin duda es su más perversa y morbosa interpretación, en las antípodas de sus habituales papeles.

Un film vesánico y transgresor, fascinante y sorprendente, que no dejará, por lo truculento de su guion y algunas secuencias inolvidables, indiferente a nadie.

Mejor, en cualquier caso, enfrentarse a él sin saber nada al respecto, como me ha pasado a mí, para que el factor sorpresa os pille desprevenidos, y dejarse llevar por su enfermizo encanto.

Narrada mediante flashback que van centrando poco a poco al espectador, lenta y pausada, elegante y contenida hasta bien avanzado el metraje, esta película mexicana, a caballo entre el romance y el drama, el thriller psicológico y el cuento de horror, aborda algunos tabús que pocos directores se han atrevido a filmar, saliendo airosa, en gran parte, gracias a la fantástica interpretación de Silvia Pinal, que por sí sola justifica su visionado.

Una rara avis que por nada del mundo deberías perderos.

Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 12 de agosto de 2022

EL PÁJARO PINTADO



Una de esas películas que, por lo brutal y estremecedor de varias secuencias, os lo aseguro, nunca se olvidan.

Basada en una novela de Jerzy Kosinski (el autor de la maravillosa Desde el jardín, también adaptada a la pantalla grande por Hal Hashby), El pájaro pintado (2019), de Václav Marhoul, es una exhibición de atrocidades capaz de poner los pelos de punta a los espectadores más aguerridos: pedofilia y explotación infantil, genocidio, violación, traición y venganza, son algunas de las barbaridades con que nos abruma esta cinta, de las más duras y salvajes que he visto en los últimos tiempos.

Y sin embargo, y pese a su larga duración, su extraordinaria fotografía en blanco y negro (que evoca a los mejores maestros rusos) y puesta en escena, su elaborado guion y sus sólidas y convincentes interpretaciones (Harvey Keitel, Udo Kier o Julian Sands, entre otros muchos, y muy en especial el niño protagonista, Petr Kotlar, un prodigio de actor), además del mensaje antibelicista que transmite, hacen imprescindible su visionado.

Montada en sucesivos capítulos, titulados con el nombre de los personajes que los protagonizan, la película narra los avatares de un niño judío en la Segunda Guerra Mundial, desde que sus padres, para intentar protegerlo de los nazis, lo llevan al campo con una tía que posteriormente fallece, y el calvario de vejaciones que sufre en su periplo por los pueblos devastados de la zona hasta reunirse de nuevo con su familia.

Inclemente, simbólica y sobrecogedoramente bella, y una película que no te sacarás en mucho tiempo de la cabeza.

Vicente Muñoz Álvarez