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miércoles, 28 de junio de 2023

LAS SETAS en la FERIA DEL LIBRO DE GIJÓN


Las narraciones de Las setas y otros relatos de la Era Pulp se desarrollan en una línea de literatura de autor, de urbanidad y fantasía, de tradición pulp, de mezcla sabia de escenarios y circunstancias, de una realidad que Muñoz abate para seguidamente reconstruir con su propio estilo, con tramas o argumentos que tal vez hayas podido encontrar en otros libros o películas, pero no de esta manera, porque en estas páginas se presentan dados la vuelta, sin clichés, con distintos lenguajes y puntos de vista.

José G. Cordonié


sábado, 17 de junio de 2023

VIVIENDO EN LA ERA PULP



A mediados de los años 90, antes de la era digital, cuando yo comenzaba a dar mis primeros pasos vacilantes como escritor, hubo una sorprendente eclosión de fanzines y revistas literarias que dieron buena cuenta de lo que por aquel entonces se estaba cociendo en el mundillo underground de las letras españolas.

En casi todas las ciudades surgieron publicaciones alternativas, al margen de los mass media y el canon oficial, de mayor o menor calidad y con muy diferentes puntos de vista y enfoque, que fueron el caldo de cultivo de la generación de escritores que llegó inmediatamente después. Y en casi todas esas publicaciones (con el Ajoblanco y sus secciones de prensa subterránea como modelo) se comentaba a su vez otras afines, creándose así un enorme entramado de contactos, intercambios y sinergias.

De los humildes y combativos fanzines de grapa y papel (algunos un simple pliego o folleto) a las más sofisticadas revistas de diseño y autor (con El Canto de la Tripulación por bandera), lo cierto es que la prensa literaria alternativa de aquel tiempo conoció un auge y desarrollo sin precedentes. Algo así como, salvando las distancias, la Movida musical de los 80, trasladada en este caso a literatura subterránea de los 90, donde el lema básico era “hazlo tú mismo”.

El vendedor de pararrayos, La vieja factoría, Atrocity exhibition, Kastelló, Monográfico, Annabel Lee, La semilla de Beleño, Parsifal, El pájaro de papel, Lúnula, Hielo negro, Zona de obras, La chica de la montaña, Iralka, Reloj de Arena, La torre de papel, Octubre, Alabastro, Apuntes del subsuelo, Media Vaca, Hojas literarias, Literbasura, Ojalatemueras, Lletra minúscula, Los pliegos del nadador, Vade Retro, P.O.E.M.A.S, Prima Littera, Cuadernos del matemático, etc, etc, fueron algunas de las revistas en las que por aquel entonces colaboré, enviando por correo postal, fotocopiados, mis primeros poemas y relatos.

Así hasta que en 1996, con los escritores Xen Rabanal y Silvia D Chica, y el ilustrador y diseñador Ángel Córdoba, fundamos nuestro propio fanzine, Vinalia Trippers, con una intención y filosofía bien definida: servir de plataforma para autores políticamente incorrectos (por las temáticas que abordaban o el punto de vista con que lo hacían) que no solían encontrar hueco en otro tipo de publicaciones de la época, y emular a la vez a las viejas revistas pulp norteamericanas, que habían sido de niños nuestro referente.

Durante dos largas y muy fructíferas décadas, hasta el último número (de momento) de la revista, Helter Skelter, con el que celebramos nuestro vigésimo aniversario, por las páginas de Vinalia Trippers pasó lo mejor y más granado de la literatura underground española, convirtiéndose en un referente de la prensa literaria alternativa de este país.

De esa época en concreto, que recuerdo con especial nostalgia y cariño, datan la mayor parte de los relatos de esta antología, algunos inéditos hasta la fecha, varios publicados en su día en las revistas que antes cité, y otros recopilados en los volúmenes Perro de la lluvia (Iralka, 1997), Los que vienen detrás (DVD ediciones, 2002), El merodeador (Baile del sol, 2007), Marginales (Eje Ediciones, 2008) y Regresiones (Lupercalia, 2015).

Sangre, sexo, ultraviolencia, amor y desamor y crueldad y ternura, presentes siempre de un modo u otro en mi obra, es lo que aquí y ahora, queridos drugos, os vais a encontrar. Y el sello inconfundible del fanzine Vinalia Trippers.

Felices pesadillas

Vicente Muñoz Álvarez, 
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles Editorial, 2021)


Booktrailer:


viernes, 9 de junio de 2023

LAS SETAS Y OTRO RELATOS DE LA ERA PULP: De nuevo en las librerías.



La nueva dirección de la Editorial Versátiles acaba de recuperar para su reciente catálogo Las setas y otros relatos de la Era Pulp, un libro que, debido al cierre de la anterior al poco tiempo de ser publicado, tuvo muy breve recorrido.

Podéis solicitarlo ya en vuestra librería habitual, o directamente en la nueva web de la Editorial:


Las narraciones de Las setas y otros relatos de la Era Pulp se desarrollan en una línea de literatura de autor, de urbanidad y fantasía, de tradición pulp, de mezcla sabia de escenarios y circunstancias, de una realidad que Muñoz abate para seguidamente reconstruir con su propio estilo, con tramas o argumentos que tal vez hayas podido encontrar en otros libros o películas, pero no de esta manera, porque en estas páginas se presentan dados la vuelta, sin clichés, con distintos lenguajes y puntos de vista.

José G. Cordonié

Booktrailer:


viernes, 22 de julio de 2022

LAS SETAS: Fragmentos (9)



UNA puerta chirriante abriéndose lentamente en la oscuridad... dos rombos en la pantalla... una luz espectral al otro lado... los créditos de Narciso Ibáñez Serrador presenta Historias para no dormir con redoble de tambores... y aquel espeluznante grito...

A cuántos millones de españoles, a principios de los años 70, puso los pelos de punta aquella serie y, muy en especial, aterrorizó aquel escalofriante grito...

A mí, por aquel entonces un niño, más que a ningún otro, imagino, hasta el punto de reproducirlo idéntico, según aseguran mis padres, durante años en mis pesadillas. Jamás recordaba nada al despertar, ni los sueños ni el grito, pero decían que era clavado al de Historias para no dormir, terrorífico y aterrador... Y allí estaban una y otra vez mis sufridos padres, a las tantas de la mañana amedrentados por mi grito (solamente uno, decían, pero agónico y prolongado) a la puerta de mi habitación, para comprobar que seguía durmiendo plácidamente en la cama.

Debieron ser, supongo, aquellas tremendas historias de Chicho las causantes, muchas inspiradas en relatos de Edgar Allan Poe, y sobre todo los créditos de la serie, la puerta chirriante, los dos imponentes rombos (infalible reclamo entonces), los redobles de tambores y aquel horripilante grito, que se clavó como un dardo envenenado en mi subconsciente...

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



viernes, 27 de mayo de 2022

LAS SETAS: Fragmentos (8)



Y ahí estaba yo, en medio la explanada, rodeado de perros con el juguete roto del mundo entre las manos. El sol desangrándose sobre la tierra yerma y nosotros lánguidamente allí sentados, libres y dueños al fin de nuestro destino, olfateando el viento y recibiendo en nuestras caras las gotitas de luz violácea del crepúsculo.

Me sentía bien, después de todo, sin remordimientos, con el desierto aquel allá extendido, cientos, miles de kilómetros de ceniza anegando las ruinas de un imperio... Me sentía bien sin Kafra, sin coches, sin hijos, sin ciudades, sin iglesias, sin trabajo, sin futuro, sin planes de jubilación... Me sentía bien yo solo, allí sentado, mirando volado las estrellas y soñando... Quizás hubiese vida allá en lo alto, en cualquier otro planeta, pueblos, mujeres, niños, catedrales, oficinas, un montaje parecido al nuestro, otra religión, otra civilización, otras culturas...

Me consolaría, de vez en cuando, pensando en ello.

lunes, 2 de mayo de 2022

LAS SETAS: Fragmentos (7)



Siempre me gustaron las sorpresas. Desde niño, cuando mi madre o mi hermana o mis amigos venían con sus regalos envueltos en papel de colores... Dedicatorias, lazos, cintas... Magia. Lo de menos, en realidad, es lo que hay dentro. Puede gustarte o no y eso no importa. Si eres buen simulador... precioso, me hacía falta, y tan bonito... Es bien sencillo, manipular a las personas, manejarlas, confundirlas, forzar sus emociones... Pero eso sí: que no falte la magia. Si no hay magia no merece la pena ya estar vivo... A eso me refería antes, cuando hablaba de los regalos, la emoción visual, el colorido, el sentimiento... Ahí está la clave: burlar al tiempo y distorsionar la realidad. Algo estupendo. Que vivir sea un juego de niños. Y seguir siempre siendo un cachorro...

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



lunes, 28 de marzo de 2022

LAS SETAS: Fragmentos (6)



UNA ciudad cualquiera a mediodía. Un descampado. En el interior de un coche abandonado, un niño y una niña. Él tiene ocho años. Ella nueve. Él se llama Alfredo. Ella Isabel. Estudian juntos. Son amigos. Viven cerca y cogen en la misma parada el autobús. Están en el recreo. Él ha ido a buscarla. Ella ha sonreído. Han bajado al patio. Han salido del colegio. Han dado un paseo. Han descubierto un coche abandonado. Él ha entrado primero. Se ha sentado al volante. Le ha dicho a ella que suba. Han cerrado las puertas. Él simula que conduce. Ella le mira. El cielo empieza a estar nublado...

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



lunes, 14 de marzo de 2022

LAS SETAS: Fragmentos (5)



SE me han terminado los somníferos. Por eso estoy aquí: sala de espera del ambulatorio, en la Seguridad Social.

No puedo ya dormir sin ellos. Lo intento a menudo, pero no lo consigo. Duermo a lo sumo tres o cuatro horas y me encuentro al día siguiente deprimido y roto. He intentado hacer caso del médico, dormir sin pastillas, tomar tisanas, tila, valeriana, pasiflora, pero lo único que he conseguido es sentirme, por falta de sueño, cada día más agotado. Así que necesito esas pastillas. Que me crean adicción, ya lo sé, pero sin las cuales seguramente terminaré derrumbándome.

La sala de espera está llena. Unos que entran, otros que salen y otros que, intermitentemente, van llegando. Hay seis pacientes delante de mí, que a una media de diez minutos, hacen aproximadamente una hora de espera. Una hora entera aquí esperando...

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



lunes, 28 de febrero de 2022

LAS SETAS: Fragmentos (4)



NO debería tomar más peyote
, piensa Klaus recordando su última cura con Genaro hace unos días, mientras apura con manos temblorosas una botella de mezcal junto a la hoguera, al contrario de lo que el viejo aseguró, cada experiencia es peor y más delirante, y las bajadas duran semanas...

Piensa eso Klaus, apurando nervioso su botella, mientras aviva en medio de la solitaria llanura las llamas de su pequeña fogata, que apenas alcanzan a iluminar unos metros de pradera en la noche. Más allá, todo inmensidad y negrura. Y alaridos de coyotes y chotacabras. O de espíritus vengativos.

Maldito el día en que encontramos a aquel indio, masculla entre dientes, todo desde entonces ha ido de mal en peor...

Y acto seguido recuerda por enésima vez la historia: aquel piel roja enloquecido que encontraron en las montañas, sangrando por los ojos y con los pies llenos de quemaduras, aullando la palabra Wendigo... 

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



lunes, 7 de febrero de 2022

LAS SETAS: Fragmentos (3)



ES Noche Vieja en la Tierra. La gente llena calles y plazas, viene y va, hace sus últimas compras, prepara la cena, las uvas, el cava y el cotillón. Noche de encuentros familiares y amigos, de excesos, campanadas y villancicos, de hermanamiento y celebración.

Aunque él está solo en su apartamento. Sin familiares ni nadie con quien poder cenar ni brindar. Solo en la jungla de asfalto. Él solo con sus maniquíes.

Desde que su última pareja se fue de casa son para él una obsesión. Siempre le han fascinado, sobre todo los de los años 60 y 70, estilo Mario Bava, de esos que a menudo aparecen en los giallos que tanto le gustan, hieráticos, hipnóticos, inquietantes, lascivos. Logró hacerse con tres en un mercadillo a precio de saldo y desde entonces son su única compañía: tres hermosas modelos de labios voluptuosos y ojos penetrantes, sumisas y silenciosas, que comparten con él la soledad de su pequeño piso en las afueras.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



lunes, 24 de enero de 2022

LAS SETAS: Fragmentos (2)



DIOS bendito… Aquello era espantoso… La carne triturada, desgarrada, hecha jirones, cercenada aquí y allá, grumos de sangre en todas partes, en el salpicadero, sobre el volante, en los cristales… Un boquete enorme, como una dentellada, caliente aún, borboteante… Como el resto, los tipos anteriores: todos castrados de igual modo. Que ya iban cuatro, con el del Mercedes, chorreando sangre, mutilados… Y el jefe machacándome todos los días... Es que no había pista alguna, indicios, huellas, nada. Solo aquellas mordeduras, dentelladas enormes, bestiales, espantosas… Los demás polis me preguntaban: qué hacemos con el cuerpo, las huellas, la ambulancia, el tanatorio… Les dije que le pusieran una manta encima, que no tocaran nada, que llamaran al forense, que acordonaran la zona, que esperaran. Yo tenía que ir a casa a descansar un poco. Lo necesitaba ya, después de varias noches sin dormir, dando vueltas y vueltas al tema. Aquellas mordeduras, como si les hubiese arrancado el miembro un cocodrilo, de una dentellada, ñam, y se acabó: desencajados, desangrados, muertos de dolor… o de placer... Porque tenían caras de extasiados todos, como de estar gozando lo suyo en el momento clave… Su expresión, los ojos entornados, su sonrisa… Los cuatro igual, además, hombres ricos, de mediana edad, calvetes y barrigudos, en sus coches de lujo desangrados con aquel puré de picadillo entre las piernas... Les robaban los anillos, las medallas, la cartera… Y les dejaban pudriéndose en la noche, muertos.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



miércoles, 29 de diciembre de 2021

LAS SETAS: Fragmentos (1)



NADIE me hizo caso. Les advertí cientos de veces, pero a todos les dio igual. Se limitaron a llamarme melenudo y drogadicto y loco, pero no me hicieron caso.

Yo sabía que todo estaba a punto de estallar, de joderse y bien, si se me permite la expresión. Me lo decían las últimas visiones: terremotos, cataclismos, grandes fuegos, una mano purulenta que abría la caja de Pandora y ¡¡PUUUM!!, todo al carajo: la tierra desolada, calcinada y hecha trizas.

Es que siempre era lo mismo, no fallaba, la cosa, comerme un par setas y visionar muerto de miedo aquel desastre. Nada de ingravidez y luces de colores, como antaño, aquella extraña paz, aquella beatitud, aquel estar fuera del mundo, desnudo entre las flores, sin dormir pero soñando... Ahora todo era caos y destrucción, una gran bola de fuego, el mundo entero en llamas, el fin de nuestra raza...

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



sábado, 20 de noviembre de 2021

LAS SETAS en LA NUEVA CRÓNICA


El autor Vicente Muñoz Álvarez. | MARLUS LEON

José Ignacio García | La Nueva Crónica 20/11/2021

‘Las setas y otros relatos de la Era Pulp’ / Vicente Muñoz Álvarez /Versátiles Editorial

Narrativa breve, 208 páginas, 15,00 euros

Emplea Vicente Muñoz Álvarez, como epílogo a la treintena de cuentos y microrrelatos reunidos en ‘Las setas y otros relatos de la Era Pulp’, una cita de Jack Kerouac en la que el controvertido novelista estadounidense aseguraba que las personas «nos lanzamos hacia delante en busca de la próxima aventura disparatada bajo el sol».

Y eso es lo que hace el autor leonés. Lanzarse a tumba abierta –y las tumbas, por cierto, y sus descompuestos habitantes abundan en el inframundo de estas doscientas páginas– en busca de aventuras disparatadas, que unas veces ocurren bajo el sol y otras veces suceden amparadas por una complicidad lunar o lunática; pero siempre cuajadas de violencia, sexo, drogas y rock and roll, como él mismo nos previene cuando, al final de su introducción, nos advierte, tachándonos de «queridos drugos», de que «sangre, sexo, ultraviolencia, amor y desamor y crueldad y ternura» es con lo que nos vamos a topar en el libro. Y no falta a la verdad en ese apercibimiento. Porque esta recopilación de cuentos, escritos en distintas épocas creativas, no serían aptos para lectores de vísceras delicadas, si no fuera por la ingente calidad literaria que atesoran, además de por esa ternura a la que alude el narrador y que, no en todos los casos (eso sí), dulcifica algunas escenas o conflictos que se debaten entre lo espeluznante y lo paranormal.

Vicente Muñoz Álvarez es un escritor poliédrico y de largo recorrido, miembro destacado de esa generación de narradores leoneses del siglo XXI, surgidos a rebufo de maestros de la talla de Antonio Pereira o de José María Merino, pero ungido por un estilo característico que le hace inconfundible y especial, incluso cuando –como es el caso– su prosa se torna, en apariencia, más ligera, cruda y contundente; o cuando los temas que aborda resultan más trágicos, terroríficos o escabrosos de lo habitual.

Podría decirse que ‘Las setas y otros relatos de la Era Pulp’, haciendo honor a su título, es un libro de dos rombos; aquellos dos rombos limitadores y prohibitivos que lucía como emblema la televisión estatal y monopolística del siglo pasado, y que los más jóvenes tratábamos de eludir para descubrir el primer beso de tornillo de una pareja hollywoodense o la primera teta que alguna actriz nativa, jamona y desvergonzada dejaba al descubierto en un ‘Estudio 1’ monocromático.


Podría decirse también que este compendio de aventuras desasosegantes son un racimo de historias para no dormir, inspiradas por la serie homónima de Chicho Ibáñez Serrador en la que colaboraba el profesor Jiménez del Oso, ese Íker Jiménez del pleistoceno televisivo. Y no lo digo por decir: además de provocar ficticias pesadillas y crisis insomnes y de ansiedad, en algunos de estos relatos aparecen el enigmático guionista, habano entre boca y barba, o el parapsicólogo que dio origen a tantos programas de oscuros misterios, resueltos o sin resolver.

Pero además de esos personajes reconocibles o de los cameos de actores épicos como Bruce Lee y sus mortíferos nunchacos, que abrieron el apetito capitalista de algún amigo del autor, en ‘Las setas y otros relatos de la Era Pulp’ aparecen, cercanos y tangibles, el último habitante de la Tierra o niños que convierten un juego en una tragedia o vagabundos desheredados incluso de la esperanza y la dignidad o policías que sucumben al placer o maniquíes que se van de fiesta o enfermos que critican a los médicos y a la sociedad o presos lusos que tienen bastante de ilusos o preadolescentes que en el ardor del verano huyen despavoridos ante la perspectiva de una primera experiencia sexual que en nada se parece a la que habían soñado para estrenarse en las lides del amor o poetas callejeros disfrazados de voyeristas mercenarios o voces aquejadas de remordimientos eternos que suenan a maullidos de gato o maridos que agreden y violan a sus resignadas esposas o psicópatas incurables que despellejan a sus víctimas o peleles que dudan entre elegir el aburrimiento celestial o las diversiones picajosas con que los seduce el infierno.

Los relatos incluidos en ‘Las setas y otros relatos de la Era Pulp’, variables en extensión, aunque breves en su inmensa mayoría, son como punzadas lacerantes o bofetadas inclementes, unas veces provocan dolor y otras espabilan las conciencias atrofiadas de los lectores más acomodaticios; están escritos en una primera persona inmediata y transcurren entre la narración –a veces de un solo párrafo corrido– y el texto dialogado, sin que ninguna de las técnicas se resienta o muestre fisuras respecto a las otras.
Son, además, textos que apestan a esperma, a vino peleón, a sudor rancio; pero también a miedos inconfesables, a alucinaciones, a recuerdos de niñez y juventud, a sueños incumplidos y a cobardones que siempre están deseando huir, pero que nunca se atreven a dar el primer paso.

Al final, queda la huella candente de relatos como el que protagonizan una pareja de niños en un coche abandonado o el de un vagabundo urbano o el que discurre al anochecer en un bar de barrio obrero o el que personifica un matrimonio en el salón de una casa modesta, durante la cena, después de que los hijos se hayan acostado o el del opositor que sobrevive en un mundo inmovilizado por lo cotidiano. Pero sobre todo queda, más allá del dolor, de la crispación o la tristeza que provocan muchos de estos relatos, la sensación de que el lector ha emprendido un viaje disparatado, a lomos de un vehículo desbocado y sin frenos, bajo los rayos hirientes del sol o arrullado por los brazos de la luna, ocupando el asiento del copiloto y escuchando en la voz viva y sugerente del conductor historias, no sé si para no dormir, pero que al menos, para bien o para mal, ha soñado más de una vez, y que no ha sido capaz de escribir. Porque para eso, como le ocurre a Vicente Muñoz Álvarez, hace falta una pizca de mala leche, bastantes suelas desgastadas por el asfalto erosivo de la vida y, principalmente, dosis inagotables de talento.

José Ignacio García es escritor, crítico literario y coordinador del proyecto cultural ‘Contamos la Navidad’.