lunes, 29 de junio de 2020

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA



HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA, mi nuevo poemario, con prólogo de Julia Navas Moreno y epílogo de Gsús Bonilla, debería estar ya en la calle de la mano de Canalla Ediciones hace unas semanas, pero, como tantos y tantos otros libros, ya vosotros sabéis, sigue aún esperando el momento oportuno... La pregunta y la duda es: qué os parecería una presentación informal en verano, en alguna terracita de algún bar chulo de León, en vez de retenerlo criogenizado hasta el otoño... Estáis por la labor de reencontrarnos en agosto y brindar, o esperamos a que comiencen a caerse de los árboles las primeras hojas ??


Vicente Muñoz Álvarez

TERROR FIRMER




viernes, 26 de junio de 2020

ZONA



Qué difícil
entender el mundo
tener la conciencia tranquila
cumplir con todo a tiempo
reciclarse estar al día
no desesperarse acobardarse
deprimirse no enfermar

qué fácil desfallecer
arrojar la toalla
elegir mal el camino
qué pequeños somos
cuánto nos exigen
qué jodido nos lo ponen
y qué fácil es fallar.


Vicente Muñoz Álvarez,
de Gas: Antología poética personal
(Lupercalia Ediciones 2016)

lunes, 22 de junio de 2020

EL NECRÓFILO



DE nuevo estás aquí, Pequeña, cerca, muy cerca y muy dentro de mí. Eres carne de mi carne, sangre de mi sangre, como al principio tú misma soñaste, ¿lo recuerdas? Yo jamás pude olvidarlo, aquel pacto y tu promesa. 

Me miras altiva desde tu altar de terciopelo rojo, sensual y tentadora, tal vez sorprendida de que aún te siga amando. ¿Por qué te fuiste, por qué no me escuchaste, por qué incumpliste tu promesa? Nuestro sueño, tus proyectos, nuestra torre de cristal... Ya nada será igual, ¿no lo comprendes? Somos ídolos caídos, solamente eso. 

Pero ahora estás aquí y aun demediada sigues siendo hermosa: la cascada de aguas negras de tu pelo, tus labios tentadores, tus ojos oscuros y profundos, ojos de vértigo y engaño que ya no parpadean, que me reprochan desde el frío tantas cosas... 

Sólo he conservado tu cabeza. Lo demás lo he devorado lentamente. Tardé tanto en encontrarte... Entre sombra y sombra, entre trago y trago te buscaba y tú no estabas... Intentaba recrear en mi mente tus palabras, aquel pacto y tu promesa: juntos, juntos, siempre unidos, un solo cuerpo y un único espíritu... ¿Lo recuerdas? Intenté olvidarte sin sufrir, ahogar mi desencanto y despertar un día y no sentirte, pero estabas ya muy dentro, Pequeña... demasiado adentro... 

Ahora tu luz interior quema en mi recuerdo. Perdóname y descansa aunque no puedas dormir, aunque no puedas soñar. Descansa en mis entrañas preservada del hedor de los gusanos, del temor de la tierra y lo profundo. Apoya en mi pecho tu cascada de aguas negras y escucha los latidos que aún sustenta tu memoria. Acaricia mi sexo consumido con tus labios y procura imaginar que aún estás viva... 

Yo te sigo amando.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales (Lclibros, 2020)



viernes, 19 de junio de 2020

MI VIDA EN LA PENUMBRA: Fragmentos (2)



Corría entre las dunas y sus pies se hundían en la arena. Tres hombres encapuchados le seguían a no mucha distancia. Era de noche. Hacía calor. Soplaba una ligera brisa y a lo lejos, desde algún punto indefinido, se escuchaba el rumor de las olas en la playa. Había que alcanzar el mar. La luna brillaba en lo alto. Sus pies se hundían en la arena. Los encapuchados ganaban distancia. Se le acercaban más y más. Estaba cansado. Tenía miedo. Escuchaba el latido acelerado de su corazón. Los relojes le pesaban demasiado en los bolsillos. Relojes antiguos, de plata, con cadenas, cientos de relojes en la arena: tic tac, tic tac, tic tac. Los encapuchados se acercaban. Llevaban gaviotas muertas en las manos. Ganaban distancia. Había que alcanzar el mar.


Vicente Muñoz Álvarez, 
de Mi vida en la penumbra
(LcLibros, 2020)



MI VIDA EN LA PENUMBRA

235.000 latidos

miércoles, 17 de junio de 2020

HUELLAS DE PISADAS EN LA LUNA



un estoicismo y serenidad como no recordaba, supongo que efímera y pasajera, pero eso en plena crisis y ruta es algo milagroso y excepcional, pese a la sensación de estar trabajando en la luna y las escasas ventas, como que todo pasa por encima o al lado de mí, pero sin aplastarme, y es justo y de ley, después de tantos conflictos y lágrimas, dejar también constancia de ello... el punto de encaje, que diría Castaneda, y el color del cristal con que se mira, todo depende de eso...


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 9 de junio de 2020

BOSQUE DE LA ENTROPÍA



parece que está pasando o remitiendo al fin lo que ha sucedido y nos han hecho, tanta sinrazón y dominio, que todo vuelve a cierta normalidad, pienso, o será quizás mi cabecita loca, que en el fondo del bosque de mi entropía comienza a reaccionar otra vez, no lo sé, pero es como una cierta resurrección y emoción colectiva, el placer, como diría D'Annunzio, de la convalecencia de nuevo... parece que quizás sí o deberíamos de y tendría que, son las conjugaciones ahora del verbo, con lo que se alimenta el convalenciente tras una larga enfermedad: como Carmilla o Des Esseintes o Roquentin o Sperelli y tantos otros que en el mundo volátil de la imaginación han sido, parece que comenzamos a levantarnos lentamente de nosotros de nuevo, yo de mí y vosotros de vosotros, perezosa y dulcemente a la vez, tras el naufragio y los destrozos de tantas tormentas... y seguro que al menos en mi caso todo venga una vez más condicionado por la literatura, espejo y reflejo, don y maldición, esa doble vida y personalidad, para bien y para mal motor de mi mundo... tendríamos que, deberíamos de, parece que, ese acoso implacable de los condicionales que tanto nos mediatizan, al fin vuelven las sensaciones: la piel suave de mi amor que me motiva de nuevo, los paseos en bici al amanecer o el estar en armonía con la tierra y el cielo: que escriba estas líneas y se las dedique a ella y a vosotros, después del diluvio, es buena prueba de ello...

Vicente Muñoz Álvarez

photo by Marlus Leon