lunes, 19 de agosto de 2019

FLOR DE SANTIDAD



se nos van yendo, poco a poco y sin apenas darnos cuenta, como llaneros solitarios, los mejores cerebros de nuestra generación, los que parecía que nunca se iban a morir, carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre, flor pura de santidad, nuestros referentes e iconos y maestros antiguos, mismos colores y banderas y semejante pasión, como ángeles o nigromantes nos dicen adiós, y nosotros, los que quedamos, los que seguimos, los que aún estamos, cruzando los dedos, brindamos por ellos también...

suyo será
el reino de los cielos


Vicente Muñoz Álvarez

TUMBA



ESTA sí que es una película maldita y de culto, aunque me temo que imposible de localizar...

Tendría unos diecinueve o veinte años cuando Nacho, un colega de la Universidad, conociendo mi afición por la literatura y el cine de terror, me habló de Luismi García, un arquitecto amigo de sus padres, y de la película en super 8 que había rodado tiempo atrás en Villa Asunción, un caserón abandonado en el centro de la ciudad por el que de niños, con otros chavales del barrio, habíamos merodeado muchas veces. Solíamos adentrarnos temerosos en el jardín, lleno de escombros y de maleza, y en su desvencijado porche, imaginando todo tipo de maldiciones y tragedias, y tenía su silueta grabada a fuego en mi memoria. 

El caso es que tuve la ocasión de conocer a Luismi en casa de los padres de Nacho poco después, y el privilegio de ver allí en petit comité Tumba, la película que había rodado en Villa Asunción justo antes de que la derribaran, en 1977. 

En esencia, eran solo planos y secuencias en blanco y negro del sótano, lleno de maniquíes (los dueños habían tenido un comercio de ropa y allí los almacenaban), y de las habitaciones del edificio: secuencias y planos de la mansión, sus desolados pasillos, salones y dormitorios, y de aquellos maniquíes, sus rostros hieráticos, sus ojos vidriosos, sus cabelleras ajadas, sus labios rojos... y poco más. Solo una cavernosa voz en off recitando de cuando en cuando desasosegantes poemas y aquellas interminables secuencias del sótano y los maniquíes... Pero os aseguro que era, por lo funesto e inquietante, más que suficiente para ponerle la carne de gallina a cualquiera. 

Luismi falleció tiempo después en un accidente de tráfico, cuando aún no había cumplido cuarenta años (supe por Nacho), y su película, por desgracia, se debió perder con él para siempre. 

Ojalá algún día alguien la encuentre, si es que aún queda alguna copia, porque helaba como pocas la sangre en las venas...


Vicente Muñoz Álvarez,
de Películas que erizan la piel
(Canalla Ediciones, 2019)



jueves, 15 de agosto de 2019

MIENTRAS NAUFRAGA AFUERA EL MUNDO



leer a Huysmans
de nuevo 

estas tardes tranquilas de agosto 
en mi terraza de Villaobispo 

mientras naufraga
afuera el mundo 

su renuncia
su escapismo 
su lucidez
su inteligencia 
su disidencia
su inconformismo 

bálsamo
para mi corazón


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 13 de agosto de 2019

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA



esté donde esté
y haga lo que haga
en la tierra

mi camarote fuera
y lejos del mundo
(que diría Baudelaire)

ese lugar de paz
y tranquilidad
que desde niño
he buscado

una casa
en el bosque
o el mar

un jardín
para meditar

y dedicarme en él
a escribir y ensoñar

ese bendito lugar


Vicente Muñoz Álvarez

photo by Marlus Leon

lunes, 12 de agosto de 2019

NATURALISMO SOBRENATURAL



nada como releer concienzudamente a los maestros antiguos, los que nos han formado y marcado para toda la vida, para corroborar, si en verdad son verdaderos maestros, tus pequeñas y grandes verdades: que el realismo sólo (da igual que sea sea social o sucio o moral) y por sí mismo no basta, no cunde, no llena, y la ficción sin propósito ni espíritu, o sólo como moneda de cambio, menos todavía, y la clave tiene que estar en buscar el camino intermedio, el tormento y el éxtasis, el arrebato y la náusea, lo sublime y lo sórdido, lo documental y lo etéreo, las tormentas del alma y las de la realidad a la vez, el paso, en suma, de tu noroeste.... más o menos eso me recuerda Huysmans  hoy en Là-Bas... en su mismo camino me encuentro...


Vicente Muñoz Álvarez

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL según EMILIO LÓPEZ CASTELLANOS



Siempre he defendido, y escrito, que Vicente Muñoz Álvarez es de naturaleza poliédrica. Su vida es sede de una variedad amplia de universos de los que él ha ido extrayendo suficientes paisajes para trazar y subrayar esa literatura emocional que tan bien le enmarca. No se rinde ante cualquier propósito y ahí le tenéis, intrépido y osado, trascendiendo las fronteras del género para construir un mundo propio que asoma en cada de sus miles de páginas, las escritas, las que ya asoman y las que vendrán. Me resisto a ponerle una etiqueta. De nada sirven cuando se trata de Vicente y de sus horizontes. Por eso, ante la publicación de Películas que erizan la piel, la tercera entrega de la Trilogía Cult Movies –una serie de retratos personales de algunas de las películas que han obrado mayor efecto sensitivo y pasional en su propia realidad y fecundan una vez más la importancia de la propia experiencia en su literatura–, desvela la capacidad de Vicente Muñoz para atrapar instantes de sí mismo y engrandecerlos sobre un papel del que, en su caso, siempre andan desterrados la vacuedad y el fuego artificial. En esas películas que reseña nuestro amigo se encierran tonalidades de vida y el libro observa una capacidad especial para corearlas y empujarlas hacia nuestras almas. 

Los cuentos de hadas no se resisten a su propia paradoja. Destinados sobre todo a un público infantil, encierran algunos de los mayores horrores que la literatura ha descrito. Los padres de Hansel y Gretel abandonándolos en el bosque, esos lobos que coronan su leyenda gracias a sus dientes afilados, la cabra montesina de mi infancia cuya voz, nacida de un vinilo rayado, servía de preludio al banquete que ella se iba a propinar en castigo por haber sobrepasado una simple línea, esa pequeña cerillera a la que Andersen condena… Yo crecí en ese mundo de terror en el que destacaba y aún destaca, para mi asombro e inquietud, aquel flautista de Hamelín que raptaba a todo un grupo de niños por despecho. Y de repente me doy cuenta de que Vicente Muñoz Álvarez nos ha arrastrado a todos aquí cautivados por su seductora sonrisa y una personalidad rotunda. Tengo la impresión de que pronto cerrará la puerta, apagará la luz y… ya nadie sabrá más de nosotros.

Emilio López Castellanos,
en la presentación de Películas que erizan la piel en León
(Gran Café, 23-5-19)



viernes, 9 de agosto de 2019

LITERATURA PROHIBIDA



viendo estos días 
documentales sobre 
arqueología prohibida 

la que se oculta 
por incómoda
y no le interesa 
en cada momento 
de la Historia 
al poder 

sea cual sea 
y se deba
a lo que se deba 
en cada momento 
de la Historia 
el poder 

pienso

igual que en la literatura

los mismos vetos
y engaños

las mismas
estrategias

también 


Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 8 de agosto de 2019

QUISE Y NO PUEDO




imposibilidad de vivir

aunque me pese

conforme a los patrones
y cánones que me inculcaron

religiosos y políticos
éticos y morales
económicos y sociales

y la desazón
e inadaptación
que todo ello implica

pude y no supe
quise y no puedo

ahora disiento


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 7 de agosto de 2019

CRAZY DOGS



tener unos vecinos locos
y desquiciados al lado 

terraza contra terraza
y espalda contra espalda
en un espacio común 

te desquicia y enloquece 
más que ninguna otra cosa

sus hijos sus broncas 
sus gritos sus perros

sobre todo eso

cómo ladran

a todas horas

sus perros


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 6 de agosto de 2019

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL en LA CABINA DE NEMO



El trabajo detectivesco (mucho material difícil de encontrar) y de visionado de Vicente Muñoz Álvarez es impecable. De forma asertiva, inteligente y, por supuesto, apasionada, nos incita a investigar y a disfrutar de muchísimas joyas ocultas del séptimo arte.

Nuevamente, una editorial independiente, en este caso Canalla ediciones, apuesta por una forma refrescante y diferente de mostrarnos el cine de horror, contando con la particular visión del mencionado autor. El mismo Vicente es consciente, y nos confiesa, que su lista está regida bajo elementos analíticos objetivos y por supuesto, en muchas ocasiones bajo un delicioso punto de vista subjetivo, factor con el que el autor nos sorprende al incluir ciertos títulos a priori no conectados con el género, con los que finalmente consigue crear una conexión para pasmo y delirio del lector. 

No es un libro fácil de redactar, ya que la búsqueda de ciertas cintas se antoja prácticamente imposible e incluso quijotesca, pero el resultado es más que notable, consiguiendo el tesoro más preciado que puede obtener un autor: El interés absoluto del lector y la subsiguiente investigación de este, para indagar y conocer más datos acerca de esta oscura facción del séptimo arte. Descubriremos cómo ciertos actores y actrices (algun@s no podrás creértelos) decidieron trabajar en un film de terror, algo que supuso en su momento particulares resultados en su carrera.


Descritas en sus páginas hay docenas de cintas malditas y de culto, sí, y te animo a que las descubras, aunque me gustaría recalcar un film titulado Tumba dirigido en 1977 por Luismi García. El autor, en su época universitaria, pudo ver este siniestro proyecto rodado en super 8 por mediación del mismísimo director. Durante la proyección, Vicente comprendió cómo una siniestra localización, unos sucios maniquíes, y el sonido de una voz recitando espectrales poemas, pueden recrear una atmósfera aterradora y delirante. Poco después de aquel visionado, Luismi Garcia falleció con apenas 39 años, por lo que aquella película en super 8 se encuentra en estos momentos en paradero desconocido…

Las páginas de Películas que erizan la piel están cargadas de datos, curiosidades y locuras relacionadas con los géneros y subgéneros más aterradores, desvelando todo aquello que orbita a su alrededor. Afortunadamente, en el siguiente número de La Cabina de Nemo podremos disfrutar con una entrevista a Vicente Muñoz Álvarez, perpetrada por el mismísimo Pablo G. Malmierca, un poeta brillante e imposible de catalogar.

Si te gusta el cine de género (y las sorpresas subjetivas que añade el autor) debes hacerte con tan particular publicación. Imprescindible.


Pako Mulero


viernes, 2 de agosto de 2019

DESEO DE SER SAM PECKINPAH



deseo

a veces

de ser Sam Peckinpah 

polvo y caspa a raudales 
amistades inquebrantables 
y duelos sangrientos al sol 
litros de tequila 
crepúsculos sobrecogedores 
y códigos imposibles de honor 
revelaciones en medio de un tiroteo 
el corazón de un piel roja 
y el orgullo de un perdedor 

soplo

desde mi butaca

sus velas


Vicente Muñoz Álvarez

SOBRE TRAVESÍA



Travesía (Chamán), el que creo es el mejor libro del poeta Vicente Muñoz Álvarez. Una poesía crítica con la existencia desde una poética de huida, en busca de esa puerta enclavada en la realidad: “y esa enigmática clarividencia a veces… a veces…” Fragmentos, trozos, poemas en prosa de gran belleza. Muñoz Álvarez es literatura. 

Enrique Villagrasa 

Libro rico en metáforas, referencias literarias, referencias a sus libros anteriores, pleno de vida, nos sugiere navegar por sus páginas convirtiéndonos en los capitanes de nuestros propios navíos, pues esa es la enseñanza de un libro tan pleno, tan redondo como Travesía, debemos tener la plena consciencia de ser nosotros mismos, de no perder nunca el rumbo. Y quién mejor para mostrárnoslo que un viejo lobo de mar como Vicente Muñoz Álvarez. 

Pablo Malmierca 

Con este libro lleno de jalones cartográficos vitales, Vicente Muñoz nos lleva del lado del alma nómada (sabiendo que el nómada es un alma que persiste en un mismo territorio, esto ya lo dijo Deleuze), con un estilo tabernario en lo rotundo y festivo pero también de sutil –y marinera- melancolía. 

Esther Peñas 

Hacía tiempo que una lectura no me emocionaba tanto como Travesía de Vicente Muñoz Álvarez. Es difícil encontrar algo hoy en día con ritmo poético que te impacte y te haga reconocerte a ti mismo como este libro. Hacia varios años que no me llegaba tanto un libro de nuestra tierra... Un regalo, sin duda, a los sentidos. Una vez más, ante Vicente, me quito el sombrero. Simplemente, brutal. 

José G. Cordononié 

La variada polisemia del título de la obra hace que cualquier lectura de los capítulos sea doble: coherente con el texto y entre sí, formando una armonía con la temática general. Las narraciones se distribuyen entre la enumeratio y la narratio, con sus exigencias creativas. El trasfondo creador es un vendedor de zapatos con sus esclavitudes, que recuerda las excelentes lecturas de ciertos autores bajo la forma de líricos fragmentos, buscando una idea unitaria. 

Nicolás Miñambres 

En Travesía, Vicente Muñoz mira hacia el pasado, o hacia el mismo presente, desde un instante en el que el tiempo —pero no el movimiento— se detiene. Se pregunta el autor desde ese punto por el posible acierto, o no, en los caminos tomados, y por el ‘que hubiera sido si…’ de los caminos obviados. Respuestas que generan nuevas preguntas, y nuevas preguntas, a su vez, que surgen dentro de las mismas respuestas. 

Luis Sánchez Martín 

El nuevo libro de Vicente Muñoz Álvarez, Travesía, pone el foco a los estados de desánimo, los desengaños, el paso del tiempo o el tiempo detenido, un canto a la ciclotimia y la desorientación. Página a página se va cavando un boquete en el pecho del lector, se levanta el viento y nos abrazamos a nuestra propia Babilonia, reconociendo nuestras ruinas.

Julia Roig 

Vicente Muñoz vuelve a sumergirse en el viaje de su vida en este nuevo libro, el segundo volumen de la trilogía La llama encendida, que inició con Días de ruta (Lupercalia, 2014). Aquel primer paso para narrar la aparente dialéctica de sus dos oficios- comercial de calzado y escritor- ha desembocado en Travesía, un itinerario existencial que se abre con su habitual prosa poética a esos detalles íntimos que aderezan su escritura, nutrida de esos dos polos totalmente antagónicos: el alienante mundo del capitalismo y el de la ensoñación del poeta, más reflexivo e introspectivo. 

Camino Sayago 

Disfrutando de Travesía visitando lugares comunes desde la intimidad de la palabra, la ensoñación, el corazón abierto; saboreando el paseo por el lado más poético de la vida de la mano de Vicente Muñoz Álvarez. Un libro con una cuidada edición; un cofre repleto de delicadas perlas. 

Julia Navas Moreno 

Hay dos palabras que me obsesionan: honestidad y valentía. Eso es lo que más me gusta de Vicente. Y las incesantes preguntas, y el anclaje tan arduo al presente, y la fugacidad de la maravilla, y lo incontrolable y oculto que hay en nosotros, en mí… Una travesía para la que yo también tengo billete. 

Ana Grandal


Travesía, a pesar de su nombre, no es un libro de viajes. Es un libro que narra el viaje de una vida, el de cualquier vida, el de la tuya o la mía. Y la del autor, por supuesto, con todo lo que de audaz tiene el acto de asomarse a uno mismo para dolerse y alborozarse, para comprenderse y malinterpretarse, para sorprenderse incluso al ver que la imagen que devuelve el espejo nada tiene que ver con el propio rostro. 

Pablo Cerezal 



martes, 30 de julio de 2019

BLACKBIRD



ocho y diez de la mañana 
de un martes cualquiera de julio 
frente a la pantalla del ordenador 
sobre mis poemas y libros 
intentando encontrar 
la palabra adecuada 
la cadencia y el ritmo 
por qué y para qué 
30 años escribiendo 
y esta frustración este vacío 
la literatura no me ha revelado nada 
hecho más sabio mejor persona 
llevado a ningún sitio 
ajenos a la poesía 
cantan en la terraza los pájaros 
ellos son el poema 
no las ideas las palabras 
el sentido y el símbolo 
30 años intentándolo 
no lo había interpretado aún bien


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 29 de julio de 2019

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL en LITERATURA + 1



Películas que erizan la piel es la tercera entrega de una serie de libros que el autor dedica al cine de culto. En este caso se centra en el terror en sus más variadas vertientes. Tan variadas que hay películas cuya presencia en el texto pueden sorprender al lector, pero tienen su razón de estar, como se verá más adelante.

No se trata de una de esas típicas (y aburridas, por predecibles) listas de «mejores» películas del género, sino de una obra eminentemente subjetiva, donde el autor expone las que más le han impactado, siendo la mayoría rarezas que considera justo reivindicar, muchas de ellas producidas en los años 60 y 70, años de la niñez y adolescencia del autor y, por tanto, cuando se gestaron sus principales miedos y fantasmas.

Se centra en (cito textualmente): «obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que el HOMBRE ha creado».

Destaco el término «hombre» porque en él reside el porqué de la presencia de algunos films en este libro. Abundan los relatos de fantasmas, posesiones y casas encantadas, sobre todo las versiones cinematográficas de la obra de Edgar Allan Poe (uno de los referentes literarios de Vicente Muñoz), pero también el terror psicólogico y el miedo, puro y duro, a lo que nos puedan hacer. Por eso se incluyen algunas películas que, a priori, uno no esperaría encontrar aquí, como «La noche del cazador» o «¿Qué fue de Baby Jane» (dos de mis favoritas de todos los tiempos, dicho sea de paso), «Henry, retrato de un asesino», o la que, haciendo honor al título, más me ha erizado la piel a mí en los últimos años: la estremecedora «Martyrs».

Obvia Vicente los clásicos afamados que no necesitan presentación, pues el objetivo es dar a conocer las rarezas con las que él ha disfrutado, sin embargo no puede evitar incluir ciertos clásicos como «Psicosis», «El resplandor», «La semilla del Diablo» o «La matanza de Texas» por lo que han significado en su vida.

Sin ningún tipo de criba: mudo y sonoro, blanco y negro y technicolor, el Hollywood más fastuoso y las coproducciones europeas, la serie B, las superproducciones y los metrajes de corte indie... Todo se da la mano en este catálogo de 200 referencias llamado a ampliar, y mucho, la visión que de esta parcela del séptimo arte se tiene hoy en día.

Un libro que, tal y como yo he hecho, recomiendo leer lápiz en mano para ir señalando aquellos títulos que nos llamen la atención (presiento que se van a multiplicar mis visitas a la bibliotecas) y anotando nombres de directores de los que apenas sabía nada para poder indagar en sus obras más allá de las películas reseñadas aquí, como Roger Corman, Rafael Baladón o Mario Bava.

Ya había reseñado en este blog otras obras de este genial poeta y narrador («Regresiones», «Travesía») y hoy vuelvo a recomendar la lectura de uno de sus libros que, a su vez, es una interesante aproximación al autor a través de sus pasiones y sus fobias.

Luis Sánchez Martín


SINOPSIS: 

«Tanto en la literatura como en el cine (y en todos los demás ámbitos creativos) me interesan las obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que el hombre ha creado. Este es, en última instancia, el criterio de fondo que he utilizado para confeccionar este listado de películas de culto: lo crítico, lo atípico, lo raro, lo grotesco, lo perverso, lo incómodo, lo hiriente, lo hipnótico, lo arrebatador... Aunque no menos importante, también, ha sido el punto de vista y enfoque literario con que las reseñas han sido ideadas, las conexiones de todas estas películas con libros y escritores que admiro y he leído intensamente en el transcurso de mi vida adulta, igualmente básicos y determinantes para mi formación. Más que una guía cinéfila al uso, pues, este manual está concebido como un diario personal donde me he despachado a gusto con muchas películas que yo opino que nadie debería dejar de ver». 

Vicente Muñoz Álvarez



jueves, 25 de julio de 2019

DALES LA LLAVE AL PASAR



está siendo, este verano, algo distinto a los anteriores, cambio de fase y mentalidad, igual más o menos en lo tocante a hábitos y evasiones, paseos en bici al amanecer, días de descanso y ensoñación, lectura e introspección tras tantos de ruta, pero con una gran diferencia esta vez: ningún compromiso ni plan literario a la vista... lo que a su vez implica no tener al fin que entregar contra reloj libro tras libro a esta y la otra editorial en busca de Z, y poder, en realidad y como hace años que ya no lo hacía, dedicarme a leer y amar y pedalear sin otra pretensión que la de disfrutar cada instante, vivir y dejar fluir, simplemente, el momento... no ya más libros ni exploraciones por ahora, me digo, pruebas ni ordalías, otros lo harán por mí, lleguen a donde lleguen... dales la llave al pasar...


Vicente Muñoz Álvarez

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL en COOL MADRID




martes, 23 de julio de 2019

TRAVESÍA en DEVANEOS



Travesía de Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966), con prólogo de Pablo Cerezal, es un conjunto de prosas en las que el autor lleva a cabo un ejercicio de introspección. En ellas hay unos cuantos temas que se repiten. Al autor parece preocuparle su llegada a los 50 años, momento ecuatorial para echar la vista, cansada, atrás y hacer balance, separar el grano de la paja y ver quiénes le acompañan y quiénes no; la escritura como un don y una maldición, la escritura como salvavidas, la página en blanco en la que (a)prenderse fuego a sí mismo, una escritura en la que el autor se deja la salud y su tiempo, nos dice, o lo que es lo mismo su vida, en el ejercicio creador.

Hay ciertas palabras que se repiten con frecuencia: los naufragios, los desamores, el ir y el venir, esto y lo otro y aquello, el bueno de Maupassant, el bueno de Poe, el bueno de Hank…

El autor aborda también su situación como vendedor de zapatos, simultánea con su labor de escritor, vendiendo libros y zapatos pero sin vender su alma al diablo, nos dice.

La vena introspectiva de la que hablaba al principio se concreta en recuerdos de cuando Vicente era niño, su relación con su hermana, el ser considerado raro ya desde joven, su ligazón a la escritura, a la literatura, a autores como Bernhard, Céline, Poe, Bukowski. Con este último encuentro cierto parecido, cuando pienso en poesías como Arrinconado o El Perdedor, porque sí, nihilismos a un lado, ha sido una hermosa pelea y aún lo es.

Francisco H. González

Travesía, Chamán Ediciones. 2019. 188 páginas




viernes, 19 de julio de 2019

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL según JOSÉ G. CORDONIÉ



He seguido el último manual de cine de culto de Vicente Muñoz, “Películas que erizan la piel”, reencontrando films que hacía tiempo que no veía y descubriendo muchos otros que habían pasado inadvertidos o ignorados ante mi pantalla, y que he podido ver ahora y que he saboreado al máximo.

Esto ya me ocurrió con sus anteriores manuales “Películas para llevarse al infierno” (Eutelequia 2011–LcLibros 2018) y “Películas para la penumbra” (Excodra 2015–LcLibros 2018), en los que tuve la oportunidad de descubrir muchas películas de cine de autor o de Serie B o Z que, de otro modo, estoy seguro, nunca hubiera llegado a conocer.

El cine de culto es aquel que ha obtenido el beneplácito popular, más allá –en ocasiones- de la crítica y –siempre- de la taquilla. Esta aceptación, otorgada por el boca a boca de los espectadores, puede llegar a convertir a una de estas películas en una “obra maestra” con el paso del tiempo, si se dan las circunstancias adecuadas.

La razón de este “culto” viene dado, dependiendo del caso, por su transgresión, por su novedad o por su vanguardismo (avant-garde). Y de esto, Vicente Muñoz sabe un rato, como profundo cinéfilo y buceador del underground, que ya nos tiene acostumbrado a nutrirnos de deliciosas recomendaciones de filmes, a veces igual de selectos que extraños, a los que le seguimos en las redes sociales.

En “Películas que erizan la piel”, Vicente nos guía por el cine de terror y suspense a través de doscientos títulos, algunos de ellos de reconocido prestigio, y otros, sin embargo, que resultarán con toda seguridad completamente desconocidos para el lector. Y este es el gran juego de esta guía, o mejor dicho “manual para cinéfilos”, la posibilidad de recordar y revisitar grandes películas de todos los tiempos a la vez que descubrir y admirarse con obras ignoradas, recónditas o rarezas exquisitas excluidas, simplemente, del mainstream. 

El Terror son, en mi recuerdo, títulos claves en el cine de género como El resplandor, Las manos de Orlac, Psicosis, Al final de la escalera, La semilla del Diablo, La matanza de Texas, ¿Qué fue de Baby Jane?, Freaks, o una de mis películas favoritas: La noche del cazador. Y a estos enormes filmes, se suman grandes maestros como Dreyer, Corman, Fisher, Cronemberg, Bava, Baladón o nuestros Jesús Franco, De la Iglesia o Ibañez Serrador.

Como ya he dicho, “Películas que erizan la piel” no es un libro de lectura sobre cine, sino que es un manual de películas de culto que nadie debe perderse, que nos debe servir como guía para posteriormente llevar esas películas a la pantalla para que nos emocionen, nos den frío o miedo, que son los estímulos que nos erizan la piel (horripilación cutánea).

Para aquellos que no conozcáis la obra de Vicente Muñoz, os invito a conocerla. Sus libros siempre contienen una reunión incesante de referentes artísticos en todas sus expresiones, desde la música, la literatura, la fotografía o el cine. Además, en cada uno de sus textos, sean novela, relato o poesía, une de manera sistemática y maestra las ensoñaciones con sensaciones, recuerdos, imaginaciones y semblanzas.


José G. Cordonié

jueves, 18 de julio de 2019

RETORNO AL PASADO



curiosos los resortes y sortilegios de los libros y lecturas en cada momento y fase de la vida, y muy curioso también cómo, con el paso de los avatares y el tiempo, van y vienen y vienen y van, pierden o cobran vigencia y te arrebatan o definitivamente, sin más, te abandonan... de la baja a la alta literatura y al revés, voy, según me sienta en cada fase y momento, alternándolas... curioso que arrancara con relatos de terror y aventuras, y de ellos pasara a los simbolistas y decadentistas y esteticistas y demás vanguardistas, y después a los beat y realistas sucios y minimalistas y a tantos otros más, prueba superada, pensé, estoy ya en otra realidad y nivel, y curioso que tantos años después ese mismo nivel y realidad, la alta, digamos, literatura, me haya literalmente agobiado y casi enfermado y haya tenido, como revulsivo y a causa de ella, que volver de nuevo a los relatos de terror y aventuras... curioso que de Poe y Hoffmann y Lovecraft y Huysmans y Stevenson haya pasado a Céline y Bernhard y Miller y Sartre y Kerouac, cómo unos y otros me apasionaron y fueron relevándose como gurús de yo qué sé ya qué, y curioso también que se invierta ahora de modo natural el proceso y vuelva a disfrutar con mis primeros maestros de nuevo... todo curioso y extraño en la vida (en la mía al menos), aleatorio y absurdo, magnético y especular... 


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 17 de julio de 2019

GOZA EL MOMENTO



días tranquilos en Villaobispo, al fin, después de tantos de calzado y carretera, madrugar voluntariamente y salir a pedalear con la bici practicando el arte de la meditación (fuera los pensamientos), volver a casa y observar el crecimiento de las plantas en la terraza, tomates, chiles, cilantro, romero, orégano, tomillo, perejil, guindillas, menta y etc, escribir y pensar (ahora sí) con criterio y calma, cocinar y fumar con calma, comer calma, dormir la siesta con calma y elegir al despertarme, en función de mi estado de ánimo, el libro adecuado, alternar la lectura en la terraza con la visión de las nubes al pasar (cuántas quimeras y castillos), sentir la tarde palpitar y la noche caer, cenar masticando despacio, ver una película y acostarme relajado... son días de ensoñación, me digo... goza sin más el momento...


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 16 de julio de 2019

NO ESCRIBIR



una placidez
y beatitud

este verano

que ya casi
ni recordaba

NO ESCRIBIR

como terapia
y catarsis

NO ESCRIBIR

estar y ser
sin más

viendo la vida
pasar

verla pasar


Vicente Muñoz Álvarez


lunes, 15 de julio de 2019

ESTACIÓN DEL FRÍO





En abril de 2006 se editó el número 18 de la colección de cuadernos de poesía Planeta Clandestino: “Estación del frío” de Vicente Muñoz Álvarez, con prólogo de Diego Marín A. e ilustración de Silvia Díaz Chica. Se presentó en @unirioja en su ciclo “Presencias literarias” de aquel año.

Enrique Cabezón

jueves, 11 de julio de 2019

PELÍCULAS QUE ERIZAN LA PIEL en 200 MGHERCIANOS



Si hay un término con el que definir al escritor y poeta Vicente Muñoz Álvarez es su pasión por las cosas bellas, dentro de cualquier contexto, del viajante en la carretera que durante seis meses al año contempla por las interminables rectas de las autovías de la meseta semejante delicia de paisaje. Ahí, en la carretera de su querido Kerouac, en su automóvil pleno de maletas con zapatos de temporada. Curiosa estampa —pero corroboramos que ganarse el pan con la venta de libros: Hoy en día son muy pocos-as a quienes les cae esa breva. La pluma hay que cargarla de tinta y la tinta no es gratis. Hoy en día son los diodos o pixeles de la pantalla de un ordenador, la electricidad y la banda ancha (no son gratis). Seis meses después, el amanuense vuelve al lugar de creación: la montaña leonesa y los largos paseos al lado de su perro, mientras confabula nuevas historias o quizás versos con los que llegarnos al alma. VMA es cómplice de eso que ya le ha dado el oficio; el escritor infatigable. Un tipo que no renuncia a esas inspiraciones cuasi poliédricas, mirando un páramo, saboreando una taza de café, desde un semáforo parado observando a una pareja que discute de la vida que viven. En la cola de un Supermercado, donde una anciana habla con un móvil —de teclas enormes— mientras llora a su nuera: lo mal que la tratan los de Servicios Sociales, porque son inexistentes… Sí, la inspiración puede encontrarse en los sitios más insospechados. Pero ahora, volviendo a este magnífico libro: un ensayo de todas esas películas que nos encontramos en esta última obra de Vicente Muñoz Álvarez y acabamos de leer: “Películas que erizan la piel” (2019). No se trata del clásico ni el canónico libro de crítica de determinado cineasta o eso que está tan en boga, las 100 mejores películas del S.XX de suspense o de Sci-fi y etc. No. El autor repite hasta la saciedad que estamos ante una obra que forma una trilogía sobre unas películas de cine con las que ha crecido y se ha enriquecido culturalmente. Todas ellas tienen un significado muy especial para VMA. Son grandes momentos de su vida y han condicionado su estilo y forma de dirigirse a sus lectores. “Películas que erizan la piel” (2019) es una amalgama de subgéneros de terror donde encontrarán: asesinos en serie, slasher, gore, seres demoníacos, posesiones, vampiros y licántropos, casas encantadas, Sci-fi terrorífico, lisérgico, zombis y sobre todo mucha serie-B, entre una buena cantidad de productos made in VHS erótico/bizarro. A día de hoy, entre la jugosa selección, por sus exquisitas 221 páginas.

Observarán en sus descripciones films con una premisa primordial; ya que parten como adaptaciones de algunos de los mejores escritores-as del terror gótico, suspense o erótico. En este peculiar y fascinante libro veremos recopilados toda una gran combinación de películas (muchas de ellas de culto, imposibles de cuestionar). Deudoras del negro sobre blanco, de autores como: Adous Huxley, Alejandro Jodorowsky, Bari Wood, Guy de Maupassant, Lautréamont, Baudelaire, Rimbaud, Huysmans, Ira Levin, Jack Kerouac, Jeffrey Konvitz, John Ajvide Lindqvist, Kenneth Cook, Daphne du Maurier, Henry Miller, Fred Mustard Stewart, James Joyce, Peter Van Greenaway, Peter Straud, Roland Topor, el gran Stephen King o el inefable Sheridan Le Fanu. Films escondidos en algunas de esas maletas de zapatos —de otro tiempo— del gran Jean Rollin y sus vampiros colgados de LSD. Ahí pueden sumarle todo lo que la adictiva Hammer ha producido durante su fértil historia del cine, que se devora con ganas. Esencialmente, por un público compulsivo de todos sus thrillers psicológicos y películas de suspense. Al igual que su generoso catálogo de horror gótico y demás monstruos. Esa es la línea de trabajo establecida en este brillante libro, una labor minuciosa, siempre dejando muy despejada la devoción hacia un arte que sincroniza con el acervo creativo de nuestro autor. “Películas que erizan la piel” es el tercer libro sobre cine —que cierra una trilogía dedicada al mundo del séptimo arte— de Vicente Muñoz Álvarez. Un amor que se mantiene y sigue estando ahí, al igual que el de la música. Confesaba el escritor leonés que uno de sus autores fetiche de juventud era Howard Phillips Lovecraft. En uno de los relatos que incluye su extensa obra “Viajes al otro mundo”, menciona una llave de plata que le transportaba a los recuerdos de esa infancia marcada por los miedos y los fantasmas de casas encantadas. Posiblemente la infancia de VMA es una máquina del tiempo de espacios atemporales. No es la primera vez que afirma con toda rotundidad “que la esencia de su escritura y sus pensamientos es un trozo del recogimiento y el arte de la ensoñación… Poe es el maestro de la literatura moderna, de la literatura sobrenatural, de terror y policíaca moderna.”

“La Casa Usher me deslumbró. Es un relato con un trasfondo de subconsciente, con muchas referencias solapadas que en una segunda, tercera, cuarta o quinta lectura vas desvelando. Empero, sobre todo, destaca el ambiente que es capaz de recrear. Hay un ambiente fantasmagórico, absolutamente espectral que me trastornó y me sigue trastornando. Como decía Edgar Allan Poe, (sin dormir, pero soñando)”. Este amanuense leones, que a pesar de los años sigue en movimiento y viviendo de sueños que impregna. Hace como unos cuatro años comenzó el viaje al principio de esta trilogía cinéfila, que inició con “Películas para llevarse al infierno (2011), después, “Películas en la Penumbra”(2015) y por último la que estamos comentando a lo largo del texto; nuestra querida “Películas que erizan la Piel”(2019) (una especie de colección de grandes films, con la coletilla de Cult Movies). Películas con un denominador común, la admiración y celo por esos films con los que ha ido creciendo o descubriendo su itinerario literario. Por cierto, cuando quieran quedar bien delante de sus amigos y denoten que es la hora del tedio tras una cena larga sin palabras, hablen sobre el horror. Ya verán cómo se quedan los mismos cuando les comenten cosas como éstas: Fue a Tod Browning —que no el irlandés Bram Stoker—  a quien se le ocurrió que Drácula vistiera un frac, o la impresionante cabeza cuadrada y claveteada de la abominación de Frankenstein es un hallazgo de Jack P. Pierce, no de Mary W. Shelley. Esto no está en el libro. Es una broma que le gasté por teléfono a Vicente Muñoz Álvarez y le encantó. Y es que el horror es parte de nuestra historia más contemporánea. A mí, que vengo de letras puras y como licenciado en Prehistoria y Arqueología y periodista (jubilado por problemas de salud), siempre me gustó esta historia de un personaje cercano a mi mundo y el horror. Recuerdo con alegría una clase de una de nuestras profesoras más sabias de los 90. Hablaba de Plinio “el joven” y una de sus primeras crónicas sobre casas atormentadas por el recuerdo de muertes o tragedias recientes. El escritor de la antigua Campania describe: “una casa espaciosa y amplia, pero desprestigiada y funesta” en Atenas, sobre la que corrían todo tipo de rumores debido a los “hechos inconfesables” acaecidos en ellas durante décadas. La construcción había sido escenario de asesinatos y después de la muerte de toda una familia, asesinato que Plinio describe: como algo de una horrible naturaleza, que provocaron el miedo de “la ciudad entera y todos quienes conocían las consecuencias de un acto tan atroz”. Según el escritor, la casa permaneció vacía por décadas debido a que “en medio del silencio de la noche se oía un sonido de hierros y un ruido de cadenas, primero más lejos, luego más cerca”. Resumiendo, “Películas que erizan la piel” (2019) es un libro ameno, muy interesante y con un lenguaje cercano, rico en epítetos y sentencias pop que marca un tempo alejado de la crítica más ortodoxa y oficial por excelencia. No es un estudio detallado o una biografía al uso en concreto. Pero vale la pena invertir un poco de tiempo para disfrutar de películas de terror, subgéneros y rarezas de todos los rincones del planeta. Especialmente sería una extraordinaria elección una o dos de estas películas para un regalo de Halloween. Puede que sea tal el éxtasis de emoción de miedo del que recibe, que vaya creando un boca a boca con “Películas que erizan la piel”(2019). Empero, vamos acercándonos al asueto de verano y por ende hablamos de un libro que se convierte en un excelente compañero de verano playero para ir tomando contacto con toda esa conexión informativa. Tremendamente entretenida y reveladora, pero a la vez accesible para la mayoría de los lectores. Realmente he disfrutado muchísimo con la variedad de títulos que ha elegido. Desde los años 30 a la selección de mediados y finales de los 60. Así como un montón de films psicodélicos de los años 70. Sutiles 80,s/90,s y algún beluga de este S.XXI. Películas que erizan la piel (2019) /films de culto/ de Canalla Ediciones es todo un hallazgo para todo aficionado y amante de la gran pantalla. Y como decía un teórico del terror contemporáneo de quien ahora mismo no recuerdo el nombre: “La narración que analiza el miedo como parte del paisaje humano se haga cada vez más profunda, perversa y obtenga un enorme valor estético.” Y claro, hablando de narradores, Vicente Muñoz Álvarez es un valor seguro, pueden buscarle por Google en la Wikipedia y descubrirán su magnífico blog “Mi vida en la penumbra”. Así como lugares míticos creados por su ingenio y frescura como la edición del fanzine Vinalia Trippers o el portal HankOver Resaca; un homenaje a Charles Bukowski. Lo dicho, es muy buen poeta, escribe muy bien, tiene una imaginación desbordande: pero, además, es un grandísimo ser humano.


Jon Alonso, en 200 mghercianos.




jueves, 4 de julio de 2019

PHANTASMAGORIA



algo que me relaja como ninguna otra cosa en el mundo, que yo sepa: los paseos kilométricos por la playa al amanecer... dejar a mi ángel soñando con caracolas y bajar yo solo, después de fumarme una buena pipa, a caminar descalzo por la orilla del mar... y entonces, como en tromba, miles de sensaciones y emociones y sinestesias, cada olor e imagen y color sugiriéndome asociaciones y visiones nuevas, la gasa azulverdosa de la línea del horizonte y Conrad, mis huellas sin rumbo en la arena y Kerouac, aquel islote a lo lejos y Stevenson, el tekeli-li de una gaviota en el cielo y Poe, las olas estrellándose contra mi conciencia y Cravan, etc etc... puro símbolo y correspondencia todo en la playa al amanecer, mi magdalena de Proust personal, mis dunas sin extranjero a la vista, mi terapia, tras los días de ruta, para renacer...


Vicente Muñoz Álvarez

photo by Marlus Leon

miércoles, 3 de julio de 2019

ENTREVISTA en EL SÓTANO DEL ORNITORRINCO


Foto de Marlus Leon

Vicente Muñoz Álvarez aterriza en El sótano del ornitorrinco y se enfrenta a nuestro interrogatorio de junio, que incorpora nuevas (y comprometidas) preguntas. Próximamente, contaremos con otros autores (Ada Menéndez, Claudia Capel, Carmen del Río Bravo, Sonia San Román, José María Cumbreño, etc) que se han atrevido a colaborar en nuestra sección de entrevistas minimalistas. Y ahora, pasen y lean, estimados seguidores. A disfrutar de este caluroso verano.

Ana Patricia Moya

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966). Poeta, narrador, ensayista, gestor cultural y crítico de cine. Autor de los poemarios Privado (Baile del Sol, 2005), Estación del frío (Ediciones del 4 de Agosto, 2006), Parnaso en llamas (Baile del Sol, 2007), Canciones de la gran deriva (Editorial Origami, 2012), Animales perdidos (Baile del Sol, 2013), Días de Ruta (Lupercalia, 2014), Del fondo (Zoográfico Ediciones, 2018), entre otros; de las novelas y libros de relatos Los que vienen detrás (Editorial DVD Ediciones, 2002), Monstruos y Prodigios (Editorial Amargord, 2007), Perro de la lluvia y otros cuentos (Editorial Iralka, 1997), Mi vida en la penumbra (Editorial Eclipsados, 2008), Regresiones (Lupercalia, 2015), El merodeador (Baile del Sol, 2017), Travesía (Chamán Ediciones, 2018); también de los ensayos El tiempo de los asesinos: semblanzas de algunos escritores malditos (Literaturas Com Libros, 2019), Cult Movies I: Películas para llevarse al Infierno (Literaturas Com Libros, 2018), Cult Movies II: Películas para la penumbra (Literaturas Com Libros, 2018) y Cult Movies III: Películas que erizan la piel (Canalla Ediciones, 2019). Ha coordinado las antologías literarias Golpes: Ficcciones de la crueldad social (con Eloy Fernández Porta; Editorial DVD, 2004), Tripulantes: Nuevas aventuras de Vinalia Trippers (con David González; Editorial Eclipsados, 2006), Resaca / Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski (con Patxi Irurzun; Caballo de Troya, 2008), 23 Pandoras: Poesía alternativa española (Baile del Sol, 2009), Beatitud: Visiones de la Beat Generation (con Ignacio Escuín; Ediciones y Producciones Baladí, 2011), y El descrédito: Viajes narrativos en torno a Louis Ferdinan Céline (con Julio César Álvarez; Lupercalia, 2013). Editor del fanzine Vinalia Trippers.

¿La poesía sirve para algo?

Depende de cada lector y poeta, de sus intenciones y metas y su forma de enfrentarse a la poesía. En mi caso en concreto, para hacer de este mundo un sitio mejor.

¿Qué no es poesía? 

No hay nada que en principio sea o no sea poesía: depende, de nuevo, del punto de vista y enfoque de cada poeta y lector. Todo o nada puede serlo, según lo veamos e interpretemos.

El momento más vergonzoso de tu vida como artista fue…

Nunca he sentido vergüenza por ser escritor, en todo caso desencanto o frustración, pero no vergüenza, al contrario, me siento orgulloso de serlo, aún en los peores momentos que haya podido pasar.

¿Dónde están las musas? 

En el cerebro y en el corazón, y en la visión que proyectan de lo que nos rodea.

¿Qué libro te hubiera gustado escribir?

Viaje al fin de la noche, de Louis Ferdinand Céline.

La palabra más hermosa del diccionario es…

AMAR.

¿Cuál es tu concepto de justicia poética?

A estas alturas de mi trayectoria, dudo ya que exista o pueda existir la justicia poética. Si la hubiera: poder vivir de la literatura.

¿Amor o desamor como tema universal poético? 

Siempre y por supuesto. Ambos, para lo bueno y para lo malo, son los motores del mundo.

¿Libro impreso o libro electrónico? 

Impreso, sin duda.

Último libro leído. 

La negra luz del círculo oscuro, de mi colega José G. Cordonié, una gozada.

¿La literatura da de comer? 

De merendar, en todo caso, y ya ni eso…

¿El arte ha muerto?

No lo creo, ni creo que muera jamás. Pase lo que pase, seguirá habiendo artistas, aunque varíen las formas, estéticas y contenidos.

Un libro que no recomendarías bajo ninguna circunstancia. 

American Psycho.

¿La pastilla roja o la azul? 

Ambas si puede ser, por favor.

¿Existe alguna relación entre la política y la poesía?

Mucha o ninguna, una vez más, en función de cada poeta, poética e intenciones. En mi caso, en particular, mucha, sin duda, porque mi poesía refleja el mundo en el que vivo, esa es mi principal premisa, y la política, en mayor o menor medida, directa o indirectamente, está siempre presente.

¿Protagonista o secundario? 

Lo quiera o no, secundario, me temo…

Si fueras un personaje de ficción serías… 

Indiana Jones.

¿Qué artista debería de ser estudiado obligatoriamente en colegios e institutos?

H.P. Lovecraft.

Una serie recomendable y una película olvidable. 

Penny Dreadful y Regresión, de Amenábar.

Un director de cine y un disco de cabecera. 

Mario Bava y Rain Dogs, de Tom Waits.

Tu opinión con respecto al panorama poético actual.

Demasiado pan y circo, básicamente, hasta el punto de que el poeta se vea obligado a ser performance, actor, cantautor, y si nos descuidamos, payaso también, para poder captar más audiencia. No me gusta ese juego y creo que de hecho está perjudicando mucho a la verdadera poesía.

¿Alguna manía confesable antes, durante o después del proceso creativo?

Tener tabaco a mano.

Si existiera la posibilidad de resucitar a una celebridad por un día para tener una interesante conversación, ¿a quién elegirías? 

A Jack Kerouac.

Un momento histórico.

El movimiento hippie en San Francisco.

Un consejo para no tener en cuenta.

Sé tú mismo.

Gracias mil, Vicente. Salud y poesía.