martes, 10 de marzo de 2026
ENTREVISTA EN DIARIO DE TERUEL
Vicente Muñoz Álvarez, escritor: “La poesía lleva milenios existiendo y así seguirá porque no depende de las modas como la novela”
La Plataforma de Poetas por Teruel premia la antología del leonés como Mejor Libro de Poesía de España, ‘ex aequo’ con ‘Micelio’ de Laura Giordani
Diario de Teruel, miércoles, 4 de marzo de 2026
Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) es poeta, narrador, editor y gestor cultural, vinculado desde sus inicios a los márgenes del sistema literario, a la poesía social de la conciencia y a la escena alternativa leonesa. Desde 1996 dirige Vinalia Trippers, uno de los proyectos de culto de la narrativa breve y la poesía en España. Como autor, ha desarrollado una obra extensa que combina poesía, narrativa y ensayo, con numerosos poemarios publicados desde finales de los años noventa y libros de relatos y prosas que exploran la memoria, el cuerpo, la noche urbana o la cultura popular. Sus libros muestran una voz reconocible, confesional y existencial, de tono descarnado y lenguaje directo, que se mueve entre el intimismo y la crónica generacional.
En los últimos años su trayectoria ha recibido un fuerte reconocimiento. El año pasado apareció una amplia antología suya: Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025 (Editorial Páramo), que reúne más de dos décadas de escritura e incorpora un poemario inédito. Por este volumen ha obtenido el Premio de la Crítica de Aragón que concede la Plataforma de Poetas por Teruel al Mejor Libro de Poesía publicado en España en 2025, otorgado ex aequo junto a Micelio de Laura Giordani.
Esta distinción, que se entregará en un acto que tendrá lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Teruel el 7 marzo, subraya la coherencia de una obra levantada desde la resistencia, al margen de modas y circuitos mayoritarios y con un norte inquebrantable: no escudarse en el hermetismo y ser una voz, ante todo, legible y honesta.
-Felicidades por el premio...
-La verdad es que muy contento. Yo no soy de presentarme a premios; me presenté a uno con treinta años, lo gané en Letras Jóvenes de Castilla y León, y no había vuelto a hacerlo jamás. Lo bueno que tiene este premio es que no te presentas tú ni te presenta tu editorial, sino que es el propio jurado quien nomina los libros; no está mediatizado por intereses económicos ni de ningún tipo. Por eso me pilló completamente por sorpresa y me produjo mucha alegría
-Hábleme de ‘Hombre de Mimbre’ porque es un libro muy peculiar; una antología que además incluye un poemario completo nuevo.
-Yo tenía un nuevo poemario titulado Hombre de Mimbre y como desde Páramo también habíamos barajado la posibilidad de sacar una antología con motivo de los veinticinco años desde mi primer poemario, que salió en el 99, mi editor me propuso incluirlo dentro de una antología que recogiera una selección de mis ocho libros anteriores. Me pareció muy buena idea porque no es un formato habitual.
-¿Qué aporta esa novedad, ‘Hombre de mimbre’?
-Es muy reciente, recoge poemas escritos en los últimos meses antes de que el libro saliera, en agosto. Se titula Hombre de Mimbre como guiño a una película de culto del género de terror, de folk horror, como se le llama hoy, que es de 1973: El hombre de mimbre, de Robin Hardy, protagonizada por Christopher Lee. El cine de culto es una de mis grandes pasiones y he escrito varios ensayos sobre ello, con una serie de libros publicados bajo el título Cult Movies. Esta película siempre me fascinó; es muy poco conocida para el público en general, aunque paradigmática entre quienes frecuentamos esos círculos.
Los hombres de mimbre eran unas estructuras enormes, construidas con varas de mimbre, que los druidas, los sacerdotes celtas, levantaban en la época de la invasión romana. Dentro metían animales vivos y en ocasiones también personas, y les prendían fuego como sacrificio para pedir buenas cosechas a los dioses. Me pareció una metáfora muy bonita de mi propia forma de ser, como ardiendo por dentro -el que haya visto la película lo entenderá-. Y al mismo tiempo me pareció muy acertado jugar con la fragilidad que sugiere el mimbre, que es un material maleable y resistente al mismo tiempo: es elástico y se mueve a merced del viento, pero al mismo tiempo es muy difícil de romper. A punto de cumplir sesenta años describe muy bien el momento literario en que me encuentro.
–Cumplir 25 años como escritor es muy tentador, pero al mismo tiempo las antologías suenan a final de carrera. ¿No da vértigo eso?
-No, en mi caso no. Ya tengo otra publicada, hace diez años, que se titula Gas: Antología poética personal. Hay distintas maneras de plantear una antología: una es cuando se habla de obra completa, que no es mi caso porque el libro no reúne ni mucho menos toda mi producción poética; otra es lo que vendría a ser esto, una selección de poemas, una obra reunida. La verdad es que casi todos los poetas con cierta trayectoria, si tienen la suerte de encontrar un editor que se la publique, suelen sacar alguna antología a partir de los diez o quince años.
-¿Se reconoce en los versos que escribió hace veinte, veinticinco años, tanto en lo formal como en lo conceptual?
-Sí, totalmente. Siempre he tenido los pilares de mi poética muy definidos y muy claros. Soy un poeta realista, de línea clara, social y crítico, que enjuicia la realidad que le rodea y que piensa que la poesía sí puede cambiar el mundo. Y por otro lado soy un poeta autobiográfico: todo lo que escribo es absolutamente verídico. Esas características estaban ya presentes en mi primer poemario de 1999. Obviamente no es la misma la impulsividad, la ferocidad o la rabia contenida de los treinta años, pero sí, me reconozco plenamente.
-Dice que es de los poetas que piensan que la poesía puede cambiar el mundo. ¿Cree también que tiene la obligación de intentarlo? ¿O es igualmente lícita la poesía neutra, descomprometida, que busca lo bello por lo bello?
-Esa es una decisión que tiene que tomar cada poeta. Yo entiendo la poesía con ese deber de enjuiciar la realidad, aunque no sea de forma dogmática. Mi poesía es un examen de conciencia, de mi propia conciencia, con el fin de expresar a los demás mi punto de vista poético, político, sociológico y literario. Eso no quiere decir que la otra poesía, la que persigue la belleza por sí misma, la más hermética, carezca de valor. Lo tiene y yo mismo puedo disfrutarla. Pero mi forma de escribir parte ante todo de querer utilizar un lenguaje comprensible. De hecho esta poesía hermética, desde mi punto de vista, ha alejado al público lector de la poesía. ¿Cuántas veces habrá escuchado usted ‘poesía no, que no la entiendo’? Ese es el tipo de poesía contra el que va mi forma de entenderla. Yo quiero escribir con línea clara, puedo usar todas las metáforas, todas las figuras literarias y todas las figuras rítmicas que quiera, pero no quiero que haya un muro entre el poeta y el lector que obstaculice la comprensión.
-Es una postura valiente y hasta arriesgada, porque en muchas ocasiones ese hermetismo es puro sinónimo de buena poesía. Cuanto más complejo mejor poeta.
-Exactamente, y mucho más todavía en mi ciudad, León, donde la mayor parte de las tendencias poéticas van por esa vía del simbolismo y el hermetismo en su máximo exponente. Yo la respeto absolutamente y desde luego puedo disfrutar leyéndola, pero no es la poesía que a mí, personalmente, me interesa escribir. Yo me pongo a escribir para comunicarme, no para establecer muros o demostrar el registro léxico que puedo manejar. Se puede ser intelectual con el fondo y en el contenido usando nuestro vocabulario popular habitual.
-Ha escrito ensayo sobre cine, poesía y narrativa. ¿Ha recorrido también la senda de la novela?
-Ya soy perro viejo. Tengo más de treinta libros publicados y la mitad son de prosa. El relato me ha apasionado mucho, también la novela e incluso la prosa poética. Mi obra es un poco miscelánea, y aunque quizás me siento más poeta, también me considero narrador. Eso sí, siempre de aliento corto: los poetas que son narradores, acostumbrados a la concisión de la poesía, tienden a escribir relato breve, prosa poética o, en todo caso, novelas breves. Como novela propiamente dicha tengo una sola publicada, Regresiones, que es una especie de memorias construida con fragmentos breves. Y tengo otra, El Merodeador, que es en realidad un libro de relatos interconectados que se pueden leer como una novela, pero siempre de aliento corto. El único campo en el que no me he movido es el de la novela larga.
-¿Para qué emplear 400 páginas para lo que se puede contar en 100?
-Tal cual. Incluso dentro de la poesía me gustan los textos breves; mi poética es la concisión pura y dura. Lo que yo cuento en un relato de cinco páginas a otro puede llevarle doscientas. A veces envidio a los novelistas capaces de escribir setecientas páginas, pero cuando hablo con ellos me dicen que ellos envidian un relato de siete. Es curioso.
-La extensión física en las novelas nunca se sabe si es virtud o defecto...
-Así es. En cualquier caso la industria literaria está orientada ahora mismo a las novelas largas, a la novela histórica, a la ficción, porque es lo que vende y lo que se promociona. El relato es un género magnífico que fuera de España, en Estados Unidos, por ejemplo, tiene una consideración enorme, pero aquí está un poco denostado. Y respecto a la poesía, ya ni le cuento: es para minorías.
-Quizá la poesía no sea un género mayoritario, pero nunca ha dejado de estar ahí y, desde luego, ni usted ni yo seremos testigos de su desaparición.
-La poesía tiene un círculo de lectores que quizá sea pequeño, pero son muy fieles. En ese sentido es mucho más universal. No es un lenguaje popular y no todo el mundo tiene sensibilidad poética, ni como lector ni como escritor, pero quien lo tiene necesita de la poesía. La prosa sin embargo depende mucho de las modas; ahora llevamos unos años de novela histórica, de guerra civil, de maquis... que yo personalmente estoy hasta la coronilla. La poesía, en cambio, no depende de corrientes ni tendencias. Existe desde hace milenios y seguirá existiendo dentro de muchos siglos.
miércoles, 4 de marzo de 2026
HOMBRE DE MIMBRE EN TERUEL

Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025
(Editorial Páramo):
Premio de la Crítica de Aragón al mejor libro de poesía
publicado en España en2025.
Dedicado a David González y a la Poesía de no ficción.
martes, 3 de marzo de 2026
viernes, 27 de febrero de 2026
CORAZÓN SALVAJE: Epílogo de Huellas en el polvo (Narrativa completa de David González)
Siempre consideré a David González, durante los muchos años que pasé a su lado compartiendo versos, lecturas y carreteras, el mejor escritor de mi generación. Nadie escribía como él, nadie recitaba como él, nadie había leído más que él, nadie tenía su aura y su carisma, nadie del gremio se podía comparar con él... Cada poema suyo era un hachazo, cada lectura que daba un combate, cada relato que escribía (como habréis comprobado) un puñetazo, cada libro que publicaba un nuevo reto... Porque así era para David la vida y la literatura: una constante lucha, un estar en guardia permanentemente sobre el ring, un pelear siempre a la contra (como diría su admirado Bukowski) y un no rendirse nunca, por muy duros que fueran los golpes y los contratiempos. Y ni la enfermedad, que afrontó con una valentía asombrosa, mirándola cara a cara, ni la misma muerte pudo con él, porque de algún modo sigue vivo aún en sus libros.
Durante más de dos décadas compartí a su lado escenarios, antologías, lecturas y revistas, viajes, charlas, copas y bares en Gijón (su ciudad gris) y en León (mi capital de invierno), por supuesto, pero también a lo largo y ancho de toda la península, de Madrid a Bilbao, de Barcelona a Moguer y de Zaragoza a Logroño, en furgoneta y en coche, en tren y en autobús, como nuestros idolatrados Jack y Neal, desde dentro hacia afuera y desde fuera hacia dentro, siempre on the road. De hecho, siempre nos sentimos un poco así, como Neal Cassady (él) y como Jack Kerouac (yo), por la cantidad de similitudes que entre los cuatro había: él del mundo del lumpen y yo de la universidad, él a cien por hora y yo a cincuenta, él hiperrealista y yo más nostálgico, él urbanita y yo más de campo, él ex presidiario y yo comercial de calzado, él naturalista y yo más romántico... Y con Jack y Neal por bandera, y la poesía autobiográfica y de no ficción como horizonte, fantaseamos durante mucho tiempo, años, festivales y miles de kilómetros sobre el asfalto. Querido David, estés donde estés ahora, no olvido nuestros proyectos y carreteras...
Escribí sobre él en muchas ocasiones, reseñas, prólogos y epílogos, pero nunca pensé que tendría que escribir sobre él una vez muerto: parecía inmortal y eterno, el espíritu y el alma de nuestra generación, nuestro estandarte y emblema, y en cierto modo, como ya dije en su día, a muchos nos dejó huérfanos cuando falleció.
Ahora que ya no está, lo que queda de él son sus libros, sus muchos y excepcionales poemarios (Ley de vida, Sparrings, Loser, Reza lo que sepas, o el legendario El demonio te coma las orejas, sobre su experiencia carcelaria, por citar alguno de mis favoritos), su Debut del chico tatuado, que reunía los relatos que había escrito hasta el año 2010, y este imponente volumen de su narrativa completa, Huellas en el polvo, que con mucho esfuerzo (ha sido, me consta, una ardua labor) y cariño ha coordinado otro de sus grandes amigos y valedores, José Ángel Barrueco, y que ahora mismo, intrépido lector, tienes en las manos.
Algunos de estos relatos tuve el honor de publicarlos en primicia en mi fanzine Vinalia Trippers y en varias antologías que coordiné a principios de siglo, Golpes: Ficciones de la crueldad social (con Eloy Fernández Porta), Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski (con Patxi Iruzun), y Beatitud: Visiones de la Beat Generation (con Nacho Escuín), y todos ellos en conjunto dan testimonio de un narrador (además de poeta) formidable y magnífico, heredero de la mejor tradición realista y minimalista norteamericana, que se merece por méritos propios un lugar privilegiado en la literatura de este país.
Conservad este libro, pues, como oro en paño, queridos drugos: el corazón de nuestro mejor guerrero late, como un tambor de guerra, en él.
Vicente Muñoz Álvarez,
epílogo de Huellas en el polvo,
Narrativa completa de David González
(Efe Eme, 2026)
miércoles, 25 de febrero de 2026
DE SERIE B
los maestros
literarios de León
y sus discípulos
primera división local
y los que no queremos
maestros ni discípulos
porque jugamos en otra liga
de serie b
qué copa y corazón
está en juego
Vicente Muñoz Álvarez
martes, 24 de febrero de 2026
lunes, 23 de febrero de 2026
domingo, 22 de febrero de 2026
viernes, 20 de febrero de 2026
jueves, 19 de febrero de 2026
martes, 17 de febrero de 2026
HOMBRE DE MIMBRE: SEGUNDA EDICIÓN.
Ya está en la calle la segunda edición de Hombre de mimbre. Antología poética (1999-2025), con algunas correcciones y una faja que menciona el Premio de la Crítica de Aragón al mejor libro de poesía publicado en España en 2025.
La primera, numerada y firmada, es ya una pieza de coleccionistas. Y está segunda podéis encargarla en cualquier librería o en la web de la Editorial Páramo:
Salud & Poesía
lunes, 16 de febrero de 2026
UN POEMA CADA SEMANA: CORAZÓN DE LLUVIA
Hace algunos meses, el profesor de IES Antonio Martín Flores me invitó a colaborar en su blog de poemas para docentes "Un poema cada semana", un maravilloso proyecto en el que cada domingo sube un video de un poeta recitando un poema de su autoría, que luego analiza en profundidad, para proponer una serie de actividades en torno a él a sus alumnos.
Elegí un poema de Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025, mi último poemario, grabé un vídeo recitándolo, se lo envié, y esto es, ni más ni menos, lo que Antonio ha hecho con él.
Para quitarse el sombrero:
CORAZÓN DE LLUVIA
Uve murió una noche alcoholizado por la lluvia.
Uve pensó: por la boca muere el pez.
Y se ahogó bebiendo lluvia.
Pobre Uve tragalalluvia, Uve de traje oscuro,
que a nadie dijo adiós.
Se le veía siempre triste en su despacho,
con la gabardina chorreando
y el paraguas abierto en una esquina.
Decían que era un tipo extraño, Uve,
adusto, solitario, introvertido.
Que sus tripas sonaban como a lluvia,
que miraba de soslayo,
que al caminar dejaba charcos,
que atraía siempre el temporal.
Pobre Uve de traje oscuro,
asomado a la ventana con su calva imán de lluvia.
¿Qué no hubiera hecho por ver brillar el sol?
Soñaba que se cortaba las venas
y su sangre era de lluvia,
que su semen germinaba
en un monstruo de lluvia,
que sus manos, su nariz
y hasta su corazón eran de lluvia.
Pobre Uve tragalalluvia, de iris encharcados,
de ojos de musgo y de rocío.
Se fue como la espuma,
como el fracaso, como el viento,
con su maletín negro de lluvia
y el secreto de su pena dentro,
sin decir a nadie adiós.
Salió una noche de su casa,
alzó la vista al cielo
y se ahogó bebiendo lluvia.
Buscando su destino,
perdiéndose en las nubes,
sin ver brillar el sol.
COMENTARIO:
Algunas veces un poema nos cuenta. Un poema describe el mundo exterior y también el interior como un espejo, no como algo aproximado, deformado, sino exacto. A veces, un poema describe a otros que nos rodean, que conocemos de primera mano. A veces, Uve tiene un aire muy familiar, nos tememos. El poema de Vicente Muñoz Álvarez nos presenta a este personaje que no solo vive bajo la lluvia, sino que es lluvia. A menudo, en nuestra sociedad, tendemos a juzgar a quienes se muestran esquivos, herméticos o entristecidos como bichos raros, sin pararnos a pensar en el peso de la pena que cargan en su maletín... Uve es el retrato de la soledad urbana, de ese oficinista gris que se confunde con el asfalto mojado y que, de tanto convivir con su tristeza, acaba mimetizado con ella. Sus manos, su sangre e incluso su corazón están "encharcados", lo que nos sugiere que cuando una emoción nos invade por completo (en este caso, una melancolía persistente) terminamos perdiendo nuestra identidad para mimetizarnos con el elemento que nos atormenta. Uve no muere por una causa externa; muere por una saturación de su propio mundo interior: se ahoga bebiendo la lluvia que él mismo atrae, nos dice Vicent Muñoz Álvarez. ¿No es raro e interesante el juego?
Lo que hace que este personaje nos resulte tan cercano es esa barrera invisible que levanta frente al mundo. Su actitud será una elección personal, pero podemos concebirla también como una respuesta defensiva ante un entorno que lo observa con una mezcla de extrañeza y prejuicios. Es el hombre que, incluso a cubierto, mantiene sus protecciones desplegadas, como si el refugio de cuatro paredes no fuera suficiente para detener la tormenta que lleva dentro. Esta imagen es muy potente para entender la alienación moderna: alguien que está físicamente presente en un lugar de trabajo o en una comunidad, pero que emocionalmente habita en un clima distinto, más hostil y gris, incluso en un no lugar. Los demás lo etiquetan por sus gestos o por su silencio, convirtiéndolo en un fenómeno digno de estudio más que en un compañero, una persona que sufre. Al final, esa falta de comunicación se convierte en una condena de doble dirección: el mundo se limita a ver los rastros que él deja al pasar, y él, incapaz de romper el cristal de su propia melancolía, se marcha sin dejar una sola palabra que explique el peso de su equipaje. (¿A quién podemos contar lo que sentimos, lo que somos, cuando esa revelación a nadie conviene?).
Y, sin embargo, todos tenemos ese equipaje que nos pesa, que arrastramos. El propio trabajo, las cargas familiares o las expectativas que otros depositan sobre nosotros funcionan a menudo como ese maletín negro que el protagonista nunca suelta. En el caso de Uve, el drama reside en que su vida se ha convertido en una acumulación de tareas y silencios que han terminado por sustituir su propia naturaleza humana. Cuando permitimos que la rutina y las obligaciones se vuelvan una lluvia incesante que nos cala hasta el tuétano, corremos el riesgo de sufrir esa metamorfosis terrible donde lo que debería ser impulso vital se vuelve líquido y frío. Ya no hay sangre, ni sueños, ni proyectos; solo una humedad estancada que nos vuelve pesados e indiferentes ante el brillo de la luz. Esa es la verdadera tragedia de este personaje y de muchos que nos rodean: la pérdida absoluta de la pasión vital, ese momento en el que dejas de buscar porque has aceptado que tu destino es, sencillamente, desdibujarte en el gris del temporal, ¿hasta desaparecer?.
Pero permitidme que, llegados a este punto, después de estas semanas intensas de temporal inacabable, haga una defensa de esa lluvia que Uve bebió hasta el final. Quizás su muerte no tenga que asumirse como una derrota, sino más bien como una culminación. Aunque no sea la intención del poeta, lo acepto, leo aquí libremente. En un mundo que nos obliga a estar siempre secos, bajo el sol implacable de la productividad, la eficiencia y la alegría fingida de un mundo inauténtico, ser un tragalalluvia es un acto de resistencia. Uve se negó a la aridez de lo convencional; prefirió ahogarse en su propia sensibilidad antes que secarse en la indiferencia de un despacho alfombrado. Hay una extraña belleza en quien decide ser agua en un mundo gris, en un mundo de piedra. La lluvia, al fin y al cabo, es lo que hace que la vida germine, y aunque a Uve le costara la existencia, su capacidad de mimetizarse con el temporal nos recuerda que estar triste, ser introvertido o habitar el silencio son formas de estar vivos con una intensidad que nadie comprenderá. Quizás Uve no se perdió en las nubes, sino que finalmente regresó a casa, al origen de todo, a su lugar en el mundo, fundiéndose con el único elemento que fue capaz de comprender la magnitud de su secreto.
Agradecemos a Vicente Muñoz Álvarez su paciencia con nuestro blog y espero que perdone la lectura de esta semana tan mediatizada por las lluvias torrenciales que padecemos. En cualquier caso, ya forma parte de La Voz de la Poesía.
ACTIVIDADES:
Inventa otro título posible para el poema. Justifica tu elección.
Visita el blog oficial del poeta, pincha aquí. Elige una entrada que te haya llamado la tención y preséntala al resto de compañeros y compañeras de clase.
El poema describe una metamorfosis donde el impulso vital se vuelve líquido y frío. Relaciona este proceso con lo que hoy llamamos depresión o agotamiento emocional (burnout). Busca información sobre este concepto. ¿Cómo crees que el entorno laboral o escolar influye en que alguien se desdibuje?
El comentario inicial afirma que un poema puede describirnos como un espejo exacto. ¿Qué rasgos de la personalidad de Uve (introversión, soledad, melancolía) reconoces en ti mismo o en personas de tu entorno? ¿Por qué crees que a veces nos sentimos extraños en nuestro propio grupo?
En el poema se menciona que Uve no solo vive bajo la lluvia, sino que es lluvia. Explica qué significan en la vida real estos elementos del poema: el maletín negro; el paraguas abierto dentro del despacho; el hecho de que sus tripas sonaran como lluvia.
El poema subraya que Uve a nadie dijo adiós. Escribe una reflexión sobre la responsabilidad colectiva. ¿Quién es más responsable de la tragedia: Uve por no ser capaz de romper su silencio, o sus compañeros por etiquetarlo como "tipo extraño" y no ofrecerle un apoyo emocional? ¿Qué habrías hecho tú si Uve se sentara en el pupitre de al lado?
¿Es posible encontrar belleza en días de lluvia? Busca o haz tres fotos para demostrar que es posible. ¿Es posible encontrar belleza en la tristeza? Busca o haz tres fotos para demostrar que es posible.
El poema dice que Uve se fue con "el secreto de su pena dentro".
Escribe una breve carta o una nota que Uve podría haber dejado en su maletín antes de salir esa última noche. ¿Qué quería decirnos?
Busca otros autores o autoras en nuestro blog que escriban sobre la vida cotidiana de forma cruda o melancólica, como Roger Wolfe, Karmelo Iribarren, Isabel Bono, David González, Ángel González, entre otros. Comparte el poema o la entrada con el resto de la clase ¿Qué puntos en común tienen con este poema?
En nuestro blog hay un poema de Irene X: Si llueve es que está curado. ¿En qué sentido puedes relacionarlo también con el poema de esta semana?
Deja un comentario más abajo, si te apetece.
DATOS DEL POETA:
Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966).
Ha publicado poemarios: Canciones de la gran deriva (Ateneo Obrero de Gijón, 1999. Origami, 2012), 38 Poemash (Vinalia Bolsillo, 2000), Privado (Baile del sol, 2005), Estación del frío (Ed. 4 del agosto, 2006), Parnaso en llamas (Baile del sol, 2006), Animales Perdidos (Baile del sol, 2012), Días de ruta (Lupercalia, 2014), Gas: Antología poética personal 1999-2016 (Lupercalia, 2016), Del fondo (Vinalia Trippers, 2018, Underdog Ventures, 2024), Haga lo que haga en la Tierra (Canalla ediciones, 2020), La poesía es un arma que carga el diablo (LcLibros, 2023), Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025 (Editorial Páramo. Premio de la Crítica de Aragón 2026).
Relatos y novela: Monstruos y Prodigios (Premio Letras Jóvenes Castilla - León 1995. Amargord, 2007), El pueblo oscuro (Las palabras del pararrayos, 1996), Perro de la lluvia (Iralka, 1997), Los que vienen detrás (DVD ediciones, 2002), El merodeador (Baile del sol, 2007. ACVF Editorial, 2016)), Marginales (Eje Ediciones, 2008. Excodra Ediciones, 2015. LcLibros, 2020), Mi vida en la penumbra (Eclipsados, 2008, LcLibros, 2020), Regresiones (Lupercalia, 2015, LcLibros, 2022), Travesía (Chamán Ediciones, 2018), Las setas y otros relatos de la Era Pulp (Versátiles, 2021).
Y ensayo: El tiempo de los asesinos (Iralka, 1998. LcLibros, 2019), Cult Movies 1: Películas para llevarse al Infierno (Eutelequia, 2011. LcLibros, 2018), Cult Movies 2: Películas para la penumbra (Excodra, 2015. LcLibros, 2018), Películas que erizan la piel (Canalla ediciones, 2019. LcLibros, 2019, Underdog Ventures, 2024).
Ha coordinado las antologías: Golpes: Ficciones de la crueldad social, con Eloy Fernández Porta, (DVD ediciones, 2004), Tripulantes: Nuevas aventuras de Vinalia Trippers, con David González (Eclipsados, 2007), Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski, con Patxi Irurzun (Caballo de Troya, 2008), 23 Pandoras: Poesía alternativa española (Baile del sol, 2009), Beatitud: Visiones de la Beat Generation, con Ignacio Escuín (Baladí, 2011) y El descrédito: Viajes narrativos en torno a Louis Ferdinand Céline, con Julio César Álvarez (Lupercalia, 2013).
Ha sido incluido en numerosas antologías de poesía y prosa contemporánea, y como gestor cultural, organizado diversos festivales y eventos literarios.
Edita desde 1996 el fanzine Vinalia Trippers.
El pasado mes de enero le concedieron el Premio de la Crítica de Aragón.
*
Un maravilloso y didáctico proyecto de difusión poética, en suma, que enseña a los alumnos a disfrutar e interpretar la poesía en vivo y en directo.
Ojalá me hubiera tocado a mí, Antonio Martín Flores, en su día un profesor como tú.
domingo, 15 de febrero de 2026
José Ángel Barrueco y Vicente Muñoz Álvarez recopilan la obra narrativa del escritor gijonés David Gónzalez en Huellas en el polvo (narrativa completa), publicada por Efe eme.
José Ángel Barrueco y Vicente Muñoz Álvarez recopilan la obra narrativa del escritor gijonés David Gónzalez en Huellas en el polvo (narrativa completa),
publicada por Efe eme.
Huellas en el polvo (narrativa completa),
de David González
Por Eduardo Boix
David González escribió en el poemario Loser, publicado por la editorial madrileña: Nadie es profeta en su tierra/ hasta que no se encuentra/ enterrado bajo ella. Ese poema no dejaba de ser un grito hacia una sociedad que no le dio la importancia que tenía. Han pasado tres años de su muerte y hoy nos damos cuenta de la importancia que ha tenido su obra y su forma de entender la literatura para varias generaciones de escritores. Gente como José Ángel Barrueco, Vicente Muñoz Álvarez, Javier Das, Ángel Muñoz, Nacho Escuín, José Luis Martínez Clares, Gsús Bonilla, Esteban Gutiérrez Gómez, Ana Vega, Ana Pérez Cañamares o esa lista de mujeres de la antología que coordinó y cuyo título fue La manera de recogerse el pelo. Generación Blogger, donde participaron nombres como: Silvia Oviedo, Ester García Camps, Gloria Gil Romera, Déborah Vukusić, Lucía Fraga, Ana Vega, Nuria Mezquita, Ana Pérez Cañamares, Cristina Morano, Inma Luna, Begoña Paz, Isabel Bono y Lola Lugo. Todos estos nombres son herederos del poeta asturiano que hoy veneramos.
Huellas en el polvo (narrativa completa), de David González, publicado por la editorial Efe eme, con prólogo de José Ángel Barrueco y epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, es la obra completa de la narrativa de David. Para los que no conozcan a David González, ha sido el mayor exponente del realismo sucio en España. Si buscamos por las redes una definición, podría ser la siguiente: el realismo sucio es un movimiento literario minimalista surgido en EE.UU. entre los años 70 y 80, caracterizado por retratar la cruda realidad cotidiana de personajes marginales o antihéroes mediante un lenguaje directo, parco y sin adornos. Se centra en la monotonía, la desesperanza y aspectos sórdidos de la vida urbana, evitando la adjetivación excesiva y la moralidad. Algunos ejemplos son escritores como John Fante, Charles Bukowski o Raymond Carver, entre otros.
David González era algo más y podemos corroborarlo en este volumen, Huellas en el polvo, que recoge prácticamente la totalidad de la obra de David; podemos percibir no solo al narrador, también al poeta. González medía cada frase o cada verso con el pulso de un metrónomo. Él huía de la rima, pero tenía un sentido del ritmo que pocos poetas tienen. Solo había que verle recitar para comprobarlo. Cada vez que hacía un recital se percibía la electricidad en cada poema, en cada texto que ametrallaba con su voz potente. Este libro es la constatación de todo su universo, esos temas que le hicieron ser el escritor que era: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Esta obra, tan necesaria para conocer la obra del autor gijonés como para saber el origen del referente de tantas generaciones, nos muestra la vida de un autor que estuvo dedicado a la literatura en su totalidad. David González se dejó el alma en sus libros.
Hay que agradecer tanto a José Ángel Barrueco como a Vicente Muñoz Álvarez el trabajo que han hecho y hacen, no solo en este libro de David, sino que, con sus blogs, sus fanzines y su forma de entender la literatura, unen autores y generaciones que, de no ser por ellos, cada uno cruzaría su camino en solitario como esos vaqueros que cruzaban la llanura en su caballo. Este libro es y será un referente para los que quieran estudiar o constatar que el realismo sucio en España es un movimiento que vive gracias a un autor que jamás se rindió. Hasta el último día estuvo luchando por su vida y por la literatura que tanto amó. Porque David ha sido profeta y faro para muchos y muchas.
Ficha del libro:
Huellas en el polvo (narrativa completa) - David González
Editorial Efe eme, 392 páginas
Reseña aparecida en el suplemento
Arte y letras del Diario Información de Alicante
viernes, 13 de febrero de 2026
EL FONDO Y EL HUESO
llegar al fondo
y al hueso
aunque duela
o peinar la peluca
del maniquí
tú decides
la forma
poeta
y a dónde
quieres llegar
Vicente Muñoz Álvarez
jueves, 12 de febrero de 2026
DON O MALDICIÓN
en los que el oficio
de la literatura
te supera
por lo ingrato
por lo injusto
por lo hipócrita
por lo aleatorio
por lo agotador
y te preguntas
una vez más
después
de tantos años
don o maldición
hombre o lobo
Jekyll o Hyde
las dos caras
de la misma moneda
Vicente Muñoz Álvarez
miércoles, 11 de febrero de 2026
LA CRIATURA
El cine de la Transición española es, sin lugar a dudas, el más transgresor de nuestra filmografía, a veces para bien, dando lugar a obras maestras de culto, como Arrebato, Quién puede matar a un niño o Bilbao, y otras muchas para mal, con infinidad de bodrios infumables (especialmente del género erótico), hoy en día totalmente obsoletos. Todo ello, lo bueno y lo malo, debido a la necesidad de cerrar una etapa de represión y celebrar otra de apertura, que caracterizó aquellos tiempos de cambio.
Y de entre todos los directores que mejor retrataron aquella época iconoclasta y provocadora, uno brilla, por su talento y valentía, con luz propia: Eloy de la Iglesia, nuestro Fassbinder o Pasolini patrio, como a menudo se le califica: comunista, yonqui y marica, como él mismo se retrataba.
Películas como El diputado, El sacerdote, Los placeres ocultos, Navajeros o La semana del asesino (uno de los filmes más salvajes y sórdidos del cine español), entre otras, reflejan a la perfección, sin filtros éticos ni morales, aquel período único en nuestra Historia, que solo los que lo vivimos en primera persona sabemos de verdad como fue: una auténtica locura y fiesta, por un lado, y un ajuste de cuentas con todos los traumas y frustraciones del pasado, arraigados durante cuarenta años de dictadura.
Aunque, dentro de su ya de por sí transgresora filmografía, La criatura (1977) se lleva la palma en lo tocante a romper tabúes y abordar temas escabrosos. No es su mejor película, pero sí la más provocadora y epatante, mostrando unas relaciones afectivas que aún hoy, en pleno siglo XXI, resultan sorprendentes y escandalosas. De hecho, prácticamente ninguna de las películas de Eloy de la Iglesia podría filmarse como entonces ahora mismo, en esta sociedad tan progre que vivimos, y por supuesto, menos aún durante la época franquista.
Pero mejor no decir nada más al respecto, para no desvirtuar el factor sorpresa, y dejaros que descubráis vosotros mismos (si no la habéis visto aún) el caramelo envenenado que contiene.
Una Ana Belén como jamás os habréis imaginado y una película que no os sacaréis en mucho tiempo de la cabeza: no doy más pistas.
Gracias, Eloy de la Iglesia, por existir.
Vicente Muñoz Álvarez
PALABRA DE DAVID
me repetía una y otra vez
David González
por la noche en los bares
y nunca lo olvido
el hermetismo poético
ha distanciado
al pueblo de la poesía
la poesía que no se entiende
la poesía de los academicistas
la poesía que hay que interpretar
tiene la culpa de que la gente
hoy en día no lea poesía
nuestra cruzada fue
para que el pueblo nos entendiera
esa fue nuestra
Perla & Grial
sigo luchando
ahora que él ya no está
por esa poética
Vicente Muñoz Álvarez
martes, 10 de febrero de 2026
FUERA DE LA JAULA
para los que no se venden
para los que no claudican
para los que no se callan
para los que pelean
siempre a la contra
desde los márgenes
desde las vísceras
desde las trincheras
para los que no transigen
para los que no simulan
para los que no adoctrinan
para los que no avasallan
para los que no tienen maestro
ni quieren que les digan maestro
para los outsiders
para los rebeldes
para los anarquistas
para los que llaman
a las cosas por su nombre
y creen que la poesía
sí puede cambiar el mundo
con el lenguaje del pueblo
y para el pueblo
escribo
fuera de la jaula
todavía
Vicente Muñoz Álvarez
lunes, 9 de febrero de 2026
HOMBRE DE MIMBRE EN CADENA SER
Coincidiendo con su presentación (Librería Literatessen, viernes 6 de febrero, 20:00 horas), charlamos con el autor leonés Vicente Muñoz Álvarez sobre su nuevo libro, "Hombre de mimbre. Antología Poética 1999-2025". Sus más de 500 páginas recogen un destacada, amplia y variada selección de sus ocho libros de poesía, así como un poemario inédito titulado, precisamente, "Hombre de mimbre".
SEÑOR LOBO
la traición a la palabra el narcisismo
la falta de escrúpulos y de empatía
la polarización y la división del pueblo
el control de las redes y de la justicia
el egocentrismo y el nepotismo
el despotismo y el oportunismo
el desprecio a las instituciones
la corrupción y la discriminación
la cancelación y la estigmatización
el señalamiento y el endiosamiento
la carencia total de autocrítica
la desconexión de la realidad
el sarcasmo la ironía el caos
señor lobo
hasta cuándo
Vicente Muñoz Álvarez
domingo, 8 de febrero de 2026
VOLVERÁS A REGIÓN
la guerra civil
los pantanos y los filandones
los maquis y los pastores
los cuélebres y el folclore
los pueblos sumergidos
los pueblos abandonados
los pueblos deshabitados
los traumas de los pueblos
las rencillas de los pueblos
los fantasmas de los pueblos
la tradición de los pueblos
el legado de los pueblos
el recuerdo de los pueblos
los montes y las casas vacías
dónde
en la literatura
del pueblo
la ciudad
Vicente Muñoz Álvarez
viernes, 6 de febrero de 2026
jueves, 5 de febrero de 2026
MAÑANA EN LEÓN: HOMBRE DE MIMBRE
Club de lectura, presentación y coloquio con el público
en la Librería Literatessen a las 20 horas
Modera Juan Campal
Os esperamos
martes, 3 de febrero de 2026
lunes, 2 de febrero de 2026
HOMBRE DE MIMBRE EN LEÓN

No suelo prodigarme mucho últimamente, de hecho hace ya bastante tiempo que no presento mis libros ni doy una lectura poética en León, pero en este caso, tras recibir el Premio de la Crítica de Aragón al mejor poemario de 2025 por Hombre de mimbre, la ocasión lo requiere, y por supuesto, me gustaría estar acompañado y arropado por vosotros.
Será el próximo viernes, 6 de febrero, a las 20 horas en la Librería Literatessen (C/Santisteban y Osorio, 4), acompañado del gran Juan Campal, que hará de presentador y moderador en un coloquio público al que estáis invitados.
sábado, 31 de enero de 2026
HUELLAS EN EL POLVO (NARRATIVA COMPLETA): David González.
Con máxima admiración y cariño, os anuncio este pedazo de libro, la narrativa completa del enorme David González, que acaba de publicar Efe Eme en su Colección Intermitente, coordinada y prologada por José Ángel Barrueco, con un epílogo de mi autoría: sin lugar a dudas, el libro del año. Magistral, salvaje e irrepetible David, no te olvidamos.
HUELLAS EN EL POLVO
El universo narrativo de David González es tan amplio que parece inabarcable, encumbrándose entre los denominados autores malditos o de culto. Fue capaz de encontrar ese hueco que refleja como un espejo el respeto que compañeros y críticos siguen brindándole tras su fallecimiento. Así lo constatan los elogios de escritores y crítica.
Huellas en el polvo recoge la casi totalidad de su obra en prosa, tan afilada como su poesía, tan clara en su expresividad que hiere al leerla. Textos en los que narra sus experiencias vitales: una infancia difícil, años en la cárcel, el escarceo con las drogas y una vida siempre al límite. Vivencias y reflexiones plasmadas con un dominio insultante de su estilo, transgresor y único, demostrando que la literatura es libre y no se atiene a reglas, tal y como pensaban sus venerados Céline, Burroughs, Bukowski o Neal Cassidy, a los que cita sin pudor junto a decenas de artistas que le inspiraron. En estas páginas, repletas de jerga y lenguaje cotidiano, encontramos la cruda experiencia en prisión, su vida callejera, amistades, drogas, situaciones al límite y la enfermedad. Dividido en dos partes, Huellas en el polvo reedita su obra en prosa e incluye textos inéditos y relatos extraídos de fanzines y de antologías, en un ejercicio titánico por mostrar al lector todas las caras de su narrativa.
David González vivió la marginalidad en sus carnes, pero supo llevarla a la literatura con ferocidad y realidad cuando era preciso, con sensibilidad y sentimiento cuando el relato lo requería. Estas páginas así lo atestiguan. Y con ellas se pretende rendir homenaje a un autor de enorme talento que no debe ser olvidado.
Se suman un prólogo de José Ángel Barrueco y un epílogo de Vicente Muñoz Álvarez, dos escritores que lo conocieron a fondo y recorrieron con él el mundo que vibra en estos relatos.
David González (1964–2023) nació en San Andrés de los Tacones y falleció en Gijón. Fue uno de los poetas más celebrados de su tiempo, aunque también de los más perjudicados por su leyenda de maldito y los pormenores de su agitada vida: delincuencia, cárcel, reinserción, diabetes, polémicas, miseria...
Parte de su amplísima bibliografía como poeta y narrador, dispersa en multitud de libros, ha sido recogida en varias antologías: El amor ya no es contemporáneo (Poemas y relatos 1997-2004), El amor sigue sin ser contemporáneo (Poemas escogidos 2005-2009), El debut del chico tatuado (Relatos completos 1998- 2009) y El lenguaje de los puños. Antología crítica de la poesía de David González.
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