viernes, 28 de agosto de 2026

RAPA DAS BESTAS



bajar del monte
cortar las crines
desparasitar
y curar las heridas

sin dejar
de ser libre

y echarse
de nuevo al monte

año tras año

a galopar

Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 27 de agosto de 2026

SPARRINGS

tirar la toalla
a los 60 años

pese a los golpes
y los desengaños

creo que ya no

mejor secarme con ella
el sudor y la sangre

como me susurra
al oído aún
David González:

sigue peleando
por nosotros

perros de la lluvia

no dejes
que ganen ellos

Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 26 de agosto de 2026

EL LABERINTO DEL FAUNO



Para mí, sin duda, la mejor película de Guillermo del Toro hasta la fecha, El laberinto del fauno (2006) es un maravilloso cuento de hadas cruel que mezcla con mano sabia realidad y ficción, crítica social y fantasía, costumbrismo y terror, dando por resultado un filme extraordinario, capaz de satisfacer a todo tipo de públicos. No en vano se llevó en su día tres Oscar y siete Goyas, además de muchas otras nominaciones y premios.

Vagamente inspirada en el panteísmo de Arthur Machen, sobre todo en dos de sus más célebres relatos, El Pueblo Blanco (uno de los mejores cuentos de hadas de la historia de la literatura) y El Gran Dios Pan (terrorífico y escalofriante), El laberinto del fauno nos sitúa en la España rural inmediatamente posterior a la Guerra Civil, y en un conflicto armado entre el ejército franquista y un pequeño contingente de maquis escondidos en las montañas.

A partir de ahí, de ese punto de arranque tan típico del cine español de las últimas décadas, Guillermo del Toro comienza lentamente a hilar una tremenda historia de guerrilla y venganza con otra de magia y terror, combinando realismo y fantasía en dos tramas paralelas perfectamente ensambladas, casi se podría decir que en dos películas diferentes, que avanzan cada una por su cuenta hasta fundirse  en una sola al final del metraje.

Un filme equilibrado y redondo, hipnótico y emotivo, con unas interpretaciones magníficas (en especial la de la niña Ivana Baquero), una fantástica fotografía y puesta en escena, y unos efectos especiales para quitarse el sombrero.

Guillermo del Toro en estado puro, tocado en esta ocasión por el talento y la gracia.

Vicente Muñoz Álvarez

martes, 25 de agosto de 2026

LAS COSAS CLARAS



no ser de derechas
ni ser de izquierdas

no ser fascista
ni antifascista

no ser franquista
ni estalinista

no ser de ningún 
tipo de poder
que adoctrine y limite
el libre albedrío 
del ser humano

venga de donde venga

ser humanista
independiente
ser libertario

y poeta

de no ficción

Vicente Muñoz Álvarez

NUNCA VOLVERÁ A SER AHORA: MARCAPÁGINAS



lunes, 24 de agosto de 2026

LUGER



Qué pedazo de película, queridos drugos, y cómo la he disfrutado: adrenalina pura, ultraviolencia cañí y acción a raudales, sin desperdicio de principio a fin. 

Con ecos del mejor Tarantino (Resevoir Dogs y Pulp Fiction), pero con un sello de identidad totalmente personal y castizo, el madrileño Bruno Martín se ha marcado con este filme, Luger (2025), un thriller de acción despiadado y salvaje, trepidante y con un ritmo endiablado, que mantiene en vilo al espectador los 95 minutos que dura el metraje.

Rodada íntegramente en el Polígono Industrial P-29 de Collado Villalba, la acción se desarrolla en un solo día, sumergiéndonos en una espiral de violencia como pocas veces se ha visto (y disfrutado) en nuestro cine.

Todos los actores están estupendos en sus respectivos roles, en especial la pareja de protagonistas, David Sainz (también director) y Mario Mayo, que bordan sus papeles, el guion es magnífico y la puesta en escena, entre sórdidos bares, locales y garajes del polígono, de lo más convincente.

Un ejemplo de cómo se puede hacer gran cine de acción con poco presupuesto, solo a base de buenas interpretaciones e ideas.

Lo mejor, de todos modos, es que la veáis sin tener ni idea de qué va para no desvirtuar el factor sorpresa.

Una gozada

Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 19 de agosto de 2026

LOS QUE SE VAN YENDO



porque ya no interesas
porque ya no te entienden
porque ya no eres útil
porque ya no te quieren

y el enorme vacío
que dejan en tu corazón

como una losa de granito
aplastándote el pecho

la vida pasa

Vicente Muñoz Álvarez

martes, 18 de agosto de 2026

GABBA GABBA HEY



cientos de influencias
de la alta y la baja cultura
en mi poesía

pero una en concreto
que como batería
nunca olvido

los Ramones

máxima concisión
cero impostura
directo al grano

Celan no es para mí

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 17 de agosto de 2026

LOS ENEMIGOS

un congreso de los diputados
donde la culpa de todo
la tiene siempre el otro

el de enfrente
el contrario
el enemigo

y una sociedad
repitiendo mecánicamente
esa dinámica

amigos contra amigos
hermanos contra hermanos
poetas contra poetas

día tras día

después las urnas

Vicente Muñoz Álvarez

"REGRESIONES": LA RECUPERACIÓN DE UN TIEMPO QUE NO VOLVERÁ




Además de editor, Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966), es un incansable cultivador de la entera gama genérica: poesía, narrativa corta y larga, ensayo. Un escritor esponja o todoterreno, como se considera él mismo. El pasado año publicó la “novela” de los años 70, 80 y 90 de la capital leonesa, en la que, con indudable acierto, amalgama su propia biografía y el retrato de su generación, reflejados en el trasfondo, para la mayoría de los lectores poco conocido, de una ciudad: León. Un libro que era una deuda pendiente con su propia conciencia literaria, escrito desde una distancia temporal suficiente, que le otorga al escritor la necesaria perspectiva para valorar con criterio ajustado y al mismo tiempo relativista, los acontecimientos de aquellos años en la ciudad vivida, gozada o padecida, que de todo hay en cualquiera experiencia vital.

El libro es lo que dice el título: regresiones a los espacios de la infancia y de la juventud, sobre todo. Memorias de un superviviente en una ciudad gris, hecha color gracias a los comics, las viejas arquitecturas, los cromos y las teleseries, como se ha escrito.

Regresiones no es narrativa fácil de encasillar. Algo así como un híbrido entre novela y libro de memorias. Crónica de vivencias reales y sentimentales en la ciudad de uno: León, la de Vicente Muñoz Álvarez. Una crónica que echa a andar extrañamente con el primer contacto con la muerte, en una tarde-noche invernal, a la edad de cuatro o cinco años, con una terrible sensación de náusea y desconsuelo, tras escuchar de sus padres qué era morir. A continuación, una medida sucesión de secuencias vivenciales en las que el escritor recupera su infancia, vivida y soportada con inocencia infantil durante la dictadura: los sabores de las manzanas de caramelo de los años 70; los juguetes que desarrollarían sus tendencias ensoñadoras; el intercambio de cromos al pie de la Casa Botines, el palacio mítico y tenebroso donde se instalan los abuelos, y que retorna con frecuencia en estas regresiones; la particular Casa Usher del niño al lado del siniestro cine Mari, siempre presente en las pesadillas del escritor y germen de la afición por la literatura y cine de terror; la deuda pendiente con el colegio de los Agustinos y su terrible dinámica educacional; las series de televisión, partes entrañables de una educación sentimental; la fascinación por Cría cuervos, la película de Saura que “me traslada empáticamente a otro mundo y tiempo, una infancia/adolescencia de penumbra imprecisa” (página 51), con el tristísimo tema de Jeanette Por qué te vas, que se instalará para siempre en su corazón; los terrores difícilmente asimilables en la infancia, como los que le generó la casona de la descuartizadora del Portillo.

Las recuperaciones de la “fiesta” de la Transición, para los adolescentes de entonces con el desmadre del punk, el destape, el cine alternativo, el underground… y la Pura Vida (Movida). Y los ojos del adolescente que navegan todavía por un maravilloso mundo poblado de tritones, salamandras, monos marinos… E incontables héroes y superhéroes que, más que ninguna otra cosa, serán lo que deje en el cerebro adolescente la llamada Transición. También la lluvia de aquellos días percibida desde la penumbra de las aulas y pasillos del colegio frailuno, “metáfora del tedio infinito”; los festivales de Eurovisión, “sangre para la máquina de la dictadura, nueva carne para la de la Transición” (página 83); aquellos primeros latidos de cine erótico y pornográfico que disipaban la libido de la pandilla de adolescentes; las revistas que rulaban cargadas de lujuria por las manos adolescentes; el inicio cabrón en la vida adulta. Y con los 80, la explosión de la Movida que en León comenzó con los Cardiacos. Y acto seguido llegarían en tromba incontables grupos que atruenan la noche leonesa e imponen los acordes de la iniciación musical del autor; el enganche a la lectura con H. P. Lovecraft y el inicio de la escritura de los primeros relatos también bajo el influjo del gran innovador del relato de terror.

Y así, regresión tras regresión, Vicente Muñoz Álvarez, desocupa el baúl de sus recuerdos y visibiliza, para todos aquellos que nos acercamos a las páginas de este libro, lo que fue su despertar a la vida, su educación, también la sentimental y, en el último capítulo, Días extraños, lo que sería una apuesta suicida por la literatura.

En una Coda final veinte escritores y músicos de la generación del escritor nos ofrecen su testimonio de lo vivido y de lo compartido.

Un libro pues de recuperación del tiempo ido, de “los tiempos maravillosos y lejanos que (salvo en mis regresiones) no volverán” (página 33). Escrito con tonalidad nostálgica, aunque al autor no le guste ese estado de ánimo escritural, pero sobre todo con mirada lúcida, evocadora, en un plausible ajuste de cuentas con los héroes y mitos personales del escritor, desde un tiempo que emerge de la dictadura, pero que muy pronto se transforma en un espacio mucho más abierto, libertario y creativo que el actual.

Libro eminentemente leonés, escrito con un estilo de prosa intenso, a veces furioso, esponjoso y dilatado siempre, y que, no obstante su localismo, no desagrada a aquellos lectores capaces de disfrutar con las recuperaciones vivenciales, escritas desde una cruda honestidad. Porque todos o casi todos nos hemos iniciado a la vida padeciendo y gozando de las mismas caricias y de similares cicatrices.

Francisco Martínez Bouzas, 
en Brújulas y espirales:


Nueva edición ampliada en LcLibros:


Booktrailer:


domingo, 16 de agosto de 2026

VINALIA TRIPPERS: ÚLTIMOS EJEMPLARES A LA VENTA


De los quince números que editamos de Vinalia Trippers, solo quedan unos pocos ejemplares de estos dos, el 10, Tripulantes, que coordiné con David González y que incluye un CD con la historia del fanzine y entrevistas a sus fundadores, y el 14, Helter Skelter, un especial sobre psicokillers y asesinos en serie con el que celebramos nuestro vigésimo aniversario, que el incluye el Poemash Santa Sangre, ambos con los mejores escritores e ilustradores subterráneos del país y sendas ediciones de lujo. No dejéis pasar la ocasión. 


viernes, 14 de agosto de 2026

PARA SIEMPRE ES DEMASIADO TIEMPO

 

la gente que más
has querido en la Tierra

poetas hermanos amigos

despareciendo a cámara lenta
de tu película

como un oasis
secándose en el desierto

y la misma sed
entre un espejismo y otro

entre tantos sinsabores
y errores

demasiada sed

Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 13 de agosto de 2026

DESPUÉS DEL ECLIPSE



los fumadores contra
los no fumadores
los bebedores contra
los no bebedores
los woke contra
los liberales
los conservadores contra
los progresistas
los conformistas contra
los negacionistas
los buenos contra
los malos
los hermanos contra
los hermanos

y el pueblo en llamas

quién prende el fuego

Vicente Muñoz Álvarez

martes, 11 de agosto de 2026

LA PROMESA



De nuevo estás aquí, pequeña, cerca, muy cerca y muy dentro de mí. Eres carne de mi carne, sangre de mi sangre, como al principio tú misma soñaste. ¿Lo recuerdas? Yo jamás pude olvidarlo, aquel pacto y tu promesa.

Me miras altiva desde tu altar de terciopelo rojo, sensual y tentadora, tal vez sorprendida de que aún te siga amando. ¿Por qué te fuiste, por qué no me escuchaste, por qué incumpliste tu promesa? Nuestro sueño, tus proyectos, nuestra torre de cristal... Ya nada será igual, ¿no lo comprendes? Somos ídolos caídos, solamente eso.

Pero ahora estás aquí y aun demediada sigues siendo hermosa: la cascada de aguas negras de tu pelo, tus labios tentadores, tus ojos oscuros y profundos, ojos de vértigo y engaño que ya no parpadean, que me reprochan desde el frío tantas cosas...

Sólo he conservado tu cabeza. Lo demás lo he devorado lentamente. Tardé tanto en encontrarte... Entre sombra y sombra, entre trago y trago te buscaba y tú no estabas. Intentaba recrear en mi mente tus palabras, aquel pacto y tu promesa: juntos, juntos, siempre unidos, un solo cuerpo y un único espíritu. ¿Lo recuerdas?

Intenté olvidarte sin sufrir, ahogar mi desencanto y despertar un día y no sentirte, pero ya estabas muy adentro, demasiado adentro...

Ahora tu luz interior quema en mi recuerdo. Perdóname y descansa, aunque no puedas dormir, aunque no puedas soñar. Descansa en mis entrañas preservada del hedor de los gusanos, del temor de la tierra y lo profundo. Apoya en mi pecho tu cascada de aguas negras y escucha los latidos que aún sustenta tu memoria. Acaricia mi sexo consumido con tus labios y procura imaginar que aún estás viva...

Yo te sigo amando.

Vicente Muñoz Álvarez, 
de Mi vida en la penumbra 
(LcLibros 2020)


domingo, 9 de agosto de 2026

MUERTOS Y ENTERRADOS



Una de las películas de terror señeras de los años 80, Muertos y enterrados (Dead & Buried, 1981), de Gary Sherman, ha superado con notable la prueba del algodón y, a diferencia de otras muchas de esa década, sigue en la actualidad provocando dulces escalofríos.

La vi en su estreno de adolescente y me aterrorizó como pocas, y desde entonces cada vez que la reviso me sigue pareciendo estupenda.

Con una fotografía brumosa y apagada que potencia su atmósfera de pesadilla, este filme se diferencia de otros de esa época por su logradísima puesta en escena y ambientación, como de ensueño de opio o mal viaje de tripi, que nos envuelve ya desde el principio, con una brutal secuencia en la playa que corta la respiración, y no nos abandona hasta el final del metraje.

Muy al estilo de las Historias de la cripta y los cómics de horror pulp de años 50, y con cierto aire lovecraftiano (Hervert West: Reanimator), la película de Sherman (también director de la estupenda Subhumanos, que igualmente os recomiendo) se desarrolla en un pequeño pueblo pesquero de Nueva Inglaterra y nos introduce en una espeluznante trama de crímenes, pesquisas y resurrecciones, con sorprendentes giros argumentales, magníficos efectos especiales (para la época) y un desenlace inolvidable y tremendo (muy imitado posteriormente) que no os sacaréis en mucho tiempo de la cabeza.

Un clásico de culto que, como los vinos de las cepas viejas, ha ido con el tiempo ganando buqué y solera.

Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 7 de agosto de 2026

CAIGA QUIEN CAIGA



el mismo rasero
frente a la derecha
y la izquierda

en la poesía
de este país

ser ácrata
y objetivo

sin dogmatismos
sin subvenciones
sin extremismos

caiga quien caiga

y explicar por qué
no eres libre ahora

como poeta

por qué

Vicente Muñoz Álvarez

ENDURANCE



Poema inédito incluido en la revista de poesía
Ítaca nº 14

martes, 4 de agosto de 2026

BAJO LA LLUVIA DE LA MEMORIA por JOSÉ G. CORDONIÉ



Reencontrarme con la Trilogía de la lluvia de Vicente Muñoz Álvarez, ahora reunida, revisada y ampliada en un solo volumen bajo el título Nunca volverá a ser ahora, ha sido una de esas ocasiones en las que la relectura confirma que la verdadera literatura no permanece inmóvil, sino que cambia con nosotros y nos invita a leerla de nuevo desde un lugar distinto.

O desde otra realidad.

Aunque, a decir verdad, la realidad no existe; existen las formas de mirarla.

Esta quizá podría haber sido una frase escrita por Borges, Pessoa o incluso Cioran, aunque seguramente ninguno de ellos la hubiese redactado de esta manera. Pero esto poco importa. Sólo es un recurso para exponer que hay libros que parecen construidos sobre esa intuición, y Nunca volverá a ser ahora es uno de esos libros.

Un libro que transita por una estrecha frontera donde lo cotidiano comienza a perder consistencia para que la realidad revele sus costuras, penetrando en un territorio que Vicente Muñoz domina con maestría: un paisaje narrativo donde la memoria, la incertidumbre y el tiempo dialogan sin necesidad de explicarse.

Hay escritores que construyen argumentos y otros que crean atmósferas. Muñoz Álvarez pertenece a estos últimos. Sus relatos no buscan el golpe de efecto ni la revelación final; sino que avanzan con la cadencia de quien sabe que el verdadero misterio nunca ocupa el centro de la escena, sino que permanece agazapado en sus márgenes, donde lo esencial sucede en aquello que el texto apenas insinúa, para mostrarnos que el mundo resulta siempre más complejo y extraño de lo que nuestra mirada alcanza a comprender. Y donde rara vez coincide con lo que esperábamos encontrar.

Quizá la literatura sea una tentativa de recuperar aquello que el tiempo trata de borrar.

Igual que Proust buscó ese instante en el sabor de una magdalena y Borges en los pliegues infinitos de la memoria, Vicente Muñoz Álvarez lo encuentra en las grietas de lo cotidiano, en las fallas donde la realidad es incierta y se revela más confusa, más esquiva y, precisamente por ello, más literaria.

Cada escritor acaba creando a sus propios predecesores. En el caso de Vicente Muñoz Álvarez, esa estirpe hipotética podría llevarnos hasta Poe, Bruno Schulz, Kafka, Lovecraft, Bernhard o incluso a la beat generation. O a todos aquellos para quienes la realidad nunca fue un territorio firme, sino una superficie sembrada de fisuras por las que asoman la memoria, el azar, lo extraño y todo aquello que preferimos no nombrar.

Nunca volverá a ser ahora es un libro que se convierte en uno de los libros imprescindibles del relato contemporáneo, por lo que merece mucho la pena deambular entre sus páginas y sus personajes, adentrarse en un territorio donde el tiempo no solo transcurre, sino que transforma a cada lector hasta enfrentarlo consigo mismo, bajo una lluvia que nunca cesa. Y esa lluvia, como la mejor literatura, siempre acaba cayendo sobre la memoria.

No dejen de leerlo

José G. Cordonié