Mostrando entradas con la etiqueta Cult Movies 2: Películas para la penumbra.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cult Movies 2: Películas para la penumbra.. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de julio de 2024

A LA DIESTRA DEL CIELO



Para los que no conozcan a Silvio, este documental, A la diestra del cielo (Francisco Bech, 2007), será una magnífica carta de presentación de su legado y su mito, y para sus seguidores y fans, un sentido homenaje y un motivo justificado de celebración. 

Silvio Fernández Melgarejo: rockero y showman, genio y figura, batería de los Smash, líder de Luzbel, Barra Libre, Sacramento y Los diplomáticos, califa de la movida andaluza y, sobre todo y por encima de todo, dipsómano empedernido. 

Sobre su vida y milagros nos habla el documental de Francisco Bech, A la diestra del cielo, que mediante entrevistas (a él y a sus familiares y amigos), fotografías, grabaciones y vídeos, reconstruye su peripecia vital, llena de altibajos y excesos. 

Personaje entrañable donde los haya, surrealista y tierno, freak y poeta, indómito y autodestructivo, Silvio nos cautiva con sus canciones y su extravagante personalidad, haciéndonos cómplices de sus experiencias y encadilándonos con su aguardentosa voz. 

Sus conciertos con los Smash (pioneros de la psicodelia andaluza), su boda con una aristócrata inglesa, sus diversas bandas, el mítico corto con Ana Curra y García Alix (No hables más de mí), sus continuas borracheras y su paso fugaz por la tierra, son algunos de los aspectos que aborda la película de Bech. 

Imprescindible para los seguidores de Silvio e ideal para acceder a su música y entender su leyenda.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra
(LcLibros, 2018)



miércoles, 14 de febrero de 2024

EL ENCARGO DEL CAZADOR



Una muy grata sorpresa, este documental de Joaquim Jordà, El encargo del cazador (1990), que aborda la figura de Jacinto Esteva, arquitecto, pintor, director de cine, cazador y poeta, del que hasta ahora nunca había oído hablar. 

Con un estilo que recuerda a El desencanto, de Jaime Chávarri, a través de testimonios de familiares y amigos y grabaciones de la época, Jordà nos introduce en la atormentada vida de Jacinto Esteva, su desbordante creatividad y sus depresiones, sus idas y venidas por el continente africano, su alcoholismo crónico y sus películas (en especial esa joya titulada Lejos de los árboles), y su peculiar y trágica manera de entender el arte y el mundo. 

Es sobre todo Daria (junto a Ricardo Bofill, Luis García Berlanga y Pere Portabella, entre otros), una de las hijas de Esteva, la encargada de diseccionar su legado, haciéndonos partícipes y cómplices de las aventuras y desventuras de su padre, una de las mentes más privilegiadas de la Cataluña de los años 70, figura clave de la Escuela de Cine de Barcelona, creativo y autodestructivo, excesivo e iluminado a la vez. 

Otra de esas perlas enterradas que, indaga que te indaga, uno descubre sepultadas bajo toneladas de arena y que justifican todos los sinsabores de la búsqueda. 

Os arrebatará.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra
(LcLibros, 2018)



viernes, 29 de diciembre de 2023

¿QUIÉN MATÓ A LA TÍA ROO?



Si queréis celebrar el espíritu de la Navidad con una película de suspense conmovedora, siniestra y entrañable a la vez, al margen de los clásicos descafeinados que programan en la televisión, videad ¿Quién mató a la tía Roo? (Whoever slew Auntie Roo?, 1972), de Curtis Harrington, y os aseguro que disfrutaréis de una maravillosa velada. 

Una inquietante vuelta de tuerca al ya de por sí macabro cuento de Hansel y Gretel, con una camaleónica Shelley Winters a la cabeza del reparto y un Mark Lester (el inolvidable niño de El otro, de Robert Mulligan) perverso y angelical, un montón de giros inesperados y una logradísima atmósfera navideña. 

Harrington, especialista en thrillers de terror psicológico, le añade un plus de morbo y sarcasmo al cuento popular de los Hermanos Grimm, respetando su fondo y esencia, pero subvirtiendo algunas claves del mismo y dándole una lectura nueva, más irónica y retorcida, morbosa y aterradora. 

Pavos y cochinillos asados, niñas momificadas, dulces de jengibre y chocolate, sesiones de espiritismo, fantasmas y espumillón combinados en sabias dosis para el deleite del espectador. 

Ideal para videar comiendo turrón en la sobremesa de alguna celebración navideña.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra
(LcLibros, 2018)



viernes, 22 de diciembre de 2023

EL PERFUME DE LA DAMA DE NEGRO



Si os gustan las películas de terror psicológico en la línea de La semilla del diablo o Repulsión, disfrutaréis de lo lindo de esta rareza del cine italiano, El perfume de la dama de negro (Il Profumo della signora in nero, 1974), de Francesco Barilli, repleta de guiños psicoanalíticos y tremendamente desasosegante y malsana. 

Como en los citados filmes de Polanski, Barilli construye un delirante entramado de complejos y traumas, de pistas e indicios que desembocan en un escalofriante final (sin duda, de lo mejor del metraje). Todo ello con un elegante sentido de la estética y el ritmo, muy por encima de la media de los giallos habituales de aquel tiempo. 

Las referencias a Alicia en el país de las maravillas (como alter ego de la protagonista, Mismy Farmer, parecidísima, por cierto, a Mia Farrow) son numerosas, hasta el punto de convertir la película en una especie de versión siniestra (muy siniestra) de la novela de Carroll. 

La paranoia y la esquizofrenia, el desdoblamiento de personalidad, el mundo de los sueños y las pesadillas, los golpes y cicatrices de la infancia, la magia negra y la brujería, los ritos satánicos y la pérdida de identidad, son algunas de las piezas clave de esta inolvidable película, que ha ido con el tiempo ganando prestigio y solera. 

Magnífica la banda sonora de Nicola Piovani, la fotografía de Mario Masini y, muy en especial, el sorprendente y desquiciado final (que por supuesto no destriparé), una sangrienta guinda para coronar el pastel.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra
(LcLibros, 2018)



lunes, 11 de diciembre de 2023

MANCHAS DE SANGRE EN UN COCHE NUEVO



Otra reliquia del fantaterror español, Manchas de sangre en un coche nuevo (1975), de Antonio Mercero (que ya había rodado por aquel entonces otra magnífica incursión en el género: La cabina), sigue vigente en su planteamiento a día de hoy y nos regala abundantes dosis de hemoglobina y horror. 

Un acaudalado empresario (José Luis López Vázquez) y su flamante coche nuevo, un trágico accidente en la carretera, una mujer caprichosa y autoritaria (Lucía Bosé) y una amante melosa y dispuesta (May Heatherly), son los pilares sobre los que Mercero erige este asfixiante thriller psicológico, cargado de simbolismo y denuncia social, que para mí figura entre lo mejor de su filmografía. 

Las interpretaciones de José Luis López Vázquez y Lucía Bosé son para quitarse el sombrero, el retrato de la España autoritaria y machista de aquel tiempo, paradigmático y clarividente, y la banda sonora de Teddy Bautista, la guinda añadida al pastel. 

Una desasosegante metáfora sobre el remordimiento y la culpa, que os dejará un regusto agridulce en el paladar.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra
(LcLibros, 2018)



domingo, 24 de septiembre de 2023

THE MEPHISTO WALTZ



The Mephisto Waltz
(en España Satan mon amour, 1971), de Paul Wendkos, es un descenso delirante al submundo del satanismo, la metempsicosis y los cambios de cuerpo, que conserva aún su aura de pesadilla, como de mal viaje de tripi, y consigue en más de una secuencia helarnos la sangre en la venas. 

Basada en una novela de Fred Mustard Stewart, la película de Wendkos sigue la estela de algunos éxitos taquilleros del cine de horror de la época, en especial La semilla del diablo, de Roman Polanski, sumergiéndonos en una escalofriante espiral de intrigas y posesiones diabólicas al estilo de H.P. Lovecraft (El ser en el umbral) o Edgar Allan Poe (Ligeia). 

Una banda sonora inolvidable (a cargo de Jerry Goldsmith), las interpretaciones de los protagonistas Alan Alda y Jacqueline Bisset, un guion perfectamente hilvanado y un final descorazonador, hacen de esta película no demasiado conocida una pieza para coleccionistas, a la altura de los clásicos imprescindibles del género. 

Aunque, al margen de todo ello, quizás lo más inquietante sea la atmósfera de amenaza y tragedia inminente, casi palpable, que flota sobre todas las secuencias y planos del filme, y la tensión contenida con la que Wendkos nos arrastra a las puertas del mismísimo infierno. 

Para chuparse los dedos.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra
(LcLibros, 2018)



domingo, 11 de junio de 2023

THRILLER: A CRUEL PICTURE



POR varios motivos puede considerarse esta película, Thriller: A cruel picture (también conocida como Thrilller: They call her one eye, y en nuestro país como Desenlace mortal, 1973), de Bo Arne Vibenius, un filme de culto: lo sórdido de la trama, sus descarnadas escenas de sexo explícito, la cuidada fotografía e impactantes secuencias a cámara lenta (que tanto recuerdan a Sam Peckinpah), la censura en varios países, su psicotrónica escenografía y la legión de seguidores que con el paso del tiempo ha generado (entre otros Quentin Tarantino, que se inspiró en ella para rodar Kill Bill). Pero sobre todo y por encima de todo, por la imponente presencia de Christina Lindberg, la protagonista, que con un solo ojo (el otro, cubierto por un parche que varía de color en función de su vestuario) hipnotiza al espectador y condesa toda la carga morbosa del film. Sobre ella, frágil e inocente primero, cruel e implacable después, gravita todo el peso del metraje, y es ella la que justifica en última instancia todos los excesos de la película.

Una historia ultraviolenta de prostitución y venganza (con droga, porno y gore incluido), áspera y dura como el cemento armado, que con un ritmo envolvente y lento, muy lento, nos sumerge en el lado oscuro del corazón.

No apta (aviso) para todos los públicos, hará las delicias de los amantes del cine bizarro y las emociones fuertes.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra
(LcLibros, 2018)



viernes, 24 de febrero de 2023

EL COLECCIONISTA



BASADA en una novela de John Fowles, El coleccionista (The collector, 1965) es una de las más recordadas películas del maestro William Wyler, y una de las cumbres del cine de suspense inglés de los años 60.

Terence Stamp y Samantha Eggar, ambos fantásticos en sus respectivos roles (verdugo y víctima), se enfrentan en un duelo interpretativo que aún hoy, en pleno siglo XXI, debería estudiarse en todas las escuelas de cine como paradigma de saber hacer y estar frente a las cámaras.

A caballo entre el thriller psicológico y el drama romántico, entre la intriga y el horror, El coleccionista narra una historia de fetichismo y dominación que incomoda y hace pensar, metiéndonos en la piel de ambos protagonistas y sorprendiendo con un controvertido final.

Decadente y sombría, aunque también elegante y esteticista, esta película mejora con los años como los vinos de las cepas más viejas y sigue plenamente vigente en la actualidad (quizás, a tenor de los miles de casos de violencia de género, hoy más que nunca).


Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra
(LcLibros, 2018)



domingo, 27 de noviembre de 2022

A MERCED DEL ODIO



DESPUÉS de ¿Qué fue de Baby Jane? y Canción de cuna para un cadáver, ambas de Robert Aldrich, y cerrando una especie de trilogía personal, Bette Davis volvió a interpretar a una anciana desequilibrada y perversa en esta película de Seth Holt, A merced del odio (The Nanny, 1965), menos truculenta que las dos anteriores, pero también llena de macabras sorpresas.

Adaptando a la pantalla grande una novela de Evelyn Piper, la película de Holt se sustenta, como las de Aldrich, sobre la interpretación magistral (aunque aquí más contenida) de Bette Davis, que monopoliza obsesivamente la cámara, y sobre un guion lleno de giros y pistas falsas que desconciertan al espectador.

Muy logrado el suspense y las interpretaciones del resto de actores (en especial la del niño William Dix), pero sobre todo inolvidable el papel de Bette Davis, que una vez más demostró que le iban como anillo al dedo este tipo de personajes atormentados.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la penumbra
(LcLibros, 2018)



miércoles, 3 de agosto de 2022

MORBO


No muchos habréis visto esta rareza del cine español setentero y, hacedme caso, merece la pena (por mucho que los críticos de su tiempo la menospreciaran) rescatarla del olvido. 

Ana Belén y Víctor Manuel interpretan en Morbo (1972), de Gonzalo Suárez, el papel de dos recién casados progres que se van de luna de miel al campo en una caravana, huyendo del estrés de la ciudad, para reencontrarse allí con sus propios fantasmas y miedos. 

Un guion retorcido y, efectivamente, de lo más morboso (por cierto, muy parecido al de Anticristo, de Lars von Trier), un caserón calcinado en el corazón del bosque y un terrible secreto, todo ello teñido de un aura psicodélica y surrealista, son los cimientos sobre los que Gonzalo Suárez construye un entramado asfixiante sin apenas violencia alguna, solo a raíz de sospechas e indicios que descolocan de principio a fin al espectador. 

Aunque no es, por supuesto, ninguna obra maestra, Morbo es una rara avis dentro de la filmografía del fin del Régimen y una de las películas más inclasificables de su director.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la Penumbra
(LcLibros, 2018)



jueves, 7 de julio de 2022

DIMORFO


Extraña, muy extraña pero fascinante película, una joya escondida del cine español del pasado siglo, injustamente olvidada y que merece la pena desempolvar.

Cine de autor en el sentido estricto del término (el director dirige, produce y protagoniza), con todos los pros y contras que ello implica, Dimorfo (1979), de Rodjara, es una oscurísima fantasía psicoanalítica, una fábula siniestra sobre el desdoblamiento de personalidad, el extrañamiento y la culpa, a caballo entre el cine surrealista y el thriller, que por momentos recuerda a Pasolini, a las producciones de la Hammer o a los dramas rurales españoles de la Transición (con Furtivos, de José Luis Borau, como principal exponente).

Aunque todo ello con un particular sello propio, el de Rodjara (pseudónimo de Manuel Rodríguez), delirante, morboso y onírico, que convierte la película en una impagable pieza de culto.

Clasificada S en su día (por un par de secuencias violentas que no desvelaré), con una estética psicodélica impagable (Rodjara caracterizado al más puro estilo Music Machine) y un sorprendente final que da sentido a todo, Dimorfo es una rara avis de nuestra filmografía, una tragedia griega lisérgica y enfebrecida, que no dejará (para bien o para mal) indiferente a nadie.

La música, la fotografía, los diálogos (magníficos), el paisaje, los decorados, las interpretaciones y el guion, todo contribuye a crear una atmósfera desasosegante y malsana, una especie de realismo mágico ominoso y perturbador, absolutamente único en nuestro cine.

Intentad (no será fácil) haceros con ella y juzgad, después de verla, vosotros mismos: hay disparidad total de opiniones.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la Penumbra
(LcLibros, 2018)



sábado, 23 de abril de 2022

PEPPERMINT FRAPPÉ



Siento una atracción especial por las películas de Saura de los años 60 y 70 (el resto me interesan más bien poco), La caza, Ana y los lobos, La prima Angélica,
 Cría Cuervos, Elisa, vida mía, o esta que ahora reseño, Peppermit Frappé, paradigmática de la doble moral española de aquel tiempo. 

Después de la impactante La caza (también representativa, aunque de otro modo, de la brutalidad de la dictadura), Saura sorprendió con Peppermit Frappé, no menos crítica y asfixiante, pero con unas influencias distintas, más al estilo de Hitchcock (Vértigo, por el argumento) o Antonioni (Blow Up, por la estética), plagada de guiños surrealistas, hipnótica e introspectiva. 

Las interpretaciones de José Luis López Vázquez, Alfredo Mayo y Geraldine Chaplin (adorable y etérea), los tambores de Calanda (homenaje a Buñuel) y el temazo de Los Canarios (contraste entre lo folclórico y lo pop, o lo que es lo mismo, entre la tradición y la modernidad), la cuidada fotografía y lo escabroso del argumento, hacen de esta película una rareza a tener muy en cuenta dentro del cine español de la época, que gustará especialmente a los nacidos en aquel período de transición y de cambio.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la Penumbra
(LcLibros, 2018)



sábado, 9 de abril de 2022

MUSEO DEL HORROR



OTRA reliquia del cine de terror mexicano y una de las películas más sugerentes de Rafael Baledón (junto a El hombre y el monstruo), Museo del horror (1964) sintetiza muchas de las constantes del género y, pese a los estragos del tiempo, sigue conservando como pocas su mórbido encanto.

Con ecos de Los crímenes del museo de cera, de André De Toth, pero con muchos giros y variantes propias del cine mexicano de horror, Baledón recrea una atmósfera horripilante, sobre todo en las secuencias del cementerio, y nos sumerge, a lo largo de la hora y media que dura el metraje, en un universo de pesadilla donde no falta el suspense, la hemoglobina y buenas dosis de espanto.

Ingenua, no obstante, en su planteamiento, apresurada en su desarrollo y torpe en su desenlace, Museo del horror, sin embargo, transmite a la perfección el espíritu de la mejor literatura pulp y cine de serie B de la época.

Algunos, algunos días, agradecemos que existan estas películas.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la Penumbra
(LcLibros, 2018)




jueves, 24 de enero de 2019

CULT MOVIES 2: PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Epílogo.



PELIS PA LA PENUMBRA: 
INSTRUCIONES DE USO (Y ABUSO)


Hace siete años dirigí una extraña película titulada Gritos en el Pasillo. Era lo que hoy en día habríamos bautizado como “cine lowcost”, o incluso como “below-cost”. Sacar ese engendro adelante me ocasionó bastante sufrimiento, pero la criatura resultante trajo consigo no pocas bendiciones.

Permitan que me centre en una de dichas bendiciones: Gracias a Gritos en el Pasillo conocí a Vicente Muñoz Álvarez, quien desde entonces se ha convertido no sólo en gran amigo, sino también en figura clave de la literatura maldita, en epicentro de mi mapa del underground español.

Cuando algunas personas perdían su tiempo discutiendo sobre si nuestra película debía o no considerarse “de animación”, Vicente le asignó un calificativo aún más discutible – el de obra de culto – al incluirla en su libro Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno.

Aquí me tienen, tres años más tarde, con los dedos titubeando entre las teclas, sintiéndose indignos de este honor que se me ha concedido: Cult Movies acaba de tener un hermanito y Muñoz Álvarez me ha pedido que le añada este epílogo.

He empezado mencionando un suceso que ocurrió hace siete años y otro que sucedió hace tres. El siete y el tres, dos números cruciales en la magia cabalística y en los ritos de todo contador de historias que se precie. Me gusta que ambos números aparezcan en este epílogo, porque tengo la sensación de que algo esotérico gravita sobre Películas para la Penumbra.

Este libro que tienen entre sus manos – o ante sus ojos, si es que lo están leyendo a través de una pantalla – tiene un doble mérito. 

Mérito número uno: El contenido del menú. Para diseñar un catálogo de los horrores como éste hay que cavar muy hondo en las catacumbas del alma humana, hay que masticar mucha basura hasta que los dientes tropiecen con cada diamante. Este libro confirma lo que Cult Movies ya auguraba: Que Vicente Muñoz Álvarez es un explorador de lo incómodo, un arqueólogo de lo bizarro. Junto a títulos imprescindibles de maestros como Fulci, Bava, Huston, Aldrich, Clayton, Polanski, Tony Scott, Corbucci, Mercero, Fernán Gómez... aparecen otras obras y otros autores de los que no había oído hablar en mi puñetera vida.

Mérito número dos: La manera en que Vicente describe las películas seleccionadas. Además del cariño y el conocimiento de causa, encontramos un tercer denominador común en casi todos los capítulos. Muñoz Álvarez describe el visionado de esas cintas con términos que aluden a una experiencia psicotrópica, lisérgica, opiácea, alucinógena. Esta clase de adjetivos salpican las reseñas de estas películas como fragmentos de un ADN común.

Cuando Alejandro Jodorowsky (otro de los autores mencionados en el libro) intentó sacar adelante su versión de Dune albergaba una intención confesa: Que la película provocase en el espectador las mismas sensaciones y vivencias que un viaje de LSD.

Las películas que selecciona Vicente y el ángulo desde el que las enfoca apuntan en esa misma dirección: El cine como droga, como vehículo hacia otros estados de percepción mental. La experiencia audiovisual como mecanismo para alterar la conciencia, para catapultarnos hacia otras dimensiones. Ésa es la piedra filosofal que perseguimos la mayoría de los narradores, y quizá con más motivo los que, como es el caso del cineasta, trabajan con estímulos tan primitivos como la imagen en movimiento y el sonido.

En ese sentido, estas Películas para la Penumbra podrían considerarse un relevo del siglo XXI de Los Paraísos Artificiales de Baudelaire.

Dicho esto, sólo falta añadir como conclusión inevitable que a partir de ahora, Vicente Muñoz Álvarez va a convertirse en mi camello particular. Cuando la ocasión lo requiera acudiré a este libro en busca de mercancía de la buena, recorreré sus páginas hasta encontrar la dosis de droga psicotrópica que mejor se adapte a cada circunstancia. Acto seguido, buscaré dicha droga y me sentaré a disfrutarla en mi pantalla. Si se fijan, en algunos de los capítulos el camello Muñoz Álvarez sugiere cuáles son las circunstancias ideales para videar cada película. 

Invito al lector a guardar este libro en el rincón alucinógeno de su estantería, entre la O de opio y la S de setas. Le invito a elegir las obras reseñadas en él para viajar en días especiales. Días especiales para pelis especiales: Si entras en ellas, ellas entran en ti, te transforman, desencajan algunas piezas en tu interior y, merced a alguna misteriosa alquimia, sus efectos trascienden la duración de su metraje.


Juanjo Ramírez Mascaró, epílogo para 
Cult Movies: Películas para la Penumbra 
(LcLibros.com, 2018)


Booktrailer:


viernes, 28 de diciembre de 2018

CULT MOVIES 2: PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Prólogo por Jesús Palacios.



CULTURAMA

El cine ya no es lo que era. Como todas las grandes religiones, la cinematográfica ha crecido demasiado, se ha desbordado. Hollywood se ha transformado en una iglesia tiránica y casi todopoderosa, en la que nadie cree pero que a todos obliga a confesarse como miembros de la misma. Cada viernes, los cines de las grandes ciudades estrenan película tras película, esperando atraer a las masas de feligreses que, sin embargo, se resisten. Corrompida hasta en su alma de celuloide, la iglesia hollywoodiense solo piensa, como los Borgia, en el poder y el dinero. Para mantener su boato y oropeles no le importa, por supuesto, envenenarnos sin escrúpulos con sus superproducciones miserablemente ostentosas, embaucarnos con sus caramelos envenenados. En público, las masas siguen reconociendo a Hollywood como su única religión, afirman practicarla e incluso, en los peores casos, siguen haciéndolo realmente, de forma automática, por el qué dirán, como las aburridas familias que acuden a la iglesia del pueblo todos los domingos, para cabecear en los incómodos bancos de madera, papar moscas con la mirada perdida, murmurar fragmentos de oraciones casi olvidadas pero, eso sí, saludar a todos los vecinos a la salida de misa. 

Por eso, no es extraño que ante la decadencia, la pompa sin circunstancia y los fastos vacíos por completo de sentido o sensibilidad de Hollywood, proliferen las sectas y las heterodoxias. Frente a la iglesia hollywoodiense, apática y vanidosa, indiferente y presuntuosa, se yerguen cada vez más a menudo grupos disidentes de herejes e incrédulos, que se burlan con saña del credo dominante. Se acabó el papado de Hollywood, su poder absoluto está definitivamente en crisis. Es el momento de otro cine. El momento del cine de culto, como bien sabe Vicente Muñoz Álvarez, que se confirma, con este su segundo libro dedicado a la doctrina gnóstica y neopagana de las “Cult Movies”, como uno de los sacerdotes iniciados en los verdaderos misterios de la religión cinematográfica. La esotérica, hermética y secreta. La que rinde culto a títulos oscuros, olvidados o menospreciados. La que habla el lenguaje perdido de otras eras, mudo y descolorido a veces, a menudo vilipendiado por la ortodoxia y ridiculizado por la ignorancia, pero poderoso siempre en su arcana esencia inmortal, que nos sobrevivirá a todos.

Como verdadero iniciado, Vicente se expresa con sencillez y soltura. Con lenguaje directo y coloquial, sin pretensiones ni pedantería. No espere el lector los latinajos del aburrido ritual del crítico de siempre, que ha perdido todo contacto con la auténtica naturaleza mágica del cine. Lo que importa aquí es cómo se nos descubren, se nos desvelan, título tras título, otras formas y maneras de hacer, ver y entender el cinematógrafo. Viajando por el espacio y el tiempo, abarcando épocas y eras, países e idiomas, con esta su segunda biblia del cine de culto disfrutamos en la intimidad del descubrimiento de títulos oscuros, tanto o menos como del redescubrimiento de otros que creíamos conocer, iluminados ahora por la mirada pura de este nuevo derviche cinéfago, que hace girar ante nosotros miríadas de imágenes olvidadas, títulos recónditos y películas malditas. No hay barreras, tópicos ni hipócritas principios: de la exploitation al Arte y Ensayo, del mudo al technicolor, del Hollywood mágico de otrora a la coproducción europea, del trash al indi, del cine de autor a la Serie B, Vicente Muñoz Álvarez solo se pone como límite no despreciar nada, no negarse nada, acercándose así por ende a la verdadera naturaleza seductora y diabólica del cinematográfico, capaz de hipnotizar al espectador más allá y más acá de sus supuestas virtudes artísticas, narrativas, intelectuales o comerciales.

Eso es lo que, en definitiva, quiere decir para algunos de nosotros “cine de culto”: rendir culto a las fuerzas mágicas, oníricas y oscuras que reinan y desbordan la pantalla, conectando con nuestro inconsciente y con el dominio infernal y divino del imaginario colectivo. Para airear nuestros vicios privados y ocultar nuestras públicas virtudes. El cine en el cine… ¿para qué? ¿Para quién? No, amigos, no. El cine en los altares privados de nuestras casas, en los sótanos oscuros donde se reúnen los iniciados, en las cámaras secretas de nuestros cerebros sobreexcitados. El cine en la vida y la vida en el cine, para encontrar si no la inmortalidad sí la esperanza de trascendernos por un instante, convertirnos en otros, abandonar nuestra envoltura carnal durante un minuto, transformados por el poder visionario de la imagen. Pero siempre, con el dominio justo y necesario de los conjuros apropiados, que nos permitan poner a las potestades cinematográficas a nuestros pies y no a la inversa. Ayudándonos con hechizos como los que contienen, forman y conforman las páginas de este libro. Siempre como señores de la Alta Magia, con los fantasmas evocados e invocados por el cine a nuestro servicio, y no a la inversa, como fantasmas de carne muerta convertidos en ciego rebaño al servicio del papado negro de Hollywood. Ave Kinema! Ave Satani!


Jesús Palacios,
prólogo de Cult Movies 2: Películas para la Penumbra
(LcLibros.com, 2018).


jueves, 20 de diciembre de 2018

CULT MOVIES 2: PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Ya a la venta.



“Es el momento de otro cine. El momento del cine de culto, como bien sabe Vicente Muñoz Álvarez, que se confirma, con este su segundo libro dedicado a la doctrina gnóstica y neopagana de las Cult Movies, como uno de los sacerdotes iniciados en los verdaderos misterios de la religión cinematográfica.

La esotérica, hermética y secreta. La que rinde culto a títulos oscuros, olvidados o menospreciados. La que habla el lenguaje perdido de otras eras, mudo y descolorido a veces, a menudo vilipendiado por la ortodoxia y ridiculizado por la ignorancia, pero poderoso siempre en su arcana esencia inmortal, que nos sobrevivirá a todos.”


Jesús Palacios, 
del prólogo a Cult Movies 2: Películas para la penumbra 
(LcLibros.com, 2018)

Booktrailer: