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miércoles, 25 de mayo de 2022

EL CENTAURO



Escuchamos en la lejanía un rumor sordo y creciente, el trueno de una doble tempestad, y en el horizonte una nube de polvo hinchada precedió la llegada de los invasores del allende. Cayeron sobre nosotros como el viento, sembrando en nuestras filas el terror con largos cuchillos refulgentes y báculos de fuego que herían desde la distancia. Pero aún más que sus ingenios, asombraba la fisonomía de sus cuerpos, fusión de hombre y bestia en un solo perfil. Su aspecto era fiero y espantoso: lo que parecía ser un hombre demediado, se enfundaba en una carcasa rutilante y cegadora sobre la que rebotaban nuestras lanzas. Su cara apenas era discernible, oculta como estaba en una profusa mata de pelo desgreñado. El término de su espalda se fundía con la grupa de la bestia, de enorme vientre y ojos destellantes. Era ágil y fuerte, y la vimos varias veces saltando sobre nuestras cabezas, impulsada por sus patas delanteras. Aturdidos por su magia y conscientes de su poder, nos postramos frente a ellos sin ofrecer apenas resistencia, prestos a idolatrarles como a dioses. Y entonces sucedió el mayor de los prodigios. Uno de ellos se acercó hasta nuestro grupo y ante nuestra mirada se escindió en dos partes sin esfuerzo, quedando bestia y hombre separados y aumentando así nuestro pavor. Su voz era ronca y cavernosa. Su nombre, Hernán Cortés.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales (Lclibros, 2020)



martes, 11 de mayo de 2021

LA MÉNADE


FRENÉTICOS tambores rugen en la umbría acompasando el fragor de un canto ebrio. La ménade, extasiada, goza el desenfreno de una orgía mística y antigua, absorta en los furores del delirio y del ardiente amor de Baco. Danza lasciva en su regazo, jadeando al ritmo de su empuje, empuñando a un lado el tirso. El rostro contraído, los ojos entornados, tensos los músculos, crispado el cuello en la consumación salvaje de su entrega. Alrededor las demás bacantes bailan, acariciándose y amándose, imitando a su mentor, remedando fieramente el Arte Oscuro y consagrando una vez más el Viejo Rito.



Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales (Lclibros, 2020)



jueves, 11 de marzo de 2021

EL SILFO


DURANTE toda la mañana nos abrimos paso entre la roca y los brezales hasta alcanzar por fin la cumbre. El cielo había ido cambiando mientras ascendíamos, cubriendo su bóveda, antes limpia, de oscuros nubarrones que ensombrecían el paisaje. Avanzaban veloces sobre nuestras cabezas, impulsados por las enloquecidas ráfagas del norte. Ella contemplaba, aún jadeante, la danza de las nubes, dejando que el viento meciera a su antojo su ropa y sus cabellos, mientras a escasos metros me entregaba yo a la fascinación de aquel paisaje sin prestar atención a ninguna otra cosa. Hasta que un rugido etéreo y sibilante me rescató de mi embeleso justo en el momento en que cerraba ella sus piernas profiriendo un grito ahogado. Y sus ojos me confesaron su pavor.

Han pasado desde entonces varios meses sin que ella recupere la razón. Y mientras, me consumo yo de angustia y de impotencia a la espera del ser que a menudo oigo silbar desde su vientre.


Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales (Lclibros, 2020)



lunes, 18 de enero de 2021

EL REINCIDENTE


DESPERTAR: Amanecer sin sueños, casi sin recuerdos. Edificios arruinados, esqueletos de ciudades jóvenes, ráfagas de fuego demediando un cielo gris. Calor y sed, ardor y hiel. Niños huérfanos buscando en los escombros, sombras de iras aún candentes, confusión, abulia, hipocondría. Obreros ciegos cubriendo las fisuras, inhumando en brea cadáveres de neuronas muertas, martirizadas por la causa. Hermafroditas exhaustos sobre un lecho de flores rancias. Paredes grises, pasillo gris, universo gris. Lluvia sorda. Esputos de nubes negras y abultadas. Pájaros sin alas intentando levantar el vuelo: REMORDIMIENTO.


Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales (Lclibros, 2020)



sábado, 1 de agosto de 2020

EL PENITENTE



TAN cruentos fueron mis pecados que opté por la continua penitencia para obtener así la redención. Disciplinas, abrojos y cilicios fueron desde entonces el sustento de mi alma, la esperanza hiriente de mi salvación. Durante años porté con arrobo el capirote de los disciplinantes y flagelé mi espalda con una furia que ningún otro asceta compartía. Mi arrepentimiento exigía la perpetua mortificación, la laceración de un cuerpo ansioso de dolor, que se extasiaba cada vez más en el martirio. Llegué a ser sólo llaga y piel, el reflejo de una contrición sangrienta que todos despreciaron. Y al fin, tras lustros de dolor, la austeridad de mis costumbres fue la causa de mi muerte. Había ganado el paraíso ya en la tierra y ascendí custodiado por los ángeles al cielo. Pero habituado a repudiar el gozo y regocijarme tanto tiempo en el dolor, hube de bajar por mi propia voluntad a los infiernos para ser allí mortificado eternamente.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales (Lclibros, 2020)



lunes, 22 de junio de 2020

EL NECRÓFILO



DE nuevo estás aquí, Pequeña, cerca, muy cerca y muy dentro de mí. Eres carne de mi carne, sangre de mi sangre, como al principio tú misma soñaste, ¿lo recuerdas? Yo jamás pude olvidarlo, aquel pacto y tu promesa. 

Me miras altiva desde tu altar de terciopelo rojo, sensual y tentadora, tal vez sorprendida de que aún te siga amando. ¿Por qué te fuiste, por qué no me escuchaste, por qué incumpliste tu promesa? Nuestro sueño, tus proyectos, nuestra torre de cristal... Ya nada será igual, ¿no lo comprendes? Somos ídolos caídos, solamente eso. 

Pero ahora estás aquí y aun demediada sigues siendo hermosa: la cascada de aguas negras de tu pelo, tus labios tentadores, tus ojos oscuros y profundos, ojos de vértigo y engaño que ya no parpadean, que me reprochan desde el frío tantas cosas... 

Sólo he conservado tu cabeza. Lo demás lo he devorado lentamente. Tardé tanto en encontrarte... Entre sombra y sombra, entre trago y trago te buscaba y tú no estabas... Intentaba recrear en mi mente tus palabras, aquel pacto y tu promesa: juntos, juntos, siempre unidos, un solo cuerpo y un único espíritu... ¿Lo recuerdas? Intenté olvidarte sin sufrir, ahogar mi desencanto y despertar un día y no sentirte, pero estabas ya muy dentro, Pequeña... demasiado adentro... 

Ahora tu luz interior quema en mi recuerdo. Perdóname y descansa aunque no puedas dormir, aunque no puedas soñar. Descansa en mis entrañas preservada del hedor de los gusanos, del temor de la tierra y lo profundo. Apoya en mi pecho tu cascada de aguas negras y escucha los latidos que aún sustenta tu memoria. Acaricia mi sexo consumido con tus labios y procura imaginar que aún estás viva... 

Yo te sigo amando.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales (Lclibros, 2020)



lunes, 27 de abril de 2020

EL DISIDENTE



ENERVADO por mi mundo decidí una tarde despedir su turbulencia. El esplín, la frustración y la derrota detonaron en mi alma la explosión. Comencé por despojarme de mis falsos atributos y, purificado, quise hollar nuevos senderos. Con frecuencia tornábase abrupto el camino y se hacía difícil avanzar. Extraños individuos lo surcaban: misántropos y opiómanos, profetas, visionarios y suicidas. Y a todos llamaban disidentes. Marginados por la vida se identificaban como outsiders y formaban una logia para defender sus intereses. Lo grotesco, lo perverso, lo esotérico y salvaje era su consigna, aunque cada cofradía lucía un estandarte. Caminé con ellos una parte del sendero, pero pronto mis pasos se tornaron otra vez vacilantes. Hasta que una tarde, agotado por su mundo, decidí auxiliar de nuevo a mi conciencia. Una vez más me desnudé y emprendí el exilio. Descubrí entonces otra senda inexplorada y en ella me adentré sin que ninguno me siguiera. Pero todos me llamaron disidente.


Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales (Lclibros, 2020)



martes, 14 de abril de 2020

MARGINALES: Prólogo.



La versión del libro que el lector tiene ahora en sus manos es fruto de un largo proceso de reescritura que, en lo que a mí respecta, requiere una somera explicación.

Muchos de los relatos que lo integran datan del verano de 1991, momento a partir del cual fueron cobrando cuerpo y vida para una primera edición titulada Monstruos y prodigios, galardonada en el Certamen Letras Jóvenes de Castilla y León y publicada por la Junta, con ilustraciones de Joaquín Herrero Goas, en 1995.

Se trató, no obstante, de una versión reducida (reeditada en 2007 por Amargord Ediciones en formato de bolsillo) y ajustada en cuanto a extensión a las bases de aquel Certamen, que dejaba fuera gran parte de los relatos del libro tal y como al principio había sido concebido.

Una versión más completa del mismo, titulada El pueblo oscuro, se publicó en 1996 en la editorial barcelonesa Las palabras del pararrayos. Con una tirada de 200 ejemplares, el libro se agotó al poco de haber salido y se convirtió en prácticamente inencontrable.

En cualquier caso, no me satisfizo del todo en su día aquella versión, cargada de erratas tipográficas y no lo suficientemente pulida ni revisada.

A partir de entonces, algunos relatos del libro fueron incluidos en  diversas antologías y revistas especializadas, quedando pendiente esa labor de reescritura que casi desde su publicación yo mismo me había propuesto.

Fue en el verano de 2005 cuando decidí finalmente volver a abordarlo. El escritor David Mardaras estaba gestionando por aquel entonces un interesante proyecto editorial (Letra Records) y me pidió un libro de relatos. Con ese pretexto me animé a reescribir desde la primera línea El pueblo oscuro, obteniendo, tras varias semanas de trabajo (durante un verano caluroso como pocos recuerdo), una versión bastante distinta a la original: los más de diez años transcurridos desde su gestación, el bagaje de experiencias y lecturas acumulado desde entonces, y mi propia evolución personal, cristalizaron en el presente libro, que poco tiene que ver, creo, con cualquier versión anterior. Además del propio título, modifiqué en gran parte el estilo de la primera edición, amplié el número de relatos hasta un total de cincuenta, corregí todas las erratas e imprecisiones de la misma y, muy especialmente, adapté (en la medida de lo posible) el lenguaje y el tono del texto a mi sensibilidad presente.

El libro, titulado definitivamente Marginales, permaneció no obstante durante más de dos años en mi cajón de inéditos, al no salir adelante la colección para la que en principio había sido reescrito, hasta que fue publicado, con ilustraciones de Mik Baro, por la editorial leonesa Eje Ediciones (posteriormente Eolas) en el año 2008.

Esta misma versión fue reeditada por Excodra Editorial en 2015, en castellano y en italiano (con traducción de Guido Micheli), y es también (sin las ilustraciones de Mik Baro, en este caso, y con algunos retoques añadidos) la que vuelve a reeditar hoy LcLibros.

En ella el lector encontrará ecos de voces para mí muy queridas: Ramos Sucre, J.K. Huysmans, H.P. Lovecratf y Norberto Luis Romero, a los que está dedicado, y Baudelaire, Rimbaud, Nerval, Poe, Paré, Machen, Blackwood, Dunsany, Yeats o Lautreamont, así como (cambiando radicalmente de registro y extremo) del cine independiente y gore, la psicodelia y el rock, el cómic, la prensa underground, la televisión y otras disciplinas tachadas como cultura pop(ular) o basura, que han sido para mi evolución personal igualmente determinantes.

En cualquier caso Marginales, tanto por su estilo como por su proceso de reelaboración continua, puede considerarse una rareza en mi bibliografía. Para empezar, el único libro de ficción pura (o eso quiero creer: no dejo de reconocerme una y otra vez en estas criaturas) que he publicado hasta el momento, siendo el resto de corte realista y autobiográfico. Pero sobre todo, y muy especialmente, por el tono decadente y onírico que le caracteriza, que nunca he vuelto a utilizar del mismo modo en mis libros. Un tono con el que he pretendido rendir un homenaje a algunos de mis maestros de juventud y a todo el acervo de alta y baja cultura que desde niño he ido devorando y asimilando en mi forma de entender la escritura.

Sólo espero ahora que las siguientes páginas sean de vuestro agrado y os inquiete tanto leerlas como me inquietó en su día a mí escribirlas.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales
(LcLibros, 2020)



martes, 7 de abril de 2020

MARGINALES en casa de ESTEBAN GUTIÉRREZ GÓMEZ



El plan para hoy incluye la lectura de Marginales, de Vicente Muñoz Álvarez. Una joya reeditada por Literaturas Com Libros a muy buen precio. Up!

Esteban Gutiérrez Gómez


sábado, 21 de marzo de 2020

EL SOÑADOR



COMO todas las mañanas rindo hoy culto a mi Dios. Oraciones que se hacen pronto evanescentes en la atmósfera rojiza de este sórdido desván que ahora comienza a desdoblarse. El universo entero se condensa en estos cuatro muros y en el contenido de mi pipa. Lo demás ya son quimeras, retazos vaporosos de un lugar prosaico que recuerdo con horror. Hace tiempo De Quincey me convenció de lo infructuoso de la lucha: la intemperancia es más rentable. Cada día me visitan en mi cuarto númenes del gremio con los que recorro dimensiones inquietantes. De todas ellas, el País de Yann es mi predilecta. Accedo a él en el Pájaro del Río para demorarme contemplando la entrada marfileña a Perdondaris. Pero el País de los Ensueños es ilimitado: Angria, Celephais, Kadath, Polaris y cuantos dominios puedas concebir en tu delirio. Allí campan a sus anchas la Razas de la Noche. Sílfides y ondinas, cíclopes y sátiros, monstruos y prodigios te acompañan haciéndote sentir el gozo inefable del olvido. Aunque luego está el regreso. El camino va tornándose sombrío mientras se diluyen los ensueños. Pálidas estrellas iluminan el sendero que conduce a la morada terrenal y amorfas entidades esperan en sus lindes que cometas un descuido. Sólo con la luz de la mañana te cercioras de que has cruzado íntegro el umbral, burlando su custodia. Entonces rezas a tu Dios con gratitud y sin dudarlo te dispones a emprender otro viaje. 

Vicente Muñoz Álvarez, 
de Marginales 

lunes, 21 de mayo de 2018

EL CENTAURO



De Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) no hay quien sepa si es más poeta que narrador o más narrador que poeta. Ambos géneros (si es que este término tiene algún sentido en su obra) los ha practicado a su manera. Yo personalmente prefiero en él la poesía que sabe deslizar en su prosa. De su libro ilustrado«Marginales», aquí tenéis una genialidad: «El centauro».

Profesor Lílemus

EL CENTAURO

Escuchamos en la lejanía un rumor sordo y creciente, el trueno de una doble tempestad, y en el horizonte una nube de polvo hinchada precedió la llegada de los invasores del allende. Cayeron sobre nosotros como el viento, sembrando en nuestras filas el terror con largos cuchillos refulgentes y báculos de fuego que herían desde la distancia. Pero, aún más que sus ingenios, asombraba la fisonomía de sus cuerpos, fusión de hombre y bestia en un solo perfil. Su aspecto era fiero y espantoso: lo que parecía ser un hombre demediado se enfundaba en una carcasa rutilante y cegadora sobre la que rebotaban nuestras lanzas. Su cara apenas era discernible, oculta como estaba en una profusa mata de pelo desgreñado. El término de su espalda se fundía con la grupa de la bestia, de enorme vientre y ojos destellantes. Era ágil y fuerte, y la vimos varias veces saltando sobre nuestras cabezas impulsada por sus patas delanteras. Aturdidos por su magia y conscientes de su poder, nos postramos frente a ellos sin ofrecer apenas resistencia, prestos a idolatrarles como a dioses. Y entonces sucedió el mayor de los prodigios. Uno de ellos se acercó hasta nuestro grupo y ante nuestra mirada se escindió en dos partes sin esfuerzo, quedando bestia y hombre separados y aumentando así nuestro pavor. Su vez era ronca y cavernosa. Su nombre, Hernán Cortés.


Vicente Muñoz Álvarez, de Marginales 
(Eje Ediciones, 2008. Ilustraciones de Mik Baro)


martes, 30 de mayo de 2017

DESPUÉS DEL DILUVIO



antes de tantos naufragios, en otra reencarnación, when i was young, iluminado por los románticos y los decadentes, en un viejo libro que titulé Marginales (aka El pueblo oscuro), escribía cosas así... ahora, después del diluvio, sigo escribiendo, siempre on the road y escribiendo, pero me temo que cosas ya no tan puras e inocentes... el tiempo pasa, me digo, las quimeras se esfuman, se acumulan las cicatrices, las metas e ilusiones son otras, los gestos y la intención, no obstante, aún permanecen...

Vicente Muñoz Álvarez

martes, 17 de enero de 2017

EL REMISO



Soy, como Baudelaire, un rey en un país lluvioso, gobernante de una tierra gris, húmeda y triste, cuyas nubes se nutren de lamentos fundidos con la brisa. Un país ya viejo, distante y frío, de súbditos cansinos y lánguidos opiómanos, de horizontes lisos y regueros negros, de perros cabizbajos y sórdidos cafés. Un país oscuro y devorado por la bruma, de fuentes anegadas y mansiones azotadas por el viento, de avenidas solitarias, tapizadas de líquenes y hormigas, y cenadores invadidos por la yedra. Un país de otoño y sueño, musgoso y agotado, de quejas, bostezos y pesares mudos, de ídolos quemados y ángeles caídos.

Un país que yo suelo llamar INFIERNO.


Vicente Muñoz Álvarez,
de Marginales,
(Excodra Editorial, 2015).