martes, 17 de marzo de 2026

SEMBRANDO HOGUERAS



la poesía realista
no es poesía

la poesía autobiográfica
no es poesía

la poesía social
no es poesía

la poesía de la conciencia
no es poesía

la poesía de la experiencia
no es poesía

dicen los iluminados

y mi poesía eres tú
nosotros el pueblo

el resto ceniza

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 16 de marzo de 2026

PREGÚNTALE AL VIENTO



qué hunde o eleva
un corazón

qué lo sana
o enferma

qué lo desmotiva
o motiva

qué lo apaga
o ilumina

qué lo menosprecia
o valora

qué versos

y para qué escribir
poemas como este

sin plata de premio
en esta edad de hierro
y para gente del bronce

pregúntale al viento

Vicente Muñoz Álvarez

domingo, 15 de marzo de 2026

HOMBRE DE MIMBRE: POÉTICA DE LA VIDA por EDUARDO BOIX



POÉTICA DE LA VIDA

El poeta leonés Vicente Muñoz Álvarez publica la antología Hombre de mimbre (Antología poética 1999-2025) en la Editorial Páramo

Por Eduardo Boix

La poesía, lo he dicho muchas veces, no es solo un reflejo de la belleza del mundo. Más bien es la preocupación de los poetas por lo que les sucede. La vida, que es todo lo contrario a lo que sentimos, nos ofrece una de cal y una de arena y es el escritor el que funciona como filtro, alambique para destilar y contarlo. Porque de eso trata la literatura, de poder narrar o versar lo que nos mueve, lo externo. Lo interno es un reflejo de lo que nos sucede. A veces ese reflejo nos atrapa tanto que es muy difícil salir de ese laberinto de pasiones. Eso solo ocurre con la poesía o narrativa verdadera.

Hombre de mimbre (Antología poética 1999-2025), de Vicente Muñoz Álvarez, publicado por la editorial Páramo, ha obtenido recientemente el Premio de la Crítica de Aragón al mejor libro de poesía publicado en España en 2025. Este volumen reúne poemas escritos a lo largo de más de dos décadas, desde finales del siglo pasado hasta hoy, configurando un volumen de más de quinientas páginas que recoge buena parte de su trayectoria poética. Pero lo interesante de este libro no es tanto su extensión como su temperatura. Porque en estas páginas no hay un poeta que quiera construir una obra perfecta, sino alguien que ha decidido dejar constancia de su paso por el mundo.

Muñoz Álvarez escribe como quien camina de noche por una ciudad que conoce demasiado bien. Sus poemas están llenos de bares medio vacíos, de carreteras interminables, de habitaciones de hotel, de discusiones sentimentales, de trabajos absurdos y de esa sensación extraña de estar siempre un poco fuera de lugar. No es casualidad: su poesía nace precisamente ahí, en ese territorio ambiguo donde se mezclan la vida cotidiana y el desencanto.

Hay algo profundamente honesto en esta escritura. Quizá porque nunca intenta parecer lo que no es. En un tiempo literario donde muchas voces parecen obsesionadas con la impostura estética o la corrección cultural, la poesía de Muñoz Álvarez conserva una cualidad rara: la autenticidad. Sus poemas no pretenden demostrar nada. Simplemente cuentan lo que ocurre cuando alguien decide mirar la vida sin demasiadas ilusiones. Eso explica también la presencia constante de personajes que podrían haber salido de una novela de carretera o de un bar a las tres de la madrugada: jóvenes que leen a los beat mientras intentan sobrevivir a la precariedad, tipos que conducen kilómetros sin saber muy bien adónde van, parejas que discuten sin entender del todo qué es lo que se ha roto entre ellas.

Hay en todo ello una cierta melancolía generacional, la sensación de haber crecido creyendo en un futuro que nunca terminó de llegar. Pero sería un error reducir la poesía de Muñoz Álvarez al desencanto. Bajo esa superficie áspera late también una forma de resistencia. La convicción de que, incluso cuando todo parece derrumbarse, escribir sigue siendo una manera de mantenerse en pie. Quizá por eso el título del libro resulta tan acertado. El hombre de mimbre —esa figura ritual que arde desde dentro— funciona como una imagen poderosa del propio poeta: alguien que acepta el fuego interior como parte inevitable de su oficio. Porque escribir, en el fondo, siempre ha tenido algo de combustión.

Tal vez sea esa la mayor virtud de este libro: recordarnos que la poesía no es un ejercicio decorativo ni una forma elegante de pasar el tiempo. Es otra cosa. Algo más antiguo, más incómodo, más necesario. Una manera de seguir respirando cuando el mundo empieza a volverse irrespirable. Porque eso es la poesía, el oxígeno que necesitamos cuando ya no nos queda otra cosa, nuestro modo de habitar en un mundo tan hostil pero a la vez tan bello. Porque, como decía Aute en la canción “De paso”: “Vivir es un accidente/ Un ejercicio/ De gozo y dolor…”.

Ficha del libro:

Hombre de mimbre (Antología poética 1999-2025)
Vicente Muñoz Álvarez
Editorial Páramo
568 páginas 25€

Reseña publicada en el Suplemento Arte y letras 
del Diario Información de Alicante


viernes, 13 de marzo de 2026

GEODA


como una roca
cualquiera
vista por fuera

redonda
corriente
y sin pulir

pero maravillosa
y llena de cristales
por dentro

el corazón humano

sangre cartílago
y músculo
a primera vista

pero un tesoro
de piedras preciosas
si penetras en él

no te quedes
en la corteza

Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 12 de marzo de 2026

GOD SAVE TERUEL



Lo del Premio de la Crítica de Aragón, para un poeta beat y subterráneo como yo, siempre al margen del sistema y las normas, me ha sabido a gloria y me ha devuelto la fe en la Poesía y la Literatura Verdadera (con mayúsculas), a punto de cumplir los 60: un Premio (al que yo -insisto porque para mí es importante-, no me he presentado) otorgado por escritores y críticos, que ha reconocido fuera de mi ciudad y comunidad autónoma mi independencia y total libertad, la poesía realista, autobiográfica y crítica, de línea clara y de no ficción, y la resistencia y congruencia de 26 años de poesía en la sombra, sin subvenciones ni ayudas, sin servidumbres ni pleitesías, es para mí, sin lugar a dudas, el mejor de los Premios posibles. Y más aún rodeado de tantos poetas y artistas que admiro: Laura Giordani (con la que comparto ex aequo Premio y micelio), Mariano Castro, Octavio Gómez Milián, Trinidad Ruíz Marcellán, Nacho Escuín, Alfredo Saldaña, Marisol Julve, Cristina Giménez López, etcétera, etcétera. Máximo cariño y respeto, el que me han demostrado en Aragón estos días, tan lejos y cerca de mi Tierra, y un trato maravilloso que me llevo para siempre grabado a fuego en el corazón. God Save Teruel: el ritmo continúa.

Vicente Muñoz Álvarez


miércoles, 11 de marzo de 2026

EXTRAÑO EN MI TIERRA



Recibir el Premio de la Crítica de Aragón por mi antología poética Hombre de mimbre, ha sido, la verdad, una enorme alegría, pero al mismo tiempo una ambigua experiencia: una mezcla de gratitud a Aragón y extrañamiento en Castilla y León, la cara y la cruz de la misma moneda.

Es curioso ver cómo el reconocimiento literario, a estas alturas de mi película, ha tenido que venir de fuera para encontrarme.

Mientras en Aragón han visto estos 26 años de trayectoria poética con ojos limpios y generosos, en Castilla y León (donde nací) el silencio y el ninguneo sigue siendo la respuesta oficial.

A veces me parece que, en las instituciones de mi Tierra, si no escribes y te comportas como ellas quieren, no entras en el juego de los despachos, las nominaciones y los apoyos, o sencillamente no existes.

Pero he aprendido algo nuevo en este cruce de caminos y con este Premio: para mi poética, guste o no guste, solo existe la Libertad.

Agradezco sinceramente a la Plataforma de Poetas por Teruel y a la Crítica Aragonesa que hayan leído mi obra sin prejuicios, premiando la resistencia, el margen y la conciencia.

Y sí, para qué ocultarlo, me siento un poco extraño en mi Tierra, a punto de cumplir 60 años y con docenas de libros a cuestas, aún hoy, todavía.

El mimbre es flexible, pero no se rompe: 
puro corazón.

Vicente Muñoz Álvarez


martes, 10 de marzo de 2026

HOMBRE DE MIMBRE: PREMIO DE LA CRÍTICA DE TERUEL

LIVE IN TERUEL

La poesía despierta las conciencias en la entrega de los Premios de la Crítica de Aragón


ENTREVISTA EN DIARIO DE TERUEL



Vicente Muñoz Álvarez, escritor: “La poesía lleva milenios existiendo y así seguirá porque no depende de las modas como la novela”

La Plataforma de Poetas por Teruel premia la antología del leonés como Mejor Libro de Poesía de España, ‘ex aequo’ con ‘Micelio’ de Laura Giordani

Diario de Teruel, miércoles, 4 de marzo de 2026 

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) es poeta, narrador, editor y gestor cultural, vinculado desde sus inicios a los márgenes del sistema literario, a la poesía social de la conciencia y a la escena alternativa leonesa. Desde 1996 dirige Vinalia Trippers, uno de los proyectos de culto de la narrativa breve y la poesía en España. Como autor, ha desarrollado una obra extensa que combina poesía, narrativa y ensayo, con numerosos poemarios publicados desde finales de los años noventa y libros de relatos y prosas que exploran la memoria, el cuerpo, la noche urbana o la cultura popular. Sus libros muestran una voz reconocible, confesional y existencial, de tono descarnado y lenguaje directo, que se mueve entre el intimismo y la crónica generacional.

En los últimos años su trayectoria ha recibido un fuerte reconocimiento. El año pasado apareció una amplia antología suya: Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025 (Editorial Páramo), que reúne más de dos décadas de escritura e incorpora un poemario inédito. Por este volumen ha obtenido el Premio de la Crítica de Aragón que concede la Plataforma de Poetas por Teruel al Mejor Libro de Poesía publicado en España en 2025, otorgado ex aequo junto a Micelio de Laura Giordani.

Esta distinción, que se entregará en un acto que tendrá lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Teruel el 7 marzo, subraya la coherencia de una obra levantada desde la resistencia, al margen de modas y circuitos mayoritarios y con un norte inquebrantable: no escudarse en el hermetismo y ser una voz, ante todo, legible y honesta.

-Felicidades por el premio...

-La verdad es que muy contento. Yo no soy de presentarme a premios; me presenté a uno con treinta años, lo gané en Letras Jóvenes de Castilla y León, y no había vuelto a hacerlo jamás. Lo bueno que tiene este premio es que no te presentas tú ni te presenta tu editorial, sino que es el propio jurado quien nomina los libros; no está mediatizado por intereses económicos ni de ningún tipo. Por eso me pilló completamente por sorpresa y me produjo mucha alegría

-Hábleme de ‘Hombre de Mimbre’ porque es un libro muy peculiar; una antología que además incluye un poemario completo nuevo.

-Yo tenía un nuevo poemario titulado Hombre de Mimbre y como desde Páramo también habíamos barajado la posibilidad de sacar una antología con motivo de los veinticinco años desde mi primer poemario, que salió en el 99, mi editor me propuso incluirlo dentro de una antología que recogiera una selección de mis ocho libros anteriores. Me pareció muy buena idea porque no es un formato habitual.

-¿Qué aporta esa novedad, ‘Hombre de mimbre’?

-Es muy reciente, recoge poemas escritos en los últimos meses antes de que el libro saliera, en agosto. Se titula Hombre de Mimbre como guiño a una película de culto del género de terror, de folk horror, como se le llama hoy, que es de 1973: El hombre de mimbre, de Robin Hardy, protagonizada por Christopher Lee. El cine de culto es una de mis grandes pasiones y he escrito varios ensayos sobre ello, con una serie de libros publicados bajo el título Cult Movies. Esta película siempre me fascinó; es muy poco conocida para el público en general, aunque paradigmática entre quienes frecuentamos esos círculos.

Los hombres de mimbre eran unas estructuras enormes, construidas con varas de mimbre, que los druidas, los sacerdotes celtas, levantaban en la época de la invasión romana. Dentro metían animales vivos y en ocasiones también personas, y les prendían fuego como sacrificio para pedir buenas cosechas a los dioses. Me pareció una metáfora muy bonita de mi propia forma de ser, como ardiendo por dentro -el que haya visto la película lo entenderá-. Y al mismo tiempo me pareció muy acertado jugar con la fragilidad que sugiere el mimbre, que es un material maleable y resistente al mismo tiempo: es elástico y se mueve a merced del viento, pero al mismo tiempo es muy difícil de romper. A punto de cumplir sesenta años describe muy bien el momento literario en que me encuentro.

–Cumplir 25 años como escritor es muy tentador, pero al mismo tiempo las antologías suenan a final de carrera. ¿No da vértigo eso?

-No, en mi caso no. Ya tengo otra publicada, hace diez años, que se titula Gas: Antología poética personal. Hay distintas maneras de plantear una antología: una es cuando se habla de obra completa, que no es mi caso porque el libro no reúne ni mucho menos toda mi producción poética; otra es lo que vendría a ser esto, una selección de poemas, una obra reunida. La verdad es que casi todos los poetas con cierta trayectoria, si tienen la suerte de encontrar un editor que se la publique, suelen sacar alguna antología a partir de los diez o quince años.

-¿Se reconoce en los versos que escribió hace veinte, veinticinco años, tanto en lo formal como en lo conceptual?

-Sí, totalmente. Siempre he tenido los pilares de mi poética muy definidos y muy claros. Soy un poeta realista, de línea clara, social y crítico, que enjuicia la realidad que le rodea y que piensa que la poesía sí puede cambiar el mundo. Y por otro lado soy un poeta autobiográfico: todo lo que escribo es absolutamente verídico. Esas características estaban ya presentes en mi primer poemario de 1999. Obviamente no es la misma la impulsividad, la ferocidad o la rabia contenida de los treinta años, pero sí, me reconozco plenamente.

-Dice que es de los poetas que piensan que la poesía puede cambiar el mundo. ¿Cree también que tiene la obligación de intentarlo? ¿O es igualmente lícita la poesía neutra, descomprometida, que busca lo bello por lo bello?

-Esa es una decisión que tiene que tomar cada poeta. Yo entiendo la poesía con ese deber de enjuiciar la realidad, aunque no sea de forma dogmática. Mi poesía es un examen de conciencia, de mi propia conciencia, con el fin de expresar a los demás mi punto de vista poético, político, sociológico y literario. Eso no quiere decir que la otra poesía, la que persigue la belleza por sí misma, la más hermética, carezca de valor. Lo tiene y yo mismo puedo disfrutarla. Pero mi forma de escribir parte ante todo de querer utilizar un lenguaje comprensible. De hecho esta poesía hermética, desde mi punto de vista, ha alejado al público lector de la poesía. ¿Cuántas veces habrá escuchado usted ‘poesía no, que no la entiendo’? Ese es el tipo de poesía contra el que va mi forma de entenderla. Yo quiero escribir con línea clara, puedo usar todas las metáforas, todas las figuras literarias y todas las figuras rítmicas que quiera, pero no quiero que haya un muro entre el poeta y el lector que obstaculice la comprensión.

-Es una postura valiente y hasta arriesgada, porque en muchas ocasiones ese hermetismo es puro sinónimo de buena poesía. Cuanto más complejo mejor poeta.

-Exactamente, y mucho más todavía en mi ciudad, León, donde la mayor parte de las tendencias poéticas van por esa vía del simbolismo y el hermetismo en su máximo exponente. Yo la respeto absolutamente y desde luego puedo disfrutar leyéndola, pero no es la poesía que a mí, personalmente, me interesa escribir. Yo me pongo a escribir para comunicarme, no para establecer muros o demostrar el registro léxico que puedo manejar. Se puede ser intelectual con el fondo y en el contenido usando nuestro vocabulario popular habitual.

-Ha escrito ensayo sobre cine, poesía y narrativa. ¿Ha recorrido también la senda de la novela?

-Ya soy perro viejo. Tengo más de treinta libros publicados y la mitad son de prosa. El relato me ha apasionado mucho, también la novela e incluso la prosa poética. Mi obra es un poco miscelánea, y aunque quizás me siento más poeta, también me considero narrador. Eso sí, siempre de aliento corto: los poetas que son narradores, acostumbrados a la concisión de la poesía, tienden a escribir relato breve, prosa poética o, en todo caso, novelas breves. Como novela propiamente dicha tengo una sola publicada, Regresiones, que es una especie de memorias construida con fragmentos breves. Y tengo otra, El Merodeador, que es en realidad un libro de relatos interconectados que se pueden leer como una novela, pero siempre de aliento corto. El único campo en el que no me he movido es el de la novela larga.

-¿Para qué emplear 400 páginas para lo que se puede contar en 100?

-Tal cual. Incluso dentro de la poesía me gustan los textos breves; mi poética es la concisión pura y dura. Lo que yo cuento en un relato de cinco páginas a otro puede llevarle doscientas. A veces envidio a los novelistas capaces de escribir setecientas páginas, pero cuando hablo con ellos me dicen que ellos envidian un relato de siete. Es curioso.

-La extensión física en las novelas nunca se sabe si es virtud o defecto...

-Así es. En cualquier caso la industria literaria está orientada ahora mismo a las novelas largas, a la novela histórica, a la ficción, porque es lo que vende y lo que se promociona. El relato es un género magnífico que fuera de España, en Estados Unidos, por ejemplo, tiene una consideración enorme, pero aquí está un poco denostado. Y respecto a la poesía, ya ni le cuento: es para minorías.

-Quizá la poesía no sea un género mayoritario, pero nunca ha dejado de estar ahí y, desde luego, ni usted ni yo seremos testigos de su desaparición.

-La poesía tiene un círculo de lectores que quizá sea pequeño, pero son muy fieles. En ese sentido es mucho más universal. No es un lenguaje popular y no todo el mundo tiene sensibilidad poética, ni como lector ni como escritor, pero quien lo tiene necesita de la poesía. La prosa sin embargo depende mucho de las modas; ahora llevamos unos años de novela histórica, de guerra civil, de maquis... que yo personalmente estoy hasta la coronilla. La poesía, en cambio, no depende de corrientes ni tendencias. Existe desde hace milenios y seguirá existiendo dentro de muchos siglos.



miércoles, 4 de marzo de 2026

HOMBRE DE MIMBRE EN TERUEL


Hombre de mimbre. Antología poética 1999-2025
(Editorial Páramo):
Premio de la Crítica de Aragón al mejor libro de poesía
publicado en España en2025.

Dedicado a David González y a la Poesía de no ficción.