miércoles, 31 de mayo de 2023

LA QUÍMICA DEL COLOR en LEÓN



El próximo sábado, 3 de junio, tendré el placer de presentar en la Librería Tula Varona, junto a Carlos Salcedo, La química del color, de Pepe Pereza, uno de los mejores libros de relatos que he leído últimamente. Minimalismo y realismo sucio del bueno, de la mano de uno de los narradores más brillantes de nuestro país: no faltéis a la cita.

El escritor Pepe Pereza presenta el próximo sábado, 3 de junio, en León su libro de relatos La química del color, acompañado de los autores leoneses Vicente Muñoz Álvarez y Carlos Salcedo Odklas. El acto tendrá lugar a las 19.30 horas en la librería Tula Varona de la capital.

'La química del color' es una colección de ocho relatos en la que Pepe Pereza disecciona la naturaleza humana. Para ello, se sirve de ocho colores que impregnan el carácter y escenario de cada historia. Los textos, crudos y tiernos a la vez, presentan una galería de protagonistas que no son héroes ni víctimas y en los que el lector se ve reflejado. El trabajo de Pepe Pereza como guionista da a los relatos un carácter cinematográfico característico, gracias al recurso cromático de dotar a cada historia de un color propio.



martes, 30 de mayo de 2023

GRAN HOUDINI

la diferencia
entre un mago
y un simple tahúr

es que al primero
no se le ve nunca
el as en la manga

pero al segundo

aunque lo oculte


Vicente Muñoz Álvarez

EL MERODEADOR según PABLO MALMIERCA



LA ESPERANZA TIENE FORMA DE DELFÍN

Escribir sobre un libro de Vicente Muñoz Álvarez puede convertirse en un ejercicio de introspección del que, como lector, uno puede no salir ileso. Alrededor de El merodeador crecen enredaderas que desde nuestros pies ascienden hasta lo más profundo de nuestro cerebro y corremos el riesgo de que se mantengan allí mucho tiempo, tirando de nosotros hacia el suelo primigenio de nuestros más ocultos miedos y fobias.

El merodeador nos plantea un viaje interior hacia un mundo plagado de preguntas, existenciales en su mayor parte. ¿Es el mundo como lo vemos o como lo sentimos? ¿Qué puedo esperar de la realidad, a parte de ansiedad? ¿Qué nos domina, el pensamiento o la acción? ¿Es el sueño la salvación a nuestros males? ¿Cuál es el lugar de la pérdida de la identidad? ¿Existe un mundo fuera del que nosotros creamos?

Pero sobre todas estas preguntas, sobre todos los relatos que componen el libro sobrevuela una obsesión. Igual que Cthulhu habita en el fondo del mar esperando el momento de emerger, en nuestro subconsciente viven, latentes, esperando su momento nuestros miedos más ocultos. Podríamos hablar de El merodeador como un catálogo de los horrores que acompañan al hombre moderno en su día a día: la soledad, el miedo a la muerte, las obsesiones, la locura, la pérdida del ser amado, la alienación del trabajo que nos encarcela…

En este texto encontramos ricas referencias literarias y cinematográficas, recuerdos a El corazón delator, las obsesiones del Bernhard más angustiado de Corrección, partes oscuras de nuestra mente que emergen a la realidad como el asesino más despiadado de un slasher que armado de paciencia espera a su víctima agazapado hasta encontrar el momento adecuado para asestar su cuchillada.

Aunque sea un libro de relatos, todo gira alrededor de la idea central del individuo fragmentado, vacío, víctima del insomnio más recalcitrante. Un individuo que podríamos decir vive en un universo propio, un universo concentrado en ocasiones en el interior de una caja de zapatos, del que emergen como vías de salvación delfines y mundos paralelos que se despliegan hasta construir un todo narrativo donde la técnica de las cajas chinas lleva el texto desde la ficción hasta una realidad creada, o mejor dicho recreada, desde la subjetividad del narrador-escritor-espectador.

El libro, como todo lo que escribe Vicente Muñoz, tiene una fuerte carga autobiográfica, lo que aumenta su crudeza. Leemos así de forma diferente frases como: “nuestra vieja unión necesitará consumirse para resurgir luego fortalecida de sus propias cenizas”. La esperanza de la reconstrucción está presente a lo largo de todos los relatos. Frente a la culpa, el insomnio, los pasos nocturnos, siempre hay una esperanza, como el delfín que se salva de morir encallado en una playa, como la relación muerta por el alcohol, como la cordura perdida en la miasma de las fobias, como la lluvia que algún día cesará.

Un libro muy recomendable de uno de los adalides del underground literario en España. La oportunidad de leer buena literatura alejada de los ya ajados caminos del mainstream, literatura en estado puro, como un golpe directo a la mandíbula.

Pablo Malmierca

Vicente Muñoz Álvarez, 
El merodeador 
(LcLibros, 2021)


jueves, 25 de mayo de 2023

LA POESÍA ES UN ARMA QUE CARGA EL DIABLO en LIBRÚJULA



Otro de los poemarios más recomendables es La poesía es un arma que carga el Diablo (Literaturas Com Libros/Erres Proyectos Digitales) del reconocido poeta Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966), con prólogo de otro de los grandes poetas aragoneses de la actualidad, Ignacio Escuín Borao y epílogo del admirado poeta Gsús Bonilla. Quienes, tanto uno como otro, apuestan por esta poesía descarnada, confesional de Muñoz Álvarez. Pienso que la poesía, entre otras cosas, es un lenguaje que tiene que velar por lo desaparecido. O sea, debe cumplir, entre otras funciones, esa, la de ser testigo de lo que ya no está. Y más en esta época, en la que hay muchos intereses. En los versos de este poemario hay también perplejidad e indignación. A la vez que desasosiego e incertidumbre. Poemas Como hojas ardiendo o A sangre y hielo y Los olvidados dan cuenta de esto, entre otros, claro: “cuál es el camino”.

Enrique Villagrasa,
en Librújula



martes, 23 de mayo de 2023

PAPEL MOJADO



mis libros
las presentaciones
de mis libros
la feria del libro
lo que se vendan
mis libros
lo que digan
de mis libros

ya

qué más da

sólo escribirlos
como terapia

ahora

el resto papel


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 22 de mayo de 2023

EN CASA de LOIDA RUÍZ RODRÍGUEZ

Va directa su poesía,
se detiene lo justo para no alejarse del camino y llegar.

Qué placer leer a Vicente...

La poesía es un arma que carga el diablo,
Vicente Muñoz Álvarez.


domingo, 21 de mayo de 2023

CRÓNICA DE LOS DIAS QUE PASAN


El próximo martes, 23 de mayo, acompañaré a Nuria Viuda en la presentación de este fantástico libro en el ILC: os esperamos.

sábado, 20 de mayo de 2023

THREADS



Una película que debería ser de obligatorio visionado para todos los habitantes del planeta, comenzando por los dirigentes militares y políticos, y siguiendo por el resto de la humanidad: Threads (1984), de Mick Jackson.

Demoledor y brutal, apocalíptico e inclemente, escalofriante y durísimo, este filme, rodado a modo de falso documental, recrea con todo lujo de detalles un hipotético ataque nuclear sobre el Reino Unido en el contexto de la Guerra Fría, y las consecuencias de la catástrofe a lo largo de la siguiente década, que llevan a la población a la miseria y el caos: un país hecho añicos, millones de muertos, enfermedades y hambrunas, y una recesión hacia la Edad de Piedra (o de cascotes, más bien).

Pocas películas me han dejado tan mal cuerpo como esta, que no había visto en su día y me ha desazonado por completo (y provocado angustiosas pesadillas), y que sin embargo recomiendo a todo el mundo ver, para concienciarse de lo que realmente está en juego.

Uno piensa en una guerra nuclear como algo tremendo y letal, sin duda, pero no en los devastadores efectos que a largo plazo implica, y este filme lo deja meridianamente claro: el horror, el horror, que diría Kurtz en el Corazón de las tinieblas.

Buscad el día y momento adecuado, porque os dejará sin aliento, y preparaos para lo peor: el Infierno en la Tierra.

Decir que es una buena película, en este caso, no sería bastante: es necesaria. 

Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 17 de mayo de 2023

HISTORIA DE ROMA

 

Calígula
Tiberio
Augusto
Heliogábalo
Caracalla
Nerón

y su costumbre
de arrojar pan
y monedas
al pueblo

e invitarle
al circo

hoy

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 15 de mayo de 2023

BAJO LOS ADOQUINES, LAS PERLAS


Ese plus de emoción y sentimiento, en estos tiempos salvajes que corren, de decir de algún libro, objetivamente y sin esperar nada a cambio, que te encanta sin más, dónde ha quedado, y a qué tierra yerma, los que manejan los hilos de la literatura y la política, nos han llevado, me pregunto... Porque yo, que no me prodigo últimamente en nada, ni en presentar ya los míos, lo haré con sumo placer por dos personas y obras que me parecen sobresalientes, recién terminada la ruta y ardiendo todavía, con toda la ilusión que me queda aún en el corazón: Crónica de los días que pasan (23 de mayo en el Instituto Leonés de Cultura) y La química del color (3 de junio en Tula Varona): bajo los adoquines las perlas, pienso, y más allá el mar...

Vicente Muñoz Álvarez

WESTERN DE EMOCIONES



Vicente Muñoz posee el don de la ubicuidad. También el de la alquimia. No hay otra explicación para esa capacidad suya para enredarse en el tiempo y entregarse a su oficio de escritor, a sus otros oficios y también a esa vida tan intensa, tan íntima y tan cómplice de la que es devoto y que le sume en un constante mar de instantes. Su biografía artística le delata como un obseso de la acción creativa más entusiasta y pone en cuestión la condena del síndrome de la página en blanco al que cualquier escritor se ve abocado. Ahí está el centenar de cuartillas que ha rellenado con trazo seguro y que, sumadas, dan contenido a una trayectoria inundada de referencias y colmada por toda clase de publicaciones. Da igual el género en el que se maneje o el proyecto que le maniate, Vicente Muñoz Alvarez no se emplea en el susodicho sino en la firmeza y la rotundidad. Es uno de esos 'pepito grillo' que toda sociedad necesita y cuya voz se amplifica por sí misma sin más ayuda que la de su propia sensibilidad, sostenida por una variedad amplia de emociones.

'Regresiones' constituye su último proyecto. Llevaba tiempo rumiándolo pero sólo ahora, cuando su vida ha cubierto las etapas suficientes y el aroma de los cincuenta se le anuncia ya, ha decido apuntalarlo. “Es una novela sobre nuestro León subterráneo de los 80, básicamente, por la que pulula mucha gente”, asegura Vicente sobre su nuevo libro. “Una especie de crónica de la cultura no oficial de esta ciudad, que la ha habido, mucha, y sobre la que creo que hasta ahora nadie ha escrito un libro. Así que allá que me he lanzado y esto ha salido”. La propia vivencia ha alimentado la literatura de Vicente Muñoz. La instrucción en la experiencia ha empujado muchas de las líneas que ha ideado. En 'Regresiones' aún va más lejos. Es un libro sobre él mismo. Aunque no haya en él ejercicio alguno de vanidad o arrogancia, sino esmerado manejo de la primera persona para ordenar los recuerdos y vivencias que, una vez suturados y perfectamente localizados en una etapa muy concreta, el León de los ochenta, subliman el siempre complejo ejercicio de la introspección. “Es un álbum temporal de fotos de otro mundo que no va a volver”, ha escrito Pacho Rodríguez, periodista, músico y escritor leonés, que vivió en primera persona, como Vicente, muchos de los pasajes de aquel León ochentero que sacudía su modorra y abría sus puertas a una vida cultural que, quizás por su ingenuidad y su falta de rubor, se multiplicaba y forzaba el talento de sus protagonistas.

Necesitaba Vicente de la perspectiva temporal para consumar 'Regresiones'. La memoria no es siempre transparente, pero siempre es memoria. El recuerdo es exclusivo, aunque nadie le discute su cariz subjetivo. Vicente Muñoz Alvarez habla y habla de su vida y al hacerlo habla del contexto donde esta quedó ubicada. Su mirada es sincera, es tierna, es entrañable, es precisa, es emocionante. Su novela es un western... de emociones. El, ese antihéroe que ve pasar el tiempo con ansia, se mide con una realidad que le cerca, que le abre sus puertas, que le va guiando en ese despertar suyo. Vicente habla de él, y mucho. No a la manera del exorcizador que necesita ajustar cuentas con sus fantasmas y sus sombras. Vicente ejerce su oficio de narrador impulsado por el aliento de la generosidad, asombrado por lo que cunde (y deja de cundir) el tiempo y absorto y expectante ante lo que queda por venir.

Julio César Alvarez, uno de esos gurús culturales que ha practicado sus virtudes y cualidades en este León de contrastes, ha escrito el prólogo de 'Regresiones' y lo culmina de la siguiente manera: “Un canto a un tiempo que ya no volverá. De ahí su increíble magnetismo, su magia”. No hay palabras que mejor describan el libro de Vicente Muñoz Alvarez.

'Regresiones' se abre con un poema que declara el propósito del libro. Lo firma Vicente, para el que el concepto de género hace ya mucho tiempo que perdió su anclaje más convencional. “León / a vista de pájaro / desde/ Las Lomas / una pequeña mancha / de caminos cruzados / en el confín / 48 años / sobrevolándola / sin motor / toda / una vida”. A partir de ese momento, 'Regresiones' detalla algunos de aquellos momentos que la memoria del autor ha ido amasando. Y sí. Es verdad. En el libro se cita a Los Cardiacos, a Los Flechazos, a Deicidas, a Ópera Prima, a Veredicto Final (el grupo donde Muñoz ejerció como letrista y batería), el Húmedo, el CCAN, los fanzines... Pero también se alude al detalle de una vida que pasa, que vive su transcurrir con naturalidad y que suma y suma la variedad de su circunstancia, con sus logros, y sus sinsabores, sus frustraciones y sus alegrías. 'Regresiones' desata en el lector, sobre todo en el que perteneció a aquella generación de provincias que necesitaba y reclamaba la audacia del imprevisto, un clima de complicidad, de identificación.

Es cierto, Vicente Muñoz Alvarez sólo podía haber escrito 'Regresiones' una vez que su vida hubiera construido parte de su edificio. Y ahí está el resultado. “lo voy a dejar claro (ahora que mudo de piel) ya de una vez: soy un escritor autobiográfico: lo que me pasa lo cuento, escribo sobre la marcha, vivo escribiendo y escribo viviendo y la escritura es mi catarsis, sí, pero también soy y seré siempre un caballero: el rencor no es mi punto débil, tengo otros muchos, pero ese no, el rencor no, y trato a mis recuerdos como a mis versos, con todo el respeto y cariño del mundo mundial... pero escribo, eso sí, sobre lo que vivo y pienso y deseo, lo bueno y lo malo y lo regular, y eso nada ni nadie me lo va a quitar...”. Así se expresa Vicente en uno de los apartados de un libro que, además, guarda su porción final para el recuerdo de 19 músicos y escritores que también han hecho camino con Vicente y a los que este cede su propio espacio literario para que compartan con el lector su memoria.

Emilio López Castellanos


Nueva edición ampliada en LcLibros:


jueves, 11 de mayo de 2023

NADA ES GRATUITO



cuando a los que manejan los hilos 
de las democracias del mundo
les da por querer reeducarnos

diciéndonos
lo que tenemos
que hacer y pensar

y sobre todo

cómo tenemos
que hablar

deberíamos preguntarnos
por qué y para qué

nada es gratuito


Vicente Muñoz Álvarez

MANDALA DE CHOPO


Muy pocos boletus esta primavera, de momento, a la espera de lluvias, pero esta mañana una buena ración de seta de chopo, deliciosa, a la orilla de un pequeño arroyo: perfecto mandala para la vista, el olfato y el paladar.

miércoles, 10 de mayo de 2023

CUANDO LOS BRUJOS ARDEN

porque
decir cualquier cosa
que contrarié
a la Nueva Inquisición
ahora

es un sacrilegio

las piras arden

Vicente Muñoz Álvarez

GAS en el CEIP GÓMEZ MANRIQUE


Esta mañana Javier Estévez (@sonido_errante )
y un servidor hemos pasado una mañana muy interesante de poesía en el CEIP Gómez Manrique.
Y nos hemos llevado a unos cuantos amigos con nosotros.

Dudu Fdez

lunes, 8 de mayo de 2023

DONDE APRENDÍ A PILOTAR

 

Va por días todo en mí, como supongo que en vosotros también, el ánimo y el desánimo, el pasado y el presente, el extrañamiento y el distanciamiento, lo que fui y lo que soy, la nostalgia y la furia, el sosiego y la calma... Como una montaña rusa que sube y que baja, que viene y que va, así somos, siempre en guerra con nosotros mismos y el tiempo, pero también pura paz, uróboros y gnosis total, depende del punto de encaje... Aunque algunas canciones siempre están ahí para reubicarme y centrarme, y a ellas acudo aún, como imán al acero, cuando mi norte se difumina y necesito faros y brújulas... Selector de frecuencias, de Aviador Dro, esta tarde de mayo en concreto, recién terminada la ruta, como acero al imán: la única de ese grupo que me sigue arrebatando el corazón, porque pocas más de ellos me gustaron e interesan hoy, pero esa sí, su melancólica e inmortal sintonía, como llegada de otro planeta, que todavía me sigue erizando la piel y esta tarde he tenido como una droga que pincharme de nuevo: he vuelto a mi viejo hangar, donde aprendí a pilotar, he puesto a punto mi biplano, mientras comienza un temporal... Ay... Ni Proust ni su magdalena, para los que sobrevivimos a aquellas tormentas, superarían eso...

Vicente Muñoz Álvarez


EN CASA de RAMÓN GUERRERO


Ya está en casa el último hijito de Vicente.
Seguro que será todo un placer leerlo.
Enhorabuena, amigo.


domingo, 7 de mayo de 2023

jueves, 4 de mayo de 2023

SÓLO HAY UN SOL



en el pozo
sin fondo
de la Historia

lleno de lagunas
y sombras

sangre
y arena

este momento

nosotros

un parpadeo

y nuestro amor

el único sol

el Reino
de los Cielos

Vicente Muñoz Álvarez

A SANGRE Y HIELO



una civilización
y cultura

sobre otra cultura
y civilización

estrato
sobre estrato

cadáver
sobre cadáver

generación
tras generación

y en la punta
del iceberg
nosotros

ahora

debajo
el hielo

Vicente Muñoz Álvarez,
de La poesía es un arma que carga el diablo
(LcLibros, 2023)



martes, 2 de mayo de 2023

ENFERMOS DE OSCURIDAD



Vivimos tiempos salvajes, despiadados y cruentos, hipócritas y fariseos, y alguien, aunque le caigan chuzos de punta, tiene que contarlo.

Obviamente, no lo harán los cómplices del sistema: ni los políticos (da igual la bandera que defiendan, no nos engañemos), ni los mandamases de turno (da igual el disfraz que se pongan), ni los patrones ni los banqueros ni los borja maris, ni cualquiera, en suma, que esté en lo alto del iceberg. Ni lo harán, por supuesto, los poetas crípticos y herméticos, desde su templo de símbolos y metáforas, tan sutiles e inofensivas y ajenas al pueblo. Pocos, en realidad, se atreverán en estos tiempos de oscuridad y penuria que estamos viviendo a contarlo, porque contarlo es ser políticamente incorrecto, un lastre para la sociedad y el establishment, para lo que a toda costa quienes manejan los hilos nos quieren vender, y decir la verdad hoy en día es algo que el canon (poético en este caso) nunca perdonará, y por lo que se paga, de una u otra manera, un alto precio: doy fe.

De hacerlo, lo harán los que no tienen nada que perder porque ya lo perdieron todo, los que no tienen miedo a gritar porque nadie ha velado nunca por ellos: poetas realistas, sociales, críticos, killers, incendiarios, de no ficción, que jamás verás reseñados en Babelia ni El Cultural.

“Pero es lo que es, y alguien tiene que encargarse del trabajo, por sucio que sea. Basura, casquería, despojos, bajos fondos, corruptela política, esos son los asuntos del Lobo”.

Y este poemario feroz, nihilista y amargo, que ahora tienes en las manos y estás a punto de comenzar a leer, querido lector, su manifiesto. Toda una declaración de principios e intenciones, del primer al último verso.

Si tienes miedo a escuchar verdades como puños, no lo leas.

Si no quieres complicarte la vida ni llorar lágrimas negras, no lo leas.

Si te va la literatura de ficción y evasión, no lo leas.

Si eres de los que no quieren oler la mierda de los vertederos, no lo leas.

“Lo mío son otras cosas. El barro. El cieno. La basura. Soy el coleccionista de miserias. Mi alimento es la carne cruda. El sufrimiento. La locura”.

Rafael López Vilas no puede dejarlo más claro.

Y si algo valoro como poeta es la autenticidad de otro poeta, comparta o no su filosofía y estética, y su valentía a la hora de exponer su poética.

“Hombres destruidos, apesadumbrados finiquitados desmembrados, borregos numerarios del inframundi”.

De eso, en definitiva, va este poemario que abrasa como el fuego del mismísimo infierno, no te quiero engañar. Ni, por descontado, él tampoco. Lo comprenderás en cuanto leas el poema con el que abre el libro, y lo irás corroborando a medida sigas leyendo, hasta que te duelan en todo el cuerpo sus golpes.

Es lo que hay, un mundo salvaje y podrido, despiadado y feroz, la humanidad y el almuerzo al desnudo, con sus lepras y úlceras a flor de piel, y así nos lo ha contado El Lobo, te guste o no, lo disfrutes o sufras (según tu punto de encaje, que diría Castaneda), es lo que hay: “estos cuadernos negros, enfermos de oscuridad”.

Sin concesiones a nada ni a nadie, metiendo el dedo en la llaga y removiendo dentro la herida, estremeciendo las vísceras y el corazón, abrasando, doliendo, cortando el aliento y no dejando títere con cabeza, López Vilas denuncia lo que somos y nos han hecho en la Tierra, la cárcel de sombras en que vivimos, y el absurdo, la farsa y el terror de estar vivos.

Como Louis-Ferdinand Céline (con el que, por cierto, el autor de este libro tiene mucho en común) afirmó en una ocasión: “Os lo aseguro, buenas y pobres gentes, gilipollas, infelices, baqueteados por la vida, desollados, siempre empapados en sudor, os aviso: cuando a los grandes de este mundo les da por amaros, es que van a convertiros en carne de cañón”.

Quedas, pues, avisado, incauto lector:
en tus manos va a estallar el obús.

Ve buscando trinchera.

Vicente Muñoz Álvarez,
prólogo a 
Vosotros, el pueblo. Poemas antisociales,
de López Vilas
(Versátiles Editorial, 2023)


jueves, 27 de abril de 2023

ZONA PROHIBIDA



no soy actor
no soy censor
no soy transformer
no soy performer
no soy de derechas
no soy de izquierdas

no soy de nadie

sólo persona
sólo poeta

ahora

dónde

Vicente Muñoz Álvarez

LA POESÍA ES UN ARMA QUE CARGA EL DIABLO en 20 MINUTOS/MOTEL MARGOT



Vuelve Vicente Muñoz, el último beat, el fanzinero salvaje, percusión leonesa, batería en agreste, agitador introspectivo, amante y amigo. Su libro, La poesía es un arma que carga el diablo está editado por LcLibros. Vuelve en esta Primavera sin luz, la primera parte del libro, para contar, recitar, buscar tablas de la ley, unidades distintas, el camino, el coche, el oficio, la distancia y el desierto, a la vez prisión: “A cuatro kilómetros de distancia” vs “Cuento/desde mi celda/las horas”.

Escucho sus canciones, nuestras canciones, en la alegría/tristeza de la poesía, una mixtape siempre abierta. Como antes había hablado de ti: Haga lo que haga en la tierra de 2020, Animales perdidos del año 2013, Cult Movies del 2011, hablando de los mohicanos de la era postal y de Vinalia Trippers y Regresiones y Regresiones II.


En Ubik, Emmanuel Carrere, el gran impostor, le pasaba las anfetaminas a Philip K. Dick. ¿Qué importa quién sueña a quién, si todo son pesadillas o ronquidos en mitad de la noche? “Me tengo que concentrar”. Eso también lo cantaban los Gabinete Caligari. Vestidos de Fritz Lang. Vestidos de sábado noche. De Eduardo Benavente.

El amor es la vida, la distancia, otra vez, el cielo nublo que anuncia tristeza, frío y lluvia: “A cuatro kilómetros/escasos de la tuya/pero infranqueable/aún/amor/abrígate”. El amor es la muerte del cóndor, la muerte es la vida que justifica el amor. Todos los poemas de nuestra generación están atrapados en la torre de la canción. Todos somos el fantasma de la venganza. Todos somos Hank Wiliams pidiéndole cuentas a Leonard Cohen. De todos se nos ríen los ángeles: “ y a los que nos han encerrado/no los olvidaré”.

Decía Ray Loriga que no tienes lo que quieres, solo lo que no puedes esquivar. Asumirlo es el primer paso para conseguir algo parecido a la felicidad: “Con esas cartas tienes que sobrevivir/medita bien/la partida”. Amor, amor es compañía y espera, es piel y aliento conocido: “Las cataratas/que velan sus ojos/las canas/que cubren tu hocico”. Besa y besa, luego solo quedará abrazar el vacío que dejas. Ciencia y miseria, eso es la enfermedad, todo, incluso el dolor, se convierte en algo tangible con el que intentas golpear la pared. Puede ser que el intercambio entre rabia y sudor funcione: “Y a dónde van sus partículas/esa energía/en qué se transforma”.

Seleccionar los recuerdos. Buscar la frecuencia olvidada en mitad de la nada, en lo analógico del despiste. Buscarte a ti mismo en el camino, en la voz del otro: “Dentro de mí/como alquitrán/arden los días”.

Llegamos al Bosque de Weir: allí donde se duda del pasado, donde el tiempo que se nos ha entregado se empieza a contar muy despacio, las promesas que se hicieron no se cumplen, dudamos del recuerdo, jugamos con la arcilla: “Lo que somos/querríamos/y podríamos ser/la cosa se pone fea”. Fuego que nos purifica, alma que arde en contradicción, el final que va a llegar es infierno en verano, Vicente, recuerda la canción de Leonard Cohen, recuerda el futuro (“he visto el futuro/y es un crimen”): “Males endémicos de nuestra sociedad/que agoniza/con distintos bozales/en el mismo lugar”.

«¿Crees en el mercado, Vicente? ¿Cree en ti el mercado, Vicente? Pelea contra la tormenta, busca el cobijo. La lluvia que cae es pesada. Tus dioses y los míos son los mismos. En ese cine, en esas películas, es donde la imitación se convierte en genialidad: “Hipocresía/todos los colores/la oscuridad”. Yo estaba allí, comprando ediciones piratas de los más extraños giallos».

De la dictadura de las cinco décadas, de los once lustros, del terror al miedo y viceversa: “en plena distopía/mi deber como poeta/es contarlo”. Vicente, ¿eres político? Viene el tercero, Lou, Lou Reed hablando con Roger Wolfe. Arde una Babilonia. Ya no hay izquierda. Porque el final siempre es un muro, siempre es la prisión y algunos zurdos se convierten en monstruos. Los poderosos son sádicos: “Con distintos collares”, estás, Vicente, en el alambre, entre dos edificios, ayer y mañana. Pero vas a caer, caerás, “Agota tanto este juego” Pajarillo de las voces de los muertos. Tú pides lluvias y caerán piedras. “Sangre y fuego/hasta que arda Roma/luego el diluvio”. ¿Quién eres tú, Vicente? ¿El que alimenta o el que es alimentado? El que ofrece unas migajas a los hambrientos o el que suplica por un poco de pan duro cuando cierran las panaderías? “y la mano que desde arriba/les da de comer/pienso/para las bestias”.

«Pides fuego y recibes calor, que te atonta y te deja tumbado en el aire acondicionado del paso narcótico, sabes que esa cama alquilada sostuvo mil cuerpos cansados antes que el tuyo: “Pronto estarás debajo del hielo”

Y La poesía es un arma que carga el diablo: Frank Miller fue el que conjuró al demonio en su cocina y le dio un traje rojo y un bastón y le arrastró hasta el barrio de los pecados, a la ciudad del striptease, solo para verle rabiar. Frank Miller es un personaje tartamudo del Rorschach de Tom King. Mira a Nick Cave y Hannah Montana cantando un blues con una guitarra de diez pavos: “Tú decides/las notas/y la música/que vas a tocar”. Tu tributo son tus palabras, su herencia, la oración. No les llames, el Ángel sigue aquí, todos con su maldición, tu maldición heredada.

Escribes y escribes, no sabes si es laberinto o abismo, pero está claro que el ovillo nunca termina: “Nunca se acaba el poema”. Tu bondad, Vicente, la bondad del poeta. No hay envidia, solo honestidad. Es una tabla escrita en verso libre, en montañas de libro que dejan atorado el tráfico del discurso: “Por exigirme tanto/a mí mismo/como me enseñaron/dónde el camino”. Y sigues con ello, primero te concentras y luego llega el olor a carne quemada. Qué recorrido, qué camino, gastas las mismas suelas que vendes. Sales de casa cuerdo y vuelves enfurecido. El cansancio tiene algo de locura: “Pase lo que pase/en la tierra/qué aleatoria y arriesgada/siempre/mi guerra”. No tires la toalla, necesito alimento, armas sinceras que besen nuestros ojos. Tango feroz, la leyenda de tanguito, como la canción de Vox Dei, como la canción de The Animals.

El final es el principio. Un abismo entre la vida y la muerte. Dos amigos. El viento ha cambiado y tú les sobrevives. Razones y sinrazones. Qué luz y qué oscuridad. Cuánto peso estar vivo. Siglos de lágrimas por delante. Es tu cometido, es tu amor por nosotros. Necesitamos tus versos, te necesitamos a ti: “Qué corto el viaje/qué breve la vida/qué efímero todo”.

Octavio Gómez Milián



martes, 25 de abril de 2023

DESDE KOLIMÁ CON AMOR

Esa reacción compulsiva y feroz de la ultra izquierda en este país, de llamar fascista y hereje a cualquiera que cuestione su modo de ser y estar en la Tierra, opino, qué fascista es... Durante décadas, desde la Transición, se ha criticado a la derecha en España, yo el primero (quienes me han leído pueden dar fe), y me parece muy bien, las críticas son buenas si son constructivas, porque hacen mejor el sistema y controlan y equilibran al poder, sea quien sea quien detente en cada momento histórico ese poder, pero siempre han sido recíprocas, de uno a otro lado y viceversa, según quién gobierne, porque el pueblo y la calle aspiran en todo caso a algo mejor, y eso es una blasfemia que algunos, los adalides de la verdad absoluta, ya no toleran: la ultra izquierda decide ahora que a ella no, que son mejores ética y moralmente que el resto, y automáticamente tildan de fascismo a todo lo que cuestiona su verdad y su ley... Ayer, por primera vez en mi vida, me lo llamaron dos individuos a los que bloqueé, por hacer comentarios fuera de tono en el post Adictos a la lujuria, que les escandalizó y tildaron de incendiario y retrógrado: fascista... Y no, de fascista nada, ácrata en todo caso (los que me conocen lo saben bien): critico a quien me peta y sale de la chistera, a unos y otros según quién gobierne y lo que me parezca mejorable e injusto, pero eso, si replicas o largas de tu casa a alguien con quien no compartes ideario ni estética y viene a echar su meada en ella, es ser fascista hoy... Qué tiempos tan salvajes y oscuros...

Vicente Muñoz Álvarez

EN CASA de JULIA NAVAS MORENO

Por fin me ha llegado el último libro de Vicente Muñoz Álvarez, "La poesía es un arma que carga el diablo". He tenido el honor de leer el manuscrito, pero necesito el libro en papel para disfrutarlo y volver a estos poemas una y otra vez.


lunes, 24 de abril de 2023

SER DE CRISTAL



para hacerse
de piedra

me pregunto
estos días

terminando
la ruta

o ser de metal

para poder
ser cristal

aún
las aristas

en plena
transmutación

duelen

Vicente Muñoz Álvarez

domingo, 23 de abril de 2023

OPERAZIONE PAURA



La filmografía de Mario Bava es una sorprendente caja de sorpresas, pulida al máximo en cada detalle, siempre innovadora y llena de secuencias grandiosas, manierista y freudiana, y plagiada posteriormente hasta la saciedad. 

De entre sus muchas películas, me quedo personalmente con La máscara de Satán y El cuerpo y el látigo, por lo tenebroso y bizarro, Seis mujeres para el asesino y Bahía de sangre, por ser las precursoras del giallo italiano (otro género por el que siento debilidad), y muy en especial Operazione Paura (1966), un estremecedor relato gótico que aún hoy sigue erizando la piel y que, al menos para mí, resulta superior a cualquier producción de la Hammer coetánea y a la mayor parte de las películas posteriores del género. 

Fotografía, iluminación, interpretaciones, guion, música y ritmo, todo contribuye en su perfecta y justa medida a recrear una inolvidable atmósfera de pesadilla y espanto, y convertir este largometraje en una de las cumbres del cine de horror de todos los tiempos. 

Imprescindible en cualquier videoteca y otra de mis recomendaciones 5 estrellas 5.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Películas para llevarse al Infierno
(LcLibros, 2018)



jueves, 20 de abril de 2023

ADICTOS A LA LUJURIA

 

Veo documentales, de vez en cuando -sobre todo en mis días nostálgicos-, de la Movida, aquella luminosa Perla que a algunos, por suerte, nos tocó vivir cuando murió el Innombrable, como una Arcadia Perdida, puro ejercicio de introspección, y comparo, por inercia y con melancolía, aquellos tiempos con estos, aquella divina libertad, en la que todos hacíamos y decíamos pacíficamente lo que queríamos sin que nadie se escandalizara ni ofendiera a los demás, y se me ponen los pelos como escarpias al compararlos con este aquí y ahora, donde bajo una falsa democracia, gran distopía, estamos amordazados y teledirigidos, y este gobierno progre y populista, que se vende como el más tolerante desde aquella bendita década, nos impone hasta cómo tenemos que hablar y pensar si no queremos ser cancelados y políticamente incorrectos: ellos, ellas y elles, siento decirlo, están a milenios luz de lo que vivimos en los 80, mero simulacro de lo que pudo haber sido y no fue... Podrán convencer a otros, imagino, pero a los supervivientes de aquel tiempo (que no se hayan aburguesado) no: punk for ever...

Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 19 de abril de 2023

DINGO



teclear un día más
sobre el ordenador

tras tres décadas
de poesía

para qué
para quién
a qué sol

dónde el aullido

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 17 de abril de 2023

EN CASA de JORGE M MOLINERO


El precio de la honestidad y la libertad es ser ninguneado y obviado. Para muchos nos desbrozó el camino y nos marcó el cómo andar por este alambre lleno de lobos.


viernes, 14 de abril de 2023

FELIZ DÍA DE LA LIBERTAD

 

¿Qué es hoy, a estas alturas de nuestra película, la República y la Monarquía, la derecha y la izquierda, lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, el fascismo y el comunismo, el capitalismo y el anticapitalismo, el socialismo y el sanchismo, el control y el poder, la distopía y la utopía, lo ético y lo deshonesto, lo moral y lo inmoral, me pregunto al llegar a casa después de otra jornada deprimente de curro, con mis clientes ardiendo y mi gremio en la ruina, desencantado de todo y de todos los que nos quieren, eso sí (y a toda costa), gobernar, y con un solo lema como bandera: ser libre? Y mi querido Thoreau, que estará contemplándonos ahora mismo desde el cielo, me responde: Walden, donde no existen las cadenas ni los prejuicios: justo ahí, en el corazón de mi bosque, quiero estar...

Vicente Muñoz Álvarez