domingo, 29 de noviembre de 2015

IMPRESENTABLES



los que prometen
y no cumplen
los que traicionan engañan
los que no tienen principios
los que no saben estar
los que se dejan llevar

huye de ellos
como de la peste

por sus frutos
(envenenados)
los conocerás


Vicente Muñoz Álvarez

HÉCTOR, EL ESTIGMA DEL MIEDO



No muchos habréis videado esta rareza del cine español de los años 80 y, os lo aseguro, merece la pena rescatarla del olvido.

Porque Héctor, el estigma del miedo (1984), de Carlos Pérez Ferré, representa como pocas el espíritu mísero y sórdido de nuestra España profunda, y es de ese tipo de películas que, por lo traumático, nunca se olvidan.

La había visto en su estreno, hará unos treinta años, y fue tal la impresión que me produjo, que desde entonces la había estado intentando sin éxito encontrar, hasta que por fin he vuelto a dar con ella. 

Le viene a uno a la cabeza una y otra vez al verla, salvando las distancias, Furtivos (1974), de José Luis Borau, no sólo por compartir ambas protagonista, el malogrado Ovidi Montllor, sino por estar las dos ambientadas en un entorno rural asfixiante e inhóspito, por la crítica social encubierta que ambas encierran y por lo trágico y truculento de la trama (que en este caso incluye parricidio y zoofilia, entre otras delicatessen). 

Aunque Héctor, el estigma del miedo (y esto es lo que la diferencia y singulariza) se distancia de su predecesora en un inquietante giro argumental que la deriva hacia lo terrorífico, convirtiéndola en un film (atípico y extraño) de género.

Magnífica, como en Furtivos, la interpretación de Ovidi Montllor y la estremecedora canción con que arrancan los créditos (de su propia autoría, con Toti Soler a la guitarra), desolador el mundo caciquil y rural que retrata, y aterradora la última parte del metraje y su desenlace, que se clava como una daga envenenada en el corazón.

No os la perdáis.

Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 27 de noviembre de 2015

PUZZLE



me lo repito muchas veces y hablo de ello a menudo, lo sé, pero cada vez más extraño todo, las sincronicidades, las casualidades y el azar, realmente extraños... encajan y se desencajan las piezas a un ritmo vertiginioso y veo cosas que antes no veía pasar, como una clarividencia incipiente, un don de la ebriedad, cómo encajan y se desencajan las piezas, y son sensaciones que estremecen, aquello y lo otro y lo de más allá hilado con eso y esto y aquello, y como que todo cobra sentido e ilumina o defrauda a la par... como un incomprensible puzzle, el pasado, que sólo desde el presente lograra encajar, y como un imprevisible tornado, el futuro, el caso es que todo lo que encaja en mi vida, no sé muy bien cómo ni por qué, luego se vuelve a desencajar... 

y esa
enigmática
clarividencia
a veces

a veces


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 25 de noviembre de 2015

DEL NIDO


a medida que pasan los años más lo valoro, la importancia del hogar y del nido, cada vez con más conciencia e intensidad... pase lo que pase, estés con quien estés, solo o acompañado, mejor o peor, con o sin problemas, con más o menos suerte o fortuna, tu casa, tu refugio y tu lugar en el mundo, un sitio donde respirar... pero es sobre todo ahora, al ir terminando la ruta, después de semanas de hoteles y carretera, cuando en verdad más lo valoro, el hogar, las mañanas tranquilas de escritura y lectura, las tardes videando películas, el humo de mi cocina, mi biblioteca y libros a mano, las sábanas de mi propia cama, mi ordenador y cuarto de baño y estas cuatro paredes entre las que me cobijo... voy dándole cada vez más importancia a medida que pasan los años a eso, da igual dónde, cómo y con quien esté, y otorgándole su verdadero valor y sentido, porque me guste o no me voy haciendo mayor y tener un sitio donde refugiarme del mundo (y del incesante diluvio de la tontería humana, que diría el Des Esseintes de Huysmas) y entregarme a mis propias ensoñaciones y fantasías se ha convertido, en realidad, en lo básico y esencial y más importante en mi vida... lo pienso muchas veces mientras estoy trabajando fuera, en los días de ruta, en las horas vacías de furgoneta, en los restaurantes de carretera y en las noches tediosas de hotel, pero sobre todo lo pienso al ver casi a diario, cuando regreso a mi casa, una mísera y estremecedora chabola al lado de la autovía, en un bosque junto al río, cuatro chapas de latón mal engarzadas, un tendal improvisado con ropa húmeda al lado, un perro famélico en la puerta ladrando y un vagabundo melancólico observando los coches pasar... sobre todo ahora, cuando se acerca el invierno, cuando se acortan los días y llegan los meses de helada, se me congela la sangre en las venas al contemplar esa imagen de mis pesadillas, esa chabola y esa intemperie, ese hombre a la deriva, esa forma de vida y esa posibilidad, y agradezco más que nunca, sí, más que nunca, el calor del hogar...


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 23 de noviembre de 2015

BOLA DE CRISTAL



ha nevado ya en la montaña, justo al terminar la ruta, como un buen presagio, se ha disipado la niebla y súbitamente han descendido las temperaturas y ha nevado en los puertos, lo he visto al salir con mi perra esta mañana desde La Candamia, Correcillas y Peña Valdorria y sus colinas circundantes cubiertas, como un Shangri-La en la distancia, como una promesa, perfectamente blancas en el horizonte bajo un sol que parecía ya invernal, y he tenido una extraña visión, como si todo el paisaje que contemplaba, incluyéndome yo mismo y mi perra y el bosque de pinos donde me encontraba fuera una enorme bola decorativa de cristal a la que al terminar la ruta alguien hubiera dado la vuelta y como por arte de magia (blanca) la niebla se hubiera disipado y hubiera aparecido en cuestión de segundos otro paisaje, el cielo azul intenso, el sol suspendido en lo alto, los montes nevados, yo liberado y tranquilo, todo de otro color, como el adiós a la ruta y la oscuridad y la niebla, no sé, algo revelador y simbólico, una muy grata experiencia...


Vicente Muñoz Álvarez

CARL THEODOR DREYER

viernes, 20 de noviembre de 2015

LET'S GO



dejo atrás Babilonia y la niebla, salgo como a presión (mucha presión) del agujero negro de las tiendas y la carretera, de los zapatos y los hoteles baratos, de tanta melancolía y estrés, tengo ya aquí a mi perra Wen y amanecer al fin con este horizonte por montera es como despertar de una larga pesadilla... atrás quedan tres meses de zozobra y deriva, de pelea sin cuartel con las maletas de muestras a cuestas, clientes y carretera, zapatos y más y más zapatos, impagos, traspasos y todo tipo de problemas y jodiendas diversas, y al frente esta mañana, al despertar, un largo invierno de ensoñación a la vista... y ahora ya sí, quiero perderme en la niebla, en mi propia niebla, salir a buscar setas en la niebla, pasear por mi vetusta ciudad en la niebla y enredar todo lo que pueda en la niebla... pero lejos, muy lejos de la que dejo atrás, esa nube tóxica y griste de gas que gravita como una mortaja sobre Babilonia y de la que me ha costado tanto salir... y están ya acumulándose vertiginosa y gozosamente los nuevos proyectos, el nuevo Vinalia, nuestro número 14, con el que celebraremos por todo lo alto nuestro vigésimo aniversario, y nuestra legión incondicional de Tripulantes, Películas para la penumbra a punto de salir de imprenta, El merodeador en vías de reedición, los nuevos libros en los que estoy trabajando, mis blogs activados, mi familia y amigos siempre ahí, los viajes pendientes, mis adorados filmes de terror, la casa caliente y el fuego encendido... 

todo va bien 

me digo

 todo va bien 

let's go

Vicente Muñoz Álvarez

martes, 17 de noviembre de 2015

PSICASTENIA



ANSIEDAD


puede ser una pesadilla, sí, a menudo una atroz pesadilla, lo que me hace despertar así, ansiado y descontrolado y neurótico, o pueden ser también esos versos imposibles que no casan, los dichosos versos, o las viejas pelis de terror que video medio ensoñando al anochecer, o mi pie izquierdo al rozar el suelo frío de la habitación algunas mañanas, o los aullidos de ese perro encerrado que se asemejan a agonizantes gemidos, o el maldito deber sin cumplir, el que yo mismo me invento, o la sensación de impermanencia y vacío, de que nada perdura y todo se acaba y me falta tiempo, o la ruta de calzado que a punto estoy de comenzar, unida a esta crisis perversa, o alguna canción que me agita hasta el tuétano en algún momento del día, o también la edad de mis padres, lo que les pueda pasar, o a veces los fantasmas de antaño y las servidumbres presentes, sí, vender zapatos, el cambio de muda y de piel, o puede ser, por qué no, mi hipertensión crónica, o quizás sólo el cansancio, lo más probable, o el aluvión de recuerdos que a menudo me nublan la vista, o tal vez mi hipocondría congénita, cómo tendré la sangre, el temor a las agujas, si estaré en el fondo bien, o puede ser sin más mi tendencia a replantearme continuamente las cosas y reconcomerme las entrañas por dentro, a psicoanalizarme y pedirme cuentas y necesitar tener todo perfectamente hilvanado, pero lo cierto es que la ansiedad está ahí, como una tenia, como una bestia al acecho, como una maldición, diciéndome te falta esto o lo otro, agitando mi tensión en las venas, y yo lucha que te lucha por encontrar mi equilibrio y aplicar todas esas lecturas de los maestros antiguos, Castaneda, Osho, Buda, Krishsnamurti, a mi nerviosismo innato, mientras camino con mi perra a toda velocidad por el bosque intentando sosegar mi conciencia para regresar puro y limpio a mi casa, en lugar de estresado y convaleciente y nostálgico...

tranquilo
me digo

todo va bien
todo está bien

mientras
los pájaros

ajenos 
a mi debacle

se funden
instintivamente

en el horizonte
y el cielo


HIPOCONDRÍA


cada vez más
hipocondríaco

pensando en todas las enfermedades habidas y por haber, en que casi todas podría tenerlas yo, el hígado tocado algunos días, los riñones otros, los pulmones siempre, la tensión por las nubes, la espalda y el cerebro roto, diabetes, hepatitis, colesterol, ácido úrico, trastorno límite de personalidad, problemas de integración, extrañamiento y deriva, falta de perspectiva, síndrome de inadaptación, colon irritable, reuma, artritis y cefalea... cualquier dolencia que leo o me impresiona se traslada empáticamente a mí, como una esponja absorbo cualquier enfermedad, me abruman todas las noches pesadillas extrañas, pienso en el fin de los días, en que se acaba el tiempo, en la fugacidad de la vida y en la debilidad del cuerpo... esta mañana, en el hospital, al ir a tomarme la tensión y pedir mis pastillas, carteles anunciando todo tipo de males, campañas de vacunación, gente atestando el ascensor y las salas de espera, oliendo a sudor y miedo, buscando cura y consuelo, y yo en medio del caos encarnando subconscientemente todas las penas del mundo hasta que el doctor, tras la medición, me dice que todo va bien, al límite pero bien, relativamente bien... y entonces respiro hondo y bajo corriendo las escaleras y salgo suspirando a la calle y me digo que por hoy ya está bien, basta ya de aprensiones, vale ya de tragedias, la sangre sigue fluyendo, el corazón bombea y es hora de sentarme a escribir para renacer de nuevo de mis propias cenizas...


VACÍO


días de angustia en los que se te desgarra el alma, como si te arrancaran a mordiscos el corazón, y una pena profunda lo envuelve todo, el mundo teñido de gris, la vida rota y el cerebro herido, sin que en el fondo sepas por qué, sin que aparentemente haya motivos, cuando todo va bien pero intuyes (y eso es lo que más duele) que tu cabeza, sólo ella, te está jugando una mala pasada, quizás porque se ha cansado de ti, de tus hábitos y tu rutina, y necesita acción y evasión, alimento para el espíritu, y se rebela y convierte en tu peor enemigo, un monstruo que nunca se sacia, con nada se llena y te devora como una alimaña por dentro... días espesos, vacíos, de asfixia y espera, que se clavan en la piel como espinas, que enturbian los ojos, que estrangulan, que oxidan, días de naufragio y deriva en los que no sabes qué hacer, nada te ayuda, todo se vuelve en tu contra, ni películas ni paseos ni sexo ni libros ni fiesta ni amigos, con nada te relajas, interrumpes la lectura, paras la película, das cientos de vueltas, no te sirve fumar ni beber ni ensoñar porque es como si estuvieras aletargado o muerto, sin ganas de nada, sin moral para nada, sin entender nada salvo que algo por dentro te escuece y no sabes cómo aliviarlo, un malestar profundo y tenso, muy tenso, tanto que parece que todo a tu alrededor, de un momento a otro, fuera a estallar... por no hablar de tu baja autoestima, tal vez ahí esté el germen de todo, piensas, lo que esperabas del mundo no llega, lo que te propusiste alcanzar se esfuma, el sol de julio aplasta, la piscina está llena, no sirven los bares, la calle, el humo, el mal está dentro, pasará, como ha pasado otras veces, pero ahora mismo te quema y sabes que en el fondo (y eso es lo que más duele) sólo es tu cabeza, eres consciente, así que párala, te dices una y otra vez, no pienses en nada, lo has leído cien veces, sabes bien la teoría pero algo te impide aplicarla, lo ves todo oscuro, te sientes daltónico o ciego, es el calor, te repites, así te consuelas, cuando en realidad sabes que el mal está dentro, que eres tú el culpable de todo, tú manejas los hilos, eres la mano que mueve las piezas, pero se te escapa a borbotones la vida como se consume un cigarrillo, imperceptiblemente pero dejando huella, calcinando tus pulmones y envenenándote la sangre en las venas... que tienes que contarlo, escribirlo, expresarlo, sacarlo fuera, es lo único que te puede salvar, lo has hecho otras veces, sentarte a escribir y canalizarlo hacia afuera, ahí está el quid de la cura, la forma de sanar por dentro, pero las palabras se enredan, no suenan, se enfangan, no encajan, huelen a rancio y podrido y lo dejas todo de nuevo, todo lo dejas una y otra vez y sólo te queda moho en las entrañas, cenizas, sólo te quedas tú, consumido y vencido, aunque sólo por un tiempo, esperas, sólo hasta mañana o pasado, cuando descanses y duermas, cuando el amanecer te ilumine, cuando el amor te redima, cuando la vida te vuelva a llenar...

cuando se pase

otra vez

este tremendo vacío


MAGIA


aunque están luego esos otros días, los del renacer, que dan sentido a la vida, llenos de luz, plenos e intensos, en los que todo encaja de nuevo, la sangre fluye en las venas, el alma descansa, el cuerpo no pesa, tu mirada ilumina, días de vino y rosas que devuelven la fe, milagros para los sentidos... y entonces sí, como por arte de magia (y eso es lo que más desconcierta), las palabras sí suenan, se apoyan, van de la mano, el enemigo se oculta, cesa la angustia, se acallan las voces, las dudas se aclaran, se extingue el fuego... por qué antes no y ahora sí, cuál es la clave, te preguntas, pero no encuentras respuesta (y eso es lo que más desconcierta), quizá tus biorritmos, tu esencia, tu forma de ser, aunque hacer preguntas no es el camino, se trata sólo de vivir el momento, no pensar, sólo sentir, como si cada minuto fuera el último y se acabara el tiempo... 

no apegado a nada 

equilibrado
& sereno 

integrado de nuevo en ti


Vicente Muñoz Álvarez,
de La locura
(Neurótika Books, 2015)


Textos extraídos de Días de Ruta 
(Lupercalia, 2014)


domingo, 15 de noviembre de 2015

BLOW-UP



Aplaudida por muchos y denostada a la par por otros tantos, Blow-Up (1966), de Michelangelo Antonioni, es un rompecabezas de piezas que aparentemente no encajan y situaciones absurdas (aunque deslumbrantes desde el punto de vista estético) que conforman una trama retorcida donde nada es lo que parece y todo cobra aires de alucinación lisérgica hasta desembocar en un ambiguo y desconcertante final.

Esa es, en esencia, la baza fundamental del film: un juego especular de pistas e hipótesis vagas que el espectador debe interpretar en función de lo que vea (o crea ver) y deduzca a medida avanza el metraje.

Basada en un relato de Julio Cortázar, Blow-Up (traducida al español como Deseo de una mañana de verano) es puro cine de autor, con todos los pros y contras que ello implica (más aún tratándose de Antonioni), y una película emblemática para los amantes de los años sesenta: vestuario, ambientación, decoración, escenarios urbanos y banda sonora (impagable el salvaje directo de los Yardbirds), la convierten en un fetiche indiscutible de la era pop.


Vicente Muñoz Álvarez, de Cult Movies: Películas para llevarse al infierno (Eutelequia, 2011. LCLlibros.com, 2013).

Blow-Up (directo de los Yardbirs) en You Tube:


jueves, 12 de noviembre de 2015

COSAS EXTRAÑAS EN LA NIEBLA (o agujero llamado Nevermore)



ha sido una semana muy extraña de ruta, esta, por mi forma de ser y ver son siempre extrañas, pero esta, qué duda cabe, se lleva la palma al respecto... tocante a niebla, nunca vi nada igual... como entrar en un agujero negro, la ruta de Zamora (y adoro normalmente esta ciudad, por lo auténtico, lo ensebre, lo singular), la niebla lo ha envuelto todo... desde que salí de León hasta que he regresado al hogar, una espesísima niebla que lo ha envuelto todo dentro y fuera de mí, como un funesto manto oscuro, como descender al inframundo, como el corazón puro de las tinieblas, estos más de 600 kilómetros de ruta en la niebla, de León a Zamora y de Zamora a Arcenillas y vuelta a Zamora y de allí a Toro y luego a Alcañices y después a Moveros y de allí a Bermillo y al fin de vuelta al hogar, todo sumido en la niebla... pero una niebla ominosa y terrorífica como nunca antes vi... una niebla en el alma y en las costillas, una niebla que enturbiaba los ojos y llegaba directa al corazón, todo tenebroso y dormido, todo en traspaso, todo en crisis, todo lúgubre y solitario, todo como de pesadilla... conduciendo a cincuenta o sesenta kilómetros por hora en la niebla, más de 600 kilómetros, suma las horas... y amigos que entretanto se han muerto y ventas de risa (de calavera) y paisajes mortuorios, todo como un ataúd en la niebla, la furgo congelada por fuera, los campos escarchados, las tiendas vacías, la decadencia, el fin de raza, como si algo se lo estuviera comiendo todo, la desolación... han sido unos días muy extraños estos, como levantar la tapa de la tierra y descender al inframundo, a las tinieblas, una temporada en el infierno, pero al fin he aterrizado en mi nido y ha sucedido algo simbólico y muy hermoso justo al llegar... tres días intensos y extranísimos, como de la Hammer, como de otra galaxia, y justo al llegar, como a 10 kilómetros de mi hogar, de repente la luz... como salir expulsado a propulsión de esa trampa, de ese inframundo y oscuridad, la noche clara y las estrellas... y he mirado por el retrovisor y atrás he visto una nube de gas, un agujero negro inmenso, la pura oscuridad, y yo saliendo no sé cómo de ella, llegando de nuevo a mi gente y a mi ciudad, el cielo estrellado, la nitidez de la noche, todo sereno y tranquilo, y como un torbellino a la vez la energía y la fuerza, hay que arrancar con esto y lo otro, quiero ir aquí y allá, tengo que quedar con este y aquel, todo va bien, soy yo de nuevo, todo va bien... pero atrás otra realidad aparte, oscura y siniestra, un mundo hostil, peces abisales, hombres del saco, cosas extrañas, muy extrañas, amenazando en la niebla...


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 10 de noviembre de 2015

domingo, 8 de noviembre de 2015

DÍAS DE RUTA



on the sea
on the road
on the ground

under
the volcano

cuál es
la ruta


Vicente Muñoz

GENES(IS)




en el cuerpo está la carne y en la carne está la sangre y en la sangre están los genes y en los genes el destino y el destino está en las venas y en las venas las palabras y las palabras son los ojos y en los ojos sueña el cuerpo y en el cuerpo están los músculos y en el músculo el deseo y el deseo es la sangre y la sangre son los huesos y los huesos son los muertos y los muertos son los vivos y los vivos nuestros muertos...

encárnalos


Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 6 de noviembre de 2015

lunes, 2 de noviembre de 2015

MIRA CÓMO OSCURECE



sales del verano en sandalias y camiseta y el otoño, quieras o no, te pone pronto las pilas... sales de la luz y del sol y te encuentras estos días nublados, las hojas cayendo, los frutos del bosque, las setas y los majuelos, y es todo como un sumirse lentamente en el sueño, como un pequeño invernar, el cielo cubierto y la niebla, las tardes de lluvia, como un refugio interior, los víveres y las chimeneas, los libros y los poemas, como un sortilegio, y esa sensación de los ciclos que pasan, de arrugas en la piel, de cómo se agrieta la corteza, se apagan las llamas por fuera y se enciende por dentro otra mecha...

misterio
de las estaciones


Vicente Muñoz Álvarez

MI VIDA EN LA PENUMBRA

175.000 latidos

domingo, 1 de noviembre de 2015

ZAPATOS VOLADORES & HONGOS DE PODER



zapatos y hongos sin tregua estos días, hasta el punto de soñar ya con ellos, zapatos voladores, como nubes pasajeras, y hermosos boletus en el bosque de mi ensoñación... durante la vigilia zapatos y en los descansos boletus, y setas y zapatos también en mis sueños, hongos de poder bajo la hojarasca de la cama y zapatos con alas en el cielo de mi imaginación... así pasan estos días intensos de ruta, al volante de mi nave con el disfraz de hombre cuerdo y la cabeza en cien lugares distintos, playas remotas y selvas exóticas, creando universos paralelos y repitiéndome una y otra vez el mantra mágico de mi padre: que nada te turbe, que nada te turbe, como terapia de autoconservación...


Vicente Muñoz Álvarez


jueves, 29 de octubre de 2015

VINALIA TRIPPERS (Again)



en 1995
el origen

en 2015
gestando
una nueva
entrega

20 años
no es nada


Vicente Muñoz Álvarez

Cover by Silvia D Chica

lunes, 26 de octubre de 2015

PRIMERAS PERLAS DEL BOSQUE



Starring: 
boletus pinícolas
edulis & regius  

Produce:
Vinalia Trippers

PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Epílogo por Juanjo Ramírez Mascaró.




PELIS PA LA PENUMBRA: 
INSTRUCIONES DE USO (Y ABUSO)


Hace siete años dirigí una extraña película titulada Gritos en el Pasillo. Era lo que hoy en día habríamos bautizado como “cine lowcost”, o incluso como “below-cost”. Sacar ese engendro adelante me ocasionó bastante sufrimiento, pero la criatura resultante trajo consigo no pocas bendiciones.

Permitan que me centre en una de dichas bendiciones: Gracias a Gritos en el Pasillo conocí a Vicente Muñoz Álvarez, quien desde entonces se ha convertido no sólo en gran amigo, sino también en figura clave de la literatura maldita, en epicentro de mi mapa del underground español.

Cuando algunas personas perdían su tiempo discutiendo sobre si nuestra película debía o no considerarse “de animación”, Vicente le asignó un calificativo aún más discutible – el de obra de culto – al incluirla en su libro Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno.

Aquí me tienen, tres años más tarde, con los dedos titubeando entre las teclas, sintiéndose indignos de este honor que se me ha concedido: Cult Movies acaba de tener un hermanito y Muñoz Álvarez me ha pedido que le añada este epílogo.

He empezado mencionando un suceso que ocurrió hace siete años y otro que sucedió hace tres. El siete y el tres, dos números cruciales en la magia cabalística y en los ritos de todo contador de historias que se precie. Me gusta que ambos números aparezcan en este epílogo, porque tengo la sensación de que algo esotérico gravita sobre Películas para la Penumbra.

Este libro que tienen entre sus manos – o ante sus ojos, si es que lo están leyendo a través de una pantalla – tiene un doble mérito. 

Mérito número uno: El contenido del menú. Para diseñar un catálogo de los horrores como éste hay que cavar muy hondo en las catacumbas del alma humana, hay que masticar mucha basura hasta que los dientes tropiecen con cada diamante. Este libro confirma lo que Cult Movies ya auguraba: Que Vicente Muñoz Álvarez es un explorador de lo incómodo, un arqueólogo de lo bizarro. Junto a títulos imprescindibles de maestros como Fulci, Bava, Huston, Aldrich, Clayton, Polanski, Tony Scott, Corbucci, Mercero, Fernán Gómez... aparecen otras obras y otros autores de los que no había oído hablar en mi puñetera vida.

Mérito número dos: La manera en que Vicente describe las películas seleccionadas. Además del cariño y el conocimiento de causa, encontramos un tercer denominador común en casi todos los capítulos. Muñoz Álvarez describe el visionado de esas cintas con términos que aluden a una experiencia psicotrópica, lisérgica, opiácea, alucinógena. Esta clase de adjetivos salpican las reseñas de estas películas como fragmentos de un ADN común.

Cuando Alejandro Jodorowsky (otro de los autores mencionados en el libro) intentó sacar adelante su versión de Dune albergaba una intención confesa: Que la película provocase en el espectador las mismas sensaciones y vivencias que un viaje de LSD.

Las películas que selecciona Vicente y el ángulo desde el que las enfoca apuntan en esa misma dirección: El cine como droga, como vehículo hacia otros estados de percepción mental. La experiencia audiovisual como mecanismo para alterar la conciencia, para catapultarnos hacia otras dimensiones. Ésa es la piedra filosofal que perseguimos la mayoría de los narradores, y quizá con más motivo los que, como es el caso del cineasta, trabajan con estímulos tan primitivos como la imagen en movimiento y el sonido.

En ese sentido, estas Películas para la Penumbra podrían considerarse un relevo del siglo XXI de Los Paraísos Artificiales de Baudelaire.

Dicho esto, sólo falta añadir como conclusión inevitable que a partir de ahora, Vicente Muñoz Álvarez va a convertirse en mi camello particular. Cuando la ocasión lo requiera acudiré a este libro en busca de mercancía de la buena, recorreré sus páginas hasta encontrar la dosis de droga psicotrópica que mejor se adapte a cada circunstancia. Acto seguido, buscaré dicha droga y me sentaré a disfrutarla en mi pantalla. Si se fijan, en algunos de los capítulos el camello Muñoz Álvarez sugiere cuáles son las circunstancias ideales para videar cada película. 

Invito al lector a guardar este libro en el rincón alucinógeno de su estantería, entre la O de opio y la S de setas. Le invito a elegir las obras reseñadas en él para viajar en días especiales. Días especiales para pelis especiales: Si entras en ellas, ellas entran en ti, te transforman, desencajan algunas piezas en tu interior y, merced a alguna misteriosa alquimia, sus efectos trascienden la duración de su metraje.


Juanjo Ramírez Mascaró, epílogo para Cult Movies: Películas para la Penumbra (Excodra, 2015). 




jueves, 22 de octubre de 2015

ÁRBOL(ES)



un árbol

la vida

y entre sus ramas
tú y yo
(y vosotros y ellos)

sombra en verano
sueño de otoño
refugio en invierno
o savia de primavera

lo básico
el tronco en que
te apoyas

y la copa
bajo la que
te cobijas


Vicente Muñoz Álvarez


miércoles, 21 de octubre de 2015

RULETA RUSA



veces que la vida da
y otras que quita

un disparo
un parpadeo
y luego se va

hagas
lo que hagas

va


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 20 de octubre de 2015

PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Introducción.


Hace ahora cuatro años, en otoño de 2011, la Editorial Eutelequia publicó Cult Movies: Películas para llevarse al infierno, un catálogo o listado, por llamarlo de algún modo, de los filmes que a lo largo del tiempo, por diversos motivos, más me habían impactado (no los que realmente considero los mejores de la historia del cine, que requerirían otra lista aparte).

En el prólogo de aquel libro, y en relación a las películas que en él reseñaba, escribí: “Tanto en la literatura como en el cine (y en todos los demás ámbitos creativos) me interesan las obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que el hombre ha creado. Este es, en última instancia, el criterio de fondo que he utilizado para confeccionar este top 100 de películas de culto: lo crítico, lo atípico, lo raro, lo grotesco, lo perverso, lo incómodo, lo hiriente, lo hipnótico, lo arrebatador... Aunque no menos importante, también, ha sido el punto de vista y enfoque literario con que las reseñas han sido ideadas, las conexiones de todas estas películas con libros y escritores que admiro y he leído intensamente en el transcurso de mi vida adulta, igualmente básicos y determinantes para mi formación. Más que una guía cinéfila al uso, pues, este manual está concebido como un diario personal donde me he despachado a gusto con muchas películas que yo opino que nadie debería dejar de ver.”

Copio y pego de allí estas palabras porque son igualmente aplicables a este segundo volumen de Cult Movies, Películas para la penumbra, y describen certeramente el por qué de ambos. Y vuelvo a recordar, como entonces, que: “No soy crítico de cine, soy narrador y poeta, y por lo tanto nunca me planteé escribir ensayos técnicos ni concienzudos sobre las películas seleccionadas, sino más bien comentarios apasionados de las mismas que impulsaran a los lectores a videarlas sin complejos.”

En esta ocasión, eso sí, he aumentado el número de reseñas (a 132) e intentado elegir películas menos conocidas para la gran mayoría (salvo un puñado de excepciones que no puede resistirme a incluir: Moby Dick, Los inocentes, ¿Qué fue de Baby Jane?, El resplandor, Al final de la escalera y unas pocas más), y me he centrado especialmente en filmes de los años 70, un período, a nivel creativo, fascinante y experimental, al que le tengo especial cariño.

Aunque, llegados a este punto y antes de entrar en materia, se plantea la pregunta: ¿Qué es una película de culto? 

Wikipedia nos dice al respecto: “Película de culto se refiere a cualquier tipo de producción cinematográfica que ha adquirido alguna clase de culto popular, ya sea por su formato, su producción, su trama o su significado histórico. Las películas de culto son frecuentemente señaladas como polémicas debido a que incluyen ideas o temas notablemente controvertidos o a que, siendo más convencionales en su temática, la presentan de un modo alejado de los convencionalismos estéticos o narrativos.”

Suscribo, por supuesto, estas palabras, aunque añado, para finalizar, que yo me he guiado en esta selección, además, por mi propio culto e instinto: el que mi criterio me dicta.

Os toca ahora, queridos cinéfagos, contrastarlo con el vuestro.


Vicente Muñoz Álvarez, de Cult Movies: Películas para la Penumbra (Excodra Editorial, 2015).




E.T.A. HOFFMANN

lunes, 19 de octubre de 2015

LA SERPIENTE QUE SE MUERDE LA COLA



debatirse entre
que nada tenga sentido

(porque a la mínima
que te pongas trágico
nada lo tiene)

o que por el contrario
lo tenga todo

(porque en realidad
simplemente es un milagro
estar vivo)

he ahí
la cuestión

toma
tu decisión


Vicente Muñoz Álvarez

domingo, 18 de octubre de 2015

LA ESPINA & EL BÁLSAMO



los golpes y las caricias, las heridas y los besos, los sueños y las pesadillas, qué montaña rusa mi vida, sube que te sube y baja que te baja, las cumbres y los abismos, los oasis y los desiertos, lo bueno y lo malo y lo malo y lo bueno, qué misteriosa alternancia de estados de ánimo y por qué siempre de arriba para abajo y de abajo para arriba, me pregunto, tanta oscuridad y tanta luz y dónde los términos medios... me ciega la oscuridad y me deslumbra la luz, no hay términos medios, y entre tanto la vida, mi vida, como una montaña rusa que sube y que baja, y los poemas, los libros, los estigmas y los desengaños, la pasión y las lágrimas, la magia del bosque, los boletus y los animales perdidos, la rosa y la cruz, la espina y el bálsamo, qué jodidamente confuso todo, qué angustioso y sublime, el viaje al completo, qué bello y qué raro... qué raro...


Vicente Muñoz Álvarez


SED DE MAL



Expresionista y barroca, bizarra y morbosa e insuperable en todas sus secuencias y planos, Touch of evil (Sed de mal, 1958), de Orson Welles, es una de las obras maestras indiscutibles de la historia del cine.

Desde el mismo instante en que comienza, con la famosa secuencia del coche bomba en la frontera mexicana y la frenética banda sonora de Henry Mancini, hasta el revelador último plano, turbador y negrísimo, Welles nos engancha en una oscura trama de corrupción y desintegración moral, con continuos contrapicados asombrosos, que conjuga magistralmente clasicismo y vanguardia, tradición y modernidad.

Imagen y fotografía, interpretaciones (impresionante y repulsivo el papel del propio Welles), decorados, guión y música, todo en Touch of evil es redondo y más negro que una noche de octubre sin luna.

Los que la conozcáis, volved a visionarla (no deja de sorprender), y los que aún no la hayáis visto preparaos para una inolvidable experiencia.


Vicente Muñoz Álvarez, de Cult Movies: Películas para llevarse al infierno (Eutelequia, 2011. LCLlibros.com, 2013).

viernes, 16 de octubre de 2015

MARCA ACME



como un torbellino todo estos días, como una bengala (marca Acme) estallando estrepitosamente en el cielo, como una bomba atómica dentro de mí, los rostros, los zapatos, los clientes, las ciudades y las tiendas, todo explotando dentro de mí... pero también todo extrañamente sereno, algo recolocándose y encontrando su hueco, no entiendo muy bien por qué ni cómo, dentro de mí... siempre vertiginoso y trepidante todo, por supuesto, siempre todo confuso, pero ver así, con esta visión, hacía mucho tiempo que ya no veía... como un mar embravecido que tras años de tormenta empezara a serenarse y bañara con olas tibias mi piel, así comienzo a sentirme ahora, y no sé si es pronto ni tarde, rápido o lento, todo vaporoso dentro de mí, pero me reconforta sentirme de nuevo así, de nuevo así...

sólo sé
eso


Vicente Muñoz Álvarez

ARIES



a veces
la oscuridad
total

otras
una luz
tan intensa
que ciega

no soy
de términos
medios


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 12 de octubre de 2015

PECES ABISALES

extraña serenidad estos días y hora de ponerse en serio ya a vender zapatos, y hasta de eso, de la ruta y de vender zapatos, incluso de lo más intocable, me río... que le voy pillando la gracia a esta aventura vertiginosa que es vivir, está claro, y a estas tardes lluviosas que en otros tiempos me hubieran estrangulado el corazón y hasta a mis propias odiseas y absurdos naufragios también... curiosa serenidad estos días, que en otras circunstancias serían funestos, y algo que no comprendo por qué, está cambiando sin forzar nada dentro de mí... están los animales perdidos, las ventas y los zapatos, las dudas y las heridas, la baja autoestima y esta permanente deriva, pero hay también ahora algo nuevo y energético dentro de mí, la capacidad de ver desde fuera, y esa visión, por lo hermoso de la panorámica, me hace sonreír... todos vamos morir, tú y yo y nosotros y vosotros y ellos, y la idea de estar desaprovechando este viaje sin retorno pensando como gilipollas en ello, si lo ves desde fuera, no tiene ninguna justificación ni razón de ser... me estoy comenzando a reír de todo estos días y me toca salir ya en serio a vender zapatos y he escrito en otras reencarnaciones los versos más tristes sobre y pensando en ello, pero ahora, no sé ni entiendo por qué, comienzo a verlo todo como en perspectiva, como si no fuera mía esta piel, y a sonreír sin más por ello... así que voy a ver si veo, como estoy viéndolo todo últimamente, la partida desde arriba o abajo, pero desde fuera de mí, y a intentar seguir riéndome de esto y de aquello y de lo otro también, mientras los lobos aúllan en los bosques lejanos y ladran desafiantes los perros del amo y los humanos, oh, los humanos, aun sabiendo que vamos a morir y pudiendo sonreír, lloramos y lloramos...


Vicente Muñoz Álvarez

PELÍCULAS PARA LA PENUMBRA: Prólogo por Jesús Palacios.



El cine ya no es lo que era. Como todas las grandes religiones, la cinematográfica ha crecido demasiado, se ha desbordado. Hollywood se ha transformado en una iglesia tiránica y casi todopoderosa, en la que nadie cree pero que a todos obliga a confesarse como miembros de la misma. Cada viernes, los cines de las grandes ciudades estrenan película tras película, esperando atraer a las masas de feligreses que, sin embargo, se resisten. Corrompida hasta en su alma de celuloide, la iglesia hollywoodiense solo piensa, como los Borgia, en el poder y el dinero. Para mantener su boato y oropeles no le importa, por supuesto, envenenarnos sin escrúpulos con sus superproducciones miserablemente ostentosas, embaucarnos con sus caramelos envenenados. En público, las masas siguen reconociendo a Hollywood como su única religión, afirman practicarla e incluso, en los peores casos, siguen haciéndolo realmente, de forma automática, por el qué dirán, como las aburridas familias que acuden a la iglesia del pueblo todos los domingos, para cabecear en los incómodos bancos de madera, papar moscas con la mirada perdida, murmurar fragmentos de oraciones casi olvidadas pero, eso sí, saludar a todos los vecinos a la salida de misa.

Por eso, no es extraño que ante la decadencia, la pompa sin circunstancia y los fastos vacíos por completo de sentido o sensibilidad de Hollywood, proliferen las sectas y las heterodoxias. Frente a la iglesia hollywoodiense, apática y vanidosa, indiferente y presuntuosa, se yerguen cada vez más a menudo grupos disidentes de herejes e incrédulos, que se burlan con saña del credo dominante. Se acabó el papado de Hollywood, su poder absoluto está definitivamente en crisis. Es el momento de otro cine. El momento del cine de culto, como bien sabe Vicente Muñoz Álvarez, que se confirma, con este su segundo libro dedicado a la doctrina gnóstica y neopagana de las “Cult Movies”, como uno de los sacerdotes iniciados en los verdaderos misterios de la religión cinematográfica. La esotérica, hermética y secreta. La que rinde culto a títulos oscuros, olvidados o menospreciados. La que habla el lenguaje perdido de otras eras, mudo y descolorido a veces, a menudo vilipendiado por la ortodoxia y ridiculizado por la ignorancia, pero poderoso siempre en su arcana esencia inmortal, que nos sobrevivirá a todos.

Como verdadero iniciado, Vicente se expresa con sencillez y soltura. Con lenguaje directo y coloquial, sin pretensiones ni pedantería. No espere el lector los latinajos del aburrido ritual del crítico de siempre, que ha perdido todo contacto con la auténtica naturaleza mágica del cine. Lo que importa aquí es cómo se nos descubren, se nos desvelan, título tras título, otras formas y maneras de hacer, ver y entender el cinematógrafo. Viajando por el espacio y el tiempo, abarcando épocas y eras, países e idiomas, con esta su segunda biblia del cine de culto disfrutamos en la intimidad del descubrimiento de títulos oscuros, tanto o menos como del redescubrimiento de otros que creíamos conocer, iluminados ahora por la mirada pura de este nuevo derviche cinéfago, que hace girar ante nosotros miríadas de imágenes olvidadas, títulos recónditos y películas malditas. No hay barreras, tópicos ni hipócritas principios: de la exploitation al Arte y Ensayo, del mudo al technicolor, del Hollywood mágico de otrora a la coproducción europea, del trash al indi, del cine de autor a la Serie B, Vicente Muñoz Álvarez solo se pone como límite no despreciar nada, no negarse nada, acercándose así por ende a la verdadera naturaleza seductora y diabólica del cinematográfico, capaz de hipnotizar al espectador más allá y más acá de sus supuestas virtudes artísticas, narrativas, intelectuales o comerciales.

Eso es lo que, en definitiva, quiere decir para algunos de nosotros “cine de culto”: rendir culto a las fuerzas mágicas, oníricas y oscuras que reinan y desbordan la pantalla, conectando con nuestro inconsciente y con el dominio infernal y divino del imaginario colectivo. Para airear nuestros vicios privados y ocultar nuestras públicas virtudes. El cine en el cine… ¿para qué? ¿Para quién? No, amigos, no. El cine en los altares privados de nuestras casas, en los sótanos oscuros donde se reúnen los iniciados, en las cámaras secretas de nuestros cerebros sobreexcitados. El cine en la vida y la vida en el cine, para encontrar si no la inmortalidad sí la esperanza de trascendernos por un instante, convertirnos en otros, abandonar nuestra envoltura carnal durante un minuto, transformados por el poder visionario de la imagen. Pero siempre, con el dominio justo y necesario de los conjuros apropiados, que nos permitan poner a las potestades cinematográficas a nuestros pies y no a la inversa. Ayudándonos con hechizos como los que contienen, forman y conforman las páginas de este libro. Siempre como señores de la Alta Magia, con los fantasmas evocados e invocados por el cine a nuestro servicio, y no a la inversa, como fantasmas de carne muerta convertidos en ciego rebaño al servicio del papado negro de Hollywood. Ave Kinema! Ave Satani!

Jesús Palacios,
prólogo de Cult Movies 2:
Películas para la Penumbra
(LcLibros, 2018).