lunes, 17 de febrero de 2014

SOL DE INVIERNO


tras varias 
semanas de lluvia

como
una bendición

sol al fin
en la tierra

sobre las cumbres
nevadas

dentro
y fuera de mí

disipando
las tinieblas


Vicente Muñoz Álvarez

FRIENDS


con Julio César Álvarez
en el Bar Leonés

photo by Vicente García

domingo, 16 de febrero de 2014

AMOR Y MUERTE EN EL JARDÍN


A caballo entre el giallo y el cine de autor, el thriller psicológico y el arte y ensayo, Amor y muerte en el jardín (Amore e morte nel giardino degli dei, 1972), de Sauro Sacavollini, es, ante todo, un prodigio de narración no lineal (tomad nota, hermanos escritores) y secuencias magistralmente imbricadas, que propone un inquietante descenso al lado oscuro del corazón.

A diferencia de la mayoría de muestras del género, más preocupadas por el efectismo y la ambientación que por el propio argumento, Amor y muerte en el jardín apuesta por un guion complejo y perfectamente hilvanado, donde tres tiempos e historias aparentemente inconexas van poco a poco interrelacionándose, hasta terminar confluyendo en un sorprendente y clarificador final.

Todo ello rodado con una elegancia muy superior a la media, una fotografía deslumbrante y una estética refinada y decadente (en la línea de El placer, de D'Annunzio, o El jardín de los Finzi-Contini, de Giorgio Bassani, dos novelas que me venían una y otra vez a la cabeza al videar la película) que nos remite al mejor cine de autor de la época.

Un film morboso y desconcertante, truculento y perverso, donde el sadomasoquismo, el incesto y el crimen van de la mano, que no dejará, para bien o para mal (es lenta y espesa a rabiar, os aviso), indiferente a nadie.

Aunque, eso sí, no esperéis lo habitual de los giallos al uso: lo que Scavollini plantea es, sin duda alguna, más arriesgado.

v

Trailer in You Tube


sábado, 15 de febrero de 2014

TUNOS & PAPONES (Vade Retro)


nunca pude con ellos, iconos intocables y megarrancios de esta ciudad, y con el paso del tiempo la cosa ha ido a peor... tunos y papones, lo mismo me da, con sus ridículos uniformes unos, sus polainas ajustadas y pantaloncitos cortos y medallas universitarias y lazos de colores, sus guitarras y bandurrias y panderetas y su forma amanerada de bailar y vacilarle agilipollados siempre a la peña... y peor si cabe aún (y sí que cabe en esta ocasión) los otros, papones, con sus siniestros trajes negros o blancos o morados o rojos y sus lúgubres caperuzas, sus báculos y pasos sanguinolentos de procesión y tambores y trompetas apocalípticas colapsando al unísono las calles de esta ciudad... tunos y papones, papones y tunos, lo mismo me da, tribus aparte, guardianes de la tradición y las buenas costumbres, casposos a más no poder, vestigios de tiempos remotos, formando pequeños ejércitos y clanes al ritmo de sones marciales y desfilando como playmóbiles teledirigidos por las calles de esta ciudad... lacha desde pequeño, me dieron siempre, tunos y papones, y rechazo y grima total frente a sus manifestaciones de exaltación y poder, apesadumbrados y macilentos, halitosos y austeros o hipotéticamente lúdicos y viriles, lo mismo me da, lo cierto es que ocupaban a su antojo las calles de esta ciudad, y la gente les ovacionaba y vitoreaba y colapsaba aceras y plazas, no había escapatoria posible, me recuerdo luchando por llegar a comer puntual a casa de mis padres, intentando desesperadamente cruzar sus trincheras, y ser blanco de todo tipo de improperios e insultos, tunos y papones, papones y tunos, hermanos de sangre, cara (al sol) y cruz (gamada) de la misma moneda, qué intenso olor a podrido despredíais ya entonces, años 70 y 80, y seguís desprendiendo ahora, vuestras bocas enfervorizadas de piñón lanzando flamígeras proclamas hacia el santísimo cielo... tunos que se creían irresistibles galanes y papones de ojos reprimidos y lascivos clavándose como dardos envenenados en la piel, tunos haciendo cabriolas y papones del ku klux klan, papones y tunos alienados y exaltados, metáfora del antiguo régimen, papones alcanforados y tunos almibarados disputándose la verdad absoluta por las calles de esta ciudad... sus gestos, manolas, sus bares, atuendos y miradas, sus formas y procesiones e histriónicos desfiles y tamboradas y beatas cogorzas de mistela y flagelación, qué poco me gustásteis ya de niño, cómo os evité y he huido de vuestros disfraces durante toda mi vida y qué lejos os he intentado siempre tener... 

Vade Retro



Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 14 de febrero de 2014

ARMAS



puños palos
espadas bombas
navajas cuchillos
fusiles pistolas

palabras

para disparar

no estoy
indefenso


Vicente Muñoz Álvarez

FRIENDS


Con Jorge M Molinero,
en la Librería A pie de página,
presentando El descrédito
en Valladolid

jueves, 13 de febrero de 2014

EL ARTE & LA LUCHA (Retrato del artista cachorro)



todo oscila
entre el arte 
y la lucha

el conflicto
y la humanidad

todo es
pura farsa
mentira

a tu alrededor
el mundo
se hunde
y otros
lo quieren
aprovechar

minuto
a minuto

la manzana
podrida

sólo te queda
la dignidad

pero

asegúrala bien
mientras dure
el viaje

si no

dalo por hecho

las pirañas
te devorarán


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 12 de febrero de 2014

HOSTIAS (Como panes)


las que recibíamos en el colegio, primero, en los P.P.Agustinos, para todos los gustos y paladares, tortas a ambos lados de la cara (María o Fontaneda, nos preguntaban sádicamente los curas, y nosotros debíamos elegir: María con la palma de la mano o Fontaneda con el envés, tal cual os lo cuento), pescozones (la especialidad del Luismi: un torniquete con los dedos perforando sin piedad la nuca y la sien), tirones de patillas (sobre todo si llevabas el pelo largo: los había que se lo rapaban ex profeso para evitar aquella tortura), latigazos con los cinturones de la sotanas (la especialidad del Nerón) y todo tipo de golpes con reglas y varas en las manos, bien en las palmas, o peor aún, en los dedos y en las uñas, los más dolorosos... y hostias como panes entre nosotros también, tiempo después, de chinorris y adolescentes, por individual o en pandilla, para defender nuestro territorio, hostias a puño cerrado en la cara y el estómago y el pecho y la espalda, y patadas de todos los colores y estilos (emulando, por supuesto, a Bruce Lee) e incluso peleas multitudinarias de peñas enfrentadas, de barrios o plazas o piscinas o colegios enemigos, o entre heavys y rockers y punkis y mods e hinchas de equipos de baloncesto y de fútbol, etc... di muchas y encajé más todavía en aquella fase absurda y violenta de aclimatación, hasta que recibí una gran paliza de una bestia llamada Rambo (podéis imaginaros por qué), la horma de mi zapato, experto en lucha leonesa, a la puerta del Atomium, rodeados de gente enzarzándonos, después de haberle dado injustificadamente un par de collejas en el servicio a un panoli de su pandilla, ya ni siquiera recuerdo por qué... me vino a buscar a la discoteca, Rambo, yo bastante colocado ya, y nada más verle venir supe que me caerían por todos los lados, pero por orgullo y amor propio salí a la calle con él, di yo el primer puñetazo (la mejor defensa cuando temes al adversario: el factor sorpresa), y a continuación me elevó como a una pluma por la cintura, me tiró sobre la acera y comenzó a golpearme con saña a diestro y siniestro hasta hacerme perder prácticamente el sentido... la cara y el cuerpo reventados y llenos de hematomas y arañazos, y el orgullo por los suelos, me hicieron pensármelo más en lo sucesivo e ir progresivamente templando mis nervios... me las merecía, aquellas hostias como panes delante de docenas de personas, y me las llevé y las encajé con la mayor dignidad que pude y asimilé lo mejor que supe aquella lección: que en mi caso, mejor la pluma que el puño, la palabra que la herida, y que las próximas guerras y peleas, no menos encarnizadas, serían en lo sucesivo sobre el papel...


Vicente Muñoz Álvarez

LE PASQUÍN POÉTICO: 1ª Ronda.


Juan Vico: Jueves 13 de febrero, 
21 h, Café Bar La Pañería (Plaza Mayor)

Vicente Muñoz Álvarez: Jueves, 20 de febrero, 
21 h, Gran Café (C/Cervantes, 9)

León


martes, 11 de febrero de 2014

CASA CON JARDÍN (Sortilegio de infancia)


qué recuerdos maravillosos conservo de aquella casa, la de mis abuelos maternos, Manolo y Consuelo... no sé muy bien qué edad tendría cuando la vendieron, calculo que seis o siete años a lo sumo, quizás por eso tenga una imagen de ella distorsionada, pero a mí me parecía entonces un palacio encantado, aquella casa unifamiliar en la carretera de Caboalles, con su extenso huerto y jardín, el pilón de agua helada donde mis primos y yo nos chapuzábamos en verano, y justo al lado el enorme ciruelo por cuyas ramas trepábamos (y recolectábamos de su corteza una especie de resina amarilla que utilizábamos como pegamento en nuestros juegos), las hileras de hortalizas en la huerta (recuerdo perfectamente el primer día que extraje fascinado de la tierra una zanahoria, su intenso color naranja resplandeciendo bajo el sol), los árboles frutales, manzanos, perales y cerezos, los parterres de flores, los aperos de labranza, azadas, picos, palas y tijeras de podar, y mi abuelo Manolo, con su boina negra y su pierna chirriante de madera (se la habían llenado de metralla y cortado por la rodilla en la guerra, aunque durante años le estuvieron sacando del muslo trozos de metal que, según le oí contar varias veces a mi abuela, él conservaba en una caja) excavando sudoroso los surcos... la casa, en cambio, según me recuerda siempre mi madre, su hija, cuando hablo de ella con nostalgia, era incómoda y húmeda y fría, desapacible y poco acogedora, así que cuando a mis abuelos les salió la oportunidad de venderla, no dudaron un instante en hacerlo, comprando a cambio, por el mismo o semejante precio, un piso muy cerca, en la contigua Glorieta de Pinilla, que fue donde en lo sucesivo y ya para siempre, hasta su muerte muchos años después, les visitaría... de entonces, pienso, debe venir mi pasión por la tierra, tocarla con las manos y plantar en ella esquejes, verlos pacientemente crecer, regarlos y podarlos y aporcarlos y cosecharlos y cocinarlos y comerlos o envasarlos y conservarlos... de entonces, de aquella quimérica quinta de mi niñez, aquellas visiones, los frutos destellando como piedras preciosas bajo el sol resplandeciente de agosto o endulzando mi boca con sus jugos tibios de verano, y el deseo de vivir en una casa campo...

todo ello
con el tiempo
se hizo realidad

pero eso
(y lo que pasó después)
es parte también
de otra historia


Vicente Muñoz Álvarez

BLUE PHANTOM: Distortions.

lunes, 10 de febrero de 2014

DESEO DE SER BRUCE LEE (Furia Oriental)


salíamos de aquellas películas exaltados y sobreexcitados, dándonos patadas y golpes ridículos por la calle e imitando las katas y técnicas que habíamos visto en pantalla... El mono borracho en el ojo del tigre, Tormenta de Kung Fu en el paraíso, Las 36 cámaras de Shaolin, La serpiente a la sombra del águila, auténticos festines de violencia, y por supuesto los clásicos de Bruce Lee: Operación Dragón, Juego con la muerte, Furia Oriental, El furor del Dragón y Kárate a muerte en Bangkok, que veíamos una y otra vez, analizando cada golpe y pelea, en las sesiones continuas del cine Trianón y el Crucero y el Lemy... Bruce Lee, el héroe por excelencia, el más grande artista marcial del siglo XX, luchador invencible, actor y (esto lo supe mucho tiempo después) filósofo... todos queríamos ser como él, pelear como él, parecernos a él, todos deseábamos ser entonces Bruce Lee, sus cicatrices de tigre en el pecho, sus ojos entornados de concentración y de furia, sus músculos y abdominales de acero, y muy especialmente sus nunchacos... aquellos letales instrumentos de lucha, formados por dos palos cortos unidos en sus extremos por una cadena, con los que se podía golpear, bloquear y estrangular a los adversarios... nos fascinaba su silbido siniestro cortando el aire, sus tácticas y rápidos movimientos y las distintas técnicas de lucha con ellos, y suspirábamos por llegar a tener algún día unos en nuestras manos... hasta que a Fernando, uno de los alumnos más vivos de clase, se le ocurrió fabricarse unos, aprender chapuceramente a usarlos, llevarlos al colegio y comenzar a venderlos por encargo... y vaya si le funcionó el negocio, docenas de chinorris con nunchacos en las manos, en la calle, en el patio y en el recreo, como pandillas de ninjas justicieros, o practicando con tesón en sus casas, dándose una y otra vez golpes en la cabeza y la espalda con ellos y enzarzándose frente al espejo en imaginarias peleas... un tipo listo, Fernando, que debió de hacer el agosto con aquellos nunchacos que todos queríamos tener... los fabricaba con palos de escoba, cortándolos en varias piezas y uniéndolas de dos en dos con argollas y cadenas, y nos cobraba una pasta gansa por ellos, creo recordar que 200 pesetas, que en los años 70 eran para un niño todo un capital... y allí estábamos nosotros, nunchacos en mano con pantalones de campana y jerseys de cuello de cisne, dando golpes a diestro y siniestro en los recreos e intentando desesperadamente parecernos a Bruce Lee... no sé qué hice luego con ellos, supongo que mi madre me los tiraría a la basura cuando se me pasó aquella furia oriental, pero me recuerdo perfectamente lleno de chichones y moratones frente al espejo del cuarto de baño, sin músculos ni abdominales, manejando aquellos absurdos nunchacos fabricados con palos de escoba e intentando parecerme, rubio y con gafas, a Bruce Lee...


Vicente Muñoz Álvarez

RAFAEL CANSINOS ASSENS

1882-1964

domingo, 9 de febrero de 2014

BARRO



mano del amo

moldeando la arcilla

torre de barro


Vicente Muñoz Álvarez

CCAN (Mi corazón al desnudo)


hemos vuelto a pensarlo y a comentarlo, Julio César y yo el otro día, lo que nos han robado, lo que nos falta, lo que nos duele, lo que echamos de menos el (antiguo) CCAN, al ver a la peña de La Curva en Valladolid, felices y desfasados, maravillosos y libres, evocando con nostalgia nuestra buhardilla, por qué la sinrazón, el desahucio, el desalojo, una lente de diamante para todos los creadores leoneses que babilonia, así por la cara, nos arrebató, privándonos del mejor espacio de la ciudad para hacer de él, hipotéticamente, un museo... el CCAN, joder, lo que vivimos allí, mi adolescencia y juventud,  mi corazón al desnudo, tantos momentos y generaciones, daba igual quién estuviera al frente (sobre todo y en cualquier caso Zulima: te queremos), las consignas eran las mismas: Pura Vida & Libertad... me encontré en La Curva con una chica que al hablar del asunto la otra noche me dijo, sí, un bar de feministas, y yo le dije, no, un club libertario, con todo lo que ello implica (feministas, por supuesto, incluidas), eso era el CCAN, su espíritu permanece, lo sé y lo agradezco y valoro, aunque el motor y la esencia, pienso, quizás fuera aquella estufa de leña que los socios alimentábamos en las gélidas noches de invierno, el verdadero corazón de la nave, sus efluvios, pasara lo que pasara aquella estufa encendida, qué jodido y fascinante lugar, el CCAN, cientos de conciertos y de fiestas y de lecturas, aquellas paredes oblicuas (o no euclidianas, que diría H.P. Lovecraft: nunca pude evitar asociar los ángulos irregulares de la buhardilla con Los sueños de la casa de la bruja), desafiando a la autoridad y al imperio, fiestas de despedida, actos multitudinarios, las memorables presentaciones de Vinalia, tantos conciertos, clímax continuo e intensidad... todo, es cierto, lo fagocita a la larga babilonia y el tiempo, huérfanos a la deriva, nostálgicos para toda la vida, lo que fue, lo que significó y lo que espero que en lo sucesivo, con o sin unos y otros, seguirá siempre siendo...

Pura Vida
& Libertad


Vicente Muñoz Álvarez

EL ESQUELETO DE LA SEÑORA MORALES


De cómo una mujer frígida y beata puede hacerle insoportable a un hombre la vida, de víboras y arpías, de hipócritas y santurrones, de puritanos y fariseos y de un crimen que podría haber sido perfecto, nos habla El esqueleto de la Señora Morales (1959), del director mexicano Rogelio A. González, una corrosiva comedia negra, inteligente y sarcástica donde las haya, y muy poco conocida fuera de las fronteras de su país.

Una Amparo Rivelles odiosa (a la que uno desearía estrangular a los pocos minutos de comenzar el metraje), un entrañable Arturo de Córdoba (ganándose de inmediato nuestra complicidad) y un magnífico elenco de actores secundarios encarnando histriónicamente los vicios de la sociedad, son los personajes que representan esta subversiva comedia humana, todo un clásico a reivindicar.

Aunque lo más sorprendente (para mí) haya sido descubrir en los créditos que el filme está basado en un relato del gran Arthur Machen (uno de mis autores de cabecera), en concreto El misterio de Islington, lo que le confiere un halo de extravagancia añadida.

Otra recomendación 5 estrellas 5, ideal para videar en la sobremesa de alguna de estas interminables jornadas de lluvia.

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El esqueleto de la Señora Morales (completa) in You Tube:


CANCIONES DE LA GRAN DERIVA según ALEXANDER ROL JORGE



READING IN LA CURVA

como pez en el agua

sábado, 8 de febrero de 2014

ANIMALES PERDIDOS en VALLADOLID

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA en VALLADOLID

VALLADOLID (Por vosotros brindo)



un librero en este país 
que da la talla

Enrique Senoras

(para él todo mi respeto)

un poeta de inculto
que contagia buen rollo

Jorge M Molinero

(para él mis mejores latidos)

una artista adorable
que admiro

Casilda García Archilla

(para ella todo mi cariño)

un garito entrañable
para leer

La Curva

(para Ángel mis mejores deseos)

& un público para quitarse
el sombrero

el de Valladolid

gracias
a todos

por 
Ser & Estar


v

jueves, 6 de febrero de 2014

TRÍO DE ASES en VALLADOLID


Vicente Muñoz Álvarez presentará este viernes una antología dedicada a Céline


En `El Descrédito. Viajes narrativos en torno a Louis-Ferdinand Céline´, una treintena de autores reflexionan sobre la obra de este polémico autor una vez transcurridos cincuenta años de su muerte

Laura Fraile, Valladolid, Jueves, 06 de Febrero de 2014

Para muchos es uno de los mejores autores del siglo XX, responsable de grandes obras como `Viaje al fin de la noche´ o `Muerte a crédito´. Para otros, es un autor a despreciar por su colaboracionismo durante la II Guerra Mundial con el régimen pronazi de Vichy. Él es Louis-Ferdinand Céline (1894-1961), un escritor al que la editorial Luperalia ha decidido dedicar una antología que ha sido conducida por Vicente Muñoz Álvarez y Julio César Álvarez, personas que asistirán este viernes a las 20 horas de la tarde a la librería A pie de Página para presentar esta obra.

"Esta antología no es un tributo a Céline. Lo que pretende es plasmar la diversidad y el pluralismo de visiones que hay en torno a él", comienza explicando Vicente, para el que este escritor francés es un autor de cabecera decisivo tanto en lo que respecta a su formación como a su manera de entender la escritura. Según explica, su primer acercamiento a Céline se produjo cuando tenía 24 años. "En esa época era prácticamente imposible conseguir obras suyas, aunque autores como Henry Miller o los pertenecientes a la generación beat siempre lo mencionaban. Mi madre solía comprar libros a través del Círculo de Lectores, y ahí fue donde vi que habían editado Viaje al fin de la noche. Lo compré y recuerdo que me deslumbró. Lo leí como tres o cuatro veces. A partir de ahí seguí buscando otras obras de este autor con tesón, tanto en rastros como en ferias del libro antiguo", indica Vicente, que afirma que ésta es la quinta antología que coordina.

En esta obra participan autores como Miguel Sánchez-Ostiz, Mario Crespo, Celia Novis, José Ángel Barrueco, Óscar Esquivias, Isabel García Mellado, Patxi Irurzun, Joaquín Piqueras, Adriana Bañares, Gsús Bonilla, Alfonso Xen Rabanal o Enrique Vila-Matas. "Hemos hecho una selección muy fina de personas que conocieran su obra. Todas ellas incorporan diferentes puntos de vista que van desde la ficción al ensayo o la experiencia personal. Hemos tratado de ofrecer una visión panorámica en la que se incluyan desde personas que lo apoyan a ciegas (rozando el fetichismo) hasta personas que lo critican y machacan a conciencia", continúa Vicente.

La otra persona responsable de esta antología es Julio César Álvarez, quien recuerda que la primera vez que leyó una obra de Céline (en este caso, también fue Viaje al fin de la noche) tenía 17 años. "Técnicamente me deslumbró. Al leerlo tuve la sensación de que contaba las cosas de otra manera. Creo que es uno de los autores de mayor calidad literaria del siglo XX. Autores como Sartre o Miller son herederos de su estilo, un estilo demoledor, perteneciente a una literatura rompedora", indica. Julio César, que al igual que Vicente incluye su visión sobre este autor en el prólogo de este libro, reconoce el "desafío que se plantea" ante una persona "moralmente monstruosa" pero con una "calidad literaria inmensa".


Una vez finalizada la presentación de esta obra, Vicente Muñoz Álvarez acudirá al bar La Curva para presentar dos de sus poemarios. El primero de ellos será `Canciones de la gran deriva´, un libro publicado en 1999 por el Ateneo Obrero de Gijón y que ahora vuelve a publicarse a través de la editorial Origami, que se ha encargado de revisar y ampliar esta primera edición. "Fue mi primer poemario publicado, y creo que fue premonitorio de lo que nos vendría: la crisis, la desigualdad económica, el paro... Lo escribí cuando acabé la carrera y cuando empecé a opositar. Habla de ese periodo que pasa hasta que te ubicas geográficamente, laboralmente o sentimentalmente", describe Vicente.

En el libro pueden encontrarse poemas como `Crónicas de fin de siglo´, en el que este autor leonés se refiere a esas "lánguidas mañanas tristes al filo de otro tiempo, cuando te levantabas con resaca y al desayunar leías el periódico buscando algún trabajo". En `Uno de tantos´ se describe como un licenciado en paro preparando oposiciones que, tal y como refleja en `Ciertas fobias´, tiene miedo a la rutina, a la vejez o a la desidia. Poemas, en definitiva, que se resisten a vivir "en un mundo donde los cuerdos sueñan con comprar lo antes posible un piso a plazos", tal y como escriben los versos de `Por el sistema´.

Vicente Muñoz Álvarez, que reconoce que lleva alrededor de cinco años sin venir a recitar a Valladolid, también leerá algunos de los poemas de `Animales perdidos´, su último poemario hasta la fecha, publicado por la editorial canaria Baile del Sol. Prologada por José Ángel Barrueco, esta obra está dividida en tres partes: `Infierno´, `Purgatorio´ y `Cielo´. "Este libro cuenta el tránsito entre dos personas que han sido muy importantes en mi vida. Arranca en el año 2006, cuando me separé de mi anterior pareja y tuve que dejar nuestra casa en el pueblo para vivir en un apartamento en la ciudad. En él recorro varios años de tránsito hasta mi actual pareja", aclara Vicente.

En `Infierno´, según explica, se describe como un hombre solo de 40 años que, tras 17 años de relación, siente que debe reiniciar su vida desde cero. "En él están mis sensaciones de abandono, soledad e indefensión, contadas desde un tono crítico y melancólico", describe este poeta. En `Sujeto de experimentación´, uno de los poemas pertenecientes a esta primera parte, Vicente escribe sobre las dificultades para llegar a fin de mes, pero también acerca de los recibos de la luz, de la comida basura, del miedo. En `Terminal Sur´, en cambio, centra su mirada en una mujer de 50 años que está haciendo cola en la estación de autobuses y que, llorando, se lamenta de una soledad equiparable a la que siente ese hombre sin brazos pidiendo limosna en la puerta de la FNAC al que Vicente describe en `Calderilla´. Poemas, en resumen, que se lamentan de esas ciudades en las que "nadie conoce a nadie" y en las que "todos estamos muertos, asustados, cansados, frustrados, deprimidos, neuróticos, engañados" (como refleja `2012: vida en la tierra´), un mundo "podrido" al que "sólo lo salva el amor", aunque sólo "a veces".

La segunda parte de este poemario, `Purgatorio´, incluye poemas más breves, sin título, que pretenden transmitir "esa atmósfera que hay cuando el dolor empieza a suavizarse y estabilizarse", en palabras de su autor. "Es una fase de abstracción, en la que ni sientes ni padeces", continúa. En esta parte Vicente se pregunta qué fue del niño que fue, se harta de la rutina, muestra su odio al conformismo, siente la imperiosa necesidad de estar solo. Finalmente, en `Cielo´ se vislumbra un final feliz gracias a la llegada de una mujer que entra en su vida "tras cinco años de purgatorio". El poemario alcanza al fin un tono positivo en el que se reflejan las ideas de dos cabezas "llenas de proyectos locos". La tormenta ha pasado...

Vicente Muñoz Álvarez, que combina la poesía con el ensayo y la novela, viene impulsando desde el año 1996 la revista Vinalia Trippers, proyecto del que también forman parte Silvia D. Chica, Alfonso Xen Rabanal y H. Valdez. Esta publicación, que en su último número rindió homenaje al 'Spanish Quinqui', está pendiente de sumar un nuevo monográfico a su colección que previsiblemente saldrá a la luz este verano. Asimismo, este escritor publicará próximamente tres obras más: un poemario llamado `Días de ruta´ en el que combinará la prosa y la poesía, la segunda parte de un libro sobre cine titulado `Cult movies´ y una novela, llamada `Regresiones´, en la que Vicente recuperará algunos episodios de su infancia.

NOTICIA RELACIONADA:


Laura Fraile,
en Último Cero


XXX ( For your pleasure)


rodaban de mano en mano en clase como las canicas a finales de los años 70, aquellas chabacanísimas pero muy excitantes revistas, antes de que llegaran los videclubs con sus salas exclusivas dedicadas al tema, y por supuesto mucho antes de que internet llenara nuestras pantallas y retinas de todo tipo de especialidades y excesos... las más elegantes, Playboy y Penthouse, un poco mainstream y chic, pero descafeinadas, y las más bizarras, Macho, Gozo, Lib o, ya rizando el rizo, a precios astronómicos, Private, Nuit, Pleasure o Hard, y muchas otras que ya no recuerdo... doce o trece años, tendríamos, antes de ser hombres, de adolescentes salidos y granujientos, cuando aquellas revistas ajadas y pegajosas rulaban lujuriosamente por nuestras manos, con toda la clandestinidad que ello implicaba, remordimientos y dudas, miedo y represión, pero una libido insaciable y difícil de controlar... desnudos discretos, comedidos y artísticos (y muy hippies también), o inefables escenas que más bien nos traumatizaban, fichas de ajedrez, frutas y hortalizas, animales y hasta (lo recuerdo perfectamente) surtidores grasientos de gasolina penetrando y alienando, todo ello, lo reconozco, poco aconsejable para adolescentes haciéndose adultos, pero tremendamente eficaz para satisfacer nuestro morbo... rulaban de mano en mano como las pesetas en la Transición, y nos las llevábamos a casa a escondidas y buscábamos el momento oportuno para desahogarnos con ellas en soledad y luego las cambiábamos por otras más ajadas y pegajosas aún, más perversas y decadentes todavía (siempre cabía un plus en depravación), antes de haber tocado ni siquiera el pelo a una chica, a los doce o trece años, recién salidos del cascarón, manda huevos lo que es la llamada del sexo y el cambio de muda, hasta dónde podíamos entonces llegar... escondites estratégicos aquí y allá, entre los libros de clase, al fondo de armarios y en los servicios, y hasta mi peña de aquel entonces y yo en la Isla de los Conejos (no va de coña, os lo juro), aquel inhóspito islote en el Pantano de Luna, al que llegábamos en verano en barca de remos, en lo alto de la cima, ocultas en una grieta de la roca para nuestro exclusivo disfrute y placer...

dónde queda ya
todo aquello

no la libido
ni el sudor

sólo la nostalgia
permanece


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 5 de febrero de 2014

MICROSCOPIOS (La lente de diamante)


los microscopios, en aquella época, otra de mis grandes pasiones: también por culpa o gracias al laboratorio de los P.P. Agustinos donde, en séptimo de EGB, me topé con ellos por primera vez: mediados los años 70 el niño inquieto que hace cuatro décadas fui observando a través de aquellas lentes otros mundos... oh, aquella pasión infantil, aquel arrebato, aquella ilusión por las cosas a los, calculo, nueve o diez años, el descubrimiento de aquel laboratorio del que no me canso de escribir, lleno de todo lo que más me gustaba, animales disecados y acuarios y fósiles y minerales y fetiches de tierras lejanas y todo tipo de tentaciones y desafíos para una mente curiosa... allí, en cada pupitre, teníamos nuestro microscopio, y allí observé por primera vez a través de una lente lo que mis ojos a simple vista no lograban ver: amebas, alas de mosca y de mariposa, tejidos de plantas y esporas, etc, etc... como abrir la puerta a una realidad paralela (antes, mucho antes de leer a Castaneda), cómo me gustaban aquellas clases en el laboratorio, quizás de mis mejores recuerdos de tantos años encarcelado en aquel presidio, las prácticas de Ciencias Naturales con el Padre Julián en séptimo de EGB... así, fascinado por aquella galaxia en miniatura, comencé a darle a mis padres la lata con los microscopios, hasta que conseguí que me regalaran el primero: un instrumento primitivo y tosco, muy de los años 70, con el que comencé a vislumbrar otros mundos, parajes increíbles en pequeñas motas de polvo o de moho, lo sorprendente de cualquier tejido sintético o vegetal o animal, sus diminutos recodos y celdas, y los secretos que lejos de nuestra mirada ordinaria escondían.... pero no era suficiente, el aumento de aquel microscopio no me bastaba, y seguí insistiendo hasta que al fin me regalaron otro más potente... y entonces sí, nuevas sorpresas, lo que antes solamente intuía pude verlo al detalle, gotas de sangre, glóbulos blancos y rojos, microorganismos de charca, cualquier cosa que se me ocurría la sometía a la mirada incisiva del aquella lente de cristal, siempre queriendo llegar más allá, más potencia, nuevas visiones, pero siempre, también, limitado por los aumentos del microscopio...  creo que en el fondo buscaba algo intangible, fuera del mundo, como vía de escape a la realidad tediosa y gris que vivía, puertas a otros sitios de poder, llaves de plata a dimensiones paralelas... hasta que tiempo después, ya de adolescente y en el mismo colegio, llegó a mis manos, en alguna antología de cuentos de horror, La lente de diamante, un inquietante relato de Fitz-James O'Brien que fue para mí una revelación, aquella sorprendente y romántica historia de un joven obsesionado con la microscopía que, después de un pacto con el diablo, se hace con el secreto de la lente universal y descubre, en el interior de una gota de agua, a su amor platónico, Anímula, la ninfa total, seductora, grácil y perfecta, musa en lo sucesivo de sus desvaríos... y comprendí que algo así, lejos de la percepción sensorial, debía estar buscando yo ya de niño tras todas aquellas lentes, algo imposible y etéreo que se me iba a escapar siempre de las manos... y aún más años después, ya rondando los treinta, la oscurísima y tétrica versión de ese mismo relato por Leopoldo María Panero en un memorable (y muy poco conocido) libro titulado El lugar del hijo (editado por Tusquets), que fue otra de mis lecturas de cabecera, donde se daba una vuelta de tuerca más al cuento de O'Brien para terminar de desvelarme las claves subconscientes de aquella pasión infantil: perseguir el ideal, el espejismo y la perla, tras la apariencia cotidiana de las cosas...

también en ello

pluma en mano

continúo


Vicente Muñoz Álvarez



martes, 4 de febrero de 2014

À REBOURS (El club de los poetas muertos)


a J.K.Huysmans
& a los hermanos muertos

pasan cosas que erosionan
que desgastan que duelen

pasan cosas que envejecen
que frustran que hieren

como peces
chapoteando
en el barro

remando
contracorriente

una
y otra vez

como insectos 
estrellándose contra las ventanas
de todas las mentes del mundo

buscando
la perla

una
y otra vez

las conjuras
de los necios

y las tumbas
y las flores marchitas
sobre las tumbas

sin lápida
ni epitafio

de tantos
poetas muertos


Vicente Muñoz Álvarez

RUMBO AL INFINITO (Habitación voladora)



no recuerdo exactamente cuándo ni cómo ni por qué comenzó aquella fantasía o ensoñación infantil, calculo que sobre los diez o doce años, pero lo cierto es que con el paso del tiempo se ha convertido en un clásico de mi repertorio íntimo de visiones, recurrente y sintomático de mi personalidad... lo que yo llamaba la habitación voladora, que consistía en la quimera de imaginar mi habitación por los aires, como una especie de nave o platillo volador surcando el cielo, despegando a mi antojo del edificio donde vivíamos, Carmen 12, y sobrevolando en silencio la ciudad (los motores no hacían ruido, propulsados por la energía de mi cabeza), Ordoño II, la Pícara, Lancia, la Plaza de Toros, el río Bernesga, y luego, ascendiendo poco a poco, el resto del país y del planeta hasta alcanzar el espacio exterior... solos mi perro (que aún no tenía, pero deseaba más que ninguna otra cosa) y yo en aquella habitación voladora, llena de provisiones y libros y discos y todo lo necesario para mi confort, asomados a la ventana para observar el mundo a nuestros pies, ciudades y valles y mares y montañas y pueblos, sin rumbo ni destino fijo, sólo ensoñando y leyendo en las alturas manejando telepáticamente la nave de aquí para allá, atravesando la estratosfera y observando ensimismados desde el espacio exterior la Tierra o descendiendo a ras del suelo para contemplar más de cerca la vida que, voluntariamente, habíamos dejado atrás... nunca fui un niño insociable o huraño, a lo sumo melancólico, pero por algún motivo que desconozco (los psicólogos tendrán mucho que añadir) esa era mi fantasía favorita de aquella época, horas y horas observando la inmensidad del planeta sin ningún fin u objetivo, sólo por el placer de volar en aquella nave propulsada por la energía de mi cabeza...

pluma en mano

de un modo u otro

en ella sigo


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 3 de febrero de 2014

DE CARTÓN PIEDRA (Fiesta de los maniquíes)


siniestros maniquíes de los años 70, hieráticos y lascivos, hipnóticos y seductores, rígidos y tentadores, maniquíes de tiendas de saldo y peluquerías de barrio, perversos maniquíes enquistados dentro mi cabeza... pienso ahora en aquellos años, cuando era niño, y directamente me vienen a la memoria, como una metáfora de aquel régimen represivo, inmovilista y podrido, clavando sus ojos penetrantes en mí, sumisos y suplicantes, aquellos maniquíes inquietantes y aquella melancólica canción de Serrat, De cartón piedra (sobre todo un fragmento: no era como esas muñecas de abril, que me arañaron de frente y perfil, que se comieron mi naranja a gajos, que me arrancaron la ilusión de cuajo), que recurrente y asociada siempre a ellos resuena en mis oídos una y otra vez... maniquíes tenebrosos de El diablo se lleva a los muertos y Maniac, de El asesino de muñecas y Todos los colores de la oscuridad, de Trampa para turistas y El beso del asesino, o voluptuosos maniquíes de No es bueno que el hombre esté solo y Tamaño natural... maniquíes gimiendo y llorando y suplicando en mi subconsciente, su mirada nostálgica, su tristeza infinita, sus pestañas postizas, sus labios rojos y aquella estremecedora canción (yo le hablaba de nuestro futuro, y ella lloraba en silencio... os lo juro) sonando como un réquiem dentro de mi cabeza... 


Vicente Muñoz Álvarez


MI VIDA EN LA PENUMBRA

130.000 latidos

domingo, 2 de febrero de 2014

BODAS DE SANGRE


otra vez
Portugal

Guarda
y Viseu

todo aletargado
y dormido

como en un
sueño de opio

luna eterna
de miel

bodas
de sangre

en nuestros
corazones


Vicente Muñoz Álvarez

sábado, 1 de febrero de 2014

TABERNAS DE LA HAMMER (Saudade)


tabernas de la Hammer en Portugal, eso sí que son regresiones, como volver a la España profunda (la mía, la de los años 70), a las pelis de Terence Fisher y de León Klimovsky, eso sólo te lo encuentras allí, sobre todo en invierno, con niebla cerrada y en los pueblos y ciudades del norte (Almeida, Guarda o Viseu, por ejemplo, o Miranda y Brangaca también), tabernas de la Hammer como en Transilvania, afuera el frío cortante y dentro el calor y la nostalgia y el vino, todo onírico y evocador, como si la humanidad se hubiera extinguido y una estirpe de vampiros noble y decadente lo hubiera invadido todo, tabernas de la Hammer como guaridas de súcubos e íncubos amables en tiempos de crisis, como satélites solitarios en la infinitud, oliendo a chanfaina y a grelos, a vino del Duero, son esos instantes, pura magia, los que me mantienen en pie, algo anacrónico, siniestro e inocente a la vez, los paisanos mirándote sorprendidos, la ciudad desierta y la niebla afuera cubriéndolo todo, un libro en las manos (en este caso 26: Veintiséis, de José G. Cordonié, perfecto para la ocasión) y petiscos y bacalaos a natas y a lagareiro y pousadas y hospedarias y aguardentes y pequenos almoços en comedores decimonónicos y fortalezas ominosas y lluvia intensa y oblicua (siempre presente Pessoa) golpeando las ventanas de la furgoneta y Rodríguez y Tom Waits de banda sonora y toros negros como la noche recortados lánguidamente en el confín y paseos como de ensueño de opio y esas entrañables tabernas donde repostar refugiándose del temporal y del frío, marcianas y extrañas, con sus cubas añejas de madera, sus mesas diminutas, jarras colgando, animales disecados, ese silencio en el alma, esa saudade y esa quietud, y la sangre siempre que es vida, bálsamo eterno para el corazón...


Vicente Muñoz Álvarez

LECTURA EN VALLADOLID

EL DESCRÉDITO en VALLADOLID: Nota de prensa.


La antología El descrédito
se presenta en Valladolid

Vicente Muños Álvarez y Julio César Álvarez presentan el próximo viernes 7 de febrero a las 20 h. en la librería A pie de página (C/ Librería, 13), un proyecto conjunto, El descrédito. Viajes narrativos en torno a Louis-Ferdinand Céline (Lupercalia, 2013). Una antología con casi una treintena de autores (entre los que figuran Enrique Vila-Matas o Miguel Sánchez-Ostiz) sobre la figura de Céline, unos de los autores malditos por excelencia, y un magnífico punto de partida para dar cabida a relatos y ensayos que abordan su influencia y envenenado legado. 

Louis-Ferdinand Céline (1894-1961), autor de Viaje al fin de la noche o Muerte a crédito, fue sin duda uno de los más grandes y polémicos escritores del pasado siglo, una auténtica fuente de inspiración permanente para la prosa contemporánea. Sus panfletos antisemitas y su colaboración con el régimen pronazi de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial le condujeron a la infamia y el descrédito, suscitando desde entonces las más controvertidas y apasionadas polémicas. Polémicas que aún hoy continúan vivamente. 

La presentación contará con la presencia de los antólogos y con varias de las firmas que dan forma a esta singular obra conjunta. Una combinación de perspectivas y estilos que ayudará a comprender y aproximarse, en la medida de lo posible, a la compleja figura de Céline. Más de cincuenta años después de su muerte, la prosa española contemporánea más actual (con autores como Alfonso Xen Rabanal, Carlos Salcedo o Bruno Marcos, y destacadas voces como José Ángel Barrueco, Mario Crespo, Gsús Bonilla, Isabel García Mellado, Miguel Baquero o Patxi Irurzun, entre otras muchas) intentan desentrañar su enigma, la combinación de una excelente calidad literaria y una incómoda monstruosidad moral.