lunes, 19 de noviembre de 2012

DYLAN THOMAS: El sonido mágico de las palabras.


Me gusta tratar las palabras como un artesano trabaja la madera o la piedra, tallarlas, esculpirlas, tornearlas, pulirlas, hacer brotar los motivos, los acordes, las fugas de sonidos que expresan algún impulso lírico, alguna duda o convicción de espíritu, alguna verdad confusamente percibida que debo intentar alcanzar o comprender.

Dylan Thomas

La Literatura, como la propia Historia, se rige por impulsos cíclicos. Es un hecho probado cómo cada generación busca unos colores propios y disiente en parte de los de la anterior, entroncando a su vez con los que ésta ya había rechazado. Se implanta así un orden nuevo que posiblemente recupere o recicle algunos valores considerados hasta entonces ya desfasados y que una vez más vuelven a ser fuente de inspiración. Y se inicia de este modo otro ciclo que no tardará en volver a ser cerrado.

A este esquema, o parecido, responde la evolución de la poesía inglesa de la primera mitad del siglo XX, que en la época en que Dylan Thomas comenzaba a escribir había dado la espalda a ese panteísmo tan peculiar de la cultura celta que había caracterizado la obra de muchas generaciones anteriores.

En la década de los años treinta, la línea poética dominante en Inglaterra oscilaba entre el intelectualismo de T.S.Eliot y el materialismo de H.Auden, que habían eliminado lo imaginativo y espiritual de la poesía, propugnando una transformación de corte social.

Fue el llamado Movimiento Apocalíptico, en cuyo seno podría adscribirse a Dylan Thomas, el que puso fin a esta línea intelectual e ideológica de la poesía, retomando una vez más lo emotivo y lo romántico como fuentes básicas de inspiración: lo místico, lo profético, lo religioso, la luz interior del poeta que desde Blake había iluminado muchos de los mejores poemas de la literatura inglesa de los últimos siglos.

Baste recordar aquí una de las citas más célebres de Thomas para corroborar la magnitud del cambio que su poesía supuso respecto a la de la generación anterior: “Estos poemas – refiriéndose a Collected Poems -, con todas sus crudezas, dudas y confusiones, han sido escritos por amor a los hombres y para alabanza de Dios, y sería yo un loco rematado si no lo fueran.” Palabras que ponen de manifiesto el distanciamiento temático y formal que separaba por aquel entonces ambas corrientes.

En cualquier caso, pese al posible encuadre generacional de su poesía, Dylan Thomas confirió siempre a su obra un sello propio, una originalidad basada en el ritmo y el sonido de las palabras y en las evocaciones continuas de la infancia, que adquieren en su escritura una importancia de primer orden.

Influenciado en parte por los surrealistas, Thomas recrea en su obra un universo saturado de extrañas imágenes y dotado de una musicalidad y una cadencia irrepetibles, una poesía exaltada y onírica, religiosa en cierto modo, que despierta en el lector resonancias dormidas, esa canción biológica que emana de lo más profundo del hombre y que tan bien habían entonado anteriormente Shelley o Yeats, por citar algún ejemplo.

Todo lo cual, unido a su azarosa biografía y a su prematura y trágica muerte, ayudó a potenciar la leyenda que aún gira en torno suyo.

Nacido en Swansea (Gales) en 1914, Dylan M. Thomas manifestó desde niño una potencialidad innata al ensueño y la poesía, rechazando cualquier otra responsabilidad y convirtiéndose muy pronto, a raíz de la publicación de Dieciocho Poemas en 1934, en una de las más sólidas promesas de la literatura inglesa del pasado siglo.

Con tan solo veinte años, fue unánimemente elogiado por la crítica y reconocido en los círculos más influyentes de la época (“El suyo no solo es un libro prometedor: es más bien la clase de bomba que estalla, como mucho, una vez cada tres años”, afirmó Desmond Hawkins en la revista Time and Tide). Éxito que vinieron a consolidar poco después Veinticinco Poemas (1936) y Mapa de Amor (1939), dos libros llenos de alusiones a la infancia y estampas soñadas, que situaron a Thomas entre los más grandes poetas de su tiempo siendo aún joven.

Concebidos para ser escuchados, además de leídos, los citados poemarios juegan su baza más brillante en el sonido, generando, como los mantras budistas, una fuerza hipnótica capaz de transmitir imágenes y sensaciones. Algo a lo que debieron contribuir, sin duda, las frecuentes colaboraciones radiofónicas de Dylan para la B.B.C., que le acercaron al gran público y sirvieron para romper la figura típica del poeta como intelectual etéreo y maldito.

Aunque junto a esa celebridad, está también la otra cara de la misma moneda: el Dylan alcohólico e irresponsable, irascible, embustero y falseador… Los testimonios que de esa época han aportado sus biógrafos y amigos, y en especial su esposa Caitlin, muestran el verdadero carácter del poeta, bebedor, farsante y en continua deriva, un hombre de múltiples caras en función de la gente a la que se dirigiera: cultivado y solícito con editores, pero violento y grosero con los seres queridos; iluminado y angélico, bufón, cínico y enfermizo… Todo un cúmulo de contradicciones. Como contradictoria fue también su escritura, densa y llena de símbolos, fantástica y luminosa a veces, pero también inquietante y sombría.

Sus obras posteriores, Retrato del artista cachorro, Defunciones y nacimientos, y en especial sus Collected Poems: 1934-1952, que reunían la mayor parte de su poesía, no hicieron más que acrecentar su fama hasta el momento mismo de su muerte, en noviembre de 1953: una mezcla explosiva de alcohol, morfina y barbitúricos que truncó súbitamente su carrera.

Quizás la imagen más conocida de Dylan Thomas por aquellos días, los que precedieron a su muerte en Nueva York, sea la de un hombre colorado y rechoncho, con un vaso mediado de whisky en la mano, rodeado de las jóvenes admiradoras que se prendaban de él en sus lecturas.

Yo, en cambio, como supongo que otros muchos, prefiero imaginarle en su Gales natal escribiendo sobre el misterio y la santidad de la vida, la iluminación del hombre, ese salmo interior que, por gracia divina, tan cadenciosamente le fue dado entonar.

Una cuestión simple de fe.


Vicente Muñoz Álvarez

MICHAEL WINNER

sábado, 17 de noviembre de 2012

ZAPATOS, RUTAS Y RESACAS: Canciones de la gran deriva.


He leído con un interés creciente el poemario «Canciones de la gran deriva» de Vicente Muñoz, historias hiladas en sentimientos que nacen llanos y se entremezclan hasta conseguir emociones almizcladas, impresiones en la parte más gelatinosa de la memoria, a donde llegan como si, en ocasiones, fueran nuestras propias experiencias las que allí se narraran de forma tan poética, en jornadas interminablemente lentas, en rutas y caminos donde se vence a la realidad a través del sueño inquietante y el empeño, como si viviéramos un road-movie salpicado de sucia realidad y de tedio y de melancolía y de lucha, que se expande hasta el infinito incierto de esperanza en algo que aún no es dúctil pero que, sin embargo, ya se puede palpar. O al menos intuir su tacto.

La voz del poeta leonés traza vértigos a través de las páginas, como si cruzáramos a ciegas el Universo haciendo equilibrio en un alambre en llamas, bajo un fondo dudoso y precario donde se fabrica en el día a día la realidad. La crisis que crece en gráficos imposibles de mantener en una gráfica. Callejones, hogares y tormentas. Rutas de kilómetros, días sin huella, la soledad de los hoteles, tiendas de zapatos y un muestrario itinerante en la penumbra del maletero. El amor deshilvanado, el cansancio de los días, la deriva de los bares, la inercia que nos lleva a sujetarnos en el impulso de caída, los proyectos que golpean el ardor de la mente para mantener la mano firme para trazar la siguiente sílaba, que se hará palabra, que alumbrará la frase hasta llegar al verso. Literatura pura contenida en cada verso. En cada uno de los versos que nos llegan latiendo a nuestra mente, como imágenes escritas para proyectarse en nosotros como una reflexión abierta que nos guía al silencio, para saborear otra vez en el recuerdo los significados, los mensajes, la certeza de cada uno de sus disparos hechos grafía.

Vicente Muñoz sorprende. Y más sorprende saber que este libro es una re-edición tras trece años, en el que se incluyen algunos poemas inéditos, que enriquecen aún más la obra. Un poemario altamente recomendable, como lo son también sus otras obras publicadas, tanto poemas, como relatos, novela o ensayo, o su magnífico fanzine Vinalia Trippers, o el nunca suficientemente ponderado blog Hankover, imprescindible para cualquier amante del viejo Bukowski.

«Canciones de la gran deriva» es una ruta de sentimientos oblicuos a través de la realidad más descarnada, donde la lucha incesante siempre permite que no flaqueen las fuerzas para la siguiente batalla. O un barco que navega más allá de lo que el mar abarca, pero nunca a la deriva, sino hacia un puerto donde esperan los que aún guardan esperanzas.

Magnífica también la portada de Julia D. Vázquez y acertado prólogo de David González.



José G.Cordonié, del blog La Hermética Furibunda.

FIRE & ICE: Music Man.

jueves, 15 de noviembre de 2012

UNA NAVIDAD DE MUERTE


Otra de las antologías en las que participo, 
de la mano de la Editorial Origami, 
con un montón de buenos amigos:

Bienvenidos a Una navidad de muerte, un conjunto de relatos en los que lo sobrenatural se mezcla con lo cotidiano, y donde la vida y la muerte están separadas por una línea apenas imperceptible.

Hemos querido hacer un homenaje a estas entrañables fiestas preparando un libro especial, y para ello nos hemos rodeado de los mejores autores:

Norberto Luis Romero - Jesús Esnaola - Víctor Balcells Matas - José Ángel Barrueco - Ana F. Montes - Vicente Muñoz Álvarez - Jesús Martínez Balmaseda - Joaquín Piqueras - Sonia San Román - Patxi Irurzun - Miguel Á. Hernández-Navarro - Jorge Barco - José Manuel Vara - Juanjo Ramírez - Pepe Pereza - Celia Novis - Julio César Álvarez

Cover by Julia D.Velázquez

martes, 13 de noviembre de 2012

BACK HOME


noche cerrada en la tierra, noche oscura del alma en zamora, y es verdad, doy fe (aunque me quede ya poca), de que esta plaza no se hizo en una hora: cientos de kilómetros por estas carreteras solitarias intentando vender zapatos, peleando más que nunca a la contra, pero ahora sí, adiós a las noches fuera, lo que me queda lo haré ya desde mi casa, en mi cálido nido, y eso es motivo de celebración... se acaba la melancolía, el olor a comida en la ropa, las veladas dopadas de consolación, los jodidos menús baratos y las sábanas frías, estas habitaciones impersonales de hotel, los duplicados apresurados y las sobremesas en la furgoneta, el sentirme inútil y extraño, otra persona, y me llaman ya las setas (que estarán creciendo en el bosque), los dedos de los pies de mi chica buscándome en la oscuridad, el pelo suave de mi perra, la escritura redentora y todo mi ansiado mundo: paseos, tila y carretera (pero no ésta, buffff, qué tremenda soledad), mi hogar tranquilo y las visitas de trámite que me restan durante un par de semanas hasta apagar de una vez este incendio...

 mucho vino de toro 
esta noche

mucho aguante 
y paciencia estos días

 muchas horas vacías 
y esta celebración

 good bye 
babilonia

vuelve
la ensoñación


v

photo by Jul

va por ti
compañera

EL ZOMBI


La luna destella con un brillo enfermizo proyectando una luz que aunque ilumina no calienta, una luz para los muertos. El porteador y yo nos abrimos paso en la maleza a golpes de machete. En la selva acechan cientos de alimañas a la espera. El calor es asfixiante y húmedo, se condensa y nos engulle en un insoportable abrazo. El porteador no está tranquilo, le inquieta el insistente gemir de los tambores en la umbría. Prometo doblar su sueldo si cazamos al leopardo y accede tembloroso. Avanzamos por un cenagal que nos cubre hasta los tobillos las botas mientras los tambores acompasan el ritmo acelerado de nuestro corazón. El limo nos llega ya hasta la cintura y nos agobia y oprime. Súbitamente el porteador desaparece bajo el fango y se retuerce durante un instante en lo profundo. Y corro hacia la orilla sintiendo la viscosidad de algo que se enreda entre mis piernas, que emerge lentamente del pantano, un cuerpo deforme al que disparo varias veces con mi rifle. Pero aún así, cargado de balas, me atenaza con sus garras sumergiéndome en el barro que es su hogar, en el calor de esta ciénaga que será también mi hogar...


Vicente Muñoz Álvarez, de Marginales (Eje Ediciones, 2008).

Ilustraciones by Mik Baro.

lunes, 12 de noviembre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA según BONILLA.


me rezuma oxidada, por reconocible, una vieja melodía; y es un frío el que te azuza hasta el esternón, como el gancho de la lumbre vieja remueve los rescoldos del mismo infierno; es así la polifonía que el hoy músico y siempre poeta Vicente Muñoz Alvarez nos propone a través de los 58 poemas que conforman el conjunto del re-nuevo poemario "Canciones de la gran deriva" (Origami, 2012); como el elegir el viaje en un duermevela constante, con una música de fondo, su lectura; luego, te sangraran los oídos y sentirás tu lengua como apelmazada; es el ruido grave encasquillado en la profundidad del océano, como cuando acaricia su arena la pieza de hormigón encadenada al tobillo del guiñapo vencido, andrajo y rencor, víctima del crediticio sicario de pistola fácil, siempre despiadado; solo un desalmado corazón de piedra pudo tratarnos de títere y trapo. solo el poeta, desde la más cercana lejanía, tiene la capacidad de analizar el horizonte; solo sus poemas, como en un pasado hoy presente; solo es el invierno, el que se nos echa encima una vez más. brutal, tú.

Gsús Bonilla

G.I. GURDJIEFF

domingo, 11 de noviembre de 2012

SEXY BEAST


Sólo por la interpretación de Ben Kingsley, apabullante y tremenda, merece ya la pena videar esta película. Pero también por las del resto de actores (en especial Ray Winstone y Ian McShane), todas sólidas y convincentes, y la delirante historia que narra: un ajuste ultraviolento de cuentas entre mafiosos ingleses y actrices porno retiradas, y un aparatoso robo con un sorprendente final.

Sexy Beast (2001), de Jonathan Glazer, tiene todo eso y más (una estupenda banda sonora, por ejemplo, y un ritmo endiablado), aunque sin duda alguna lo más reseñable, por lo que nadie olvidará esta película, es el papel de Ben Kingsley, absolutamente absorbente y demoledor: él solo se come la cámara y al resto del plantel de actores con una intensidad que pone los pelos de punta y nos regala uno de los roles de malvado más impresionantes del cine moderno (no en vano estuvo nominado al Oscar como mejor actor secundario).

Y luego están esas pinceladas surrealistas (visiones premonitorias y bestias peludas), muy al estilo David Lynch, que le dan al filme un toque de gracia añadida.

Cine negro del bueno, desinhibido y fresco, sin desperdicio de principio a fin.

v

Trailer in You Tube:

viernes, 9 de noviembre de 2012

MELANCOLÍA



valladolid
hotel simancas
noche vacía

solo en la habitación
escuchando el eco monótono
de los coches en la autovía

las luces de la gasolinera
el rum rum del ordenador
las sábanas frías

tras una jornada
de lluvia intensa
y melancolía

solamente 
un consuelo

esta poesía


Vicente Muñoz Álvarez

VINALIA A LA CARTA


Con Xen Rabanal, 
degustando el Strüdel de manzana 
Vinalia Trippers, 
en El dinosaurio todavía estaba allí.

¡Para chuparse los dedos!

martes, 6 de noviembre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA según VELPISTER.



RAZÓN DE LA LUCHA


La cabeza rota
el corazón reseco
la salud quebrada


y aquí estoy:

domingo por la mañana
frente al ordenador
mientras mi compañera
duerme plácidamente
en el cuarto de al lado.

La contemplo en silencio
unos segundos:

su ilusión su fe en la vida
su confianza en mí.

Motivos suficientes
para seguir luchando.


(Inédito)


De Vicente Muñoz Alvarez, Canciones de la gran deriva, ed. Origami. Imágen de la portada (impresionante imágen de la portada) de Julia D. Velázquez.

Leerlo es... he estado buscando una palabra para hacerme entender y recordé a mi patética profesora de piano cuando se refería a las grandes obras de piano de la historia de la música y que nos hacía tocar penosamente: trascendental. Este es un poemario trascendente, no es la primera vez que leo un libro de Vicente que se merezca este calificativo, pero hablando de éste, aquí y ahora, su lectura te hace comprender que te encuentras ante versos de lectura transcendental. Publicado por primera vez hace trece años, se reedita con un puñado de inéditos como éste que se puede leer al principio. Ya ha sido repetido hasta la saciedad por otros que han hablado/escrito sobre este libro, pero es absolutamente actual, y no por lo que estamos pasando en estos años de crisis, es actual como lo ha de ser la buena literatura, la literatura, repito, trascendental. 

Cada uno de los poemas son de lucha, de búsqueda, de desaliento y entereza y de levantarse constantemente.

Cada uno de los poemas no son los de un hombre cuerdo.


CAE LA NIEVE Y LA LUNA BRILLA EN ALGÚN SITIO


Llevaba todo el día leyendo la biografía
de aquel santo escritor
para redactar luego un artículo, algo sencillo,
y lo hacía muy desesperadamente,
furioso e irritado,
mientras afuera nevaba y nevaba
y la gente se resbalaba sobre el hielo
manchándose las botas de barro.

Había recibido otra carta de una editorial
rechazando mi libro, una más,
y todo era realmente difícil, triste,
cuando de pronto el terror se me echó encima,
la casa, los muebles, las paredes,
la necesidad de pisar la nieve
y caminar cabizbajo hacia aquel bar,
una buhardilla donde solía dejar
las revistas que me publicaban
y donde aquella noche sucedió algo hermoso,
uno de mis textos subrayado,
lleno de anotaciones y flechas,
para sentir que alguien sin rostro me escuchaba,
que solo por eso merecía la pena estar vivo,
y bajar a la calle a derretir la nieve,
las aceras blancas, la inmensa luna, aquella paz,
y la certeza de haber vuelto a cruzar
la línea sombría de mi desesperación.



SLOW DEATH: Flamin Groovies.

domingo, 4 de noviembre de 2012

LA LEYENDA DEL SANTO BEBEDOR


Recordaba esta película (que videé en su estreno, hace mas de veinte años) con un cariño especial, por la fascinante historia que narra, el papelón de Rutger Hauer y, sobre todo, por descubrirme en su día al maestro Joseph Roth, que me ha regalado desde entonces muchas buenas lecturas. 

Basada en una novela corta del escritor austriaco, La leyenda del santo bebedor (1988), de Ermanno Olmi, es una fábula entrañable sobre los clochards, los alcohólicos y los vagabundos de París, esos perros de la lluvia que sueñan bajo los puentes del Sena (y demás ríos y callejones del mundo) y que se han convertido por méritos propios en parte del imaginario poético de la ciudad.

La música de Stravinsky, la nostalgia que evocan sus secuencias e imágenes (de un realismo mágico cautivador), la agridulce melancolía que nos contagia y, muy en especial, el papel increíble de Rutger Hauer (alejado por completo de sus roles habituales de duro y villano), convierten esta película  en una metáfora luminosa (aunque triste) de nuestro paso fugaz por la vida y un elegante homenaje a los outsiders y los inadaptados.

Ideal para videar junto a la estufa algún atardecer ventoso de otoño, mientras la lluvia amarilla cubre la tierra, y otra de mis recomendaciones 5 estrellas 5.

v

Trailer in You Tube:

viernes, 2 de noviembre de 2012

OTREDAD


retomo como puedo el aliento estos días, puente de todos los santos, tras el estrés de las semanas pasadas en ruta: atrás van quedando ciudades y pueblos, clientes y tiendas, babilonia en ruinas y la desolación de un mundo que se resquebraja y se nos desmorona en los pies. las noches solitarias de hotel, las horas vacías, los sueños rotos, los menús baratos, el tráfico y los aparcamientos, los brazos doloridos, el agotamiento, los clientes frustrados, los impagos, las escasas ventas, el no llegar a fin de mes... todo ello va pasando factura y erosionando mi aguante, aunque lo peor sin duda es la otredad, la despersonalización y el extrañamiento, el no identificarme bajo el disfraz de hombre cuerdo, la desconexión de mi mundo interior y la pérdida de perspectiva... 

yo es otro

pienso

pero ese otro

tampoco soy yo


v

jueves, 1 de noviembre de 2012

AGUSTÍN GARCÍA CALVO

VINALIA TRIPPERS en FILANDÓN


Las costuras de las letras leonesas

Las revistas culturales han cumplido, y lo siguen haciendo, una función clave en la exploración literaria

Emilio Gancedo, Filandón: Diario de León.

La historia se repite. Un grupo de enamorados de las letras, una serie de activistas de la prosa y el verso cuya avidez por explorar horizontes creativos no queda satisfecha ni por lecturas ni por escrituras que se alargan hasta la mitad de la noche, se reúnen para alumbrar un proyecto colectivo, gavilla de sueños y afanes cosida a mano, tirada con ciclostil o impresa a ritmo de fotocopiadora. Son las revistas literarias leonesas, verdaderos motores de la creatividad local, cuyos números contribuyeron a dar decisivos pasos adelante en la literatura en español, amén de servir como campo de batalla y rodaje para numerosos autores. Esto es particularmente cierto en las dos más conocidas e influyentes, Espadaña (1944-1950) y Claraboya (1963-1968), pero a su estela han visto la luz, ya en nuestros días, publicaciones y fanzines que se afanan, desde ópticas modernas, por difundir y fomentar la narración y la poesía, haciendo bueno el tópico de León como tierra fértil para la floración literaria.

Echar un vistazo a estos medios no siempre visibles ni valorados adquiere hoy todavía más sentido dada la reciente desaparición de quien formara parte del equipo fundador de Claraboya junto a José Antonio Llamas, Luis Mateo Díez y Ángel Fierro: el poeta Agustín Delgado, a quien hay que recordar —amén de por muchas otras cosas— por esa decidida labor impulsora, de hecho fue el verdadero ‘cerebro’ del equipo, creador del armazón intelectual del proyecto.

La primera de estas revistas clave del siglo XX fue Espadaña, alumbrada por Antonio González de Lama, Eugenio García de Nora y Victoriano Crémer en la siempre resistente y progresista Biblioteca Azcárate. El catedrático de Literatura de la Universidad de León y colaborador de este periódico José Enrique Martínez recuerda el «difícil momento histórico en que nació» —los duros años cuarenta de la posguerra—, coyuntura adversa en la que tuvo la audacia de «tender puentes a exiliados como Luis Cernuda o Pedro Salinas», dejando espacio incluso para «los muertos de la guerra, al publicar poemas de Federico García Lorca y Miguel Hernández, y a los poetas de alguna forma emparentados con ellos como Vallejo y Neruda». Además, resume el valor de la revista afirmando que «se abrió a la poesía europea de la época» y que «dio cabida a todas las generaciones españolas vivas, incluyendo la más joven», iniciando «una tendencia rehumanizadora del verso de la época para dejarlo a la entrada misma de la ‘poesía social’ o comprometida».

Claraboya nació diez años después, en 1963. «Las circunstancias eran ya muy otras —explica Martínez—. Y vista desde hoy podemos decir que hay que poner entre sus méritos la ruptura consciente con la poesía precedente, de carácter social-intimista, su afán renovador desde una ideología más lúcida, la apertura hacia la poesía extranjera de Hikmet, Brecht, etc., y hacia la poesía hispanoamericana y los poetas del 27, Cernuda sobre todo».

Pero, ¿y hoy? ¿Cuáles son los herederos de estos dos venerables vehículos de expresión cultural? Las ‘agitadoras’ actuales siguen fieles a la defensa de la libertad de expresión y al compromiso con la creación, pero difieren en cuanto a denominación, diseño, maquetación, ilustraciones... siempre en una línea muy contemporánea. Así, tenemos The Children’s Book of American Birds, la revista anual creada por el Club Cultural Leteo. Su presidente, Rafael Saravia, recuerda que la idea surgió a finales del 2004, poco después del otorgar el Premio Leteo a Fernando Arrabal. Al año siguiente salía el primer número. «El objetivo —cuenta— era dar cabida a una muestra mucho mayor de las literaturas que por uno u otro motivo no podíamos dar salida en nuestras colecciones de libros. Además, siempre fuimos sensibles a la importancia que han tenido las revistas literarias para descubrir voces y mostrar textos que de otra manera se perderían». «Para nosotros fue una manera de convocar a escritores e ilustradores de todo el panorama nacional en una muy cuidada publicación. De hecho, han participado en ella cerca de 500 autores, entre narradores, poetas e ilustradores», continúa Saravia.

El poeta leonés confiesa, eso sí, que la mayor dificultad «es la económica». «Apostamos por una revista-libro cosida, con lomo y a todo color para dar igual importancia a escritores que a ilustradores. También es complicada la coordinación a la hora de gestionar más de cuarenta colaboradores en cada número... son meses de trabajo». Además, señala que las anécdotas ocurren en cada número: «Hemos vivido las excentricidades exquisitas de Arrabal, la pulcritud de las mil y una correcciones de Gamoneda... pero también obtenido fieles seguidores bibliófilos que nos solicitan cada número nuevo que sale, como Luis Alberto de Cuenca. Compensa el trabajo recibir cientos de felicitaciones por un producto único en diseño y calidad. Eso no se paga con dinero... y todo aquello que el dinero no puede comprar nos interesa».

En cuanto al curioso nombre de la revista, Saravia destaca que vino «de la mano del hombre que dio formato a la revista, el diseñador Javier Arce, compañero del Club Leteo. Ese Libro infantil de los pájaros americanos existió de verdad en EEUU: era un libro con el que los niños de los años 50 aprendían a escribir redactando nombres de pájaros, un poco del estilo de nuestros cuadernos Rubio. Nos gustó la idea de ‘no dejar de aprender a escribir nunca’... además, este catálogo que hemos generado de rara avis nos seduce y nos enorgullece del todo».

‘Azul eléctrico’ y ‘Vinalia’

Otra de las revistas imprescindibles de León fue Azul Eléctrico-cultura subterránea, que nació en la primavera del 2005 (el último número aparecería en octubre de 2010) bajo el impulso de Julio César Álvarez (edición y dirección) y Diego Chamorro (diseño). Ambos dieron forma «a una revista puramente underground y visualmente profesional, una especie de híbrido entre fanzine y revista de alta calidad. En total creamos trece números con una amplia tirada, cartelería, fiestas con directos de grupos nacionales e internacionales, dj’s...», cuenta Álvarez. En Azul eléctrico se tocaron «temas muy abiertos y globales, serios y complejos, como la violencia, el malditismo o el futuro. Contenía cuatro grandes secciones: pensamiento, música, cine y literatura; y en ella colaboraron más de 40 personas, incluyendo gran parte de las firmas jóvenes locales más destacadas. Nuestra idea fue siempre que resultara gratuita para el lector y nunca modificamos eso. Y la decisión de crearla, la verdad, fue sobre todo visceral e impulsiva (si nos hubiéramos parado mucho a pensarlo probablemente no se hubiera hecho nunca). Tenía tanta pasión entre sus páginas que gustó a todo el mundo». La experiencia resultó tan intensa que incluso llevó a Álvarez, autor de la novela Eutelequia, «a redactar un estudio para el CSIC sobre la evolución de estas publicaciones en España».

Tampoco puede olvidarse otro clásico de este particular ‘kiosco’: Vinalia Trippers, nacido en 1996. Su fundador, Vicente Muñoz, recuerda que la idea original «fue la de editar un fanzine de relatos donde se diera cabida a cierto tipo de textos, cuentos breves en su mayoría, que por su incorrección política no solían encontrar hueco en otras revistas y suplementos de la época, pese a su indiscutible calidad». Hasta el 2002 editaron nueve números, otros tantos del suplemento Poemash y cinco libros de bolsillo, también organizaron dos encuentros de editores independientes y muchos otros eventos. Pero «igual que el vídeo mató a la estrella de la radio, Internet hirió de muerte a la estrella del zine», explica Muñoz. No obstante, tras un período «de hibernación», en 2007 editaron la antología de relato breve Tripulantes: Nuevas aventuras de Vinalia Trippers y en 2010 y 2011, Plan 9 del espacio exterior, dedicado a la ficción pulp, y Trippers from the Crypt, un homenaje a la mítica revista Tales from the Crypt.

Unos resisten, otros caen... ¿pero cómo les afectan los blogs y webs, la gran revolución de Internet? Todos estos jóvenes editores secundan las palabras de Vicente Muñoz: «Aun siendo un buen complemento y extensión para las revistas impresas, jamás serán un sustituto: el papel, sobre todo para fanzines y publicaciones como éstas, sigue teniendo... un innegable encanto».

lunes, 29 de octubre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA en LA CRÓNICA DE LEÓN


‘Canciones de la gran deriva’ vuelve con 13 nuevos poemas

Vicente Muñoz Álvarez, artífice del fanzine Vinalia Trippers, reedita su primer poemario trece años después de ver la luz

L. Castellanos / La Crónica de León

Vicente Muñoz Álvarez mantiene una actividad incensante. Escritor vocacional, artífice del fanzine de culto Vinalia Trippers y miembro destacado del movimiento contracultural español, suma numerosas publicaciones (a las que hay que añadir sus particulares contribuciones a diferentes revistas y antologías, algunas de ellas sometidas a su coordinación), una de las cuales, ‘Canciones de la gran deriva’, retorna a la vida bajo el auspicio de la editorial jerezana Origami trece años después de haber conocido su primera edición y con el añadido de trece nuevos poemas. Fue el escritor asturiano David González quien, en 1999, decidiera incluir este poemario en la colección Zigurat del Ateneo Obrero de Gijón. Ahora es el propio González quien se ocupa de prologar esta reedición y de abundar en el carácter “visionario” que, a su juicio, posee. “Los temas de que trata –la crisis que nos asola sin ir más lejos— siguen vigentes a fecha de hoy, en el momento de escribir estas líneas, quizás incluso más vigentes que cuando fueron escritos, cualidad que sólo poseen los grandes libros”.

La nueva edición de ‘Canciones de la gran deriva’ está presidida por una portada diseñada y elaborada por la artista leonesa Julia D. Velázquez a quien Vicente, junto a David González y Vinalia Trippers, incluye en su capítulo de agradecimientos. El autor leonés, a punto de presentar nuevo poemario, ‘Animales perdidos’, corona el libro con una dedicatoria, ‘A los que esperan’, que sutura intenciones y a la que luego le sigue una frase de Malcolm Lowry francamente expresiva: “A veces me veo como un gran explorador que ha descubierto un país extraordinario del que jamás podrá regresar para darlo a conocer al mundo. Porque el nombre de esta tierra es infierno”.

Muñoz Álvarez guarda un cariño especial por ‘Canciones de la gran deriva’ al haber sido su primera incursión editorial en el universo poético. La editorial Origami, que también publica a otros escritores leoneses como Alfonso Xen Rabanal, le ha quitado el polvo y la ha devuelto a la primera línea. Su autor, además, le ha provisto de nuevos textos para dar mayor riqueza y plenitud a una propuesta que indaga en las sombras y los espectros que asolan al ser humano y que tanta incertidumbre despierta en el poeta. “El hecho, incuestionable, inapelable, de que estos poemas hayan superado la prueba del tiempo dice más, mucho más en su favor y a favor de su autor de lo que yo mismo soy capaz de expresar. Sin embargo, quiero terminar parafraseando dos versos del propio autor, un poeta singular que prefiere morir luchando a vivir siempre perdiendo: Escribir libros como este / es hacer terrorismo de estado”, concluye David González en el prólogo de ‘Canciones de la gran deriva’.

Además del citado libro ‘Animales perdidos’, que contará con un prólogo de José Ángel Barrueco, Vicente Muñoz Álvarez tiene en sus previsiones varios proyectos que irán colmándose en los próximos meses. Así, entre ellos, ha asumido la supervisión y selección, junto con Julio César Álvarez, de una antología-homenaje a Louis Ferdinand Céline y ultima ya un nuevo número de Vinalia Trippers.

domingo, 28 de octubre de 2012

CASTAS



sentado 
en la furgoneta

esperando a que un cliente
abra la tienda

observo a la gente
 pasar

ricos 
 paseando a sus perros

y pobres
pidiendo monedas

mientras
yo

más lejos cada vez 
de los ricos

más cerca cada vez 
de los pobres

espero que el amo
me compre

espero que el amo
me atienda



Vicente Muñoz Álvarez

RECITANDO en EL DINOSAURIO

Madrid, 27-10-2012

sábado, 27 de octubre de 2012

GOING TO MADRID

We´re on the Road

Presentación de Editorial Origami en Madrid.

La editorial andaluza Origami presenta sus últimas novedades.

No es habitual hacer una presentación a la 1 de la tarde. Sin embargo, la editorial Origami aprovechará su paso por Madrid este sábado 27 de octubre para presentar sus últimas publicaciones, invitando a los presentes por cada libro vendido, a una tapa y una consumición. En palabras de Antonio Huerta, director de la editorial, “estamos tanteando nuevas formas de acercar la literatura a gente que en principio no le presta mucha atención, y qué mejor que con unas cañas de por medio”. 

La presentación tendrá lugar en el bar El dinosaurio todavía estaba allí (c/ Lavapiés, 8), y contará con la presencia, además del propio Huerta, de los poetas Ángel Fernández Fernández, Jacob Iglesias, Adriana Bañares, Antonio J. Sánchez y Vicente Muñoz Álvarez, y los narradores Alfonso Xen Rabanal, Vera Zieland y José Ángel Barrueco.

Cuándo: sábado, 27 de octubre, 1pm.

Dónde: El dinosaurio todavía estaba allí (c/ Lavapiés, 8).

Os esperamos

jueves, 25 de octubre de 2012

CULT MOVIES en RADIO 3



Todos somos sospechosos 

Películas y música para llevarse al infierno 

25 oct 2012

Hoy es un lujazo conversar con el poeta, narrador y mente inquieta Vicente Muñoz, un autor imprescindible muy prolífico que nos presenta Cult Movies, su aportación al celuloide, una guía de películas para llevarse al infierno siguiendo un criterio personal que esta noche comparte con todos los sospechosos.

miércoles, 24 de octubre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA en DIARIO DE LEÓN


Vicente Muñoz recrea ‘Canciones de la gran deriva’ con 13 nuevos poemas

Origami reedita el bautismo de fuego del representante de la contracultura leonesa.

Cristina Fanjul | Diario de León 24/10/2012

Trece años después, Vicente Muñoz Álvarez reedita Canciones de la gran deriva, la obra con la que el poeta cerró un capítulo de su vida. A los versos, publicados en 1999, suma ahora otros trece con los que pone el epílogo a una época que parece más actual que nunca.

Dice David González en el prólogo del libro, que Canciones de la gran deriva es un libro visionario. «Los temas de que trata —la crisis que nos asola sin ir más lejos— siguen vigentes». Es cierto. Todo ha cambiado, pero poco ha mejorado. Y la placidez, el «tedio», por utilizar la palabra con la que Vicente Muñoz describe el ahogo generado por una vida que parece no ir a ninguna parte, se ha convertido en la náusea que provoca saber que dar la espalda a Caribdis supone arriesgarse a caer por el desfiladero de Escila.

«Por supuesto que el mundo sigue a la deriva, el mundo entero está a la deriva, y el poeta... los poetas somos inadaptados en un constante proceso de cuestionamiento», reflexiona el autor, uno de los representantes que con más autoridad se ha convertido en ejemplo de contracultura.

Esperanza

Vicente Muñoz dedica el libro a los que esperan y una página después la frase de Malcolm Lowry —que sirve de dintel a sus versos— le devuelve el reflejo: «A veces me veo como un gran explorador que ha descubierto un país extraordianrio del que jamás podrá regresar para darlo a conocer al mundo. Porque el nombre de esta tierra es infierno»... Trasunto del ‘abandonad toda esperanza’, podríamos continuar nosotros en una nueva página, siguiendo el consejo que abrió a Dante el camino hacia los elíseos.

Y es que esa vida que Vicente Muñoz desechó —«ya vendrán tiempos mejores»— parece no haber cambiado demasiado. Trece años después, superada la racha de universitario en paro y tras haberse hecho un hueco en el mundo de la literatura, nos encontramos con que el autor sigue hablando de futilidad: «Y pese a todo/no logro evitarlo/se me escapa/ el sentido». «Sigue habiendo vacíos», concede el poeta, que subraya que no podría ser de otra manera, porque este es el «sentimiento permanente del ser humano». Y así, del tedio «que quema y asfixia», Vicente Muñoz Álvarez entra en la etapa de los sueños rotos, en la que, como termina otro de sus inéditos, «es fácil fallar y arrojar la toalla». Es el volcán bajo el que el poeta se cobija.

Pero, de momento, Vicente Muñoz trata de cumplir, de reciclarse, de no acobardarse y tener la conciencia tranquila. En menos de un mes presentará un nuevo libro, sobre los vencidos a nivel sentimental. Se llamará Animales perdidos. Una vez más, la creación achicando el agua de la amargura. Pues eso, que, como dice Muñoz Álvarez, ya llegará la poesía.

4 POEMAS en REVISTA EXCODRA


Ya está disponible en la red el número 9 de la muy interesante Revista Excodra, dedicado en esta ocasión a la política, que junto a textos, ilustraciones y fotografías de otros autores, incluye 4 poemas míos.

Podéis acceder gratuitamente a la revista y regalaros sus contenidos  pinchando aquí:

Sin desperdicio

lunes, 22 de octubre de 2012

REVISIONES, OBSESIONES Y OTROS TRIBUTOS


Otra de las antologías en las que colaboro, coordinada por Octavio Gómez Milián, Revisiones, perversiones y otros tributos, recién editada por Voces de Margot, tiene una maravillosa portada y una pinta estupenda. 

Se trataba de rendir tributo a alguno de nuestros autores y universos favoritos, y yo lo hice con Thomas Bernhard, en un relato titulado (como una de sus novelas) La calera.

Esto es lo que dice la contraportada:

Revisiones, universos expandidos, canon, realidades paralelas, personajes cansados de sus autores originales, “fandom”, “Crisis en Tierras Infinitas”, “Spin off”...¿qué significa todo esto? Aficionados que utilizan personajes de la Marvel para escribir sus propias historias en oscuros sitios de Internet, George Lucas aumentando la leyenda de la Guerra de las Galaxias a base de tebeos, novelas y series de televisión o los autores que formaban parte del “Círculo Lovecraft” dando continuidad a los Mitos de Cthulhu. Leyendas de libros de viejo y antologías perdidas, de catálogos por correo y formatos perdidos. Una lista de autores excepcionales que dan su particular visión de un universo ya creado, con sus reglas y sus personajes, escribiendo un relato: Miguel Carcasona, Mario Hinojosa, Patxi Irurzun, David Jasso, Roberto Malo, Angélica Morales, Vicente Muñoz Álvarez, Igor Paskual, Román Piñá, Eva Puyó, Aloma Rodríguez, Antonio Romeo y Juan Luis Saldaña. Un libro que es un tributo a los libros, una revisión de las historias de siempre, una obsesión incontenible. No se puede pedir más, déjense llevar por ellos, al otro lado del espejo, siguiendo el camino de baldosas amarillas, escapando en el último transporte de Tatooine o junto a Bob Dylan justo antes de salir al escenario de Newport. Ellos estuvieron allí...o quizá no.

ALGERNON BLACKWOOD

domingo, 21 de octubre de 2012

LA MANSIÓN DE LA LOCURA


A caballo entre el surrealismo de Jodorowsky o Buñuel y las películas de suspense y horror de la Hammer, La mansión de la locura (The mansion of madness,1971), primer largometraje del malogrado director mexicano Juan López Moctezuma, es un descenso sin paracaídas a los abismos más inhóspitos de la mente, un viaje sin retorno al fin de la noche que nos sumerge en un universo inquietante y malsano, vesánico y amoral, donde se cuestionan e invierten todas las leyes divinas y humanas.

Basada en un relato de Edgar Allan Poe, El sistema del doctor Tarr y del profesor Fether, La mansión de locura seduce por su decoración majestuosa y lisérgica puesta en escena, por su extraña mixtura de estilos y géneros, su atmósfera enrarecida y malsana y, muy en especial, por la interpretación magistral de Claudio Brook, de las que nunca se olvidan.

Como en Alucarda, la hija de las tinieblas (1975), su película más conocida, Moctezuma nos traslada a un mundo onírico y tenebroso donde cualquier cosa es posible y los personajes son juguetes en manos de un destino implacable y absurdo que condiciona fatídicamente sus actos.

Todo ello sin olvidar la crítica social corrosiva que encierra el filme, su mensaje anarquista y libertario y la apuesta incondicional por la creatividad espontánea del ser humano.

Juan López Moctezuma (que, por cierto, terminó sus días en un hospital psiquiátrico), director maldito y de culto donde los haya, mostró en esta película su potencial como director y guionista y su particular visión del cine y del mundo, y nos deleitó con un carnaval pesadillesco de secuencias e imágenes para el recuerdo.

Psicotrónica, ultrabizarra e imprescindible en cualquier videoteca.

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Trailer in You Tube:

MORE THAN RAIN: Tom Waits.

viernes, 19 de octubre de 2012

FIESTA ORIGAMI en MADRID


Allí estaré, junto a otros compañeros del gremio,
el  sábado 27 de octubre, para presentar 
Canciones de la gran deriva.

El lugar & la hora,
en el cartel de Jul

Os esperamos

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jueves, 18 de octubre de 2012

DÍAS DE RUTA


llueve sin descanso en la tierra estos días mientras, tienda tras tienda, voy cubriendo la ruta, recogiendo humildemente migajas e intentando convencer a mis clientes de que compren este modelo o aquel, ya pasará la crisis, ya vendrán mejores tiempos,  navegando a la deriva en la furgoneta por la carretera y peleando a la contra para sobrevivir dignamente al naufragio... pero ellos, mis clientes, agachan la cabeza y contienen a duras penas su rabia, me hablan de enfermedades, penurias y miedos (otra constante invariable en este trabajo), de lo mal que está la cosa y de que no acompañan las ventas, de lo que les ha sobrado de la campaña anterior y de que esto ya no hay quien lo arregle... o me comentan, para variar, las noticias destacadas del día: nacho vidal y la mafia china, el desliz de la selección frente a francia, el inminente rescate europeo o la ineficacia de las medidas que toma el gobierno... y yo asiento imperturbable y digo a todo que sí, no tengo ganas ni fuerza para discutir, no me identifico con nada, sólo quiero terminar cuanto antes la ruta y entregarme a la piel suave de mi compañera y al arte no remunerado de la ensoñación...

es un mundo 
extraño

me digo

pero el amor
es más fuerte

el amor
es más fuerte

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