miércoles, 18 de enero de 2012

CULT MOVIES en YOUKALI (Revista crítica de las artes y el pensamiento).


Nos ha llegado también Cult Movies. Películas para llevarse al infierno (Editorial Eutelequia, 2011), el nuevo libro de Vicente Muñoz Álvarez, poeta, novelista, rockero y una de las almas de Vinalia Trippers, fanzine y revista gráfica de referencia, que en julio de 2011 sacó su decimoprimer número, “Trippers from the Crypt”; y también coordinador de varios significativos proyectos colectivos, entre los que sobresale Hank Over (Caballo deTroya, 2008), una de las antologías más dignas que sobresale de entre esa estela –bastante despistada, a veces– que forma la cohorte bukowskiana española.

Cult Movies es una recopilación de las reseñas de películas que el autor ha ido colgando a lo largo de los últimos años en el blog “Hank Over: hijos de Satanás”.

Desde la Nouvelle Vague francesa, al
hipismo más desaforado, desde el terror fantástico foráneo, al nacional; desde el Western clásico, al spaguetti; o desde auténticos clásicos olvidados, como ‘Los amantes de Montparnasse’, de Jacques Becker, o ‘Drugstore Cowboy’, de Gus Van Sant; a rarezas tan reconfortantes como la de ‘Un hombre sin pasado’, del finlandés Aki Kaurismäki, o ‘Man on Wire’, de James Marsh; todas pasan ante nuestra memoria o ante nuestra mirada en breves pero vivos y apasionados comentarios. Filmes todos que le han impactado al autor por alguna razón y que no tratan de establecer ningún canon, ni ranking alguno; sólo se trata de si te gusta el cine y si te fías de un buen catador de películas, que además es un buen escritor; combinación que siempre se agradece.

Aunque eso no es todo lo que nos ofrece este diario personal de un auténtico cinéfilo, pues en
Cult Movies.Películas para llevarse al infierno, el centenar de reseñas va acompañado –en una magnífica edición, cuidadísima y exquisita– de 32 valiosos pictogramas de Julia D. Velázquez, que se relacionan con algunas de las películas reseñadas, y un breve epílogo de José Ángel Barrueco; así como de una copia de Gritos en el pasillo, una divertida cinta de animación de Juanjo Ramírez. Esto es, la palabra, la imagen fija y la imagen en movimiento en un solo libro estupendamente editado.

He aquí dos de las reseñas:

[pág. 89]

TENIENTE CORRUPTO

Abel Ferrara (1992)

Despiadado retrato de la corrupción policial, alucinante descenso a los submundos de la prostitución y las drogas y corrosiva crítica a Babilonia,
Bad Lieutenant (Teniente Corrupto), de Abel Ferrara, es uno de esos films que te revuelven como pocos por dentro, te estremecen y nunca se olvidan.

Un insuperable Harvey Keitel colocándose a muerte de principio a fin, una salvaje violación a una monja en su iglesia y una sórdida trama de persecución y búsqueda, de abyección y ascesis, convierten esta película, llena de epatantes y estremecedoras secuencias, en una pieza de culto dentro de la ya de por sí escabrosa filmografía de Abel Ferrara.

Si el Infierno existe, qué duda cabe, no debe de ser muy distinto al que
Teniente corrupto retrata, una sociedad decadente y podrida, deshumanizada y feroz, que aliena al individuo empujándole inexorablemente a la drogadicción y al crimen.

Dura como el acero, hiperrealista e imprescindible.


[pág. 99]

UN HOMBRE SIN PASADO

Aki Kaurismäki (2002)

Como casi todo el cine del finlandés Aki Kaurismäki,
Un hombre sin pasado (The man without a past) es una cautivadora metáfora de la contradictoria naturaleza humana, tierna y cruel a partes iguales, imprevisible, inestable y frágil.

Mágica en su sencillez, deslumbrante en sus conclusiones y profunda en sus planteamientos,
Un hombre sin pasado narra una historia de amnesia, catarsis y autosuperación personal que va ganándose lentamente y con sutileza al espectador, reconciliándole con el cine, la vida y el mundo.

Personajes y situaciones entrañables y emotividad a flor de piel, junto a una fe en la humanidad a prueba de bombas, es lo que Kaurismäki nos regala en generosas dosis en este largometraje para el recuerdo.

Otra de esas películas que nadie debería perderse, recomendada especialmente para iluminar los días oscuros.

martes, 17 de enero de 2012

TRIPPERS FROM THE CRYPT en LEÓN


Fiesta de Vinalia Trippers
en el Gran Café


Por Julio Hurtado | 15/01/2012

Con motivo de la presentación del fanzine 'Trippers from the crypt', la conocida sala leonesa ofrecerá, este jueves, 19 de enero, un concierto y una fiesta de la mano de Producciones Vinalia.

Vinalia Trippers nos invita a la fiesta de presentación de su fanzine nº 11, 'Trippers from the crypt'. Para ello ha preparado un evento cargado de sorpresas que contará con la actuación en directo de Los Caracoles. Tan interesante cita tendrá lugar este próximo jueves, 19 de enero, a partir de las 21:30 horas en el Gran Café.

'Trippers from the Crypt' se presenta como un imaginativo homenaje a mítica revista pulp norteamericana 'Tales from the Crypt' (la cual tuvo también su versión en la pequeña pantalla). Un total de 80 autores, entre narradores, poetas, ilustradores y diseñadores, aportan su particular visión del género en un cuidado volumen con portada de Mik Baro, que incluye en su interior el suplemento Masters of Horror.

Los Caracoles son una potente y frenética banda de Rock llena de tintes Funk, que realizan en su mayoría versiones de grandes clásicos de los setenta y alguna que otra sorpresa en clave noventera. Sonarán tanto temas de Jeff Beck, como de Jimi Hendrix, Pink Floyd (atención a una electrizante versión de Time) o Red Hot Chili Peppers. Integrado por Javi (guitarra), Edu (bajo), Raúl (batería) y Andrés (voz), el grupo tiene en su directo su mejor baza.


ROMAN POLANSKI

lunes, 16 de enero de 2012

GOOD BYE CCAN


CUMPLEAÑOS AMARGO: EL CCAN ENCARA LOS 40 AÑOS CON UN DESALOJO

El ‘Cancán’ tiene vida de gato

El CCAN tiene de plazo hasta mañana para desalojar la buhardilla de la casona de Puerta Castillo, sede del club desde que alquiló el inmueble en enero de 1975 .


ana gaitero | león 15/01/2012

—«¿Qué pinta ahora el CCAN?», pregunta un fundador.

—«Muchísimo: aparte de la oferta cultural, que es amplísima, acoge a todo tipo de gente», responde Pati Casas, la impulsora del comedor vegano, uno de los últimos proyectos gestados bajo la penumbra protectora del Club Cultural de Amigos de la Naturaleza.

El CCAN encara su 40 aniversario en una encrucijada. La emblemática buhardilla de Puerta Castillo asiste, más fría que nunca, a la mudanza del club a un destino incierto. No suena la música ni se enciende la estufa. El Ayuntamiento de León les echa después de dos años con el contrato de alquiler prorrogado por silencio administrativo. Las negociaciones, iniciadas en la etapa del pacto PSOE-UPL, no cuajaron. Ahora el PP aplica el «reglamento vigente». Mañana expira el plazo dado por el Ayuntamiento para desalojar la buhardilla. El CCAN ha interpuesto un recurso de reposición y esta tarde celebra una asamblea para decidir su futuro inmediato.

Tres generaciones de sueños libres y decenas de proyectos, cientos de actos culturales, políticos y sociales, personajes de renombre y anónimos despreciados en la calle; poetas, músicos, payasos, teatreros y titiriteros, ecologistas, feministas, pintores, comunistas clandestinos, socialistas bailones, y hasta algún socio con carné del PP han ascendido a los cielos del CCAN desde que el 13 de enero de 1975 se instaló en este local, entonces propiedad de Catalina Fernández Llamazares, esposa de Víctor de los Ríos.

«Iba a ser mi casa, porque quería independizarme. Al final decidimos que la buhardilla era el local idóneo para el CCAN», recuerda Nana Montañés, socia fundadora y maestra de ceremonias en la reunión celebrada el 7 de octubre de 1972 en un piso de la calle Obispo Almarcha. La casa de Ricardo y Loli. Mientras Luis Sáenz de la Calzada, Justino Burgos, Antonio López Peláez y Ricardo Vega Martínez firmaban el acta fundacional, un nutrido grupo de personas asistían al nacimiento del CCAN. Se cuidó que ninguno de los que daban la cara estuviera «fichado» por la temida brigada político-social. Luis Sáenz de la Calzada, compañero de Federico García Lorca en el grupo de teatro La Barraca y uno de los leoneses que pasaron por la Residencia de Estudiantes, fue presidente del club hasta 1981.

El objetivo era formar «una plataforma ciudadana antifranquista, para que la sociedad estallara por todas partes», recuerda Vega. Era la estrategia del PCE, muñidor del proyecto. Se descartó reproducir tal cual el modelo de clubes de la Unesco que se había puesto en marcha en otras ciudades como Oviedo «porque ya había muchos y andaban (la policía) detrás de ellos», agrega. «Le pusimos el apellido de naturaleza porque los pajaritos no asustan a nadie. Luego alguien se dio cuenta de que esto nos podía limitar y se antepuso el apelativo de cultural», apunta.

El «Can Can» echó a andar con estas mimbres en un local de la calle Cipriano de la Huerga, en San Claudio. La buhardilla se convirtió en un hervidero cultural y político-social. En abril de 1975 se inauguró con una exposición de pintores leoneses. Había un cuadro de Modesto Llamas, un hombre de espaldas que en la cabeza tenía un llamador. «Muy simbólico...Sí, es el llamador del destino que llama, contestaba Modesto al delegado de Información y Turismo», recordaba Roberto Merino en el 20 aniversario.

Amelia Valcárcel, filósofa y consejera de Estado, recuerda muy bien esta exposición y en particular los cuadros surrealistas. A sus veinte y pocos años, recién licenciada, pasó por León, donde estudió dos años y luego dio clase, aquella Semana Santa. Poco después fue invitada al club junto con otras mujeres a ofrecer una conferencia sobre feminismo. «El CCAN era un lugar muy vital que abría las puertas a que la gente se sintiera parte de la comunidad. Por allí entró el ecologismo, el feminismo, el pacifismo y me gustó mucho que entre los que exponían la mayoría fueran gente del lugar», apunta.

Montones de cosas prohibidas. «Era un sitio donde pudimos hacer montones de cosas que estaban prohibidas», recuerda Carmen Paniagua, entonces estudiante y hoy profesora de la Universidad de León. Era una «tapadera» y poco a poco empezaron a ebullir en la olla todo tipo de colectivos (Urz, Flora Tristán... en la primera etapa; Amigos de María, Cogale, en los últimos años). Las movilizaciones contra la central nuclear proyectada en Valencia de Don Juan se gestaron en el Cecán. «El Club dio la alarma al Ayuntamiento con un fabuloso informe de Olga Castrillo, Carmen Paniagua y Pepa González», apunta Nana Montañés.

En la buhardilla se presentó la Junta Democrática y el CCAN recibió el Pimiento de Oro en el Bierzo, como reconocimiento a la difusión del patrimonio leonés a través de una serie de reportajes publicados en DIARIO DE LEÓN. El libro de Gómez Moreno, un inventarió de 1906 del patrimonio de la provincia, sirvió de cicerone para visitar y dar a conocer las joyas leonesas. Juan Carlos Ponga y Luis Pastrana escribieron los reportajes. «En el club encontré a mis mejores amigos. El grupo de arte somos todos amigos», apunta Ponga, partidario de que se ceda local al CCAN en la casona cuando se rehabilite.

—¿Hay ahora necesidad de lucha?, interroga de nuevo el socio fundador. Y responde: «Hace falta un tejido ciudadano fuerte para resistir a los dos partidos mayoritarios, que conculcan la Constitución permanentemente». Es Manolo Jular, el pintor. El desalojo, recalca, «va en completo acuerdo con la actitud del PP: ataque frontal a todo lo que signifique cultura y más si es cultura popular».

Alfredo Vidal, músico y otro histórico, deja claro que el CCAN, «no sólo es necesario, es vital»: «Nació como revulsivo ante una dictadura sangrienta e inculta» y «en los momentos actuales ha de hacer frente a una dictadura no menos despiadada: la de los mercados».

La buhardilla ha dado el relevo a nuevas hornadas de jóvenes. Igual que los artistas de diversas épocas han redecorado la escarela: Rodera, Juan Rafael, Ampudia, Alex Sáenz de Miera, Caetano, Pablo Parra, Silvia Díez Chica, Javier Ordóñez, Iván Ugidos, Sara Berjón... «El CCAN ha sido un local fetiche», apunta el escritor Vicente Muñoz, uno de los impulsores del ‘fancine’ Vinalia Trippers, cuya vida, 15 años, ha corrido pareja al club. «El Cecán ha sido un refugio. Yo tengo una deuda personal y literaria con este espacio» al que los poetas bendijeron con sus versos en la despedida de Nochebuena. «El CCAN ha sido, fue y es una plataforma para la gente con inquietudes creativas. Me produce indignación y pena que el Ayuntamiento arremeta contra toda una institución cultural cuyo calendario de actividades no creo que sea superado por ningún organismo oficial», sentencia Muñoz.

«Quien crea que aquí se venía a beber y a fumar únicamente tiene una idea muy simplista», agrega. Pero resulta que quien tiene esta idea es precisamente el Ayuntamiento. Es el argumento de la concejala Belén Martín-Granizo para descartar la futura reubicación del CCAN en el edificio restaurado, que tendrá espacios culturales aparte del centro de interpretación del León Romano. «Les hemos ofrecido otros espacios para sus actividades culturales en las mismas condiciones que otras asociaciones», agrega.

El club niega la mayor y alega que las corporaciones anteriores estaban de acuerdo en el retorno, aunque no hay nada escrito. El CHF no les parece una opción para sus 40 años de cultura. Denuncian el trato de favor a otros, como el club Peñalba cuyo Casino ocupa terrenos municipales. «El Laboratorio Social —antiguo Laboratorio Pecuario ocupado en noviembre— constata la necesidad de espacios autogestionados en la ciudad», apunta otro socio.

Polémico ambigú. El ambigú se abrió en 1980 «como un recurso para mantenerlo» cuando «llegó la libertad y cada colectivo buscó su propia sede», apostilla Nana Montañés. Manolo, Aurora, Rafa y Charo «hicieron un trabajo fenomenal y nunca se perdió el horizonte cultural», agrega. Los sucesivos contratos con la barra están supeditados a la actividad cultural. Películas, teatro, conciertos... Por aquellos años se presentó «Las estaciones provinciales» de Luis Mateo Díez, hoy laureado escritor y académico de la Lengua. Agustín Delgado, José Mª Merino, Julio Llamazares, José Carlón, Escanciano... también presentaron libros en el CanCán antes de ganar la fama. Y hubo autores de culto, como Agustín García Calvo.

El Teatro Corsario, con Fernando Urdiales, puso en escena «Háblame como la lluvia y déjame escuchar», de Tenesse Williams. Se apoyó la plataforma contra el campo de tiro de El Teleno y las movilizaciones contra el pantano de Riaño. El 15-M no nació en el CCAN, pero Democracia Real Ya «vino aquí en busca de un espacio» en mayo. Fue al único colectivo al que dieron las gracias.

La buhardilla fue el primer sitio de León donde se pinchó «salsa». Manolo y Rafa crearon escuela con sus discos. Tocaba a menudo la Orquesta Polar Antártica y nació «La Orquestina del CCAN». Años después, durante el 20 aniversario, debutó La Faria Olé Star, versión cazurra de la legendaria y neoyorquina Fania All Stars. El cuarto de atrás sirvió de local de ensayo para otros grupos. Y custodió la Comicoteca, una de las mejores de España con más 4.000 ejemplares, hasta que se dejó en depósito en El Albéitar para disfrute colectivo mediante un convenio con la Universidad de León.

«El CCAN es una institución juvenil y predominantemente cultural. No es una organización ni un centro dirigido, sino nacido y crecido espontáneamente con una actividad que me parece francamente necesaria», agrega el poeta y premio Cervantes Antonio Gamoneda. Aparte de sus intervenciones, su recuerdo más vivo es el concierto del violoncheslita Carlos Piera.

«Aquí manda el pueblo y el gobierno obedece», reza una pintada en la entrada. Parece que el lema caducará antes de que el tiempo o los artistas libres lo borren. Pero no los sueños. Todos confían en que el CCAN no termine aquí su vida: «Cambiaremos de local, pero la idea de club permanece», apunta Vidal. Y entre los músicos circula una versión del clásico de la Fania: «Dijeron que el Cecán había muerto...pero no es verdad. Tenemos vida de gatos y duela a quien le duela hay Cecán para un buen rato...».


domingo, 15 de enero de 2012

ON VAMPYRES AND OTHER SYMPTOMS


On Vampyres and other Symptoms: un documental sobre la filmografía de José Ramón Larraz, que hará las delicias de los amantes del fantaterror hispano y que os animo encarecidamente a videar.

Su directora, Celia Novis, ha reconstruido con un personal estilo la trayectoria del autor de Vampyres (en español Las hijas de Drácula) y Symptoms, dos de las más inquietantes cult movies del pasado siglo, a partir de los testimonios de un Larraz ya octogenario (aunque sarcástico y lúcido) y las voces en off de sus acorazadas protagonistas, Anulka y Marianne Morris (otra de las muchas delicatessen del film).

Intercalando secuencias de ambas películas con viñetas de cómic y suculentos testimonios biográficos, Celia Novis repasa la vida y obra de José Ramón Larraz, en especial su etapa en Inglaterra, los orígenes e influecias de su cine, sus amores y desencuentros y su particular (y humilde) concepción del séptimo arte y la literatura.

Todo ello a raíz de la visita de Larraz al Festival de Sitges en 2009 para recibir el premio/homenaje a Vampyres.

Para chuparse los dedos.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube:

http://www.youtube.com/watch?v=lYw4PI6Ohb8&feature=player_embedded

Página web de la película:


http://www.onvampyresandothersymptoms.com/

sábado, 14 de enero de 2012

CIVILIZATION MACHINE


reinventar
la bolsa
los créditos
las agencias
de calificación

reinventar
la familia
la vivienda
los tipos
de interés

reinventar
el trabajo
los contratos
los planes
de jubilación

reinventar
el sistema
el capitalismo
la deuda
exterior

reinventar
babilonia
europa
reinventar
el mundo

frente
a la adversidad

reinventarse
por dentro

elige
el camino


Vicente Muñoz Álvarez

Cover by Giger

LIVE IN CCAN 2011

jueves, 12 de enero de 2012

CONOCES LA SENSACIÓN


y están también esos momentos
inermes duros de lucha interior
en los que nada parece tener sentido
la vida tu esfuerzo tu esperanza
días sin huella destrozados
como si algo agonizara por dentro
y afuera las cagadas de perro
aplastadas las miradas fúnebres
de los transeúntes
todo muerto o herido
conoces la sensación

guarda el secreto


Vicente Muñoz Álvarez

Lienzo by Fuseli

miércoles, 11 de enero de 2012

CULT MOVIES en REVISTA DE LETRAS


“Películas para llevarse al infierno”, lleva por subtítulo este libro, Cult movies, películas de culto, que recientemente ha publicado la editorial Eutelequia, obra del escritor y antólogo Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966). Como su propio título indica y el subtítulo explicita, se trata de una guía de películas recomendadas, en general no ya por su rareza, sino por ser películas ajenas a las normas imperantes o que abrieron camino en su día precisamente por su capacidad rompedora o por su estética diferente. Pese a que es habitual relacionar la expresión “película de culto” con película minoritaria o para entendidos, en el presente libro no se da esa tan restrictiva relación, y entre las películas elegidas por Muñoz Álvarez para entretenerse en el infierno se encuentras desde títulos tan exitosos en su día como Vértigo o Taxi Driver a otras de cineastas realmente desconocidos para el gran público, obras de serie Z y otras que apenas si tuvieron difusión comercial pero que, pese a ello, alcanzaron una fama entre los “conocedores” que fue corriendo de boca en boca.

La relación de estas películas podríamos decir también “transgresoras”, “inquietantes” o, como las califica el autor en el prólogo, “atípicas y arrebatadoras”, comienza con un clásico quizás imprescindible en toda relación de este cariz, como es La parada de los monstruos, de Tod Browning (año 1932) y luego sigue, por orden cronológico hasta la época actual, con películas como Sed de mal, Perros de paja, La naranja mecánica, Henry, retrato de un asesino, Drusgtore cowboy, Reservoir dogs… Se trata de películas “rompedoras” no sólo por su carácter violento, por su trasfondo oscuro o por sus connotaciones sociológicas, sino también por su humor distinto o por su gamberrismo sin complejos, como es el caso de Supervixens o Jo, qué noche (“After hours” en el original). Entre los autores y películas españoles encontramos desde la, al parecer, película maldita por excelencia, como es Bohemia perdida, de Pedro de Liza, cineasta que se suicidó sin ver su única obra estrenada en ningún medio, a El desencanto, Furtivos, Bilbao, o Arrebato, sin olvidar tampoco a ese gran, distinto e independentísimo creador que fue Jess Franco (de quien se incluye Justine), y a otro realizador más popular y comercial pero con indudables arranques de genio como Narciso Ibáñez Serrador, de quien se incluye ¿Quién puede matar a un niño?. Los autores de los que más títulos se han incluido en la lista son Roman Polanski y Sam Peckinpah.

Por supuesto, y como seguramente es inevitable en toda lista de estas características, todos los lectores echarán a faltar algún título y a sobrar otros tantos, pero en general la lista de esta Cult movies es de una gran solidez, lo que la faculta para constituirse en una auténtica guía para cinéfilos, un canon sobre el que cotejar qué títulos faltan en nuestra pequeña videoteca. Y con qué títulos podemos completar eso que cada día más parece imprescindible: una cultura cinematográfica extensa, y no sólo para alardear de ella, como parece por desgracia ser muchas veces la costumbre, sino para disfrutar del cine entendido como un arte o como un modo de expresión ajeno a los tópicos y convenciones.

Todo ello sin olvidar que, como es propio en una obra escrita por un narrador y poeta de la talla de Vicente Muñoz Álvarez, las películas de la selección van acompañadas de sus respectivas reseñas, escritas siempre desde la admiración, especialmente jugosas en ocasiones y siempre ágiles y literarias.

Miguel Baquero

http://www.revistadeletras.net/cult-movies-de-vicente-munoz-alvarez/

Cult movies. Vicente Muñoz Álvarez
Pictogramas de Julia D. Velázquez
Incluye DVD con la película Gritos en el pasillo
Editorial Eutelequia (Madrid, 2011)

BRYAN FORBES

lunes, 9 de enero de 2012

CULT MOVIES: Epílogo.


Un faro en las tinieblas del exceso de información

(Epílogo)



¿Qué tal la experiencia, amigo?

Espero que tu lectura haya sido tan gratificante como lo fue la mía.

Acabar de leer este libro de artículos y reseñas no es muy distinto a salir de la penumbra de un cine y afrontar la luz de la realidad, que a la postre resulta más incómoda y, desde luego, más inhóspita que cualquiera de las ficciones que Vicente Muñoz Álvarez propone en este repertorio de títulos anómalos, argumentos enfermos y ambientes espeluznantes. En estos tiempos de internet tal vez tú lo compares al visionado nocturno de una película en casa, en el sofá, a oscuras y abrazado a tu chica, o solo, con el gato en el regazo: ese momento en el que se encienden las bombillas y todo cobra otra dimensión.

Me refiero a que leer Cult Movies. Películas para llevarse al Infierno es una experiencia próxima a la de disfrutar de unas cuantas obras de serie B en una de esas sesiones de programa doble en cines de periferia: uno se levanta de la butaca, sale a la calle y añora la calidez del interior y el cobijo de la oscuridad. Con este libro me ha sucedido lo mismo: concluí su lectura y me hubiera gustado que continuara. Me sentía a gusto entre sus páginas.

Para quien aún no lo conozca, el leonés Vicente Muñoz Álvarez es ya un símbolo para muchos de nosotros, un gurú de las vanguardias del siglo XXI, capaz de sacar de las catacumbas del olvido a poetas y escritores y directores de cine a los que pocos recordaban, hábil para emprender proyectos instalados siempre en los márgenes de la cultura oficial, puntual en el rescate de autores españoles inéditos y artífice de algunas de las antologías de culto de los últimos años: 23 Pandoras: Poesía alternativa española, Golpes. Ficciones de la crueldad social (junto a Eloy Fernández Porta), Tripulantes. Nuevas aventuras de Vinalia Trippers (junto a David González), Resaca / Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowski (junto a Patxi Irurzun), Vinalia Trippers. Plan 9 del Espacio Exterior (junto a Alfonso Xen Rabanal) o Beatitud. Visiones de la Beat Generation (junto a Ignacio Escuín).

Pero Vicente es todo eso y mucho más: autor de varios libros de relatos, de poemarios y de una novela que yo considero, de momento, la cumbre de su trayectoria (me refiero, por supuesto, a su libro El merodeador); y cicerone cultural que siempre tiene las puertas abiertas de la bitácora que coordina (el blog Hankover). Vicente no se arredra ante nada. Si un autor al que nadie conoce, que no ha publicado jamás, le envía sus textos y él los considera buenos, los postea sin ningún problema.

Por éstas y otras razones muchos lo encaramamos hace tiempo en un pedestal. Es una referencia indiscutible. Y ahora nos ha presentado este libro necesario.

¿Por qué creo que este libro es necesario?

Porque hemos alcanzado un punto lamentable en el que las generaciones más jóvenes, pese a ser afortunadas porque gozan de un acceso ilimitado a archivos en avi o mp4 gracias a las nuevas tecnologías, sólo suelen bajarse de internet las películas de reciente estreno (lo último, lo más nuevo, lo in, lo que está de moda), mientras que, en los canales de televisión pública, prácticamente han dejado de programar ese cine clásico con el que, cuando Vicente y yo éramos unos niños, nos educaban cada noche de lunes o cada sobremesa de sábado. Para los muchachos de ahora, una cinta como Matrix ya es arcaica, una gloria del pasado, un filme antiguo. De modo que esta apetitosa guía de VMA nos sirve (y espero que les sirva a ellos) como faro en las tinieblas de este mundo de datos tan ensordecedor, donde nos abruman con información y con películas a menudo olvidables, blandas e infames, que Hollywood cosecha con frecuencia y nos vende junto a su catálogo de perlas (porque Hollywood, pese a quien pese, sigue brindándonos las obras de los grandes: Martin Scorsese, Clint Eastwood, Woody Allen, Quentin Tarantino, etcétera).

Libros como éste se deberían aconsejar en los programas de estudios. Porque con el cine también se aprende. Nos motiva, despierta nuestras mentes y nos obliga a reflexionar.

En las mismas fechas en las que leía Cult Movies estuve enfrascado en la lectura de un libro titulado 500 Esential Cult Books. The Ultimate Guide (de Gina McKinnon, por ahora sin traducción en España), que compré en la sección anglosajona de una librería de Berlín. Con ambas guías no sólo he descubierto joyas ocultas del cine (en el caso de Vicente) y de la literatura (en el caso de McKinnon): también me he recreado en las obras que conocía. Ambos nos traen a la memoria títulos emblemáticos, y nuestra mente se refresca al recuperarlos. Placer y aprendizaje a la vez. Goce y descubrimiento a partes iguales.

Vicente contagia su entusiasmo por el cine, ese entusiasmo que le lleva a confiar en proyectos a priori descabellados y ese entusiasmo con el que empuja y sostiene y difunde esos mismos proyectos cuando se han convertido en realidad. Ésa es una faceta que no debemos obviar.

En este libro hay numerosos ejemplos de algunas de mis películas favoritas de todos los tiempos, que Vicente recomienda con pasión cinéfila y fervor poético, y que me han servido para recordarlas y regodearme con sus escenas inolvidables: Días sin huella, La noche del cazador, Los amantes de Montparnasse, Sed de mal, Vidas rebeldes, La naranja mecánica, Punto límite: cero, La matanza de Texas, Quiero la cabeza de Alfredo García, Jo, qué noche, El hombre que pudo reinar, Taxi Driver, Henry. Retrato de un asesino, Inseparables, Reservoir Dogs, eXistenZ…

El autor se aparta de la cultura oficial del mismo modo que la citada McKinnon: no es una lista de las películas habituales del canon oficial, ni de las más premiadas, sino que es propia de las filmotecas caseras y de los espectadores que no se atienen a lo establecido. VMA se deja llevar por su intuición y, entre líneas, aconseja al lector que haga lo mismo: que se guíe por su olfato y no por lo que estipule la crítica.

Además he hallado, aquí, ejemplos de películas que no he visto o de las que jamás había oído hablar: Los ojos sin rostro, Operazione paura, Ni el mar ni la arena, Una vela para el diablo, El asesino de muñecas, Encuentros con hombres notables, Calvarie, Entre vivos y muertos, Eden Lake… Lo que demuestra que Vicente es un gourmet de la serie B y un descubridor de rarezas con atracción por esos abismos malsanos en los que con frecuencia cae el hombre.

No olvido que, no obstante, le gustan algunas obras que exigen mucha paciencia del espectador, y un estómago a prueba de venenos (sobre gustos…). En concreto, de esta lista yo detesto dos de ellas o les tengo cierta manía: La gran comilona y Anticristo. En ninguno de esos casos el espectador permanecerá indiferente. Lo que Vicente Muñoz Álvarez recomienda siempre nos sacude y perturba.

Mientras uno lee este libro absorbente, siente dos impulsos opuestos (dado que no puede satisfacerlos al mismo tiempo): seguir leyendo, fascinado por la sabiduría cinéfila del autor; y dejar el libro para ver esas películas que no conoce y revisar por enésima vez las que ya amaba.

Si, como espero, has concluido la lectura, es conveniente que vayas buscando estas gemas ocultas. Tarde o temprano se lo agradecerás al autor.


José Ángel Barrueco, epílogo a Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno (Ed. Eutelequia, 2011).

THE ATTACK: Strange House.

sábado, 7 de enero de 2012

THE MEPHISTO WALTZ


Oscura, desasosegante y malsana, The Mephisto Waltz (1971, traducida en España como Satan mon amour), de Paul Wendkos, es un descenso delirante al submundo del satanismo, la metempsicosis y los cambios de cuerpo, que conserva aún su aura ominosa y lisérgica, como de ensueño de opio o mal viaje de LSD, y consigue en más de una secuencia helarnos la sangre en la venas.

Basada en una novela de Fred Mustard Stewart, The Mephisto Waltz sigue la estela de algunos éxitos taquilleros del cine de horror de la época, en especial La semilla del diablo, de Roman Polanski, sumergiéndonos en una escalofriante espiral de intrigas y posesiones demoníacas al estilo del mejor H.P. Lovecraft (El ser en el umbral) o Edgar Allan Poe (Ligeia) .

Una banda sonora hipnótica e inolvidable (a cargo de Jerry Goldsmith), las interpretaciones de los protagonistas Alan Alda y Jacqueline Bisset, un guion retorcido y perfectamente hilvanado y un final sorprendente y descorazonador, hacen de esta cult movie no demasiado conocida una pieza para coleccionistas a la altura de los clásicos imprescindibles del género.

Aunque, al margen de todo ello, quizás lo más inquietante sea la atmósfera de amenaza y tragedia inminente, casi palpable, que flota sobre todas las secuencias y planos del film, y la tensión contenida con la que Wendkos nos arrastra a las puertas del mismísimo infierno.

Ideal para videar acurrucado en el sofá algún anochecer tormentoso y otra de mis recomendaciones 5 estrellas 5.

v

The Mephisto Waltz in You Tube:

http://www.youtube.com/watch?v=oxnAy5mWh_Q

jueves, 5 de enero de 2012

CULT MOVIES: Prólogo.


Fascinación & Arrebato
(a modo de prólogo)



En el verano de 2007 la editorial Caballo de Troya aceptó publicar la antología Resaca/Hankover: Un homenaje a Charles Bukowski, que Patxi Irurzun y yo habíamos coordinado y que incluía textos de 37 autores españoles contemporáneos exponiendo su visión personal sobre nuestro admirado Hank, visceral y maldito entre los malditos.

La fecha para su publicación se fijó no obstante en abril de 2008, casi un año después, y para promocionar previamente el libro e ir calentando motores abrimos el blog Hankover: Hijos de Satanás (título de uno de los libros de Bukowski y metáfora del tipo de literatura - realist
a, autobiográfica y no complaciente - que habíamos seleccionado para la antología).

Fue entonces cuando, para diversificar y amenizar el contenido del blog, decidí empezar a escribir reseñas breves sobre las películas que más me habían impactado en una sección personal que titulé Cult Movies y que he mantenido sin periodicidad fija hasta el día de hoy.

No soy crítico de cine, soy narrador y poeta, y por lo tanto nunca me planteé escribir ensayos técnicos ni concienzudos sobre las películas seleccionadas, sino más bien comentarios apasionados de las mismas que impulsaran a los lectores del blog a videarlas sin complejos.

Muchos colegas del gremio (entre ellos José Ángel Barrueco, autor del epílogo a esta edición y cinéfilo empedernido) me han sugerido y animado desde entonces a compilar estas reseñas en un libro, y aquí está, tres años después, el resultado: una guía de películas imprescindibles para llevarse al Infierno, abordadas desde la fascinación y el arrebato (que diría el maestro Iván Zulueta).

No son, en cualquier caso, las que yo considero las cien mejores películas de la historia (que requerirían otra lista aparte), sino las que por una u otra razón, desde mi punto de vista, merecen realmente el calificativo de películas de culto.

Tanto en la literatura como en el cine (y en todos los demás ámbitos creativos) me interesan las obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que el hombre ha creado.

Este es, en última instancia, el criterio de fondo que he utilizado para confeccionar este top 100 de películas de culto: lo epatante, lo crítico, lo atípico, lo raro, lo provocador, lo grotesco, lo perverso, lo magnético, lo deshinibido, lo incómodo, lo hiriente, lo hipnótico, lo fascinante, lo arrebatador.

Aunque no menos importante, también, ha sido el punto de vista y enfoque literario con que las reseñas han sido ideadas, la conexiones de todas estas películas con libros y escritores que admiro y he leído intensamente en el transcurso de mi vida adulta, igualmente básicos y determinantes para mi formación.

Más que una guía cinéfila al uso, pues, este manual está concebido como un diario personal de cine, donde me he despachado a gusto con muchas películas que yo opino que nadie debería dejar de ver.

De las aproximadamente 150 reseñas que con el paso del tiempo he ido publicando en Hankover, he seleccionado 100 para este libro, las de las películas que realmente me parecen necesarias e imprescindibles en cualquier videoteca. Aunque el trabajo no ha sido, desde luego, meramente recopilatorio: todas ellas están ampliadas y reescritas ex profeso para la ocasión, descontextualizadas del blog y adaptadas a la idea y espíritu de este volumen, lo cual me ha llevado en el fondo más tiempo del que utilicé en su día para escribirlas.

El fruto de todo ello, en suma, es este listado de cult movies que ahora tenéis en las manos, con el que, os lo aseguro, disfrutaréis de inolvidables veladas y emociones extremas frente a la pantalla.

Y como guinda añadida al pastel, 32 pictogramas de Julia D.Velázquez para chuparse los dedos, a caballo entre la fotografía, el diseño gráfico y la ilustración (disciplinas que ella fusiona con una habilidad sorprendente), que condensan a la perfección la atmósfera subterránea del libro y que, estoy seguro, harán vuestras delicias.

Felices pesadillas, queridos drugos,
& cuidado con los Bichos Malos.


Vicente Muñoz Álvarez

JOSÉ MOJICA MARINS

lunes, 2 de enero de 2012

CULT MOVIES según Bacovicious.


La nueva propuesta de Vicente Muñoz Álvarez es fascinante. Auna varias artes creativas: la literatura, la cinematografía y la ilustración. El autor leonés reivindica sus películas de culto, aquellas que de alguna u otra forma, le marcaron. Lo hace con un estilo literario, hay cierta poesía en sus presentaciones, invitándonos a disfrutar películas que conectaron con su alma beat. Desde algunos clásicos del cine a películas innombrables y ocultas de serie B, es alucinante el recorrido que hace por el cine de todos los tiempos. Leyendo esas reseñas se aprecia su gusto por filmes de autor, su alejamiento de lo comercial en búsqueda de propuestas cinematográficas más comprometidas, la recreación de paisajes soñados o de viajes en los que lo importante no es llegar, sino recorrer el camino. Leyendo esas reseñas se ve el reflejo del propio Vicente, su compromiso por la creación alternativa, underground: "nunca seguir los cánones, siempre ser su propio dios". Eso hace que la literatura de Vicente Muñoz Álvarez sea especial, y que cuente con una legión de seguidores fieles a su persona y a su estilo de ver la vida.

La lectura de Cult Movies puede afrontarse de diversas maneras. Quizá la mejor sea la que el poeta fuenlabreño David Vázquez me proponía el día de la presentación del libro en Madrid: leer una reseña, ver (en su caso) el pictograma que Julia. D. Velázquez ha creado al efecto (pictograma que encierra en una imagen toda la película) y, después, disfrutar del film.
Yo he preferido marcar las películas que me han llamado la atención y que no había visionado (como Blow-Up, de Michelangelo Antonioni, Los Hippies de Marc Etkind o El incinerador de cadáveres de Juraj Herz), o apuntar para videar alguna de grato recuerdo (como La mamá y la puta, de Jean Eustache o eXistenZ, de Cronenberg).
Películas bizarras que aconseja disfrutar en las noches frías de invierno, acurrucado en el sofá con una manta (quizá para taparnos los ojos); películas beat, hippies y ácido, carretera y huída; películas clásicas y películas delirantes, surrealistas. Todo tipo de filmes que por una razón u otra, lo han cautivado.

Tengo que decir que simpatizo mucho con las cien películas que Vicente Muñoz propone y que metería algunas otras joyas en ese listado, pero entonces ya no sería el alma de Vicente el que veríamos a través de ese libro.
Aún así, no puedo evitar nombrar algunas películas que me marcaron. Quizá también el gusto por estas cinco películas, para mí de culto, tenga algo de confesional.
La primera, cómo no, es La naranja mecánica (1971). Vic también la propone y utiliza para ello el lenguajenatsad, el argot que utilizó Anthony Burguess, autor de la novela, para escribirla. La naranja mecánica narra la historia de un málchico que de tanto pitear moloko (ácido, LSD) pierde la golová. La naranja mecánica acaba de cumplir cuarenta años y sigue plenamente vigente. Me atrevería a más: es, incluso, actual. Vicente Muñoz dice de ella: “muestra una sociedad sin ética ni valores, deshumanizada y cruel, cimentada sobre las cenizas del capitalismo y la ley del más fuerte”. ¿Les suena de algo este argumento?
En 1983 hacía un programa de radio, El Fugitivo, en Radio Juventud de Madrid, en el que aunaba rock y literatura. Se emitía los sábados y los diez primeros minutos eran lecturas inventadas por mí, en las que narraba nuevas aventuras de Alex y sus drugos. Eran historias mucho más violentas y sádicas de lo que se puedan imaginar. Creo que ahora sería imposible su emisión.

En mi top five de películas de culto le sigue A la caza (1980). Ni se sabe la cantidad de veces que la videé, que me introduje en el ambiente sadomasoquista de los gays de Nueva York. Todavía tengo algunos pañuelos de colores (azul y negro) como los que Al Pacino colocaba en sus bolsillos traseros para indicar lo que quería o a lo que estaba dispuesto en los club de sadomaso. Me quedó de ella grabado el ambiente de la noche, los tugurios, los antros y la gente que los poblaba. Era como vivir en otro mundo, en otro planeta. Sip, impactante.

La siguiente es pura serie B. No sé su título y solo la he visto dos veces. Extraterrestres y sangre que contamina, que se expande, que coloniza. Sangre que gorgotea y de la que emanan burbujas de las que surgen más alienígenas. Me acojonó cuando era un crío y me siguió asustando cuando la volví a ver en televisión muchos años después. Ah, ese tierno terror. Cualquier noche, a las tantas, cuando esté dando vueltas con el mando a los canales de televisión, volveré a verla, ya empezada y sin posibilidad de saber de qué película se trata. Así es la vida.

Las últimas dos películas que señalo me impactaron sobre todo desde el punto de vista del escritor, cuando era ya conciente de la influencia mutua que la cinematografía y la literatura se ejercen. Érase una vez en América (1984) lo tiene todo para ser una película de culto, quizá incluso fue una película comercial también. Sergio Leone demostró de lo que era capaz con algunos medios, como lo había demostrado sin ellos en los westerns rodados en Almería. También la música de Ennio Morricone tiene su parte de culpa en el éxito, y la interpretación de todos los actores. Pero me quedo con una serie de escenas encadenadas aunadas por detrás con el repicar de un teléfono. Mientras se escucha de fondo ese sonido de teléfono van ocurriendo historias decisivas para el devenir de la película en forma de chispazos. No sé exactamente cuando dura, pero son unos segundos de intensidad creciente hasta llegar al clímax. En mi taller literario, al final del curso avanzado, regalo una copia de la película y digo a los alumnos que presten especial atención a ese fragmento, a ese teléfono que nadie descuelga. Los alumnos deben tratar de escribir un relato en el que un teléfono está sonando y algo ligado a él, pero lejano, se está contando. Se trata de desentrañar la historia que ocurre en esas imágenes, de hacer ver al lector esa historia mientras escucha el teléfono de fondo. Mi versión de ese ejercicio la publicará Escandar Alget en el próximo Pro-Vocación, puesto que tengo el placer de haber sido elegido para participar en esa revista poética en las que la excepción es un solo relato, que suele, además, cerrar la misma.

La última de mis cult movies también lo es por el lenguaje narrativo, pero tiene algunos puntos comunes con el resto de películas que propongo. Se trata de Irreversible (2002) (IЯЯәVәЯSIBLә), un film francés del director argentino Gaspar Noé y que causa tantos aplausos como rechazos. El lenguaje visual que maneja, la violencia y sadismo de sus imágenes, los movimientos de cámara, el argumento y, sobre todo, contar una historia al revés, son aspectos a destacar. La cámara no para quieta en toda la película, salvo siete minutos de tiro fijo que muestran la ultraviolencia ejercida sobre Monica Bellucci, su sodomización y la brutal paliza posterior por El Tenia (un tipo que acojona, como el parásito que le da nombre). Muy pocos estómagos pueden digerir eso, la verdad.

Nada más. No olvidéis haceros con Cult movies (Películas para llevarse al Infierno). Además, en el libro se incluye un dvd con la película Gritos en el pasillo (también reseñada por Vic), de Juanjo Ramírez. Toda una gozada.


Esteban Gutiérrez Gómez, del blog Bacovicious.

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