domingo, 19 de julio de 2015

EL DIABLO SE LLEVA A LOS MUERTOS



Una vez más, el grandísimo Mario Bava dándolo todo en pantalla: erotismo, psicodelia y sangre, inquietantes maniquíes (sello inconfundible de la casa), una historia delirante y trágica, una atmósfera que parece salida de un viajecito de tripi bien cargado y el mismísimo Telly Savallas oficiando de maestro satánico de ceremonias (por supuesto, con su Chupa Chups).

En El diablo se lleva a los muertos (La casa dell'essorcismo, 1973), Bava riza si cabe aún más el rizo respecto a su filmografía anterior, situándonos en un Toledo de pesadilla e introduciéndonos en una trama particularmente espectral, donde no faltan misas negras y orgías, crímenes maravillosamente orquestados y truculencias de todo género y tipo. Aunque en el fondo el argumento aquí sea lo de menos, eclipsado por una puesta en escena deslumbrante y barroca que destila buen hacer y genialidad por los cuatro costados.

Otra obra maestra del cine de horror setentero, que entusiasmará sin duda alguna a los amantes del género.

Vicente Muñoz Álvarez, de Cult Movies: Películas para llevarse al infierno (Eutelequia, 2011. LCLlibros.com, 2013).

Trailer in You Tube:


sábado, 18 de julio de 2015

jueves, 16 de julio de 2015

EL ASCO



el asco es
lo frívolo
lo ridículo
lo falso
lo insustancial

el asco son
las máscaras
los disfraces
lo hipócrita
el carnaval

el asco es
lo fingido
lo impostado
lo grotesco
lo superficial

el asco es
este mundo
podrido

y sobre todo es

que sea mejor
callar


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 15 de julio de 2015

EL HERMAFRODITA




Le vi por vez primera en el interior de un carromato. Junto a otros de su especie exhibía impúdicamente su vergüenza procurándose el sustento. Se decía que algunas parturientas modelaban desde su propio seno sus horrores para venderlos al nacer. Niños bicéfalos y acéfalos, gemelos unidos por la frente, potros con cabeza humana, seres medio hombre medio puerco, mujeres con cinco manos, con serpientes en la espalda, con apéndices vivientes y pezuñas de cordero, se unían en un gremio malsano para explotar dolosamente su desgracia.

Él, en cambio, era un hermafrodita enigmático y hermoso. Condensaba en su ser todo lo sublime, el misterio original del Demiurgo y la Creación. Y aunque a todos parecía repugnar, ejercía sobre mí un magnetismo inconciliable. Durante algunas semanas fui a verle todas las mañanas en aquel sórdido museo, agasajándole y mostrándole mi admiración. Después él también se enamoró y huyó conmigo de aquel antro fantasmal. Así comenzó una comunión perfecta cuya miel nos deleitó durante meses. Hasta la noche en que, consumido por los celos, terminé con su existencia ambigua al sorprenderle yaciendo consigo mismo en una contorsión repulsivamente obscena.


Vicente Muñoz Álvarez,  de Marginales (Excodra Editorial, 2015)



lunes, 13 de julio de 2015

REGRESIONES según David Vázquez.


Una colección de cromos es el ejercicio que realiza Vicente Muñoz Álvarez en este Regresiones. O como bien dice Julio César Álvarez en el prólogo: "Regresiones se convierte pues en una especie de memorias precoces de un tiempo casi mágico". En él se recorre un álbum que va desde la infancia hasta el presente.

No hace falta en ningún caso ser leonés o haber vivido en aquellos años en la capital del frío. La universalidad de los textos permite cambiar nombres de amigos, personajes o bares y releer el libro haciéndolo propio, robando los recuerdos del autor para convertirlos en los de uno.

Encontramos también en esta obra dos libros distintos: por un lado, el de los recuerdos de infancia y adolescencia en los que cualquier lector, incluso con una diferencia de edad con el autor, puede verse reflejado, en mi caso, uno vivió los últimos coletazos de esa manera de crecer. Y dos, el manual de autores y referencias (contra)culturales que proporciona.

No se puede resumir mejor que como hace Pancho Rodríguez en la contraportada: "fotos de otro mundo que ya no va a volver".


David Vázquez

domingo, 12 de julio de 2015

CULT MOVIES: Películas para la Penumbra.



al fin he terminado Cult Movies: Películas para la Penumbra, la continuación de Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno, que editó en papel Eutelequia en 2011 y en ebook LcLibros.com algo después

132 reseñas de filmes desconocidos para la gran mayoría, que por una u otra razón merecen, a mi juicio, ser considerados hoy en día "de culto"

cuatro años me ha llevado terminarlo, y miles de películas en mis retinas, de entre las cuales he reseñado las 132 que reúne este libro

espero que no tarde mucho en salir y que sea de vuestro agrado 

el prólogo, de Jesús Palacios, y el epílogo, de Juanjo Ramírez Mascaró

felices pesadillas


Vicente Muñoz Álvarez



sábado, 11 de julio de 2015

HOWL



párate 
y observa

sólo
un momento

mira bien
a tu alrededor

y ahuyenta
el miedo

dime qué es
lo que ves

y aúlla
luego


Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 10 de julio de 2015

NEMO



demasiadas cosas
que me hacen daño
últimamente

voy cerrando
compuertas


Vicente Muñoz Álvarez

MAESTROS ANTIGUOS



cientos
(tal vez miles)
de libros sin leer
en mi biblioteca

y vuelvo
una y otra vez
a los maestros antiguos

no me abandonan


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 7 de julio de 2015

REGRESIONES en REVISTA QUIMERA


Tensiones no resueltas


Vicente Muñoz Álvarez regresa a los lugares comunes de su infancia, adolescencia y juventud a la búsqueda de los materiales con los que forjó su carácter y la forma personal que tiene de entender la vida. Regresiones no es una sucesión de historias o anécdotas de aquellos tiempos, es mucho más que eso. Con un estilo visceral, Vicente Muñoz Álvarez trascribe sobre el papel lo que le llega al recuerdo de lo que entonces era su vida. Y lo hace en forma de pequeñas píldoras, de dosis medidas pero llenas de intensidad. Se suceden las enumeraciones de lugares, de amigos, de garitos, de bandas, de lecturas, de momentos que le hicieron ser como es, añadiendo una nueva pieza al puzle personal que contiene en el interior: el puzle de su alma. 

El edificio siniestro que provocaba las más terribles pesadillas, las noches de sábado viendo el festival de Eurovisión, aquél juguete que le permitió saber que la imaginación no tiene límites, la crueldad de la manada frente el niño diferente, los severos correctivos en el colegio religioso, televisión española y UHF, Historias para no dormir que conseguían su perverso efecto, el poder de viajar más allá de las estrellas sin salir de la habitación, la fascinación por las rocas y los animales de acuario, la atracción por el horror, la curiosidad satisfecha con un microscopio, el poder de los nunchacos, el hogar en los salones recreativos, pijos, frikis y manguis, revistas eróticas para adultos con las páginas pegadas, los irrepetibles y libertarios años 80, las bandas y la movida de León, los héroes salvajes que no tuvieron miedo a la aguja, las noches eternas, el estallido de la cultura subterránea, la universidad que huele a humedad frente a «aquí tengo una batería y ganas de golpear», el triste encanto del perdedor y el deseo de ser maldito, la fórmula secreta bajo la lengua, el poder de la amistad, cuarenta y dos maletas llenas de zapatos de un solo pie.

Las tres primeras partes del libro (La dictadura –estigma–, La transición –fiesta– y Los 80 –héroes–) son fogonazos de recuerdos no censurados que esconden las claves de lo que Vicente Muñoz Álvarez es hoy en día. La impresión que da el libro en una relectura es que nos dibuja con sus enumeraciones una figura interior que apenas está esbozada sobre el papel, pero que contiene todo lo necesario para identificarle. Como si fuese un iceberg, nos muestra un diez por ciento de su contenido para decirnos que abajo, detrás o dentro de él, está el noventa por ciento restante. 

La cuarte parte del libro (Días extraños –temblor–) nos sitúa en la realidad del autor leonés en el momento justo de volcar sobre el papel los recuerdos durante varios meses del año 2014. Esta es la parte que justifica lo que ha llegado a su cabeza, el porqué de la búsqueda, la necesidad de agarrarse a algo, de tener una brújula que le oriente en el ciclo del cambio que está viviendo. Pero en realidad, Vicente Muñoz Álvarez lo que busca es reafirmarse a pesar de todo y de todos, y proclamar que sus valores (soledad, fidelidad, amistad, dioses de las montañas y del bosque, tribu, proyectos, escritura, literatura, verdad) son los que le hacen vivir y son los que le sacan del abismo, y que esos valores están dentro de los tres capítulos anteriores, que aquellos años estuvieron bien, que fueron vividos con intensidad, pero que por delante hay más madera que quemar porque faltan todavía muchas hogueras. «Perseguir el ideal, el espejismo y la perla, tras la apariencia cotidiana de las cosas… también en ello / pluma en mano / continúo.»

La huída hacia adelante, el exorcismo de la escritura de este libro, le afirma en su lucha «para evadirme del otro horror, el auténtico y verdadero: esta sociedad podrida que el hombre ha creado, la hipocresía, la política y el capitalismo…»

A modo de colofón se añade una quinta parte al libro (Coda), donde los amigos de entonces narran historias en las que el autor leonés es actor principal, y que contienen los valores y los lugares comunes que Vicente Muñoz ha mencionado anteriormente, entretejiendo y reafirmando las sensaciones del autor, cerrando el círculo de forma perfecta.

Como dice Julio César Álvarez en el prólogo, Regresiones es «un canto al tiempo que no volverá. De ahí su increíble magnetismo.»

Al fin y al cabo la vida se compone de regresiones, de tensiones no resueltas.


Esteban Gutiérrez Gómez, en Revista Quimera Nº 380-381, Julio 2015.




ARTHUR CRAVAN

domingo, 5 de julio de 2015

LA ESCALERA DE JACOB



Como un mal viaje de LSD (los que sepan de lo que hablo lo comprobarán videando el film), La escalera de Jacob (Jacob's Ladder, 1990), de Adrian Lyne, nos sumerge de lleno en los más recónditos infiernos del alma, esa siniestra prisión interior donde los demonios (y carceleros) somos nosotros mismos.

Desconcertante y muy, pero que muy oscura, esta película ha resistido con sobresaliente el paso del tiempo y sigue siendo, a mi juicio, uno de los mejores títulos de terror psicólogico de los años 90.

Unos experimentos con una potente droga (BZ: quinuclidinyl benzilate) en la guerra de Vietnam, son la causa de las alucinaciones del veterano Jacob Singer (magnífico Tim Robbins) y algunos de sus compañeros supervivientes, visiones demoníacas y apocalípticas donde se entrecruzan tiempos y recuerdos y se distorsiona el sentido de la realidad, haciéndoles vivir una espantosa pesadilla.

Lyne juega hábilmente con la ambigüedad de la trama, baza principal de la película, llevando al espectador de aquí para allá (del purgatorio al infierno y, en última instancia, hacia el cielo: el filme, desde su propio título, está cargado de simbología bíblica) y haciéndole plantearse, como el propio protagonista, lo que está viendo y qué está sucediendo en la pantalla. Sensación que dura, potenciada por una tremenda y logradísima atmósfera opresiva, hasta el minuto final del metraje.

Magnífica y pionera (El sexto sentido, Los otros, Abre los ojos, El maquinista, etc, beben de ella) en su género.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube:


miércoles, 1 de julio de 2015

domingo, 28 de junio de 2015

EL DEMONIO



Para mí, sin duda (y pese a ser prácticamente desconocida por la mayoría), una de las mejores películas sobre posesiones de la historia del cine.

Dirigida por Brunello Rondi en 1963, y con la gran Daliah Lavi como protagonista, El demonio (Il demonio) es un film impactante y sobrecogedor, me atrevería a decir que casi prodigioso, que combina a la perfección lo folclórico con lo fantástico, lo ancestral con lo sobrenatural, y mantiene en vilo al espectador con la ambigüedad de la trama desde el primer hasta el último minuto de su metraje.

Rodada a modo de documental (muy al estilo de Las Hurdes: tierra sin pan, de Buñuel) en la región de Lucania (en el espectacular pueblo de Matera en concreto), y siguiendo en parte la estética del neorrealismo italiano de las dos décadas anteriores, El demonio nos sumerge de lleno en el mundo de las tradiciones y los ritos paganos de la Italia profunda, en sus cultos y ceremonias, donde magia y religión conviven en inquietante armonía.

Todo en esta película, su desconcertante guion, su nítida fotografía, la banda sonora,  la puesta en escena, los paisajes y actores (muchos de ellos habitantes reales del pueblo) y el sincretismo de los rituales, encaja como un guante, sin sensacionalismos ni estridencias, dando como resultado una sobria obra maestra.

Aunque si por algo este filme merece ser recordado y reivindicado hoy en día, es por la apabullante interpretación de Daliah Lavi (fantástica ya en otra perla del género: El cuerpo y el látigo), desquiciada y tremenda, que pone los pelos de punta.

William Friedkin debió empaparse muy bien de esta película antes de rodar El Exorcista, hasta el punto de calcar una de sus secuencias más recordadas: os toca (no os costará mucho) descubrir cuál...

De culto por méritos propios e imprescindible en cualquier videoteca.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Películas que erizan piel
(Canalla Ediciones, 2019).



jueves, 25 de junio de 2015

REGRESIONES: MERRY PRANKSTERS (18): Eknorfu Palig (aka Toño Pedrada).



EKNORFU PALIG (aka TOÑO PEDRADA)

(Memorias de un androide)


En el año 78 fue el shock. Pasaba por la plazuela de s. Martín con unos amigos cuando empiezo a sentir en el aire unos ecos metalizados procedentes de La Ruina, el disco-bar pionero en León, de memoria imborrable para muchos de nosotros, por su volumen de audio, jamás superado, y otras virtudes no menos despreciadas por nuestros papás, y único lugar del que podían provenir aquellos sonidos aún no computados por mi cerebro y el de otros muchos, según comprobé instantes después cuando separándome de mi grupo de amigos y magnetizado por la música que estaba oyendo, dirigí mis pasos hacia este local como si fuera un ratón-fan del flautista de Hamelin. Pero no era yo el único ratón alterado, ya había una horda, entre los que se encontraban futuros integrantes de Los Cardiacos, con la cabeza tan puesta del revés como la mía en cuanto me acerqué a los altavoces: lo que sonaba era Devo, que sería una de las influencias que marcarían nuestro proyecto de grupo, tanto musicalmente como en la puesta en escena, rescatando del pasado una imitación de androide que hacía años había practicado por diversión, cómo no, pero sin un disfraz adecuado que poco después confeccionaría para nuestro debut y en la canción "Y sin fruta", con unos materiales tan básicos como unas chapas de okume, un conjunto interior de hombre en felpa (marianos y camiseta), el motor eléctrico de un juguete, unas bombillitas intermitentes, unas pilas Tximist como fuente de energía, esmalte de purpurina para toda la superficie exterior y un pequeño rcassette incorporado y disimulado, con la grabación del ruido de una máquina de pinball. Todo esto fue sorpresa y delicia y hasta terror- alguna cara vi por la mirilla- para la gente que acudió a estas actuaciones. Para mí, encargado de la fabricación y utlización, unos días de trabajo artesano y un montón de ocasiones de ver, a través de los pseudo-ojos compuestos de este robotizado artefacto, la expresión estupefacta de las más cercanas caras entre el público, y protagonizar los tropezones y enganchones al salir a escena a causa del aparato locomotor, del número 64, aproximadamente, y la altura y rotación de las antenas que coronaban la escafandra cuadrada y que contribuían de forma decisiva en ese punto para nuestro regocijo.


Eknorfu Palig, en Regresiones (Ed. Lupercalia, 2015).



miércoles, 24 de junio de 2015

CULT MOVIES: Películas para llevarse al infierno.




Tanto en la literatura como en el cine me interesan las obras que cuestionan el mundo en que vivimos, que remueven las vísceras y las conciencias, que aceleran la sangre y el corazón, mostrando sin filtros éticos ni políticos la realidad (sin duda violenta y cruel) que el hombre ha creado. Este es, en última instancia, el criterio de fondo que he utilizado para confeccionar este top 100 de películas de culto: lo epatante, lo crítico, lo atípico, lo raro, lo provocador, lo grotesco, lo perverso, lo magnético, lo desinhibido, lo incómodo, lo hiriente, lo hipnótico, lo fascinante, lo arrebatador. Más que una guía cinéfila al uso, este manual está concebido como un diario personal de cine, donde me he despachado a gusto con muchas películas que yo opino que nadie debería dejar de ver. 

El DVD incluye la película: Gritos en el pasillo que cuenta como en un mundo de cacahuetes, un prestigioso ilustrador de cuentos infantiles es contratado para alegrar las paredes de un siniestro manicomio. Parece un trabajo sencillo, pero pronto empezarán a suceder cosas extrañas y peligrosas.




Como el subtítulo indica, estamos ante un catálogo de películas «para llevarse al infierno», cintas anómalas, hipnóticas, desasosegantes; films que sacuden al espectador por lo extraño, por lo insólito, por lo novedoso e incluso por lo insospechado. No se trata de un listado de los mejores títulos de la historia del cine: muchas de las películas que figuran en Cult movies seguramente no destaquen por su calidad, por su belleza, y mucho menos por su desarrollo comercial; hay, sin embargo, en todas ellas un poder de atracción incatalogable que, a lo largo de los años, las ha rodeado de admiradores fascinados, de acólitos, de fieles.

En último caso, en todas ellas se refleja, en mayor o menor grado, el underground, la contracultura, la expresión estética al margen de las normas admitidas que tan querida le es al autor. Cult movies es, en gran medida, la declaración de intenciones de un escritor inquieto que, como los hacedores de estas películas, consideran que siempre hay y siempre queda un resquicio por el que colarse y un camino que recorrer.

lunes, 22 de junio de 2015

LA MALDICIÓN DE LA LLORONA


Me fascinan cada vez más las películas de terror mexicanas de los años 50 y 60 del pasado siglo, góticas y truculentas, románticas y desquiciadas, y esa atmósfera ominosa y espectral que las caracteriza, a la altura de las mejores producciones de la Hammer.

Esta que ahora reseño, La madición de la llorona (Rafael Baledón, 1963), por ejemplo, una oscurísima fábula de brujas y de vampiros, de reencarnaciones y monstruos, pavorosa como una noche de invierno sin luna.

Inspirado en la leyenda popular de la Llorona (sobre la que se han rodado varias películas), el filme de Baledón reúne muchos de los tópicos del género: criptas y aparecidos, páramos neblinosos, escenarios barrocos, crímenes y maldiciones, casas encantadas, venganzas de ultratumba...

Con una fantástica fotografía en blanco y negro, un guion delirante y una cuidadísima puesta en escena, La maldición de la Llorona cumple a la perfección con su cometido: ponernos la piel de gallina (siempre y cuando sepamos valorar sin prejuicios este tipo de cine y salvar las distancias del tiempo) y hacernos pasar un buen rato.

La aparición de la Llorona con los dogos en medio de la niebla al comenzar el metraje (un guiño al Perro de los Baskerville de Terence Fisher) es imponente y abrumadora, y marca el tono fantasmagórico del resto de la película.

Serie B de la buena, que os recomiendo fervientemente videar.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube:


GUILLAUME APOLLINAIRE

viernes, 19 de junio de 2015

martes, 16 de junio de 2015

JAULA DE FIERAS



te mando a la mierda
me mandas a la mierda
nos manda a la mierda

os mandamos a la mierda
nos mandáis a la mierda
nos mandan a la mierda

la vida

sin más
ni más

esta jaula
de fieras


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 15 de junio de 2015

REGRESIONES: MERRY PRANKSTERS (17): Ildefonso Rodríguez.


ILDEFONSO RODRÍGUEZ

(Veredicto Final)


Doy mi testimonio, de lectura, de memoria. Lo compartido y lo que no puedo compartir: soy de otra generación, en los happy ochenta intentaba tocar la misma música premoderna que sigo tocando hoy, el jazz libre e improvisado. (Pero, ay, los sesenta, ahí sí que… ” Imagínate en una barca por un río, árboles con mandarinas y cielos de mermelada…”. Those were the days, oh los ácidos y los Hendrix de antaño… Yo, que fui un rolinga con pantalones de terciopelo escarlata… Sólo que después me dio por el saxo y las penumbras de otros mitos).

Así que no se trata de. De lo que se trata: de haber entrado juntos en esa taberna de la Hammer (¿o era aquella de El baile de los vampiros?), haber sido invitado a subir a una habitación voladora, traer a la boca nombres olvidados, rebuscar en anaqueles, ensoñar una vez más con cierta mercería del otro mundo. Siempre ante un umbral, tembloroso: queriendo ocultar un secreto, como el regresado al hogar en el relato de Kafka. ¿Cuál es el secreto de quien escribe, de quien lee unas memorias? Aquello que, precisamente, Walter Benjamin atribuyó a Kafka: un madriguerismo radical. Nostalgia es palabra más temible: el dolor del camino de vuelta. Pero duele y, entonces, uno se hunde más en su madriguera. Uno se encierra e inicia un severo programa de infantilización: lapiceros de colores, boca sin dientes, papillas. De vez en cuando sale a jugar con los amigos, imagina un nuevo Decamerón, un refugio común para las noches terminales (la peste ya está en Florencia). Todos los juegos son perversos. ¿Qué mal hay en el regresado, en el revenant? Creo que la regresión es un deber del adulto: renunciar al poder mortífero. 

A ese hombre otoñal se le ha visto pegado al escaparate de una zapatería de la Calle Ancha, eclipsado, buscando aquellos botines que calzó en la otra vida para dar vueltas y más vueltas en la pista del Club 12.

Ese adulto regresado, reencarnado, revenant, he sido y soy yo, querido Vicente, leyendo tu libro.


Ildefonso Rodríguez, en Regresiones (Ed. Lupercalia, 2015).




JUANJO RAMÍREZ

domingo, 14 de junio de 2015

MISTERIOS DE ULTRATUMBA



Espiritismo, reencarnación, metempsicosis, mad doctors, manicomios, posesiones, muertos vivientes, escenarios góticos, atmósferas lúgubres... Todo eso y más, engarzado en un magnífico argumento, nos ofrece Misterios de ultratumba (1959), de Fernando Méndez, otra reliquia olvidada del cine de terror mexicano que merece la pena reivindicar.

Os he hablado aquí ya de algunas, Museo del horror, El hombre y el monstruo, El esqueleto de la Señora MoralesLa tía Alejandra, y tengo pendiente aún reseñar otras varias, pero esta en concreto, Misterios de ultratumba, es de mis favoritas.

No sé muy bien, a decir verdad, en qué reside su magnetismo y encanto, quizás en el contraste de culturas e influencias respecto al cine de género norteamericano y europeo, o tal vez en su fuerza emotiva y dramática y su carácter folletinesco (muy al estilo de Gaston Leroux), pero lo cierto es que me fascina esta película, las atmósferas malsanas que recrea, sus escenarios siniestros, su retorcido argumento y la espeluznante historia que narra, que parece salida de la pluma de mismísimo Allan Poe (con ecos evidentes de El extraño caso del Señor Valdemar).

Los actores cumplen sobradamente, la banda sonora es perfecta para la ocasión y de todo el filme emana un aura vesánica y enfermiza, terrorífica y sobrecogedora, que pone los pelos de punta.

Dejaos, como yo, arrebatar por su embrujo...

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube:


sábado, 13 de junio de 2015

LABERINTO



un laberinto

y en el minotauro yo

cierro la puerta


Vicente Muñoz Álvarez

CARNÍVORAS



lo que
no quieras
que pase

no lo digas
en voz alta

ni lo pienses
tan siquiera

las palabras
son semillas
que germinan
como flores
carnívoras
en el subconsciente

no las plantes
no las riegues
no las conjures


Vicente Muñoz Álvarez,
de Animales perdidos
(Baile del sol, 2012)


jueves, 11 de junio de 2015

miércoles, 10 de junio de 2015

VIC by SANTOS PERANDONES


Vicente Muñoz Álvarez. Años siguiendo su trabajo, muchos libros a sus espaldas y una frase suya que adopté y que se ha convertido en filosofía para mí en una de las entrevistas que le hice, de esto hace ya más de 7 años: "si no tengo nada bueno que decir, mejor no escribir sobre ello". Desde luego se puede aplicar a muchas áreas de nuestras vidas. 

Gracias de nuevo!!!


SAUDADE


leer a Pessoa
una tarde de junio

en la quietud

todo vacío

algo
tremendamente
triste


Vicente Muñoz Álvarez,
de Privado
(Baile del sol, 2005)


domingo, 7 de junio de 2015

DIARIO DE UN LOCO



Abundan las adaptaciones cinematográficas de los relatos de terror de Edgar Allan Poe (memorables, sobre todo, las de Roger Corman) y H.P.Lovecraft (las más recordadas, las de Stuart Gordon), pero son mucho más infrecuentes las de los cuentos fantásticos de Guy de Maupassant, que en la fase final de su vida, enfermo de sífilis e ingresado en un hospital psiquiátrico, escribió también algunos de los relatos más inquietantes del siglo XIX. Existen, sí, varias películas inspiradas en sus novelas y cuentos naturalistas (Bel Ami, Madmoiselle Fifi o Boule de suif), pero apenas ninguna basada en sus relatos de horror, verdaderas joyas de la literatura fantástica decimonónica.

Una de ellas es esta que ahora reseñamos, Diario de un loco (Diary of a Madman, 1963), de Reginald Le Borg, protagonizada por el gran Vincent Price, que adapta dos de los más celebrados cuentos de Maupassant, El Horla y Loco, dando lugar a un híbrido de lo más apetecible y morboso.

Sin ser una gran película, resulta lo suficientemente atractiva, sobre todo para los que conozcan ambos relatos, como para dedicarle la hora y media que dura el metraje.

El guion de Robert E. Kent refunde originalmente los dos cuentos citados, captando plenamente su esencia y locura, su malsano poder de seducción, y mostrándonos, de la mano del siempre fantástico Vincent Price, el lado más oscuro de la naturaleza humana.

Escenarios barrocos y góticos, colores chillones, espíritu hammeriano y crímenes deliciosamente orquestados: que ustedes la disfruten.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube:


jueves, 4 de junio de 2015

REGRESIONES: MERRY PRANKSTERS (16): Manolo Positivo.


MANOLO POSITIVO

(Sobre Regresiones)


De las cosas que comparto con Vicente en sus "Regresiones" (amigos, bares, grupos, canciones, libros, películas…), hay dos que sobresalen especialmente. 

La obsesión que tenemos en común por el Reino Fungi es una de ellas, las amanitas, los boletus, los lactarius, los bosques de robles y encinas, los pinares, los hayedos, y de toda la magia que en ellos se esconde. La música es la otra. El Rock y el Pop en español y sobre todo, Los Cardiacos. Las canciones que perduran y por las que no pasa el tiempo. Los ochenta… qué recuerdos.

Fue a principios de los ochenta. Los Cardiacos habían quedado finalistas en un concurso de grupos a nivel nacional que promocionaba la salida al mercado del Seat Ritmo. Tenían que tocar en la plaza de toros de Las Ventas junto con otras cuatro formaciones, dos de Madrid, creo que Mamá era una de ellas y de artista invitado Jimmy Cliff .

Bueno, el caso es que desde el Rosales, pub en el que pinchaban Toño, Kique y yo mismo a veces, se organizó el alquiler de un autocar que nos llevara a la peña a dicho evento. Las novias del grupo, amigos y fans llenamos el cupo. Salimos con entusiasmo, pertrechados de diversas sustancias, principalmente anfetas. Ya en el coso de la plaza fuimos calentando el ambiente, se nos notaba. Cuando Los Cardiacos salieron a escena y tocaron "Salir de noche", el grupo del autocar, o sea, nosotros, comenzamos a bailar como posesos, a empujarnos al estilo "Pogo" y a ejecutar ritmos escatalíticos de tal manera que se formó una polvareda impresionante que se veía desde toda la plaza. Los Cardiacos ganaron el concurso. Regresamos a León destrozados pero contentos y unos días mas tarde, lo celebramos en el Rosales, pero eso ya es otra historia. 


Manolo Positivo, en Regresiones (Ed. Lupercalia, 2015).