lunes, 31 de enero de 2022

DESDE EL MAR SIN MAREAS


Y justo en él, en su incansable ir y venir, y en William Hope Hodgson pensaba yo el otro día, sin dormir pero soñando, al pie del faro de Suances, recorriendo sus vertiginosos acantilados y sendas, la Playa de los Locos, los miradores y flores de los suicidas, el horizonte eterno y el mar, mientras mi chica hacía click en su cámara y congelaba en el tiempo mi imagen... Yo es otro, me ha parecido de nuevo al verme, al casi no reconocerme, como cuando me miraba en el espejo de niño, y soy ya mayor... Los vientos y mares cambian, me susurro como un mantra al oído, los faros y el corazón no...

Vicente Muñoz Álvarez

Photo by Marlus Leon

NADA ES VERDAD, TODO ES POSIBLE



Sobre esa premisa, la subjetividad de la realidad y el tiempo, la relatividad y aleatoriedad de todo lo vivido, y la irrealidad de lo percibido y lo soñado, construye José G. Cordonié, a ritmo del mejor blues del Misisipi, esta envolvente novela de autoficción, llena de sortilegios y cruces de caminos, lírica, metafísica y existencial.

“Nada es verdad, todo es posible”, titula el autor uno de los capítulos del libro, bien avanzada ya la trama, y a mí me parece una síntesis perfecta de su intención y contenido, una especie de “Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos” (el célebre ensayo de Emmanuel Carrère sobre Philip K. Dick), lanzado en una botella al mar.

Porque si un escritor gravita sobre toda la obra de José G. Cordonié (no solo en esta novela sino también en las estupendas 26 [Veintiséis], El amor es un revólver cargado por el diablo y Vang!), es Philip K. Dick, su deconstrucción de la realidad y dimensiones alternativas, que tan bien describe en Ubik y condensa esa frase en concreto: “Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos”.

Conociéndole como le conozco (a él y a su obra e influencias), me juego la cabeza a que tuvo esa novela más que presente al escribir este libro (en el fondo y por encima de todo, como comprobaréis, un canto a la vida y una emotiva historia de amor), después de un ataque al corazón y una larga convalecencia en el hospital.

Una vuelta a la luz desde las tinieblas, una bola extra, una propina, una segunda oportunidad, y la certeza de que nada realmente es real, todo es relativo, ilusorio, subjetivo, engañoso, ficción, manipulación, especulación, un fake, pero al mismo tiempo de estar vivo, en esta u otra realidad o ficción paralela, pero vivo, y decidir escribirlo y contarlo.

Con una prosa rítmica y fluida, sincopada y llena de recovecos y flashbacks, regresiones y divagaciones, salpicada de profundos y bellísimos haikus, y heredera de la mejor novela negra y pulp norteamericana, José G. Cordonié nos lleva de la mano al fin de la noche, esa encrucijada donde convergen todos los caminos y se decide si vender o no el alma al diablo.

Si es que existe el alma y existe el diablo, claro.

Y si es que realmente hay camino:

Hagan sus apuestas.

Vicente Muñoz Álvarez,
prólogo a 78 rpm (Fake), de José G. Cordonié
(Versátiles Editorial, 2021)


lunes, 24 de enero de 2022

VIAJE AL FIN DE MI NOCHE



Estoy revisitando estas noches, como casi todos los años por estas fechas, invierno profundo en mi tierra, las películas de Saura de finales de los 60 y 70, puro arrebato para mis cinco sentidos, y de entre todas sus joyas de aquel tiempo, Cría cuervos, sin duda, se lleva la palma al respecto: no sé qué tiene, infancia, nostalgia, terror, simbolismo y ternura, a mayores, claro, de Jeannette y su Porque te vas, que para mi generación es una puerta: como Proust con su magdalena, vuelvo a la Transición y a aquella España fascinante y terrible por arte y magia del cinematógrafo: un Grande de su época y mi educación sentimental, en Mayúsculas.

Vicente Muñoz Álvarez


LAS SETAS: Fragmentos (2)



DIOS bendito… Aquello era espantoso… La carne triturada, desgarrada, hecha jirones, cercenada aquí y allá, grumos de sangre en todas partes, en el salpicadero, sobre el volante, en los cristales… Un boquete enorme, como una dentellada, caliente aún, borboteante… Como el resto, los tipos anteriores: todos castrados de igual modo. Que ya iban cuatro, con el del Mercedes, chorreando sangre, mutilados… Y el jefe machacándome todos los días... Es que no había pista alguna, indicios, huellas, nada. Solo aquellas mordeduras, dentelladas enormes, bestiales, espantosas… Los demás polis me preguntaban: qué hacemos con el cuerpo, las huellas, la ambulancia, el tanatorio… Les dije que le pusieran una manta encima, que no tocaran nada, que llamaran al forense, que acordonaran la zona, que esperaran. Yo tenía que ir a casa a descansar un poco. Lo necesitaba ya, después de varias noches sin dormir, dando vueltas y vueltas al tema. Aquellas mordeduras, como si les hubiese arrancado el miembro un cocodrilo, de una dentellada, ñam, y se acabó: desencajados, desangrados, muertos de dolor… o de placer... Porque tenían caras de extasiados todos, como de estar gozando lo suyo en el momento clave… Su expresión, los ojos entornados, su sonrisa… Los cuatro igual, además, hombres ricos, de mediana edad, calvetes y barrigudos, en sus coches de lujo desangrados con aquel puré de picadillo entre las piernas... Les robaban los anillos, las medallas, la cartera… Y les dejaban pudriéndose en la noche, muertos.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



sábado, 22 de enero de 2022

THE MISFITS



Estremecedora, desencantada y absolutamente beatnik, The Misfits (Vidas rebeldes, 1961), de John Huston, es un homenaje a la disidencia, los outsiders y los inadaptados. 

Tres actores míticos y desnortados en el ocaso de sus vidas, Clark Gable, Marilyn Monroe y Montgomery Clift, encarnan a tres personajes perdidos, desolados y enfermos, buscando a ciegas su destino por los caminos de Reno. 

Evasión (mediante el alcohol, las drogas, el sexo, el movimiento, la carretera), sinrazón, naufragio, deriva... Claves básicas de la literatura beat, que Huston conjuga elegantemente y a la perfección en esta película. 

Las secuencias de la captura de caballos en la llanura son inolvidables y desazonadoras, el guion de Arthur Miller magnífico y las interpretaciones de los secundarios Eli Wallach y Thelma Ritter, sólidas y entrañables. 

Un filme maldito por derecho propio (fue el testamento de Gable, Monroe y Clift, que murieron poco después), decadente y crepuscular, que deja un regusto amargo en la boca y empapa de nihilismo el corazón.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 1: Películas para llevarse al Infierno
(LcLibros, 2018)



jueves, 20 de enero de 2022

DEL FONDO: Fragmentos (12)



Contemplamos,
atónitos y horrorizados,
los cambios paulatinos del cuerpo
y la aberración de la nueva carne:

Donde había antes extremidades
hay ahora llagas y heridas,
nuestras caras se han deformado,
nuestros ojos hundido en sus cuencas
y la cabeza aumentando
desproporcionadamente de tamaño.

Sombras grotescas
de lo que en nuestro anterior espacio
fuimos.


Vicente Muñoz Álvarez & Andrés Casciani
DEL FONDO
(Producciones Vinalia Trippers, 2018)

Información y pedidos:

España: vicentevinalia@hotmail.com
Argentina: andrescasciani@gmail.com

Booktrailer:


miércoles, 12 de enero de 2022

lunes, 10 de enero de 2022

LA MALDICIÓN DE LA LLORONA



Me fascinan cada vez más las películas de terror mexicanas de los años 50 y 60, góticas y truculentas, románticas y desquiciadas, y esa atmósfera espectral que las caracteriza, a la altura de las mejores producciones de la Hammer.

Esta que ahora reseño, La madición de la llorona (1963), de Rafael Baledón, por ejemplo, es una estremecedora fábula de brujas y vampiros, reencarnaciones y espectros, tenebrosa como una noche de invierno sin luna.

Inspirado en la leyenda popular de la Llorona (sobre la que se han rodado varias películas), el filme de Baledón reúne muchos de los tópicos del género: criptas y aparecidos, páramos neblinosos, crímenes y maldiciones, casas encantadas y venganzas de ultratumba.

Con una fantástica fotografía en blanco y negro y una sobresaliente puesta en escena, La maldición de la Llorona cumple a la perfección con su cometido: ponernos los pelos de punta (siempre y cuando sepamos valorar sin prejuicios este tipo de cine y salvar las distancias del tiempo) y hacernos pasar un buen rato.

La aparición de la Llorona con los dogos en medio de la niebla (un guiño al Perro de Baskerville, de Terence Fisher) es imponente y marca el tono fantasmagórico del resto de la película.

Serie B de la buena, sin desperdicio de principio a fin.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Películas que erizan la piel
(Canalla Ediciones, 2019)




viernes, 7 de enero de 2022

CORAZÓN DEL BOSQUE



De unos meses para acá, demasiado largos ya, pienso, es como si todo se hubiera difuminado, disociado, escindido, los corazones de los corazones, la gente de la gente, el calor y la empatía y el tacto, como diría el bueno de Huysmas, allá lejos... Qué nos ha pasado o han hecho, al margen de quién tenga la culpa, que tanto nos ha distanciado, los poetas de los poetas, el pueblo del pueblo, la administración de los administrados, y dónde la Perla, ahora, en qué Sangri-La, utopía, en qué puerto... No dejo de hacerme preguntas...

Vicente Muñoz Álvarez

Photo by Marlus Leon

lunes, 3 de enero de 2022

SOBRE EL MERODEADOR



El merodeador es un itinerario a los mundos de las psicopatías, neurosis y obsesiones, de las que, en mayor o menor medida, solemos ser víctimas la mayoría de los que hoy habitamos un mundo preñado de ansiedades, propicio a generarlas... La maestría de la que hace gala el autor en el empleo de diversas técnicas literarias, permiten que este libro fantasmal se convierta a los ojos del lector en una pequeña joya literaria que se lee, quizás con desazón, pero de un tirón.

Franciso Martínez Bouzas

En 114 páginas y 18 ‘capítulos’ nos encontramos un universo mágico en el que caben todas y cada una de esas, cómo diría, cuestiones raras que muchas veces nos asolan: manías que una y otra vez vuelven a nosotros, angustias sin sentido y sin explicación, temores a esas voces que creemos oír, todos tenemos algo de hipocondríacos, muchos pensamientos que nos asaltan pero no nos atrevemos a expresar en voz alta… Pues bien, todo esto lo encontramos en El merodeador; escrita con firmeza, con fuerza y con voz alta y diáfana. Vicente Muñoz tiene la habilidad de transmitirnos todo un conjunto de angustias y zozobras que, a medida que vamos leyendo, somos capaces de somatizar.

Paco Marín

El merodeador: literatura funámbula entre la locura y la calma, de continente helado e interior infernal, que se lee de una sentada y permanece con nosotros —igual que los maullidos de esos gatos abandonados— durante mucho tiempo.

Elena Medel

La primera vez que leí El Merodeador de Vicente Muñoz Álvarez algo estalló en mi cabeza. En ese libro estaban reflejados mis miedos, mis neuras, mis dudas, mis desengaños, mis incapacidades… Aunque todas esas experiencias eran de Vicente, tuve la impresión de que estaba hablando de mis propios sentimientos. Y es que Vicente consigue transmutarse en el lector que le está leyendo, creando una simbiosis perfecta entre ambos, un baile pactado en el que los bailarines se acoplan con refinamiento y elegancia. Leer este libro fue una experiencia fabulosa que siempre he guardado con especial cariño.

Pepe Pereza

El merodeador es un libro inquietante, angustioso diría yo, en el que, relato a relato, se va resolviendo un puzle que conforma una obra coral, casi una novela. A medida que avanzan las historias en el libro, aumentan las pulsiones, el desencanto, la melancolía, la locura. El mundo obsesivo de un escritor se muestra con la crudeza natural de la realidad vivida, porque ese mundo obsesivo, es el mundo según la cabeza del propio autor... El poder de su descripción, profusa y lenta, consigue imágenes que el lector no podrá borrar de su cabeza jamás.

Esteban Gutiérrez Gómez

Es quizá su obra con más capas, la que más nos permite proyectarnos como lectores, apoyándonos en el nervio de sus páginas para construir nuestro propio nervio. Entre la autobiografía y la ficción, los relatos de El merodeador son la descripción de la quiebra mental de un escritor, un recorrido peligroso por ese filo de lo imposible que los creadores solitarios deben atravesar para alcanzar la autonomía creativa.

Inma de Arcos

Hoy he empezado El merodeador, a esa hora de comer cuando no se tiene hambre y no se distingue mucho si el sol sube o baja... si la luz entra o huye. Y me atrapó completamente, no lo solté hasta las últimas palabras "resuenan sus pasos dentro, atravesando lentamente el pasillo" y oí ese crujido penetrar desde las montañas y las grietas de ésta vieja casa e instalarse aquí y volver a pasar las páginas de El merodeador en una especie de atemporalidad y lava.

Mareva Mayo

Un libro poderoso, que conmociona, que entrecruza los estados de ánimo del autor y el lector, con toda la naturalidad del sentimiento, real o ficticio, que más da. Tremendamente interesante.

Ramón Guerrero

Alrededor de El merodeador crecen enredaderas que desde nuestros pies ascienden hasta lo más profundo de nuestro cerebro y corremos el riesgo de que se mantengan allí mucho tiempo, tirando de nosotros hacia el suelo primigenio de nuestros más ocultos miedos y fobias.... Un libro muy recomendable de uno de los adalides del underground literario en España. La oportunidad de leer buena literatura alejada de los ya ajados caminos del mainstream, literatura en estado puro, como un golpe directo a la mandíbula.

Pablo Malmierca

El lector de El merodeador, de Vicente Muñoz, se va a ir sumergiendo, sin apenas darse cuenta, en ese desasosiego inmanente que vive el protagonista de este magnífico libro, para convertirse en observador de quien se siente observado.

José G. Cordonié

Vicente Muñoz Álvarez. Literato de los que construye, día a día, desde hace muchos, el vocabulario anímico y sensorial de toda una generación. El merodeador. Una de sus más jugosas obras. La Ilíada del creador actual. La Odisea del escritor contemporáneo, en lucha continua con sus propios fantasmas con la sola intención de alcanzar algún día esa Ítaca en que, sueña, le espera la calma del abrazo amado. Vicente logra, una vez más, tocar con cada palabra la cuerda de las emociones, para arrancarle arpegios de vida.

Pablo Cerezal

Antaño me parecía éste el mejor libro de Vicente Muñoz y, releído hoy y aunque es difícil escoger entre su obra, me sigue pareciendo el mejor, el más personal.

José Ángel Barrueco

Este pequeño libro encierra algunos de los relatos más inteligentes, sensitivos y maduros que ha dado la literatura independiente nacional de la mano de Vicente Muñoz. Acercarse a El merodeador es hacerlo a toda una tradición de la literatura que él conoce tan bien, la de la angustia, el miedo atávico y el dolor de existir. Reivindico como receptor y apasionado lector esta colección introspectiva de relatos fantasmales que es El merodeador.

Julio César Álvarez

Tras leerlo, ese merodeador me recuerda al "infierno son los otros" de Sartre, pues ese "merodeador" no deja de ser " el otro", el que deambula a nuestro alrededor y que en ocasiones se confunde con "el infierno soy yo mismo ". Una lectura recomendada, donde el ser es la Nada y el Todo, la esencia de lo que se es y de lo que permanece en nosotros.

Pedro Gascón

¿Por qué maldito motivo no leo a autores contemporáneos?. Es lo que me recrimino cuando llega a mis manos un libro como éste. En estos tiempos de novelas "al peso" de no menos de 900 páginas, aquí un buen ejemplo de contenido contra continente. Pequeña pero contundente obra de un gran desconocido. Desconocido porque los grandes van solos por el desierto o la penumbra.

Max Benítez

Lo sublime de los románticos, el misterio de Poe, el martirio continuo del narrador... Relatos cortos que inquietan, que sobrecogen, que atrapan... Una catarata de sentimientos con forma de dietario para una novela de introspección y búsqueda de respuestas.

Josu Bustinzulu

El merodeador nos deforma la cara al vernos en el espejo, pero también nos enseña la puerta de salida, nos acerca al abismo para atraparnos y abrazarnos al último momento. Nos hace más humanos que nunca y a la vez nos saca del mundo. Vicente parafrasea acertadamente a Omar Kayyan: “el Cielo y el Infierno están en ti”. Cada uno hará su propia lectura. La mía, particularmente, ha sido de un 10.

Estelle Talavera Baudet

El merodeador es uno de esos libros en los que el lector puede verse reflejado, en él puede sentir que observa tras una ventana las aventuras y desventuras vividas por el protagonista del mismo, como si de un mirón se tratara, sintiendo el corazón palpitar a cada instante ante la siguiente página. Ese reflejo se deriva de una sensación que le recorre de principio a fin, como si reconociera con claridad el tono, como una canción que conoce y no puede dejar de tararear, un grato aroma que reconforta, una canción que dice amor (y desamor), desasosiego (y paz) y ternura (y desolación).

Ignacio Escuín Borao

Tercera edición revisada, a la venta en LcLibros:



viernes, 31 de diciembre de 2021

HAPPY NEW YEAR



Tiempos realmente extraños, estos,
y aun así celebrando estar vivos,
todavía

Feliz finde, hermanitos, 
y guardaos de los bichos malos

miércoles, 29 de diciembre de 2021

LAS SETAS: Fragmentos (1)



NADIE me hizo caso. Les advertí cientos de veces, pero a todos les dio igual. Se limitaron a llamarme melenudo y drogadicto y loco, pero no me hicieron caso.

Yo sabía que todo estaba a punto de estallar, de joderse y bien, si se me permite la expresión. Me lo decían las últimas visiones: terremotos, cataclismos, grandes fuegos, una mano purulenta que abría la caja de Pandora y ¡¡PUUUM!!, todo al carajo: la tierra desolada, calcinada y hecha trizas.

Es que siempre era lo mismo, no fallaba, la cosa, comerme un par setas y visionar muerto de miedo aquel desastre. Nada de ingravidez y luces de colores, como antaño, aquella extraña paz, aquella beatitud, aquel estar fuera del mundo, desnudo entre las flores, sin dormir pero soñando... Ahora todo era caos y destrucción, una gran bola de fuego, el mundo entero en llamas, el fin de nuestra raza...

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



martes, 21 de diciembre de 2021

TELÓN DE ACERO



la gente quiere
verte sonreír
estar aparentar

en el momento
en que no es así
desaparece

lenta
mente

el telón cae

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 20 de diciembre de 2021

EL MERODEADOR: Prólogo.



(o una ventana que se abre a una vida ajena)

Hace tiempo que reflexiono sobre la naturaleza de los prólogos y su importancia, así que cuando comencé a pensar en la obra de Vicente Muñoz lo hice desde el convencimiento de que un prólogo no hace mejor un libro (al igual que una crítica, sea de quien sea, no nos engañemos), en contra de lo que se crea en algunos círculos, pero sí puede hacerlo peor, no cabe duda, así que asumí el reto de intentar que estas líneas no desluzcan la obra que preceden.

Vicente Muñoz Álvarez es uno de esos autores que requieren de pocas explicaciones a priori, pues su identidad literaria está más que definida y una larga lista de títulos lo avalan, creando así una trayectoria firme y una obra consistente como pocas lo son en gente de su edad (muchos son los casos de autores que no entienden el ritmo propio que sustenta el mundo literario y que se dejan llevar por las prisas o el exceso de sed de notoriedad, y es exactamente en esto donde Vicente Muñoz se distancia y con enorme perspectiva sabe que es una carrera de fondo este universo literario, y que a cada libro pone una baldosa más para sus seguidores y quizá para su camino de retorno, nunca se sabe).

El autor de este merodeador posee una innata capacidad para narrar escenas de la vida cotidiana, algo que inexorablemente lo une a la corriente realista; Eloy Fernández Porta ya incide sobre la peculiar percepción del mundo de Vicente Muñoz en el prólogo de Golpes. Ficciones de la crueldad social (edición de Vicente Muñoz Álvarez y Eloy Fernández Porta, Barcelona, DVD, 2004) y lo sitúa como uno de los cultivadores del nuevo realismo en España; “obsesivo” y “bernhardiano” son otras de las características por él señaladas, y aunque sí hay mucho de esto en la obra de Vicente Muñoz Álvarez, existen en ella muchas cosas más, como ahora veremos detenidamente.

Poeta de la conciencia, autor adscrito al nuevo realismo, poeta intimista, editor de fanzines… quizá estemos ante uno de los autores más camaleónicos en los tiempos que corren, y esa conjunción de géneros y estilos le hacen a su vez más equilibrado para el lector, más cercano también, capaz de contar con precisión cualquier tipo de situación. Esta conjunción estilística y de maneras de contar se puede ver con claridad en su libro Perro de la lluvia (Irún, Iralka, 1997); allí, un compendio desmesurado de formas narrativas toman forma y viajan de la más cristalina realidad al delirio sin mostrar fragilidad alguna, consistente siempre, mostrando un dominio del arte de la narrativa propio de los grandes del género, grande también en cuanto que es capaz de reírse de su propia vida. Los que vienen detrás (Barcelona, DVD, 2002) cuenta con todo lo ya mencionado (como es propio de todo autor de voz reconocible) e inaugura una de las “marcas de la casa” en la obra de Vicente Muñoz Álvarez: la fusión de prosas e ilustraciones en un mismo libro (un magistral Miguel Ángel Martín pone rostro e imágenes a las narraciones); éste es, sin duda, uno de los libros más significativos en la bibliografía del autor y, por qué no decirlo, en el nuevo realismo español del s.XXI.

Pero hablar de Vicente Muñoz no es hacerlo solo de prosa, es también hablar de poesía. Privado (Tenerife, Ediciones de Baile del sol, 2005) es una magnífica antología que recoge la esencia poética del autor y da testimonio de su capacidad para redescubrirse y mostrar bien una conciencia social admirable, bien un estilo exteriorista, bien un lirismo que arranca de lo más hondo para llegar a lo más hondo del lector, algo que experimenta también en Parnaso en llamas (Tenerife, Ediciones de Baile del sol, 2006). Canciones de la gran deriva (Gijón, Ateneo Obrero de Gijón, 1999) y 38 Poemash (León, Vinalia bolsillo, 2000) ya habían mostrado los distintos perfiles del autor, pero en la mencionada antología una nueva identidad, oculta bajo el título “vidas paralelas”, se aproxima con tanta consistencia que uno no puede más que sorprenderse ante tanta capacidad de innovación y a su vez tanto dominio del ritmo narrativo.

Vicente es, además, motor de proyectos como Tripulantes. Nuevas aventuras de Vinalia Trippers (Eclipsados, 2007), Resaca/Hankover (Caballo de Troya, 2008), 23 Pandoras. Poesía Alternativa española (Baile del sol, 2009), Beatitud. Visiones de la Beat Generation (Baladí, 2011) o El descrédito. Viajes narrativos en torno a Louis Ferdinand Céline (Lupercalia, 2014). La vinculación de Vicente Muñoz a estos proyectos colectivos dice mucho de sus intenciones literarias, de esa necesidad de mostrar al público a aquellos autores a los que considera cerca y de devolver a la literatura lo que ésta le da cada día en forma de atinadas invitaciones al lector.

El merodeador es uno de esos libros en los que el lector puede verse reflejado, en él puede sentir que observa tras una ventana las aventuras y desventuras vividas por el protagonista del mismo, como si de un mirón se tratara, sintiendo el corazón palpitar a cada instante ante la siguiente página. Ese reflejo se deriva de una sensación que le recorre de principio a fin, como si reconociera con claridad el tono, como una canción que conoce y no puede dejar de tararear, un grato aroma que reconforta, una canción que dice amor (y desamor), desasosiego (y paz) y ternura (y desolación).

El lector se va a sumergir en un espacio en el que ya habitan autores como Pavese, Castaneda, Bernhard (sí, sí, sí), Osho, Céline, Unamuno (también), Pascal… y este hecho y pluralidad en el uso de las citas no hace más que definir la propia identidad de Vicente Muñoz Álvarez, abierto siempre a todo aquel que diga algo y lo diga bien, expuesto sin recelos a todas las tendencias y a todos los vaivenes de la propia vida. Y en él también habita Pessoa, y con él su desasosiego, el mismo o uno semejante al que domina el libro, el que introduce al lector sin previo aviso en una cadencia musical de sentimientos. Este tono constante no termina con la última de las páginas del libro, pues su estructura circular le llevará de nuevo a la primera página, a la primera cita, a la primera presencia.

Para aquel que sea amante de las clasificaciones y que no pueda soportar la presencia de la duda antes de iniciar la lectura de un libro, debo añadir que nos encontramos ante una novela, compuesta de capítulos que podrían ser leídos de forma independiente, eso sí. En ella el autor parece distanciarse de la acción a través de la voz de su narrador (en tercera persona), pero no debe engañarnos este juego de manos, pues no es otra cosa que convertirse a sí mismo en personaje, capaz de ficcionar su propia vida. Esta distancia es una de las características propias de los autores exterioristas, aquellos que pueden narrar aspectos vividos con una mirada casi ajena, de aquel que presencia la escena pero no la vive, de un mirón, de un merodeador. El uso puntual de la inicial como muestra de identidad asume la presencia de otros autores y otras lecturas en la propia obra (otras visitas); Kafka, Blanchot, Auster… desfilan por estas páginas y nos ayudan a entender la cadencia del desasosiego, el tono constante del que vive y es observado. Una vida para ser observada, una ventana para entender una vida. ¿Alguien será capaz de no mirar?

Ignacio Escuín Borao

Tercera edición revisada, a la venta en LcLibros:



viernes, 17 de diciembre de 2021

CINEXÍN 1974



La secuencia podría ser, si cierro ahora mismo los ojos e intento reproducirla en mi mente, más o menos así: después de varios días de llamadas, compras y preparativos, saldríamos de la Calle del Carmen 12, en pleno centro de León, mi hermana, mis padres y yo (pongamos que, para esta regresión en concreto, con ocho años), sobre las nueve, ya noche cerrada y gélida en la tierra, abrigados hasta las cejas, iríamos en coche, un Simca 1000 de color granate, por La Condesa hasta el Hostal de San Marcos, iluminado especialmente para la ocasión, cruzaríamos el puente (ahora peatonal) sobre el Bernesga hacia El Crucero, y giraríamos en la rotonda del Bar Ferroviario a la derecha, dejando a un lado el Parque de Quevedo (por aquel entonces solo un destartalado vivero), hasta llegar a la Glorieta de Pinilla, donde vivían mis abuelos y, aquella noche en particular, Noche Buena de 1974, nos estaría ya esperando el resto de la familia: el tío Antonio, la tía Tere y el tío Miguel, tía Geli, tía Rosi y tía Casil, Marcos, Jorge, Óscar, Alma y Sonia, mis primos, todos más o menos de mi edad, mi padre, mi madre, mi hermana y yo, y mis abuelos, Manolo y Consuelo: diecisiete personas, nada más y nada menos, en aquel tercer piso de la Glorieta de Pinilla, de unos cien metros cuadrados, no sé, realmente, cómo lo podíamos hacer... Y justo al entrar, después de haber aparcado lo más cerca posible el coche y subir tiritando en el ascensor, lo primero de todo y como un gigantesco abrazo de bienvenida, aquel maravilloso olor: a consomé dorado y humeante y langostinos recién cocidos y cabrito y pimientos asados, un aroma delicioso y embriagador, diferente al de cualquier otro día del año, a familia y reencuentro, a total Navidad... Y a continuación, en tromba y caóticamente, los besos y abrazos (de los de antes del Covid, de los de verdad): diecisiete personas besándose y abrazándose y celebrando, con una sonrisa en los labios y el corazón al desnudo (que diría mi querido Baudelaire), el hecho de estar, un año más, juntos y vivos... Y el jaleo, acto seguido, de colocar los bolsos, paquetes y abrigos, las carreras de mis primos por el pasillo y las risas de mis tías en el comedor, las bengalas y serpentinas, las primeras copas de cava o de fino, los villancicos, los chistes y las confidencias, el ponerse todos apresuradamente al día de todo... Y justo antes de cenar, ya algo achispados los mayores, la hora de los regalos de los niños, que, con tanta gente en casa, eran muchos y muy sorprendentes: Monopoly, Madelmanes y Geypermanes, Quimicefa y Magia Borrás (mis favoritos), Scalextric, Juegos Reunidos Geyper, Exin Castillos, Cinexin... todo un mundo, en suma, de diversión y prodigios... Salvo, claro está, y como en cada Nochebuena, el regalo del tío Antonio, hermano soltero de mi abuela Consuelo, sin duda el más peculiar: nos reunía en fila india en el salón por orden de edad, nos preguntaba cuántos años teníamos, y nos daba un duro (con el omnipresente jerol de Franco estampado, aun estando ya casi en las últimas), cinco pesetas por cada año que cada uno tuviera, una pequeña fortuna para cualquier joven castor... Pura magia y ensoñación todo aquello, para mí al menos, evocado hoy, aquí y ahora, con cincuenta y cinco y en plena pandemia, aquellas gloriosas navidades de los años 70, al borde ya de la Transición y de una España nueva, todos felices en aquel pequeño piso de las afueras, embriagados por aquel olor a consomé y langostinos y cabrito y pimientos asados, y arrebatados, como diría el mago Iván Zulueta, por el espíritu de la Navidad... Cierro ahora los ojos para intentar reproducir en mi mente aquellas Nochebuenas, la de 1974 en particular, y es como saborear y oler y sentir y ver y escuchar otra vez todo aquello, mi magdalena de Proust personal, pura sinestesia y desorden de los sentidos, las risas de mis tías y primos, el sabor de aquel consomé y el olor de los langostinos en los dedos, los villancicos sonando de fondo, las conversaciones cruzadas, las serpentinas y las bengalas, las burbujas del cava y el crujir del turrón, la pierna chirriante de madera de mi abuelo (mutilado de guerra), el tacto gomoso de las cartas de la baraja tras la cena y los reflejos caleidoscópicos de las bolas navideñas y el espumillón... 

No tenía ni la más remota idea, si he de ser sincero, de sobre qué iba a ir este cuento cuando me he sentado hace un rato frente a la pantalla del ordenador a escribir, pero al cerrar los ojos y pensar en la Navidad, en las que yo por aquellos años viví, fellinianas y entrañables, mágicas y memorables, mis dedos se han independizado de mi cabeza sobre el teclado y han sido mis cinco sentidos los que les han dictado automáticamente estas líneas, lo que yo recuerdo de aquella Nochebuena de 1974, mi familia al completo en casa de mis abuelos, aquella mixtura de olores y música y sabores y colores, aquel cinexin de emociones y sensaciones: el espíritu de mi Navidad. 

Vicente Muñoz Álvarez, 
de Contamos la Navidad: Fiesta 
(Impresión Punto y Seguido, 2021)

Cover by Álvaro Collar Muñoz


lunes, 13 de diciembre de 2021

EL MERODEADOR: Ya a la venta en LcLibros.



El merodeador
describe una visión: la de un narrador enfrentado en soledad a sus propios fantasmas.

Durante casi una década, huyendo del esplín de la ciudad, viví en viejas casas de pueblo aisladas y me dediqué, entre otras cosas, a escribir una ficción relacionada con mis percepciones y experiencias de ese cambio de entorno y lapso de vida, cuando menos, alienante y confuso. Lo que en principio iba a ser un retiro creativo y una expansión sensorial, se convirtió paulatinamente en una especie de laberinto de tinieblas y cárcel de sombras que, finalmente, me forzó a regresar de nuevo a la ciudad…

Novela fragmentada y en construcción, diario existencial, monólogo interior, libro de ensueños… El merodeador narra el desasosiego bernhardiano de aquellos días y la sensación de vaciamiento y deriva, de extrañamiento, que a partir de entonces se hizo habitual en mí.

Vicente Muñoz Álvarez,
de El merodeador
(LcLibros, 2021)

Tercera edición revisada, en papel y en ebook, a la venta en LcLibros:



Portada y booktrailer por Marlus Leon

sábado, 11 de diciembre de 2021

CONTRA LAS CUERDAS



Así, me imagino, querido y magullado lector, habrás llegado hasta aquí, punto final de este tremendo poemario: contra las cuerdas: conmocionado, noqueado, estremecido, sin aliento y maltrecho... Más aún si, como es mi caso, conoces personalmente a la autora, su vida, obra y circunstancias, sufriendo doblemente el impacto de cada golpe y el vértigo de la caída... Pero al mismo tiempo, supongo, igual que yo también, maravillado por lo contundente y preciso de cada verso y el torrente de sensaciones y emociones que provocan: pasión y belleza en estado puro, y valor y coraje frente a la adversidad en tiempos de herrumbre y coronavirus: un salmo al desastre y el caos, al dolor y la esperanza, cuando todo se desmorona a nuestro alrededor, y un exorcismo y catarsis mediante el sortilegio sanador de las palabras: un viaje sin paracaídas al fin de la noche, en suma, y un amanecer, agotado y exhausto, como Lázaro resucitado, a la luz... Eso ha sido para mí, pese a sus tormentas y sombras, precipicios y abismos, este poemario cristalino y feroz, el más indisciplinado y transparente de Julia: luz de vida, luz de lucha, luz de entrega, luz de arrojo, de Madre, de Amor: tuyo será el Reino de los Cielos.

Vicente Muñoz Álvarez,
epílogo a Zapatos sin cordones,
de Julia Navas Moreno
(Chamán Ediciones, 2021)


martes, 7 de diciembre de 2021

RAZÓN DEL POEMA



día tras día

verso tras verso

libro tras libro

busco dentro de mí
la razón del poema

cómo
y para quién
escribir

con qué
sentido intención
con qué fin

eterno dilema

Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 3 de diciembre de 2021

EL DEMONIO



PARA mí, sin duda, una de las mejores películas sobre posesiones satánicas de la historia del cine.

Dirigida por Brunello Rondi y con la gran Daliah Lavi como protagonista, El demonio (aka Demonia,1963) es un filme impactante y sobrecogedor, que combina lo folclórico con lo fantástico, lo ancestral con lo sobrenatural, y mantiene en vilo al espectador desde el primer hasta el último minuto del metraje.

Rodada a modo de documental en la región de Lucania (en el espectacular pueblo de Matera) y siguiendo en parte la estética del neorrealismo, El demonio nos sumerge de lleno en el mundo de las tradiciones y los ritos paganos de la Italia profunda, en sus cultos y ceremonias, donde magia y religión conviven en inquietante armonía.

Todo en esta película, su desconcertante guion, su nítida fotografía, la banda sonora, los paisajes y actores (muchos de ellos habitantes del pueblo) y el sincretismo de los rituales que muestra, encaja a la perfección, sin sensacionalismos ni estridencias, dando como resultado una sobria obra maestra.

Aunque si por algo merece ser reivindicada hoy en día, al margen de lo anterior, es por la abrumadora interpretación de Daliah Lavi, que deja al espectador boquiabierto.

William Friedkin debió empaparse muy bien de ella antes de rodar El Exorcista, hasta el punto de calcar una de sus más memorables secuencias: os toca (no os costará demasiado) descubrir a cuál me refiero.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Películas que erizan la piel
(Canalla Ediciones, 2019)




martes, 30 de noviembre de 2021

TANGO FEROZ



estar siempre
en el lado perdedor
de todo en la vida

en el trabajo
en la economía
en la poesía
en la utopía

salvo en el amor

aún es más fuerte

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 29 de noviembre de 2021

DARWIN TENÍA RAZÓN


básicamente

si lo analizas

es una cuestión
de poder

para adaptarse
para mimetizarse
para perpetuarse
para sobrevivir
para medrar

como
en la jungla

cuál tu liana


Vicente Muñoz Álvarez

sábado, 27 de noviembre de 2021

HÍBRIDOS 2021: Última Jornada: EL TRUENO SOBRE EL LAGO



LOS JUEGOS DEL ALAMBRE & REMAINING LIFE

Juventudes Musicales de León y Producciones Infames presentan el proyecto EL TRUENO SOBRE EL LAGO, en el que confluyen e hibridan el nuevo proyecto de José Noise REMAINING LIFE, la improvisación dodecafónico estocástica del ensemble de Los Juegos del Alambre, formado por Lucia Aguilar Mateos, Alvaro Garcia Trobajo, Víctor Núñez Guzmán y Víctor Manuel de Prado Jimeno, violines, y Ernesto Turienzo Durán, violoncello, de la Orquesta JJMM-ULE, y la voz y la performance de la actriz y música, Andrea Soto Vargues.

Sábado, 27 de noviembre, a las 20 pm,
en el  Salón de Actos Alfonso V. Ayuntamiento de León

Entrada gratuita

viernes, 26 de noviembre de 2021

DEL SENTIDO DE LA VIDA



qué tiene
sentido
en la vida

qué cosas
proyectos
personas

merecen
de verdad
la pena

y por qué

antes de tirar
la toalla

pregúntatelo


Vicente Muñoz Álvarez

HÍBRIDOS 2021: Cuarta Jornada: EL CULTIVO DE LA SINGULARIDAD



Bonilla y Castiñeiras se entregan
al cultivo de la singularidad

L.N.C. | 26/11/2021. POESÍA Y MÚSICA 

Híbridos presenta sus dos últimas propuestas en forma de recital poético-musical y de experimentación sonora, con un cierto nivel de improvisación en ambos casos

El programa cultural y multidisciplinar ‘Híbridos’ entra en su recta final con la celebración este viernes y el sábado de sus dos últimas propuestas que se desarrollarán a partir de las 20:00 horas en el salón de actos del Ayuntamiento de León con entrada libre hasta completar el aforo.

La de este viernes reúne la voz y poesía del jardinero y poeta Gsús Bonilla (Badajoz, 1971) junto a la guitarra clásica de José A. Castiñeiras, en ‘El cultivo de la singularidad’. Una actuación poético musical basada en los textos del libro ‘El mundo florece para ser escrito’ de Bonilla, quien extiende su ejercicio poético a través de diarios, cuadernos de campo y artículos que exploran su peculiar relación con el mundo vegetal.

El acto se perfila como una forma de enhebrar la ceremonia y arte de la jardinería desde la perspectiva de un poeta, sumando una partitura improvisada que entregará al público el cultivo de la singularidad. Oficio y profesión conforman un traje escénico que se mostrará como un no lugar.

El sábado es el turno del ensamble Los juegos del alambre, experimento dodecafónico estocástico de improvisación de la formación Juventudes Musicales de León, que se unirá al proyecto ‘Remaining Life’ del músico leonés José Noise, presentando ‘El trueno sobre el lago’. La actuación está promovida por Producciones Infames y contará con la voz y performance de la actriz Andrea Soto Vargues, además de los violines y el violoncello de los jóvenes de JJMM-ULE.