miércoles, 17 de octubre de 2012

LA DESCARGA


El día de la descarga yo tendría unos seis años.

Me asomé a la ventana de aquel hotel junto a la playa
y agarré la farola que iluminaba la terraza.

Mis manos empezaron entonces a temblar,
no podía soltarlas, veía desde la terraza
a mis padres en la arena pero no podía gritar,
la descarga me llenaba el cuerpo
y el mar brillaba a lo lejos
salpicado de extraños tonos sepia bajo el sol.
Hasta que de pronto mis manos se libraron solas del metal
y eché a correr escaleras abajo con aquel tembleque dentro
y un sabor acre en la boca,
buscando los brazos protectores de mi madre.

He estado a punto de morir luego otras veces,
supongo que algunas sin saberlo,
pero no recuerdo algo tan terrible
como aquella descarga eléctrica en mis manos
y los tristes y ominosos tonos sepia sobre el mar,
lenguas de fuego, la sensación de estar asomado al precipicio,
inmóvil, llegando inexorablemente al fin de algo.


Vicente Muñoz Álvarez, de Privado (Baile del sol, 2005).

Poema incluido en la antología Aquel Agosto de nuestras vidas y 100 balas de plata, coordinada por Ignacio Escuín Borao (Planeta Clandestino, 2012).

martes, 16 de octubre de 2012

EL QUIMÉRICO INQUILINO


Otra de las películas imprescindibles de Roman Polanski, junto a Repulsión y La semilla del diablo (que componen una especie de trilogía de horror psicológico ambientada en viviendas siniestras), El quimérico inquilino (The Tenant, 1976) no ha perdido un ápice de morbo y poder de sugestión pese al paso del tiempo y sigue erizando la piel y congelándonos la sangre en las venas.

Fetichismo, paranoia, esquizofrenia, extrañamiento y pérdida de identidad son los pilares sobre los que Polanski, con mano sabia, construye este impresionante thriller basado en una novela de Roland Topor (fundador del Grupo Pánico, con Alejandro Jodorowsky y Fernando Arrabal), menospreciado en su día por la crítica y considerado hoy una joya de culto.

De cómo aliena a los individuos la sociedad capitalista moderna, de cómo margina a los débiles, de cómo les fagocita y enerva hasta empujarles a la desesperación y al suicidio, nos habla El quimérico inquilino, llevando hasta las últimas consecuencias estas premisas y mostrándonos un almuerzo desnudo nada complaciente.

Polanski, tocado más que nunca por el talento y la gracia (como director, guionista y actor principal), nos sumerge en ese universo claustrofóbico y pesadillesco que tanto le gusta, conciliábulos de vecinos perversos, comunidades malsanas, edificios maléficos y orgías satánicas, y que ya había abordado con magníficos resultados en las dos películas citadas, Repulsión y La semilla del diablo.

Un clásico de culto por méritos propios, puro cine de autor, ideal para videar acurrucado en el sofá alguna noche lluviosa de otoño.

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Trailer in You Tube:

NARCISO IBÁÑEZ SERRADOR

domingo, 14 de octubre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA en TAMTAMPRESS


POEMAS ENTRE LOS ZARANDEOS DE LA VIDA

Dedicada ‘A los que esperan’, una nueva edición de ‘Canciones de la gran deriva’, de Vicente Muñoz Álvarez, revisada y aumentada, acaba de ver la luz en la editorial Origami, con portada de Julia D. Velázquez y prólogo del poeta David González.

Por ELOÍSA OTERO

Hay libros que solo tienes que pedirlos y en unos días te los llevan a casa. Es lo que pasa con Canciones de la gran deriva, del escritor y activista cultural Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966), puesto a la venta hace solo unos días en la tienda On-line de la Editorial Origami. Un poemario que llega a los lectores trece años después de su primera edición en la colección Zigurat del Ateneo Obrero de Gijón. En esta ocasión, como entonces, el libro aparece encabezado por una cita de Malcolm Lowry:

A veces me veo como un gran explorador que ha descubierto un país extraordinario del que jamás podrá regresar para darlo a conocer al mundo.
Porque el nombre de esta tierra es infierno.

“Hablar hoy en día del poeta y narrador Vicente Muñoz Álvarez es hablar, sin la menor duda, de una figura capital, ya mítica, en la contracultura de las letras españolas: figura que empezó a forjarse allá en la década de los noventa, como editor de Vinalia Trippers, legendario fanzine leonés de grapa y papel en el que nos dimos cita escritores contracorriente cuyas palabras, como bien señaló Salustiano Martín, venían de la calle y surgían de la vida que nos zarandeaba”, anota en el prólogo su gran amigo, el poeta asturiano David González.

“Esos zarandeos de la vida, cuando no golpes directamente, están presentes ya desde un principio en toda la literatura de este escritor que se ha convertido por derecho propio en ejemplo y referencia de las nuevas generaciones de autores contraculturales. Esta circunstancia ha hecho que su obra, personal e intransferible, se haya visto vinculada, en mayor o menor medida, a movimientos como el Realismo Sucio, La literatura Beat, La poesía de la conciencia o, más recientemente, la Generación Nocilla o Afterpop”, añade González.

El poemario que ahora reedita Origami, revisado y ampliado, fue el primero que el autor leonés entregó a la imprenta allá por 1999, antes de que el siglo XX llegara a su ocaso, aunque la versión actual incluye 13 poemas más. David González recuerda en el prólogo cómo en aquel entonces, antes de que se publicara el libro, le impresionaron los últimos versos de un poema de Vicente titulado ‘Tedio’: De regreso a mi cuarto pienso / que lo peor de crecer / es no poder contar más años / con los dedos… Y que fue entonces cuando decidió publicar el libro en la colección Zigurat, que el propio González dirigía entonces en Asturias.

“Es un poemario que no dudaría en calificar de visionario ya que los temas que trata —la crisis que nos asola sin ir más lejos— siguen vigentes a fecha de hoy, en el momento de escribir estas líneas, quizá incluso más vigentes que cuando fueron escritos, cualidad que solo poseen los grandes libros”, añade González.

Al hablar de Vicente Muñoz Álvarez cabe, también, citar aquí sus Últimos frutos del huerto, la última entrada que el poeta leonés ha publicado en su blog Mi vida en la penumbra, ilustrada con un extraño tomate multiforme salido de su huerta y de la cámara de Julia D. Velázquez:

recolecto estos días, antes de salir de casa a intentar vender zapatos, los últimos frutos del huerto, pimientos, calabazas y bizarros tomates que maduran apresuradamente bajo la llovizna otoñal y adquieren fantásticas formas, como pequeños homúnculos (o metáforas de la desintegración del régimen), mientras compruebo en la calle la gravedad de la crisis y la desconfianza de mis clientes, que intentan sobrevivir al naufragio reduciendo drásticamente las compras… examinan los muestrarios con lupa, se quejan del sistema y las ventas, me cuentan sus penas, me contagian sus miedos, rememoran los buenos tiempos, se excusan de retrasarse en los pagos, anulan pedidos y amenazan con cerrar… todo ello con el telón de fondo de manifestaciones, batallas campales, desastres bursátiles, despidos masivos y gritos de rebelión…

siempre adelante
me digo

ya volverá
la poesía

ya llegará
la ensoñación

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Pero, además de cultivar su huerto y salir a ganarse la vida como vendedor de zapatos, Vicente Muñoz no deja de trabajar en otras muchas cosas, en otros campos, como el de la literatura, que también dan sus buenos frutos. Así, este mismo mes de octubre, saldrá en la editorial Baile del sol su nuevo poemario, en el que ha estado trabajando estos últimos años: Animales Perdidos, con un prólogo de José Ángel Barrueco. En 2013 está prevista la publicación de una antología homenaje a Louis Ferdinand Céline, que el poeta leonés ha coordinado con Julio César Álvarez. Y, también en 2013, un nuevo número de la revista-fanzineVinalia Trippers, de la que Vicente Muñoz es fundador y en la que participa un nutrido grupo de escritores, poetas, dibujantes y artistas amigos. Eso sin olvidar las diversas antologías de prosa y poesía para las que le han pedido textos a este autor, y que saldrán entre este año y el que viene..


ZONA

Qué difícil
entender el mundo
tener la conciencia tranquila
cumplir con todo a tiempo
reciclarse estar al día
no desesperarse acobardarse
deprimirse abandonarse
no enfermar

qué fácil
desfallecer
arrojar la toalla
elegir mal el camino
qué pequeños somos
cuánto nos exigen
qué jodido nos lo ponen
y qué fácil es fallar.

[Uno de los 13 nuevos poemas del libro 'Canciones de la gran deriva', de Vicente Muñoz Álvarez]

sábado, 13 de octubre de 2012

ÚLTIMOS FRUTOS DEL HUERTO


recolecto estos días, antes de salir de casa a intentar vender zapatos, los últimos frutos del huerto, pimientos, calabazas y bizarros tomates que maduran apresuradamente bajo la llovizna otoñal y adquieren fantásticas formas, como pequeños homúnculos (o metáforas de la desintegración del régimen), mientras compruebo en la calle la gravedad de la crisis y la desconfianza de mis clientes, que intentan sobrevivir al naufragio reduciendo drásticamente las compras... examinan los muestrarios con lupa, se quejan del sistema y las ventas, me cuentan sus penas, me contagian sus miedos, rememoran los buenos tiempos, se excusan de retrasarse en los pagos, anulan pedidos y amenazan con cerrar... todo ello con el telón de fondo de manifestaciones, batallas campales, desastres bursátiles, despidos masivos y gritos de rebelión... 

 siempre adelante 
me digo

ya volverá
la poesía

 ya llegará
la ensoñación


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GOOD TIMES: Nobody's Children.

jueves, 11 de octubre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA: Prólogo de David González.


VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ: 
EL POETA QUE TODAVÍA SIGUE EN PIE 

Hablar hoy en día del poeta y narrador Vicente Muñoz Álvarez es hablar, sin la menor duda, de una figura capital, ya mítica, en la contracultura de las letras españolas: figura que –por si alguien a estas alturas aún no lo sabe- empezó a forjarse allá en la década de los noventa, como editor de Vinalia Trippers, legendario fanzine leonés de grapa y papel en el que nos dimos cita escritores contracorriente cuyas palabras, como bien señaló Salustiano Martín, venían de la calle y surgían de la vida que nos zarandeaba. 

Esos zarandeos de la vida, cuando no golpes directamente, están presentes ya desde un principio en toda la literatura de este escritor que se ha convertido por derecho propio en ejemplo y referencia de las nuevas generaciones de autores contraculturales. Esta circunstancia ha hecho que su obra, personal e intransferible, se haya visto vinculada, en mayor o menor medida, a movimientos tales como el Realismo Sucio, La literatura Beat, La poesía de la conciencia o, más recientemente, la Generación Nocilla o Afterpop. 

A todos estos vínculos a los que hago referencia se les puede seguir la pista en los textos del primer poemario que el genial autor leonés dio a la imprenta: Canciones de la gran deriva: poemario que ahora, trece años después de su primera edición, tiene el acierto de reeditar en versión ampliada (13 poemas más) y revisada la editorial jerezana Origami, editorial, dicho sea de paso, que además de apostar en su catálogo por autores noveles lo hace también por alguna de las firmas que coincidimos en las páginas de Vinalia Trippers, como es el caso de Alfonso Xen Rabanal o el mío mismo. 

Como he dicho, la primera edición de estas Canciones de la gran deriva data del año 1999. En aquella época yo apenas llevaba tres años como director de la colección Zigurat que editaba y edita el Ateneo Obrero de Gijón, y mi amistad, incondicional, con Vicente Muñoz Álvarez y mi admiración hacia su obra –sobre todo la narrativa que era la que mejor conocía- y hacia él como persona honrada y coherente se remontaba al año 95 o 96. Y fue por esos años cuando, cierto día, cayó en mis manos uno de sus poemas –Tedio- y recuerdo lo mucho que me impresionaron los cuatro últimos versos: De regreso a mi cuarto pienso / que lo peor de crecer / es no poder contar más años / con los dedos… En ese mismo instante decidí editarle un libro de poemas en la colección Zigurat y he de decir, y decirlo públicamente, que es uno de los libros de los que más orgulloso me siento. 

En realidad Canciones de la gran deriva, es un poemario que no dudaría en calificar de visionario ya que los temas de que trata –la crisis que nos asola sin ir más lejos- siguen vigentes a fecha de hoy, en el momento de escribir estas líneas, quizá incluso más vigentes que cuando fueron escritos, cualidad que solo poseen los grandes libros, y el hecho, incuestionable, inapelable, de que estos poemas hayan superado la prueba del tiempo dice más, mucho más en su favor y a favor de su autor de lo que yo mismo soy capaz de expresar. Sin embargo, quiero terminar parafraseando dos versos del propio autor, un poeta singular que prefiere morir luchando a vivir siempre perdiendo: 

Escribir libros como este 

es hacer terrorismo de estado. 


David González. 

Septiembre 2012.


MI VIDA EN LA PENUMBRA

90.000 latidos

lunes, 8 de octubre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA: Ya a la venta en Origami.


Ya está a la venta Canciones de la gran deriva en la tienda On-line de la Editorial Origami.

La manera más rápida y sencilla de conseguir el poemario, solicitándolo en la siguiente dirección:


Trece años después de su primera edición Editorial Origami reedita una versión ampliada del poemario publicado por el Ateneo Obrero de Gijón en su colección Zigurat.

Canciones de la gran deriva, es un poemario que no dudaría en calificar de visionario ya que los temas de que trata –la crisis que nos asola sin ir más lejos- siguen vigentes a fecha de hoy, en el momento de escribir estas líneas, quizá incluso más vigentes que cuando fueron escritos, cualidad que solo poseen los grandes libros, y el hecho, incuestionable, inapelable, de que estos poemas hayan superado la prueba del tiempo dice más, mucho más en su favor y a favor de su autor de lo que yo mismo soy capaz de expresar.

Del prólogo de David González

domingo, 7 de octubre de 2012

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN


¿Qué sucede y qué puedes hacer cuando te toca un hijo resentido y ultraviolento y malo? 

Esta pregunta (que no la respuesta) es lo que plantea la polémica película de Lynne Ramsay, Tenemos que habla de Kevin (2011), que todos alguna vez (o varias) deberíamos videar antes de embarcarnos en la aventura, se supone que maravillosa, de la paternidad.

A caballo entre el drama psicológico y el thriller de horror, Tenemos que hablar de Kevin (basada en una novela de Lionel Shriver) sigue la estela de las películas clásicas de niños malvados, El otro, La mala semilla, La profecía, Suspense, Quién puede matar a un niño, aunque aporta algunos elementos originales que la aproximan al cine de autor: complejidad narrativa, estructura no lineal, fotografía impresionista y denuncia social.

Tilda Swinton (la madre) y Ezra Miller (el hijo) se enfrentan en un duelo interpretativo de los que hacen época, sacando a relucir sus más deplorables complejos y logrando que el espectador se involucre de lleno en sus emociones y reflexione sobre el por qué de sus actos.

Sórdida, visceral y tremenda, aunque bella en su atrocidad y absolutamente moderna.

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viernes, 5 de octubre de 2012

LOUIS FERDINAND CÉLINE: El rancio aroma de la burguesía.


A finales de la década de los cincuenta, William Burroughs, Allen Ginsberg y algunos otros poetas beat viajaron de Norteamérica a París para conocer personalmente a Céline, un escritor que les había deslumbrado y al que consideraban una especie de ángel apocalíptico y revelador. Lo que encontraron al llegar a Francia fue a un viejo arrogante, rodeado de perros y embutido en abrigos y bufandas, que afirmaba ser el mejor escritor de su generación y que les trató como a simples vendedores de hamburguesas. Según cuentan, al despedirse de él, decepcionados, le preguntaron por cortesía si le gustaban especialmente los perros, a lo que contestó: “Nada, no me gustan nada, los tengo sólo por el ruido...”

Esta anécdota, aparentemente absurda, puede en cambio ilustrar muy acertadamente la compleja realidad que fue Céline, uno de los narradores más grandes e incomprendidos del pasado siglo.

Louis Ferdinand Destouches (más tarde Céline) nació en Courbevoie, cerca de París, el 27 de mayo de 1894, en el ocaso de una era caracterizada, sobre todo en Francia, por el desencanto. El ideal frustrado de los revolucionarios, la inestabilidad política y el progresivo declive de la burguesía, hicieron de la segunda mitad del siglo XIX algo así como un baile de máscaras, un desenlace grotesco para todo un universo de utopías. Circunstancia que no pasó desapercibida para los grandes escritores de aquel tiempo (Baudelaire, Rimbaud, Lautreamont, Wilde, Huysmans), que reflejaron en sus obras la decadencia social que les tocó en suerte vivir.

La vida entera de Céline viene, pues, mediatizada por el desengaño de toda una generación: la farsa simulada de la guerra, el rancio aroma de la burguesía y el fin de la era colonial. Y sus novelas no van a ser sino la interpretación trágica y grotesca de su propio desencanto.

En 1932, tras viajar a África y ser herido y desmovilizado en la Primera Guerra Mundial, publica Viaje al fin de la noche, una de las novelas más impactantes del siglo XX, que cimenta las bases de su peculiar estilo y genera reacciones opuestas en la crítica.

Céline dibuja a Bardamu, protagonista del Viaje, como un juguete en manos de un destino absurdo que condiciona en gran parte sus acciones. Y ante premisa de esta índole, la única postura razonable es la resignación. Esperar estoicamente que la vida nos pudra y nos reviente, que nos pierda y finalmente nos arroje al fondo de la noche, ese rincón de penumbra donde terminan todos los caminos…

Lo que Céline describe en la novela es un mundo visto a través de un cristal borroso y empañado, un mundo caótico y regido por hilos siempre inciertos. Por eso sus personajes parecen faltos de identidad, son blancos humanos sobre los que se ceba la desgracia, seres mediocres y vencidos que se dejan llevar por la corriente. Aunque lejos de ahondar en derrotismos, Céline se recrea en la ironía y el sarcasmo que afila sus palabras, en la farsa existencial que anima sus acciones. Todo lo cual confiere al Viaje ese extraño tono de tragicomedia cotidiana que va a caracterizar en lo sucesivo sus novelas.

Cuatro años después, cuando los críticos aún debatían el alcance revolucionario de esta obra, Céline publica Muerte a crédito, una visión delirante y fantasmagórica de la sociedad francesa de principios del siglo XX, que supone la consagración definitiva de su estilo. En este libro describe los años de su infancia y adolescencia, sus temores y dramas y la ambigua escala de valores que caracteriza ese primer aprendizaje. Para lo cual adopta un lenguaje impresionista y sincopado, hipnótico, visual, balbuceante, cargado de exclamaciones y puntos suspensivos, que atrapa al lector por encima del propio contenido que transmite. Lo que él mismo llamó “lengua hablada emotiva”, una especie de poesía escatológica que distorsionaba hasta lo grotesco la tragedia del absurdo humano.

Todo en Muerte a crédito es oscuro y sórdido, como lo era también en el Viaje: los trabajos del Ferdinand adolescente, su despertar al sexo o la frustración existencial de sus mayores. Pero ese ojo de pez desde donde el narrador parece observar lo que describe, transforma el verdadero drama del relato en un número circense, una fanfarria. Y ese es, sin duda, el gran acierto de Céline: la alquimia que ejerce sobre las palabras desplazándolas de su contexto, estirándolas, retorciéndolas, atribuyéndoles valores nuevos.

Pese a ello, Muerte a crédito no fue bien recibida. Los críticos no supieron asimilar su innovadora técnica y se limitaron a compararla con el Viaje, cuando en realidad Céline había dado otra vuelta más de tuerca a su lenguaje.

En cualquier caso, el fracaso de esta obra le lleva a cambiar radicalmente de orientación, publicando en lo sucesivo una serie de panfletos de corte antisemita (Mea culpa, Bagatelas por una masacre, La escuela de los cadáveres) que denuncian el peligro de la conspiración judía y su imparable carrera hacia el poder.

Y así comienza el principio del fin. Automáticamente se le califica de escritor fascista. Y se le mira con recelo. Y estalla la Guerra. Y colabora con los nazis. Y huye de Francia. Y se le condena a muerte. Y se le encarcela en Dinamarca. Y se refugia en Meudon. Y todos le tachan en lo sucesivo de traidor…

Sus obras posteriores: Gignol`s Band, Fantasía para otra ocasión, Normance y la llamada Trilogía de las Crónicas, son estrepitosos fracasos comerciales que no logran redimir su imagen pública, pese a ser, sin duda alguna, grandes novelas. En ellas, Céline lleva hasta las últimas consecuencias el estilo iniciado en Muerte a crédito, una especie de dialecto emocional plasmado en cruentas imágenes visuales, destellos, llamaradas, fuegos de artificio.

Fue este idioma lo único de lo que Céline, atrincherado en su odio y su vergüenza, dispuso para defenderse contra el mundo tras su desafortunado error político.

¿Escribió así porque las circunstancias le obligaron a ello o vivió así porque forjó su imagen desde su escritura?

Se le juzgue como se le juzgue por sus actos, cara a literatura lo mismo nos da: lo importante, en cualquier caso, son sus novelas.


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 3 de octubre de 2012

MI VIDA EN LA PENUMBRA: A la venta en eBook.


Nacimos en el final ourobórico de un fascismo plagado de imágenes sin contenido. Crecimos en una eterna transición donde esas imágenes empezaron a ir muy deprisa. No teníamos a qué aferrarnos. 

Fuimos los hijos sietemesinos de la democracia, lo único que teníamos era nuestra realidad, tuvimos que construir nuestra cultura de retazos, y, en cierto modo, muerto todo conato de revolución gracias a la mercadotecnia capitalista, sólo podíamos intentar describir nuestra realidad para descubrirnos, quizá reivindicarnos, en un sistema que pretendía purgar en nosotros todos sus fracasos…

Los relatos que se incluyen en este volumen corresponden a la época del zine fotocopiado. Y describen ese intento de encontrar un espacio interno y externo, la velocidad de las imágenes, la carretera...

Si estás aquí, ahora, leyendo esto… es que también vives en la penumbra… No te preocupes… aquí no se te va a ocultar nada… pasa… si escuchas un cerrojo a tus espaldas… la descubrirás… y querrás huir…

Bienvenido al camino.


Del prólogo de Alfonso Xen Rabanal.

lunes, 1 de octubre de 2012

OTOÑO


ya es otoño en nuestro jardín interior y todo en él, hortalizas, frutales y flores, está finalizando su ciclo, los amaneceres son más fríos, las noches más largas y cada mañana, después del paseo por el bosque con wendy, observo cómo afecta a las plantas la nueva estación y recolecto los últimos frutos del huerto, tomates, calabazas, pepinillos, pimientos, al tiempo que preparo ya mis bártulos y neuronas para la nueva campaña de calzado, la número 31, si mal no recuerdo, desde que hace 15 años, justo a punto de estallar, abandoné el derecho y las oposiciones y comencé a vender con mi padre zapatos... toca por tanto enfundarse en el traje de hombre cuerdo, dejar de lado por una temporada la ensoñación y enfrentarme a babilonia con el mejor talante posible, a sabiendas de que todo está en el aire, pendiente de un hilo, la crisis, mis clientes desesperanzados y las ventas cada día más complicadas... duplicados, muestrarios, calculadora y samsonite, y miles de kilómetros de ruta a la vista, ciudades, tiendas, pueblos, restaurantes y hoteles baratos, noches de insomnio y sábanas frías... es mi destino: dejar atrás todo lo que me realiza, pareja, casa, perra, lectura y escritura, recorrer el mundo con las maletas de calzado a cuestas y hacer acopio de víveres cara a la siguiente estación.

hello babilonia

goodbye ensoñación

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OSHO

domingo, 30 de septiembre de 2012

ELISA, VIDA MÍA


Otra de las obras maestras indiscutibles de Carlos Saura, quizás mi preferida, Elisa, vida mía (1977) sigue fascinando y sobrecogiendo pese al paso del tiempo, erizándonos la piel en cada secuencia e inundando de saudade y melancolía el corazón.

Como todas las películas de Saura de esta década, Elisa, vida mía es un complejo entramado de personajes, recuerdos y sensaciones que reflejan de modo incisivo las pulsiones y contradicciones humanas, nuestra tragedia y poesía, nuestro absurdo y grandeza, nuestra ternura y desesperación, y nos arrastran con un ritmo pausado y denso al fin de la noche, ese lugar sin retorno donde confluyen todos los caminos.

Fernando Rey y Geraldine Chaplin están impresionantes en sus respectivos roles: el padre escritor asfixiado por su nihilismo y recuerdos, y la hija confusa y atormentada en plena crisis existencial.

Ellos dos solos, encerrados en un caserón solitario, con el piano  tristísimo de Erik Satie (que podéis escuchar en el vídeo de la entrada anterior) de fondo, reconstruyen una historia fragmentada y especular, pesadillesca y terrible a veces (la secuencia de la mujer asesinada en el camino pone los pelos de punta), poética y surrealista siempre, que trasluce el caos interior y fobias de ambos personajes, trasladándolos con mano sabia al espectador.

Oscura como la tumba donde yace mi amigo (que diría Malcom Lowry), magnética y desencantada e ideal para videar en los días de nostalgia e introspección.

Vicente Muñoz Álvarez

Elisa, vida mía in You Tube:

ERIK SATIE: Gnossienne No. 3.

viernes, 28 de septiembre de 2012

POÉTICA



asómate 
a mi mundo

entra
en mi celda

en ella 
habito

ahora está
encendida la luz

puedes observarme
mientras escribo

verás reflejado en mí
tu caos interior

nos 
parecemos

toma nota de
lo que te identifique

para no cometer
los mismos errores

y cierra 
la puerta al salir

la luz
la apago yo

no tengas 
miedo



Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 27 de septiembre de 2012

REFLEJOS



ese hombre 
que se ve en el espejo
 se siente un extraño
se angustia deprime
 se psicoanaliza

ese hombre
que cambia de imagen
se disfraza desnuda
se cae se levanta 
tropieza

 ese hombre
que va a la deriva
 describe el naufragio
la tempestad la tormenta 
 las ruinas

ese hombre
que mira hacia dentro 
 observa el diluvio
la oxidación el derrumbe 
 las grietas

ese hombre
que se hace preguntas 
se asfixia agoniza
y no reconoce
 su propio reflejo

ese hombre 

que piensa

soy yo mismo



Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 26 de septiembre de 2012

DEL UNDERGROUND AL FIRMAMENTO: Tinta fresca en España.


El número 738 de la veterana revista Cuadernos Hispanoamericanos contiene un interesante dossier de Kike Turrón & Kike Babas, titulado Del underground al firmamento (Tinta fresca en España), que analiza el estado de la cuestión de la literatura independiente de nuestro país a través de una serie de semblanzas de poetas y narradores actuales, entre los que tengo el privilegio de verme incluido.

Estos son los autores disecccionados: 

David Refoyo, Carlos Salem, Montero Glez, Hernán Migoya, Mario Crespo, Esteban Gutiérrez Gómez, Ana Pérez Cañamares, Daniel Ruiz García, José Ángel Barrueco, Patxi Irurzun y Vicente Muñoz Álvarez.

Esta la introducción al dossier:

Presentamos un racimo de autores que no podemos catalogar ni  como jóvenes talentos ni como noveles escritores pues en este saco hay de todo. Podríamos situarlos en los márgenes del underground, al menos de ahí es de donde proceden. También debemos situarlos en España, pues aquí residen todos ellos, y es aquí donde desarrollan sus prometedoras carreras. Son autores vocacionales, cargados de sorprendentes ideas, sin miedo a mostrar sus influencias, sobrados de virtudes y conscientes de que hay lectores que van más allá de los best sellers, y que serán ellos mismos quienes les darán su ración de literatura.

Y estas, las líneas que me dedican:

Vicente Muñoz Álvarez. (1966, León).

Personaje clave en esta selección de autores, no solo por todo lo que lleva publicado, sino también por canalizar mediante las antologías que ha dirigido a muchos de los autores que aquí estamos presentando, además tiene su propio fanzine, Vinalia Trippers, editado con mucha regularidad y con muy interesante contenido. Mi vida en la penumbra (Editorial Eclipsados, 2008) es la última obra que ha puesto a la venta, aunque insistimos en que trabajos mucho más frescos podrás encontrar en las múltiples antologías en las que ha participado. Este trabajo agrupa relatos que fueron publicados en fanzines y otros opúsculos a lo largo de los años. Son textos crudos, muchos afectados del deslumbrante estilo de Raymond Carver, todos basados en sus propias experiencias. Nos adelanta que en breve publicará un poemario y un libro sobre cine de culto, otra de sus pasiones. Le hemos preguntado si ve factible poder vivir dignamente de lo que escribe, "Si escribes lo que te gusta sin mediaciones de mercadotecnia, lo que te sale de dentro, casi imposible. Personalmente siempre he tenido claro (por el tipo de literatura que escribo) que debería trabajar en otra cosa para ganarme el sustento. La literatura independiente no da para comer, en todo caso para merendar... y sólo de vez en cuando. Creo que en el fondo esa es la clave de su autenticidad y encanto."


gracias 

 Turrón & Babas

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lunes, 24 de septiembre de 2012

¿POR QUÉ LLORAS, SUSAN?


Sin llegar a ser una gran película, The Shuttered Room (en España ¿Por qué lloras, Susan?, 1967), de David Greene, es, por diversos motivos, un film de suspense a tener muy en cuenta.

El primero de ellos, por ser la adaptación (bastante libre) de un inquietante relato de H.P.Lovecraft (el creador de los Mitos de Cthulhu) y August Derleth (su más aventajado discípulo), The Shuttered Room (traducido al castellano como La habitación cerrada), y por estar ubicada en Dunwich, Nueva Inglaterra, lugar de sobra conocido por los lectores del Genio de Providence.

En segundo lugar, por las muchas similitudes y paralelismos que guarda con Straw Dogs (Perros de paja), del también británico Sam Peckinpah, hasta el punto de hacernos pensar en la influencia que la película de Green pudo ejercer sobre ésta: una mujer acosada  por los aldeanos de una isla casi desierta, un marido escéptico y vengador y una turbia trama de confabulaciones e intrigas... Demasiadas coincidencias, creo, para ser pura casualidad, sin desmerecer para nada el mérito de la ultraviolenta  y  memorable Perros de paja.

Y finalmente, por la impresionante actuación de Oliver Reed, uno de mis actores fetiche de aquel tiempo, que borda el papel de acosador pervertido y salvaje.

Todo ello, unido a la atmósfera claustrofóbica y morbosa que destila la película de principio a fin, y a una más que cuidada fotografía, la convierten, pese a sus carencias, en una rara avis para cualquier cinéfilo y amante del cine de suspense inglés de los años 60 y 70.

Que ustedes la disfruten.

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The Shuttered Room in You Tube:

MARTIN SCORSESE

sábado, 22 de septiembre de 2012

CULT MOVIES: Libro del mes en FICXixón.


La revista del Festival Internacional de Cine de Gijón, que celebra este año su 50 edición, ha nombrado Libro del mes a Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno (Eutelequia, 2011).

Sin duda, una gran noticia para todos los implicados en este proyecto: Julia D.Velázquez, por sus magníficos pictogramas, Juanjo Ramírez, director de Gritos en el pasillo (cuyo DVD incluye la presente edición), José Ángel Barrueco, autor del epílogo, Clea Moreno, la editora, y yo mismo, autor del texto del libro.

Arriba, en pantalla, la reseña de Jesús Palacios que incluye la revista del Festival (pincha sobre la imagen para aumentarla).

Y a continuación, el enlace para acceder a la revista completa en el Issuu (la reseña aparece en la página 21).



Gracias a todos
por Ser & Estar

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jueves, 20 de septiembre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA

Próximamente en la Tierra

Edición revisada & ampliada
(Incluye 13 poemas inéditos)

Prólogo de David González

Cover by Julia D.Velázquez

Editorial Origami, 2012.

BOSQUE ANIMADO (Meditación)


se termina mi tiempo libre, los árboles empiezan a teñirse ya de amarillo, a perder las primeras hojas, y a punto estoy de comenzar la ruta de calzado otra vez, mi vida on the road, la práctica y prosaica y económicamente rentable, la de vendedor de zapatos, la que me da comer, y despedir los largos paseos de ensoñación por el bosque al amanecer, ese bosque utópico y mental y animado que atravieso con mi perra todos los días y ese sendero entre los pinos que inconscientemente utilizo como técnica de meditación, en el que se funde lo interno y lo externo, el paisaje y los pensamientos,  que me lleva sin darme cuenta de aquí para allá, del oficio de la escritura a la razón de mi insomnio, de la hipocondría a la exaltación, del sosiego a la duda, de la calma al miedo, de dentro hacia afuera y de afuera hacia dentro, como una tela de araña el bosque atrapa mis pensamientos y me transporta a una realidad paralela, observo las montañas agrestes en el horizonte y pienso en el paso del tiempo, la fugacidad de la vida y la tiranía del reloj, cómo cada segundo nos roba el aliento, hasta que el vuelo sincronizado de una bandada de palomas me hace abandonar súbitamente esta idea, la de lo efímero y lo pasajero, y analizar por centésima vez el sentido de mi escritura, el por qué de la misma, si apenas nadie (me) lee, para qué toda esta entrega, si no sería mejor dedicarme a otra cosa, buscarme otra evasión, aunque en el fondo sepa que intentarlo sería inútil, estoy contagiado hasta la médula por la literatura, hace mucho tiempo ya que no hay marcha atrás, no debo plantearme eso, me digo, y acto seguido mi perra sale corriendo detrás de una ardilla que trepa vertiginosamente por el tronco de un árbol y se nos queda mirando desde arriba expectante y me hace pensar en lo feliz que tiene que ser una vida sin mente y conciencia, nuestra más terrible enfermedad, y a continuación durante algunos minutos me concentro en no pensar en nada, como nos enseñan los budistas, en anular el pensamiento y centrarme únicamente en el aquí y el ahora, evitar las trampas de la mente y el ego para vivir exclusivamente el momento, lo único en el fondo real, hasta que me vuelvo a sorprender nuevamente pensando en la suerte que en el fondo tengo por tener un trabajo en medio de esta funesta crisis, aunque sea vendiendo zapatos, y en cómo me irá la campaña esta vez, si daré la talla, y en cuándo saldrán mis nuevos libros, si quedarán bien las portadas, y en la película que vi ayer y en lo que soñé esta noche y en lo que voy a hacer mañana, y en que este sistema, el del zen y el budismo y el tantra, el de detener la mente y no pensar en nada, no puede ser en el fondo provechoso para ningún creador, en mi caso escritor, porque sin pensar no se puede escribir y yo necesito escribir para sentirme vivo, me repito, hasta que el claxon estridente de un coche que pasa cerca de mí me hace darme cuenta de que ya he salido del bosque y camino ensimismado por la calle pisando el asfalto, el sendero que atraviesa los pinos me ha conducido de nuevo a mi casa, cómo ha pasado el tiempo, pienso, y abro la puerta y subo rápidamente la escalera y me siento frente a la pantalla en blanco del ordenador a escribir compulsivamente lo que durante el paseo he estado pensado...

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cover by Toño Benavides

MI PENUMBRA en ASPEREZAS




VIGON: Harlem Shuffle.

martes, 18 de septiembre de 2012

SALDO



por pedirle demasiado a la vida 
me he desgastado tanto 

por perseguir ciego un reflejo 
no he alcanzado la meta 

por confiar tanto en la gente 
me siento un extraño 

por desear siempre el mañana 
no he disfrutado el momento 

por esperar tanto del mundo 
 he tropezado en su muro 

por no llevar careta 
estoy pagando un precio



Vicente Muñoz Álvarez

cover by Vladimir Kush

lunes, 17 de septiembre de 2012

WINTER'S BONE


Aunque no suelo coincidir ni interesarme demasiado por las nominaciones de los Oscar, he de reconocer que esta película, Winter's Bone (2010), es un caso especial: áspera y dura como el cemento armado, sobria y rotunda, y de lo mejor que he videado en los últimos meses.

Para empezar, por el magnífico elenco de actores (para mí al menos  perfectos desconocidos) que la directora, Debra Granik, ha reunido para la ocasión, que bordan sus respectivos papeles y confieren al film una solidez a pruebas de bombas.

Pero también por muchas otras razones: un guion estremecedor (que adapta una novela de Daniel Wodrell), una fotografía gélida y crepuscular, un ritmo pausado pero envolvente, una puesta en escena elegante y nada sensacionalista, y una fusión de estilos y géneros, thriller, western, crónica social y cine negro, que imprime a la película un sello fascinante y personalísimo.

Viendo trabajar a estos actores, en especial a la joven protagonista, Jennifer Lawrence, uno se pregunta qué demonios sucede con los de este país, el nuestro, guaperas anodinos y barbies insípidas, puras caretas de carnaval, y no tiene más remedio que aplaudir y quitarse el sombrero ante interpretaciones y propuestas de este calibre, vengan de donde vengan.

Sin desperdicio de principio a fin, magnética y arrebatadora e imprescindible en cualquier videoteca.

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Trailer in You Tube:

JEAN GENET

sábado, 15 de septiembre de 2012

ILUSIÓN


menos mal que frente al desasosiego y la ansiedad y la náusea me queda aún la ilusión, el entusiasmo y la fe, la luz interior y la capacidad de asombro, menos mal, porque si no la vida no tendría sentido, pensaba hoy al pasear con mi perra temprano, ese renacer radiante de mis cenizas algunas mañanas, las que rozo el suelo amable de mi habitación con el pie derecho, beso a mi chica, bella durmiente aún, desayuno leyendo las enseñanzas de los maestros antiguos y observo a continuación la evolución sutil de las plantas del huerto, su paciencia pausada y sabia, y salgo a caminar integrado plenamente en mi entorno y observo a mi alrededor la vida y el mundo, los dibujos fantásticos de las palomas surcando el cielo, las ardillas saltando de rama en rama y el bosque tranquilo, y al llegar a casa vuelvo a besar a mi chica, bella despierta ya, y me entrego a la lectura y a la escritura, la mía y la de otros también, compañeros del gremio, y les envío mails de apoyo (como otras veces me los mandan ellos a mí) o me vuelco en alguna antología o revista pendiente e intento poner en ella (y en sus autores) mis mejores latidos, y dejo atrás los fantasmas, los temores y traumas y miedos, o los expulso escribiendo de ellos (porque de eso va, como habréis observado, este libro: Arte de la ensoñación, que día a día, en vivo y en directo, en esta penumbra voy construyendo) y me sosiego y fluyo en el tiempo y me dejo llevar, creo de nuevo en milagros, siento latir por dentro la magia, el hecho asombroso de estar vivo, y me acepto transitoriamente tal como soy, oscilante y extremo, nunca aséptico ni imparcial, nunca en el medio, y me digo: no pierdas jamás la esencia, vic, nunca la pierdas,  el cielo y el infierno, ya deberías saberlo, están dentro de ti...

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