viernes, 15 de enero de 2021

CONTRACORRIENTE


cuando creo que 
ya no puedo más 

otra fuga más 

cuando pienso 
que todo está ya hilado 
y controlado en mi vida 

otra tormenta más 

cansado de arriar

sin ton ni son

mis velas

Vicente Muñoz Álvarez


jueves, 14 de enero de 2021

PSICOSIS



BASADA en la novela Psycho, de Robert Bloch (uno de los discípulos aventajados de H.P. Lovecraft y la hermandad de los Mitos de Cthulhu), esta película de Hitchcock conserva aún el aroma enfermizo y aterrador que en su día hizo temblar en sus butacas a millones de espectadores. 

Anthony Perkins en el papel de Norman Bates y Janet Leigh en el de Marion Crane, recrean esta oscurísima historia de necrofilia, matricidio y alienación, que todavía hoy, en pleno siglo XXI, pone los pelos de punta. 

La casa de los Bates en la colina, el salvaje apuñalamiento en la ducha, las aves disecadas del motel, la chirriante banda sonora, el cuchillo de cocina, la silla de ruedas, la madre muerta... Todo contribuye en Psicosis a crear un clima de tensión que crispa los nervios y explosiona en nuestras retinas con un inolvidable final. 

Aunque todos la habréis visto ya en más de una ocasión, no puedo abstenerme de incluirla por méritos propios en este listado.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Películas que erizan la piel
(Canalla Ediciones, 2019)




martes, 12 de enero de 2021

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA: Reportaje en Tam Tam Press.



Por CAMINO SAYAGO

El escritor y poeta leonés Vicente Muñoz dijo adiós a 2020 con ‘Haga lo que haga en la tierra’, su nuevo libro editado por Canalla Ediciones. En él vuelve a insistir en algo que conoce muy bien y explora a diario: su itinerario vital y su pasión por la escritura. Y además pone el broche final a la trilogía ‘La llama encendida’ que al rebufo de la estela de los dos anteriores pretende ser y es una crónica (poética y crítica) del momento actual, como siempre en clave autobiográfica y confesional.

Con ‘Gas’ (Ed. Lupercalia), Vicente Muñoz tuvo la oportunidad de condensar su obra poética, fruto de dieciséis años de trabajo, entre 1999 y 2016. En esta antología incluía material ya publicado en otros libros y una buena selección de inéditos, que ahora rescata en ‘Haga lo que haga en la tierra’, como sucede con los poemarios ‘Lobos de Mar’ y ‘Libro de haikus’ que ha vuelto a titular.

En total 200 poemas dan forma a este nuevo trabajo en el que el escritor leonés transita por la vida, la suya, llena de antítesis y contradicciones y reflexiona sobre el momento actual, sus consecuencias y sobre la escritura, con sus luces y sombras. La narración, en clave de poética autobiográfica, desnuda su viaje existencial “Siempre me ha interesado la literatura confesional, a caballo de todos los géneros, Henry Miller, Jack Kerouac, Louis Ferdinand Céline, Malcolm Lowry, Thomas Bernhard, escritores que, partiendo de su propia experiencia, reflejan la de la colectividad, el mundo en que viven, y dejan en su obra, sin necesidad de ficciones ni artificios, constancia de ello”, explicaba en otra ocasión a propósito de su atracción por esta vertiente literaria.

Con este nuevo poemario da por finalizada la trilogía ‘La llama encendida’, que inició con ‘Días de ruta’ (Lupercalia, 2014), continúo con ‘Travesía’ (Chamán, 2018) y concluyó, seis años después, con esta última entrega. Los tres libros son independientes entre sí, son tres visiones diferentes abordadas estilísticamente desde distintos puntos de vista: en el primer volumen mezcla prosa y poesía; en el segundo se sumerge en la prosa poética, y en este tercero se ciñe sólo a la poesía.

Sin embargo los tres títulos comparten, tal como explica su autor, un nexo argumental común: la dialéctica entre sus dos oficios, el negocio del calzado y la poesía. “Este hilo conductor les confiere unidad y sentido: ser una crónica (poética y crítica) de los tiempos que corren y estamos viviendo, de la debacle del capitalismo y el desmoronamiento de la economía de mercado”.

El oficio de la escritura, sobre el que se interroga constantemente si es “don o maldición”, y el amor (y el desamor), dicotomías esenciales sobre las que gravita su obra, vuelven a confluir en el último eslabón de esta trilogía articulada por el impulso invisible de la vida como un turbulento viaje. “Vicente destripa sus contradicciones, sus debilidades, y sigue hacia adelante. El hogar, el cielo, la naturaleza y sus esplendorosos regalos; la pasión vivificante, las brasas que nunca se apagan; la gasolina para seguir devorando kilómetros; la piel redentora que nos acoge al final de cada viaje”, señala Julia Navas Moreno en el prólogo.

Sobre Vicente Muñoz

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) poeta, escritor y editor leonés, cuenta con una extensa obra poética y narrativa. Entre ellos nueve poemarios y una docena de libros de relato, novela y ensayo.

Ha coordinado distintas antologías y festivales literarios. Desde 1996 edita el fanzine Vinalia Trippers.


Reproducimos dos poemas de ‘Haga lo que haga en la tierra’, el tercer volumen de la trilogía ‘La llama encendida’, de Vicente Muñoz.

PIEDRAS

están ahí

las palabras

como piedras
en el camino

sueltas
no son nada

juntas
son tu destino


ANÁBASIS

un viaje
extraño

la vida

en un barco
más extraño aún

el cuerpo

la sangre
el océano

tú la tripulación

domingo, 10 de enero de 2021

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA en casa de JOSÉ G. CORDONIÉ



Haga lo que haga en la Tierra, la última maravilla de Vicente Muñoz Alvarez, lectura obligatoria para los amantes de la poesía y de la Vida.

José G Cordonié

viernes, 8 de enero de 2021

FROM HELL WITH LOVE



A veces, como me pasa con Poe, Machen o Lovecraft, a los que releo una y otra vez desde adolescente, sobre todo estos días de invierno profundo y ominoso en la Tierra, con el temporal arreciando fuera y la chimenea rugiendo dentro, vuelvo a Fulci con la misma intensidad y pasión: tardes de películas de terror y el enemigo íntimo que soy yo mismo, en tiempos de apocalipsis: buena compañía...


Vicente Muñoz Álvarez

DEL FONDO: Fragmentos (9)



Un sistema ininteligible de poleas 
comunica los túneles y las galerías 
conformando un laberinto eterno, 
un pozo insondable de organismos 
que se alimentan de nuestra respiración. 

Niveles y niveles superpuestos 
en infinita progresión, 
líquenes carnosos, vísceras pensantes, 
masas de ectoplasma retorciéndose 
pesadamente bajo nuestros pies. 

Y la ventaja de un solo cerebro, 
una sola inteligencia 
regenerándose a velocidad pasmosa 
bajo las ruinas 
de nuestro anterior imperio. 


Vicente Muñoz Álvarez & Andrés Casciani
DEL FONDO
(Producciones Vinalia Trippers, 2018)

Información y pedidos:

España: vicentevinalia@hotmail.com

Argentina: andrescasciani@gmail.com

Booktrailer:


lunes, 4 de enero de 2021

EL TIEMPO DE LOS ASESINOS: Fragmentos (4)



Cuando hace ya muchos años (más de treinta) leí por primera vez La colina de los sueños, de Arthur Machen, me quedé totalmente deslumbrado por su extraño sincretismo y por su magia.

Comenzaba entonces a dar mis primeros pasos como narrador y las desventuras de Lucian, enfrentado a la resistencia de las palabras y el mundo, se me antojaron una especie de solaz a mis propias frustraciones y esfuerzos. Porque, en tal sentido, este libro es un homenaje al acto reflexivo del creador: la novela de cómo se escribe una novela, o, en términos aún más exactos, la novela de cómo se sufre la gestación de una novela. 

Conocía a Arthur Machen (1863-1947) por sus cuentos fantásticos y su aportación a los Mitos de Cthulhu, donde sustituye los fantasmas típicos de la literatura gótica por presencias que se manifiestan en su Gales natal en pleno día, fuera del contexto clásico en el que hasta ese momento habían sido representadas. Sus relatos más famosos desarrollan esta temática, joyas como El Gran Dios Pan, La luz interior o Vinun Sabbati, que sugieren la existencia de un mundo invisible tras la apariencia cotidiana de las cosas y que tradicionalmente han sido incluidos en las antologías más serias del género.


Vicente Muñoz Álvarez,
de El tiempo de los asesinos
(LcLibros, 2019)



Booktrailer


martes, 29 de diciembre de 2020

PEINA SUS ALAS



cuando
te encuentres
notas así

TE AMO

en la puerta
de la nevera

es que un ángel
vela por ti

peina sus alas


Vicente Muñoz Álvarez,
de Haga lo que haga en la Tierra
(Canalla Ediciones, 2020)

Photo by Elisa M

lunes, 28 de diciembre de 2020

LOS POETAS Y POETISAS MÁS SIGNIFICATIVOS DE 2020


LIBRÚJULA / Enrique VILLAGRASA 23/12/2020

Últimos días de un invierno recién nacido que persigue como loco primavera limpia y brillante: la covid esta nos tiene acongojados. Así pues, cito versos de mujeres poetas que bien vale leer y conocer, además de las ya mencionadas en estas páginas de librujula.com durante este año y anteriores. Que las hemerotecas están para eso: buscar y encontrar, que no todo está en Google. ¡Año nuevo con lecturas nuevas, audaces, sinceras y frescas, pandemia mediante!

Diez poetas mujeres

“Tengo todo el instante resumido en un libro/ y abro las piernas para mentir” escribe la cordobesa Concha García (La Rambla, 1956) en la antología erótica Vasta sed (Cántico): “hierba seca asoma. Las lluvias / y los otoños no pueden penetrarme”. A lo que la valenciana María Beleña (Valencia, 1985) añade que “se escucha el combate del agua/ en su trinchera”, en Cáscara (Luces del Gálibo). Por su parte la zaragozana Marta Navarro explica “La arrogancia de un río/ que ha aprendido a cambiar de curso/ sin avisar al mar”, en Hijas de la tormenta (Los libros del gato negro).

La mexicana Lorena Huitrón (Xalapa, Veracruz, 1982) en Wintu (Liliputienses) cuenta que “Las flores son más inteligentes/ al encuentro con sus amantes”. María Codes explica que “La mía es la mirada intrusa/ de los trenes elevados” en Conservar al vacío (Trea), con prólogo del también poeta Antonio Ortega. Y Laura Cancho (Santander 1978) en Mueca Salvaje (Bala perdida) señala que “Tumbada vi una vida hacia lo alto/ que flotaba sobre mi propia vida”.

También Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México, 1986) en Principia (Liliputienses) se refiere a: “un nudo de luz, una moneda de cobre/ en la escalinata de piedra, en la fuente”. Por su parte Pureza Canelo (Moraleja, Cáceres, 1946) en Palabra naturaleza (Fundación Ortega Muñoz) quien “Apacienta el vivir,/ es la consigna”, añade que “No conozco otoño sin memoria” y asegura que “No es bueno escribir y llorar. Nublas cielo y tierra”. Por su parte, Angelina Gatell (Barcelona, 1926-Madrid, 2017) en Poema del soldado (Bartleby), con lectura de Sandra Santana, sorprende con la definición más preciosa de poesía: “suena como un rumor muy hondo,/ como de agua encerrada entre las rocas”.

Finalmente de Sylvia Plath (Boston, 1932-Londres, 1963) con ilustraciones de Sara Morante y traducción del poeta Jordi Doce aparece Ariel (Nórdica). Con versos de la talla de “Nadie más que yo/ recorre esta humedad mojada hasta la cintura”.

Diez poetas hombres

En Acerca de los días (Carena), Fernando de Villena (Granada, 1956), gran conocedor de la poesía que se escribe en esta España de ellos (los otros) recoge versos tan clarividentes como estos: “¡Qué triste mapa contemplo/ bajo esta luna de invierno! Por su parte, el poeta Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) afirma que “no puedo ni quiero/ cambiar mi destino” en su último poemario, Haga lo que haga en la Tierra (Canalla). ¡Ahí es nada, ética y estéticamente! Y el reconocido Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, 1957) presenta versos de esta sutileza: “Los que se acaban de meter un chute esperan con precipitación/ al Mesías” en Los antecedentes penales del blanco (El sastre de Apollinaire), con selección y prólogo de la también poeta Raquel Ramírez de Arellano.

Joaquín Campos (Málaga, 1974) en Demasiado humano (Sr. Scott) sorprende con versos de esta talla: “No somos más que parte del circo/ cuando pagamos la entrada”. Y Gsús Bonilla (Don Benito, Badajoz, 1971) en Aviario. Cuaderno de escusas (AltoLibros), con prólogo de Enrique Falcón e ilustraciones de Sebastian Gerardin, canta y cuenta que: “La viuda de negro y el viudo de negro. El luto negro en un país monocromo”. Por su parte, Carlos Alcorta (Torrelavega, 1959) cincela versos como: “Hacer vida es aprender a morir./ Pasada la aflicción, empieza el equilibrio”, en el poemario Aflicción y equilibrio (Calambur).

Cuando la frontera cerraba a las diez (Amargord) es el señero poemario en prosa de Agustín Calvo Galán (1968): “A lo lejos ve las torres de la catedral. Se oyen las campanas llamando a misa de doce. (…) Él miraba en todas las direcciones buscando el color”. En Jardín con biblioteca (Cálamo), el poeta Carlos Aganzo (Madrid, 1963) nos habla de “la luz tras las nubes./ La turbia claridad del horizonte”. Y Ezequías Blanco (Paladinos del Valle, Zamora, 1952) en Tierra de luz blanda (Libros del Mississipi), con prólogo de Enrique Gracia Trinidad, habla de “Cuando piensas en olvidarte de tu figura/ te recuerda que tirada está tu libertad”.

Finalmente, en Ahora que es tarde. Antología poética 1990-2020 (La Garúa), José Luis Morante (El Bohodón, Ávila, 1956), con prólogo de Antonio Jiménez Millán, nos ofrece versos firmes y serenos de lectura justa y necesaria: “Hablará del amigo perfecto para el viaje.// Lo impide su manía de guardar la distancia./ Siempre está al otro lado del espejo”.

Esto es todo lo último y más significativo que este año pandémico nos ha dado. Aquí están las y los poetas, según mi opinión. Que seguro que hay otras y otras listas que se publicarán. Pero en estas y estos, en la obras de ellas y de ellos, hay versos que te conmueven y te dejan balbuciendo. Otros que celebran y otros que incomodan. Y algunos como afilados cuchillos. En definitiva, poemas de ayer, hoy y de siempre, que es necesario y justo leer por su belleza y calidad. La comodidad y la ignorancia es el mal de este siglo de prisas, que parece que lo tiene todo y nada. Sigan vigilando, pues el amigo invisible, llámese Covid, a mi pesar, está a nuestro lado y no se despega. El otro amigo invisible, el que nos alegra: el bueno, regala poesía. ¡Paz y Bien y buenas lecturas para el 2021!


sábado, 26 de diciembre de 2020

TRES ESPÍRITUS PARA UNA CIUDAD: REPORTAJE EN 20 MINUTOS



Tres espíritus para una ciudad: órganos Hammond retumbando en Casa Botines, Vicente Muñoz y el Elosúa León

26 DE DICIEMBRE DE 2020 / 20 MINUTOS

León es una ciudad gótica, salvaje, tiene río y pólvora, sabe a órgano Hammond y bongos de recitales beat. León tiene la energía de lo analógico, el misterio de los locales cerrados, el vino pesado en las encías. En su último poemario Vicente Muñoz escribe:

como si hubiera
envejecido mil años
en solo unos días
perdido
en mi laberinto

En esta ocasión en Motel Margot abrimos tres habitaciones para una misma ciudad. Tres espíritus que la definen, el escritor Vicente Muñoz Álvarez, el grupo Los Flechazos y el equipo de baloncesto Elosúa León. Déjense llevar en esta guía de viaje sin salir del motel. 

Vicente Muñoz acaba de editar Haga lo que haga en la tierra con Canalla Ediciones. Son poemas tras la tormenta, un poemario distópico que atrapa lo que le rodea, ahora todo humo y lágrimas, y lo convierte en el misterio de la vida. El tiempo, el cambio, la vida como una mutación salvaje que acabará en muerte, la fortuna como un contrincante que juega con los dados cargados: “La solitud como una condena que asfixia tu corazón”. Jean Grey enamorada del cuervo de Poe, la entropía como brújula para los que quieren perderse con conocimiento de causa, la tripulación que canta, muy borracha, la lista de los capitanes que se perdieron en el camino a Ítaca.

Guardo fotografías junto a Vicente en un encuentro en Teruel organizado por Nacho Escuín, “la piedra en el charco”, era primera hora de la tarde y los dos estábamos exultantes. Nos habíamos escrito en aquellos correos electrónicos primerizos que eran como cartas: largos y sesudos. Nada de la inmediatez de las aplicaciones para conversar que hay ahora. Casi imaginaba su voz sin conocerla. Una voz cálida, amarrada a la vida, de corsario siempre al borde de la jubilación, de vagabundo a punto de poner una colada. Vicente Muñoz fue parte de aquella rebeldía con la que se alimentó el comienzo del siglo. Coordinó unos cuantos libros colectivos que reflejaban la situación de la literatura española contemporánea, unos volúmenes en los que si estabas eras “alguien” en el panorama nacional: Golpes, ficciones de la crueldad social, con Eloy Fernández Porta, fue la primera, editada por DVD en 2004, después llegó Hank Over: Resaca. Un homenaje a Charles Bukowski junto con Patxi Irurzun, que apareció en 2008 con el sello de Caballo de Troya y una portada excepcional de Miguel Ángel Martín -que volverá a aparecer en este motel en algún momento próximo- y que fue un éxito absoluto. Es imposible obviar el fenómeno que supuso 23 Pandoras: Poesía alternativa española que apareció bajo el auspicio de Baile del Sol en 2009, donde Vicente se atrevía -porque les aseguro que nunca estuvo más sobre el alambre- a seleccionar a sus poetisas favoritas de la década. La mayor parte de aquel listado se ha convertido en un canon de nuestra poesía y su trayectoria posterior demuestra el buen gusto y el profundo conocimiento que Vicente tenía de aquel presente lírico. No se puede olvidar el homenaje al movimiento beat que apareció en el año 2011, Beatitud: Visiones de la Beat Generation, allí contaba con Ignacio Escuín como aliado y la edición de Baladí mezcló rockeros, poetas y gente que seguía con exquisita devoción los preceptos de Sam Shepard cuando se convirtió a la Iglesia del Bob Dylan del Dharma.


A la vez fueron apareciendo algunas obras propias que reflejaban un universo particular: el del corredor de fondo que escapa para volver cuanto antes a sus orígenes. Vicente es un autor contradictorio, capaz de pasar una buena parte de su vida conduciendo por carreteras secundarias: de sus primeros libros de narrativa, me siguen fascinando El merodeador y Mi vida en la penumbra editados en años consecutivos, 2007 y 2008, por dos de las más avanzadas editoriales de la época, Baile del Sol y Eclipsados.


Vicente ha escrito mucha poesía y ha seguido con sus relatos y sus antologías, pero ha alcanzado un sello propio en la trilogía de ensayos sobre películas de espanto y culto: Cult Movies 1: Películas para llevarse al infierno (Eutelequia, 2011, LcLibros, 2018), Cult Movies 2: Películas para la penumbra (Excodra, 2015, LcLibros, 2018) y Películas que erizan la piel (Canalla Ediciones, 2019). Imaginen el videado de La Naranja mecánica o el gancho de La matanza de Texas, todo da como resultado una lógica transitiva que nos permite tirar de un hilo imaginario que genera una cosmogonía fragmentada de la contracultura. Desde los destellos pulp de la Nouvelle Vague hasta los excesos visuales del hippismo más tóxicos, las adaptaciones académicas de Edgard Allan Poe, el Giallo italiano o el fantaterror patrio, la mezcla con alto contenido en absenta y celuloide, permite un festín para el que busca historias en los márgenes del celuloide, en las sesiones dobles o en las machacadas cintas de VHS de alguna tienda de segunda mano. La trilogía nos devuelve la pasión por el cine diferente, aquel que busca impactar, emocionar, que ha escapado a la monstruosidad obsesiva y extenuante de las plataformas digitales.

Muchas de esas obsesiones se reflejan en el proyecto más ambicioso de Vicente, la segunda época del fanzine Vinalia Trippers. Un fanzine hecho libro, una revista que daba sentido a un momento y un lugar. A partir de una temática concreta una serie de fuera de la ley, drugos, aspirantes a funcionarios e, incluso, futuros políticos, escribían e ilustraban a caballo entre la grapa en blanco y negro y la antología pura. Fueron buenos tiempos, hubo ciencia-ficción, oeste, rollo quinqui, terror… siempre con Miguel Ángel Martín en la portada. Yo recuerdo que escribí sobre rumba catalana, Ámsterdam, un pueblo del que no se podía salir llamado Canciones Tristes, cintas de casete y vinilos y un viaje en el tiempo muy especial, el que llevaba al Bob Dylan que grababa con Johny Cash viejos clásicos del folk hasta el Bob Dylan ochentero, de chaleco de cuero sin camiseta y pantalones por dentro de las botas saludando a Jesucristo junto con Tom Petty. No creo que nadie me hubiera permitido semejantes veleidades.

Pero la gran obra de Vicente Muñoz sigue siendo su libro Regresiones. Aparecido en 2015, puedes llamarlo narrativa agónica o dietario de un superviviente. León es el amor al que uno vuelve, resucitando una vida que eclosiona a finales de los setenta con el final de la pesadilla y el comienzo del salvajismo. De los Burning a los tebeos de Vértice -revisen otras habitaciones, están empezando a comunicarse entre ella-, el Barrio Húmedo, Casa Botines, Lovecraft y Poe, siempre Poe. Vicente estuvo en el último concierto que dieron Parálisis Permanente. De León al infierno. Regresiones es un libro que emociona porque son polaroids de un tipo que lleva tres décadas de autenticidad y amor a sus espaldas, un corazón inmenso que sigue teniendo la rabia a flor de piel. Regresiones me llevó a León y me deja tener siempre cerca a Vicente Muñoz.

Viajamos a León y nos escribimos unos días antes. Me mandó recomendaciones para tiendas de discos, garitos de bocados apetitosos y secretos que ocultaba cada esquina. León era para mí un lugar con un punto mítico, en los tiempos en los que Miqui Puig me invitaba cada semana a su Can Tuyus, a su bodega particular en la Xarxa Radio de Barcelona, me había hablado de que León era un paraíso inamovible donde la belleza te asaltaba y las formas de elegancia eran variadas y nadie la discutía. León ciudad MOD, León la ciudad de Los Flechazos. La peregrinación de las lambrettas, los punk rockers enamorados también tenían su sitio. En León, en Regresiones, que es León puro, ya hablaba de eso Vicente Muñoz: y quería también hablar de Veredicto Final, mi propia banda ochentera, en la que yo tocaba la batería, y de grupos afines de aquel tiempo, Deicidas, Opera Prima, Flechazos, Positivos, Los Vagos, Abogado del diablo, Salamanders, etc..

Octavio Gómez Milián, 20 MINUTOS

Seguir leyendo:


HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA en casa de LUIS SÁNCHEZ MARTÍN


lunes, 21 de diciembre de 2020

ADN


seguir escribiendo
seguir siendo yo
seguir mi camino

por encima
de todas las cosas

lo único
que me identifica

no puedo ni quiero
cambiar mi destino


Vicente Muñoz Álvarez,
de Haga lo que haga en la tierra
(Canalla Ediciones, 2020)

Foto (de mi trenza) por Elisa M

HÍBRIDOS 2020: Ultima Jornada: DOGO & JORGE COLDAN


Dogo, en el centro, y Jorge Coldan (primero por la derecha) serán los protagonistas de hoy en Híbridos con ‘Tiempo Vs Espejo’.

Diario de León. 21/12/ 2020

DOGO CONTRA UN MERCENARIO

Les separan dos décadas y les une un grupo. El sevillano y el leonés Jorge Coldan se suben al escenario de Híbridos en forma de ring del arte bajo el título de ‘Tiempo Vs Espejo’

Lugar: Salón de actos Ayuntamiento (Alfonso V).
Hora: 19.30 horas.
Entrada: Gratis con invitación.

Tiempo Vs Espejo. No se trata de profesor y alumno pero hay el trasfondo del nombre recuperado en León de la mítica banda sevillana Dogo y Los Mercenarios. Dogo vive en León. Jorge Coldan, músico de aquí, ha sido uno de los cómplices necesarios para que el de Sevilla, con formación leonesa, volviera a los escenarios. En Híbridos se juntan ya criados, por tanto, en un espectáculo mixto que promete prosa poética musicada con canciones.

El argumento e hilo conductor de Tiempo Vs Espejo invita a una reflexión acerca de una de las contiendas más importantes en la vida de cualquier persona: la ardua tarea de reconocerse, asumirse y, a poder ser, estimarse frente al espejo a lo largo de toda la vida. Y ahí aparecen Dogo y Coldan. La acción se desarrolla dentro de una escenografía muy simple que representa la esquina de un ring de boxeo donde contendiente y coach declaman, cantan y ponen acordes y atmósferas sónicas al espectáculo-combate. Todo esto se dice en una sinopsis que intencionadamente deja abierta la sana incertidumbre del directo, que ha de llevar la flexibilidad del guion y la improvisación.

Así, como púgiles artísticos, que seguro que no besarán la lona: Diego Fuentes (Madrid, 1963), músico, compositor y artista multidisciplinar, y responsable en esta ocasión del guion, los textos y la escenografía. Es el líder y compositor de Dogo y los Mercenarios, con cuatro elepés a sus espaldas en la histórica y referencial compañía Nuevos Medios: Ansia, Llueve en Sevilla, Mala Reputación y Narrativa. También cuenta a sus espladas con otros espectáculos de spoken word: Amor bajo cero (Festival Palabra y Música. Teatro Lope de Vega, Sevilla 2006) o Del Viaje, el amor y la muerte (Ciclo Nocturama. Museo de Arte Contemporáneo. Sevilla, 2008). Jorge Coldán (León, 1983) es músico y productor musical. Miembro activo de bandas de rock como Señor No, Kurt Baker Combo y Dogo y Los Mercenarios.


sábado, 19 de diciembre de 2020

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA según PABLO CEREZAL



haga lo que haga en la tierra... lo haré mal, porque haga lo que haga en la tierra seguiré penando/gozando/sufriendo/celebrando aun a costa de los daños y los dardos certeramente lanzados por los tibios de corazón... haga lo que haga en la tierra Vicente Muñoz Álvarez, seguirá escarbando la palabra hasta deglutirla y reducirla al temblor y el escalofrío, como en este delicioso volumen, al temblor de la intemperie de quien vive y sabe que ha vivido por mucho que otros, los tibios de corazón, le obliguen a seguir muriendo y le recuerden que, según sus cánones, haga lo que haga lo hará mal, todos esos que le/nos obligan a seguir muriendo más hacia arriba de lo que lo hacen los peces que nunca se dejaron pescar, aquellos que siempre latieron para celebrar el latido libre de látigos y dueños y arritmias y lamentos, al escalofrío del Poeta que se duele, sí, mucho, en este poemario mirífico, pero también celebra cada uno de sus pasos en esta tierra, cada uno de sus años, reduciendo a un temblor escueto y certero cada uno de los requiebros con que el alma nos regala un sorbo de agua o de alcohol o un mordisco de escarcha y hongo libérrimo... y en tiempos de salvemos la hostelería, Vicente parece decir: ¡no!, salvemos las tabernas y a los taberneros... en tiempos de salvemos la economía, Vicente parece decir: ¡no!, salvemos el salir a flote y la sonrisa derrotada del derrotado guerrero... en tiempos de sálvese quien pueda, Vicente parece decir: ¡no!, salvémonos unos a otros porque no habrá quien pueda que hacerlo quiera, porque no somos más distintos entre nosotros de lo que lo son el musgo y el olvido... Vicente aposenta su matraz sobre el escritorio y deja que brote la alquimia del verbo escueto que no, no es haiku ni mamarracheces del estilo pergeñadas por botarates pedantes que nunca pisaron el oriente y mucho menos saborearon su poesía (porque no la entienden, porque no son orientales, y perdonen el exabrupto, pero cansa este absurdo retorno happy flower al oriente que no conocemos: porque en oriente la gente muere en la calle a la vista de todos y no por televisión, y es devorada por buitres, ratas, larvas y lagartos ante la mirada impávida del personal, ante la aquiescencia nada happy de transeúntes y escarabajos... como aquí, sí, tal vez, pero no somos orientales ni sabemos lo que es un haiku más allá de otra etiqueta con que etiquetar un traje que no conoce nuestra medida... así la poesía de Vicente: al tuétano, a lo escueto, pero a lo escueto del latido occidental, nada de haikus ni monsergas new age, puestos a elegir etiquetas le quedan más cercanas las de borracho de barra prendido a la misma de un bar de un extrarradio cualquiera de cualquiera ciudad perdida en lo más ignoto de la geografía ibérica a la que sólo llegan las cámaras televisivas para recordarnos que en invierno nieva y la población en que habita el citado borracho queda irremisiblemente perdida en el olvido hasta que el reportero de turno llega bien pertrechado de quitanieves y ropa cálida a regalarle sus 15 minutos de fama), no, decía, la finísima línea que traza Vicente en esta quintaesencia de su vida (y, por tanto, de su Poética) es esa que atraviesa el ánima de quien se sabe animal y se sabe vivo pero vivido y cansado y aún así esperanzado de que toda su travesía (ese otro título suyo al que tuve el honor de escupir palabras a modo de prólogo) tiene sentido a pesar de los años y los daños, a pesar de los clavos que a diversas cruces quisieron clavarlo... Vicente, hoy, haga lo que haga en la tierra, es más libre, más sincero, más gusano ansioso de roer el tuétano de la vida para despertarnos de este ensueño carente de opio con que ansían adormecernos los hacedores de opios que sólo adormecen la maravilla de sentirse vivo... los tibios de corazón, ya digo, para los que siempre, haga lo que haga en la tierra: lo haré mal... perdona, Vicente, quería escribir otra cosa, quería recomendar esta tu antepenúltima joya, y sólo me ha salido una verborrea ebria de flor y fango, pero al fin y al cabo sólo tú tienes la culpa: por seguir escribiendo y afilando tu pluma en la rabia calma del vertedero y en la acequia sutil del vivir en un jardín que, una vez más, con este volumen, has tenido la desfachatez de desbrozar como un nuevo regalo, una vez más... gracias, siempre, y: ¡siempre adelante!

Pablo Cerezal


miércoles, 16 de diciembre de 2020

HÍBRIDOS REÚNE A VICENTE MUÑOZ Y DAVID GONZÁLEZ



El poeta gijonés David González.

Joaquín Revuelta. La Nueva Crónica | 16/12/2020

‘Híbridos’ reúne a Vicente Muñoz y David González

POESÍA. Considerados dos de los poetas realistas más influyentes de su generación, este miércoles protagonizarán una lectura-presentación de sus poemarios ‘Haga lo que haga en la Tierra’ y ‘Hombre al agua’

La segunda jornada de la presente edición de ‘Híbridos’ llega este miércoles al salón de actos del Ayuntamiento de León, que a partir de las 19:30 horas con entrada por la calle Alfonso V y con el aforo limitado tendrá lugar la lectura-presentación de los poemarios ‘Haga lo que haga en la Tierra’ de Vicente Muñoz y ‘Hombre al agua’ de David González, dos de los poetas realistas más influyentes de su generación, de los que Gsús Bonilla escribe a modo de introducción: «Desde hace más de una década la obra de David González y Vicente Muñoz Álvarez me acompaña. Autores de los que copié, transcribí citas, dediqué versos, incluí en libros colectivos y elaboré textos y prólogos, cuando me lo pidieron y cuando no también, para sus propios libros. De hecho, si hay una poética con la que me siento algo más que identificado esa es la ellos. Sus poemas me hablan».

El autor gijonés llevará a cabo una lectura dramatizada de su obra, prestando especial atención a su último libro, la antología ‘Hombre al agua’ (Agita Vallekas y Desacorde Ediciones, Madrid 2020), que reúne 40 de sus poemas más directos y emblemáticos más once poemas inéditos y diez semblazas a cargo de los músicos Kutxi Romero, Felipe Zapico, Indio Zammit, Javi Pascual, Kike Babas, Josu Arteaga, Antonio Yeska, Lülu Forraje, Belo Susodicho y Doris Escarlata.


Por su parte, el leonés Vicente Muñoz acaba de publicar el poemario ‘Haga lo que haga en la Tierra’ (Canalla Ediciones), última entrega de la trilogía autobiográfica ‘La llama encendida’ iniciada con ‘Días de ruta’ (Lupercalia, 2014) y continuada con ‘Travesía’ (Chamán, 2018), tres libros independientes entre sí que pueden y deben leerse por separado, si bien presentan temática y formalmente una serie de rasgos comunes, como son la dialéctica entre los dos oficios de Muñoz, el calzado y la escritura, y el modo y las consecuencias de intentar combinarlos, por un lado, y la poética autobiográfica, escueta y esencial que les caracteriza. «Al ser el último de la trilogía es el que cierra un ciclo, tanto vital como literario. Por otro lado, supongo que al ser el único volumen de poesía exclusivamente, y además una poesía muy concisa y muy breve, que es la que a mí me caracteriza, muy esencial y muy directa a la raíz, a la esencia, pues puede ser que sea el más personal de los tres. Yo creo que son los tres muy personales, lo cual no lo digo ni mucho menos como virtud, porque de hecho hoy en día el tipo de literatura que yo hago no es exactamente comercial, no es lo que el mercado pide ni quiere, lo digo como una señal de honestidad. Esto es lo que hay y esto es lo que os estoy contando», asevera el autor y editor leonés.


martes, 15 de diciembre de 2020

ALGO MÁS QUE POESÍA



Más de dos décadas recorriendo juntos el mismo camino, lo que a lo largo del tiempo hemos hecho y compartido, los proyectos que ideamos e hicimos realidad, nuestras poéticas y visiones paralelas, las antologías que coordinamos, nuestra pasión por los beat, lo realista, lo autobiográfico, lo crítico y de no ficción, los mismos maestros, Hombre al agua & Haga lo que haga en la Tierra, y nuestro corazón a la par latiendo, mañana miércoles en Híbridos 2020: os esperamos.

DAVID GONZÁLEZ & VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ

Miércoles, 16 de diciembre, a las 19.30 horas.
Lugar: Salón de Actos Alfonso V
Ayuntamiento de León (entrada C/Alfonso V)
Entrada gratuita hasta completar aforo a través de la reserva previa en el correo electrónico: vicentevinalia@hotmail.com

5 POEMAS de HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA en ESCRITO EN EL VIENTO

 https://thekankel.blogspot.com/2020/12/haga-lo-que-haga-en-la-tierra-de.html

lunes, 14 de diciembre de 2020

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA según OCTAVIO GÓMEZ MILIÁN



En su último poemario Vicente Muñoz escribe: “como si hubiera/envejecido mil años/en solo unos días/perdido/en mi laberinto”. Vicente Muñoz acaba de editar 'Haga lo que haga en la tierra' con Canalla Ediciones. Son poemas tras la tormenta, un poemario distópico que atrapa lo que le rodea, ahora todo humo y lágrimas y lo convierte en el misterio de la vida. El tiempo, el cambio, la vida como una mutación salvaje que acabará en muerte, la fortuna como un contrincante que juega con los dados cargados: “La solitud como una condena que asfixia tu corazón”. Jean Grey enamorada del cuervo de Poe, la entropía como brújula para los que quieren perderse con conocimiento de causa, la tripulación que canta, muy borracha, la lista de los capitanes que se perdieron en el camino a Ítaca. Este poemario de Vicente es la carta en la botella, es el mar como esperanza de olvido, el arrecife como sustento de las sirenas. Vicente se sabe tripulante solitario de un navío que hace aguas y, a pesar de todo, achica con la fuerza del amor, de la familia, de los poetas a los que una vez guió: “me pregunto/ esta tarde lluviosa/ de otoño en la Tierra/ cuento las bajas/por pérdidas”. En el libro el poeta sigue vivo porque es otro, el que fue hace mucho que se ha perdido, no mejora, simplemente engaña a la tormenta. Pero su luz es inconfundible: “lo he dado todo/mi corazón al desnudo/latiendo en sus manos/arden los restos”. La segunda parte del libro, Vórtice, es un destilado de versos, microdosis de ácido, restos de veneno, Kafka y Sísifo, Ovidi Montllor y la lluvia de la que se protegían los replicantes en Blade Runner. Tres versos, múltiplos pánicos, drugstores vacíos de amor y llenos de ginebra, mujeres dentro de mujeres. La gasolina de la vida en múltiplos de tres. Tercera es la parte donde uno se ahoga, Aguas profundas. Se abre con una cita de Poe, como antes lo fue Kerouac, santos de un panteón eterno. Un mundo que acelera y un hombre que tiene tatuado el mapa en la dermis, un hombre que suda su vida, que la mece en noches largas que son aviso de jornadas todavía más largas, cuando el zapato es un objeto que es pan y es sal, hombre de ruta, hombre lobo sin luna llena, escritor porque el silencio es la muerte y cantar lo que escribes es señal de que sigues vivo: “quién sabe qué espera/en la siguiente estación”. Un fugado de la poesía, un rapsoda de ultramar, un fantasma de motel que sigue mirando la luna esperando su amor no correspondido. Los libros de Vicente Muñoz son cada vez más confesionales, no hay avidez por fama o bulimia del éxito, solo la autenticidad del malabarista, que va y viene, hace amistad con los diablos de cada encrucijada y sabe que le van a perdonar el peaje tras tantos años juntos. El final es, claro, Llegar a puerto. Ahí está todo, Ulises, el país de nunca jamás, las islas Marquesas, el retiro de Rimbaud, la soledad del amante que construyó un palacio para habitarlo solo y ahora no quiere retirarse de allí, hogar de ángeles y de proscritos por igual, “como si ninguna otra/hoguera en la Tierra/pudiera iluminarnos/más fuerte”. La ceniza, pariente pobre del fuego, la coda, el remedo del te quiero silenciado: “Nada más puedo pedirle al cielo”.

Octavio Gómez Milián


sábado, 12 de diciembre de 2020

HÉROES


dónde está ahora el Ángel
dónde Dylan Thomas 
dónde Malcolm Lowry 
dónde William Blake 

dónde está Bukowski 
dónde Thomas Bernhard 
dónde está Jack Kerouac 
dónde Jean Genet 

dónde está ahora Burroughs 
dónde Henry Miller 
dónde está Céline 
dónde Baudelaire 

solo quedan
de tanta pasión
sus letras

don o maldición

no sé


Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 11 de diciembre de 2020

HÍBRIDOS 2020: Segunda Jornada: HOMBRE AL AGUA & HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA




La segunda jornada de Híbridos 2020, el miércoles 16 de diciembre, nos reunirá, después de varios años sin compartir escenario (y otros muchos dando lecturas juntos por todo el país), a David González y a mí para presentar nuestros nuevos poemarios: Hombre al agua & Haga lo que haga en la Tierra.

Así nos introduce nuestro querido Gsús Bonilla:

Desde hace más de una década la obra de David González y Vicente Muñoz Álvarez me acompaña. Autores de los que copié, transcribí citas, dediqué versos, incluí en libros colectivos y elaboré textos y prólogos, cuando me lo pidieron y cuando no también, para sus propios libros. De hecho, si hay una poética con la que me siento algo más que identificado, esa es la ellos. Sus poemas me hablan. 

Os esperamos.

Miércoles, 16 de diciembre, a las 19.30 horas.
Lugar: Salón de Actos Alfonso V
Ayuntamiento de León (entrada C/Alfonso V)

Entrada gratuita hasta completar aforo a través de la reserva previa en el correo electrónico: vicentevinalia@hotmail.com

jueves, 10 de diciembre de 2020

HAGA LO QUE HAGA EN LA TIERRA: Epílogo por Gsús Bonilla.



me pregunto/ qué es/ lo que busco// en la médula// quizá la esencia

Vicente Muñoz Álvarez [Médula]


Porque recurro con frecuencia a la poesía de Vicente Muñoz Álvarez para no perder el rumbo y que su poética me centre el norte de la brújula, porque no quiero desviarme mucho del camino explícito de la claridad ni enviciarme con cantos gariteros de sirena, quiero dejar constancia hoy, en el primer día de este apocalipsis mundial, de virus, máscaras y látex, de mi dicha por encontrar (mientras inicio con pudor el privilegio del encargo de este texto) un conjunto de poemas sobrios y concisos para iluminar este cautiverio impuesto por el miedo y los eufemismos. 

Y aquí está, una vez más, el poso y la esencia, tras Días de ruta y Travesía: Haga lo que haga en la Tierra. Desprendiéndose del lastre retorico y la encrucijada con que a veces se nos llenan los vocabularios. Al margen de metáforas y condimentos, a los que las cocinillas de lo poético tanto recurrimos, porque así somos, calcadores de lo ya escrito, quizá por una estólida necesidad de ínfulas que se pierden en la noche del poema. 

Hallo al poeta preciso. Cada vez más escueto, cada vez más certero, cada vez más verídico. Cada vez más identitario, con el sello propio de quien ha hecho de la poesía de este país casa y domicilio, la poesía vital, el lugar para mi regocijo y pernocta. 

Sé bienvenido. Sé bienvenida. 

Gsús Bonilla. 14 de marzo,
en el Estado de Alarma