viernes, 19 de enero de 2018

EL MERODADOR: Fragmentos (13)



Y ciertamente era verdad, flotaba sobre aquel lugar un aura asfixiante y siniestra, una sensación de tragedia inminente y desolación que ponía los pelos de punta (como en la Casa Usher, recuerdo que entonces pensé, como en la Casa Usher). No queda ya nada aquí, repitió Fro al entrar, y comenzó luego a enseñarme el edificio, las dependencias de Konrad en el primer piso, su dormitorio y el despacho donde, según dijo (y según Bernhard en la novela), se pasaba los días trabajando en su Estudio sobre el oído, y las de su mujer inválida a continuación, en el segundo, desde cuyas ventanas se podían contemplar los excelentes (pero de algún modo también siniestros) paisajes del lago. Precisamente aquí, dijo Fro tras haber recorrido parte del piso, en esta habitación, fue donde la asesinó, aquí fue donde Konrad la disparó, unos dicen que en el pecho, otros que en la cabeza, pero fue aquí, en su silla de ruedas, donde la mató, y esas manchas en la pared, dijo señalando una esquina, lo atestiguan, esas manchas que nadie se dignó a limpiar, ni yo mismo me digné a limpiar... al fin y al cabo desde la muerte de Konrad a nadie le importa nada ya aquí, la Calera ahora es un santuario, un cementerio, y a nadie le importa nada ya aquí... Salvo a los escritores, añadió. Ustedes, los escritores, vienen aquí buscando inspiración y respuesta a sus miedos y sólo encuentran más preguntas y miedos (tengo grabadas a fuego estas palabras en mi memoria), eso es lo que ustedes encuentran aquí, lo único que en el fondo encuentran, repitió. Y, efectivamente, fue lo único que en aquella visita encontré: preguntas sin respuesta, no respuestas a mis preguntas, y miedos, miedos y preguntas en lugar de inspiración y respuestas...


Vicente Muñoz Álvarez,
de El merodeador (ACVF editorial, 2016)



martes, 16 de enero de 2018

LAS HORAS PAUSADAS



esta serenidad
este sosiego
este silencio

las horas
pausadas

la casa vacía
y el corazón
latiendo

conciencia

plena

de mí


Vicente Muñoz Álvarez


miércoles, 10 de enero de 2018

INVIERNO EN LA TIERRA



el cielo cubierto de nubes bajas
la nieve a punto de caramelo
el viento silbando fuera
la chimenea rugiendo dentro
afuera el temporal y el frío
dentro el calor y la calma
afuera la escarcha y el ruido 
dentro el silencio y la paz
viejas películas
y libros para ensoñar

nieva

cielo

nieva


Vicente Muñoz Álvarez


martes, 9 de enero de 2018

DEL FONDO: Febrero en la Tierra.



DEL FONDO

Vicente Muñoz Álvarez ilustrado por Andrés Casciani 

Prólogo por Jesús Palacios
Epílogo por Pablo Malmierca

Producciones Vinalia Trippers, 2018

Booktrailer:


domingo, 7 de enero de 2018

BREVE HISTORIA DE LA VIDA INCIERTA



Supe de la existencia de un autor llamado Pablo Cerezal por una reseña que éste había hecho de una novela de Vicente Muñoz Álvarez. En aquel tiempo, yo gestionaba un espacio en la red junto a otros tres compinches, un espacio dedicado a dar un espacio en el mar bravío de la red, a autores, pintores y músicos del océano mediático que nunca habían gozado de un espacio para enseñar sus trabajos. Vicente Muñoz Álvarez había accedido, dada su inefable humildad, a compartir con nosotros algunos fragmentos de su poesía, lo que nos llenó de orgullo y optimismo. Todo este contacto se gestionó a través de una red social que ya todos sabéis cual es. Hurgando un poco, precisamente en esta red social, un buen día me encontré con esa reseña que había hecho Cerezal de “El merodeador”, una novela que iba poco a poco captando cada vez más mi atención cuando algún que otro fragmento se publicaba en la susodicha red social. Y fue así como llegué, un día cualquiera, a aquella bellísima reseña del libro de Muñoz Álvarez. Aquellas palabras, como los fragmentos del autor de El Merodeador, calaron muy hondo en mi alma. Hacía años que no leía a autores contemporáneos. No sabría decir por qué. Y las palabras tan sinceras, tan desprovistas de artificios, directamente clavadas en el corazón de un solitario hablando de las vicisitudes de tantos anónimos, me emocionaron hasta las lágrimas. Así, finalmente, acabé leyendo aquella obra de aquel buen hombre, tan desconocido para el gran púbico. Un ilustre desconocido más. Algo había cambiado en mi interior, y había cambiado para siempre.

El libro de Vicente y las palabras acerca de aquella novela que Cerezal tan bien había entendido me llevaron a mi primera Juventud, a mis primeras lecturas, cuando con ansiedad abría esas obras que abrieron unas puertas que jamás volvieron a cerrarse. Con casi cuarenta tacos a mis espaldas y un par de infiernos vividos y sufridos, supe que ya no estaba solo. Una vez más, y veintipico de años después, supe que ya no estaba solo. Como en aquellas primeras lecturas, como cuando leí por primera vez aquel maravilloso capítulo de la novela de Ernesto Sabato “querido y remoto muchacho” volví, de manera despiadada, sin anestesia que es realmente de la manera que se aborda una lectura de estas características a leer compulsivamente, pero ahora a autores contemporáneos.


Luego, tuve la oportunidad de intercambiar unas palabras con ambos en un local de Madrid, en el aniversario de un fanzine en el que uno colaboraba y otro era uno de sus fundadores. Tener enfrente a un par de tipos que han conseguido emocionarte de tal manera nunca es tarea fácil a la hora de entablar una conversación, de manera que nuestra breve conversación quedó (como suele pasar) en un par de lugares comunes. Sin embargo, algo había pasado en mi interior. Las cosas importantes siempre se debaten en el interior y lo que vemos es tan solo una costra.

Pasó cerca de un año y yo estaba muy ocupado en uno de los libros que a duras penas, conseguí publicar en las plataformas de autoedición: yo también tenía mucho que decir. Entonces supe que Pablo iba a publicar un nuevo libro. Breve historia del circo era el nombre. En esos días yo estaba sumergido en Manhattan transfer, de John Dos Passos. Quise alternar ambas lecturas hasta que, en el libro de Cerezal, leí lo siguiente:

Las nubes ronronean
Un torpe maullido de humedad
Y la tierra crepita libido
Con tonada de tormenta inminente
Que ansía devorar
Los puestos callejeros
Toman nota de los cielos
Y comienza su agria danza
De pan de ayer y de fruta fea
Y mercadería en desbandada

Amas de casa recuerdan
Haber olvidado
En la quietud sospechosa de la cocina
La nota que les recordaría cuantos tomates precisa
El guiso que al día siguiente alimente a la familia

Un cancionero culpable
De brazos esclavos de bolsas
Demandan abolición de taxis
Desdibujando sombras a la orilla
De caminos calles y calzadas

Boliches peluquerías colmados
Inician naufragio en perfiles
Que no quieren dar la cara
A la meteorología fiera
De nubes que han de sembrar rastro

Yo añoro el caldo de nube
Que me aderece la calma
Con que paseo las calles
De la ciudad y la nada

Entonces abandoné al gran Dos Passos. Las palabras de Cerezal me transportaron a mi propia vida. A mis casi dos años en el país andino vecino en el que Pablo sitúa sus tribulaciones con la cincelada de la poesía desprovista de artificios. La prosa poética de Pablo, sin esperármelo puesto que hasta el momento yo sabía muy poco de la materia que erguía su libro, despertaron los fantasmas de los recuerdos de mi vida en aquel otro país, aquella otra tierra a la que me había embarcado con tantos proyectos, con tanta ilusión, con tantas ganas de pelear por algo distinto. Lloré largo y tendido al acabar el libro, aunque ahora, ya no sabría decir si fue por el gran retrato anímico de Cerezal o por mis propias tribulaciones. Pero acaso nada de eso importe. Lo que realmente era vital, es algo tan simple como redundante si se quiere: creía haber leído a un autor y en realidad estaba frente a un escritor. Pero tampoco era esto.

Pablo Cerezal no era un autor ni un escritor ni un poeta. Era mi hermano, y tuve que leerlo para tener conciencia de ello. Cerezal era uno de los grandes sin que ni él mismo lo supiera, como suele suceder con los escritores a diferencia de los autores de género que persiguen la aprobación y el éxito. Se trata de algo tan íntimo, que ni siquiera el propio escritor llega a saberlo. Y esto es lo que lo engrandece.

Qué puedo añadir después de esto? Muy poco y mucho al mismo tiempo. Puede que sea más bien un deseo: que alguien pueda experimentar lo que yo al leer esta gran obra de este autor vallecano que (afortunadamente?) no goza de los mimos de la prensa mediática.

PD: Que no pase mucho tiempo más hasta tu próximo descubrimiento.

Hasta siempre, comandante.


Ernesto Cobos, en Crónica de un hombre invernal.


miércoles, 3 de enero de 2018

GOD SAVE DE QUINCEY



uno de mis fragmentos favoritos de la literatura del mundo mundial, sin duda, de Thomas de Quincey en Confesiones de un inglés comedor de opio: no me apetece buscarlo y transcribirlo ahora, pero más o menos, sintetizando y simplificando mucho, va de lo que disfruta al recluirse en su refugio de invierno con sus libros al anochecer, cuando todo se queda al fin silencioso y tranquilo, paz y armonía en la casa, una cena frugal en su estudio, sus gotas de sutil veneno y la chimenea rugiendo, afuera todo silencio y oscuridad, escarcha y helada, y dentro lectura profunda y meditación, cómo desgrana lentamente el reloj de pared las horas, cómo lo cuenta y describe, cómo pasa la velada, esa atmósfera de ensoñación, de entre todo ese prodigioso libro y tantos otros que en el mundo han sido, justo esa visión...


Vicente Muñoz Álvarez

POÉTICA



tiene que ir

para que
te cataloguen

de blanco
o negro

progre
o retro

social
o no

la partida

y aburre tanto
este juego


Vicente Muñoz Álvarez

cover by Velpister

lunes, 1 de enero de 2018

CROQUETAS DE BOLETUS



como las croquetas
de boletus
que hiciste para mí

pequeña

deliciosas
y crujientes

tan suaves
y tiernas


pensé
al masticarlas

nadie
te lo diría así
pero yo sí

pura ensoñación


Vicente Muñoz Álvarez

HAPPY NEW YEAR



 los escritores autobiográficos,
que hacemos de nuestra experiencia poesía,
tenemos que hablar de lo malo cuando lo hay,
la cruz y el dolor de existir a veces,
pero también de lo bueno cuando toca,
la cara y el placer de vivir otras

ojalá todos los años fueran así,
como el 17,
lleno de luz y de amor

brindo por el 18


Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 28 de diciembre de 2017

CUARTEL DE INVIERNO



supongo que, a medida que va pasando el tiempo, los ciclos y las estaciones, los años y las hojas al caer, uno se va retirando subconscientemente a sus cuarteles de invierno, metáfora o nido o refugio, no sé, su lugar de relax en la tierra, donde, de algún modo y con la mayor discreción y elegancia posible, lo que se dice sin estridencias, guarecerse del diluvio de la tontería humana y del tráfago agotador de las relaciones sociales, las apariencias y los convencionalismos... supongo, digo, no sé, porque aunque yo sienta e interprete el mundo ahora así, no todos lo hacen (ni deben) de la misma manera, el caso es que me da igual, mi camino es mi camino y los demás siguen el suyo, doy fe, o resumiendo: amor y amistad verdadera, luz en la alcoba y la chimenea rugiendo, o cosas de mucha fuerza y poder, es lo único que busco y quiero...


Vicente Muñoz Álvarez


miércoles, 27 de diciembre de 2017

DEL FONDO: Febrero en la Tierra.



emocionarme con mis libros, siempre y sin duda (si no, a estas alturas, ya de qué), porque cada uno sale aún hirviendo de mí, pero como con este, realmente, como con ninguno, el número ya yo que sé, Del fondo, porque además de la horripilante historia que en él os cuento, ya me conocéis, y el fantástico prólogo y epílogo de Jesús Palacios y Pablo Malmierca, ese pedazo de artista que es Andrés Casciani se ha currado nada más y nada menos que 75 ilustraciones a doble página para la ocasión, tenebrosas y maravillosas a más no poder, y os aseguro que, al margen de mis desvaríos, sus viñetas os pondrán los pelos de punta... será el número 15 de Vinalia Trippers (porque el libro y el sello lo merecen) y lo presentaremos en febrero con una fiesta muy especial... 

seguiremos
informando

Vicente Muñoz Álvarez & Andrés Casciani 

Producciones Vinalia Trippers, 2018

Booktrailer:


viernes, 22 de diciembre de 2017

POR ENCIMA DE TODO LO DEMÁS


La imagen puede contener: cielo, árbol, exterior y naturaleza

a punto
de terminar
otro año

uno más

y este ha sido
realmente bueno

de magias
y amor verdadero

eso

por encima
de todo lo demás

le agradezco
al cielo


Vicente Muñoz Álvarez


MORGIANA



Los que hayáis visto ya esa obra maestra del cine fantástico titulada El incinerador de cadáveres (si no, a qué estáis esperando: os arrebatará), sabréis cómo se las gasta Juraj Herz, uno de los directores fetiche de la Nueva Ola Checoslovaca, y disfrutaréis de lo lindo con esta otra perla negra de su filmografía, Morgiana (1973), muy diferente en cuanto a estética y contenido, y quizás menos sorprendente y espectacular, pero igualmente fascinante y morbosa.

Si por algo llama la atención esta película es por su refinado esteticismo, de claros ecos simbolistas y decadentistas, que tanto recuerda a la pintura de Gustav Klimt. Esa fue la impresión que en todo momento tuve durante su visionado, hasta el punto de creer reconocer en varias secuencias escenas concretas de los lienzos del pintor austriaco, la indolencia y languidez de sus musas, sus joyas y vestidos y la decoración que representa en sus cuadros.

Aunque bajo esa atmósfera melancólica y preciosista, somnolienta y crepuscular, se desarrolle un tremendo drama familiar, una oscurísima historia de pasión, venganza y celos, muy al estilo de los cuentos crueles decimonónicos, que va derivando a medida que transcurre el film hacia el terror y el paroxismo.

Si a todo ello le añadimos influencias de la Hammer y de la cultura lisérgica y psicodélica, una omnipresente y desazonadora banda sonora, un guión retorcido y enfermizo donde los haya, y una fotografía vaporosa y sombría, obtendremos el burbujeante cóctel de emociones y sensaciones que, como una pócima (nunca mejor dicho) envenenada, nos ofrece esta película.

Cine experimental y extraño, el de Jura Herz, desasosegante y turbador, y otras formas de ver y enfocar el género fantástico.

Vicente Muñoz Álvarez

Morgiana in You Tube


jueves, 21 de diciembre de 2017

MAN ON WIRE



como
te descuides
canses pierdas
asustes despistes
duermas

la mangas

si no estás
siempre alerta
y en guardia
con todo
en la vida

la mangas

y agota tanto
esa tensión


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 20 de diciembre de 2017

FÉNIX



igual
que al quemarla
se convierte
en ceniza

la materia
la carne
la pasión

a veces

renaciendo
de ella

al regarla
de nuevo

vuelve
a brotar


Vicente Muñoz Álvarez


lunes, 18 de diciembre de 2017

ÓPTICA



el punto de vista y la perspectiva, me repito, en eso consiste todo... la perspectiva y el punto de vista, al fin y al cabo, porque según con qué prisma enfoques la (misma) realidad, todo cobra como por arte de magia (blanca o negra) uno u otro sentido... medio siglo caminando por las sendas intrincadas del mundo y la misma o semejante verdad: todo depende del color del cristal a través del cual se mire... según estés, enfoques y proyectes tu mirada, la vida de uno u otro color... a veces monstruos y paranoias, otras milagros y prodigios, vamos todos, en cualquier caso, por el mismo camino... qué vemos tú y yo frente al mismo horizonte, olas que vienen y van y cobran, según las nubes que por encima de nosotros pasan, diferentes graduaciones y tonos, y por qué para uno y otro son, según nuestro punto de vista, de diferente color, no lo sé, pero sí que hay cientos de universos en este y todo es, en cada uno de ellos, tan imprevisible y azaroso, subjetivo y extraño, que es inútil sacar conclusiones, etc...


Vicente Muñoz Álvarez


viernes, 15 de diciembre de 2017

CIMA DEL CIELO



como una perla
en el aire

flotando
en las nubes

 como un sueño
prerrafaelita

como una
revelación

Marvao
en lo alto

y nosotros 
en el cielo

pura
iluminación


Vicente Muñoz Álvarez


ESPÍRITU DE LA HAMMER



efectivamente y sí,
estos momentos

un melancólico día de otoño en Portugal,
brumoso, lluvioso y crepuscular,
cuando al anochecer la gente
se refugia ronroneando en sus casas,
después de atravesar durante la vigilia
páramos siniestros y desolados,
en un caserón decadente junto a la chimenea,
leyendo a mis viejos maestros 


Vicente Muñoz Álvarez


jueves, 14 de diciembre de 2017

REINO DE OZ



llevo una buena temporada sin dar apenas lecturas ni conferencias fuera de mi ciudad, rechazando cortés y educadamente varias propuestas porque siempre es, desde que comenzó la crisis, lo mismo: con suerte 100 euros, viaje y alojamiento, gracias... y hace ya tiempo decidí que no, que así yo al menos no iría (salvo por circunstancias o afinidades personales), que dos días de cientos de kilómetros y carretera, dar una lectura y regresar agotado a casa con los bolsillos vacíos, a estas alturas ya no... lo hice docenas de veces cuando comenzaba a escribir (muchos pueden dar fe), con mis primeros libros, pero imagino que como con todo, a medida se va haciendo camino, teniendo trayectoria y currículo, las cosas deberían mejorar... y no sólo no han mejorado, sino que cada vez empeoran más, las Administraciones piensan que la literatura es un juego de niños mientras los políticos nos roban a manos llenas, los poetas somos unos muertos de hambre y creen que 100 euros por dos días de nuestras vidas (agradécelo, oh tú, elegido, otros lo hacen gratis), es nuestro salario y precio... y yo me pregunto: qué artista cobra eso, qué músico, pintor, escultor, actor, qué profesional de cualquier gremio cobra eso por dos días de su talento y trabajo, teniendo en cuenta que una vez en el lugar de destino los gastos, salvo viaje y alojamiento, corren por tu cuenta... valoro y agradezco mucho, de veras y corazón, a todos los que me invitáis en esas condiciones a recorrer esta arrugada piel de toro, pero en mi caso, con más de veinte libros a mis espaldas, 51 primaveras y haber coordinado muchas antologías y festivales de poesía, considero que ya no estoy para esos trotes y rechazo cortés y educadamente esas ofertas... 

como en casa no se está
en ningúna parte

decía Dorothy
en El Mago de Oz

en ninguna parte


Vicente Muñoz Álvarez

OJOS DE FUEGO


Si os gustan las historias de brujería y espíritus elementales en la Norteamérica de los colonos y los pioneros, los relatos panteístas de Algernon Blackwood (El Wendigo, por ejemplo), el ambiente y atmósfera de Las brujas de Salem y las leyendas y mitos de los indios pieles rojas, no debéis dejar de ver esta película, Ojos de fuego (Eyes of fire, 1983 - no confundir con la adaptación de la novela de Stephen King del mismo título, de 1984), de Avery Crounse, una rara avis del cine fantástico y, sin duda, un festín para los amantes del género.

Simbolista y oscura, desconcertante, psicodélica y atemporal, la película de Crounse tiene algo especial que la diferencia de cualquier otro film semejante (La bruja, de Robert Eggers, sin ir más lejos), un aura de fuerza primigenia y ancestral, una atmósfera desasosegante y vesánica, como de ensueño de opio o viaje iniciático, que pone, en ocasiones, los pelos de punta.

Aunque ni mucho menos es tampoco un gran film, cojea aquí y allá, el argumento tiene imperdonables lagunas, el desenlace es apresurado y caótico, y uno tiene la sensación de que, con más presupuesto y coherencia, hubiera podido dar más de sí.

Es lo que es y tal cual hay que disfrutarla, con sus errores y aciertos, altos y bajos, una película sombría y atípica, sugerente y extraña, de ahí su peculiar magnetismo.

Vicente Muñoz Álvarez

Eyes of fire in You Tube:


martes, 12 de diciembre de 2017

REINO DE LOS CIELOS



y todo

pienso

siglos
y guerras

magias
y amores

castillos
y revelaciones

en busca
del nido total

la piel
el calor
el refugio
y las chimeneas

todo
se reduce
a eso


Vicente Muñoz Álvarez


CONVENTO SENHORA DA VITÓRIA



como en La Caída de la Casa Usher (cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo durante un oscuro día de otoño), atravesando de la mano páramos siniestros y desolados, llegamos al Convento Senhora da Vitória, en Castelo de Vide, ya en el corazón del Alentejo, y todo allí fue magia y ensoñación, aquel decadente caserón, sus salones vacíos, sus habitaciones umbrosas, sus chimeneas somnolientas, sus baños decimonónicos y sus camas con dosel, y afuera, en cuanto el sol rápidamente se puso, la oscuridad y la lluvia, fantasmas victorianos y merodeadores, justo lo que buscábamos, pura regresión...


Vicente Muñoz Álvarez


lunes, 11 de diciembre de 2017

VALLE DE LÁGRIMAS



en el hospital

por urgencias

esperando
a mi padre

me dice
un abuelo

ya me lo decía
mi madre

hijo

la vida es
un valle de lágrimas

ya se lo digo
a mi nieto


Vicente Muñoz Álvarez

sábado, 9 de diciembre de 2017

DEL FONDO: Próximamente.



Como un Lautréamont o un Rimbaud que hubieran leído el Necronomicón, pasando su infancia encadenados en una oscura y húmeda sala de cine abandonada, donde se proyectaran en bucle continuo las primeras películas de Cronenberg, Lynch y Clive Barker, Vicente Muñoz Álvarez desgrana con verbo hipnótico y viscoso una Odisea post-humana engañosa y trágica, por la que se arrastran penosamente los restos de una humanidad doliente, engañada por falsos profetas y mesías dementes, atrapada en un universo-túnel del que no solo es imposible escapar, sino que la deglute, fagocita y vomita, como si de una entidad monstruosamente consciente y viva se tratara, sin finalidad ni razón alguna.

Jesús Palacios

DEL FONDO

Vicente Muñoz Álvarez & Andrés Casciani 

Prólogo por Jesús Palacios
Epílogo por Pablo Malmierca

Producciones Vinalia Trippers, 2018

https://www.youtube.com/watch?v=53qSDS8B_bY

viernes, 8 de diciembre de 2017

LOS QUE VIENEN DETRÁS: Fragmentos (3)



Comenzaba a anochecer y Rosa y Paco estaban cenando en la salita. Los niños ya se había acostado y ellos dos comían espaguetis y miraban el televisor. En el telediario, un reportero hablaba de un animal insólito y desconocido al que había atropellado esa mañana un camionero, una especie de perro, con genes de otras razas, que los expertos estaban estudiando.

- ¡Mutaciones! - dijo él con los carrillos llenos -. ¡Jodidas mutaciones! Va a llegar un punto en que nos hagamos monstruos, todos... Fíjate, coño, es increíble, el perro ese, parece un canguro o algo así... Debe ser la comida, o esta de mierda de atmósfera que respiramos...


Vicente Muñoz Álvarez,
de Los que vienen detrás y otros relatos
Prólogo por Hernán Migoya. Ilustraciones de Miguel Ángel Martín 
(DVD ediciones, 2002)

martes, 5 de diciembre de 2017

LAPSO



este
momento

aquí 
y ahora

ni cerca
ni lejos

ni atrás
ni adelante

ni ayer
ni mañana

no lo dejes
pasar


Vicente Muñoz Álvarez,
de Gas. Antología poética personal 1999-2016
(Lupercalia, 2016)


lunes, 4 de diciembre de 2017

TODO POR UN SUEÑO



es lo que tiene la literatura, pienso, lo bueno y lo malo, porque de ambas cosas hay, don y maldición, pero sentirlo y verlo todo como en un sueño intuyo que es por y debido a ella, la vida y la muerte, el amor y el desamor, la magia y la mística, el grial y la perla, todo por ella, sino y destino, de dónde si no tantas regresiones, conexiones y ensoñaciones, intuiciones y revelaciones, correspondencias y analogías...


Vicente Muñoz Álvarez

domingo, 3 de diciembre de 2017

SITIOS DE MUCHO PODER



es, sobre todo, la sensación que me han dejado en el corazón y la piel, puro bálsamo después de la ruta, estos días tranquilos en el Alentejo, islas en el aire, fuerzas telúricas, nidos de águilas, castillos templarios, sol y niebla y lluvia, frío cortante, tabernas de la Hammer y vibraciones de mucha mística y energía, ya grabadas para siempre, como símbolos áureos, en mi cofre de hueso... lugares donde el tiempo se ha detenido, posadas de ensueño de opio, horizontes eternos, olivos, alcornoques y limoneros, carreteras sinuosas, cisternas y juderías, criptas y megalitos, lecturas fantásticas junto a la chimenea y unos ojos de cielo... de cielo...


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 21 de noviembre de 2017

JÓVENES CASTORES



el tema básico e imprescindible ahora, por encima de otros muchos, es: dejar bien encajada y segura la presa en otoño para poder disfrutar después de un invierno tranquilo... así, pienso al verles trabajar, es como sus madrigueras se protegen del agua y el frío, y así, porque me gusta la metáfora, me planteo el vender zapatos estas semanas de extrañamiento: un hogar donde poder descansar y soñar luego: justamente eso y nada más, al terminar la ruta, le pido al cielo...


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 20 de noviembre de 2017

PERROS DE PAJA



Polémica, desconcertante y tremenda, Perros de paja (Straw dogs, 1971) es una de las películas más redondas y extremas del siempre cuestionado Sam Peckimpah, a mi juicio de lo mejor de su ya de por sí interesantísima filmografía, y contiene paradigmáticamente todos los ingredientes característicos de su forma de hacer cine.

Dustin Hoffman y Susan George (sensual, inocente y perversa a partes iguales) bordan sus respectivos papeles, y junto al resto del plantel de actores tejen la asfixiante tela de araña en que se convierte progresivamente el metraje.

Como suele ser habitual en Peckimpah, eso sí, la mujer no queda demasiado bien parada: es ella la que en última instancia desata con su frivolidad e inconsciencia la furia de unos y otros y provoca en definitiva el desastre...

Conclusión final: cuidado con los Bichos Malos.

Junto a Quiero la cabeza de Alfredo García y Grupo Salvaje, de lo mejor de Peckimpah y del cine de acción del siglo pasado.

Vicente Muñoz Álvarez, de Cult Movies: Películas para llevarse al infierno (Eutelequia, 2011. LCLlibros.com, 2013).

Trailer en You Tube:


LONG TIME AGO

con mi sobrino Álvaro, en 1993

miércoles, 15 de noviembre de 2017

FATUM



lo que sí y lo que no y por qué sí o por qué no, me pregunto ahora que comienzo a tener para ello de nuevo tiempo, todo, siempre, tan complicado... en eso pienso estos días, justo a punto de finiquitar ya de una vez mi odisea, poner al fin el huevo en mi nido y reencontrarme con el amor y la amistad verdadera, tras tantas semanas de zapatos y carretera, clientes, ciudades y pueblos, tanto extrañamiento durante tantos días de ruta, lo que sí y lo que no y por que sí o por qué no, una de las preguntas que me obsesiona últimamente, el por qué de las afinidades y los sentimientos, de dónde vienen y a dónde van, nacen, evolucionan y se modifican... como las olas del mar, como las hojas brotando y cayendo, van y vienen los sentimientos, y como esponjas los absorbemos, casi sin que lo notemos, por ósmosis o negligencia, endurecen o suavizan nuestra corteza... ojalá fuera todo más sencillo, pienso, más nítido y fácil, más transparente, pero no lo es, hay que vivirlo para poder comprenderlo, disfrutarlo y sufrirlo, y qué extraño todo, el camino y los corazones, la humanidad y los sentimientos, en eso, al margen de vender zapatos, pienso estos días...


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 14 de noviembre de 2017

DEL FONDO: Próximamente en la Tierra.



“Del fondo” surgen las visiones más aterradoras, pero también más fascinantes. Surgen las preguntas más angustiosas, pero también las respuestas más necesarias. “Del fondo” nos ha traído Vicente Muñoz Álvarez, siguiendo los pasos perdidos de Poe y escalando en sentido inverso el Monte Análogo de Daumal y las montañas dementes de Lovecraft, esta épica infernal de la nueva y vieja carne, esta crónica bíblica de un éxodo post-humano en pos de una revelación que quizá sea, simple y rugosamente, que no hay luz al final del túnel, sino solo y por siempre oscuridad. Oscuridad. Oscuridad.

Jesús Palacios

DEL FONDO

Vicente Muñoz Álvarez & Andrés Casciani 

Prólogo por Jesús Palacios
Epílogo por Pablo Malmierca

Producciones Vinalia Trippers

viernes, 10 de noviembre de 2017

NO SÉ LO QUE TÚ VES, YO SÓLO NIEBLA



muy raro
y patético todo

al volver
de mi guerra

dónde

al margen
de la política

nosotros

sólo veo
trincheras

no vuestro
corazón


Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 6 de noviembre de 2017

ALENTEJO, MON AMOUR



acercarme al fin, tras varias semanas de extrañamiento y calzado, al final de esa odisea, y poner mi tercer ojo y el volante en otras aventuras y carreteras, nada más puedo pedirle al cielo... aunque antes tenga que terminar, me digo, ya queda poco, zapato a zapato, leña para el invierno...


Vicente Muñoz Álvarez