viernes, 25 de julio de 2014

GOLPES (Como un guante de seda forjado en hierro)


vuelvo en mis días nostálgicos, como el imán atrae al acero, a escuchar viejas canciones que despiertan en mí contradictorios recuerdos y me retrotraen, con todo lo bueno y lo malo que ello implica, a otros mundos paralelos, Golpes, en concreto, de Gabinete Caligari, uno de esos temas que llevo en las neuronas grabado a fuego, como banda sonora de mi paso fugaz por la tierra, y que es una metáfora de mi propia experiencia: aprender siempre a fuerza de golpes, por dentro y por fuera, en el estómago y el corazón... como el imán atrae al acero, vuelvo una y otra vez a escuchar esos Golpes de los ochenta, cuando éramos héroes y brillaba la perla, y veo toda mi vida reproducida flashback tras flashback en la pantalla de mi cabeza, golpes en el colegio, en la calle, en la carrera, en el trabajo, en la escritura, con las mujeres, con las maletas, en la carretera, golpes y golpes en el estómago y el corazón... pero también, por suerte (y eso me reconforta), cómo de todos ellos, golpes y golpes, siempre me he levantado o me levanto siempre (Aries de pura cepa), ninguno hasta ahora, por más que haya dolido, me ha noqueado, aún sigo en el cuadrilátero, fintando y encajando puñetazos y lamiéndome entre round y round las heridas (mil cardenales de pasión), e intentando no bajar del todo la guardia... como un guante de seda forjado en hierro (que diría el bueno de Daniel Clowes), y con la canción de Gabinete Caligari de fondo, sigo combatiendo, avanzando, protegiéndome y endureciéndome, creando callo en las vísceras y entrenándome (como Sísifo subiendo a la cima de la montaña su piedra) para la siguiente pelea...

¿y dónde están tus golpes?
oh, sí, corazón
¿dónde está mi dolor?


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 22 de julio de 2014

ESPINAS


las que desgarran
las que duelen
las que hacen sangrar

las que se clavan
en el corazón

nunca
las evito
a tiempo


Vicente Muñoz Álvarez

MINOTAURO


como una inundación o huracán
o devastadora tormenta

como cristales
como cuchillas
como alimañas
dentro de mí

como si hubiera envejecido
un milenio en sólo unos días

perdido

en mi laberinto

siento la ausencia de ti


Vicente Muñoz Álvarez

ANSIEDAD en el BELMONDO BAR


lunes, 21 de julio de 2014

L'AMOUR EN FUITE


he amado
a unas pocas mujeres en mi vida
ellas saben quiénes son

he dado al completo
cuerpo y alma y vísceras
y corazón

pero siempre ha sido poco
nunca suficiente
siempre el mismo dolor

voy comprendiendo
beso tras beso robado
el amor

cómo se viene
cómo se fuga

(oscuro como la tumba donde yace mi amigo)

tan callando


Vicente Muñoz Álvarez

sábado, 19 de julio de 2014

MI VIDA EN LA MALEZA DE LOS FANTASMAS


doliendo
ahogando
asfixiando
aplastando
abrasando

cegando

arden
las pérdidas


Vicente Muñoz Álvarez

RAIN DOGS


qué es el amor
y qué el desamor

me pregunto

dónde la rosa
el misterio
la fe

qué el desamparo
la soledad
los animales
perdidos

qué

duele
esta tarde

mucho

llueve
este frío

ahora

es lo que sé


Vicente Muñoz Álvarez

FRIENDS


con David González 
& Carlos Salcedo
en Casa Benito

photo by Silvia D Chica

viernes, 18 de julio de 2014

FUEGO


la dureza
la dureza
la dureza

del amor

y sus falsas
promesas

en el corazón

préndele
fuego


Vicente Muñoz Álvarez

ROSAS MARCHITAS


como la rosa

se marchita el amor

aunque no quieras


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 16 de julio de 2014

EL DESCRÉDITO


el amor
que a veces redime
y otras mata

la fe en ti mismo
y la frontera
de los demás

no dar la talla
no darlo todo
no venderte
no integrarte
en la sociedad

sólo
por un sueño

la historia
se repite


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 15 de julio de 2014

lunes, 14 de julio de 2014

DÍAS DE RUTA en RICK'S CAFÉ


Este poeta, novelista, ensayista, editor, le echa a la vida talento, sensibilidad, amor propio y coraje aprendido en las generaciones de sus mayores y de lidiar a la vida. Que si el mundo comercial de los zapatos está en crisis como el resto de circunstancias, pues bueno, ahí están su musa, su perro, sus amigos, el diálogo con aquellos a quienes admira y sus paisajes para armarse de energía positiva, ilusiones y proyectos. Proyectos que acaban cuajando. Quiere esto decir que aunque el reconocimiento merecido no sea el que tiene, él retuerce las circunstancias y las acaba poniendo a su servicio. Que de eso se trata. De servir y ser servido con nobleza.

Prologa este poemario titulado Días de ruta (Ediciones Lupercalia) Gsus Bonilla, quien le declara su admiración y amistad. La cubierta de época es hermosa y nos traslada a la América del norte o caribeña de los años cuarenta y cincuenta. Aquella que seducía a Europa con su cine clásico en blanco y negro, aquella de Bogart y Bacall, aquella de Chico y Rita.

El diseño interior está muy cuidado. Sí hay algo que pulir, es perspectiva personal, el tamaño de la letra. Se ve, es elegante, buena maquetación, pero con un par de cuerpos más la fuente podríamos decir que alcanza la excelencia. Unas páginas más no supone un sobre coste importante y merece la pena.

Días de ruta, construido en cuatro partes, que son otros cuatro cuadernos, refleja cada una de las cuatro estaciones, simbolizadas con cuatro palabras cargadas de profundo significado: campaña de otoño, cuaderno de invierno, campaña de primavera, cuaderno de verano. Todas ellas enmarcadas por dos palabras inglesas hermosas, dos verbos que reflejan lo infinito y lo finito de la vida: to open and to close. Y como colofón una hermosa expresión castellana de origen latino, Catarsis.

Y Vicente con un castellano de siempre y renovado, por tanto, clásico; entre imágenes cinematográficas de la vida cotidiana que evocan al cine por el que te sientas en casa y el tiempo se detiene mientras absorbes esa mirada con la musa; ofrece los injertos asiáticos del haiku japonés en su lírica. Es Vicente un hombre de fronteras en el sentido que descubrió y potenció Julián Marías. Las fronteras son puntos de encuentro, de mezcla de formas y filosofías de vida, de intercambios, de descubrimiento mutuo de lo ajeno y de lo desconocido. Se muestra Vicente en sus haikus como un hombre al que la vida le ha azuzado, su fe está en solfa y, sin embargo, como un místico, se aferra a ella. Le oprime lo laboral y lo social, pero se revela y se desvela, se libera de las opresiones y halla dentro de sí una revelación para su vida y para aquellas con quienes la comparte.

Le vemos navegar por el mar de su vocación poética en “Mar adentro”. Es su mundo más personal. Ha aceptado el naufragio porque para él lo importante es vivir siendo escritor. Ahí nos muestra su autenticidad. En “Arde Babilonia” apreciamos su experiencia comercial durante estos años de tormenta persistente. Una Babilonia donde, como en la antigua, hay “Castas” con diferencias socioeconómicas acusadas y donde la depauperación vuelve a ser una epidemia. En esa Babilonia, Hobbes ha vuelto o, mejor dicho, nunca se fue, y rebrota con la fuerza y maldad de costumbre. He ahí su poema “Selva”. La competitividad absurda de nuestro tiempo, la lucha por la supervivencia, el caerse y levantarse.

En esa selva, vemos transitar los recuerdos y las vivencias de tres generaciones de hombres dedicados al mundo del calzado. Su título está clavado, “Saga”. A sus mayores les fue mejor, la pregunta se hace ineludible, ¿por qué? Sin embargo, el lírico no se rinde, lucha de la mano de la razón poética para echar afuera lo que le quema y preocupa. La poesía, como nos avisó y mostró María Zambrano, es su tabla de salvación. Vicente está ante tres Magistrados del Tribunal de los Náufragos: Ortega, Zambrano y Marías.

Y Vicente, como ese trío de filósofos, vive enamorado. El amor salva. No concibe la vida sin el abrazo de su compañera. En este detalle también es diferente. Si Ortega proclamó en sus Meditaciones del Quijote, que Dios es un gran arquitecto que bajó al mundo para poner las cosas en conexión con amor; Vicente lleva 25 maletas de muestrario, como Jesús de Nazaret nació un 25 de diciembre. Ellos dos, como todos, llevan su cruz. Sin embargo, el amor propio es un cirineo clave.

La posada cervantina aparece en Días de ruta, he ahí su poema “Back home” versos de transición hacia el hogar junto a su chica, las setas del pueblo, su lírica, la vida íntima –la más auténtica, como reflejó Marías-. En todo regreso a casa hay una travesía que es el encuentro con uno mismo. Y reaparecen los haikus para comenzar cada parte del poemario. Vicente Muñoz lo tiene claro: para vencer las dudas y los problemas personales hay que ser testigo, sentir más y pensar menos. Es la búsqueda del equilibrio entre lo uno y lo otro, un equilibrio dinámico. La inteligencia emocional emergiendo.

Lector, haz que emerjan los poetas clásicos. Encamina tu ruta hacia una buena librería, esa que te acoge y te lleva a libros que te gustará tener entre tus manos o poner en las manos de otra. Regala Días de ruta.

Manuel Carmona, en Rick's Café.



MI VIDA EN LA PENUMBRA

145.000 latidos

domingo, 13 de julio de 2014

EL SANATORIO DE LA CLEPSIDRA


Adaptando a la pantalla grande una novela de Bruno Schulz (el autor de esa joya titulada Las tiendas de color canela, que a todos os recomiendo), el polaco Wojciech Has dirigió en 1973 El sanatorio de la clepsidra (Sanatorium pod klepsydra), una película inclasificable y extraña, muy extraña, donde los sueños se entremezclan con la realidad y una atmósfera decadente y onírica lo envuelve todo, dando lugar a una inquietante realidad paralela.

Aunque al fin y al cabo el argumento sea en este film lo de menos, surrealista y simbólico e incomprensible, sirviendo poco más que de excusa para desarrollar el delirante universo que el director nos propone: un sanatorio gótico, lúgubre y polvoriento, y unos personajes histriónicos y estereotipados representando los vicios de la sociedad.

En ese reducido y laberíntico espacio, y en algunos exteriores que parecen salidos de una pesadilla lovecraftiana, conviven un perverso doctor y todo un séquito de enfermeras y pacientes en trance, a caballo entre la vida y la muerte, que sirven de conejillos de indias para sus experimentos. 

Lenta, larga y compleja, El sanatorio de la clepsidra es sin embargo un magnífico retrato visual de los sueños, de esencia siempre volátil, y un ejercicio de estilo que, por su exuberancia y rareza, merece la pena videar.

Surrealismo y poesía de la buena, en suma, que hará las delicias de los amantes de la literatura de Schulz y del cine de autor europeo.

Vicente Muñoz Álvarez

El sanatorio de la clepsidra (completa) in You Tube:


sábado, 12 de julio de 2014

EL ÚLTIMO RAMONE (Gabba Gabba Hey)



me entero justo al levantarme esta mañana: ayer murió Tommy Ramone, el batería de la mítica banda, el último de la saga, el último Ramone... fin del trayecto, buen viaje, descanse en paz... y me llegan a la cabeza en tromba acto seguido todos aquellos emblemáticos temas con los que me crié: End of the centuryBlitzkrieg Bop, Rock and Roll High School, The KKK took my baby away (que versioneábamos Veredicto Final), Judy is a Punk... y con ellos mil recuerdos y regresiones: escuchándoles una y otra vez con la peña (con César sobre todo) en el Pantano de Luna, en la Pícara, en el Garabatos, en los locales de ensayo, en el Toisón, en La Cantina, en La Madrágora, en el Universal... a pocos grupos escuché en mi juventud tanto como a los Ramones, su rock vertiginoso y tremendo, aquellos cuatro acordes (más que suficientes) con los que nos hacían vibrar, el concierto en La Real de Oviedo (petado hasta la bandera), las portadas bizarras de sus discos, las bambas y los vaqueros rotos por las rodillas y las chupas negras de cuero y las gafas oscuras y las docenas de camisetas suyas que desgasté... y la muerte trágica y prematura de todos ellos luego (Joey, Dee Dee y Johnny) uno tras otro, hasta la de ayer, la de Tommy, el batería, el último de la saga, el último Ramone... algo, sin duda, se me ha ido con ellos, rondando ya los 50, tan cerca y tan lejos (tiranía cruel del reloj), aquel vitalismo feroz de los 18, su banda sonora, aquellas canciones de fondo, aquellas ganas de comerse el mundo y aquella manera salvaje de ser y estar en la tierra... 

buen viaje

queridos drugos

Gabba Gabba Hey


Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 10 de julio de 2014

VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ & LA FAMILIA BIEN, GRACIAS



                           Leer a Pessoa
                           una tarde de agosto

                           en la quietud

                           todo vacío

                           algo tremendamente
                           triste


Vicente Muñoz Álvarez, de Privado (Baile del sol, 2005).

Collage por La familia bien, gracias, para Arañados Signos, 2014.


lunes, 7 de julio de 2014

DÍAS DE RUTA en TANYIBLE EBOOKS


Entre las escasas posibilidades que desembocan en hablar de sí misma y los miles de seres humanos de todo tipo y condición que se lanzan a publicar lo que consideran versos en cualquier lugar, la poesía se sostiene en una constante paradoja. Pocos caminos no transitados y ya desgastadísimos quedan para que pueda expresarse como género literario, y sin embargo nunca ha habido más personas que se consideren poetas al darle al botón «enter» después de un reglón. Aquellos malos tiempos para la lírica se han convertido en tiempos caóticos. Hoy existen muchos más poetas que poemas. En una proporción aproximada de un millón a uno. A un lado aquellos que en la actualidad apuestan por la poesía como forma literaria todavía capaz de comunicar cualquier asunto. Al otro el batallón de vates y bardos del «intro» y «como esta línea ha quedado debajo de la otra debe de ser una décima o espinela personal». Nos ocupamos de tres escritores pertenecientes a la primera categoría. En una clasificación se les pondría el nombre de románticos o de locos. Puede que suicidas. Quizá, en cierto modo, sean sinónimos.

Vicente Muñoz Álvarez realiza en Días de Ruta (ed. Lupercalia) una aproximación al imaginario beatnik, bajo un punto de vista personal, cotidiano y menos cercano al underground que al tedioso día a día de cualquier oficinista. La fascinación por multitud de aspectos y la aventura iniciática propias de los beats, tiene en Muñoz Álvarez su reverso no tenebroso, sino rutinario. Un personaje, viajante de zapatería, que se niega a rendirse y se aferra a la poesía como elemento salvador, y sanador, que le permita seguir adelante en mitad de la más aburrida mediocridad. Si, como dice la conocida cita de Lennon, «la vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes», Días de Ruta expone esa doble condición que fluye a la vez: el quehacer diario, asfixiante y adocenador, junto al pensamiento libre y los pequeños proyectos literarios, modestos pero suficientes para suponer una constante esperanza. Esta doble cabeza, este híbrido, se corresponde con un texto desarrollado de forma acorde, donde lo textos en prosa parecen a veces, valga la exageración, más poéticos que los propios poemas, que tienden a mantener un pie en lo narrativo. A su vez, la falta de pretensión y la sencillez del libro se corresponden igualmente con el carácter del personaje principal que, en primera persona, describe su viaje exterior e interior.


En el prólogo de Arcadia Desolada (ed. La Lucerna), de Pedro Juan Gomila, José Luis Reina indica cómo los poetas homosexuales españoles, salvo Luis Cernuda como ejemplo máximo, junto a Juan Bernier o Julio Aumente, suelen tomar tres caminos: cambiar el sexo del amado (Aleixandre), sublimar el deseo mediante mediante la estética (Villena) o difuminar al amado hasta hacerlo indistinguible (Lorca, García Baena, Gil de Biedma). Gomila toma partido por la falta de complejos y elabora un conjunto de poemas encadenados que van más allá de la simple reivindicación de la homosexualidad. En ellos refleja el dolor por una identidad proscrita y pisoteada durante la infancia y la adolescencia, sus secuelas y la lucha posterior por recuperarla de forma coherente y adulta. Con metros libres pero rítmicos, la mayoría endecasílabos o dodecasílabos, el libro conforma una narración que va del pasado al presente. Junto a ella, referencias clásicas al la mitología griega, utilizada aquí no como ocultación de determinados sentimientos, sino como apoyo y cierto distanciamiento irónico, pues precisamente, como comentábamos, muchos poetas se han servido de ella como cortina de humo. El desgarro interior de Gomila, su sinceridad y el carácter directo de esta obra, no está reñido en ningún momento con la elegancia y el cuidado formal. Esta circunstancia, lejos de atenuar las difíciles emociones que tratan de transmitirse, sirve de vehículo que potencia su comunicación. Pese a que la métrica clásica parece denostada, tenemos aquí a un poeta dotado en ese aspecto y al que sería muy interesante ver en un futuro enfrentándose con todo rigor a las estrofas canónicas.


Si Vicente Muñoz Álvarez y Pedro Juan Gomila arriesgan, lo de Ricardo Moreno es un cuádruple mortal desde el trapecio sin red debajo y haciéndose una foto «selfie» en mitad de la pirueta. En Antropogenia (ed. Lupercalia) opta por la forma de los antiguos cantos de tipo religioso que prefiguraron la poesía épica. Esos cantos exaltados, que hablan de los orígenes de un mundo y de una cultura, se sirven aquí de multitud de datos científicos recientes, desde la genética a la antropología, la geología o la física. La tabla periódica, el ADN, determinados datos astronómicos o sobre las especies anteriores de homínidos conviven con todo tipo de mitologías y dioses. Se puede decir que Moreno se ha tomado muy en serio aquel conocido poema de Pessoa, a través de su heterónimo Álvaro de Campos, donde comparaba en belleza al binomio de Newton con la Venus de Milo. El camino que va del Big Bang a los años 70 del siglo pasado, cuando precisamente nace este autor, retoma y realza formas poéticas en desuso, abandonadas hace mucho, y que sin embargo parecen ajustarse como un guante a los propósitos de este poeta que se ha atrevido a «rescatarlos». Un libro al que hay que calificar de insólito.

Alfredo Martín Gorriz, en Tanyible Ebooks.


ISAKI LACUESTA

domingo, 6 de julio de 2014

DEMENCIA


Morbosa y bizarra donde las haya, y decadente y malsana como pocas, esta hermana mayor de Nekromantik, Demencia (Buio Omenga, 1979), del controvertido Joe D'Amato, conserva intacta (o incluso potenciada) su aura enfermiza y aterradora, demencial en el sentido literal de la palabra, habiéndose ganado por méritos propios la etiqueta de filme de culto.

Su retorcido guion (que incluye necrofilia, sadismo, descuartizamientos y otras delicatessen varias), sus increíbles (y casi vomitivos) efectos especiales, la perturbadora banda sonora de Goblin y, muy en especial, la atmósfera pavorosa y pesadillesca que logra recrear, hacen de esta película una precursora del gore extremo y una rara avis dentro del cine de horror de su tiempo.

Una historia de amor dramático y enloquecido que dejará sin aliento, por su crudeza, hasta a los amantes del género más curtidos y que, os lo aseguro, no se os irá de la cabeza en mucho tiempo. Entre otras cosas, por la estremecedora interpretación de Franca Stoppi, espeluznante y para quitarse el sombrero.

Junto a Antropophagus (1980), otra perla negra para engarzar,  de lo mejor del siempre excesivo y polémico Joe D'amato.

Eso sí, no lo olvidéis, rigurosamente prohibida a menores de 18: quedáis advertidos.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube:


jueves, 3 de julio de 2014

DUELO AL SOL: La Frontera.

DUELO AL SOL


pasártelo bien escribiendo (por más que sufras) hacer de tu velatorio una fiesta desmitificar la poesía esos rostros adustos serios como de otro planeta rodearte de frikis que escriben como los ángeles (del infierno) que las caras serias la alta poesía queden atrás de indios y de vaqueros hablar por qué no sí la sangre las vísceras el corazón fuera los disfraces explota (por más que sufras) pásalo bien

luego hablamos
de poesía


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 2 de julio de 2014

DÍAS DE RUTA en RUTA 66


Días de ruta

Vicente Muñoz Álvarez (Lupercalia Ediciones)

Vaya faena nos hace Vicente Muñoz Álvarez con este nuevo libro. ¿Porque, cómo definiremos estos Días de ruta? ¿Un poemario? ¿Una autobiografía? ¿Un diario? Probablemente no es nada de eso y a la vez lo es todo. Está claro que se mueve en el terreno de la poesía pero su trabajo de representante de una marca de zapatos que le obliga a recorrer muchas carreteras (de ahí el título) le da la posibilidad de vivir continuas historias y tener tiempo más que de sobra para reflexionar sobre temas que van de la crisis económica a la automatización personal, la angustia o la meditación. Textos directos, emotivos, rugosos, extremos, influidos tanto por Bukowski como por los Ramones, Céline, John Huston, Baudelaire o Parálisis Permanente. Construyendo con todo eso la versión castiza del On the Road de Kerouac, sin pretensiones, eso sí. Trabajando desde la humildad en pos de una literatura de calidad en un país abocado a que los libros más vendidos sean los firmados por estrellas mediáticas de la televisión o del deporte, Muñoz es un oasis, un brote verde que asoma en el desierto y que puede suponer la salvación del peregrino en forma de una gotas de agua. Gotas que quizás encontremos en el arcén de alguna carretera secundaria.

Eduardo Izquierdo, Ruta 66.


sábado, 28 de junio de 2014

ANSIEDAD: Prólogo.


GABI OCA FIDALGO

Hijo de Satanás

 Ahora y hoy, frente a este libro y en estas líneas, me toca rendirle homenaje a un tipo que se ha dejado en los tigres y esquinas de esta ciudad los huevos y la piel por la mala vida y la literatura, y por qué no decirlo, uno de nuestros escritores secretos e imprescindibles... Que los demás le coman la polla a cualquiera (siempre y endogámicamente a los mismos), pero yo hoy, con mis mejores latidos, le canto a mi tron, porque sí, porque es auténtico y se lo merece y porque así me lo pide mi ética y estética: Gabriel Oca Fidalgo, Gabino o Gabi para los amigos... Os llevo de la mano, regresión tras regresión, a una fiesta de Vinalia Trippers del otro milenio en la que apareció: en el CCAN, petado el Club de peña (no recuerdo qué grupo sonando, pero siempre sonando), y el Gabi que se nos presenta sudoroso y tembloroso y espídico con un novelón fotocopiado en las manos (al Bufa y a Silvia y mí) pidiéndonos que lo leamos... Y luego, al entrarle, su tremenda maña y maestría... Mezcla asombrosa de Céline (siempre presente) y Bukowski y Burroughs y El Ángel, híbrido e hijo de Satanás, el Gabi, sorprendiéndonos con su prosa (y poesía, aunque él no lo admita) de no ficción... Pasan los años, nos seguimos viendo, yonquis he conocido a muchos, pero que escriban y hayan asimilado así a los maestros antiguos a pocos, así lo he de decir, Gabi, con dos cojones que te he visto siempre ahí, por eso, puros principios, tu primer (pedazo de) libro, La carretera muerta, y por eso también, porque te lo has ganado pulso, tu nueva novela, Ansiedad, y la misma sensación de siempre: gran libro, Gabino, orgulloso de él que estoy, esto sí que es el León antiguo, sin más pleitesías, una bomba de relojería, va por ti, hermanito, el ritmo continúa...


Vicente Muñoz Álvarez,
prólogo para Ansiedad (Ediciones Lupercalia, 2014),
de Gabriel Oca Fidalgo.


viernes, 27 de junio de 2014

RESTOS, RUTAS & PERROS: Hoy en el Belmondo Bar.


El Belmondo acoge ‘Restos, rutas y perros’

Diario de León, 27/06/2014.

El Belmondo acoge esta noche una jornada poética en la que intervienen los escritores Gsús Bonilla, Vicente Muñoz y Ana Pérez Cañamares. La velada se titula Restos, rutas y perros, como tributo a los últimos libros de los protagonistas: Días de ruta, de Muñoz; Comida para perros, de Bonilla, y Las sumas y los restos, de Pérez Cañamares. La velada se celebrará a las 20.00 horas en el bar Belmondo, situado en la calle San Lorenzo, 10.


miércoles, 11 de junio de 2014

RESTOS, RUTAS & PERROS

Os esperamos


DÍAS DE RUTA según AMPARO PANIAGUA


En sus textos se hacen compatibles belleza y demolición. 
Nos cuenta su renacer dos veces/ temporadas al año.
Abrasión y luz.
Angustia y liberación.
Dentro y fuera de sí.
Escribiendo para sanarse/salvarse y conservando, como sea, la capacidad de asombro.
 Las únicas fórmulas válidas fuera del amor (propio y ajeno).
Aprovisionarse mucho y rápido de ensoñación para cuando no haya y toque rutina.
Catarsis.
Para quienes padecemos altibajos emocionales, puntual o sistemáticamente, una buena compañía este DÍAS DE RUTA.

Amparo Paniagua

martes, 10 de junio de 2014

EN LEGÍTIMA DE DEFENSA de la Poesía.


El Musac acoge hoy la presentación del libro en el que 229 poetas, abanderados por Gamoneda, se rebelan contra el recorte de derechos provocado por la crisis.

Verónica Viñas | Diario de León 10/06/2014

El arte contemporáneo no es sólo un montón de escombros, como la montaña de piedras y arena que plantó en una sala del Musac la artista Lara Almarcegui, sino que la poesía puede resultar un medio de expresión más impactante, con la fuerza indiscutible que tienen las palabras.

El museo de arte contemporáneo acoge hoy la presentación del libro En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis, cuyo prologuista, Antonio Gamoneda, abandera una rebelión contra los estragos del economicismo financiero. Todo comenzó en el otoño de 2012, cuando Bartleby Editores lanzó una invitación a los poetas a indignarse contra el recorte de derechos y libertades provocado por la crisis económica. Respondieron 229 poetas, entre ellos los premios Cervantes Gamoneda y Caballero Bonald.

Esta tarde, una delegación de ellos recala en el Musac, en un acto coordinado por el poeta leonés Rafael Saravia. Junto a Gamoneda y Saravia tomarán la palabra y leerán poemas los escritores Jorge Barco Ingelmo, Ángel Fernández Fernández, Vicente Muñoz Álvarez, Luis Artigue, Marifé Santiago Bolaños, Manuel Rico, Luis Ingelmo y Begoña Leonardo. Poetas que En letítima defensa han puesto voz al sufrimiento. Gamoneda, desde las primeras páginas, incita a comprometerse con esta realidad que parece invisible, en un intento por movilizar a una sociedad instalada en el conformismo. «Los poetas pueden dar señal de unas convicciones que descalifican moral y socialmente el capitalismo con solo reunirse precisamente para significar su acusación, su protesta y su identificación con los despojados», sostiene el autor de Arden las pérdidas en el prólogo de En legítima defensa.

Un libro en el que los poetas acuden en auxilio de los olvidados, los marginados y las víctimas. «La poesía es un acto de legítima defensa del lenguaje contra la obstinación del poder para mentir», sostiene Juan Carlos Mestre, que también participa en el libro, aunque no estará hoy en el Musac. El escritor berciano ha dicho que «no se puede permitir un país que hace una apuesta por el abismo. Hay que enfrentarse a esta indecencia. Parece que en este naufragio, el Arca de Noé está tripulada por una pandilla de carniceros».

Lugar: Musac.
Hora: 20.00.
Entradas: gratuita (hasta completar el aforo).

lunes, 9 de junio de 2014

DÍAS DE RUTA EN SENTIDO FIGURADO


Autor: Vicente Muñoz Álvarez
Título: Días de ruta
Editorial: Lupercalia


El escritor, editor y poeta Vicente Muñoz Álvarez, desembarca en la editorial Lupercalia con este nuevo asalto literario, que más que tratar de solazarse dentro de un género literario trata de estar en todos y en ninguno al mismo tiempo. Así es Días de ruta, una prolongación del brazo, de la pierna, del ombligo o del corazón de este autor leonés, experimentado ensoñador de conciencias, que no parará de someter a la suya a una ardua, a una exquisita criba existencial.

A lomos de la carretera, con el ruido de fondo de los neumáticos sobre la vida y con la sensación de vacío insoportable que supone el existir en otra vida que no es la tuya; una vida en la que los zapatos tan solo simbolizan los pasos que quedan por dar, Vicente nos transportará por un itinerario colmado, a partes iguales, de belleza y de crueldad; un mundo íntimo y personal estructurado en estaciones (otoño, invierno, primavera y verano) donde devoción y obligación, supervivencia y poesía devienen seguidos de cerca por la omnipresente y poderosa palabra “crisis”. Al fin y al cabo “crisis” no lo es todo; al fin y al cabo, tarde o temprano, aparecerá en el paisaje una playa soleada y tranquila que acogerá una mesa, una sombrilla y una vacante en el Olimpo de los escritores que ocupará alguien que escribirá aquello de “Pura Vida & Libertad”.

y entretanto

ahora sí

comienzan
los días de ruta

los duros
y verdaderos

los de intentar
vender zapatos
y dejarme la piel
en la carretera

no creáis que todo
en la vida es poesía

quién pudiera


Ángel González González, 
En sentido figurado.



ANÏS NIN

sábado, 7 de junio de 2014

SANGRE (por la vena)


para
El Ángel

es lo único
que tenemos
los poetas realistas
 autobiográficos
de no ficción

sangre
(por la vena)
contaminada

afilad bien
los colmillos

se acaba


Vicente Muñoz Álvarez

BOSQUE TRANQUILO


primeros paseos con Wendy por el bosque solitario estos días, mi silencioso Walden personal (exuberante como nunca hoy después de la lluvia), recuperando el sosiego y la calma tras el vaciamiento de las semanas pasadas en la carretera... caminando a pasos lentos meditando o pensando o dejando de pensar, reuniendo mi yo escindido y deteniéndome de cuando en cuando con los ojos cerrados a respirar, cómo olían esta mañana la lavanda y la madreselva, cómo brillaban las amapolas, el vuelo grácil de las palomas surcando el cielo, mis adoradas montañas a lo lejos y la cima protectora del Correcillas en el horizonte... ah, estos paseos matinales con mi perra por el bosque tranquilo, luz y terapia, cómo me sientan y cuánto los echo de menos en los días de ruta... que me enerva el bullicio, pienso, que necesito silencio, pienso, que me debilita la sociedad, pienso... y también que la montaña y el bosque me sanan, que me hacen renacer de mis propias cenizas y son mi espacio natural... hasta que lleguen, dentro de nada, los días de playa y de mar, mi otro Shangri La, y el rumor de las olas, bálsamo y cura, me termine de llenar...


Vicente Muñoz Álvarez

READING in MUSAC

viernes, 6 de junio de 2014

BORNES


agotamiento
por darme
por entregarme
por dispersarme
por reinventarme
por ser por no ser

pero
también

de entre
el caos

certeza
de mí

queman
los bornes


Vicente Muñoz Álvarez

EN LEGÍTIMA DEFENSA en LEÓN

Allí estaremos

miércoles, 4 de junio de 2014

¿FELIPE VI?: No, gracias.



DÍAS DE RUTA en QUIMERA


La vida ambulante

Días de ruta
Vicente Muñoz Álvarez
Lupercalia: Alicante, 2014
200 págs.

George Steiner dijo en uno de sus ensayos que el motivo autobiográfico es el menos imitativo, el menos reflejante de las elaboraciones estéticas. Un género sin atributos y abierto a lo espontáneo, que sirve para reconfigurar el presente, aportar y generar realidad. Sin una estructura en la que catalogarlo –¿dietario, prosa poética, crónica?– Días de ruta nos lleva a una lectura poco concentrada, como disuelta: poemas borradores, ideas y ensoñaciones sin contorno visible, estallidos de realidad con un fondo claramente autobiográfico. Poemas que buscan el no estar acabados y cuya continuidad se aprecia sólo asociándose a otros poemas del libro. Son, en cualquier caso, el testimonio de una identidad que fluye y cambia a medida que se escribe sobre ella.

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) es un escritor considerablemente prolífico, que parece decantarse por apuestas literarias arriesgadas. En 2007 ya publicó la novela El merodeador, un diario sobre los diez años que vivió en casas deshabitadas en pueblos leoneses, una experiencia que le hizo encontrarse con la soledad y el vacío más radicales. Otro, Marginales, aparecido en 2008, es un particular bestiario de cincuenta personajes humanos que sirve de homenaje a la literatura decadentista y simbolista de finales del siglo XIX. Aparte de eso, Muñoz Álvarez ha intentado difundir una poesía radical y diferente. Coordinó, junto con Patxi Irurzun, por ejemplo, la antología poética Resaca. Hank over, un homenaje a Charles Bukowski. Y, entre otras cosas, fundó el sello Vinalia Trippers, que reivindicaba la literatura subterránea, alternativa y que sacó a la luz varios fanzines y pequeños libros de cuentos y poemas en los años 90.

En Días de ruta se hace, como el mismo Muñoz Álvarez recalca, una apuesta suicida por la literatura. Tenemos así una bitácora personal, escrita desde la desesperanza y el pesimismo existencial. Dice Gsús Bonilla en la contraportada del libro que es un ejercicio de escritura autosanador, a través de la confesión y la poesía. Muñoz Álvarez trata de desterrar todo aquello que le oprime y desconcierta, la escritura le supone una catarsis, un modo de exorcizar y expulsar fantasmas, además, por supuesto, de un modo de expresarse y de posicionarse ante el mundo. Narra la desolación, la necesidad de revisar el modelo de sociedad de consumo en que vivimos. De ahí esa cita ineludible de uno de sus referentes, Kerouac: «Como se desgastan las paredes de la vida, como se colapsan nuestras vigas maestras, nuestros tendones». Y seguramente sin proponérselo, en uno de los textos, «Nueva visión», nos presenta una consecuente propuesta de poética: «No perder la capacidad de asombro, no dejarme vencer por el tedio, graduar el punto de enfoque, distinguir bien los colores e interpretar correctamente los gestos, mirar siempre con distintos ojos, con otra visión, es la clave y el sortilegio, concentrarme en la esencia».

En estas páginas está la vida leída e imaginada, el retrato de un itinerario y de una vocación condicionada por el tiempo. Los ciclos de las estaciones en los que se divide el volumen tienen una relevancia especial en Días de ruta, porque ya desde el título se alude a al trabajo de Muñoz Álvarez como representante de calzado (Campañas de Otoño y de Primavera), días que son un paréntesis obligado, una pausa en el oficio de escribir, necesaria (o eso cree) para su propia subsistencia. No es casualidad, a este respecto, que algunos de los textos tengan por tanto las características métricas del haiku, y que Thoreau y Walden sean una constante y un ejemplo de superación. Días confusos, apáticos, de introspección y nihilismo, que contrastan con otros, los que el autor llama de renacer, plenos e intensos, esos en los que todo encaja de nuevo. Días de ruta nace con idea de introducir notas de viaje, entradas vagamente líricas de instantes. Un camino beckettiano, de espera y trance. El escritor decepcionado, superado, en un horizonte de zozobra, atrapado en un camino de baldosas amarillas que no sabe a dónde le puede llevar y que se quedará sentado, en cualquier lugar. Un Godot que camina describiendo las ruinas de una vida posible y real.


Aitor Francos, en Quimera. Revista de Literatura (Nº368, Junio, 2014).