lunes, 27 de abril de 2015

VINALIA TRIPPERS: Entrevista en Diario de León.



VICENTE MUÑOZ: ESCRITOR Y EDITOR DE ‘VINALIA TRIPPERS’

«Hay muchos autores fuera del circuito comercial que merece la pena reivindicar»

Emilio Gancedo, Diario de León, 27/04/2015


—¿Cuáles son las principales dificultades a las que se enfrenta, hoy, el editor de una publicación independiente?

—La financiación, si no se quiere depender de ayudas de organismos públicos ni publicidad privada, y sobre todo y muy especialmente las vías de distribución, con el enorme coste económico que implican.

—¿Cómo han cambiado en las últimas décadas los modos de afrontar esta labor editorial?

—Con la ayuda y difusión de Internet, como ha sucedido en todos los campos, las cosas han mejorado mucho, hay incluso editoriales que sólo editan en formato digital y desde la red manejan todo el proceso sin necesidad de intermediarios, libreros ni distribuidores. Publicaciones, sin duda alguna hay más, pero se echan de menos, por ejemplo, las revistas en papel, cada vez más escasas.

—En calidad de editor, ¿qué es lo que más echa de menos? Un número mayor de lectores, más encuentros especializados, más puntos de venta...

—La verdad es que todo eso. Más lectores por supuesto, porque cada vez se lee menos, suena a tópico ya, pero es una realidad, leen los escritores, sobre todo, pero lectores de a pie hay cada vez menos, las estadísticas lo demuestran, y la gran mayoría de los que hay leen lo que la prensa oficial aconseja, o peor aún y más lamentable, la prensa del corazón... Y los encuentros entre editores y lectores, por supuesto, siempre ayudan a la difusión y promoción de cualquier proyecto.

—¿Cuál es el secreto de ‘Vinalia’ para seguir viva después de todo este tiempo?

—Por un lado, que nunca nos hemos planteado hacer de nuestra editorial un negocio, jamás hemos pedido subvenciones ni ayudas de ningún tipo ni publicidad, lo que nos ha dado plena libertad de acción a la hora de editar cuando y lo que queríamos, sin presiones ni periodicidad fija. Y por el otro, sin duda, la ilusión que le hemos puesto y que hemos transmitido a nuestra Tripulación: hacemos esto por amor al arte nomás, porque nos apasiona, porque nos gusta el espíritu de colectividad y equipo y porque creemos que hay muchos autores fuera de los círculos comerciales que merece la pena reivindicar. Ambos factores son la clave.




León marca el rumbo a la edición alternativa

El Musac diseña para la próxima semana un intenso programa en torno a los retos de las revistas culturales independientes .

Hay otros mundos editoriales pero están en éste. Lejos de las grandes y cada vez más poderosas y multinacionales empresas de comunicación vibra un microuniverso variado, inquieto y libre de censuras y de intereses espúreos, el de la edición alternativa, que el Musac leonés se ha propuesto examinar durante toda la próxima semana.

La iniciativa, basada en encuentros y talleres, complementa la muestra Fuera de cobertura, de Ginés Martínez, que hasta el 13 de septiembre traza en el Proyecto Vitrinas una panorámica de la edición independiente en la Península Ibérica. Recuerda el Musac que la exposición se articula en tres ejes: «Por un lado, Mapa y Archivo son los puntos de partida donde se recopilan publicaciones, información y material gráfico de más de una treintena de ferias de edición (Ladyfest, Tenderete, Feira Morta, Gutter Fest, FLIA o Libros Mutantes, entre otras). Y, por otra, Taller reúne actividades a través de las cuales se pretende llevar a la práctica los contenidos de la exposición»

En todo caso, las protagonistas son siempre tanto publicaciones que no siguen los patrones de la producción convencional y circulan fuera de librerías, kioscos y bibliotecas, como de todos los materiales no impresos que en la actualidad se difunden a través de webs, blogs o redes, y cuyos contenidos se encuentran muy determinados por el medio en el que discurren.

En cuanto al programa alternativo, entre el 5 y el 8 de mayo el museo leonés propone sesiones a cargo de la calificada como ‘oficina de investigaciones lentas’ «con el objetivo de debatir y desarrollar algunas de las cuestiones y problemáticas del mundo de la auto-edición». Las sesiones, a excepción de la segunda, tendrán lugar en formato de videoconferencia, con carácter gratuito y abierto, y serán retransmitidas desde la web del museo, www.musac.es.

Editores leoneses

Entre otros actos, el 6 de mayo el espacio La Colaborativa acoge una sesión de diálogo sobre este tipo de labores en una ciudad que, pese a lo que pudiera parecer, siempre se ha mostrado prolífica en cuanto a publicaciones libres. Y así, en ellas participarán varios representantes de editoriales y fanzines: Rafael Saravia (Leteo Ediciones), Alejandro Díez Garín (Ediciones Chelsea), Vicente Muñoz Álvarez (Vinalia Trippers), Javier de Castro (Oiga mire) y Santos Perandones (Meando contra viento). Los nuevos modelos editoriales y la propiedad intelectual, así como ideas procedentes de grupos y de organizadores de ferias independientes centrarán el resto de encuentros. Además, el 8 de mayo tendrá lugar Tagging Day, un taller del colectivo La Fanzinoteca que investiga sobre la naturaleza de estas publicaciones e invita a participar en la clasificación de los fondos del archivo expuesto en la muestra Fuera de cobertura. Otro taller propuesto es Fig.1, los días 9 y 10 de mayo, a cargo del diseñador portugués Marco Balesteros.

Las actividades se cerrarán el día 9 de mayo con la fiesta/acción Autoedita o muere, que invita al trueque como forma no comercial y al intercambio de material autoeditado. Ese día también tendrá lugar un concierto del proyecto híbrido de música y diseño Positif, que presentarán su sonido inspirado tanto en los videojuegos como en el diseño industrial.



domingo, 26 de abril de 2015

REGRESIONES en FILANDÓN (Diario de León).


UNA ESPECIE DE MEMORIAS PRECOCES

Nicolás Miñambres, Diario de León, 26/04/2015.


En una especie de memorias precoces de un tiempo casi mágico se convierte Regresiones, considera Julio César Álvarez en el Prólogo. En efecto: las páginas de esta última entrega literaria esconden los recuerdos y vivencias de Vicente Muñoz Álvarez, representante de una generación de escritores cuya infancia se desarrolla entre los años finales de la Dictadura y comienzos de la Democracia. Son tiempos que condicionan la sensibilidad de esta generación, a caballo entre una sociedad tradicional y un momento de posterior ebullición cultural.

Estas vidas entre dos momentos tan distintos hallan un fiel reflejo en las páginas de Vicente Muñoz. El escritor recuerda con fervor muchos momentos de su vida, pero nunca queda esclavizado por la nostalgia ni la mitificación desmesurada. La estructura de la obra (dividida en seis partes esenciales, precedidas de un breve poema testimonial) dice mucho del espíritu que a ella subyace. La dedicatoria es el primer anticipo: a dos mujeres, denominadas Elisa, y a Veredicto Final, su banda musical de los 80. Simultánea con los recuerdos aparece su concepción de la vida, en Cosas que todavía me hacen sonreír, y del arte, especialmente de la literatura, en Underground y en Éxtasis. Entre esos variados recuerdos (que incluyen el León del momento y el paisaje de Mirantes, como símbolo de la pureza natural) tienen importancia especialísima la amistad, presente en la muestra de afecto que supone Ojo de pez, último bloque de la obra, integrado por la colaboración literaria de amigos del autor. La facilidad para universalizar recuerdos, la plástica recuperación de espacios y de publicaciones leonesas y una gran expresividad (que alcanza su cima en Días extraños) hacen de Regresiones, en su sentido positivo, una obra excelente.


Regresiones
Vicente Muñoz Álvarez
Lupercalia Ediciones, 2015. 238 pp




EL HOMBRE DE MIMBRE



Atípica, polémica y de culto por méritos propios, El hombre de mimbre (The Wicker Man, 1973), de Robin Hardy, es una fascinante mezcla de estilos y géneros, thriller, terror, musical, erótico, religioso, satírico, crítico, etc, etc, que con el paso del tiempo ha ido ganando adeptos y un bien merecido prestigio. Hay, incluso, un remake del año 2006, protagonizado por Nicolas Cage, y una secuela rodada por el propio director, The Wicker Tree, en el 2010, que por supuesto no hacen justicia al filme original, ni le llegan, siquiera, a la altura de los zapatos.

Uno no sabe muy bien, hasta los últimos minutos del metraje, de qué va la cosa, qué clase de película está viendo, a dónde nos quiere llevar, pero lo cierto es que desde el comienzo mismo se ve envuelto en esa atmósfera onírica y psicodélica, hipnótica y sugerente, como de ensueño de opio o desvarío lisérgico, de Summerisle, un Shangri-La en el que, sin duda, todos querríamos arribar. Todo ello sin menoscabo, a la vez, del halo siniestro y amenazador, ominoso y oscuro, que la caracteriza.

Hardy conjuga con mano sabia elementos de la religión católica con otros celtas, panteístas y paganos, yuxtaponiéndolos y enfrentándolos, y gracias al magnífico guion de Anthony Shaffer y a las sólidas interpretaciones de Edward Woodward y Christopher Lee (sin olvidar las del resto del plantel de actores), factura un film redondo e inclasificable, sacrílego e iconoclasta, que en su día, estoy seguro, tuvo que levantar muchas ampollas.

Fantástica la banda sonora y las canciones populares, los paisajes de la isla y el pueblo en que se rodó, su filosofía libertaria y hippie y las varias lecturas que encierra, y sorprendente y estremecedor el final, que aclara muchas de las preguntas que uno se va planteando a lo largo de la película.

Una verdadera joya, en suma, que a todos (en especial a los espíritus libres) arrebatará.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube


viernes, 24 de abril de 2015

EL VOGUE NO ES PARA MÍ



el vogue
no es para mí

las máscaras
y los maquillajes
no son para mí

los falsos hipsters
y las princesitas
no son para mí

ese artificio
no es para mí

las chicas del vogue
no son para mí

y los modelitos
para los chicos del vogue

en especial
los pantalones plisados
y las faldas escocesas
tampoco son para mí

esa impostura
no es para mí

me quedo
en mi Walden
soñando

podéis 
encontrarme allí


Vicente Muñoz Álvarez

MARGINALES & MIK BARO



Ya es casualidad haber recibido hoy vía postal la edición al italiano de MARGINALES, sip... aquel bestiario del puño y la letra de Vicente Muñoz Alvarez, que tiempo hace me encargué de ilustrar y cuya edición original vio la luz allá por 2008 de mano de Eje ediciones. Ahora es el amigo Rubén, que con Excodra Literatura no se contenta solo con reeditarlo en castellano sino que también lo abre al mercado italiano, a lo loco! mucha suerte!! 
Feliz Día del Libro y Sant Jordi a todos!!

Mik Baro

Ya a la venta en Excodra Editorial


jueves, 23 de abril de 2015

MARGINALES & EMARGINATI: Edición Impresa.




ya en mis manos las nuevas ediciones en papel de Marginales & Emarginati (traducido al italiano por Guido Micheli), ambas con las ilustraciones originales de Mik Baro, que pueden adquirirse en la Web de Excodra Editorial:



una nueva edición de mi primer libro de relatos, que desde 1995 no para de rodar...

Monstruos y Prodigios: Junta de Castilla y León, 1995 (Premio Letras Jóvenes Castilla y León)

El pueblo oscuro: Las palabras del pararrayos, 1996.

El Pueblo Oscuro: Letra Records, 2006.

Monstruos y Prodigios, edición de bolsillo: Amargord, 2007.

Marginales: Eje Ediciones, 2008.

Marginales: Excodra Editorial, 2015.

Emarginati: Excodra Editorial, 2015.


photos by Ena Bolena

NOMBRANDO EL PORVENIR: Presentación 2015 (3).

martes, 21 de abril de 2015

REGRESIONES: MERRY PRANKSTERS (11): Carlos Antonio Suárez Marcos.




CARLOS ANTONIO SUÁREZ MARCOS

(Carlos Luxor, Toñín Capricho, Marquitos)


Todo nostalgia, soy lo que soy porque fui como fui (redundancias). No vivo de los recuerdos, porque activo estoy, mas leyendo tus palabras me invaden todos esos recuerdos de infancia, pubertad, adolescencia y juventud. Referencias por doquier, gustos comunes, comiéndonos la vida, aprendiendo, disfrutando y encima con estilo (cada cual el suyo claro). Sin duda fue una eclosión de ARTE con mayúsculas, de expresión individual y colectiva, con dulce sabor. Yo me considero un superviviente, mil veces me la jugué y aún sigo (dando guerra) con la música y la pintura (son mi vida). Brindo por ti Vicente, por retroalimentar mis recuerdos y por todos los que compartisteis conmigo momentos inolvidables. Larga vida a todos.


Carlos Antonio Suárez Marcos, en Regresiones (Ed. Lupercalia, 2015).



domingo, 19 de abril de 2015

COMO UN DELIRANTE SUEÑO, SE SUCEDEN LOS DÍAS



los días se suceden lentos y extraños, espesos y confusos pasan los días, y son ambiguas las horas, más que nunca son extrañas las horas, la sangre al correr por mis venas y mi corazón cansado al latir, mientras sigo como un autómata cubriendo la ruta y visitando clientes y durmiendo en hoteles baratos e intentando dar sentido de una u otra manera a todo, a estos días y horas que, como cuchillas oxidadas, cortan a cámara lenta mi piel... pienso en islas desiertas, en retiros, en meditación, pienso en campos verdes y en esta primavera lisérgica que mis ojos desde la furgoneta, volante en mano, contemplan, pienso en la fugacidad de las cosas, en cómo se nos escapa sin apenas sentirlo el vivir, en los momentos que fueron y en los que pudieron ser, en lo absurdo y lo cruento y en mi perra ahora ausente y en mi casa vacía y en que tarde o temprano, hagamos lo que hagamos, todo terminará... y es todo como una debacle, un hundimiento, un progresivo descender, minuto a minuto, hacia en fondo de mí, deseando cada vez más y sólo, casi ya sólo, lograrme encontrar... extraños y lentos se suceden los días y van dejando dentro un poso agridulce, agrio por lo efímero y trágico, dulce por seguir estando contra viento y marea aquí, una volátil sensación, como una batalla sin tregua, como un delirante sueño, y llegan por las noches, también y angustiosas, las pesadillas... oh, mi cabecita loca, lo que sale cuando el sol se pone de ella, estas pesadillas, sí, las pesadillas... sobre ellas, también, algún día tendré que escribir, de ellas tendré que dar cuenta, y sobre ellas y mi subconsciente, antes de que toque la campana, dilucidar... pero hoy es ahora y aquí, sigue la ruta, el ritmo aún continúa, y me sorprendo casi a cada segundo de seguir resistiendo y ese, supongo, es el milagro, mi perla, la que siempre he estado buscado, a seguir vendiendo zapatos toca, a por ello mañana, por el camino de baldosas amarillas, voy...


Vicente Muñoz Álvarez

cover by Fuseli

SAETAS



como las espinas
como los clavos
como las saetas

también
atraviesan
las palabras

algunas veces

el corazón


Vicente Muñoz Álvarez

EL HOMBRE QUE PODÍA ENGAÑAR A LA MUERTE



Otra apasionante producción de la Hammer (garantía indiscutible de calidad) y una de las películas menos conocidas de su director fetiche, Terence Fisher, El hombre que podía engañar a la muerte (The Man Who Could Cheat Death, 1959), es un muy destacable film de terror que hará las delicias de los amantes del género.

Inspirada en una obra de Barré Lyndon y remake de El hombre que quiso ser Dios (1945), de Ralph Murphy, la adaptación de Fisher representa como pocas el halo elegante y macabro característico de sus mejores películas (La maldición de Frankenstein, Drácula o El perro de los Baskerville): colores chillones, sensualidad contenida, personajes atormentados, escenarios góticos y crímenes maravillosamente orquestados.

Una retorcida historia sobre la búsqueda de la eterna juventud, que plantea el dilema moral y las consecuencias de desafiar las leyes de la naturaleza y que gracias a su original guion y cuidada puesta en escena, da una vuelta más de tuerca a los planteamientos habituales de dicha temática.

Fantásticos en sus respectivos papeles Anton Diffring (frío como el hielo), Arnold Marlé (entrañable y magnético) y Cristopher Lee (escéptico y altivo), y hábil como siempre la mano de Terence Fisher, que rubrica una de las películas más sugerentes y menos conocidas de su filmografía.

No os la perdáis.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube:


viernes, 17 de abril de 2015

ON THE ROAD (again): Sobrevivir sin ser multado en Pucela.


llegar de Pucela sano y salvo y sin multas (que yo sepa) a casa *, haber sorteado a miles de policías en la ciudad (oh, la policía de Valladolid, qué entrañable y agradable siempre), haber logrado vender unos pocos zapatos, sentir al volver la primavera presente, ver mis queridos montes en el horizonte al llegar y esperar ahora una dulce compañía, poco más puedo pedirle al cielo... 

y como regalo añadido en mis (contadas) horas de ensoñación, El del medio de los Panero, de mi hermano Gsús Bonilla​, de lo poco (o lo único) que me ha hecho sonreír en estas crudas jornadas de carretera...

Vicente Muñoz Álvarez



* en Valladolid la zona azul no sólo es la más cara de toda Castilla & León & Asturias, sino que es la única en la que hay que cambiar el coche cada dos horas de lugar... eso, añadido a que las zonas de carga y descarga son con disco de control obligatorio y los curriquis de fuera no podemos usarlas, la convierte en un infierno de Dante para trabajar... de ello, of course, se encargan los cientos de policías y controladores que amenizan con sus dulces sonrisas la ciudad... y mira que tengo buenos amigos allí... pero que no os toque trabajar con el coche en Pucela, hermanitos... o lo vais a pasar mal, muy muy muy mal...

REGRESIONES según DAVID MARTÍN SURROCA


Siempre he sido un tipo nostálgico, un tanto sentimental, ¡vamos! un romántico que suele decirse, un tipo de esos que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor, así que sabía que con la adquisición de Regresiones (Ediciones Lupercalia) de Vicente Muñoz estaba apostando al caballo ganador, no había duda que el disfrute estaba asegurado, me iba a teletransportar a esa época dorada que conocemos, pero no de la que suele hablarse habitualmente, sino de la menos folclórica, la más canalla, la más underground, la amada por muchos y odiada por otros tantos, pero exactamente la misma que todos recordamos.

Finalizada mi lectura de Regresiones, puedo decir que Vicente hace un repaso a toda su vida (o parte de ella), habla de todo lo que supusieron sus andanzas por León, pero no un León cualquiera, sino el de toda una generación, un León subterráneo, del que no suelen hablar los medios, y ya seas de allí o no (como en mi caso), Regresiones es puro deleite de todos modos, no importa que no conocieras La Tropicana, o La Mandrágora, o el Toisón, incluso no importa si no conociste el mítico CCAN, lo realmente importante son las Regresiones, Hey! Oh! Let’s go!, todos tenemos las nuestras y todos hemos tenido nuestro particular CCAN y Vicente en esta obra, tiene la virtud de adentrarte en todas ellas, consigue que te reencarnes, que sufras flashbacks continuos, sacude tu mente con ácidos, cromos, cómics, música, gente, ropa, vespas, lambretas, incluso con tritones y salamandras, con garitos, salones recreativos, te presenta a sus amigos y hace que recuerdes a los tuyos, los que están y los que no, tus aventuras y desventuras, sus regresiones las hace tuyas a ‘golpes’ (uno de mis preferidos), pienso que Regresiones es de principio a fin un cúmulo de golpes; certeros, muy certeros, golpes en la mente y el corazón, fuertes sacudidas ensoñadoras, todo aliñado con un fantástico epílogo grupal. En definitiva, un libro imprescindible.


David Martín Surroca



MARGINALES & EMARGINATI: Edición en papel.





miércoles, 15 de abril de 2015

REGRESIONES en CULTURAMAS


Regresiones, la nueva obra –punto de encaje- 
de Vicente Muñoz Álvarez


Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) ha publicado su nuevo libro, Regresiones. Bitácora-bestiario de memorias. Patchwork intenso en el que el autor, cicerón voraz de recuerdos, nos lleva de la mano, directos al subsuelo, que es donde este leonés, hombre con el “corazón de lluvia”, siempre se ha movido contracorriente, con soltura, con emoción y nos muestra su “cubierta llena de cicatrices”. Para los que conocieron ese León de los ochenta será un abrazo emocionante embriagados de nostalgia de la buena. Para los que no estuvimos allí, nacimos después o demasiado pronto, se convierte en un rewind lírico imprescindible a las asaduras de una época y una generación que se arrancaba capas de represión y oscuridad a machetazos artísticos. Un León húmedo y frío, urbe que hervía por dentro y latía con fuerza. Y desde ese León hambriento, con unas ganas salvajes de moverse, de indagarse, de compartir e inventar sus propias selvas, hasta un Mirantes de Luna, pueblo de montaña, desconexión del guerrero.

Esa imagen recurrente desde su niñez de un platillo volante, una nave espacial, ese viaje soñado y arrebatado, en realidad viene concentrado en estas páginas, y estos cuarenta y ocho años le han permitido ahora al autor, sobrevolar en plano cenital todas sus vivencias y regalarnos este cuadro mural de las mismas, inyectado con detalles maravillosos, profundidad y coherencia, convirtiendo la lectura del mismo en el asiento del copiloto voyeur, que dichoso, se deja llevar a esa galaxia maldita del ayer en la vida de Vicente y de tantos otros tripulantes que forman y formaron parte de sus días.

Imprescindible.

Regresiones, Vicente Muñoz Álvarez
Ediciones Lupercalia, 2015

Julia Roig, en Culturamas.


REGRESIONES: En casa de Juan Carlos Portero.

lunes, 13 de abril de 2015

MARGINALES & EMARGINATI: Edición impresa.






Marginales y Emarginati, de Vicente Muñoz Álvarez, ilustrado por Mik Baro y traducido al italiano por mi querido Guido Micheli, son la muestra tangible de que querer es poder, y de que el querer viene a ser el querer sentirlo y el poder el poder sentirlo ¿que de qué os estoy hablando...? Abrid por cualquier página y comprobarlo, Vicente nos abre su pecho y a la vez el nuestro, el más oscuro, pero que en realidad viene a ser el más claro, pues es el que guía nuestros pasos, lo callado que nos guía... obra de culto para todos los públicos... necesaria para todos los públicos...

¡Ya disponibles en papel!!

*

Marginales es el libro inacabado de Vicente Muñoz Álvarez. Es el libro inacabado y su apuesta más personal por la literatura. Marginales es, contrariamente a lo que se dice de él, el libro en el que el autor leonés se muestra más desnudo, porque a través de los personajes de cada uno de los 50 relatos de este bestiario, he podido ver su alma. Porque el alma nace vacía y se colma con los años, con las experiencias vividas y con la imaginadas una vez nos posee la ficción, cuando nos forjamos como personas. En Marginales podemos conocer el alimento intelectual de Vicente Muñoz Álvarez en la juventud: las películas y series de televisión de su vida, sus lecturas preferidas, la música con la que dejó que el ritmo le dominase; el alimento intelectual que, en suma, ha ido fraguando su aliento y su forma de entender el mundo. Sus pensamientos recurrentes, sus fobias, las bestias que pueblan sus noches. Por eso es el libro más personal, el más literario y, a la vez, el que nos ofrece su rostro verdadero. El lector podrá conocer entre líneas los demonios que atormentan al autor leonés y reconociéndolos, como Francis Bacon reconocía al animal que habita en el hombre de sus retratos, podrá entender su literatura. Pero no olviden, queridos lectores, que Marginales es un libro inacabado, que serán ustedes quienes reescriban en su cabeza cada uno de los relatos y que, quizá, encuentren el espíritu inquieto del autor allí o, quizá, sea su propia ferocidad la que se muestre. Al fin y al cabo, amigos lectores, en esta vida todos compartimos las mismas pesadillas.

Por si fuera poco, el libro cuenta con el valor añadido de las ilustraciones de Mik Baro que acompañan los textos. Geniales en su fiereza.


Esteban Gutiérrez Gómez


Emarginati è il libro incocluso di Vicente Muñoz Álvarez. È il libro inconcluso e la sua più intima scommessa per la letteratura. Emarginati è, contrariamente a quel che si dice, il libro in cui l’autore leonense si mette più a nudo, perché tramite i personaggi di ognuno dei 50 racconti di questo bestiario ho potuto vedere la sua anima. Perché l’anima nasce vuota e si riempie con gli anni, con le esperienze vissute e con quelle immaginate una volta che ci possiede la fantasia, quando ci plasmiamo come persone. Con Emarginati possiamo conoscere l’alimento intellettuale della gioventù di Vicente Muñoz Álvarez: i film e le serie televisive della sua vita, le sue letture preferite, la musica con la quale si lasciò trasportare, l’alimento intellettuale che, in definitiva, ha forgiato il suo respiro e il suo modo di vedere il mondo. I suoi pensieri ricorrenti, le sue fobie, gli animali che popolano le sue notti. Per questo è il libro più personale, il più letterario e allo stesso tempo quello che ci offre il suo vero volto. Il lettore potrà riconoscere, tra le righe, i demoni che tormentano l’autore leonense e riconoscendoli, come Francis Bacon riconosceva l’animale che abitava nell’uomo dei suoi ritratti, potrà capire la sua letteratura. Ma non dimentichino, cari lettori, che Emarginati è un libro inconcluso, che dovrete essere voi a riscrivere mentalmente ogni racconto e che, forse, incontrerete lì lo spirito inquieto dell’autore o forse verrà a galla la vostra stessa ferocia. Alla fin fine, amici lettori, in questa vita tutti condividiamo gli stessi incubi. 

E se ciò non bastasse il libro conta col valore aggiunto delle illustrazioni di Mik Baro che accompagnano i testi. Geniali nalla loro fierezza. Ed ora, la traduzione dello scrittore ed editore italiano Guido Micheli.


Esteban Gutiérrez Gómez, traducción por Guido Micheli.

MI VIDA EN LA PENUMBRA

165.000 latidos

sábado, 11 de abril de 2015

LO OSCURO

son las heridas
las pesadillas
las cicatrices
los estigmas
los golpes
los desengaños

sobre todo
los desengaños


Vicente Muñoz Álvarez

DE REPENTE LA MAGIA, LUEGO EL NAUFRAGIO



parece que 
todo está perdido
y de repente 
la magia

parece que 
todo está ganado
y luego
el naufragio

voy
aprendiendo


Vicente Muñoz Álvarez

viernes, 10 de abril de 2015

REGRESIONES: MERRY PRANKSTERS (10): Eloísa Otero.


ELOÍSA OTERO


Cada cual tiene su historia y Vicente, en este libro, desnuda su corazón y dibuja con sus “regresiones” un espejo en el que apenas cuesta reconocerse. Su objetivo es recuperar el pasado (el suyo, el nuestro) en un territorio (León, capital del invierno) y un tiempo común. Pero si hay algo con lo que me identifico, por encima de todo, es con la nostalgia de aquella entrañable buhardilla del CCAN convertida en casa-refugio de una extraña y gran familia de gentes de todos los pelajes. Allí sí que daba gusto regresar en aquellos años ochenta que, a mí personalmente, no me gusta nada recordar.

La sociedad española se despertaba de una dictadura y yo no me enteraba de nada. Sostiene Zapi que, ya entonces, yo era una intelectuala de pacotilla que se relacionaba con chicos de gabardina adictos a la poesía y a las conversaciones aburridas. La verdad es que nunca me gustaron los conciertos multitudinarios, ni los pubs, las discotecas o los tugurios de moda de las distintas tribus. Para mí la movida fue un holograma, ante todo mucha calma. Las chicas eran guerreras (los chicos no). Y sospechaba que el mundo podía ser mucho más justo pero sobre todo más divertido, a pesar del “no futuro”.

¿Cómo resumir aquellos años? La pérdida de la vergüenza, la posibilidad de mezclarlo todo, o casi todo: el descubrimiento del sexo, la curiosidad, las sustancias ilegales, las lecturas, el cine, las letras de canciones ñoñas, la búsqueda de las palabras capaces de definir un tiempo… Había ganas de aventuras, de libertad, de libertades, aunque fuesen estúpidas y apelasen a lo gazmoño. Había ganas de hacer cosas, de atreverse a lo que fuera. Nuestros cuerpos eran volcanes en erupción y algo nos empujaba a soñar, a hacer la maleta y volar. El rumbo era lo de menos entonces.


Eloísa Otero, en Regresiones (Ed. Lupercalia, 2015).


FRIENDS


con Vicente García
en el Café Amelie

miércoles, 8 de abril de 2015

LA ENCRUCIJADA: 4 Poemas.




POETAS


todos perdidos
ninguneados
golpeados

todos olvidados
incomprendidos
frustrados

todos marginados
iluminados
auténticos

mis
amigos

perros
de la lluvia

los más
grandes

POETAS


FRONTERAS


están primero
las metas

lo que te gustaría ser
cómo desearías estar parecer
dónde querrías llegar

y están después
las fronteras

lo que realmente eres
cómo estás pareces
dónde te encuentras

asumirlo lleva
toda la vida


ESTIGMA


el aullido interminable

lo que duele por dentro 
lo que nos bloquea
lo que nos angustia
lo que hay que expulsar
la náusea el horror 
el tedio el miedo
lo que nos distingue 
la luz y la sombra
el tormento el éxtasis
la soledad la tristeza 
la rutina el ansia
la baja autoestima
el exorcismo la catarsis
el extrañamiento el vacío
la evasión la huida
la paranoia la impaciencia
el trastorno el extravío
la desconexión y la pérdida
el cielo y el infierno
el delirio y la duda
lo hostil lo sórdido
lo sutil lo trágico
lo imposible y lo absurdo
la claustrofobia el insomnio
el abandono la sinrazón
el estigma la herida
la penumbra el frío

el oficio 
de la literatura


NOMBRANDO EL PORVENIR


poesía

que se entiende
o no se entiende

surrealista
o realista

urbana
o lírica

de ficción
o no ficción

eterno
dilema

en tiempos
de cambio

lo mejor
de las encrucijadas

los horizontes
abiertos

tú decides
la ruta


Vicente Muñoz Álvarez,
de La Encrucijada: Antología
(MUSAC, 2015).

REGRESIONES: En casa de Enrique Cabezón.

lunes, 6 de abril de 2015

REGRESIONES: MERRY PRANKSTERS (9): Víctor M. Díez.


VÍCTOR M. DÍEZ

(Maldito baile obligatorio de la memoria)


De todas las entradas del libro, me quedo con la primera, es mi preferida. El descubrimiento, tan natural, de la muerte. Del miedo, al fin y al cabo. Supervivientes de ese guiñol, siempre siniestro. El resto del relato nombra la memoria, no rehuye la nostalgia, hay un trabajo de recolección y taxonomía exhaustiva en que Vicente se muestra como es: coleccionista de cromos, realista, generoso, mitómano, de espíritu científico y mirada poética. Lo penúltimo no deja de asombrarme. Yo, que crecí a las orillas del río Esla, no sabía que estaba rodeado de: “los nerítidos y los ditiscos, los ancílidos y los esféridos, los girínidos y los bétidos, el tubifex y los pirálidos, el esparto y el acónito y la digitalis...”. Sólo reconozco, acaso, la última parte de su enumeración: “las truchas y barbos y bogas y culebras y tortugas y ranas y renacuajos y sapos y tritones y salamandras y algas y nenúfares... y sobre todo los cangrejos de río...”. Las listas de grupos de música, películas, marcas de motos, minerales, colecciones de cromos, cines, bares, montes, salas de juegos... Me superan, me abruman, querido amigo. Lo digo con admiración, desde el desorden en el que vivo. Mi memoria no tiene anaqueles, es un caos similar a mi despacho. Quizás por eso, mantengo a raya la nostalgia y evito, siempre que puedo, la mitomanía. Repito, siempre que puedo que no es siempre, pero que siempre me desasosiega. 

Volviendo al primer relato, arriba dije que me gustaba ese descubrimiento “natural” de la muerte, como uno de los primeros recuerdos del autor. Quizás nada es tan “natural” como pretendemos. Quizás la “memoria” y “lo que vivimos”, tienen más de ficción de lo que creemos. Creo, como Tomás Salvador González, que la memoria es un huésped y nosotros, quizás, nada más que su anfitrión, cuando no su sirviente. La memoria es el hilo narrativo que nos permite vivir en la ficción de que somos el mismo que aquel niño o aquel muchacho de veinte años. 

No sé si “me miro en el espejo y soy feliz”, como Parálisis, o “me miro y no me gusto”, que decía el poeta Miguel Suárez. Creo que compartimos, querido Vicente, esa dialéctica en vaivén. Aquél ojo tapado tuyo, aquella putada de niño, se me antoja una buena perspectiva.

Sí, estuve en todos esos lugares: tapeando en la mejillonera, en las sesiones golfas del Trianón, media vida en el CCAN, esquivando salivazos de la Polla Records en la Mandrágora, vi Curro Jiménez, el show de Arias Navarro, el Victoria, las pandillas, vi a mi padre pescar cangrejos, flipé con Los Cardiacos, las lecturas iniciáticas, escuché a Veredicto Final, estuve en el 44, en el México... Al leerlo en tu libro, me siento como una presencia muda, como aquellos ángeles de Wenders en Cielo sobre Berlín (me pido Peter Falk). Gracias, Vicente, por regresárnoslo. Ah, qué envidia, haber tenido una abuela en la torre de Botines. ¿Una regresión a lo Norman Bates?


Víctor M. Díez, en Regresiones (Ed. Lupercalia, 2015).

ANDRÉ BRETON

domingo, 5 de abril de 2015

sábado, 4 de abril de 2015

SPRINGTIME



simplemente
primavera

por dentro
y por fuera

tan solo
(y pese a todo)
eso


Vicente Muñoz Álvarez

ARMISTICIO



otros días

en cambio

te levantas
y todo es hermoso

se disipan las brumas
las piezas encajan
las cosas tienen sentido

sin saber
por qué ni cómo

sientes dentro la magia
el milagro de estar vivo
la dicha de la ensoñación

piensa en ello
cuando vuelva la lucha

piénsalo


Vicente Muñoz Álvarez


BROWN EYED GIRL

viernes, 3 de abril de 2015

MAELSTROM



meses ajetreados y confusos, estos que quedan atrás... demasiada literatura, tal vez, publicaciones, lecturas y compromisos, demasiada escritura y muy poca vida, he ahí la cuestión, la dialéctica de este extraño oficio... y la gente que viene y que va, como fantasmas, gente que desaparece y esfuma y otra que se materializa, como ectoplasmas la gente y el mundo, como un sueño la vida y a veces, también, las pesadillas... todo entremezclado y confuso dentro de mí, todo vertiginoso y absurdo, la literatura, los fantasmas, los sueños y las pesadillas... todo como una nube de gas, un maelstrom, todo girando y dando vueltas dentro de mi cabeza... y en medio del remolino, como una espada de Damocles siempre presente, el calzado, las semanas de exilio a la vista, las muestras y los zapatos, las maletas y los hoteles baratos, las líneas monótonas de la carretera y la soledad... demasiada soledad...


Vicente Muñoz Álvarez

REGRESIONES: En casa de Carmina Díaz

lunes, 30 de marzo de 2015

REGRESIONES en LA TORMENTA EN UN VASO


Antes de comenzar con la reseña del nuevo libro de Vicente Muñoz Álvarez me gustaría contar una pequeña historia: dos amigos del colegio; uno de ellos, fascinado por la vida de lujo y escaparate, consigue, a fuerza de medrar, llegar a lo más alto de su bufete, o de su banco —no recuerdo bien—, pero lo bastante alto como para adquirir un Jaguar y un casoplón; mientras, el otro amigo parece haber quedado anclado en la vida de barrio y de amigotes. «Joder, amigo, qué cochazo, qué envidia», exclama el tipo digamos de barrio cuando ve el Jaguar del otro. «Me lo he currado», es la respuesta, algo jactanciosa, del abogado o el banquero, ya no recuerdo. Pasan los años, llega la crisis, el pinchazo de la burbuja, la ruina para muchos y entre ellos para el del Jaguar, quien, hundido y abandonado por todos, está tomando una tarde cervezas en un bar del viejo barrio cuando ve aparecer al colega, que le saluda y le dice que lleva prisa, porque dentro de un rato ha quedado con tal. Y luego con cual, un viejo amigo de ambos. Y luego va a ver a otro conocido. Y luego… Vale que en ningún sitio le ofrecerán Châteaux Lafite, sino cervezas de marca blanca, y no irá en un descapotable sino a pata, o en autobús, pero el del Jaguar —aunque ya no debería llamarle así, porque hace tiempo que lo vendió— exclama: «Cuántos amigos, tío, qué envidia me das», a lo que el viejo colega responde, con la ceja levantada: «Me lo he currado».

Esta historia, de cuyos dos capítulos a punto estuve de ser testigo presencial, se me viene a la cabeza cuando llego a la última parte de Regresiones, titulada «Ojo de pez», donde una serie de amigos del autor, con una pluma más que digna, escriben sobre el modo en que conocieron a VMA y sus correrías juntos por León, en los años —del 66 acá— que se describen en esta obra. Que no es una novela, hay que advertir, sino algo así como un libro de memorias, o mejor, la crónica de una formación sentimental. En Regresiones, el autor nos habla de cómo —siempre contra el fondo de León, su ciudad natal— fue poco a poco despertando a la vida y a las sensaciones, nos describe esos pequeños detalles —una serie de televisión, una tarde en el río, una casa abandonada…— que, siendo «chinorri», le dejaron marcado, y que la gente de su generación no podemos por menos que identificar en numerosas ocasiones. Pasa el tiempo, llegan los 80 y asistimos a —muchos, recordamos— aquellos días juveniles en que todo parecía estar explotando alrededor, las sensaciones, los impactos, las modas, las aventuras se acumulaban. Lambrettas, chapas en la solapa, publicaciones underground… Son los días en que VMA formó una banda de rock, sin más aspiraciones —que entonces eran legítimas— que pasarlo bien y cuando comenzó a devorar libros y autores, a decantar sus gustos literarios, y en cierto momento llegó a la conclusión de que aquello iba a ser su vida en adelante….

Hay, más o menos hacia ese punto, una cisura en el libro. Comienza el capítulo titulado «Días extraños». Aquel alocamiento de los 80 y los 90 ha concluido y el autor sale de esa época decidido, sin remedio, a emprender «una apuesta suicida por la literatura». Desde este momento —pongamos 3/4 partes del libro— dejan de narrarse circunstancias personales —o se narran más veladas— y el interés pasa hacia un autor que está ya caminando por la vida en busca de una expresión distinta, totalizadora, emotiva, de definir su autenticidad…

«.Soy un corazón de lluvia, y todo lo somatizo […] y eso, aviso a los navegantes, nadie me lo va a quitar… lo digo desde aquí y ahora para mis pocos (y fieles) lectores, pero lo hago público ya: para lo bueno y para lo malo me desangro, dejo mis vísceras y mi corazón en ello, y como vivo de otra cosa me permito las licencias que quiero y escribo siempre de lo que quiero… que pago por ello un alto precio, lo sé y asumo, pero siempre que leáis algo mío será pura sangre y libertad…»

Son palabras de un autor lanzado ya sin frenos en busca de lo genuino. Me consta que VMA ha tenido muchas oportunidades de desviarse de este empeño, de frenarse y venirse a un estado más cómodo y rentable literariamente, quizás al Jaguar de mi cuento del principio, pero tantas veces como le han surgido al paso tantas las ha orillado para seguir rodeado de sus viejos valores en su búsqueda de la expresión auténtica. Y de eso trata este libro: de cómo escribir bien… no, no enseña técnicas ni trucos ni da pistas sobre la manera de abordar a editores… trata de cómo escribir bien recurriendo a tu verdad. Cada uno tiene la suya, intransferible, y la de Vicente Muñoz Álvarez son estas Regresiones; un libro, en resumen, escrito por un autor —y este adjetivo que sigue sé que ha perdido fuerza en la maraña de calificativos a cual más tremendo que se lanzan en las campañas publicitarias, pero a mí me sigue pareciendo el mejor que se puede aplicar—: un autor admirable.

Miguel Baquero