lunes, 3 de octubre de 2022

REGRESIONES 2022

 

En 1986 yo tocaba la batería con Veredicto Final (y unos platillos Paiste verdes) en los Estudios Cascabel de León, para grabar este tema, Fiesta Gitana, que será la banda sonora de la nueva edición ampliada de Regresiones (de la primera lo fue Desesperación, otro de nuestros "grandes éxitos"), ya casi al caer de la mano de LcLibros: de un modo u otro, 36 años después, el ritmo continúa:


viernes, 30 de septiembre de 2022

LA MALDICIÓN DE LOS KARNSTEIN



Otra de las películas señeras del gótico italiano, La maldición de los Karnstein (La cripta e l'incubo, 1964), de Camillo Mastrocinque, reúne con sutileza todos los tópicos del género: castillos sombríos, criptas y pasadizos, monasterios en ruinas, maldiciones familiares, crímenes pasionales, espectros y aparecidos...

Adaptando a la pantalla grande la Carmilla de Sheridan Le Fanu, Mastrocinque rubrica un filme elegante, onírico y sugerente, lleno de luces y sombras, lúgubres tañidos de campanas y emociones contenidas, que nos envuelve en un maravilloso y tétrico halo de ensoñación.

Fantástica Adriana Ambesi, que parece comerse la cámara con sus enormes ojos negros, solvente como siempre Christopher Lee (en uno de sus escasos papeles de bueno) y convincentes todos los demás actores secundarios, sobre cuyas interpretaciones se sustenta en gran parte el peso de la película.

Si os gustan Charles Maturin, Horace Walpole y Matthew Gregory Lewis, la trinidad gótica por excelencia, además de Sheridan Le Fanu, el padre de la inmortal Carmilla, disfrutaréis de lo lindo con este largometraje.


domingo, 25 de septiembre de 2022

CASA BOTINES (Y la Torre de Plata)



Mi querida Casa Usher, mi Exin Castillos particular, aquel caserón neogótico y por aquel entonces, antes de la reforma, siniestro y sombrío, su interior sobre todo, aquellas lúgubres escaleras por las que mi padre aseguraba que correteaban gigantescas ratas, cinco pisos a oscuras sin ascensor hasta el ático de mi abuela, la madera crujiendo bajo las suelas de nuestros zapatos, la macilenta e intermitente luz, las ventanas modernistas y sus torres cilíndricas... Allí fueron a vivir de alquiler mis abuelos (al contrario de lo que pueda parecer, no eran viviendas de ricos, sino de pequeños comerciantes que se habían ido estableciendo en las inmediaciones del edificio en los años 20 y 30 del pasado siglo), a aquel palacio místico y tenebroso, como de ensueño de opio o desvarío simbolista, que Gaudí había construido tiempo atrás... La Casa Botines, con su foso y su reja de forja y su implacable San Jorge matando al Dragón y sus torreones y agujas y almenas... En ella nació y se crió mi padre y sus cuatro hermanas, y en ella vivía todavía mi abuela, rodeada de reliquias de tiempos remotos, canarios enjaulados, muñecas de porcelana y montañas de libros, cuando yo comenzaba a dar mis primeros pasos y a practicar tímidamente el arte de la ensoñación... Ah, qué recuerdos aquellos, cinco, seis, siete años, todo misterio y revelación, descubrimiento y promesas, aquel León provinciano, la tienda de mis abuelos en Ordoño II, los tebeos del Jabato y el Capitán Trueno y el Guerrero del antifaz, el vetusto Café Victoria, la catedral y la Calle Ancha, el destartalado Barrio Húmedo, los PP. Agustinos al lado (mi colegio: aquella fortaleza inmensa de ladrillo rojo de la que pronto hablaré), la recoleta y umbrosa Iglesia de San Marcelo y, muy en especial, el torreón del ático de mis abuelos, desde el que oteaba a vista de pájaro la somnolienta ciudad... Allí me recuerdo a menudo ensimismado mientras mi familia charlaba en el comedor, viendo pasar a los transeúntes, dónde irían, de dónde vendrían, cómo se llamarían, si serían felices o no, evocando una y mil veces la terrible pelea entre mercheros y gitanos que mi padre había contemplado de niño desde ese mismo torreón y de la que tantas veces me había hablado, navajazo viene y va, cuerpos tendidos en la plaza, tripas en las aceras, gritos de auxilio y gente corriendo... Mi padre, cuántas historias truculentas y fantasías me metió en la cabeza de niño... A él (y a mi madre, por supuesto, voraz lectora) le debo esta afición por las letras, siempre hablándome de mazmorras y pasadizos y tesoros y fortines y maquis y prodigios y monstruos... Frente a ella, la Casa Botines, paso todavía a menudo, ya reformada y reconvertida desde hace tiempo en museo, y hacia la torre de mi abuela instintiva e invariablemente miro, buscando su fantasma con una llave de plata en la mano, regresión tras regresión volviendo a mi infancia, a aquellos días primeros, a aquellas lecciones tempranas, a aquel quimérico despertar...

Vicente Muñoz Álvarez,
de Regresiones

Nueva edición ampliada,
próximamente en LcLibros



jueves, 22 de septiembre de 2022

ENTRE BABILONIA & WALDEN



Noche cerrada ya en Villaobispo, después de una porrada de kilómetros por esas carreteras solitarias del mundo tras una larga jornada de calzado a cuestas, y yo que aterrizo al fin en mi casa con la Transporter, en plenos días de ruta, y cómo pesan las maletas de muestras esta campaña, qué largas se hacen las horas y cuántos problemas con los clientes y las ventas, pensando en los dos hemisferios entre los que oscila mi vida, Babilonia y Walden, el capitalismo y la ensoñación, con todo el extrañamiento que ello implica, el yin y el yang, la cuadratura imperfecta del círculo... Noche cerrada ya fuera y dentro de mí, y los lobos aullando en el corazón de mi bosque, y las hojas de los chopos, observaba melancólico al volver, que comienzan a amarillear y volar, a dónde van, en preguntaba sujetando fuerte el volante, a dónde van... Amarillean las hojas de los árboles en el camino, encanecen mis sienes, pasan los días de ruta y los de ensoñación, y el mundo que gira y la nave que va, no sé hacia dónde, pero va... Ay, los años, las rutas y las maletas, las estaciones y las sensaciones, los muertos y los vivos y los animales perdidos, a dónde van, me repetía por la autovía regresando a casa a toda velocidad, a dónde van...

Vicente Muñoz Álvarez

Foto por Marlus Leon

lunes, 19 de septiembre de 2022

GRACIAS POR TANTO



Si a una editorial tengo que agradecerle estos últimos años la confianza que, a todos los niveles, ha depositado en mí, es a LcLibros, que hasta el momento ha reeditado siete títulos de mi bibliografía, a los que pronto se sumará una nueva edición ampliada de Regresiones.

Gracias, queridos drugos, por tanto.

A la venta, en papel y en ebook,
en la web de la Editorial:


jueves, 15 de septiembre de 2022

REGRESIONES 2022



Muy pronto en las calles, una nueva edición de Regresiones, ampliada con un montón de textos inéditos, hijos de mi carne y mi sangre, de la mano de LcLibros: ahora la ruta de calzado, luego la ensoñación...

Yo creo que Vicente Muñoz ya escribía por aquellos años en los que escribir estaba mal visto. Por eso, este Regresiones me parece que surge de su memoria de testigo voraz, que es como lo recuerdo en los tiempos en los que al volver la vista atrás no se veía nada. Él siempre miraba hacia adelante e, insaciable, leía, leía, leía... Pienso que, a veces, como un loco, para poner literatura de por medio a la sordidez cotidiana. La veracidad llegó después. Está ahora en esta joya en forma de libro, de cuando el color se iba introduciendo en el León inhóspito en el que la fraternidad se expresaba a bofetada limpia. Regresiones es para los que están y para los que no están. Incluso para los que ni estuvieron. Es un álbum temporal de fotos de otro mundo que no va a volver. Porque, lo bueno, que hubo mucho, son tatuajes en la piel. Unos son besos. Otros, cicatrices. Nunca se quitarán. Pero ahora aparecen en forma de páginas imperdibles y palabras de un francotirador que, lo dice, no quiere disparar a matar. Regresiones es un retrato urbano. Aquí no hay ni una sílaba dedicada a la manida seducción folclórica. Regresiones es una colección de impactos de alcance del día a día. De cuando los mandamientos se resumían en dos, porque nada era relativo: “Vivid en la calle, no paréis en casa”, o “La sangre aún me hierve cuando pienso en mi mala suerte”. Por ejemplo. Y hay ajuste y expiación en esto que también es un “gracias a la vida”.

Pacho Rodríguez


LAS JOYAS DE MI CORONA

martes, 13 de septiembre de 2022

TINTURA DE BELEÑO



Los recuerdos, las emociones, los extravíos, las sensaciones... Cuántas ya, a estas alturas de mi película, héroes y villanos, musas y brujas, magia blanca y negra, maestros y decepciones, cuántos y cuántas... Llueve suavemente sobre el mundo esta tarde de septiembre gris, rodeado ya de calzado por todas partes, antes de marcharme a la guerra, y al echar la vista atrás, la verdad, me da vértigo todo, lo bueno y lo malo, lo que duele y acaricia la piel, lo que me ha dañado o hecho mejor la vida ahí, dentro de mí, subiendo y bajando, colocando y descolocando, burbujeando, y qué extraño, pienso, el camino y la ruta, el viaje y las luces, las cárceles y limbos de mi corazón, los gozos y las sombras... Lo que es, es, le decía a mi chica el otro finde que había aprendido un discípulo en 30 años de estancia en un templo budista, y ella, con sus ojos de cielo, se reía y asombraba y cuestionaba esa enseñanza por simplista, mientras yo le intentaba explicar que no tanto, que lo que es, realmente es, y que la clave y el secreto de la iluminación no es entenderlo o decirlo, sino encarnarlo... En esa encrucijada, como Romeo y Julieta, hijos de Uróboros y el Amor, estamos...

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 12 de septiembre de 2022

CHILES & GUINDILLAS



Rodeado ya en casa, en la furgoneta y en el garaje, de muestras de zapatos y zapatillas, tarifas, cartas de colores y maletas, lo que se dice petado hasta la bandera de calzado por dentro y por fuera, justo antes de comenzar la ruta, lanzarme de cabeza a Babilonia y abandonar temporalmente mi hogar, y también, la otra cara de mi misma moneda, de los humildes frutos de mi pequeño huerto urbano, que con tanto corazón y esfuerzo me ha dado el verano, chiles y guindillas, en esta ocasión. Entre ambos polos me debato (lo que es, es, me repito una y otra vez), calzado y poesía, capitalismo y ensoñación: quién sabe qué espera en la siguiente estación...

Vicente Muñoz Álvarez

Photo by Marlus Leon

domingo, 11 de septiembre de 2022

AMADOR



UNA película española sobre asesinos en serie en pleno régimen franquista, polémica y transgresora, con aire de nouvelle vague, diálogos existencialistas y una innovadora puesta en escena, no es desde luego algo habitual en la filmografía de aquel tiempo. Y es justamente eso lo que Francisco Regueiro nos ofrece en Amador, otra rareza que merece la pena desempolvar.

Inusual por el tema que aborda, desde luego, pero especialmente por la forma que tiene de contarlo, cómo nos introduce en la mente del protagonista mediante largos monólogos interiores y la objetividad con que se van narrando los hechos, casi a modo de crónica o documental, atendiendo más al aspecto psicológico del asesino que a lo truculento de sus crímenes.

Una y otra vez me venía a la cabeza al verla (e imagino que haya sido una influencia del director), El extranjero, de Albert Camus: lo absurdo, determinista y fatídico del destino que rige sus actos, y la pasividad y escepticismo con que los va encajando, como si fuera más bien un espectador de los mismos.

Magníficas interpretaciones, en especial las de Maurice Ronet y María Luisa Ponte, sorprendente guion del propio Regueiro (que volvió a abordar el tema, desde otro punto de vista, en Carta de amor de un asesino), y lo mejor de todo, una forma de rodar y contar totalmente atípica en la España de aquel tiempo.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Películas que erizan la piel
(Canalla Ediciones, 2019)




miércoles, 7 de septiembre de 2022

CUADRO ESCOCÉS



en la terraza
de mi casa
esta tarde nublada
de septiembre

justo a punto
de comenzar
a vender zapatos

con El poder del ahora
en las manos
otra vez

observo de reojo
mis zapatillas
y mis pies

puro mandala
y cuadro escocés

estar presente
ser testigo
estar alerta

me susurran

no pienses
no proyectes
no analices


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 6 de septiembre de 2022

PURO CORAZÓN



no es la cantidad
de la cosecha
lo que importa
en un huerto urbano

limitado
por el espacio
y la tierra

sino la calidad
de los frutos que da

la magia
y fascinación
del regalo

perlas brillando
bajo el sol
en tus manos

puro corazón

Vicente Muñoz Álvarez

domingo, 4 de septiembre de 2022

DÍAS TRANQUILOS EN PLAYA BORIZU



De nuevo en casa tras unos días de iluminación y descanso en Playa Borizu, donde se rodó Remando al viento, la maravillosa película de Gonzalo Suárez, evocando a los Shelley y a Byron e intentando, en plan satori, vivir plenamente el momento: ni pasado ni futuro, ni atrás ni adelante, ni cerca ni lejos: aquí y ahora, pensaba con las enseñanzas de Eckhart Tolle en la mano, ahora y aquí... Porque pasa la vida y encanecen mis sienes, porque se suceden, llore lo que llore y piense lo que piense, los ciclos, porque me toca comenzar de nuevo la ruta y centrarme ya en el calzado, porque amarillean otra vez las hojas de los chopos en el corazón del bosque, porque vendrá el otoño y luego el invierno y después la primavera y nuevamente el verano, y porque nada de lo que haga al respecto podrá cambiar el proceso, poca mente y mucha conciencia, me repetía escuchando el fragor de las olas y contemplando el horizonte gaseoso del mar a lo lejos, puro romanticismo y ensoñación, orbaye o no, haga frío o haga calor, escriba o venda zapatos, aquí y ahora es la única realidad verdadera: no la dejes pasar... 

Vicente Muñoz Álvarez

DÍAS DE OCIO EN EL PAÍS DE YANN

miércoles, 24 de agosto de 2022

HUERTO URBANO


De las mejores cosas del verano en la city, sin duda, los juegos florales en mi pequeño huerto urbano, punto de fuga y evasión: plantar, regar, aporcar, cosechar... Arde el planeta, pero la tierra sigue, al que la quiere, dando frutos...


martes, 23 de agosto de 2022

LAS MARIPOSAS DISECADAS



Silvia Pinal, la musa de Buñuel, la cándida Viridiana que a todos nos cautivó por su dulzura y bondad, nos regala en Las mariposas disecadas (1977), de Sergio Véjar, la que sin duda es su más perversa y morbosa interpretación, en las antípodas de sus habituales papeles.

Un film vesánico y transgresor, fascinante y sorprendente, que no dejará, por lo truculento de su guion y algunas secuencias inolvidables, indiferente a nadie.

Mejor, en cualquier caso, enfrentarse a él sin saber nada al respecto, como me ha pasado a mí, para que el factor sorpresa os pille desprevenidos, y dejarse llevar por su enfermizo encanto.

Narrada mediante flashback que van centrando poco a poco al espectador, lenta y pausada, elegante y contenida hasta bien avanzado el metraje, esta película mexicana, a caballo entre el romance y el drama, el thriller psicológico y el cuento de horror, aborda algunos tabús que pocos directores se han atrevido a filmar, saliendo airosa, en gran parte, gracias a la fantástica interpretación de Silvia Pinal, que por sí sola justifica su visionado.

Una rara avis que por nada del mundo deberías perderos.

Vicente Muñoz Álvarez

domingo, 21 de agosto de 2022

LO IRREPARABLE

 

esta sensación

desde la pandemia
y el mal gobierno

de haber descendido
varios peldaños

cultural económica
y socialmente hablando

esta distopía
e involución

y sus efectos
secundarios

qué triste

Vicente Muñoz Álvarez

sábado, 20 de agosto de 2022

MALOS RECUERDOS por JESÚS PALACIOS



Ahora que está otra vez tan de moda reivindicar el cine y, en general, el pasado quinqui en nuestra cultura popular, nos ha parecido oportuno rescatar este breve pero intenso texto, publicado originalmente en el estupendo fanzine leonés Vinalia Trippers, en su especial Spanish Quinqui, editado en 2013 con portada del siempre grande Miguel Ángel Martín, en el que tuve la fortuna de colaborar, como en otras ocasiones gracias a la amable invitación de Vicente Muñoz Álvarez, uno de sus principales responsables, escritor, poeta y figura fundamental de la contracultura en la capital leonesa. Espero que aporte una visión distinta del fenómeno, algo menos sentimental y nostálgica que la habitual en muchos de entre quienes no vivieron los “viejos buenos tiempos” de El Torete, El Vaquilla y los demás:

La mitología quinqui me produce profundos sentimientos de amor/odio. O solo de odio, no sé. Es cierto que las películas de José Antonio de la Loma y Eloy de la Iglesia, aparte de algunas otras que se apuntaron al carro, como Deprisa, deprisa de Saura, constituyen un fenómeno popular fascinante. Un genuino cine de género hispano, con profundas raíces en una coyuntura sociocultural, cuyos ecos siguen resonando en nosotros a día de hoy. Un cine comercial, del pueblo y para el pueblo, con algo de serie negra, algo de denuncia social y mucho de exploitation, que dicen los anglos. Un encuentro singular entre realidad y cine, como demuestran El Torete o El Vaquilla, antihéroes del género tan auténticos como la vida misma. El problema, de hecho, es que son demasiado auténticos para alguien como yo, que vivió su infancia y adolescencia en los 70, en el madrileño y satánico Carabanchel Bajo, junto a la Calle de la Vía, en un lugar llamado Colonias Experimentales… El problema es que yo conocí a los héroes del cine quinqui en mis propias carnes. Y no era nada divertido.

Recuerdo cuando cruzar la Calle de la Vía, hoy saneada y urbanizada como una absurda distopía residencial, era arriesgarte a perderlo todo: la bici, la paga, los chicles, el balón, la cartera (del colegio, claro), los cromos, los libros de texto. Y hasta la vergüenza (o sea, los pantalones). Recuerdo cuando pagabas un impuesto revolucionario por salir de clase, en el Colegio Nacional República del Ecuador, en mitad de un descampado, para volver a casa entero, con todos tus bienes y sin un ojo morado. Recuerdo cuando, una vez, apenas pudimos escapar ―éramos cinco o seis chavales―, de “las ruinas”, como llamábamos a otro descampado próximo coronado por un bloque de edificios sin terminar, ominosos esqueletos prehistóricos de hierro y cemento, acosados por una pandilla de quinquis que se divertía arreándonos pedradas y amenazándonos con palos y navajas. Me acuerdo de compañeros quinquis, ya en octavo de E. G. B. y en los primeros años de B. U. P., de los que me hice “amigo”, para que me protegieran de sus colegas ―esos “colegas” de Eloy de la Iglesia―, y de ellos mismos. Les compraba por veinte duros libros y cómics robados en grandes almacenes, y así les ayudaba a pagarse el caballo suyo de cada día. A veces, les sacaba anfetas de la farmacia sin receta, porque yo era payo y tenía cara de bueno.

Pero lo peor es que me acuerdo de cómo me alegré cuando empezaron a caer. Me alegré cuando uno se mató en el metro, saltando de vagón en vagón, perseguido por la poli. Me alegré cuando comenzaron a quedarse en los callejones, en las chabolas abandonadas, con la jeringuilla colgando del brazo, pálido y lleno de agujeritos. Me alegraba, cada vez que sabía de alguno que se estrellaba con la moto. Me alegré cuando supe que La Banda del Cobeta ya no tenía Cobeta, porque lo habían enchironado (y la palmó allí)… No, no me gusta demasiado el cine quinqui. Salvo los finales de las pelis, claro. Esos sí. Esos los sigo disfrutando hoy.

Jesús Palacios


viernes, 19 de agosto de 2022

LOS OLVIDADOS



la mayor parte
de los poetas
consagrados
por el canon
de este país
me parecen peores
que otros muchos
que conozco
y ningunea
deliberadamente
el sistema

por qué
me pregunto

no lo tengo
aún claro

Vicente Muñoz Álvarez

Tatoo: Gsús Bonilla

martes, 16 de agosto de 2022

EL MERODEADOR: Fragmentos.

 

Se me han terminado los somníferos. Por eso estoy aquí: sala de espera del ambulatorio, en la Seguridad Social.

No puedo ya dormir sin ellos. Lo intento a menudo, pero no lo consigo. Duermo a lo sumo tres horas y me encuentro, al día siguiente, deprimido y roto. He intentado hacer caso del médico, dormir sin pastillas, tomar tisanas, tila, valeriana, pasiflora, pero lo único que he conseguido es sentirme, por falta de sueño, cada día más agotado... Así que necesito esas pastillas. Que me crean adicción, lo sé, pero sin las cuales, seguramente, terminaré derrumbándome.

La sala de espera está llena. Unos que entran, otros que salen y otros que, intermitentemente, van llegando. Hay seis pacientes delante de mí, que a una media de diez minutos, hacen aproximadamente una hora de espera. Una hora entera aquí esperando...

Vicente Muñoz Álvarez,
de El merodeador

Tercera edición revisada, a la venta en LcLibros:



viernes, 12 de agosto de 2022

EL PÁJARO PINTADO



Una de esas películas que, por lo brutal y estremecedor de varias secuencias, os lo aseguro, nunca se olvidan.

Basada en una novela de Jerzy Kosinski (el autor de la maravillosa Desde el jardín, también adaptada a la pantalla grande por Hal Hashby), El pájaro pintado (2019), de Václav Marhoul, es una exhibición de atrocidades capaz de poner los pelos de punta a los espectadores más aguerridos: pedofilia y explotación infantil, genocidio, violación, traición y venganza, son algunas de las barbaridades con que nos abruma esta cinta, de las más duras y salvajes que he visto en los últimos tiempos.

Y sin embargo, y pese a su larga duración, su extraordinaria fotografía en blanco y negro (que evoca a los mejores maestros rusos) y puesta en escena, su elaborado guion y sus sólidas y convincentes interpretaciones (Harvey Keitel, Udo Kier o Julian Sands, entre otros muchos, y muy en especial el niño protagonista, Petr Kotlar, un prodigio de actor), además del mensaje antibelicista que transmite, hacen imprescindible su visionado.

Montada en sucesivos capítulos, titulados con el nombre de los personajes que los protagonizan, la película narra los avatares de un niño judío en la Segunda Guerra Mundial, desde que sus padres, para intentar protegerlo de los nazis, lo llevan al campo con una tía que posteriormente fallece, y el calvario de vejaciones que sufre en su periplo por los pueblos devastados de la zona hasta reunirse de nuevo con su familia.

Inclemente, simbólica y sobrecogedoramente bella, y una película que no te sacarás en mucho tiempo de la cabeza.

Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 10 de agosto de 2022

DESEO DE SER SHACKLETON



Tras un verano como este, ardiente y abrasador como nunca se ha visto, en un planeta que se derrite y devora, como Uróboros, así mismo, y harto ya de tantas servidumbres y tejemanejes, sin duda lo afirmo: ese silencio y esos glaciares, ese estar fuera del mundo, sin dormir pero soñando, esa soledad y aislamiento, ese naufragio y esa deriva, esa pasión y camaradería, ese estoicismo y anarquismo, ese desafío y esa evasión, y el sentirse libre y soberano entre el hielo, lejos de los mandamases del reino, los perros aullando a la luna y las montañas de la locura: Shackleton tenía razón...

Vicente Muñoz Álvarez

EN CASA de RAMÓN GUERRERO



Muchas gracias a Vicente Muñoz Álvarez por su generosidad y sensibilidad hacia los demás.

Al fin, un 9 de agosto han llegado tus dos joyitas, querido amigo Vicente. Ya difíciles de encontrar, como el agua en estos tiempos. Once días ha tardado el "Pony Express" en cruzar los Estados Desunidos desde León a Algeciras.

Audazmente, los jinetes de jamelgos, tan cansados como los animales, han podido llegar a su destino conduciendo libros, letras, palabras que cruzamos entre viejos frikis que siguen añorando el olor a papel, su tinta modelada en la belleza de los mejores deseos para quien lo recibe. Te estoy muy agradecido por hacerme llegar estos dos "'instrumentos" que me ayudarán a seguir aprendiendo sobre las incertidumbres, sobre tu historia vital, sobre mí.

Un abrazo fuerte de Ramón.

P. D. Muchas gracias por tus dedicatorias.

martes, 9 de agosto de 2022

QUÉMATE TÚ

 

Los días se alternan, por más esfuerzos que hago por verlos de color rosa, como montañas rusas dentro de mí: unos que subo y otros que bajo, unos que sí y otros que no, unos que llenan y otros que vacían por completo el corazón... Eres Aries, me dice mi chica con todo el amor del mundo, así sois, tan impulsivos... Pero no nos lo están poniendo nada fácil, a los autónomos al menos, últimamente, este depender de las decisiones de los mandarines del reino, los que manejan los hilos, los que te dicen lo que debes hacer y cómo ser y estar en la Tierra, este no poder respirar apenas y esta sensación constante de desilusión e impotencia, mientras ellos se evaden a sus anchas en sus Falcón Crest... Así son las cosas para algunos, malos tiempos para la lírica, pienso, vende los discos, vende los libros, quémalo todo, ahorra energía, quémate tú: ya vendrán mejores días...

Vicente Muñoz Álvarez

lunes, 8 de agosto de 2022

ADIÓS AMIGOS

 

Me estoy comenzando a desprender de muchos discos de mi juventud (hoy se los llevaron, como lágrimas en la lluvia, de mi hogar) que fueron básicos para mi educación sentimental, y en breve lo haré también de muchos libros que aún más... Pena, penita, pena, la verdad, por todo lo que representaron en ciertos momentos de mi vida, pero andado tanto camino ya y a estas alturas de mi película, con la casa petada hasta la bandera de fetiches y lastres, miles de libros, cientos de discos y recuerdos de tantas aventuras, se comienza a entrar en otra fase y etapa, más ligera de equipaje, y a tener nortes y destinos distintos... Y todo, pienso, que llega y que pasa, que forma y alimenta, que viene y que va, para llegar a ser justamente lo que ahora somos: nosotros mismos... El ritmo, en cualquier caso, continúa, y esa, me digo, es la única e inexorable verdad...

Vicente Muñoz Álvarez

OFICIO


piénsatelo bien
antes de escoger
este oficio

llegado a cierto punto
no habrá ya
marcha atrás

pasarás todas
las fases
de una adicción

embriaguez resaca
mono penuria

y pagarás
a cambio de la escritura
un alto precio

doy fe

ahora

sigue el camino

Vicente Muñoz Álvarez,
de Días ruta
(LcLibros, 2021)



viernes, 5 de agosto de 2022

VANITAS VANITATIS

 

Días extraños y apáticos en los que sientes, dentro de ti y a tu alrededor, esperando a Godot, todo insignificante y absurdo: yo el primero, por supuesto, por no saber encarnar las enseñanzas de los maestros antiguos, todo lo que he leído y aprendido en la vida, absurdo... La hoguera de las vanidades de la gente y el mundo, políticos, artistas, ególatras, gurús, sabelotodo, absurdos: ese afán de muchos, consuelo de tontos, por demostrar que saben y son más que los otros, da igual en qué, en todo en general, absurdo... No entiendo, la verdad, lo que se consigue con eso, no es esa la actitud ni lo que me enseñaron, pienso, sino, siempre y con respeto hacia el prójimo, seguir aprendiendo... El resto, vanitas vanitatis, como dirían los filósofos: total pérdida del sentido y del tiempo... Y los cuerpos y corazones que se agostan mientras tan rápido, entre suspiro y lamento, tan callando...

Vicente Muñoz Álvarez

EL TIEMPO DE LOS ASESINOS: Fragmentos.



La mejor escuela del artista es, sin duda alguna, su experiencia. Concebidos por ladrones, por tenderos o arquitectos, en países pobres o ricos, bajo estrellas de fortuna o turbulencia, nuestra vida se perfila según las circunstancias, correlativamente a nuestro entorno. Igual que la génesis del arte: siempre teñida por algún reflejo.

Hablar de Malcolm Lowry exige reseñar por ello sus dos grandes pasiones, el obsesivo marcapasos de su vida y su literatura: su afición viajera y su alcoholismo. 

La primera le llevó de Inglaterra a México, pasando por París, Extremo Oriente, España, Estados Unidos y Canadá. 

La segunda le condujo prematuramente hacia su muerte.

Vicente Muñoz Álvarez,
de El tiempo de los asesinos.
Semblanzas de algunos escritores malditos.
(LcLibros, 2019)


Booktrailer


miércoles, 3 de agosto de 2022

MORBO


No muchos habréis visto esta rareza del cine español setentero y, hacedme caso, merece la pena (por mucho que los críticos de su tiempo la menospreciaran) rescatarla del olvido. 

Ana Belén y Víctor Manuel interpretan en Morbo (1972), de Gonzalo Suárez, el papel de dos recién casados progres que se van de luna de miel al campo en una caravana, huyendo del estrés de la ciudad, para reencontrarse allí con sus propios fantasmas y miedos. 

Un guion retorcido y, efectivamente, de lo más morboso (por cierto, muy parecido al de Anticristo, de Lars von Trier), un caserón calcinado en el corazón del bosque y un terrible secreto, todo ello teñido de un aura psicodélica y surrealista, son los cimientos sobre los que Gonzalo Suárez construye un entramado asfixiante sin apenas violencia alguna, solo a raíz de sospechas e indicios que descolocan de principio a fin al espectador. 

Aunque no es, por supuesto, ninguna obra maestra, Morbo es una rara avis dentro de la filmografía del fin del Régimen y una de las películas más inclasificables de su director.

Vicente Muñoz Álvarez,
de Cult Movies 2: Películas para la Penumbra
(LcLibros, 2018)



miércoles, 27 de julio de 2022

HUELLAS DE PISADAS EN LA LUNA

 


Bajo a León muy de vez en cuando ya, como quien sube a la Luna, instalado desde hace mucho tiempo en diminutos planetas, Grulleros, Valdefresno, Villaobispo, y aunque suene de coña, se me queda incluso grande ahora esta ciudad, estoy de pequeñas galaxias desde hace ya décadas, algo, en algún punto de mi ascenso (o descenso), sin saber por qué, cambió dentro de mí, y acepto sin más mi destino... Bajo a la ciudad como quien sube a la Luna, y aunque nací en pleno territorio visón, hace ya mucho que me acostumbré a vivir en el corazón del bosque, asilvestrado y salvaje, rodeado de verde y estrellas, y estos alunizajes esporádicos me hacen sentir como pez fuera del agua, glup glup, dónde me encuentro, me pregunto entre cráter y cráter, y qué parajes y volcanes son estos
... Aun así, muchos selenitas, cada vez que piso este satélite, me saludan y abrazan, y eso me hace sentir lunático aún, tantos latidos y corazones perdidos, lo que fui, lo que soy, lo que seré, quién sabe qué espera (ni importa) en la siguiente estación...

Vicente Muñoz Álvarez

EL MERODEADOR: Fragmentos.

 

Salgo a pasear cuando ya la cabeza parece estallarme... Como si sonaran mil trompetas dentro, en mi cabeza, un inmenso caos, un enorme estrépito, caminar para desahogarme, como terapia, cuando realmente no puedo rendir más... La oposición me consume, semana a semana, mes a mes, un proceso de desgaste, un vaciamiento, enerva mi energía, me desangra por dentro... Los temas, el cronómetro, los códigos, reglamentos, circulares, la academia, el preparador... Verdaderamente agotado. Envejecido, desencantado, despersonalizado, frustrado... De todos los infiernos, pienso, quizá este sea el peor... Pero no es ese el sistema, la técnica, me digo, salgo para otra cosa, no para seguir pensando en la oposición, centrándome en ella, sino justamente para lo contrario, para no pensar en la oposición y en la medida de lo posible descentrarme de ella... Esa es mi intención cuando camino hacia la orilla del río, pero pronto me doy cuenta de que vuelvo a pensar en lo mismo, estoy pensando en la oposición y en los temas e intento obstinadamente no hacerlo...

Vicente Muñoz Álvarez,
de El merodeador

Tercera edición revisada, a la venta en LcLibros:



viernes, 22 de julio de 2022

PIENSO PARA LAS BESTIAS



como un acuario
lleno de peces rojos

nuestra cabeza

acotada
por mil límites
y fronteras

y la mano
que desde arriba
les da de comer

pienso
para las bestias

Vicente Muñoz Álvarez

LAS SETAS: Fragmentos (9)



UNA puerta chirriante abriéndose lentamente en la oscuridad... dos rombos en la pantalla... una luz espectral al otro lado... los créditos de Narciso Ibáñez Serrador presenta Historias para no dormir con redoble de tambores... y aquel espeluznante grito...

A cuántos millones de españoles, a principios de los años 70, puso los pelos de punta aquella serie y, muy en especial, aterrorizó aquel escalofriante grito...

A mí, por aquel entonces un niño, más que a ningún otro, imagino, hasta el punto de reproducirlo idéntico, según aseguran mis padres, durante años en mis pesadillas. Jamás recordaba nada al despertar, ni los sueños ni el grito, pero decían que era clavado al de Historias para no dormir, terrorífico y aterrador... Y allí estaban una y otra vez mis sufridos padres, a las tantas de la mañana amedrentados por mi grito (solamente uno, decían, pero agónico y prolongado) a la puerta de mi habitación, para comprobar que seguía durmiendo plácidamente en la cama.

Debieron ser, supongo, aquellas tremendas historias de Chicho las causantes, muchas inspiradas en relatos de Edgar Allan Poe, y sobre todo los créditos de la serie, la puerta chirriante, los dos imponentes rombos (infalible reclamo entonces), los redobles de tambores y aquel horripilante grito, que se clavó como un dardo envenenado en mi subconsciente...

Vicente Muñoz Álvarez,
de Las setas y otros relatos de la Era Pulp
(Versátiles, 2021)



miércoles, 20 de julio de 2022

PERSEIDAS



Qué ola de calor tan enervante y tremenda, esta, y de qué manera nos está derritiendo el cerebro, pienso mientras contemplo desde la terraza de mi casa el cielo estrellado, todas esas perlas que brillan en lo alto, tan distantes, almas, corazones, planetas, no sé, pero qué calor tan insufrible estos días, que nos confunde y aliena, que nubla la razón y espesa la sangre en las venas, que todo lo agosta, plantas, bosques, ciudades, animales, que todo lo quema, después de celebrar el cumpleaños de mis padres el domingo, casi dos siglos de experiencias a cuestas, de repente y ahora, la soledad... Así es la vida y la sangre y los ciclos, me digo, no lo pienses, no le des vueltas, no te detengas, no filosofes, no te arrepientas, como aprendiste de los maestros antiguos, vive sin más el momento, haga frío o haga calor, no lo dejes pasar: siéntelo...

Vicente Muñoz Álvarez

TRAVESÍA en IES BERNARDINO DEL CAMPO


Travesía no es un libro de viajes. Es un libro que narra el viaje de una vida, el de cualquier vida, el de la tuya o la mía. Y la del autor, por supuesto, con todo lo que de audaz tiene el acto de asomarse a uno mismo para dolerse y alborozarse, para comprenderse y malinterpretarse, para sorprenderse incluso al ver que la imagen que devuelve el espejo nada tiene que ver con el propio rostro. Desnudo frente al oleaje de la vida, asido al timón, nos muestra sus heridas de guerra, recuerdos de ese batallar contra una mar que es a la vez esperanza y perdición.

Pablo Cerezal


lunes, 18 de julio de 2022

DE CUMPLES

Nada más y nada menos que 89 & 91 primaveras
cumplieron mis padres ayer, y el ritmo continúa: 
Magia en sus Velas...

viernes, 15 de julio de 2022

COMO HOJAS ARDIENDO



este insoportable calor

que derrite el cerebro
que enerva y confunde
que agosta y enferma
que abrasa por dentro
que todo lo quema

y lo que hay fuera

tiempos salvajes
para el corazón

Vicente Muñoz Álvarez


miércoles, 13 de julio de 2022

LOS QUE NO ALCANZAMOS LA CIMA



Lo hablaba con mi chica en la terraza de mi casa la otra noche, noche ardiente de julio en la Tierra, refiriéndome a la apasionante lectura de La novela de un literato, de Cansinos Assens, en la que estoy inmerso estos días (y los que me quedan), lo que nos hace la literatura a algunos, los que no alcanzamos la cima pero dedicamos toda nuestra vida a escalarla, los que peleamos siempre a la contra, los que nos quedamos siempre a medias, ese don y maldición de las letras, a dónde nos lleva: el extrañamiento, el distanciamiento, la pasión y las lágrimas, el estigma y el ansia, la marginación y las dudas, etcétera... Toda una vida dedicándome a ello, a escalar con tesón esa cima, y como un escarabajo pelotero, despeñándome una y otra vez con mi perla/roca por ella... Ay, los caminos y desvíos y desvaríos de los literatos, a dónde nos llevan, le repetía una y otra vez... Y el Maestro Cansinos, que ya todo lo vivió y contó hace décadas, desde el Reino de los Cielos, me susurró: sigue ascendiendo, poeta...

Vicente Muñoz Álvarez

Foto por Marlus Leon