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martes, 3 de diciembre de 2019

MUNDO PODRIDO



mundo extraño absurdo vendido
mundo mentira mundo bizarro
mundo perdido

mundo quimera engaño baldío
mundo basura mundo pocilga
mundo podrido

mundo hipoteca amargo enemigo
mundo suicida mundo tristeza
mundo vencido

sólo lo salva
el amor

a veces


Vicente Muñoz Álvarez,
de Animales perdidos
(Baile de sol, 2012)

lunes, 28 de octubre de 2019

DONDE EMPIEZA EL PROPIO CAMINO



Uno se cansa
de esperar
de impacientarse
de aguardar siempre
el mañana

y termina dejando
fluir el tiempo
mansamente
en su interior.

Ese es el lugar
donde se recupera
al fin la calma

donde empieza
el propio camino.


Vicente Muñoz Álvarez, de Canciones de la gran deriva (Origami, 2012).

lunes, 29 de enero de 2018

CIVILIZATION MACHINE



reinventar
la bolsa
los créditos
las agencias
de calificación

reinventar
la familia
la vivienda
los tipos
de interés

reinventar
el trabajo
los contratos
los planes 
de jubilación

reinventar
el sistema
el capitalismo
la deuda
exterior

reinventar
Babilonia
Europa
reinventar
el mundo

frente
a la adversidad

reinventarse
por dentro

elige
el camino


Vicente Muñoz Álvarez,
de Canciones de la gran deriva,
(Origami, 2012)

viernes, 26 de agosto de 2016

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA según SALUSTIANO MARTÍN



CANCIONES DE LA GRAN DERIVA. 
ESPERANDO TIEMPOS MEJORES

Vicente Muñoz Álvarez, Canciones de la gran deriva. Ateneo Obrero de Gijón, 1999. Reedición ampliada, Origami, 2012.

Poco a poco, en los últimos años, van apareciendo libros de poemas que se toman en serio a sí mismos como instrumentos de desentrañamiento social y existencial; que no sólo levantan acta de las ficciones que el yo poético ejecuta acerca de su modo de estar en el mundo, sino que avizoran, más allá de la superficie de las quejas o las pretensiones inútiles, el nervio atormentado de una sociedad de átomos insolidarios que no encuentran ninguna salida al ciego sinsentido de sus vidas: la desolada cartografía del desastre inducido de una generación. Algunas generaciones se destruyen desde su propia médula (la del 68, por ejemplo); ésta es el resultado perverso de una miserable provocación ajena, de un desatino propiciado desde las instituciones del poder político y económico. Hace un año hablaba de Antonio Orihuela y su Edad de hierro, ahora otro compañero de generación viene a modular, con su propia voz, una variación sobre los mismos desajustes destructores. En efecto, Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966), en su primer libro, Canciones de la gran deriva, publicado también en la colección Zigurat (que dirige otro poeta "de la cuerda", David González), viene a desnudar el tinglado de la farsa social y política de sus posmodernas luces mentirosas.

La explicación del desaliento corrosivo que lastra a estos hijos del capitalismo neoliberal a la española, y el necesario desenmascaramiento de los maquinadores que provocan ese desánimo, son aquí, es cierto, menos nítidamente políticos que en los poemas de Orihuela, pero la amarga lucidez irónica que atraviesa su discurso poético alcanza a indicar la sucia trama de la red en que han sido atrapados y afirma su rechazo visceral de cualquier suerte de acomodo cómplice. Distinguen también a Muñoz Álvarez, como a Orihuela, un uso transgresor del léxico poético, una economía formal que redunda en claridad ética pero no en simplificación moral, y una escenografía sórdida, no autoindulgente, de la situación anímica del yo poético.

La cita de Malcolm Lowry que encabeza el libro anuncia por dónde van a discurrir sus senderos: Muñoz Álvarez va a mostrar un territorio que no ha sido explorado, una tierra oculta a la mirada perceptiva de los seres humanos (que, sin embargo, habitan en ella): "el nombre de esta tierra es infierno". ¿A quién dirige los poemas que van a informar de esa desolación clandestina? Aquí se abre el libro a una rica pretensión contradictoria. Por un lado, el poeta dedica su reflexión narrativa "a los que esperan", a los que (como a él le sucede) se encuentran a la espera de tiempos mejores, a los que viven a costa de sus padres y sienten con dolor ese peso perverso. Por otro lado, el libro trata de enseñar los caminos del infierno a quienes están en él, pero no lo conocen, porque han sido cegados por las palabras con que el poder inocula el brillo falso de la escena en que (sobre)viven. Mientras habla de sí mismo para salvarse del agobio de la desesperanza, y se promete una futura salvación para andar por casa, el poeta traza la crónica ácida (y acaso tierna) de su generación y enuncia la base podrida sobre la que se alzan las ganancias pervertidas de la explotación económica.

El primer poema identifica el nervio narrativo (existencial y político) que recorre el libro: "Crónicas de fin de siglo": un panorama de devastación física y anímica, de niños que envejecen "con la resignación de los vencidos", de desesperados que caen aplastados bajo las ruedas criminales del sistema, de seres humanos que no saben qué va a ser de ellos al cabo de este presente feroz en que están naufragando: "se trataba [...] de esperar". Se trata de aguardar a que algo suceda. Los poemas recorren direcciones disímiles en busca de respuestas: hacia adentro del propio corazón se inquiere en el ensimismamiento una respuesta al dolor; hacia afuera se constata la inutilidad de todos los pasos y la necesidad, a pesar de todo, de seguir un camino propio con los ojos abiertos de la lucha y la resistencia. La "aplastante sinrazón del tiempo" es una muestra de que hay que hacer algo para salir de la trampa: por ejemplo, combatir contra los tramposos que la han fabricado y se aprovechan de su mortífera productividad económica. Hacia el final de la ruta, la crónica empieza a hacerse cargo de ciertas cadencias luminosas que pueden ayudar a vivir: a pesar de las derrotas, el yo poético acaba cruzando "la línea sombría" de la desesperación; acaba por decidirse a seguir su propio camino: contra el tiempo y contra las ruinas; contra la autoinmolación y contra los innumerables miedos reales que lo acechan. Asumir lo que hay; conseguir que fructifique con esfuerzo y tenacidad: sin rendirse nunca a la evidencia: la evidencia es, siempre, un espejismo reaccionario.

En fin, en algún momento de su historia el poeta encuentra una poética capaz de ayudar(lo) a alzarse de pie sobre la ciénaga del desánimo: "Ser poeta en la calle/ [...]/ llamar a las cosas por su nombre/ y dirigirse al pueblo/ impedir que la poesía/ se convierta en algo inútil/ cargarla de pólvora/ y apuntar certero al blanco". Como en estos poemas: certero al blanco.


Salustiano Martín. 
Publicado en: Reseña, 312 (enero 2000), 28.

viernes, 13 de mayo de 2016

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA según ABEL APARICIO



Canciones de la gran deriva, de Vic

Uno, que aún sigue creyendo en las bibliotecas públicas, echando un vistazo a los libros que posee la de Astorga se encuentra con uno que llevaba tiempo con ganas de leer, Canciones de la gran deriva (Ed. Origami, 2012), de Vicente Múñoz Álvarez, persona que conocí a través de un buen amigo, Gsus Bonilla. Decir que gracias a Vic, empecé a participar en los Dolores de poesía que organiza Felipe Zapico, otro que tal baila, pero esa es otra historia. Este libro, reedición de aquel publicado en 1999, cuenta con el prólogo de David González, persona por la que quizás me enganché a la poesía aquel febrero de 2008 en Illescas.

El caso, que la tarde de viernes se la dediqué a leer este poemario y a darme de bruces con puñetazos como este:

OLVIDAR LAS OSCURAS GOLONDRINAS

Ser poeta en la calle
en el metro
en el supermercado

olvidar las oscuras golondrinas

llamar a las cosas por su nombre
y dirigirse al pueblo

impedir que la poesía
se convierta en algo inútil

cargarla de pólvora
y apuntar certero al blanco

evitar que te alcance
la explosión.




jueves, 31 de marzo de 2016

ZONA


qué difícil
entender el mundo
tener la conciencia tranquila
cumplir con todo a tiempo
reciclarse estar al día
no desesperarse acobardarse
deprimirse abandonarse
no enfermar

qué fácil
desfallecer
arrojar la toalla
elegir mal el camino
qué pequeños somos
cuánto nos exigen
qué jodido nos lo ponen
y qué fácil es fallar


Vicente Muñoz Álvarez,
de Canciones de la gran deriva (Origami, 2012).


jueves, 30 de enero de 2014

TERAPIA DEL CAMINO


Tal vez mi salvación
sea esta terapia del camino,
sentir la náusea en casa
y caminar, respirar hondo,
acelerar el paso,
escribir con la cabeza
(cómo sientes las palabras al andar),
ver el cielo azul intenso,
la calle y la vida
que fluyen
cadenciosamente alrededor,
agotarse, depurarse,
deshincharse hasta ahuyentar el tedio,
perderse entre la multitud,
ser uno más por algún tiempo
y vaciarse sin conflicto el alma
para poder reanudar luego otra vez
el arte pasivo de la ensoñación.


Vicente Muñoz Álvarez, de Canciones de la gran deriva (Origami, 2012).


sábado, 28 de diciembre de 2013

LAS SALAMANDRAS



Miraba de cerca la fotografía
de las salamandras negras y amarillas
coleteando en aquel charco,
cuando de pronto el papel comenzó
a abultarse entre mis manos,
a hincharse, a cobrar vida,
y las salamandras se movieron
bajo el agua lentamente
y comenzaron a salirse de la foto
y a escurrirse con su tacto frío y gomoso
entre mis dedos,
una tras otra, una tras otra, una tras otra,
hasta que cesó al final el borboteo
y la foto se quedó totalmente vacía,
un remanso de aguas claras,
y las salamandras negras y amarillas
se perdieron con sus torpes pasos lentos
en la ominosa serenidad del cuarto oscuro.


Vicente Muñoz Álvarez, de Canciones de la gran deriva (Origami, 2012).


miércoles, 23 de octubre de 2013

MAGIA DEL CIELO Y LAS PALABRAS


Y pese a todo
sigue habiendo
todavía
algo de magia
en ciertas cosas
cuando te sientas
en un parque
a descansar
después
de un gran paseo
y a tu alrededor
corren los perros
y en el centro
hay un templete
antiguo extraño
y al llegar a casa
fluyen cadenciosas
las palabras
para encajar
sin violencia
en el puzle
de analogías
ambiguas
de lenguaje.

Vicente Muñoz Álvarez, de Canciones de la gran deriva (Origami, 2012).

http://editorialorigami.com/web/canciones-de-la-gran-deriva-vicente-mu-oz-alvarez.html

lunes, 27 de mayo de 2013

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA en RICK'S CAFÉ


CANCIONES DE VIDA

… son los poemas que nos regala Vicente Muñoz Álvarez en su obra Canciones de la gran deriva, que ha reeditado Origami, y que ya está en su 2ª edición. Esta colección de poesía, que ya fue publicada por el Ateneo Obrero de Gijón, trece años después volvió a ver la luz en octubre de 2012. Estamos hablando de fechas simbólicas. Octubre es un mes marcado en la historia del mundo: el descubrimiento de América, aunque siempre estuvo allá, fue necesario el viaje de las tres carabelas para que la Vieja Europa y el resto de pueblos supieran de la existencia de aquellas tierras y etnias. El refranero popular tiene miedo al número trece y, sin embargo, en esta ocasión está lleno de dicha para el escritor leonés, para la comunidad lectora que tiene ante sí una selección poética excelente y la propia editorial.

La bella cubierta de la artista Julia D. Velázquez es un canto a la simbología plena de significados. Vicente Muñoz a lo largo de su obra tiene entre sus referentes al literato Malcolm Lowry. Hace años cuando quien esta reseña os escribe hacía su tesis doctoral, descubrí la existencia de Lowry. Éste había leído a Ortega y Gasset y había hallado que su visión de la vida: entendida ésa como vocación era lo que Lowry llevaba intentando desarrollar desde que se le reveló su vocación literaria. El artístico barco que la ilustradora Velázquez ha realizado es toda una invitación a profundizar en los múltiples mensajes que Muñoz nos lanza a través de sus versos. Es una embarcación de trabajo, una de esas en las que los marineros de cualquier puerto de mar se embarcan para ganarse la vida. Frente a ese tipo de nave, la mirada crítica del poeta clama contra el glamour, la avaricia y el esnobismo que se propagan en otros puertos propios del capitalismo financiero y los paraísos fiscales. Es curiosa la marea que impulsa al barco de la cubierta porque es de tinta negra cuando su origen es otra marea blanca, cristalina. ¿Qué encierra esa imagen?

Para quien os reseña Canciones de la gran deriva es toda una metáfora de ese mundo en apariencia política, social y humanamente correcto, y por el contrario enfermo por la corrupción, la hipocresía y la falta de responsabilidad y compromiso. Aunque esta interpretación es muy personal, sin embargo, cuando nos adentramos en la lectura detenida del libro hallamos poemas que la confirman, como por ejemplo,“Por el sistema”:

En un mundo donde los cuerdos
sueñan con comprar lo antes posible
un piso a plazos
celebrar una gran boda y tener hijos
en un mundo regido por la televisión
por la competitividad por el consumo
en un mundo de fútbol y farsa
de estar en el lugar justo
en el tiempo adecuado
en un mundo de policías y mafias
de chabelis y trepas
de flamantes coches y abogados

escribir poemas como este
es hacer terrorismo de estado.

Para que nadie se irrite al leer el mismo, sino todo lo contrario, disfrute con su lectura y lo pondere, os comentaré que Vicente Muñoz es un poeta que tiene en el amor de pareja una razón vital. Es un hombre que aprecia a la familia y a los buenos amigos, esos que te dicen la verdad a la cara y están para ayudar cuando se producen naufragios en la vida personal. De hecho en Canciones de la gran deriva, gozaréis leyendo versos dedicados a unos y a otros. Y Vicente como toda persona con sentido de la autocrítica mira a su pasado y es capaz de mostrársenos transparente hablando de los errores propios cometidos. ¿Cómo sería la vida propia, la vida interpersonal, la convivencia desde la familia a la sociedad, si cada persona fuera honrada expresando sus errores o miserias?

Vicente Muñoz en Canciones de la gran deriva, y la editorial Origami que ha tenido el enorme acierto de recuperar esta joya, nos muestran cómo es posible hacerlo. No se trata solo de una nueva edición, regala nuevos poemas, algunos inéditos y otros que forman parte de su libro Animales perdidos, que también os mostré aquí en vuestro café. Ahora serviros lo que queráis, seguís disfrutando del Rick´s Café y venís acompañados de nuevos compañeros. Y es que la música y la poesía saben mejor cuando se gozan en buena compañía. Qué suene As time goes bye mientras leemos “Razón de la lucha”

La cabeza rota
el corazón reseco
la salud quebrada

y aquí estoy:

domingo por la mañana
frente al ordenador
mientras mi compañera
duerme plácidamente
en el cuarto de al lado.

La contemplo en silencio
unos segundos:

su ilusión
su fe en la vida
su confianza en mí.

Motivos suficientes
para seguir luchando.


Manuel Carmona, en Rick's Café.


Libro:

Ebook:

martes, 30 de abril de 2013

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA: 2ª Edición en Origami.


Buenas nuevas para mis 
Canciones de la gran deriva:

Origami acaba de publicar la segunda edición en papel, seis meses después de  la primera, con algunas correcciones (que habían quedado pendientes) añadidas.

Y también, hace unas semanas, la versión digital en eBook, para los que prefieran este formato.

Continúa la travesía

Libro:

Ebook:

Canciones de la gran deriva, es un poemario que no dudaría en calificar de visionario ya que los temas de que trata –la crisis que nos asola sin ir más lejos- siguen vigentes a fecha de hoy, en el momento de escribir estas líneas, quizá incluso más vigentes que cuando fueron escritos, cualidad que solo poseen los grandes libros, y el hecho, incuestionable, inapelable, de que estos poemas hayan superado la prueba del tiempo dice más, mucho más en su favor y a favor de su autor de lo que yo mismo soy capaz de expresar.

David González

jueves, 4 de abril de 2013

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA: Ebook.


Trece años después de su primera edición Editorial Origami reedita una versión ampliada del poemario publicado por el Ateneo Obrero de Gijón en su colección Zigurat.

Canciones de la gran deriva, es un poemario que no dudaría en calificar de visionario ya que los temas de que trata –la crisis que nos asola sin ir más lejos- siguen vigentes a fecha de hoy, en el momento de escribir estas líneas, quizá incluso más vigentes que cuando fueron escritos, cualidad que solo poseen los grandes libros, y el hecho, incuestionable, inapelable, de que estos poemas hayan superado la prueba del tiempo dice más, mucho más en su favor y a favor de su autor de lo que yo mismo soy capaz de expresar (David González).

A la venta en Ebook


A la venta en papel


jueves, 7 de marzo de 2013

PERRO DE LA LLUVIA



Quién fuera perro 

para no sentirse hombre 
y olvidarlo todo 
y otorgar callando 
por no saber hablar 

quién fuera perro 

para caminar desnudo 
y entender el canto de la lluvia 
para oler el viento 
y afilar aullidos en la luna 

quién fuera perro 

para no temer la muerte 
y asustar palomas 
y otear el horizonte 
desde la llanura 

quién fuera perro 

quién fuera perro 

quién fuera perro.


Vicente Muñoz Álvarez, de Canciones de la gran deriva (Origami, 2012).

miércoles, 23 de enero de 2013

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA En Sentido Figurado.


Título: Canciones de la gran deriva 
Autor: Vicente Muñoz Álvarez 
Editorial: Origami, 2012

Publicada por la editorial Origami, Canciones de la gran deriva se nos presenta como una reedición, aumentada (con trece nuevos poemas) y revisada, de lo que fue el primer poemario de Vicente Muñoz Álvarez. El prólogo corre a cargo de David González, y detrás de la portada está la mano de Julia D. Velázquez. 

Quizás la deriva que detalló nuestro autor leonés hace ya trece años sea la que nos ha dejado aquí, varados en este Miedo y asco (que diría Hunter S. Thompson) donde las causas devinieron en estos efectos que provocan que un ser humano salte desde la ventana de su casa mientras la ferocidad del Sistema toma la puerta. Y por eso, por la incuestionable vigencia y calidad de estos versos, además del deseo de muchos de los nuevos lectores de Vicente por hacerse con un ejemplar, la reedición está más que justificada. 

Al navegar por los poemas de Canciones de la gran deriva nos encontramos ante una poética ágil, condensada y eficaz. Es la poesía de un autor que no vive ajeno a su mundo, a los problemas e inquietudes de una vida que golpea y deja varados a los tripulantes porque el capitán dejó que su barco encallase. Los versos de Vicente son nuestros versos, nuestros problemas, nuestras inquietudes flotando en un tablón ante la inmensidad del frío del mar que nos rodea ahora. 

A grandes rasgos, diré que la poesía de Vicente es una denuncia de la escasa calidad de nuestra ingeniería social. No debemos olvidar que tan solo somos seres humanos al servicio de una de sus herramientas (por ejemplo, podemos hablar de dinero). Por todo ello, ahora podemos confesar que Canciones de la gran deriva no es un balcón desde el que otear un maravilloso paisaje vacacional, sino un dedo que señala y un grito donde el autor exige el aire fresco y denuncia la atmósfera ácida. Canciones de la gran deriva es todo lo que hay dentro de cada gramo de esa verdad, esa incómoda verdad que, desplegada por la orografía de nuestras manos de compulsivos lectores, nos hará un poquito más conscientes de la violencia que ejerce, sobre nosotros, nuestro mundo; un mundo que también tiene una carretera por la que transita un abogado que prefirió soñar su sueño que pasear su mansedumbre por el aro, un aro que estaba ardiendo gracias a la grasa de nuestros cadáveres. Tal vez estemos delante del camino. Al fin y al cabo, como proclama el autor al final de este poemario, Mejor morir luchando / que vivir siempre perdiendo. 


Donde empieza el propio camino 


Uno se cansa 
de esperar 
de auto inmolarse 
de aguardar siempre 
el mañana 

y termina dejando 
fluir el tiempo 
mansamente 
en su interior. 

Ese es el lugar 
donde se recupera 
al fin la calma 

donde empieza 
el propio camino. 


Más sobre el autor: 

Vicente Muñoz Álvarez ha publicado los siguientes poemarios: Canciones de la gran deriva, 38 Poemash, Privado, Estación del frío, Parnaso en llamas, Canciones de la gran deriva (reedición), y acaba de publicar su último poemario, Animales perdidos, 83 poemas inéditos, con prólogo de José Ángel Barrueco e ilustraciones a cargo de Julia D.Velázquez 

En prosa, ha publicado: Monstruos y Prodigios (Premio Letras Jóvenes Castilla- León, 1995), El pueblo oscuro, Perro de la lluvia, Los que vienen detrás, El merodeador, Marginales, Mi vida en la penumbra. Además, es el autor del ensayo: El tiempo de los asesinos, y de Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno


Ángel González González, En Sentido Figurado.


viernes, 11 de enero de 2013

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA según Ignacio Escuín Borao.


Un lugar llamado Gijón

De todos los lugares que he visitado este quizá sea el que más me ha cambiado. Hace ya casi diez años de aquello, una salida en falso hacia la nada que se convirtió en el inicio de algo que ya no iba a tener fin porque se había instalado en mí para siempre. Decimos demasiadas veces las palabras siempre y nunca, demasiadas, demasiadas, y en el mayor número de ocasiones no nos damos cuenta de que son palabras que no nos pertenecen porque solo es nuestro el momento presente. Gijón, un apartamento en medio del paseo de la Playa de San Lorenzo. Todos los días salía a caminar, a comprar algún libro a la Librería Paradiso o a tomar café con David González. Todos los días llovía. Escribía, al menos, todos los días un poema o un boceto del mismo y algunas páginas de prosa. Gijón estaba ahí, y la colección que David González dirigía para el Ateneo Obrero de Gijón, colección Zigurat, me esperaba con una gran sorpresa, las Canciones de la gran deriva de Vicente Muñoz Álvarez.

Un tren negro cruza España

A Vicente Muñoz Álvarez lo conocí en Gijón unos meses después de haber leído su libro. Fue una noche tras un recital en la Semana negra de Gijón. David González y yo habíamos lanzado una antología titulada La verdadera historia de los hombres. Recorrimos España con ella (de mar a mar y entre los dos la guerra, que diría Machado) y en el inicio del verano del año 2004 nos desplazamos a Madrid para desde allí tomar el tren negro hasta Gijón acompañando a las poetas que habíamos seleccionado. Aquella noche, tras el recital, conocí a Vicente Muñoz. Era la viva imagen de un escritor tranquilo (sí, existen, os lo aseguro) y pronto entendí que en el camino nos íbamos a encontrar. Y así fue.

Un momento mágico

Hablaré en estos términos porque sé que sois gente inteligente que lo va a comprender. Fue algo semejante al instante en el que conoces a la mujer de tu vida y todo se detiene, sabes que recordarás ese momento hasta el fin de tus días, sea como sea el desenlace. Vicente y yo hablamos durante toda la noche y conversamos acerca de sus canciones, de su poesía, de su prosa, de su manera de entender la literatura y la vida (que son, finalmente, lo mismo…). Él es un escritor comprometido que respira fuera de los círculos poéticos etiquetados y contaminados porque es libre, y en sus palabras, en cada una de ellas, aparece el reflejo de la verdad que hace que el texto cobre fuerza y, de inmediato, se proyecte ante nuestros ojos.

De lo real

Origami, una editorial joven y valiente, apuesta ahora por el rescate de este libro en el que tenemos aquello que ya existía en la versión publicada hace trece años por el Ateneo Obrero de Gijón, y se añaden unas emocionantes palabras de presentación de David González (que fue el editor de la primera versión de este texto), unas cuantas variaciones y unos inéditos que, a buen seguro, harán las delicias de los seguidores de este escritor leonés de mirada tierna y pulso firme. Esto demuestra que un buen libro escrito hace unos cuantos años lo sigue siendo sin que el tiempo y su transcurso lo perturben, porque las cosas, cuando son de verdad, sobreviven a los días de lluvia, los veranos e inviernos y todo tipo de manifestaciones creadas por los hombres para hacer este mundo maravilloso más difícil y doloroso.


Ignacio Escuín Borao, en la Revista Voluntas.


Pedidos por correo


sábado, 29 de diciembre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA según Felipe Zapico.


He leído de un tirón estas Canciones de la gran deriva que me había perdido en su primera aparición (estaba enfrascado en cosas estúpidas como tesis y esas tonterías).

Me ha dejado ese gusto a Vic que siempre me queda, esa especie de tendencia a la tristeza pero con esperanza de algo mejor por venir, pero al que debemos de hacer algo.

Una cosa: Vic sí que es un visionario y no los viejos esos del vídeo de marras. Vic no habla de esta crisis, manifiesta la crisis constante, perpetua, tanto la interior como la exterior. Anota desde su furgona, en la mesa de un café, en la calle o en un mercado cómo atraviesa la vida, su vida, nuestra vida, la vida de los otros, que se refleja en sus 24 maletas de ayer.

Los poemas inéditos que acompañan esta edición son tan actuales y afilados como los que escribió allá al final del otro siglo, y vemos que todo sigue igual de mal, siempre todo a peor... salvo el placer de leerte, querido amigo.

Por supuesto, si has llegado hasta aquí, te conmino a que busques la página de Origami y te pidas el libro.


Felipe Zapico Alonso, del blog Narciso el Valvulista.


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lunes, 24 de diciembre de 2012

CANCIONES DE LA GRAN DERIVA en LA REPÚBLICA CULTURAL


Se trata este libro de la reedición del primer poemario del leonés Vicente Muñoz Álvarez, publicada en 1999 por la colección Zigurat (del Ateneo Obrero de Gijón) en una edición de escasa distribución, al que se le han añadido otros treces poemas inéditos. Sin embargo, su vigencia, sorprendentemente, permanece intacta hoy día.

Las piezas que componen este volumen presentan una poesía narrativa, exenta de metáforas, que incluso reproduce diálogos, que también recoge enumeraciones descriptivas. Así, esta poesía aspira a ser cronista de lo apartado, de una vida gris, lejos del color rosa, dominada por la precariedad y la incertidumbre (“llamar a las cosas por su nombre / y dirigirse al pueblo / impedir que la poesía / se convierta en algo inútil”). Se basa en la dureza de la supervivencia (“tu única aspiración era soportar la vida”) en una sociedad alienada y alienante, absorbida por la rutina, la falta de imaginación y la incomunicación.

De ahí que resulte una “vida adulterada”, falsa, vacía. De todo ello, se desprende un hondo pesimismo, una desesperanza brutal, aunque, en algunas ocasiones, su escritura se esgrime como un intento de creación de un espacio de resistencia. De esta manera, Muñoz Álvarez realiza un retrato sociológico mediante una descripción de la sociedad urbana a partir de la observación del “yo” poético en su deambular o bien de la rememoración de experiencias, donde poseen un lugar destacado las noches y los bares y escenas de violencia.

Con esos materiales, Vicente Muñoz Álvarez lleva a cabo una lectura global de la existencia y de nuestro entorno; una interpretación completa del vivir en el presente. Poesía amarga para tiempos amargos.


Alberto García-Teresa, La República Cultural.


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viernes, 14 de diciembre de 2012

GSÚS BONILLA & VICENTE MUÑOZ en el BELMONDO BAR


Vicente Muñoz y Gsús Bonilla; un ‘tête à tête’ poético en Belmondo

Los autores presentan esta tarde sus poemarios ‘Mi padre, el rey’ y ‘Canciones de la gran deriva’.

Diario de León 14/12/2012

El Belmondo acoge esta tarde la presentación de los poemarios de Vicente Muñoz Álvarez y Gsús Bonilla: Canciones de la gran deriva y Mi padre el rey, respectivamente.

Gsús Bonilla ha publicado los poemarios El Forro, Ovejas esquiladas que temblaban de frío, Menú del día... A día y ha coordinado el libro colectivo Al otro lado del espejo. En Mi Padre, el rey nos encontramos otra rosca de tornillo en lo que conforma a día de hoy su obra, sin abandonar su ideario, que le viene acompañando en su poesía, Gsús Bonilla ofrece al lector el resultado de una excavación. Escarba en lo más profundo de lo propio como un nuevo terreno para recuperar un tiempo perdido; encontrando, más allá de la piel, el tesoro negro de la memoria, otros sentimientos y la muerte con su desajuste emocional, en definitiva más injusticia pero con otros ropajes: La palabra como homenaje y tributo, un solo poema como manifestación del dolor. Mi Padre, el rey es, empezando por la izquierda, su cuarto cuaderno de poemas publicado; además de ser, la habitación que ha destinado para el aseo interior.

Por su parte, Vicente Muñoz Álvarez ha publicado poemarios: Canciones de la gran deriva, 38 Poemash, Privado, Estación del frío, Parnaso en llamas. Relatos y novela: Monstruos y Prodigios (Premio Letras Jóvenes Castilla- León, 1995), El pueblo oscuro, Perro de la lluvia, Los que vienen detrás, El merodeador, Marginales, Mi vida en la penumbra. Además, es el autor del ensayo: El tiempo de los asesinos, y de Cult Movies: Películas para llevarse al Infierno. Trece años después de su primera edición Editorial Origami, reedita una versión ampliada del poemario publicado por el Ateneo Obrero de Gijón en su colección Zigurat. Canciones de la gran deriva, un poemario que se anticipa a la crisis.

Lugar: bar Belmondo. Calle San Lorenzo, 1, León.

Hora: 21.00 horas.