miércoles, 11 de marzo de 2015

REGRESIONES: MERRY PRANKSTERS (6): Silvia D Chica.


SILVIA D CHICA

(Talismanes)


Talismanes de la infancia, las claves de tu vida, las llaves que abren puertas que se han abierto y desvanecido, aquellas primeras relaciones, con tus padres, maestros y primeros amigos, momentos mágicos que se esfuman o que se graban con estilete en la mente, a través de un aroma, un color, un déjà vu, o que de repente llegan, después de un topetazo en la vida.

Vicente nos lleva ahí con sus Regresiones.

La magia está en sitios, en momentos compartidos... En ese formar parte de algo y de sentirnos un poco libres y también un poco a la contra, los Alegres Bromistas, entre toda aquella gente que hacía cosas, Hendrix de fondo y los Stooges, y los cientos de conciertos en salas pequeñas, y los Cardiacos, claro, y Ópera Prima y Veredicto Final, por supuesto, y las Specíficas, Buffalo, los Flechazos y las Besttias, Los Deicidas, The Salamanders, The Crepitos, La Fuga, La Huella, a las chicas nos gustaba ir a los locales de ensayo… y aquellos bares, benditos bares, el 44, Villa Adela, Villa Evarista, El Montañés, Emiliano, El Rojo, La taberna de los pinos, El bar de la Candamia, El Oriente Medio, El Benito, El cafetín de Ubaldo, el Platón, el Trance, el KGB, el Tijuana, La psicotrópica Cantina de Johnny… y más allá aquella cueva del París, o el Garabatos… y todas las salas de cine en las que crecimos y soñamos, ahora ya inexistentes, y por supuesto el CCAN, bendito CCAN, origen, techo y calor de todos nuestros proyectos.

Nos lo quitaron.

Suena Pat Garret & Billy the Kid, Dylan, el tema de la Cantina, guitarras, percusión… no me resulta fácil echar la vista atrás y volver a desmenuzar todo aquello, una gran parte de mi vida también estuvo ligada a todos y cada uno de esos recuerdos, cerca de Vicente, recuerdo su primera habitación, completamente empapelada de pósters de conciertos, fetiches y colecciones, los discos… y la música.

Flash:

No recuerdo el año exactamente, pero era puro puritito invierno. Tocaban los Ramones en La Real, una discoteca de Oviedo. Teníamos la entrada desde hacía tiempo. Ver a ese cuarteto en directo no tenía precio. La noche antes de coger el coche para ir cayó una nevada impresionante, de esas de León, de repente. Yo aún vivía con mis padres, que directamente me advirtieron que mejor no fuéramos. Al final, recuerdo que mi madre me dio 1000 pesetas para que fuéramos por la autopista, bendita mujer.

Por supuesto dijimos, “¡guay, 1000 pelas más para birras!”. Así que fuimos por el Puerto de Pajares, con aquella nevada imposible, coches en los arcenes, cielo oscuro y nevando desde la mañana, el panorama desolador, y nosotros sin cadenas, burlando como podíamos.

Recuerdo algo que nos decíamos, “si ves que nos caemos al precipicio, abre la puerta y salta”, algo de lo que nos reímos muchísimas veces después. 

A 20 o 30 Km. por hora llegamos a Oviedo en aquel blanco y viejísimo coche y disfrutamos de la velocidad y el ritmo, de estar presentes allí, entre cientos coreando los himnos de nuestra generación, Hey! Oh! Let´s go! Había merecido la pena, por supuesto…. 

El Arrebato: 

Cuando comencé a ver que Vicente empezaba a escribir con los ojos hacia atrás, supe que aquí tenía el verdadero filón.

Desde que le conozco, hace casi 30 años, rellena cuadernos, de los de Mikel Rius, perfectamente encuadernados, con tapa dura y con cuadrícula. Le he visto escribir desde el mismo amanecer en habitaciones y terrazas de mil y un lugares, desde Tiznit a Dinan.

Es un hombre tremendamente disciplinado en este arte. No sólo en escribir sino en leer y en releer, con una inclinación al arrebato tremenda y a devorar todo de la gran figura que acaba de descubrir. A mí también me contagió ese arrebato, desde los primeros románticos, los decadentes, los laguistas, los visionarios y los malditos... el buceo en el cine, en la música, en la carretera.

Y ha sabido crear equipo y tripulación como nadie, con su manera de hacer, infatigable, de reunir y de descubrir.

Escribir el Diario, cada día. De siempre. Me apostaría algo a que sigue igual.

Vicente, hermano y amigo, que los dioses te sean siempre propicios.


Silvia D Chica, en Regresiones (Ed. Lupercalia, 2015)


Book Trailer


REGRESIONES en LA CENTRAL DE CALLAO

photo by Demian Ortiz

REGRESIONANDO

presentación de Regresiones
en el Gran Café de León

martes, 10 de marzo de 2015

PRESENTACIÓN DE REGRESIONES: Bebiendo Versos: Tres miradas.



"Vuelvo una y otra vez hacia allá,
regresión tras regresión ..."

"Regresiones" es un positivo ajuste de cuentas con los héroes y mitos personales de su autor. Una larga lista que recorre con naturalidad lo popular y la alta cultura. Todo un particular muestrario, una guía esencial de esas influencias y pasiones más desatadas. Donde Hulk convive con Malcolm Lowry en igualdad de condiciones, lo que habla a las claras de la apertura mental de una obra y un autor que no cree en los encasillamientos o los lugares comunes. Quizá tan sólo disfrutar del recuerdo, paraíso perdido que resulta fascinante desde un presente fabricado de crisis económica y desencanto. Leit motiv último de este viejo refugio atómico desde el que observar el brillo de la bomba. (...). Un canto a un tiempo que ya no volverá. 

Julio César Álvarez


"Regresiones" es una forma de memoria histórica tan necesaria como conveniente. Una memoria, eso sí, urbana, underground y contracultural. No sé si me identifico mucho con aquello que se llamó la movida, si estuve en aquello, lo hice a nivel de usuario. Estuve en aquellos bares, conciertos, cines, salas de juego, etc... pero en lo que en verdad estuve en mi juventud, fue en la contracultura o la vanguardia, si se quiere: el teatro alternativo, la poesía experimental o el free jazz. Y también me siento identificado en este relato. Lugares como el CCAN fueron, sin duda, el lugar de encuentro de todas aquellas sinergias. Creo que el mayor hallazgo del libro de Vicente es reproducir, de manera metafórica, aquel espacio, aquel cruce de caminos. Los personajes, la trama, los escenarios nos conciernen, somos nosotros mismos y el ejercicio de memoria es del todo pertinente. Sin nuestra memoria, sin nuestra música acabaríamos siendo invisibles, después de andar borrosos un tiempo. 

Víctor M. Díez


Yo espiaba a Vicente a través del ojo de la cerradura de la puerta del local de ensayo de Veredicto Final. Y seguí espiándolo durante años. Y llegó internet y yo seguí con mi espionaje. Y algo debió de intuir que dejó de tocar, se acercó a la puerta, la abrió (tal vez con esa llave de plata que toma prestada de Lovecraft de vez en cuando) y me dijo -¿Qué haces ahí?-. Y me invitó a pasar. Se lo agradecí, porque 25 años espiando en cuclillas es bastante incómodo; y porque yo, que siempre he rechazado eso de formar parte de una generación, me sentí a gusto con su pandilla y la sensación de formar parte de algo. Me pidió participar y le dije que sí al segundo, sobre todo porque quería leer lo que había escrito cuanto antes. Y me encantó. Y os va a encantar. ¡Normal! ¡Salís todos!. Ese pulso está ganado. Quien pueda pensar que lo difícil será cuando lea el libro alguien que no nos conozca, se equivoca. "Regresiones" tiene la cualidad de narrar la etapa de aprendizaje de Vicente Muñoz, pero que coincide con la del país. Era joven cuando España era joven también. 

Alejandro Diez Garín


MIXTURA

(De blues)

mézclalo todo dentro de tí, tus sentimientos, tu vida y pasión, tu pasado y tus experiencias, tus regresiones y fantasmas y miedos, tu ira y tu felicidad, las personas que has amado y las que te han amado a tí, lo que queda ya atrás, mezcla literatura y música, poesía y cine, sequía y lluvia, amor y desamor, arte y ensoñación, mezcla tus fobias, obsesiones y recuerdos, infiernos y cielos, los 70 con los 80 y los 90 y el resto también, mézclate tú con ello, intégrate y disgrégate, tus amigos de hoy y los de ayer, los corazones que te iluminaron, los cuerpos que te dieron placer, las pieles que rozaste, las que te hicieron sufrir, el presente, lo que hay y lo que fue... y luego quédate con la esencia, lo que eres aquí y ahora, estos latidos, este momento, el tiempo que desgasta y renueva... hora de arrancar de nuevo...

Regresiones, pag. 184.

IMÁGENES: Robert Le Gray para "Bebiendo Versos" 

© BEBIENDO VERSOS, 2015.


sábado, 7 de marzo de 2015

LA SANGRE ES VIDA


y de entre todos los protagonistas de Regresiones, 
los tres principales:

padre, madre & hermana
bajo la Torre de Plata que les vio crecer

la Sangre es Vida

FRIENDS


con Silvia Vinalia & Yolanda Mardi
regresionando en el Gran Café

INSIDE


lo que sucedió tras esta puerta el jueves fue, sin duda alguna, algo muy especial... una noche para el recuerdo y una atmósfera y ambiente mágico e irrepetible... como un enorme acid test colectivo... lleno de alegres bromistas... 

gracias a todos
por ser & estar

photo by Eugenio Marcos Oteruelo

REGRESIONES en EL LENGUAJE DE LOS PUÑOS

 Vicente Muñoz Álvarez sostiene su libro. Junto a él Carlos Salcedo Odklas, David González y Gabriel Oca Fidalgo.

Ayer aparecí por sorpresa en León. La ocasión lo merecía. La presentación de Regresiones, la nueva novela de Vicente Muñoz Álvarez. 

No se dan muchos días como el de ayer en la vida de un escritor y menos todavía en la vida de un escritor en los márgenes de la cultura oficial. Y no hablo de mí. Hablo de Vicente Muñoz Álvarez. Un tío que lleva dando el callo más de 20 años, escribiendo y editando libros prácticamente cada año desde que le conozco (allá por el 95 o 96), amén de su labor al frente del mítico Vinalia Trippers o como coordinador de antologías de muy diversa índole... Sin embargo, ayer todo se conjuró para que la presentación de Regresiones saliera perfecta. Desde el hermoso día soleado a la cantidad de peña que llenó hasta la bandera el Gran Café, disfrutó de la presentación y se llevó un ejemplar de Regresiones con la dedicatoria de su autor. Dicho de otro modo: ayer, a mi entender, Vicente Muñoz Álvarez se consagró en su ciudad, una ciudad que está presente en todas y cada una de las páginas de estas Regresiones.

Silvia, Vicente y David.

Otra sorpresa fue Alberto García-Alix. Coincidió que salí afuera a fumar y estaba hablando con Rafael Saravia cuando de pronto veo venir a Alix, seguido de Marta, una chica de su equipo de trabajo, así que le saludo, me mira, le digo: David... entonces me reconoce, se le ilumina la cara con una sincera sonrisa, nos abrazamos, nos saludamos, charlamos, y Marta nos saca esta fotografía, antes de entrar todos dentro a seguir disfrutando con las Regresiones de Vicente Muñoz Álvarez:


PLATILLOS PAISTE VERDES

(El ritmo continúa)


tuve unos platillos Paiste verdes que brillaban como ningunos en los conciertos y locales de ensayo... tuve unos platos Paiste verdes, sí, con Veredicto Final, mi banda ochentera, recién salido del cascarón, y aunque no era ningún prodigio de baterista brillaba con ellos y ellos conmigo tocando ensimismado con mi banda aquellos temas: Fiesta gitana, Desesperación, Arizona, Polka, Camino del Sur...tuve unos platos Paiste verdes, verdes como la esperanza verde, y con ellos por montera me enfrentaba en cada concierto y ensayo al mundo sin pensar en nada más, viviendo la noche leonesa y persiguiendo a ciegas un sueño, o mi destino, no lo sé, pero ahí estaba yo, aporreando la batería (una Trak que habíamos pillado en Groucho a medias entre Bingo, Luis y yo, y a plazos, por supuesto, a cuenta de los bolos que nos fueran saliendo) con dieciocho y diecinueve años, en aquella galaxia maravillosa y lejana que fueron los 80... tuve unos platos Paiste verdes y ahora tengo la pluma, y con ella por montera, como entonces con las baquetas, sigo tocándolos, intentando no perder el rumbo ni el ritmo (cosas ambas muy habituales en mí) y sacándoles aún extraños y evocadores sonidos...

de un modo u otro
el ritmo continúa


Vicente Muñoz Álvarez en Regresiones 
(Ediciones Lupercalia, febrero 2015).


viernes, 6 de marzo de 2015

REGRESIONES A LA NOSTALGIA: leonoticias.com



'Regresiones' a la "nostalgia"

El músico y escritor Vicente Muñoz presenta su último libro en el que aborda los años de la 'Movida' en León y recuerda aquellas "ganas de vivir el momento"

Luis V. Huerga

Fue, quizá, la “nostalgia” uno de los elementos que llevó al músico y escritor Vicente Muñoz a revivir en su último libro, ‘Regresiones’, aquellos años de la ‘Movida’, que también tuvo León. Aquí no discurrió con años de retraso, siguiendo los ejemplos que presentaban otras ciudades como, por supuesto, Madrid o Barcelona, pero también Málaga, Valencia, Bilbao o Vitoria. En León, ese fenómeno se dio “de forma paralela”, lo que hizo que la ciudad también se tomara como referente.

Los grupos, como Deicidas, Los Positivos, Los Cardiacos o Los Flechazos tuvieron renombre, también en la escena nacional. Como escenarios, salas como Tropicana, La Mandrágora, o el mítico Toisón, el Oasis, el Gran Café y muchos otros que hicieron, que en la década de los 80 y de los 90, fuera el Barrio Húmedo el lugar en el que se cultivó aquella ‘Movida’.

No había, hasta el momento, nada escrito que abordara aquella parte de la historia cultural de la ciudad. Vicente Muñoz hace de aquella realidad el argumento de 'Regresiones', una novela hasta cierto punto autobiográfica en la que relata cómo fue aquel León de la ‘Movida’. “No se ha escrito sobre este tema, a pesar del alto porcentaje de escritores que tiene esta tierra”, señala el escritor, que recuerda que abordar este tema, también es hacer referencia a la época posterior a la transición.

La libertad sin ataduras, la capacidad para crear, la cultura como herramienta reivindicativa y la diversión entendida en el aspecto de vivir cada momento como si fuera único son las bases sociales en las que se asienta aquella etapa en la que, además, “todos participaban de todos” hasta el punto de que la música, pero también otras expresiones artísticas y culturales, fueron generando una gran familia leonesa en torno a la Movida.

"Ganas de vivir el momento"

“Recuerdo salas llenas, cosa que ahora es complicada”. Ese ambiente regresa ahora en un libro que Vicente confiesa que le hubiera gustado que hubiera sido “el primero” de su trayectoria como escritor. Ahora, con la “perspectiva temporal” recupera la ‘Movida’ leonesa a través de ‘flashbacks’ para recuperar los “temas del pop y el rock de aquella época”. “Me lo pasé fenomenal, fue muy divertido. A parte de la escena, el movimiento más libertario de permisividad, de desenfado, de ganas de vivir el momento”, recuerda.

Todo ello frente a la situación actual, no sólo de la música o de la cultura, sino de la sociedad en general, en la que los ciudadanos se encuentran, incluso, “más controlados y manipulados”, frente a una época en la que “todo era más espontáneo” y en la que la juventud era mucho más participativa. “En este momento no hay ese espíritu. Si lo hubiera estaríamos en circunstancias diferentes”, señala

el vídeo, aquí


jueves, 5 de marzo de 2015

REGRESIONES en ILEÓN.COM


Vicente Muñoz Alvarez presenta en El Gran Café 'Regresiones', su nuevo libro

L. Castellanos | iléon.com 05/03/2015

Se trata de una crónica contada en primera persona sobre el León subterráneo de los ochenta.

Vicente Muñoz posee el don de la ubicuidad. También el de la alquimia. No hay otra explicación para esa capacidad suya para enredarse en el tiempo y entregarse a su oficio de escritor, a sus otros oficios y también a esa vida tan intensa, tan íntima y tan cómplice de la que es devoto y que le sume en un constante mar de instantes. Su biografía artística le delata como un obseso de la acción creativa más entusiasta y pone en cuestión la condena del síndrome de la página en blanco al que cualquier escritor se ve abocado. Ahí está el centenar de cuartillas que ha rellenado con trazo seguro y que, sumadas, dan contenido a una trayectoria inundada de referencias y colmada por toda clase de publicaciones. Da igual el género en el que se maneje o el proyecto que le maniate, Vicente Muñoz Alvarez no se emplea en el susodicho sino en la firmeza y la rotundidad. Es uno de esos 'pepito grillo' que toda sociedad necesita y cuya voz se amplifica por sí misma sin más ayuda que la de su propia sensibilidad, sostenida por una variedad amplia de emociones.

'Regresiones' constituye su último proyecto. Llevaba tiempo rumiándolo pero sólo ahora, cuando su vida ha cubierto las etapas suficientes y el aroma de los cincuenta se le anuncia ya, ha decido apuntalarlo. "Es una novela sobre nuestro León subterráneo de los 80, básicamente, por la que pulula mucha gente", asegura Vicente sobre su nuevo libro. "Una especie de crónica de la cultura no oficial de esta ciudad, que la ha habido, mucha, y sobre la que creo que hasta ahora nadie ha escrito un libro. Así que allá que me he lanzado y esto ha salido". La propia vivencia ha alimentado la literatura de Vicente Muñoz. La instrucción en la experiencia ha empujado muchas de las líneas que ha ideado. En 'Regresiones' aún va más lejos. Es un libro sobre él mismo. Aunque no haya en él ejercicio alguno de vanidad o arrogancia, sino esmerado manejo de la primera persona para ordenar los recuerdos y vivencias que, una vez suturados y perfectamente localizados en una etapa muy concreta, el León de los ochenta, subliman el siempre complejo ejercicio de la introspección. "Es un álbum temporal de fotos de otro mundo que no va a volver", ha escrito Pacho Rodríguez, periodista, músico y escritor leonés, que vivió en primera persona, como Vicente, muchos de los pasajes de aquel León ochentero que sacudía su modorra y abría sus puertas a una vida cultural que, quizás por su ingenuidad y su falta de rubor, se multiplicaba y forzaba el talento de sus protagonistas.

Necesitaba Vicente de la perspectiva temporal para consumar 'Regresiones'. La memoria no es siempre transparente, pero siempre es memoria. El recuerdo es exclusivo, aunque nadie le discute su cariz subjetivo. Vicente Muñoz Alvarez habla y habla de su vida y al hacerlo habla del contexto donde esta quedó ubicada. Su mirada es sincera, es tierna, es entrañable, es precisa, es emocionante. Su novela es un western... de emociones. El, ese antihéroe que ve pasar el tiempo con ansia, se mide con una realidad que le cerca, que le abre sus puertas, que le va guiando en ese despertar suyo. Vicente habla de él, y mucho. No a la manera del exorcizador que necesita ajustar cuentas con sus fantasmas y sus sombras. Vicente ejerce su oficio de narrador impulsado por el aliento de la generosidad, asombrado por lo que cunde (y deja de cundir) el tiempo y absorto y expectante ante lo que queda por venir.

Julio César Alvarez, uno de esos gurús culturales que ha practicado sus virtudes y cualidades en este León de contrastes, ha escrito el prólogo de 'Regresiones' y lo culmina de la siguiente manera: "Un canto a un tiempo que ya no volverá. De ahí su increíble magnetismo, su magia". No hay palabras que mejor describan el libro de Vicente Muñoz Alvarez.

'Regresiones' se abre con un poema que declara el propósito del libro. Lo firma Vicente para el que el concepto de género hace ya mucho tiempo que perdió su anclaje más convencional. "León / a vista de pájaro / desde/ Las Lomas / una pequeña mancha / de caminos cruzados / en el confín / 48 años / sobrevolándola / sin motor / toda / una vida". A partir de ese momento, 'Regresiones' detalla algunos de aquellos momentos que la memoria del autor ha ido amasando. Y sí. Es verdad. En el libro se cita a Los Cardiacos, a Los Flechazos, a Deicidas, a Ópera Prima, a Veredicto Final (el grupo donde Muñoz ejerció como letrista y batería), el Húmedo, el CCAN, los fanzines... Pero también se alude al detalle de una vida que pasa, que vive su transcurrir con naturalidad y que suma y suma la variedad de su circunstancia, con sus logros, y sus sinsabores, sus frustraciones y sus alegrías. 'Regresiones' desata en el lector, sobre todo en el que perteneció a aquella generación de provincias que necesitaba y reclamaba la audacia del imprevisto, un clima de complicidad, de identificación.

Es cierto, Vicente Muñoz Alvarez sólo podía haber escrito 'Regresiones' una vez que su vida hubiera construido parte de su edificio. Y ahí está el resultado. "lo voy a dejar claro (ahora que mudo de piel) ya de una vez: soy un escritor autobiográfico: lo que me pasa lo cuento, escribo sobre la marcha, vivo escribiendo y escribo viviendo y la escritura es mi catarsis, sí, pero también soy y seré siempre un caballero: el rencor no es mi punto débil, tengo otros muchos, pero ese no, el rencor no, y trato a mis recuerdos como a mis versos, con todo el respeto y cariño del mundo mundial... pero escribo, eso sí, sobre lo que vivo y pienso y deseo, lo bueno y lo malo y lo regular, y eso nada ni nadie me lo va a quitar...". Así se expresa Vicente en uno de los apartados de un libro que, además, guarda su porción final para el recuerdo de 19 músicos y escritores que también han hecho camino con Vicente y a los que este cede su propio espacio literario para que compartan con el lector su memoria.

Ediciones Lupercalia se ha encargado de la publicación de un libro que hoy vive su puesta de largo en el transcurso de una fiesta que tendrá lugar en El Gran Café y que contará con la participación de Julio César Alvarez y Los Alegres Bromistas y la actuación musical de Los Tres Norteamericanos.

Book Trailer de 'Regresiones'


Lugar: El Gran Café (primera planta). A las 21 horas

Día: 5 de marzo de 2015

Entrada: Libre


REGRESIONES en LA NUEVA CRÓNICA

Vicente Muñoz con la foto que sirve de portada del libro. | DEMIÁN ORTIZ

Los Cardiacos, el Húmedo, el CCAN, forajidos... se dan cita en el Gran Café

Fulgencio Fernández | La Nueva Crónica 05/03/2015

Vicente Muñoz presenta este jueves su novela ‘Regresiones’, un viaje literario y personal a aquel León de los 80 y la movida

Hubo un León cargado de vida, energía, ansias de vivir y mucha música que ha quedado como una especie de leyenda urbana que con el paso del tiempo confundirá la realidad y la ficción. Es el León de los 80 y los 90, el de la movida local (que la hubo y muy importante), el Barrio Húmedo, los Cardiacos, el CCAN, algunos porros y rock & roll para regalar. "Y, sin embargo, no se ha escrito nada de aquel León vibrante; se ha escrito mucho del mundo rural, los maquis, la memoria... pero nada de aquel León que a mí, tal vez porque lo viví en primera persona, me pareció fascinante, por los personajes, por la época histórica...". 

Quien lo explica es Vicente Muñoz Álvarez, polifacético creador leonés: músico, editor, poeta, novelista... "y lector empedernido, en aquella época iba de las lecturas a las vivencias sin solución de continuidad. Los ochenta significaron para mí una forma diferente de entenderme, a mí mismo, y también para entender ahora por qué estoy aquí, por qué soy, quien soy, cómo soy, todo". 

Aquellas vivencias se han ido cimentando poco a poco y hoy son la materia prima de la novela ‘Regresiones’, que esta tarde presenta en el Gran Café (a las 21 horas), con la presencia del autor, también del prologuista (de Julio César Álvarez) y un buen número de los 19 colaboradores del epílogo.


Y música en directo. No podía faltar en una cita así, de la mano de Los Tres Norteamericanos, todo ello con entrada libre. 

La biografía de Los Tres Norteamericanos es singular, se dice de ellos que son "una banda de forajidos buscados ya por todo el condado de León, entre El Crucero Fort y Torío River. Asaltan los escenarios de los salones más elegantes y a sus miembros se les conoce por sus alias Silvi Temple, Alice Cancan y Slowy González. Su estilo de rock al galope no deja supervivientes: es el temido Gringo Garaje, un ritmo que sólo conocen los que han disparado con Leone, Peckinpah, Reed, Berry y otros asesinos. Les suele acompañar el sheriff renegado del desierto de Áridazona Dogo". 

Merece la pena la velada, que además ofrece un viaje gratis a los ochenta.


REGRESIONES: En casa de César Fernández Carnerero.

miércoles, 4 de marzo de 2015

MERRY PRANKSTERS


Juancho López, Alicia Besttia, Silvia Vinalia, 
Carlos Luxor, Manolo Positivo,
Alex Cooper, Toño Cardiaco
& myself

AQUELLA MOVIDA LEONESA: leonoticias.com


Los Positivos, Veredicto Final, Los Cardiacos, Los Flechazos, Búfalo... las fuerzas de la Movida.

No sólo fue Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia o el País Vasco donde La Movida surgió como un movimiento contracultural, con una buena dosis de “efervescencia”. León se configuró en la década de entre 1975 y 1985 como un “oasis de lo alternativo”, en el que no se sabe muy bien por qué motivo, se instaló la curiosidad por explorar la libertad con la música como denominador común. Veredicto Final, Los Postivos, Los Deicidas, Los Flechazos, Los Vagos, Salamanders, Los Decrépitos, Búfalo… y, sobre todo, Los Cardiacos, son nombres de las formaciones musicales que fueron adalid de otra movida, una muy especial, enmarcada en un contexto más cerrado que las corrientes libertinas de las grandes ciudades.

Pero también hay otros nombres, los de los ‘garitos’ en los que aquellos jóvenes leoneses que comenzaron a lucir melenas y minifaldas se daban cita para escuchar música en directo. El Gran Café, La Mandrágora, El Oasis, la mítica Toison. El centro de León, especialmente el Barrio Húmedo, fue el lugar en el que esa música, sobre todo el pop y el rock, fueron “marcando a una generación”. Álex Díez, ahora conocido como Cooper, uno de los miembros de Los Flechazos, recuerda como fue parte de una “generación muy marcada por la música”, que fue “punto de partida hacia viajes o descubrimientos”, que fueron marcando el devenir de una “escena underground”.

Cooper, como muchos otros, pudieron “disfrutar de esa libertad en una ciudad como León”. “En aquella época había una energía especial”, asegura. Una energía que no sólo bebía del movimiento contracultural de la ‘Movida’ madrileña o de la de otros puntos de la geografía nacional en los que se cultivó esta corriente. Esa ‘Movida’ era eminentemente leonesa, autónoma, autodidacta y cultivada por jóvenes de toda condición que, más que una herramienta política de reivindicación de libertad, veían aquí un escenario perfecto para cultivar una nueva cultura.

"Eras pionero tú también"

“Pienso que lo que se vivió en León a finales de los 80 y principios de los 90 fue algo muy especial, que luego murió en gran parte”, recuerda por su parte Juancho, de Decrépitos, que considera que los jóvenes leoneses fueron unos “privilegiados” por lo que “se pudo vivir en esa época”. “Podías salir un lunes, un martes… el día que quisieras era como un sábado ahora. Si querías salir, había siempre ambiente, gente que salía por los bares y muchos conciertos”, entre ellos algunos míticos como Nacha Pop, Los Ilegales y Ópera Prima.

Pero aquellos jóvenes no sólo idolatraban a los referentes musicales de las grandes capitales. En León también se creaba. “Me quedo con la sensación de que eres pionero tú también. Podías hacer un fanzine, un programa de radio, montar un grupo. Es lo que tenía de bueno, que podías montar un grupo sin tener ni idea de tocar. Teníamos ganas de hacer cosas y no sabíamos cómo hacerlas, pero lo canalizamos con la música”, señala Juancho de Decrépitos.

"Me escapaba para ir a conciertos"

Así comenzaron a surgir un amplio abanico de grupos musicales eminentemente leoneses, cuyos miembros aprendían unos de otros para utilizar la música como forma de expresión, pero también como divertimento, lejos de las ataduras de la dictadura y de las dudas de la prototransición. También chicas jóvenes, ajenas a la distinción de sexos, que se divertían y hacían música en igualdad de condiciones, y compartían, sin tapujos ni prejuicios, tiempo y espacio con otros jóvenes a quienes les unía una pasión. “Yo nunca me sentí fuera para nada. Siempre estuve muy cerca de los chicos y de las chicas. Estábamos en el mismo ambiente. Nos movíamos por el Húmedo, por los bares, íbamos juntos a todos los sitios”, afirma Silvia, de Veredicto Final.

Incluso, haciendo ‘trampas’. “Me escapaba por la noche. Dejaba la almohada debajo de las sábanas para que no se enterara nadie. Salía para ir a todos los bares que pudiera, a todos los conciertos que pudiera para alimentarme de todo aquello que había en León, que era mucho”, recuerda por su parte Alicia, de Búfalo, componente de una formación sólo de mujeres que, frente a lo efímero que suelen ser este tipo de grupos, se mantuvo con vida durante ocho años.

Pero todo aquello terminó por morir sin que aquellos jóvenes, hoy más maduros, sepan indicar un motivo. “Tal vez por saturación. El hecho del principio fue la efervescencia de la novedad. Es algo que no se ha vuelto a repetir; el final vino porque se perdió esa esencia”, señala Manu, de Los Positivos que, sin embargo, también achaca que aquella Movida dejara de tener presencia por el simple hecho de “todo tiene un principio y un final”. Entretanto, León fue conocido en la escena musical en todo el país. Eran frecuentes las apariciones de grupos leoneses en Televisión Española o los programas especializados de Radio Nacional de España. Los Positivos o Los Flechazos fueron algunos de ellos.

Vicente Muñoz, de Veredicto Final, presenta este jueves a las 21:00 oras en el Gran Café su último libro, 'Regresiones', una novela autobiográfica en la que rememora aquel León de la Movida.

Los Cardiacos, el "hermano mayor"

Pero sobre todo y ante todo hay un nombre que resonó por encima de todos los demás y que tanto Manu y Carlos, de Los Positivos; Cooper, Juancho, Silvia y Alicia señalan: Los Cardiacos. Toño es uno de los miembros de aquel grupo que, para muchos otros, fue el “hermano mayor”. “Echas la vista atrás y hace falta un catalejo con buenos aumentos, porque hace mucho tiempo”, recuerda un músico que sigue “en la brecha”. “Los tiempos van cambiando, las situaciones políticas y socioeconómicas van cambiando. Todo se va ajustando. Ahora hay un mayor control comercial, se apuesta poco por lo novedosos, se buscan y repiten esquemas en una especie de bucle”, confiesa el componente de Los Cardiacos. 

Recuerda que él, como tantos otros, comenzó desde niño a escuchar la música que hacían, ya en los años 60 y como una señal de aperturismo en plena dictadura, algunos grupos leoneses como Asfalto, Los Arañas o Los Rebeldes. “Llamó la atención. Era algo novedoso, una forma diferente de hacer música, nos enganchamos. Nos atrajo inmediatamente como polillas a la luz”, sostiene. El rock fue el ‘padrenuestro’ de aquella generación que, después, contempló la música como un recurso en plena evolución. Ellos, fuerzas vidas de la Movida leonesa, guardan aquella época en un rincón especial de su recuerdo. Siguen en la música porque eso supone, como señala Toño, “seguir con tu propio destino”.

el vídeo, aquí

REGRESIONES: Entrevista en Diario de León.


El escritor leonés Vicente Muñoz ante la Catedral de León en una foto que forma parte de un documental sobre escritores ‘underground’. - Demian Ortiz

¿Qué hay de nuevo en los 80, Vicente?

El escritor Vicente Muñoz presenta mañana ‘Regresiones’, un paseo nostálgico a la postmodernidad. 

Cristina Fanjul | Diario de León 04/03/2015

«¿Que qué hay de nuevo en los ochenta?» Vicente Muñoz se lo piensa pero lo tiene claro. «Un modo de entenderme, a mí mismo, por qué estoy aquí y ahora y por qué soy hoy lo que soy». Así que, el poeta nos coge de la mano y nos lleva hacia el lugar en el que todo comenzó, al tiempo que creó un tiempo nuevo: «el fin de una larga y traumática dictadura, la fiesta que supuso la Transición, la bonanza económica de aquel tiempo y el espíritu libertario y efervescente de la Movida...», recita mientras repasa las bandas de rock, los fanzines incendiarios, los bares alternativos, los artistas sin complejos... Es Regresiones, el nuevo libro del padre de los tripulantes, un «ejercicio de nostalgia» con el que regresa a los rincones de su infancia y juventud, al torreón del palacio Gaudí, a las tardes en el café Victoria, al pasaje del cine Mari, al CCAN, a los Cardiacos, en fin, que este libro no es solo la memoria melancólica del tiempo perdido para Vicente. Son muchos los que volverán ‘a casa’ al desenvolverse a través de sus páginas. Dice Gabriel Oca que al pasar las páginas del libro, ha vuelto a pasearse por el León del Toisón y el Pato Loco, el 44 y el Anarcoma, el Húmedo del Rojo, la Galocha y el Baquero, del Grano y la Tierra y el Cafetín de las mojadas. «Quiero decir que es novela de nuestra época y novela de León al mismo tiempo, del León de aquellos años, de los que vivimos el CCAN, de los que conocimos el Húmedo cuando era un vergel kinkillero y no un chiringuito de cotillón y despedida de soltero», rememora.

Mentiras y cassettes

El libro cuenta, además, con BSO, porque la música es la segunda pasión de Vicente, «escuchaba música y leía, leía y escuchaba música, hasta que comencé, sobre los dieciséis años, a escribir mis primeros relatos». Así que se cansó de seguir la música de otro y creó la suya. La experiencia se llamó Veredicto final. Luis, Ana Campe, Bingucho y Vicente se encargaron de marcarle el paso a la juventud leonesa con canciones que aún hoy siguen en la memoria de muchos. Pero otra cosa es la memoria y aquí mientes y lo sabes, Vicente, mientes cuando dices que no has rellenado nada con la imaginación. Por eso nada puede competir con la nostalgia. De verdad, que si volvieras al pantano de Luna, o al CCAN o al ático del palacio de Gaudí, si volvieras, no verías casi nada de lo que te muestran tus recuerdos, porque la memoria es todo menos aséptica, es nuestro tesoro, ese que abrimos cuando ya no queda nada que rescatar salvo la nostalgia. Sin embargo, te empecinas y dices que no, que este libro es un ejercicio de memoria orientado a una catarsis en la que no cabe la ficción. «Todo es real. Más o menos magnificado por la nostalgia, no lo sé, pero real como la vida misma, en este caso, mi propia vida», tan real como un espejismo...

Sólo la música; la música es lo único que no puede ser modificado porque la música son matemáticas, el lenguaje de Dios, absoluto, así que Vicente nos hace las mezclas con Los Cardiacos, Noches de Toisón, Volver al colinón, Parálisis Permanente, Quiero ser santa, y Gabinete Caligari, Que Dios reparta suerte... «Hacía años que no escuchaba estos temas, que no volvía a ellos, de hecho, durante mucho tiempo no escuché apenas música española, o al menos cantada en español, que si fuzz, jazz, surf, blues, psicodelia, fusión, hasta que de pronto, no sé por qué, sentí la necesidad de volver a ellos, a estos viejos discos del punk y del pop español: era el momento, como digo, de sentarme a escribir con perspectiva este libro»

Regresar a la infancia, revisitar la juventud cuando estás a punto de llegar a una edad que no te crees. Por eso para Vicente los ochenta sí fueron un tiempo mejor y sí, asegura, fue un niño feliz, un adolescente complicado y un joven con aspiraciones. De aspiraciones anda sobrado, como cualquier escritor, pero Vicente va más allá, «Estoy y soy. Esa es hoy mi principal aspiración», dice sirviéndose de su grito de guerra, ese con el que todos sabemos que es él el que se esconde detrás de los textos.

—¿Y la infancia y la juventud?

—Sí, fui un niño feliz, sin duda, aunque siempre melancólico, soy poeta, lo llevo en la sangre. He tenido y tengo una familia que adoro y una educación abierta y libre, y de todo ello estoy muy orgulloso y agradecido. Adolescente complicado, bueno, quizás tanto no, pero rebelde sí, y alternativo también.

—¿Por qué este libro y por qué ahora?

—Porque sentí que debía escribirlo, como todos los anteriores. No escribo por dinero, sino por necesidad, para entenderme mejor a mí mismo, lo primero, y exorcizar mis fantasmas y dudas y miedos. Para mí escribir siempre ha sido y sigue siendo una catarsis. Pero sobre todo esta novela, Regresiones, es una deuda que tenía pendiente desde hace mucho tiempo conmigo mismo, estaba en mi cabeza desde hace años, pero creo que no tenía la suficiente perspectiva para abordarla, hasta que hace poco más de un año, como un torrente, vino a mí... Y mi mano transcribió lo que me dictaba la cabeza. Tenía que escribirla, no sé por qué ni para qué, me da igual, y lo he hecho. Otro libro más. Pero este, más que ningún otro, yo en estado puro, y de rebote toda la generación que vivió a mi lado aquellos años y sabe de lo que hablo.

Lugar: Gran Café. Calle Cervantes, 9

Día y hora: mañana, a las 21.00 horas


MAÑANA en LEÓN


martes, 3 de marzo de 2015

REGRESIONES: En casa de Elisa M.

REGRESIONES en ÓRBITA MAGENTA



REGRESIONES en CADENA SER


Este jueves se presenta en El Gran Café (21:00 horas) el nuevo libro de este autor, conocedor desde las entrañas de la efervescente escena contracultural de la movida leonesa de los 80. Por este motivo, conversamos con Vicente Muñoz sobre las sinceras páginas en las que podrán verse reflejados cientos de leoneses que vivieron una época que quedó para siempre en la memoria colectiva de León.


REGRESIONES: MERRY PRANKSTERS 5: Gabriel Oca Fidalgo.



GABRIEL OCA FIDALGO

(La neurastenia de la nostalgia)


Regresión tras regresión me zambullo en el recuerdo. Leo estas regresiones y me disuelvo, me sumerjo en el pozo de la memoria y la lectura me balancea, me catapulta a esa infancia perdida, la adolescencia pasada, la primera juventud. Es un tiempo que compartimos sin llegar a conocernos, pero compruebo una vez más que nos bañamos en las mismas fuentes, que bebimos de los mismos Maestros, que anduvimos los mismos caminos para tomar diferentes derroteros…. Regresión tras regresión siento el golpe de la tristeza, una melancolía que me aplasta, o esa neurastenia de la nostalgia como yo he dado en llamarla cuando son recuerdos en exceso apasionados, fantasmas de la memoria que se presentan sin ser convocados y que no dejan de gritar. Pero estoy hablando de mí, y aquí toca escribir de la novela de Vicente. Es simplemente que esta es la novela que yo siempre he deseado escribir, plasmar esas imágenes que se grabaron a fuego en la retina, y que ahora el colega ha forjado con ese trazo breve y conciso que siempre ha huido de mí. Y es que es relato de una ciudad, pero por encima de todo es fiel reflejo de una época. Regresión tras regresión vuelvo a los cromos y a las pelis de dos rombos, a las manzanas de caramelo y nuestra infancia en B&N, a las series de la tele y las salas de juego, a los viejos colmados de barrio y nuestros traumáticos colegios. Y pienso que en esta metástasis que se extiende tiene su culpa y su virtud el ácido, el ácido con sus poderes insondables y ocultos. Pero como digo esta es la novela de Vicente… Mi colega Vic, al que conozco desde hace veinte años, o al que conocí con más o menos treinta tacos, de lo que a su vez se deduce que a esos años ya pasas bastante del brillo de la perla, y mucho menos te preocupas de buscar la llave de plata. Pero ambos la buscamos, y me sorprendo aún al comprobar de qué modo tan parejo y simultáneo siendo dos personas tan afines como ajenas. Pasa que este no es un libro que hable solo de nuestra época, de los bebés sietemesinos de la democracia, como acuñó Vicente hace tiempo, o la quinta del naranjito, como apuntaba yo a modo de epitafio en su momento. Quiero decir que es novela de nuestra época y novela de León al mismo tiempo, del León de aquellos años, de los que vivimos el CCAN, de los que conocimos el Húmedo cuando era un vergel kinkillero y no un chiringuito de cotillón y despedida de soltero. El León del Toisón y el Pato Loco, el 44 y el Anarcoma, el Húmedo del Rojo, la Galocha y el Baquero, del Grano y la Tierra y el Cafetín de las mojadas. Pasa que disfruto recordando ese tiempo, pero que sufro al recrearlo si me sumerjo demasiado, cuando me engancha la neurastenia de la nostalgia y arrastra hasta el fondo de ese tiempo pasado que nunca volverá… un chinorri que masca chicle negro para matar el olor del Celtas, o el rumor de las hogueras que llevo tan adentro.

Gabriel Oca Fidalgo, en Regresiones (Ed.Lupercalia, 2015).



REGRESIONES: En casa de Felipe J.Piñeiro.

lunes, 2 de marzo de 2015

REGRESIONES: MERRY PRANKSTERS 4: Pacho Rodríguez.



Yo creo que Vicente Muñoz ya escribía por aquellos años en los que escribir estaba mal visto. Por eso, este Regresiones me parece que surge de su memoria de testigo voraz, que es como lo recuerdo en los tiempos en los que al volver la vista atrás no se veía nada. Él siempre miraba hacia adelante e, insaciable, leía, leía, leía... Pienso que, a veces, como un loco, para poner literatura de por medio a la sordidez cotidiana. La veracidad llegó después. Está ahora en esta joya en forma de libro, de cuando el color se iba introduciendo en el León inhóspito en el que la fraternidad se expresaba a bofetada limpia. Regresiones es para los que están y para los que no están. Incluso para los que ni estuvieron. Es un álbum temporal de fotos de otro mundo que no va a volver. Porque, lo bueno, que hubo mucho, son tatuajes en la piel. Unos son besos. Otros, cicatrices. Nunca se quitarán. Pero ahora aparecen en forma de páginas imperdibles y palabras de un francotirador que, lo dice, no quiere disparar a matar. Regresiones es un retrato urbano. Aquí no hay ni una sílaba dedicada a la manida seducción folclórica. Regresiones es una colección de impactos de alcance del día a día. De cuando los mandamientos se resumían en dos, porque nada era relativo: "Vivid en la calle, no paréis en casa", o "La sangre aún me hierve cuando pienso en mi mala suerte". Por ejemplo. Y hay ajuste y expiación en esto que también es un "gracias a la vida".

Pacho Rodríguez, en Regresiones (Ed.Lupercalia, 2015).


Book Trailer


domingo, 1 de marzo de 2015

MARTIN


Dejando a un lado La noche de los muertos vivientes (1968), que juega en otra liga, dos son mis películas favoritas de George A. Romero (curiosamente, de las más desconocidas e infravaloradas), la alucinada y muy lisérgica La estación de la bruja (1972), como un mal viaje de tripi, y Martin (1977), uno de los más atípicos y melancólicos filmes de vampiros de la historia del cine (se me ocurren, a bote pronto, otros dos: The Addiction y Déjame entrar), decadente y crepuscular, delirante y morboso, y sin duda alguna una rara avis dentro del género.

Como en la ya citada La estación de la bruja, Romero recrea una atmósfera psicodélica y enrarecida, enfermiza y malsana, donde la realidad (y la crítica social) se entremezcla con la ficción (y el horror cotidiano) y los personajes se debaten en un mar de dudas existenciales que descolocan por completo al espectador. 

Es precisamente en esa ambigüedad de la trama, en ese no saber muy bien qué nos quiere decir y hacia dónde nos quiere llevar la película, donde radica el encanto y desasosiego de ambas, en su tono onírico y pesadillesco, que nos desconcierta y obliga a recapacitar sobre lo que estamos viendo para sacar nuestras propias conclusiones.

Martin, en concreto, juega magistralmente con todo ello, una crítica social corrosiva y un relato de vampiros (por llamarlos de algún modo) marginados y fuera de lugar, víctimas, en el fondo, del hipócrita mundo en el que (sobre)viven, que les convierte en desclasados y conduce a la destrucción.

De culto por méritos propios y absolutamente única en su género.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube: