viernes, 30 de septiembre de 2016

GAS: Reportaje en Tam-Tam Press.


Vicente Muñoz. Fotografía: José Pajares Iglesias

Vicente Muñoz se sumerge en el paso del tiempo
a todo “Gas”

Por Camino Sayago

El escritor, poeta y editor leonés Vicente Muñoz condensa en “Gas” su trayectoria poética y vital. Una antología personal que recorre, a modo de retrospectiva, su obra desde 1999 hasta 2016 y que acaba de editar “Lupercalia”. Incluye material ya publicado en otros libros y una buena selección de inéditos, en total 272 poemas. La presentación tendrá lugar el 22 de noviembre en El Gran Café.

Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) se propone, de nuevo y a todo “Gas”, ahondar en su vida a través de los poemas que le han acompañado a lo largo de 17 años. Poemas sobre el amor y el desamor, lo absurdo y lo contradictorio, lo efímero y lo pasajero, lo gaseoso y lo evanescente. Poemas sobre el paso del tiempo, recobrados de otros libros ya publicados y otros nuevos. De ello habla esta selección personal del autor, “de mi paso por la tierra y de las huellas que sobre ella he ido dejando”, explica. “De ahí el título del libro, Gas. Soy un escritor autobiográfico, por encima de cualquier otra etiqueta, y en este libro se puede ver, como en un gran álbum de fotos, mi evolución como individuo y poeta, los caminos que he recorrido, las personas que me han acompañado, los libros que he leído, los lugares que he visitado, los corazones que he amado y las experiencias, buenas y malas, que quedan atrás”.

El proyecto de editar esta antología poética surge del empeño de la editorial Lupercalia, y su apuesta por todos los libros que le ha sugerido publicar el escritor leonés, entre ellos El descrédito, Días de ruta y Regresiones. Y “Gas” no ha sido una excepción. “Por encima de cualquier otra consideración, es lo que más valoro de un editor: que confíe en mis proyectos a largo plazo, no sólo en un libro en concreto, y Ricardo Morena Mira hasta el momento lo ha hecho, cosa que le agradezco de corazón”.

Sin embargo reconoce que no sabe si es demasiado joven o lo suficientemente viejo para una antología. Recién cumplidos los 50 años y casi con dos décadas de actividad poética. “En más de una ocasión Lupercalia me lo había propuesto, pero hasta ahora no lo había querido abordar, quizás por falta de perspectiva o simplemente por estar embarcado en otros proyectos.”


En un primer momento se planteó encargar la selección de los poemas, pero finalmente decidió realizarla él mismo. “Decidí hacerla yo, que fuera una antología personal, porque tenía bastante claro qué poemas quería que estuvieran en este libro y cuáles no. Además, por primera vez me he sentido con la perspectiva y el criterio para enfrentarme a esta mirada retrospectiva y decidir cuáles, de entre todos los poemas que durante estas dos décadas he escrito, merecen a mi juicio la pena”.

Gas hurga en más de década y media de escritura, de 1999 a 2016, e incluye poemas de cinco libros ya publicados: Canciones de la gran deriva, Privado, Parnaso en llamas, Animales perdidos y Días de ruta. Y entre los 272 poemas que incluye Gas, se encuentran dos poemarios que aún no han visto la luz: Lobos de Mar y Libro de haikus. Son en total unos setenta poemas inéditos. “No quería que esta antología fuera sólo una mera recopilación de poemas ya publicados, sino ofrecer además algo nuevo, un adelanto de otros trabajos y libros”.

La puesta de largo de “GAS” en León será el día 22 de noviembre, en El Gran Café, acompañado por Los tres Norteamericanos. Y ya en diciembre o enero, en Madrid.

Reproducimos a continuación dos poemas de Vicente Muñoz recogidos en “Gas. Antología Poética Personal”.


LAS SALAMANDRAS

Miraba de cerca la fotografía
de las salamandras negras y amarillas
coleteando en aquel charco,
cuando de pronto el papel comenzó
a abultarse entre mis manos,
a hincharse, a cobrar vida,
y las salamandras se movieron
bajo el agua lentamente
y comenzaron a salirse de la foto
y a escurrirse con su tacto frío y gomoso
entre mis dedos,
una tras otra, una tras otra, una tras otra,
hasta que cesó al final el borboteo
y la foto se quedó totalmente vacía,
un remanso de aguas claras,
y las salamandras negras y amarillas
se perdieron con sus torpes pasos lentos
en la ominosa serenidad del cuarto oscuro.


LAPSO

este
momento

aquí
y ahora

ni cerca
ni lejos

ni atrás
ni adelante

ni ayer
ni mañana

no lo dejes
pasar



jueves, 29 de septiembre de 2016

LEÑA PARA EL INVIERNO



así

ahí

hacía allí

al son
de mi propia
marea

cargado
de zapatos

rumbo
a lejanos
puertos


Vicente Muñoz Álvarez

REGRESIONES según LIBRERÍA VALDERAS



Regresiones, del escritor y poeta leonés Vicente Muñoz Álvarez, es un entrañable libro sobre León y para los leoneses. Dividido en pequeños capítulos, el autor nos lleva de la mano por los recuerdos de su infancia y adolescencia en el León de los 80, y nos va transportando a un tiempo que no ha de volver; el de las manzanas rojas de caramelo, los platillos voladores, los cromos, el cine, la vida en el seminario, las collejas, el transistor.... Toda una crónica de ese León de la transición que creíamos olvidado.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

GAS para ROSABEL GRAU



Recién llegado a mis manos, GAS de Vicente Muñoz Alvarez, con ganas de hincarle el ojo, no va a poder ser a todo gas, porque voy loca, pero algún momentillo de escapada encontraré.


He dicho que no, que tengo que priorizar, que me falta tiempo, que no llego, pero ha sido el tener algo latente al lado de los papeles que intento leer y no concentrarme, así he tenido que olvidar prioridades, porque en ese momento tocar el óxido de la portada, abrir en canal ese ser vivo que me susurra, sentir su olor metálico, la curiosidad, el morbo, el no saber que vas a encontrar, el placer de algo que querías y ya tienes, algo etéreo, el descubrir, el imaginar, el adentrarse en las palabras que en aquel preciso instante no escribieron para ti, pero ahora te pertenecen sin escrituras, eran muchas prioridades en sólo tres letras, es empezar y no encontrar momento para parar, finalizando capítulo de Canciones de la gran Deriva, este poema uno de mis favoritos de Vicente Muñoz Alvarez, aquí lo dejo por hoy. Ya he dado de comer a la bestia, mejor anestesiado con algo de GAS, mañana espero esté bajo los efectos de lo que ha tomado y me de tregua, necesito concentrarme.

martes, 27 de septiembre de 2016

GAS: Reportaje en La Nueva Crónica.



La obra poética de Vicente Muñoz acaba de ser publicada por la editorial Lupercalia en la antología titulada ‘Gas’ que en noviembre será presentada en El Gran Café.| DEMIAN ORTIZ

Vicente Muñoz: 
"Gas’ es como un gran álbum de fotos de mi trayectoria vital"

Joaquín Revuelta/La Nueva Crónica/27/09/2016

Acaba de publicar una antología poética que recoge una selección de poemas de sus anteriores libros publicados y un puñado de inéditos correspondientes a títulos como ‘Lobos de mar’ y ‘Libro de haikus’ que todavía no han visto la luz

Hace pocos días que ha salido de imprenta ‘Gas’ (Lupercalia Ediciones), antología poética personal de Vicente Muñoz que recoge una amplia selección de poemas de sus anteriores libros y un buen puñado de inéditos, abarcando un periodo de diecisiete años de actividad poética que va desde 1999 hasta hoy.

Vicente Muñoz reconoce que desde hace dos o tres años la editorial Lupercalia le había propuesto reunir sus poemas en una antología, algo a lo en principio se mostraba un tanto reacio porque le hacía sentir mayor. "La verdad es que este año he cumplido los 50 y me parecía un momento adecuado. Por primera vez me sentía con criterio para llevar a cabo una selección de los poemas que más me gustan de los libros que tengo publicados y de los dos que aún permanecen inéditos".

Como asegura en la introducción de ‘Gas’, la tarea no ha resultado fácil. "Cuando tienes que hacer una selección de tus propios poemas, que son tus propios hijos, tus propios libros, te planteas cuál metes y cuál dejas fuera. En mi caso este proceso se complica más porque muchos de mis poemarios son libros unitarios, que cobran sentido al leerlos de manera global porque tienen una estructura casi novelística, como pueden ser ‘Días de ruta’ o ‘Animales perdidos’, y al descontextualizarlos pueden perder sentido", considera Muñoz, que reconoce que en este proceso le ha ayudado el hecho de ser un poeta muy dado a leer sus poemas en público y ello le ha permitido darse cuenta de cuáles son los poemas que tienen mejor recepción, cuáles son los que más gustan tanto a lectores como a críticos, y cuáles son los poemas predilectos del propio autor. "Opté por hacer la selección personalmente y no delegar esta función en otra persona porque no quería que se quedaran fuera poemas que me hubiera gustado incorporar y al contrario, que se incluyeran otros que no me parecía oportuno que estuvieran presentes. Al final me he dejado llevar por mi propio instinto y he desechado muchos poemas que creía que no encajaban muy bien en este tipo de obra, y lo que me parece aun más importante para un libro de estas características, he añadido obra inédita a fin de que esta antología no sea simplemente una mera recopilación de poemas ya publicados".


Portada de la antología poética de Vicente Muñoz.

Vicente Muñoz considera que en cierto modo esta antología también posee esa unidad narrativa presente en sus anteriores libros de poemas. "Como considero que soy un escritor muy versátil y todo terreno, pienso que mis poemarios sí que tienen una cierta línea argumental, en el sentido de que a mí me gusta no solamente reunir poemas sueltos, cada uno de su padre y de su madre, sino darle una estructura bien temática, bien formal, estética, etc, al poemario. A la hora de recopilar estos poemas pienso que el título ya lo aclara un poco, pues se trata de una especie de metáfora de lo que me parece que es el paso del tiempo o de la vida y los propios libros, que son como gaseosos, evanescentes, efímeros, transitorios, como las propias nubes. Palabras que sueltas y... Quizás sea ese el hilo argumental de esta antología, cómo he ido viendo con perspectiva el paso del tiempo y cómo éste afecta a mi propia poesía. Arranco con poemas más extensos y basados en anécdotas de mi propia experiencia, pues me considero un poeta autobiográfico, y con el paso del tiempo y de los poemarios estos poemas tienden a la concisión, son poemas más cortos y mucho más filosóficos y profundos. Eso no significa que sean ni mejores ni peores, simplemente veo la evolución que ha seguido mi obra". 

Tratándose de un poeta con mucha actividad pública buena parte de los poemas de sus libros anteriores los sigue recitando hoy en día, por lo que los tiene muy presentes. Además, reconoce Vicente Muñoz que al hacer este libro "he tenido la sensación de estar frente a una especie de gran álbum de fotografías en el que cada poema constituye una imagen, secuencia, foto o documento concreto, que al reunirlos todos juntos es como ver una gran retrospectiva de mi vida. Por otro lado, varios de mis poemarios se han ido reeditando a lo largo de estos años, sobre todo los primeros, y esto me ha obligado a volver sobre estos poemas, pues no soy un escritor de dejar mis textos quietos sino que si tengo la oportunidad me gusta volver sobre ellos, retocarlos, que es lo que he hecho en esta antología. Pues realmente hay diferencias entre los poemas tal cual fueron publicados en su día y como aparecen en la antología. Como te digo, veo esta antología como un gran álbum de fotografías de mi trayectoria vital, en el que cada poema me viene a recordar una instantánea concreta, sobre todo los de la primera época, que son poemas bastante más narrativos y descriptivos de situaciones concretas de mi vida que los más recientes o los inéditos, que son más bien reflexiones existencialistas o filosóficas", señala su autor.

Vicente Muñoz reconoce que es en la poesía donde más cómodo se siente como escritor, aunque también le gusta la prosa breve, sea relato o novela. "Creo que soy un escritor de aliento corto básicamente, y digamos que prefiero los textos breves a los largos. No sabría decirte si me encuentro más a gusto como poeta o narrador porque cuando me pongo a escribir hay cosas que quiero contar que me piden el formato de verso y otras que me piden el formato de prosa. Pero, por supuesto que me siento ante todo poeta. De hecho mi prosa es bastante poética y reconozco que es uno de los géneros en los que me muevo con más soltura", asegura Muñoz, que presentará su antología poética el próximo 22 de noviembre en El Gran Café y acto seguido en Madrid.


lunes, 26 de septiembre de 2016

BÉSALA MIENTRAS DURE



miro a mi perra
a los ojos

sus catorce años
a mi lado

desde que
su mundo es mundo
a mi lado

y en sus ojos
las cataratas
que velan
sus ojos

cómo
envejece

y al verla
envejecer a ella
me veo a mí

y a mis padres
y amores
y amigos

los seres
que más
he querido

y pienso
es así

bésala
mientras dure

celébralo


Vicente Muñoz Álvarez


domingo, 25 de septiembre de 2016

UNA VISIÓN



como un torbellino
de nostalgia

escuchando
California dreamin'

has vuelto
esta tarde
de otoño
a mí

en aquel sueño
nos quedamos

y a veces

como las hojas
que el viento arrastra

vuelves a mí

a mí


Vicente Muñoz Álvarez

RÉQUIEM POR UN SUEÑO



Era de esperar una película así, tan nihilista y demoledora, de dos de los niños terribles más polémicos de los últimos tiempos, el escritor Hubert Selby Jr y el cineasta Darren Aronofsky (como si juntásemos, por ejemplo, a Thomas Bernhard y Michael Haneke, o a Céline y Abel Ferrara), pero Réquiem por un sueño (Requiem for a dream, 2000) superó, sin duda alguna, todas las expectativas.

Ya en su día, la primera vez que la vi, me dejó noqueado, pero este segundo visionado me ha helado la sangre en las venas: un descenso angustioso a los abismos de la droga y el alma, decadente y desolador, delirante y enfermizo, que pone, más que ninguna película de terror al uso, los pelos de punta. 

Si ya de por sí la novela de Selby es descorazonadora y tremenda, la película de Aronofsky le añade un plus de decadencia y morbidez al asunto, sobre todo por los enloquecedores primeros planos del proceso de alienación de los protagonistas y la claustrofóbica forma en que está rodada.

Muy acertado el título, Requiem for a dream, desde luego, porque pocas novelas o películas han escenificado como esta el fin del sueño americano y lo fácil que es, en ese supuesto estado de bienestar, que se tuerzan las cosas...

Impresionantes las interpretaciones de todos los actores, el ritmo trepidante con que se enlazan las secuencias, la banda sonora, el guión del propio Selby y, por supuesto, la dirección magistral de Barren Aronofsky, tocado más que nunca en este film por la gracia.

Obra Maestra en mayúsculas.

Vicente Muñoz Álvarez

Trailer in You Tube:


sábado, 24 de septiembre de 2016

EL REDENTOR



La brisa del otoño emulaba tras la lluvia el frescor primaveral, ese dulzor de lo que aún no está marchito pero ya empieza a envejecer. La tarde agonizaba cargada del aroma de los bosques, en connivencia arcana con la luz. Junto al altar, el paisaje oscilaba en la transmutación del ensueño y la poesía, animado por el alma sensible del color, del sonido, de la forma y del perfume combinados en una magia de correspondencias olvidadas. Por múltiples señas diríase legible su pensar y audible su sentir, conformado tal mixtura una psique hermanada con mi espíritu. Yo estaba sumamente cansado, enervado por el hada verde, absorto en un bostezo de sopor y laxitud. Cada detalle que mis ojos contemplaban formaba parte de una entidad que había de fecundar, abriéndome paso entre sus pétalos y fundiéndome en un óvulo asexuado para favorecer así el Advenimiento. El camino era lánguido y crepuscular, un sendero hermoso y triste que aunaba cientos de pesares en una sola idea. Y entre sus éxtasis y ardores sucumbí fascinado a la alquimia sagrada de la inmolación. Pues obviamente era el Elegido, el padre de una nueva raza, y tal y como estaba escrito, sólo de mi última simiente nacería el Dios Andrógino.

Vicente Muñoz Álvarez, 
de Marginales
(Excodra Editorial, 2015).


jueves, 22 de septiembre de 2016

PERROS



qué les lleva
a entregarnos
incondicionalmente
su corazón

me pregunto
pensando
en los 14 años
de Wendy
a mi lado

tanta pasión

y qué
nos lo impide 
a nosotros

he ahí
la cuestión


Vicente Muñoz Álvarez


miércoles, 21 de septiembre de 2016

EN CASA de ESTEBAN GUTIÉRREZ GÓMEZ


Ya está aquí:
emanando de un mar de palabras 
GAS 
(Antología Poética Personal 1999-2016) 

LO DUAL



gente que
quieres tener
siempre cerca

gente que
siempre quieres
tener lejos

vamos
alternando


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 20 de septiembre de 2016

LAS OLAS QUE MECEN MI BARCO


Resultado de imagen de nc wyeth

qué bueno

cuando no
te destruye

subir y bajar
bajar y subir

tiene su gracia
y desgracia

este juego


Vicente Muñoz Álvarez

Cover by N.C. Wyeth

EN CASA de PABLO ANTONIO GARCÍA MALMIERCA



¿Cuántos autores actuales pueden mostrar una producción literaria como la de Vicente Muñoz Alvarez? Una línea poética y narrativa de gran coherencia en lo formal y lo temático. Literatura en lucha desde el underground. Un ejemplo de que desde el otro lado, el alejado del mainstream, se puede hacer buena literatura. Quizá sea la única forma de hacerla en estos tiempos.

Pablo Antonio García Malmierca

domingo, 18 de septiembre de 2016

GAS: Entrevista en Librerantes.


Vicente Muñoz Álvarez fotografiado por José Pajares Iglesias

Un conversación con Vicente Muñoz Álvarez
a propósito de GAS

Alfredo Martín Gorriz / 18 septiembre 

El término «todoterreno» referido a la literatura se ha convertido en un cliché. Así que cuando existe un escritor al que se le podría aplicar con todo rigor ese término por la variedad de su obra, los estilos que trabaja o los géneros en los que se mueve, habría que insistir tanto en todo como en terreno. Es el caso de Vicente Muñoz Álvarez, que tras una dilatada carrera en la que ha publicado desde novelas hasta ensayos sobre cine de culto, ha decidido escoger algunos de sus mejores poemas en la antología Gas, editada por Lupercalia. Amante de las lecturas en público y de la cercanía con los lectores, Muñoz Álvarez ha querido regalarles también por su fidelidad un buen puñado de versos inéditos, por lo que esta obra es una antología que mira al futuro o una especie de antología desantologizada. En ella están los álbumes de fotos, sí, pero también los proyectos por venir.

17 años de trayectoria poética y la misión de escoger una serie de poemas para que la reflejen y sean representativos de ella. ¿Es difícil escoger entre los propios «hijos»?

Las dos opciones que suelen plantearse al realizar una antología de este tipo es si la hace el propio autor o un antólogo. En mi caso decidí hacerla yo mismo. Me parece que en un libro de estas características el criterio decisivo es el del propio autor. Me he basado en las muchísimas lecturas públicas que he ido haciendo en estos 17 años. Me han ido orientando para saber qué poemas funcionan mejor cara al público, cuáles gustan más… pienso que no hay mejor criterio que el del propio poeta. Tampoco se trataba de publicar unas obras completas reproduciendo sin más los libros, sino de hacer una selección con los poemas que más me gustan y que a lo largo de todos estos años también se han destacado en reseñas en los medios de comunicación, por ejemplo.

Las personas evidentemente van cambiando y, en cierto sentido, no somos los mismos que hace más de década y media. ¿Cómo se percibe este fenómeno en los poemas? ¿Se reconoce uno en aquellos textos de hace lustros?

Ha sido verdaderamente curioso y por otra parte clarificador de mi propia trayectoria. Me baso en poemas de tipo biográfico y realista. He comprobado que a lo largo de los años he pasado de desarrollar anécdotas de forma extensa y narrativa a una tendencia muy evidente hacia la concisión. Los poemas van pasando a ser más breves, más concisos y menos narrativos. También cambian en el tono, con un arranque más filosófico y reflexivo que puramente anecdótico. He tenido la sensación de encontrarme con una especie de gran álbum de fotos. Arranco hace 17 años, escribiendo unas situaciones con una estética concreta y vas viendo cómo con el paso del tiempo, secuencia a secuencia, poema a poema, se compone un mosaico global donde se ven los cambios, cómo va envejeciendo uno… y cómo la propia poesía va ganando, creo yo, en profundidad.

En esta antología ha querido sin embargo incluir material inédito.

Hay bastante material inédito. No quería dar a la imprenta una selección donde todos los poemas estuviesen ya publicados. Así que reuní otra selección de dos poemarios que no están publicados, escritos en los dos últimos años, tras el último, Días de Ruta. Son unos sesenta poemas. O sea, que una cuarta parte del libro son poemas nuevos. Me apetecía cerrar con algo actual para ofrecérselo a los lectores.

¿Por qué GAS?

Es un título que corresponde a un fragmento de prosa que es la coda de este libro, el cierre precisamente tras el bloque de poemas inéditos. Son unas ocho líneas que se titulan GAS. Me parece una metáfora perfecta del paso del tiempo. Nuestras vidas son efímeras, son gaseosas, y ese título condensa bien su esencia volátil. 17 años de poesía pasan como un guiño y se evaporan como las propias nubes. E independientemente del sentido metafórico es un título corto e impactante.

Anteriormente comentabas que recababas cierta información de las lecturas públicas. ¿Cómo se enfrenta a ellas? Se trata de una actividad ya muy distinta de la escritura en solitario, con gente delante y cierta teatralidad. A su vez las palabras suelen funcionar de diferente manera en el papel y de forma oral.

Soy un poeta muy activo a ese nivel. He dado muchísimas, muchísimas lecturas en toda España. Me gusta mucho leer en público, no me impone nada. Además, sales de tu entorno de soledad absoluta para encontrarte con el lugar al que al final van los poemas: el público. Y te das cuenta cuando lees en público que algunos poemas, quizá no los más brillantes que tienes, funcionan mejor que otros al ser leídos. Por ejemplo me gustan más los poemas breves, que se leen en uno o dos minutos, y que tienen un final llamativo. Hacen que quien escucha se disperse menos y dejan un poso de reflexión. No es lo mismo leer un libro y escuchar cómo se recita ese mismo libro.

Hay algo que me llama la atención en el mundo poético a raíz justo de este tipo de lecturas. Se venden muy pocos libros. Sin embargo, las librerías de todo el país organizan constantemente presentaciones de libros de poesía, es decir, que se editan bastantes, y también muchísimos recitales o conciertos de carácter poético. En la propia agenda de Librerantes el 50% de los actos organizados por las librerías, dicho a bote pronto, están relacionados de una u otra forma con la poesía. Es una paradoja difícil de explicar.

Mira, yo también soy narrador, escribo ensayo, relatos… pues un 80% de las intervenciones en las que participo son de poesía. Pienso que la poesía tiene muy pocos lectores, es cierto, muchos menos que la prosa, pero también son lectores más fieles, quizá no en el sentido de comprar los libros, pero sí en el de acudir a recitales. Es un público reducido pero muy interesado. Al margen de eso, una lectura de poemas suele ser más interesante y llamativa que otro tipo de lecturas, como fragmentos de una novela, algo más inconexo y aburrido. Además, la poesía permite que se aporten elementos muy atractivos en la puesta en escena.

Eres escritor de poesía, de ensayo, de novela y de cuentos. ¿Te puedes quedar con algún género en concreto?

Me siento a gusto en todos. Además, mi obra se distribuye muy equilibradamente entre esos cuatro géneros. Quizá el que menos desarrollo es el de la novela, ya que creo soy un escritor de aliento corto. Incluso las novelas que he escrito son novelas fragmentadas, no la típica novela lineal con planteamiento, nudo y desenlace. Hay además cierta mezcla en mis obras. Días de ruta se supone que es un poemario, pero hay reflexiones en prosa. Mi novela Regresiones cuenta con prosa poética… creo que soy bastante todoterreno.



viernes, 16 de septiembre de 2016

POLEA


Resultado de imagen de poleas antiguas de madera BARCOS

la sensación es

otro libro más
para qué

el espíritu

mi legado
en la tierra

pasan mientras
los días


Vicente Muñoz Álvarez

jueves, 15 de septiembre de 2016

GAS: Intro.



Nadie mejor que uno mismo, opino, para hacer, con la perspectiva que da el paso del tiempo, una selección personal de sus propios poemas.

Esta en concreto, Gas, abarca un período de diecisiete años de escritura, de 1999 a 2016, e incluye poemas de cinco libros ya publicados, Canciones de la gran deriva, Privado, Parnaso en llamas, Animales perdidos y Días de ruta, así como material inédito de otros dos que aún no han visto la luz, Lobos de mar y Libro de haikus.

Es la primera vez, aunque en varias ocasiones me lo habían ya propuesto, que decido dar a la imprenta una antología de mi obra poética, y supongo que no vuelva a hacerlo en bastante tiempo: no soy de ese tipo de autores a los que les gusta rizar cada dos por tres el mismo rizo. Pero sí considero que este es el momento adecuado, diecisiete años después de publicado mi primer poemario y con un buen puñado de títulos a mis espaldas.

El criterio de la selección ha sido exclusivamente mi propio instinto y la perspectiva que me han dado las muchas lecturas públicas que a lo largo de todos estos años he ido realizando aquí y allá, que me han servido de orientación para decidirme a elegir unos u otros poemas. Simplemente he escogido los que a mi juicio merecían la pena estar, dejando muchos otros, me haya equivocado o no, en el tintero.

Y algo que me parece esencial también para un libro de estas características: he incluido obra actual e inédita, para que la presente antología no sea sólo una mera recopilación de poemas ya publicados.

Salud & Poesía.


Vicente Muñoz Álvarez, de Gas: Antología poética personal 1999-2016 (Lupercalia Ediciones, 2016).


Ya a la venta en Lupercalia Ediciones:

martes, 13 de septiembre de 2016

EL MERODEADOR según FRANCISCO MARTÍNEZ BOUZAS



EL MERODEADOR: 
LAS HERIDAS DE LA EXISTENCIA

El merodeador
Vicente Muñoz Álvarez
ACVF Editorial, Madrid, 2016, 105 páginas


El pasado año, al comentar Regresiones, por ahora su última pieza en el terreno de la narrativa, tuve la ocasión de afirmar que Vicente Muñoz Álvarez (León, 1966) es un escritor esponja y todoterreno que, además de su labor como editor, antólogo, creador de fazines como Vinalia Trippers, frecuenta la poesía, el ensayo y la narrativa en sus diversos formatos, entre ellos el relato breve como El merodeador que vio la luz en 2007 en la Editorial Baile del Sol, y alcanza ahora la segunda edición en ACVF Editorial. He calificado El merodeador como un libro de relatos y he dicho mal ya que los dieciocho relatos de esta entrega narrativa le dan forma realmente a una novela. Una novela fragmentada en distintas secuencias que comparten el mismo protagonista y, a través de sus angustias, miedos y menguadas esperanzas, podemos captar con inusitada dureza las heridas de la existencia, consubstanciales de la vida moderna. Porque El merodeador es un itinerario a los mundos de las psicopatías, neurosis y obsesiones, de las que, en mayor o menor medida, solemos ser víctimas la mayoría de los que hoy habitamos un mundo preñado de ansiedades, propicio a generarlas. Denuncias de baja intensidad de las que ni siquiera se libran las vacas.

Las pequeñas cápsulas -relatos de mediana extensión, algunos efectivos microcuentos- que tejen en sus historias vitriólicas, estremecedoras y, al mismo tiempo, tiernas y generadoras de empatía con el protagonista-víctima de todas ellas, tienen la capacidad de generar una novela breve, híbrida en su estructura compositiva, pero capaz de permitirnos adentrarnos en un estado de quiebra mental, o como escribe el mismo autor, el retrato de un narrador “enfrentado en soledad a sus propios fantasmas”, en un entorno, en este caso rural, ya que el protagonista-narrador había huido del agobio y del esplin de la ciudad.


En coloquio con una tradición literaria que recrea esas denuncias de baja intensidad (Pessoa, Pavese, Carlos Castaneda, Osho, Céline, Unamuno, Kerouac, Sartre, entre otros. Y especialmente Bernhard, un escritor cuya dureza y frialdad hielan la sangre) Vicente Muñoz Álvarez luce las armas de excelente narrador, capaz de levantar una estructura novelística con los ladrillos de pequeños relatos.

El medodeador está relatada por un narrador omnisciente que lo hace en primera persona y es al mismo tiempo el protagonista, o mejor dicho la víctima, de miedos atávicos, del reino inclemente de la soledad y de la incomunicación, un laberinto de tinieblas o el desasosiego bernhandriano, como confiesa el mismo autor. Un personaje roto, sobre todo por el mundo interior de sus propias obsesiones que le hacen percibir pasos imaginarios en sus noches de insomnio. Los fantasmas a los que le da mil vueltas hasta quedar desgarrado por dentro, provocados por unas tarjetas a su nombre que nadie pidió. La frustración que destruye sus nervios, generada por el cartero que pasa de largo. Tampoco el paseo que raramente se permite, remedia su obsesión, y su cabeza no se libera de la oposición que está preparando y de sus temas. El monólogo delirante de un paciente que se sienta a su lado en la sala de espera de un centro médico, pero muy certero cuando le comenta que los médicos se limitan a recetar medicinas contra los síntomas, “en lugar de atender a su origen, el estrés, la depresión, el vacío interior, la falta de miras…” (página 31). El terror de las horas en blanco, sin lograr dormir que hacen surgir en la mente insomne la presencia de la muerte como consumación de la vida. También la metaliteratura hace acto de presencia en “El relato”: el relato terrible sobre un vagabundo y el relato de la escritura del relato. La ruptura sentimental fruto de los fantasmas de la incomunicación, las frustraciones y los desengaños. La necesidad de terminar un artículo que ha de enviar al periódico, pero el ruido ensordecedor, incluso en el pueblo, lo enerva y lo confunde. Lo que logrará escribir será una mera reseña sin fondo. O la muerte concebida como destripar un pez que el narrador ha pescado: un vaciamiento. En “La calera”, el autor, a través de su protagonista, le rinde homenaje a Bernhard y a su novela La calera, mas, en la visita al espacio donde esta se desarrolla, lo único que encuentra son preguntas sin respuesta. No falta un microcuento de terror y crueldad: los gatos arrojados a un contendor en un bolsa de plástico que maúllan desesperados. Cuando el camión de la basura vacía en su interior la carga del contendor, los maullidos lastimosos de los gatos seguirán repiqueteando en su cabeza. En fin, “El merodeador”, con un personaje creación del narrador, pero que deja su existencia ficcional y entra en su casa: “Resuenan los pasos dentro, atravesando lentamente el pasillo…” En esta novela de relatos tiene así mismo cabida la micronovela del pintor suicida. Un reflejo literario de la existencia deprimida que aboca en el suicidio.


Aunque la escritura de Vicente Muñoz Álvarez está preñada de una fuerte carga que parece testimonial, ignoro lo que, en este sacar a flote las heridas existenciales, puede haber de biográfico, si bien en el relato “Alta tensión” hay una secuencia que parece un calco de la existencia personal del autor que incluso comienza a escribir un libro titulado El merodeador.

Las citas de los autores con los que dialoga Vicente Muñoz marcan el tono de cada relato. Dos de ellas, sin embargo, una de Osho (“Cada vez estamos más fragmentados”) y otra de Omar Jayam (“Pero una voz severa me advierte: el Cielo y el Infierno están en ti”) describen con bastante precisión el centro neurálgico del libro: el individuo, en las sociedades actuales, no solo está fragmentado. Es víctima de la misma angustia y del dolor de vivir. La maestría de la que hace gala el autor en el empleo de diversas técnicas literarias, permiten que este pequeño libro fantasmal se convierta a los ojos del lector, en una pequeña joya literaria que se lee, quizás con desazón, pero de un tirón.



Francisco Martínez Bouzas,
en Brújulas y espirales.


Fragmentos


“Voy a pensar en otra cosa, me digo, o mejor no voy a pensar, de tanto pensar me estoy agotando, estresando, así que voy a centrar la atención exclusivamente en mi entorno… Pero no pensar, en el fondo, es complicado. Mantener la mente en blanco, receptiva y limpia estando solo, caminando solo, es complicado: ves un rostro y piensas, ves un perro y piensas, ves un coche, un parque, un vagabundo y piensas, la ciudad te lleva y trae consigo si tú vas con ella, si la observas, si la recorres, si la analizas… Todo mejor que pensar en los temas. Pero qué difícil, de todos modos, dejar la mente en blanco… Esa máquina en constante movimiento que es mi cabeza, un mecanismo imparable, un reloj que incesante y sin cuerda marca las horas, aunque yo no quiera, aunque intente pararla, la máquina de mi cabeza sigue marcando las horas… Eso pienso, porque no puedo dejar de hacerlo, intento no pensar en nada, pero una y otra vez me sorprendo pensando.”

…..
“Por eso venimos a verlos una y otra vez… Todo es un montaje, créame, el sistema entero, la política, la religión, la burocracia y las leyes, los medios de comunicación… Nos manejan, subliminalmente, como a marionetas… Manipulan nuestra conciencia, nuestros hábitos y sentimientos, y manipulan, más que ninguna otra cosa, nuestra salud. Para curarnos una enfermedad nos dan medicinas que nos provocan otras más graves, hasta degenerar en la muerte… Ésa es, una y otra vez, su mentira y su trampa… Pero ¿qué podemos hacer al respecto? Dígale esto a la gente, a los médicos, a los políticos y a los sacerdotes, que nos manipulan, y verá qué le contestan… Seguramente le tacharán de hipocondríaco y loco y se reirán de usted… Eso es lo que hará conmigo el doctor cuando llegue mi turno y le comente que me sigue picando el lunar y que me parece que sigue creciendo…”
…..


“Y venga otro trago de vino, bamboleante en plena noche, borracho hacia su casa desolada en la estación, con las nalgas de aquella chica bailando en sus ojos y cien estrellas rojas, verdes y amarillas a su alrededor, preguntándose por qué no ha podido él tener suerte, como el resto, una mujer, una casa, hijos, coches, libros, planes de jubilación… por qué, por qué él no y otro cualquiera sí… Se va tambaleando a la estación, decía, tropezando en los bordillos de las aceras y en las alcantarillas y haciendo grandes eses sin saber que yo le sigo, que llevo detrás de él todo el día desnudando su cabeza, ese montón de curvas locas, sus neuronas, sus secretos, el horror de su padre muerto o el miedo a esa paliza gratuita a cargo de los diablos que arroja la noche, encarnación del mal, con cadenas, botas de colores, esvásticas y todo el odio concentrado de su generación de falsos sueños…”


(Vicente Muñoz Álvarez, El merodeador, páginas 24, 31-32, 51)

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Condensar una obra poética que abarca 17 años de escritura (1999-2016) en poco más de 300 páginas se me antoja una labor dificultosa, a la que hay que aplicar el tacto firme del dinamitero, preciso, y sin más contemplaciones que ir a lo esencial e importante: la explosión. Vicente Muñoz Álvarez recoge en esta selección personal la fluidez con la que se ha desenvuelto, a lo largo de todo este tiempo, para ofrecernos un compendio de poemas cuidadosamente elegido, donde el lector podrá reconocer en él a uno de los poetas contemporáneos más importante de este país en la actualidad. (Gsús Bonilla)


jueves, 8 de septiembre de 2016

NO TE MUERAS NUNCA



he querido a algunas personas más que a mí mismo en la tierra (y eso me llevaré cuando toque al infierno), pero hay una en concreto (de cuatro patas) que brilla, por encima de todas, con luz propia: Wendy...

que no la pise
la vida perra

o no te mueras
nunca

Amor


Vicente Muñoz Álvarez

miércoles, 7 de septiembre de 2016

HAY QUE SEGUIR CANTANDO



mi compi, El Solito Trovador, me invitó hace unos meses a recitar un poema en su nuevo disco, Hay que seguir cantando, cosa que, por supuesto y viniendo de su mano, hice encantado...

esta es la campaña de crowdfunding para apadrinar su criatura, en la que colaboran también otros (muy buenos) poetas y amigos:


y esta, mi letra del temita en cuestión, made in Días de ruta:

MALDITOS

durante el paseo por el bosque esta mañana

pensé

que ninguno de los escritores de mi entorno (y conozco a cientos) vive realmente de la literatura, su literatura no se remunera, no se reconoce, apenas se reseña, algunos tienen trabajos que les desconcentran y alienan, otros ni siquiera eso, se dejan la sangre y las vísceras en el papel y a veces, si hay suerte, les publican libros (que apenas se distribuyen y nadie logra encontrar), pero casi nunca cobran por ello derechos de autor, un simple comentario les tumba o anima, son los mejores cerebros de mi generación y están perdidos, frustrados, rotos, aunque casi nada logra hundirles, vuelcan en sus textos sus esperanzas y miedos y eso les suele salvar, se caen y se levantan cientos de veces, reciben golpes bajos, sudan tinta a chorros, se reúnen, se asocian y montan revistas, organizan sus propias lecturas, encajan mil negativas, les engañan, les ningunean, les traicionan, madrugan o trasnochan para escribir y corrigen y destruyen continuamente sus libros, aguantan suspicacias y recelos, se queman y renacen a diario de sus propias cenizas, no tienen casa propia ni planes de jubilación, les fagocita el sistema, escuchan resignados el dedícate a otra cosa, se refugian en trincheras, malviven y envejecen en pisos de alquiler, frecuentemente les abandonan sus parejas, padecen insomnio, dudan, naufragan, se ahogan, les miran mal los cuerdos, no les entienden los locos, sus coches, si los tienen, son chatarra pura, imposible pagar el seguro y llegar a fin de mes...

reman contracorriente, luchan contra todo,
pelean siempre a la contra...

y aún así conservan la dignidad

¿son o no escritores malditos?


BESTIA 666


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a ver, me pregunto: 

qué está sucediendo en mi cabecita loca esta vez, a estas alturas de la película, qué mutaciones, transformaciones y cambios están operando en mí para que pase de Kerouac a Lovecraft, de Bernhard a Hodgson, de Céline a Crowley y de Miller a Lavey... pues un cacao de la Virgen María y muy pocos complejos, alta y baja literatura, pulp y pata y metafísica, todo a la vez...

el caso es llegar
al fin de la noche
y disfrutar de la Bestia

o qué cojones 666


Vicente Muñoz Álvarez

martes, 6 de septiembre de 2016

SED DE MAREA


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qué se me habrá perdido a mí en el mar, me pregunto con un libro de William H. Hodgson entre las manos esta cálida noche de fin de verano en la tierra, que últimamente todo en mis regresiones y ensoñaciones va por ahí, a qué travesías, buques, islas o faros subconscientemente me dirijo y qué tipo de singladuras está pidiendo mi corazón, tormentas, naufragios o paraísos, no lo sé, porque todo lo tocante a él y sus mareas es un mundo extraño, pero lo que está claro, aunque no tenga ni idea del rumbo, es que apunta hacia el mar... de camarotes, derivas y sargazos irá la aventura, supongo, en la siguiente estación...


Vicente Muñoz Álvarez